Mostrando las entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Todas las mascotas de la Copa América

La Copa América 1987 se sumó a la costumbre que comenzó en el Mundial 1966, la de presentar una mascota en cada campeonato. La tradición no se interrumpió desde entonces. Un repaso a esta historia que ahora se escribe (o dibuja, mejor dicho) cada cuatro años y se transforma en una expresión cultural de cada país anfitrión.


Argentina-Colombia 2020 - Pibe
¿Un homenaje a los perritos que se meten en las canchas e interrumpen los partidos en Sudamérica? Puede ser, antes de que lo desmientan, quedaría como un simpático homenaje. Y el nombre es una palabra que une como pocas a dos naciones, en este caso a los argentinos y los colombianos: Pibe, término lunfardo que en la Buenos Aires de 1880 se instaló como "niño", es en Colombia el apodo argentino que recibió desde pequeño Carlos Valderrama, futbolista símbolo de su selección.

Brasil 2019 - Zizito
Es un capiraba, el mayor roedor del mundo y considerado uno de los animales más sociables del continente americano. Su nombre viene de Zizinho, el ídolo de Pelé que sigue siendo el máximo goleador de la Copa América, con 17 tantos (junto al argentino Norberto "Tucho" Méndez).

Chile 2015 - Zincha
Se trata de un zorro culpeo, elegido porque está a lo largo de la cordillera de Los Andes, donde se lo puede encontrar en Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y una parte de Argentina. Es decir en seis de los países que jugarán el torneo.


Argentina 2011 - Suri
Al igual que para el Mundial Sub 20 de 2001, los argentinos escogieron a un ñandú para acompañar al torneo. Es también conocido como ñandú de Darwin (Pterocnemia pennata), ñandú del norte, choique, ñandú petiso, ñandú cordillerano o suri, de donde proviene el nombre de la mascota. Es un ave no voladora que habita los matorrales abiertos en la estepa patagónica y la meseta andina, sobre los 3.500 metros de altitud. Para esta ocasión se puso la histórica camiseta celeste y blanca.


Venezuela 2007 - Guaki
Se trata de una guacamaya bandera, ave emblemática del trópico que está en peligro de extinción y debe su nombre a sus alas, cuyo plumaje muestra el amarillo, azul y rojo de la bandera venezolana. Fue diseñada por Jhoyling Zabaleta, una chica de 15 años que ganó un concurso en el que participaron casi cinco millones de estudiantes de todo el país.


Perú 2004 - Chasqui
Los chasquis eran los mensajeros del Imperio Inca, muchachos fuertes, atléticos, preparados para recorrer el Tawantinsuyu transportando mensajes y alimentos hasta el Cusco. La correa roja de su morral forma, sobre su vestimenta blanca, la camiseta de la Selección Peruana. En Lima decían con sarcasmo que en realidad era una caricatura del entonces presidente Alejandro Toledo.


Colombia 2001 - Ameriko
Extraña mélange de Astroboy, Pokémon y Teletubbie, este muñeco no tiene ninguna referencia nacional salvo los colores. Según sus creadores, es un extraterrestre del planeta Ko, que llegó a Colombia para disfrutar de la Copa América. Su presencia era habitual en los meses previos al certamen, pero fue tan repudiado que, misteriosamente, desapareció una vez que comenzó el torneo.


Paraguay 1999 - Taguá
Con rasgos algo toscos, se trata de un taguá, un mamífero también llamado pecarí del Chaco, jabalí, solitario, orejudo o Catagonus wagneri, tal su nombre científico, que es endémico en el Gran Chaco de Paraguay, Bolivia y del norte de Argentina. Para resaltar su origen guaraní, viste los colores de la bandera y toma el refrescante tereré, bebida mezcla de agua fría con yerba mate.


Bolivia 1997 - Tatú
Los bolivianos también recibieron a sus hermanos con su fauna autóctona: un tatú carreta que vestía bajo su caparazón el uniforme verde del seleccionado altiplánico. Según los países lo llaman armadillo, quirquincho, peludo, mulita, cachicamo, etc., son mamíferos y se extienden por Sur y Centroamérica. Pertenece a la familia de los Dasypodidae.


Uruguay 1995 - Torito
Tierra ganadera, el Uruguay dejó de lado al indiecito charrúa con el mate bajo el brazo que había dibujado para el Mundialito de 1980 y apostó a la masculina y fornida figura del toro. Simple, sin vueltas, como su nombre, Torito se puso la Celeste y terminó dando la vuelta olímpica en el Centenario. Un detalle: las pezuñas-botines son de una originalidad espectacular.


Ecuador 1993 - Choclito
¿Un choclo que juega a la pelota? Sí, en la imaginación mascoteril (?) todo es posible. Maíz, mazorca, milho, panocha, elote y tantas otras denominaciones recibe que es fácil intuir que ya estaba extendido por toda la América prehispánica. Eso sí, aun con decenas de variedades, éste con la bandera tricolor ecuatoriana es toda una novedad.


Chile 1991 - Guaso
Una rara mezcla de trazo moderno, garabateado a mano alzada, con tradición rural trasandina: el "huaso" que anda a caballo en la zona centro y sur de Chile. Hábiles jinetes en el rodeo chileno, son los equivalente al gaucho argentino. En este difuso diseño no se llega a precisar si juega al fútbol o baila la cueca.


Brasil 1989 - Tico
Un sabiá (Turdus rufiventris), típico pajarito paulista, fue adoptado por todo Brasil para la Copa América que terminaron ganando en el Maracaná. Tico desparramaba simpatía pero todos se preguntaban por qué no lo vistieron con la tradicional camiseta verdeamarela...


Argentina 1987 - Gardelito
La figura aniñada de Carlos Gardel, ícono del tango y símbolo mítico de la argentinidad, fue la que le dio la bienvenida a la nueva era de la Copa América. En 1987 se volvió a una sede única y comenzó la rotación que llevaría el torneo a los diez países miembro de la Conmebol.


domingo, 24 de noviembre de 2019

Historial de la Copa Libertadores de América

La Copa Libertadores de América es el torneo de clubes más importante de Sudamérica, organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), desde 1960. Patrocinada antes por la automotriz japonesa Toyota, luego por el Banco Santander, hoy se la denomina también, por motivos comerciales, Copa Bridgestone Libertadores.

Independiente es el club que más veces la conquistó: 7; seguido por Boca Juniors (6), Peñarol (5) y Estudiantes de La Plata y River Plate (4).

TODOS LOS CAMPEONES 
Año - Campeón
1960 Peñarol
1961 Peñarol
1962 Santos
1963 Santos
1964 Independiente
1965 Independiente
1966 Peñarol
1967 Racing
1968 Estudiantes de La Plata
1969 Estudiantes de La Plata
1970 Estudiantes de La Plata
1971 Nacional
1972 Independiente
1973 Independiente
1974 Independiente
1975 Independiente
1976 Cruzeiro
1977 Boca Juniors
1978 Boca Juniors
1979 Olimpia
1980 Nacional
1981 Flamengo
1982 Peñarol
1983 Grêmio
1984 Independiente
1985 Argentinos Juniors
1986 River Plate
1987 Peñarol
1988 Nacional
1989 Atlético Nacional
1990 Olimpia
1991 Colo-Colo
1992 São Paulo
1993 São Paulo
1994 Vélez Sarsfield
1995 Grêmio
1996 River Plate
1997 Cruzeiro
1998 Vasco da Gama
1999 Palmeiras
2000 Boca Juniors
2001 Boca Juniors
2002 Olimpia
2003 Boca Juniors
2004 Once Caldas
2005 São Paulo
2006 Internacional
2007 Boca Juniors
2008 LDU (Quito)
2009 Estudiantes de La Plata
2010 Internacional
2011 Santos
2012 Corinthians
2013 Atlético Mineiro
2014 San Lorenzo de Almagro
2015 River Plate
2016 Atlético Nacional
2017 Grêmio
2018 River Plate
2019 Flamengo

Flamengo, el último campeón.

CAMPEONES POR PAÍSES
Argentina - 25
Brasil - 19
Uruguay - 8
Colombia - 3
Paraguay - 3
Chile - 1
Ecuador - 1

sábado, 9 de noviembre de 2019

Historial de la Copa Sudamericana

La Copa Sudamericana es un segundo torneo internacional de clubes en importancia organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol y tiene cuatro antecesoras: Supercopa Sudamericana, Copa Conmebol, Copa Mercosur y Copa Merconorte.

De la Copa Conmebol toma el formato (eliminación directa en todas sus instancias) y sistema de clasificación en las ligas (con la diferencia que a ésta no iban los campeones y subcampeones). De la Supercopa Sudamericana: se le asemeja por la importancia internacional de los equipos que competían en la misma, en cuyo caso todos eran ex-campeones de América. De las Copas Mercosur y Merconorte imitó el contar con la participación de equipos invitados de prestigio del subcontinente (hasta la edición 2009).

El campeón disputa la Recopa Sudamericana contra el ganador de la Copa Libertadores de América, y la Copa Suruga Bank contra el campeón de la Copa J. League. Fue ganada 8 veces por clubes argentinos, 4 por brasileños, dos por ecuatorianos y una vez por equipos de Perú, México (invitado), Chile y Colombia. Boca Juniors e Independiente, ambos de Argentina, son los únicos que la ganaron en dos oportunidades.

Independiente del Valle, el último campeón

HISTORIAL
Año - campeón
2002 San Lorenzo de Almagro
2003 Cienciano
2004 Boca Juniors
2005 Boca Juniors
2006 Pachuca
2007 Arsenal
2008 Internacional
2009 LDU
2010 Independiente
2011 Universidad de Chile
2012 São Paulo
2013 Lanús
2014 River Plate
2015 Independiente Santa Fe
2016 Chapecoense (*)
2017 Independiente
2018 Atl. Paranaense
2019 Independiente del Valle

(*) Fue declarado campeón luego del accidente aéreo previo a la final con Atlético Nacional.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Halloween: el fútbol embrujado

La palabra Halloween es una derivación de la expresión inglesa All Hallow's Eve (Víspera del Día de los Santos). Se celebraba en los países anglosajones, principalmente en Canadá, Estados Unidos, Irlanda y Gran Bretaña. Pero hoy la globalización extendió este festejo proveniente de la cultura celta por casi todos los países occidentales. La noche de cada 31 de octubre llega la hora señalada.

Aunque el significado original quedó por el camino, los niños disfrutan la Noche de Brujas para disfrazarse, jugar y recolectar golosinas, dulces, etc.

¿Y el fútbol qué tiene que ver con todo esto? Poco y nada; pero las brujas que vuelan en sus escobas se metieron en este deporte desde algunos escudos. Estos son algunos de los más conocidos:

Arranca el vuelo en Italia, con la strega (bruja) del Benevento, equipo que en 2017 llegó por primera vez en su historia a la Serie A. Benevento es una ciudad de la Campania, y capital de la provincia de Benevento. Se encuentra al noreste de Nápoles.
Por los cielos de Polonia se pasea la wiedźma del LKS Łysica Bodzentyn, un club que milita en la IV Liga Świętokrzyska, en el cuarto nivel del fútbol polaco.
En Malasia también andan las brujas: el Prewang FC representa al estado de Kuala Lumpur en la Malaysian League. Desde su fundación, en 2003, siempre figuró en los primeros puestos de la tabla, con un equipo integrado solamente por futbolistas malayos. En su divisa luce la frase "Trick or treat" ("Dulce o truco", "dulce o travesura", o "truco o trato"), la que los niños pronuncian al recorrer las casas de su vecindario disfrazados, pidiendo golosinas. El "truco" es una amenaza de broma a los dueños de la casa en el caso de que no les den dulces.

El país con el fútbol más embrujado es Costa Rica, que está bajo el hechizo de tres clubes: el Municipal Paraiso, que por cuestiones de patrocinio pasó a ser Paraiso Total, en la Primera División de LINAFA; el Brujas de Escazú, de la Primera División, y la Asociación Deportiva Juventud Escazuceña, que milita en la Liga Menor.

El futebol de Brasil también tuvo su bruxa: el Grêmio Catanduvense. Fue un equipo de la ciudad de Catanduva, en el estado de São Paulo. Fue fundado en 1970 y llegó a destacarse en la Segunda División paulista. En 1993 fue cerrado por deudas.
Los boricuas también tienen una bruja en sus canchas: el Gauyamés, una escuadra amateur de la localidad de Guayama. Este repaso termina en La Paz, Bolivia, con la bruja que vuela más alto de todas: la del Deportivo Zuraca. A pesar de sus pócimas todavía no consigue un lugar en la elite del fútbol del Altiplano.
En Alcantarilla, Murcia, España, hay un equipo amateur que también tiene su logo embrujado: el CF Vistabella Alcantarilla, que compite en divisiones juveniles.
Pero si hay una bruja popularmente conocida es la del Provincial Talagante, un club fundado en 2006 que actualmente juega en la Tercera División chilena. Claro, el equipo -que ya quitó a la bruja de su escudo- no es el famoso, sino la la comuna de Talagante, próxima a la capital Santiago: la tradición chilena la señala como tierra de brujas. Según los dichos, conviene no andar por Talagante... ¡Venga...!

A fines de los setenta, en La Plata, cuando Estudiantes saltaba a la cancha, siempre se escuchaba un coro que decía: "Si ves una bruja volar en una escoba / ese es Verón / Verón que está de joda". La Bruja Juan Ramón Verón y su hijo la Brujita Juan Sebastián Verón volaron tan alto que tocaron la cumbre de América. El padre levantó la Copa Libertadores en 1968, 1969 y 1970. El heredero alcanzó el mismo trofeo en 2009, ambos con la camiseta de Estudiantes de La Plata. Además, desde 2014, Juan Sebastián es presidente del club.

Como no va a faltar alguno que pregunte "¿por qué no figura el Brujas de Bélgica?", les cuento: el nombre de la ciudad es la traducción de Brugge, que a su vez proviene del noruego antiguo "Bryggia" y significa "puentes". Y vale destacar que en el idioma flamenco/neerlandés Brug también quiere decir "puente", y que esta ciudad ostenta como nombre el plural de esta palabra debido a la gran cantidad de estas construcciones que existen en ella.

Pero la brujería en el fútbol no es patrimonio exclusivo de las mujeres: en la tercera división de México juegan Los Brujos de San Francisco del Rincón. El nombre les viene de la ciudad de Guanajuato conocida por ser hogar de brujos y santeros. Es uno de los equipos más antiguos del fútbol azteca y aunque fue fundador de la Segunda división y de la Primera división 'A', nunca llegó a militar en el máximo nivel.

lunes, 21 de octubre de 2019

Debutantes precoces en Primera

¿A qué edad se puede debutar en el fútbol grande? Los reglamentos no lo establecen y en varios países se dieron casos de futbolistas que pisaron las canchas cuando aún tenían rostro de niño. Esta publicación la iré engrosando con más casos de otros países.

El 5 de julio de 2003 Independiente cayó 1-0 ante San Lorenzo. El dato de esa jornada es que a los 23 minutos del segundo tiempo el DT Oscar Ruggeri hizo ingresar a Sergio Agüero, el Kun, de 15 años, 1 mes y 3 días, que se convertía así en el jugador más joven de la Primera División del fútbol argentino. Batía el record que ostentaba Diego Maradona (quien luego fue su suegro).

Radamel Falcao García
En Colombia, Radamel Falcao García debutó en la Primera B con Lanceros Boyacá, cuando tenía 13 años. El 28 de agosto de 1999 enfrentó al Deportivo Pereira, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar en un torneo de fútbol profesional colombiano. Meses después, el 25 de abril de 2000 en el Estadio Olímpico del Sol de Sogamoso anotó gol con tan solo 14 años.

Nicolás Millán tenía 14 años y 10 meses cuando saltó a la cancha con la camiseta de Colo Colo para quedarse con el honor de ser el jugador más joven del futbol chileno.

En Bolivia, Mauricio Baldivieso, con 12 años se transformó en el jugador más joven de la historia de ese país, al debutar en el Aurora de Cochabamba, dirigido por su padre, Julio César Baldivieso. Otro boliviano, Diego Suárez, es el futbolista más joven de la Copa Libertadores: en 2007 hizo su aparición con Blooming a los 14 años, 3 meses y 25 días.

Del lado de Uruguay, el record de precocidad corresponde a Hugo Villamide, que en 1943 debutó en Sportivo Miramar con 14 años. Esa misma edad tenía Kevin Pereira cuando en mayo de 2018 apareció en la primera del Deportivo Capiatá y se convirtió en el más joven del fútbol paraguayo.

El peruano Fernando García tiene el record de precocidad en el fútbol peruano: el 19 de mayo de 2001 debutó con la camiseta de Juan Aurich, de Chiclayo, a los 13 años.

Martín Galván
Con 14 años, 10 meses y 22 días, Martín Galván pasó a ser el futbolista más joven del profesionalismo mexicano: el 5 de enero de 2008 Sergio Markarián lo hizo ingresar en Cruz Azul a los 85 minutos de juego del partido contra el Monterrey, válido por la InterLiga 2008.
Contando estrictamente la liga, el honor cae en Víctor Mañón, del Pachuca, que hizo su estreno ante 15 años, 7 meses y 2 días.frente a Cruz Azul, en septiembre de 2007.

Saliendo de América, hay un caso que impacta, el del liberiano Teeboy Kamara, quien llegó como exiliado a Australia a los seis meses de edad. Con 15 años y 212 días, el 16 de diciembre de 2011 debutó en la liga australiana, con la camiseta de Adelaide United.

En España se registra el debut de Pablo Alfaro en Zaragoza con sólo 15 años, 4 meses y 12 días. Fue el 9 de septiembre de 1984, durante una huelga de futbolistas profesionales, y perdió 4-0 ante Barcelona en el Camp Nou.

Por su parte, el norirlandés Norman Whiteside fue jugador más joven de la historia de los mundiales: tenía 17 años y 42 días cuando enfrentó a Yugoslavia el 17 de junio de 1982, en Zaragoza, España.

El futbolista más joven en ganar un Mundial es Pelé, quien integró la Seleção Brasileira que le ganó la final a Suecia en 1958, cuando tenía solamente 17 años y 237 días.

lunes, 7 de octubre de 2019

12 de octubre

Hace 527 años, el genovés Cristoforo Colombo llegó con sus carabelas a Guanahani, una de las que hoy son las islas Bahamas. El almirante, por orden de los Reyes Católicos de Aragón y Castilla, volvió tres veces más a este lado del mundo y se murió en 1506 sin saber que las tierras que había pisado no correspondían a la India.

¿América? Ese nombre llegó después, gracias a un florentino llamado Amerigo di Vespucci, un navegante al servicio de Portugal cuyo nombre se tradujo al castellano como Américo Vespucio. Fue él quien dedujo que las costas descubiertas por Cristóbal Colón (ó Christopher Columbus para los angloparlantes, o Christophe Colomb para los francófonos) correspondían a un nuevo continente y no a la India. Por esta razón, el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller en su mapa de 1507 las bautizó "América" en su honor.
Cinco siglos después, los nombres de Colón y Vespucio tienen extendidas ligazones con el fútbol, un juego que, obviamente, nunca conocieron.

Vamos a los escudos: los seis de arriba corresponden a clubes que incluyeron el mapa continental o al menos la parte sudamericana: Sol de América (Asunción, Paraguay), América (México), América de Quito (Ecuador), Miami FC (Estados Unidos), Real América (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) y Atletic América (Escaldes, Andorra).

Los homenajes no paran en los diseños y se trasladan también a los nombres: así aparecen desde un club grande y tradicional como Colón (Santa Fe, Argentina), el Columbus Crew de la MLS estadounidense y el Colón FC (Montevideo, Uruguay), a otros menos conocidos, como Barrio Colón (Curicó, Chile), Colón FC (Manabí, Ecuador) o Municipal de Colón (Panamá). Son solamente seis de las decenas de instituciones identificadas con el nombre del insigne navegante:

Pero están aquellos equipos bautizados con el nombre que Vespucci le dejó a estas tierras al oeste del Atlántico: América. Los clubes de Cali-Colombia, Ambato-Ecuador, Río de Janeiro-Brasil, Managua-Nicaragua y Costa Rica (por nombrar sólo a algunos) están hermanados desde sus siete letras:

La celebración de la hazaña marítima de Colón quedó plasmada en Paraguay en el club 12 de Octubre de Itaguá, que lleva como insignia la fecha en la que, en 1492, las tres carabelas llegaron a tierra 70 días después de haber zarpado del puerto de Palos. Claro que no fueron 70 días de navegación: el 9 de agosto, a seis días de partir, pasaron por las Islas Canarias y allí se quedaron hasta el 6 de septiembre.
Las rutas marítimas trazadas por el intrépido genovés invitaron a otros grandes marinos a cruzar el océano. Y sus nombres también fueron tomados por instituciones de fútbol para recordarlos junto a sus carabelas, como el Club Cristóbal Colón de Julián Augusto Saldívar, Paraguay; el Vasco da Gama, de Río de Janeiro, que homenajea al navegante portugués, el primero que llevó sus naves directamente desde Europa a la India; o Magallanes, de Chile, el equipo que celebra a otro portugués: Hernando de Magallanes (en portugués Fernão de Magalhães), quien descubrió lo que hoy recibe el nombre de Estrecho de Magallanes, y fue el primer europeo en pasar desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico. En Algeciras, España, el Club Deportivo Juan Sebastián Elcano, una institución amateur, recuerda al navegante vasco, el primero que completó la vuelta a la Tierra en la Expedición de que había comenzado Magallanes y de la que quedó al frente tras la muerte del portugués.

El 12 de octubre suele ser feriado en la mayoría de los países de América. La celebración, antes llamada Día de la Raza, recuerda la fecha en que dos culturas se conocieron, pero poco tiene de festejo: América no fue "descubierta", fue invadida y saqueada por los conquistadores.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Las canciones de los Mundiales

Con el sello oficial de la FIFA o adoptadas por los hinchas a fuerza de repeticiones, hay melodías que quedan ligadas de manera inseparable a una Copa del Mundo.
Sumerjámonos desde estas canciones en un viaje a la nostalgia mundialista:

RUSIA 2018
La cantante Polina Gagarina, junto a Egor Creed, le pone la voz a Команда 2018 (Equipo 2018), el tema oficial, cantado en ruso.



BRASIL 2014
El estadounidense Armando Pérez es conocidos como Pitbull y suele cantar en inglés y en castellano, quizá por eso el tema We Are One (Ole Ola) no pegó lo suficiente. Estuvo acompañado por Jennifer López y Claudia Leitte. Que un país con tremenda ligazón musical no haya tenido un tema autóctono es un pecado.



SUDÁFRICA 2010
Aunque fue acusada de plagio, la colombiana Shakira será por siempre inseparable del tema Waka Waka (esto es África) que le puso melodía a la primera Copa del Mundo en suelo africano.


Por aquellos días también sonaba Wavin' Flag, tema publicitario de Coca-Cola que cantante somalí K'naan entonaba junto al español David Bisbal.



ALEMANIA 2006
La versión oficial The time of our lives, interpretada por el cuarteto tetranacional Il Divo es una pieza exquisita, pero no quedó ligada a la Copa del Mundo


Tampoco Herbert Grönemeyer, quien entonó Zeit, Dass Sich Was Dreht (Celebrate the Day, en inglés), que ciertamente no será de las más recordadas.



JAPÓN/COREA 2002
Japoneses y coreanos le confiaron a Vangelis la realización del himno para 2002 y el genio griego (su nombre real es Evangelos Papathanassiou) se despachó con esta tremenda versión orquestal. Como la mayoría de sus creaciones, de primerísimo nivel.


Como complemento, la estadounidense Anastacia puso su voz para el tema Boom. Flojo.



Para los argentinos, además, se suma el recuerdo de la versión de Shimauta que entonaba el polifacético Alfredo Casero. La canción japonesa quedó tan emparentada a esa Copa del Mundo que muchos creen que era el tema del mundial.



FRANCIA 1998
Carnival de Paris se llamó el tema oficial ejecutado por el trío inglés Dario G. Es totalmente instrumental.


Nuevamente otro tema quedó más relacionado con el torneo que el oficial: el puertorriqueño Ricky Martin la pegó con su La copa de la vida, que fue un éxito arrollador y aún sigue sonando.



ESTADOS UNIDOS 1994
Gloryland fue el lanzamiento oficial de la FIFA para las canciones de la Copa del Mundo. También ha sido publicado bajo el título Soccer Rocks the Globe: World Cup USA 94. El álbum completo incluye temas de Queen, Tears for Fears, Bon Jovi, Tina Turner y Santana, entre otros. El corte más difundido, también llamado Gloryland está basado en un tema tradicional que combinó rock, soul, rhythm y blues; fue interpretado por Daryl Hall y Sound of Blackness.



ITALIA 1990
Por lejos, el tema Un'estate italiana (Un verano italiano) entonado por Gianna Nannini y Edoardo Bennato es el mejor de todos, casi insuperable.



MÉXICO 1986
Con el nombre de México 86: el mundo unido por un balón, el chileno naturalizado mexicano Juan Carlos Abara bautizó al tema oficial de la Copa del Mundo. Lo cantó la selección nacional.


Pero ese mundial tuvo en Héroes su película oficial, y el tema A special kind of Hero en la voz de la inglesa Stephanie Lawrence es tan emocionante como recordado.


Además, para los argentinos sonará siempre la maravillosa voz de Valeria Lynch interpretando Me das cada días más... Piel de gallina:



ESPAÑA 1982
Con inconfundible tono hispano, el tenor Plácido Domingo cantó Sevillanas del Mundial de España, de José da Rosa Villegas.



ARGENTINA 1978
El maestro italiano Ennio Morricone, creador de innumerables bandas sonoras de películas, compuso El Mundial, una marcha que quedará por siempre en los corazones junto a aquel formidable equipo de César Luis Menotti y los goles de Mario Kempes.


Además, la dictadura que había usurpado el poder en la Argentina impuso una marcha con sonido castrense entonada por niños, conocida como 25 millones de argentinos.



ALEMANIA FEDERAL 1974
La mismísima selección alemana grabó Fußball ist unser Leben (el fútbol es nuestra vida), que terminó siendo el himno del mundial. Una joyita alegre y festiva.



MÉXICO 1970
La canción del brasileño Roberto do Nascimento se llamó Fútbol México 70 y entre coros y mariachis se dejó un párrafo para la clásica porra "chiquiti bum a la bim bom ba".



INGLATERRA 1966
El escocés Lonnie Donegan puso su voz para el tema oficial World Cup Willie, que homenajeaba al leoncito Willie, la primera mascota mundialista. El estilo skiffle le puso alegría a la flema británica.



CHILE 1962
La primera canción oficial mundialista surgió al oeste de la Cordillera de los Andes: El rock del Mundial, compuesto por Jorge Rojas Astorga, director del grupo The Ramblers. Una pieza histórica.


Si te gustó este post, tal vez te interese ver:

miércoles, 11 de septiembre de 2019

1973 - El gol más triste de Chile

Hace 45 años, la selección trasandina tuvo que enfrentar a la Unión Soviética en un reprechaje para Alemania '74. El golpe de Pinochet, las denuncias del Kremlin y un partido que nunca se jugó.

Artículo publicado originalmente en la revista Fox Sports, en octubre de 2008.
Por PABLO ARO GERALDES

El camino al primer Mundial de Alemania, el de 1974, estuvo lleno de imprevistos para la selección chilena: el grupo eliminatorio que integraba con Perú y Venezuela quedó reducido a un simple partido y revancha tras la deserción de los venezolanos. Un 2-0 abajo en Lima y el resultado inverso en Santiago obligaron a un tercer partido de desempate, en Montevideo. En el estadio Centenario el triunfo fue 2-1 para Chile, pero los pasajes para la Copa del Mundo no estaban listos aún, faltaba una escala poco conocida. El fixture preveía una instancia más para el ganador del grupo 3 sudamericano: debía enfrentar en un último repechaje al vencedor de la zona 9 europea.
Con los papeles en la mano, la amenaza tenía los colores de Francia, pero un empate inesperado de los galos ante la República de Irlanda en París dejó al equipo dirigido por Georges Boulogne en la obligación de vencer a la Unión Soviética en Moscú, pero el conjunto de la sigla CCCP en el pecho pegó fuerte y con el 2-0 hizo sonar el despertador en medio del sueño mundialista trasandino. La cita de los chilenos se programaba entonces para el 26 de septiembre de 1973, pero no en París, como imaginaban, sino en el Estadio Lenin de Moscú. Un país amigo. Con la mente puesta en el repechaje con los soviéticos, planearon una gira de preparación por Guatemala, El Salvador y México, que luego de varias escalas los llevaría a tierras rusas. La mano venía bien. Antes de partir golearon 5-0 a un combinado de Porto Alegre. La despedida se fijó para el 11 de septiembre a las 10 de la mañana, pero…

Chile vivía uno de los momentos más oscuros de su historia. El 11 de septiembre de aquel año la furia asesina de un general llamado Augusto Pinochet pisoteaba el mandato democrático del presidente Salvador Allende e imponía una de las dictaduras más crueles y sangrientas de la historia. Esa mañana, mientras el Palacio de la Moneda (sede del gobierno de Chile) ardía bajo los bombardeos y Allende moría intentando defender la voluntad popular, la selección chilena debía presentarse en el campo de entrenamiento de Juan Pinto Durán para ultimar detalles con vistas a la visita a Moscú. Esa práctica jamás llegó a realizarse. El lateral izquierdo Eduardo Herrera jugaba en Wanderers de Valparaíso y durante sus días en Santiago se hospedaba en el Hotel Carrera, a 100 metros del escenario del golpe de Estado. Él tiene fresca la memoria de esa mañana con olor a pólvora: “Al llegar al campo de entrenamiento el técnico Luis Álamos nos ordenó que volviéramos a casa. Pero yo tenía que llegar hasta el hotel y en el trayecto me detuvieron los militares una decena de veces: Me salvé de ser detenido porque tenía el bolso con la inscripción ‘Selección Chilena de Fútbol’”.

El fútbol del mundo siguió rodando normalmente en medio de dictadores y tiranos, de reyes despóticos y megalómanos con aires mesiánicos, incluso llegó a presenciar un Mundial en plena dictadura argentina, pero en aquel 1973 la Guerra Fría disparó un misil que dio de lleno en la pelota.
Durante el gobierno socialista de Allende, Chile mantuvo estrechas relaciones con el Kremlin y todo el bloque soviético. Con la irrupción de Pinochet y su dictadura apoyada desde los Estados Unidos el escenario se dio vuelta: once días después del golpe, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, le ordenó a su personal diplomático que regresara al país y decretó el cierre de la embajada chilena en Moscú.

Víctor Jara y Pablo Neruda
Al márgen de la cordillera todo era dolor y desconcierto. Tres días después del golpe era asesinado el cantautor Víctor Jara, una de las voces representativas de los trabajadores chilenos. Más lágrimas siguieron cayendo cuando el 23 de septiembre el poeta Pablo Neruda se murió rodeado de otras muertes y desapariciones, víctima de un cáncer que no le dio tregua. Y lo enterraron en soledad, sin sus amigos ni sus camaradas del Partido Comunista, todos perseguidos, en una tumba del cementerio General de Santiago, lejos de su amada playa de Isla Negra y su Premio Nobel de literatura.
El fútbol era lo de menos por entonces, pero la Selección Chilena conducida por Álamos debía volar hacia Moscú para cumplir su compromiso eliminatorio en medio de un clima sumamente hostil. Jugadores como Carlos Caszely y Leonardo Véliz, puntales del equipo y muy identificados con el gobierno socialista, temían por la suerte de sus familiares mientras ellos estuvieran de viaje.
El encuentro corría riesgo de no jugarse porque la dictadura decretó que no se podía abandonar el país. La Federación de Fútbol de Chile debía acatar la medida, pero el médico de la Selección, Dr. Jacobo Helo, resultó ser una influencia decisiva para que los chilenos pudiesen jugar en terreno moscovita: era medico personal del general Gustavo Leigh, Jefe de la Fuerza Aérea, y convenció al alto mando militar de que la participación del equipo favorecería la imagen internacional del gobierno militar. Finalmente, la Junta permitió el viaje, vía Buenos Aires. El largo sufrimiento comenzaba para muchos de los jugadores, amenazados. Les advirtieron sin eufemismos: “Si hablan, sus familias sufrirán las consecuencias”. El vuelo hizo escalas en Sao Paulo, Río de Janeiro y Panamá hasta que finalmente llegó a México. Una victoria 2-1 ante los aztecas sirvió como un relax para afrontar el siguiente tramo hacia Suiza (triunfo sobre el Xamax Neuchatel) y finalmente poner rumbo a Moscú.

El clima era terriblemente hostil. Antes de subir al último avión, los jugadores chilenos sintieron el miedo en carne propia cuando les advirtieron que si ingresaban a la URSS serían tomados como rehenes para cambiarlos por presos políticos de Chile.
Ya en Rusia, todo se agravó en la víspera del match, cuando el gobierno de los Estados Unidos reconoció oficialmente a la Junta Militar chilena. Para los rusos, el enemigo estaba de visita y buscaron hacerlo notar. Apenas llegados al aeropuerto Sheremetyevo, Caszely y Figueroa fueron retenidos algunas horas “por diferencias en las fotos de sus pasaportes”. Eran sólo jugadores de fútbol, pero para los soviéticos eran los representantes del país que derrocó al gobierno socialista.

Y así fue que el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, el Estadio Lenin presenció un pálido cero a cero en medio de un frío inusual para el otoño que recién comenzaba: 5 grados bajo cero. Las actuaciónes notables de los centrales Elías Figueroa y Alberto Quintano hicieron posible el empate sin goles, pero hubo algo más que la gran tarea defensiva: Hugo Gasc, el único periodista chileno que estuvo en Rusia, contó alguna vez: "Por suerte el árbitro era un anticomunista rabioso. Junto a Francisco Fluxá, el presidente de la delegación, lo habíamos convencido de que no nos podía dejar perder en Moscú, y la verdad es que su arbitraje nos ayudó bastante". Igualmente, las actuaciones defensivas hicieron posible la igualdad y le pintaron a los chilenos un alentador panorama para la revancha en Santiago, pactada para el 21 de noviembre, en el Estadio Nacional de Santiago. Pero...


Otra vez “pero”. En el barrio de Ñuñoa, el Estadio Nacional se había convertido en algo más que el escenario de encuentros deportivos. Aunque la mayoría de los chilenos lo ignoraba (por censura de algunos medios y complicidad de otros) en las tribunas blancas, los militares habían montado un insospechado campo de concentración. El testimonio de Felipe Agüero, quien fuera prisionero allí, hiela la sangre: "Las salas de tortura bajo la marquesina, las lúgubres formaciones de prisioneros regresando del velódromo, los túneles malolientes camino a las sesiones de electricidad, los ancianos tropezando a golpes de culata por las graderías, todo aquí aludía al Infierno del Dante. El descenso a cavidades cada vez más profundas de horror y maldad, que nunca tocaba fondo. Aquí Chile conectó por primera vez con su propio infierno".

Gregorio Mena Barrales era Gobernador de la localidad de Puente Alto –vecina a Santiago– por el partido socialista cuando fue detenido y trasladado al Estadio. Años después él relató: “Todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban. Les obligaban a firmar un documento declarando ‘no haber recibido malos tratos en el Estadio’ (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer (nadie es libre en una dictadura y menos en una como la chilena). La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de legitimidad constitucional. Sin embargo cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados.
Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...".


Y el partido no empezaba...
En medio del tormento, los militares cuidaban con tanta dedicación a sus prisioneros como al campo de juego. “El match de fútbol con la Unión Soviética debía realizarse allí, por ello cuidaban el césped con más cariño que el que le daban a una ametralladora”, destacó Mena Barrales, mientras recordaba que esa comisión de la FIFA y de la Federación de Fútbol de Chile “visitó el campo, se paseó por la cancha, miró con ojos lejanos a los presos y se fue dejando un dictamen: ‘En el estadio se podía jugar’”.

Conscientes del uso que le daban los militares al Estadio Nacional, en un momento las autoridades del fútbol chileno le propusieron al gobierno de Pinochet jugar la revancha en el Sausalito, de Viña del Mar, pero la Junta insistió con que debía jugarse en el Nacional, para mostrarle al mundo una cara pacífica de Chile. Francisco Fluxá era presidente de la Asociación Central de Fútbol (ACF) desde febrero de 1973 y le contó en los años noventa al diario La Tercera que “entonces, los militares nos dijeron que no teníamos que decir que el Estadio Nacional era un ‘centro de tránsito, donde se identificaba a la gente que no tenía documentos’. Y para evitar problemas, propusimos el Sausalito como alternativa. Me comuniqué con el general Leigh y me explicó que ‘por órdenes de arriba no se puede en Sausalito: se juega en el Nacional o no se juega’”.
Sí, esta comitiva (integrada por el vicepresidente Abilio D’Almeida, brasileño, y el secretario general Helmuth Kaeser, suizo) visitó Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago. Los militares limpiaron con esmero todo rastro de sangre, todo vestigio de tortura, aunque es muy probable que, amparados por su impunidad, hayan dejado algunos detenidos a la vista, sabiendo que la FIFA no sospecharía de esas personas.

Los inspectores visitaron el estadio en el que permanecían aún unos 7 mil detenidos. Finalmente, estos emisarios ofrecieron una conferencia de prensa con el ministro de defensa, almirante Patricio Carvajal, a quien le obsequiaron un traba-corbata y un prendedor de oro con el logo de FIFA: “El informe que elevaremos a nuestras autoridades será el reflejo de lo que vimos: tranquilidad total”. El emisario brasileño se permitió aconsejar a los usurpadores del poder: “No se inquieten por la campaña periodística internacional contra Chile. A Brasil le sucedió lo mismo, pronto va a pasar”.
La FIFA había dado el OK. Pero claro, les habían ocultado el horror. “Después supimos que mientras estaba la gente de la FIFA en el estadio, varias decenas de detenidos fueron encerrados en pequeños camarines, con el fin de ocultarlos. Pero lo importante para nosotros era que el Nacional pasara la revisión”, decía casi treinta años después el ex dirigente Fluxá, quien como única autocrítica aceptó que en el afán de ir al mundial se cometieron actos “éticamente cuestionables”“Ahora pienso que no fue ético negar que en el Estadio Nacional había detenidos, pero en ese momento lo único que pensábamos era en llegar al Mundial de Alemania”, concluyó.
Sí, a pesar de todo el dolor, y de los reclamos soviéticos ante la FIFA (inclusive Bulgaria, Polonia y la Alemania Oriental amenazaron con boicotear el Mundial, cosa que finalmente no hicieron), Ñuñoa esperaba el repechaje para la Copa del Mundo Alemania 74. Pero...

Los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en un manifiesto repudio al régimen de Pinochet. Uno de los integrantes de aquel equipo soviético era el ucraniano Oleg Blokhin, quien no tiene buenos recuerdos de aquella eliminatoria: “Estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”. El Kremlin apoyó la decisión. Blokhin fue hasta 2006 diputado por el partido socialdemócrata de Ucrania a la vez que dirigió a la Selección nacional en Alemania 2006. Hoy es el técnico del Dínamo de Kiev.

La Federación de Fútbol de la Unión Soviética divulgó un comunicado para explicarle al mundo que no disputarían un match allí donde miles de supuestos opositores al régimen de Pinochet habían sido torturados y asesinados: “por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (...) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA”, explicaba la nota difundida a través de la agencia UPI.

Ante esta negativa, un integrante del Comité Ejecutivo de la FIFA se animó a vociferar: “Si Granatkin (presidente de la federación soviética) dice que el Estadio Nacional está ocupado con detenidos, yo saco una carta en la cual el Gobierno de Chile asegura que varios días antes del 21 de noviembre ese escenario estará a disposición del fútbol”. No les importaba nada, ni la sangre, ni la tortura, ni la muerte. La farsa debía continuar.

La noticia de la suspensión del partido llegó a la selección chilena en la medianoche previa al encuentro. El delantero Carlos Caszely hoy lo recuerda: “Esperábamos en la concentración de Juan Pinto Durán cuando nos comunicaron que los soviéticos no vendrían. Todo aquello, para quienes estábamos comprometidos con la libertad era de una tristeza terrible. Los familiares de los desaparecidos se me acercaban y me pedían: ‘Chino, tu que estarás en el estadio, por favor, averíguate si está mi hijo, o mi compañero de la universidad”.

El delantero Leonardo Véliz tiene memorias horribles de aquella tarde del 21 de noviembre. “Fue escalofriante. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir”, recordó 30 años más tarde.

Desde fines de octubre ya no quedaban detenidos bajo los graderíos del estadio. A la hora señalada, Chile y el árbitro local Rafael Hormazábal salieron al campo de juego. Era puro formalismo, para obtener el paso al mundial por descalificación de los soviéticos. La parodia se completó con una banda de Carabineros tocando el himno chileno mientras se izaba la bandera nacional.

Los jugadores de rojo –qué paradoja– sacaron del medio y trotaron torpemente pasándose la pelota ante un arco vacío. Hasta que Francisco Valdés, el Chamaco, llegó a la línea y esperó a que los fotógrafos enfocasen bien para empujarla de derecha. Tremenda payasada tenía un objetivo: Chile estaría en el Mundial Alemania ’74. Para otros, se trataba de una victoria del régimen pinochetista sobre el comunismo soviético.

Después, para entretener a las 18.000 personas que habían comprado su ticket, se improvisó un amistoso ante Santos de Brasil, que estaba en Chile. En vez de festejar la clasificación a la Copa del Mundo, se volvieron a casa con la amargura de un 0-5 humillante.
Igual, Chile tuvo que esperar hasta el 5 de enero de 1974. Ese día la FIFA aprobó su participación en la Copa.

Entre el público que había ido a ver Chile-Unión Soviética estaba Mena Barrales, que volvía al estadio, ahora sin cadenas ni mordazas. “Fuimos los espectadores más ‘fanáticos’. Esperamos sentados, a la fuerza, un partido que nunca se efectuó".


La Selección Chilena participó en el Mundial de Alemania y se despidió sin ganar ningún partido. Tampoco consiguió victorias en sus dos participaciones siguientes, España ’82 y Francia ’98.
En enero de 1998, en su hogar adoptivo de Austria, Mena Barrales esperaba la Copa del Mundo de Francia. Imaginaba viajar a Saint-Etienne para ver Chile-Austria, sus tierras queridas. Pero la muerte, la misma que esquivó bajo las gradas del Estadio Nacional, esta vez se acordó de él. Ya no existían la Unión Soviética ni la Guerra Fría.
La dictadura de Augusto Pinochet se prolongó hasta el 11 de marzo de 1990.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Fútbol por la paz en Chipre

Soldados de 19 países velan por la paz en Chipre. El fútbol es la principal actividad recreativa entre los militares, un lenguaje común para los cascos azules de la ONU. FIFA magazine los visitó.

Artículo publicado en FIFA Magazine, en febrero de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Son las 11 de la mañana y el sol de Chipre cae como una brasa sobre Skouriotissa. Allí, en la línea de 180 kilómetros que divide la isla entre el sur griego y el norte invadido por Turquía, está el Campo San Martín, base de los cascos azules argentinos. Su función, como la de los soldados de 19 países que integran la dotación de las Naciones Unidas (ONU), es velar por la paz de los chipriotas. Pero esta mañana es distinta. Más allá de los patrullajes fronterizos, todos hablan de fútbol, de un partido de fútbol.

Un vehículo parte de la base hacia el Área Protegida de las Naciones Unidas (UNPA) de Nicosia, la capital. No traslada pertrechos militares ni tropas: lleva camisetas de fútbol. Al llegar, junto a la base operativa de los helicópteros, una máquina de riego le da más verde a una cancha que contrasta con el paisaje árido del centro de Chipre.

El fútbol es la principal actividad recreativa entre los militares, un lenguaje común para estos hombres de orígenes tan diferentes, y este mediodía la expectativa es enorme: en minutos, cascos azules de Gran Bretaña y Argentina se enfrentarán con un balón de por medio, en un clásico que atrapa, aunque no están David Beckham y Juan Román Riquelme de un lado y otro.

Pero hay un dato extra que no puede olvidarse: estos militares que hoy custodian juntos la paz en esta isla del Mediterráneo, en 1982 fueron enemigos en la Guerra de las Malvinas. Por esos tiempos, la mayoría eran niños, pero todos conocen la historia. La guerra separa a los hombres y el fútbol los une, y todos lo saben; por eso, por más que el recuerdo del conflicto bélico esté presente, los soldados apelan al buen humor y la camaradería.

EMPIEZAN LOS GRITOS
Está todo listo. Un militar inglés será el árbitro y dos argentinos los asistentes, pero con una particularidad: están atentos a las bandas pero vestidos con sus uniformes de combate.
Se saludan todos, posan juntos para las fotos y bromean. El fútbol puede elevar el rango: en el ejército británico, Steve Archer es cabo, pero en la cancha lleva el brazalete de capitán. Además, Archer maneja bien el balón y lo hace notar de entrada, porque los británicos dominan el juego con amplia libertad. Los argentinos tienen una excusa: doscientos de sus hombres acaban de llegar desde Buenos Aires después de 19 horas de vuelo. Entre ellos hay varios integrantes del equipo, mientras la otra parte de la formación tiene la mente en otra cosa: piensan en el partido, sí, pero más en sus familias, a las que reencontrarán en pocos días luego de seis largos meses en Chipre al servicio de las Naciones Unidas.

Los capitanes, Juan Mujica
y Steve Archer
El soldado Federico Bernal, del Hospital Militar, es el improvisado arquero argentino y tiene varios sustos hasta que a los 6 minutos sufre el primer gol. Los de camiseta azul se ponen nerviosos y empiezan los gritos, especialmente del teniente del regimiento de paracaidistas, que para la ocasión lleva en su espalda la responsabilidad que le da el número 10 y la cinta de capitán.

Promediando el primer tiempo los argentinos empatan: el sargento de caballería Osmar Ramos-Luto concluye una gran jugada desde fuera del área y el ánimo se renueva. Desde fuera, cascos azules australianos, peruanos y eslovenos le gritan “Maradona”. Los sudamericanos se animan a tocar el balón por lo bajo y el juego gana en emoción. Antes del descanso, el infante de marina Sebastián Livedinsky marca el 2-1 con una jugada colectiva que concluyó desde fuera del área.
Pero los británicos juegan mejor y el capitán argentino aprovecha el descanso para una reprimenda: “Cuando nos ponemos el uniforme militar respeto los grados, pero en la cancha no me importa nada: corran, dejen el alma en la pelota, tenemos que ganar”.

UN FINAL DIVERTIDO
Los gritos y la arenga surten efecto. Luego de consumir litros de agua fresca, los veintidós vuelven al campo de juego. Con más calor, el partido se vuelve más lento, pero más atractivo. A los argentinos les bastaron 45 minutos para “conocerse” y el juego colectivo empieza a dar frutos: tres goles para sellar un definitivo 5-1, con dos buenos goles del “enojado” Juan Mujica, el capitán.
Los Cascos Azules custodian
la paz en Chipre y velan por
el fútbol bien jugado.
El final es muy divertido: ganadores y derrotados se saludan con abrazos. No intercambian camisetas, porque son prestadas y deben devolverlas, la disciplina militar ante todo. Uno de los sacerdotes, el capellán argentino, se acerca a saludar al voluminoso talento inglés, el cabo primero Chris Bracegirdle, le extiende su mano y le dice: “ésta es la mano de Dios”, y todos estallan en una carcajada. La referencia al partido Argentina- Inglaterra jugado en la Copa Mundial de la FIFA en México 1986 es permanente. Con buen humor, claro.

Más tranquilos, dialogan juntos sobre fútbol: “El fútbol une a todas las naciones, debe ser un ejemplo”, dice Bracegirdle. Su compañero, el soldado Craig Earley agrega: “El idioma del fútbol es universal y va mucho mas allá de la política, la religión o la raza de los pueblos”. El dato es conocido: mientras las Naciones Unidas agrupan a 191 países, la familia del fútbol suma 207 miembros; el poder de unión del deporte rey es fantástico.

TODOS GANARON
Lucas Filippi es capitán del Ejército Argentino y uno de los promotores de este tipo de partidos: “Sirven como entretenimiento, para diversión y para estrechar vínculos. Argentinos y británicos tuvimos una guerra hace menos de un cuarto de siglo, pero hoy podemos trabajar juntos por la paz”. “Cuando se juega al fútbol se dejan de lado todas las diferencias”, dice el soldado Gavin West, y su compañero Daz Holland agrega: “Los problemas políticos de Chipre no los va a solucionar el fútbol, pero sus pueblos se acercarán mucho más si lo practican juntos”.

No está lejos de la realidad. Los greco-chipriotas festejaron como propia la conquista de la EURO 2004 y los turco-chipriotas enloquecieron con Hakan Sükür y compañía en la Copa Mundial 2002. El fútbol es un probado lazo de unión para estos pueblos sumamente apasionados. Y de las puertas del cuartel militar hacia afuera, la idea se extiende: en julio pasado, el departamento de Asuntos Civiles de la ONU promovió el primer partido entre gente de ambos sectores de la isla, en la localidad de Pyla.

Fue la primera vez que griegos y turcos jugaron juntos desde que fueron separados en 1968, y la experiencia continuará con equipos mixtos de niños; ellos no comprenden los temas políticos, étnicos y religiosos; para los pequeños, cualquier niño con una pelota es un amigo en potencia. Fue un punto de partida. El fútbol puede lograr lo que décadas de esfuerzos militares y diplomáticos no pudieron.
Muy pronto volverán a enfrentarse, en un estadio turco-chipriota. En el partido jugado en Pyla terminaron 2-1, y el australiano Garth Hunt, Alto Comisionado de las Naciones Unidas, entregó el trofeo. ¡Ah! ¿Y quién ganó? Esta vez ganaron todos.
Cascos Azules británicos y argentinos unidos por el fútbol.