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martes, 18 de febrero de 2020

Fútbol con anteojos

En su Regla 4, el reglamento del juego de la FIFA dice: "La nueva tecnología ofrece gafas deportivas más seguras, tanto para los jugadores que las usan como para los otros jugadores. Los árbitros deberán mostrarse tolerantes al permitir su uso. Esta disposición se aplica particularmente con los jugadores jóvenes".

Aunque los ejemplos de futbolistas con anteojos sean muy pocos, los hay desde la primera década de la Copa del Mundo y en variadas geografías. Vamos con un repaso de los más conocidos:

El primer gol suizo en la historia de la Copa del Mundo lo marcó Leopold "Poldi" Kielholz el 27 de mayo de 1934 en el estadio San Ciro, de Milán: abrió el marcador contra Holanda y luego marcó el segundo de la victoria 3-2. El delantero llegó a jugar 17 partido con la selección helvética y marcó 12 goles... todos con anteojos. Además, fue el goleador de la liga suiza en la temporada 1933/34.


Unos de los primeros en tener éxito fue el italiano Annibale Frossi, un veloz puntero derecho que desde niño sufría miopía. Eso no le impidió destacarse jugando con anteojos en diferentes clubes del ascenso hasta que en 1936 pasó al Ambrosiana-Inter, con el que ganó dos scudettos y una Coppa Italia.
Apena se sumó al Inter, fue convocado a la Selección para disputar los Juegos Olímpicos Berlín 1936, donde Italia fue medalla de oro y él, goleador del torneo.


En la Copa del Mundo Francia 1938 resaltaba en las fotos el pequeño Achmad Nawir, capitán de las Indias Orientales Holandesas (hoy Indonesia). Este médico de profesión quedó inmortalizado en la foto junto al capitán húngaro György Sárosi, el 5 de junio de 1938 en el estadio Vélodrome Municipale de Reims. Ese, ante unas 9.000 personas, fue el único partido mundialista de la historia indonesia: cayeron 6-0 y se despidieron rápidamente. Atrás habían quedado tres meses de travesía desde Batavia hasta Holanda, donde jugaron un par de amistosos de preparación.
Nawir, que era mediocampista, padecía miopía y no podía jugar sin sus gafas.


A pesar de su miopía, el belga Armand Joseph Jurion tuvo una interesante carrera como mediocampista del Anderlecht, equipo con el que debutó a los 16 años. Con la camiseta violeta logró 10 títulos de liga y una copa nacional durante su década y media en el club. Jef, como lo conocen en su país, integró la selección de Bélgica en 64 oportunidades y marcó 9 goles, pero fue un gol histórico en la Copa de Campeones el que le valió el apodo de Mister Europa. En la ronda preliminar de la temporada 1962/63 al Anderlecht le tocó enfrentar al Real Madrid, que podía presumir de campeones que respondían al nombre de Gento, Puskas, Di Stefano y Santamaría. Parecía un rival insuperable, pero ya el partido de ida en el Santiago Bernabéu terminó con un impensado 3-3. La noche del 26 de septiembre de 1962, en el Estadio Rey Balduino, en Heysel, fue testigo de la hazaña: a los 85' el muchacho de lentes llevó la pelota al borde del área, superó a un par de defensores y sacó un tiro bajo preciso que decretó el 1-0.
En 1968, Jurion pasó a Gent por un período de tres años, y finalmente terminó su carrera a la edad de 37 años en Lokeren. Siempre jugó con sus gafas atadas con una correa que pasaba por debajo de sus orejas.


Cuando Joop van Daele se hizo titular en la defensa del Feyenoord holandés de los años '60s resaltaba por sus anteojos. Los grandes logros de su carrera fueron la conquista de las Copas de Europa e Intercontinental, en 1970. Esta última le guardó una página curiosa en la historia del fútbol: el partido de ida contra Estudiantes de La Plata (jugado en La Bombonera de Buenos Aires) había sido caliente y finalizó 2-2. Durante la revancha en el estadio De Kuip, de Rotterdam, él anotó el gol de la victoria con un remate rasante desde afuera del área. Pese a que la jugada no revistió ninguna polémica, Carlos Bilardo y sus compañeros se fueron encima del árbitro peruano Alberto Tejada pidiendo la anulación del gol. En medio de la confusión Oscar Malbernat (otros señalan a Carlos Pachamé) le arrebató los anteojos a Van Daele y los pisoteó.
Este incidente llevó al cantante Johnny Hoes a dedicarle la canción "Waar is de bril van Joop van Daele" (¿Dónde están los lentes de Joop van Daele?).
Van Daele defendió la camiseta del Feyenoord hasta 1977. También tuvo un paso corto por Go Ahead Eagles y jugó para Fortuna Sittard antes de terminar su carrera en Excelsior.

Después del pionero Kielholz, en Suiza apareció también el caso que seguramente despertó mayor curiosidad: un arquero con anteojos. Se trata de Markus Schüepp, quien atajó en el St. Gallen en la década de los 70s. No trascendió el medio local pero dejó una perla cuando posó con lentes para el álbum de figuritas Panini de 1979.


El más famoso de los futbolistas con anteojos es el holandés Edgar Davis, quien padece un glaucoma, enfermedad ocular que acaba causando una pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina y afecta al nervio óptico. A finales de los '90 su enfermedad se agravó, algunos especialistas creían que podía ser el fin de su carrera. Pero en 1999 lo operaron exitosamente y por precaución le dijeron que usara gafas.
Los médicos también le recomendaron que usara unas gotas, pero ese medicamento estaba prohibido por FIFA debido al doping; sin embargo, el máximo ente del fútbol le dio un permiso especial para que pudiera continuar jugando. Después de una exitosa trayectoria que incluyó clubes como Ajax, Milan, Juventus, Barcelona, Internazionale y Tottenham Hotspur, Davids se retiró en 2013 y actualmente es entrenador en el Barnet FC de la segunda división inglesa.


Hoy en día, gracias a las nuevas gafas, es más fácil poder jugar al fútbol aun padeciendo alguna disminución visual, o como protección para otro tipo de afecciones oculares.
Jugador de Mongolia con lentes, en partido contra las Islas Marianas del Norte.
Seleccionado juvenil de Islandia. El número 13 usa lentes. 
El 18 de San Marino, con anteojos ante Chipre.
Muchos son también los futbolistas que padecen miopía pero prefieren las lentes de contacto para jugar y usan anteojos fuera de las canchas.
El alemán Jerome Boateng presentó su
propia línea de anteojos en 2016.

viernes, 14 de febrero de 2020

La maldición del Balón de Oro

El Balón de Oro comenzó premiando en 1956 al mejor futbolista europeo. A partir de 1995 se amplió a todos los jugadores que actuaban en torneos del Viejo Continente y desde 2007 el pasó a premiar al mejor jugador del planeta.

Todos sueñan con tenerlo y la lista de ganadores incluye a las grandes estrellas internacionales, pero nunca el poseedor del Balón de Oro pudo juntarlo con la Copa del Mundo. Este es un repaso a la "maldición" del premio. En este 2018, el hechizo fue otra vez implacable con el portugués Cristiano Ronaldo.

1957: Alfredo Di Stéfano Argentina Bandera de España
El hispanoargentino, figura del Real Madrid multicampeón campeón de Europa, ni siquiera pudo jugar en Suecia 1958 ya que la selección de España fue eliminada por Escocia en las eliminatorias.

1961: Enrique Sívori Argentina Italia
Triunfaba en Juventus y representó a la Squadra Azzurra en Chile 1962, donde los italianos siguen siendo recordados por su juego violento. Italia quedó afuera en primera ronda, detrás de Alemania Federal y Chile.

1965: Eusébio Portugal
La Pantera de Mozambique (por entonces colonia portuguesa) era la principal carta de triunfo de Portugal, en Inglaterra 1966 al igual que lo era con el Benfica. Los lusitanos debutaron en las Copas del Mundo como una grata sorpresa: eliminaron a Brasil pero tras caer ante Alemania Federal en semifinales, se tuvieron que contentar con un histórico tercer puesto.

1969: Gianni Rivera Italia 
El Bambino de Oro del Milan llegó a México 1970 como el primer jugador nacido en Italia que ganaba el Balón de Oro. Era el alma de la Nazionale, pero en la final se topó contra el mejor Brasil de todos los tiempos y quedó en el segundo lugar del podio.

1973: Johan Cruyff Italia
Después de deslumbrar al mundo con el Ajax, repetía su maestría en el Barcelona y la Selección de Holanda comandada por Rinus Michels. Fue la gran figura de Alemania Federal 1974, pero cayeron 1-2 en la final y el título quedó para los locales.

1977: Allan Simonsen Dinamarca
El danés del Borussia Mönchengladbach quedó lejos de Argentina 1978. Su selección, que nunca había asistido a una Copa del Mundo, quedó relegada en las eliminatorias por Polonia (clasificó) y Portugal.

1981: Karl-Heinz Rummenigge Alemania
El único germano que llegó a una Copa del Mundo como dueño del Balón de Oro estuvo cerca en España 1982... Brillaba en el Bayern Munich y hacía lo mismo en la selección de Alemania Federal campeona de Europa 1980, pero en Madrid se quedó con el segundo puesto al perder la final contra Italia.

1985: Michel Platini Francia
Antes de viajar a México 1986 había ganado los últimos tres Balones de Oro por sus actuaciones extraordinarias con la Juventus y el título de campeón de Europa, pero su genio no alcanzó: Francia fue superada por Alemania Federal en las semifinales y terminó en el tercer lugar.

1989: Marco van Basten Holanda
Protagonista máximo del maravilloso Milan de fines de la década de los '80s, llegó a Italia 1990 con los dos últimos Balones de Oro en sus vitrinas y el título de campeón de Europa conseguido con Holanda -otro equipo superlativo- en 1988. Sin embargo el Mundial fue una decepción: el equipo naranja se despidió en octavos, sin ganar un solo partido.

1993: Roberto Baggio Italia
Aquí la "maldición" llegó a su máxima expresión: emblema de la Juventus y la Squadra Azzurra en Estados Unidos 1994, fue protagonista de la primera final de Copa del Mundo decidida desde el punto del penal y su papel fue el más duro: él erró el penal que dejó la Copa en manos de Brasil.

1997: Ronaldo Brasil
El mundo estaba ante un jugador extraordinario, insignia del Internazionale y joven potencia de la Seleçao Brasileira. Antes de jugar la final de Francia 1998 ante los anfitriones sufrió una crisis cardíaca (en un primer momento se habló de epilepsia) pero tras atenderlo en un hospital parisino, igual integró el once titular. Deslucido, poco pudo hacer y Brasil cayó 0-3.

2001: Michael Owen Inglaterra
Su destacada campaña con el Liverpool lo convirtió en la esperanza inglesa para Japón/Corea 2002. Se destacó, dejó afuera a Argentina, a Dinamarca, y en cuartos de final abrió el marcador contra Brasil, pero los goles de Rivaldo y Ronaldinho despidieron a Inglaterra de la Copa.

2005: Ronaldinho Brasil
Lo era todo en el Barcelona y ponía la magia en la selección verdeamarela, que desplegaba un fútbol lujoso y efectivo. En Alemania 2006 acompañó a un Ronaldo imparable pero en cuartos de final chocaron contra Francia y un juego exquisito, que puso fin a la aventura.

2009: Lionel Messi Argentina
El mundo empezaba a agotar los elogios para el pibe argentino del Barcelona. Llegó a Sudáfrica 2010 como estrella excluyente del seleccionado dirigido por Diego Maradona pero el sueño se hizo pedazos cuando Alemania goleó 4-0 a la celeste y blanca en cuartos de final.

2013: Cristiano Ronaldo Portugal
Antes de levantar la Orejona de la Champions League 2014 con el Real Madrid, se había quedado con su segundo Balón de Oro, después de cuatro trofeos consecutivos para Lionel Messi. Llegó con Portugal a Brasil 2014 con el propósito de avanzar muy lejos en la competición, pero se despidió sin pasar la fase de grupos.

2017: Cristiano Ronaldo Portugal
Ya con cinco Balones de Oro, el título de campeón de Europa conseguido con Portugal en 2016, y tras llevar al Real Madrid a su 13ª Copa de Campeones de Europa, se preparó para una mejor actuación en Rusia 2018... Finalmente Portugal fue despedido por Uruguay en octavos de final.

martes, 28 de enero de 2020

Estampillas mundialistas

La Copa Mundial de fútbol siempre trascendió lo estrictamente deportivo para convertirse en un acontecimiento que envuelve a toda la sociedad. Este es un breve recorrido por la historia de los mundiales ilustrado con sellos postales de diferentes países del mundo.
Muchas de las imágenes pertenecen al blog Álbum de Estampillas, de Pablo Echevarría.

Por PABLO ARO GERALDES

URUGUAY 1930
La idea de Jules Rimet tomó forma de Campeonato Mundial en 1930 y, como había ocurrido ya en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el máximo escalón del podio fue para Uruguay.
Montevideo construyó en 9 meses el magnífico estadio Centenario, ya que festejaba los 100 años de la Constitución de 1830, y allí venció en una final 100% rioplatense a los argentinos.

ITALIA 1934
Bajo la inquisidora mirada de Benito Mussolini, Italia tenía que ganar su mundial. Y lo hizo, derrotando en la final a Checoslovaquia. La Squadra Azzurra que hacía el saludo fascista antes de cada partido, se reforzó con cuatro argentinos: Luis Monti, Raimundoi Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría.

FRANCIA 1938
El Mundial se iba a hacer en la Argentina pero volvió a tener sede europea. En disconformidad, los sudamericanos desistieron: sólo jugó Brasil. Y en medio de una Europa convulsionada que ya olía a pólvora, los italianos volvieron a quedarse con el trofeo tras derrotar a Hungría. Austria, que era el mejor equipo del mundo, había sufrido la anexión a la Alemania de Hitler y sus cracks del Wunderteam fueron obligados a vestir la camiseta con la swastika.

BRASIL 1950
La fiesta se montó con el escenario mais grande do mundo, el estadio Maracaná: todo estaba preparado para ver a Brasil campeón mundial. Pero el orgullo y la garra de once uruguayos pudieron más que la multitud interminable y se llevaron la Copa que desde ese año llevó el nombre de su creador: Jules Rimet. Fue el histórico Maracanazo.
Argentina, que tenía la generación de futbolistas más brillantes de su historia, no participó por decisión propia.

SUIZA 1954
Argentina tampoco asistió al primer Mundial televisado. A excepción de otro gran torneo de los uruguayos, casi toda la Copa fue regida por los europeos, que impusieron su mayor poderío físico. El mejor equipo era Hungría, pero en la final de Berna cayó ante Alemania Federal: la mecánica germana se impuso a los violines magyares.

SUECIA 1958
El regreso de Argentina a la competición derivó en "el desastre de Suecia". La celeste y blanca sucumbió ante la preparación física de los europeos, pero Brasil y fútbol lujoso pudo más que los atletas. Claro, tenía a un garoto de 17 años que deslumbró al mundo: hacía lo que quería con la pelota, y el balón le obedecía. Su documento dice que se llama Edson Arantes do Nascimento, pero desde ese año el planeta lo idolatró con cuatro letras: Pelé.

CHILE 1962
Después del terremoto más devastador de la historia, Chile se levantó de sus ruina para darle la bienvenida al mundo. Pero en el césped no hubo cortesías: fue el Mundial más violento de la historia; los lesionados se contaron por decenas. Argentina volvió a despedirse en la primera ronda y la final de Santiago vio de nuevo un choque de estilo: la potencia de Checoslovaquia vs. el samba de Brasil. Y otra vez hubo carnaval.

INGLATERRA 1966
Un siglo después de haber inventado el jugo más maravilloso del mundo, los ingleses montaban la fiesta mundialista en casa. Y no se les escapó ningún detalle: para que esa fiesta sea tal, tenían que ganar la Copa. Y lo hicieron después de eliminar con polémica a la Argentina, despachar al Portugal de Eusebio y derrotar a Alemania Federal en la final disputada en un Wembley repleto. ¿Que el gol de Hurst no fue? Eso quedará para la historia, porque el trofeo se quedó en Londres.

MÉXICO 1970
El imponente estadio Azteca estaba recién construido y no era un marco para cualquiera. Quizá por eso, Brasil jugó el fútbol más fantástico visto hasta entonces, con un quinteto formado por Gérson, Jairzinho, Tostão, Pelé y Rivelino que enamoró a los fanáticos de todas las geografías. Fue demasiado para Italia en la final, y con la consagración majestuosa de Pelé llegó el tricampeonato, lo que le dio a Brasil el derecho de conservar la Copa Jules Rimet para siempre.

ALEMANIA FEDERAL 1974
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: el Mundial del '74 sirvió para la conquista germana de la nueva Copa FIFA, pero en el corazón de los aficionados quedó para la eternidad la "Naranja Mecánica" de Holanda, un equipo que hizo del fútbol un arte, que conjugó estética con velocidad y le sumó definición. En la final jugada en Múnich cayó ante el anfitrión, pero se ganó una página dorada en la historia del fútbol.

ARGENTINA 1978
En medio de la dictadura, Argentina celebró la Copa del Mundo con un equipo excepcional comandado por César Luis Menotti. En un clima fuertemente militarizado, la FIFA miró para un costado y se sumó a la fiesta del pueblo que celebró ruidosamente cada victoria celeste y blanca. En la final disputada en el estadio Monumental de Buenos Aires, Kempes y compañía pudieron más que la poderosa Holanda y saldaron una deuda que el fútbol argentino tenía con su rica historia.

ESPAÑA 1982
¿Se puede dar nada y recibir todo? Suena injusto, y esa fue la sensación que perduró luego de que Italia se alzara con la copa luego de vencer a Alemania Federal en la final llevada a cabo en Madrid. El campeonato había tenido muy buen fútbol, tribunas emocionadas, partidos inolvidables, pero el campeón fue un equipo de juego apagado, mezquino y oportunista.
Argentina, todavía golpeada por la Guerra de Malvinas, se despidió en la segunda ronda.

MÉXICO 1986
¿Lo habrá sabido algún ancestro azteca? Porque al estadio de la capital mexicana no le alcanzó con ser testigo de la coronación de Pelé: 16 años después volvió a sacudirse con un nuevo genio del fútbol mundial, también llegado desde el sur: Diego Maradona. Bajo su luz, Argentina fue todopoderosa, humilló a los ingleses, enloqueció a su gente y en una tarde de junio volvió a reencontrarse con la amada Copa al derrotar a Alemania Federal.

ITALIA 1990
Extraña paradoja: el país del arte, la estética y la belleza juega el fútbol más aburrido y calculador del planeta. Y así fue también todo el torneo. Pocos goles, desempates por penales y una final en Roma repetida a la de cuatro años atrás. Pero esta vez los germanos pudieron más que la apagada y golpeada selección argentina, a la que no le alcanzaron los destellos de Maradona y las manos mágicas de Sergio Goycochea.

ESTADOS UNIDOS 1994
El fútbol se disfrazó de soccer y viajó a USA para vivir su "sueño americano". Como en 1970, la final la jugaron brasileños e italianos. Romario de un lado, Baggio del otro, hacía presagiar una definición vibrante en Pasadena, cerca de Los Angeles, pero no: el 0-0 no se rompió y por primera vez una Copa se definió desde el punto del penal. La puntería de Brasil hizo posible el tetracampeonato, mientras Argentina todavía lloraba la suspensión de Maradona por dopping.

FRANCIA 1998
Por suerte la belleza de París contagió a su selección, que desplegó un fútbol armonioso, atractivo y a la vez efectivo. Holanda se vengó de Argentina en los cuartos de final, pero a la final llegaron los dos mejores: Francia y Brasil. Si los galos soñaban ser campeones del mundo, tenían que demostrar que podían ante el equipo más temido, y con los destellos de un Zidane superlativo pusieron de rodillas al gigante verdeamarelo.

JAPÓN/COREA DEL SUR 2002
El primer Mundial en suelo asiático dejó un sabor amargo para los argentinos: fueron como candidatos y se volvieron en primera ronda, con el ego pisoteado. La tecnología japonesa competía con la coreana, era un torneo de lujo, pero el fútbol lo pusieron los de siempre. Y en la final, en Yokohama, Brasil superó a Alemania y sumó su quinta conquista.

ALEMANIA 2006
Ronaldo confirmó su endiablada capacidad y goleadora pero Francia se despertó y eliminó a Brasil, mientras Italia resurgía de su juego anodino y terminaba con el milagro alemán. Así, en la imponente final disputada en Berlín, el arte francés igualó con el eficacia italiana y tuvieron que llegar a los penales, donde los ragazzi de Cannavaro sumaron su cuarta estrella.

SUDÁFRICA 2010
Por primera vez el continente negro fue escenario de la fiesta del fútbol en un Mundial récord: de participantes desde la eliminatoria, de televidentes, de patrocinadores, de millones de dólares... La tierra de Nelson Mandela vio a España conseguir su primera Copa y dejó imágenes inolvidables.

BRASIL 2014
La Copa del Mundo se puso por 20ma vez en juego en el país más futbolero del planeta. Por tercera vez alemanes y argentinos definieron la supremacía y el trofeo se fue para Berlín. Para la ocasión, el correo oficial brasileño diseñó una serie de estampillas especiales para las postales que se enviaron durante la Copa del Mundo:

RUSIA 2018
El país más grande del planeta tuvo su Copa del Mundo. Símbolos históricos de la Rusia de los zares, de los años de la Unión Soviética y de la moderna nación del siglo XXI convivieron en los diseños. El correo ruso estuvo a la altura del acontecimiento: