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domingo, 21 de octubre de 2018

Los entrenadores campeones del fútbol argentino


Desde que comenzó el profesionalismo, en 1931, estos son todos los entrenadores que consiguieron títulos de liga, copas nacionales e internacionales.

LIGAS

7 títulos
Ángel Labruna: 1971-N, 1975-M, 1975-N, 1977-M, 1979-M, 1979-N, 1980-M
Carlos Bianchi: 1993-C, 1995-A, 1996-C, 1998-A, 1999-C, 2000-A, 2003-A
Ramón Díaz: 1996-A, 1997-C, 1997-A, 1999-A, 2002-C, 2007-C, 2014-F

6 títulos
José María Minella: 1947, 1952, 1953, 1955, 1956, 1957

4 títulos
Juan Carlos Lorenzo: 1972-M, 1972-N, 1976-M, 1976-N
Américo Gallego: 1994-A, 2000-C, 2002-A, 2004-A
Ricardo Gareca: 2009-C, 2011-C, 2012-I, 2012-13

3 títulos
Mario Fortunato: 1931, 1934, 1935
Emérico Hirschl: 1936-CC, 1936-CO, 1937
Guillermo Stábile: 1949, 1950, 1951
Manuel Giúdice: 1963, 1968-N, 1970-M
Carlos Timoteo Griguol: 1973-N, 1982-N, 1984-N
José Omar Pastoriza: 1977-N, 1978-N, 1983-M
José Yudica: 1978-M, 1985-N, 1987-88
Daniel Passarella: 1989-90, 1991-A, 1993-A
Marcelo Bielsa: 1990-91, 1992-C, 1998-C

2 títulos
Guillermo Ronzoni: 1938, 1939
Renato Cesarini: 1941, 1942
Alfredo Garasini: 1943, 1944
Osvaldo Zubeldía: 1967-M, 1974-N
Alfredo Di Stéfano 2 1969-N, 1981-N
Ángel Tulio Zof: 1980-N, 1986-87
Héctor Veira: 1985-86, 1995-C
Manuel Pellegrini: 2001-C, 2003-C
Alfio Basile: 2005-A, 2006-C
Diego Simeone: 2006-A, 2008-C
Julio César Falcioni: 2009-A, 2011-A
Guillermo Barros Schelotto: 2016-17, 2017-18

1 título
Víctor Caamaño: 1932
Atilio Giuliano: 1933
José Fossa: 1936-CH
Enrique Sobral: 1940
Carlos Peucelle: 1945
Diego García: 1946
Fernando Bello – Miguel Ángel Glería: 1948
Ernesto Lazzatti: 1954
José Della Torre: 1958
José Barreiro: 1959
Roberto Sbarra: 1960
Saúl Ongaro: 1961
José D'Amico: 1962
Adolfo Pedernera: 1964
Néstor Raúl Rossi: 1965
Juan José Pizzuti: 1966
Osvaldo Brandão: 1967-N
Elba de Pádua Lima “Tim”: 1968-M
Argentino Geronazzo - Francisco Pizarro: 1969-M
José María Silvero: 1970-N
Vladislao Cap: 1971-M
César Luis Menotti: 1973-M
Juan Carlos Montes: 1974-M
Silvio Marzolini: 1981-M
Carlos Bilardo: 1982-N
Eduardo Manera: 1983-N
Roberto Saporiti: 1984-M
Jorge Solari: 1988-89
Óscar Washington Tabárez: 1992-A
Miguel Ángel Brindisi: 1994-C
Reinaldo Merlo: 2001-A
Leonardo Astrada: 2004-C
Miguel Ángel Russo: 2005-C
Ramón Cabrero: 2007-A
Carlos Ischia: 2008-A
Claudio Borghi: 2010-C
Alejandro Sabella: 2010-A
Gustavo Alfaro: 2012-C
Gerardo Martino: 2013-F
Juan Antonio Pizzi: 2013-I
Diego Cocca: 2014
Rodolfo Arruabarrena: 2015
Jorge Almirón: 2016

M: Metropolitano
N: Nacional
A: Apertura
C: Clausura
I: Inicial
F: Final



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COPAS NACIONALES

3 títulos
Marcelo Gallardo: 2015/16-CA, 2016/17-CA, 2017-SA

2 títulos
Gustavo Alfaro: 2012-SA, 2012/13-CA
Néstor Apuzzo: 2013/14-CA, 2014-SA
Jorge Almirón: 2016-C200, 2016-SA

1 título
György Orth: 1943-CR
Roberto Santillán: 1944-CR
Alberto Zozaya: 1945-CR
Victorio Spinetto – Juan Carlos Fonda – Manuel Giúdice: 1958-CS
Alfredo Di Stéfano: 1969-CA
Carlos Ramaciotti y Edgardo Sbrissa – Roberto Perfumo: 1993-C100
Julio César Falcioni: 2011/12-CA
José Oscar Flores: 2013-SA
Rodolfo Arruabarrena: 2014/15-CA
Pablo Guede: 2015-SA
Edgardo Bauza: 2018-CA

CR: Copa República
CS: Copa Suecia
CA: Copa Argentina

C100: Copa Centenario de la AFA
C200: Copa Bicentenario de la Independencia
SA: Supercopa Argentina

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COPAS INTERNACIONALES


8 títulos
Carlos Bianchi: 1994-CL, 1994-CI, 1996-CIA, 2000-CL, 2000-CI, 2001-CL, 2003-CL, 2003-CI

6 títulos
Marcelo Gallardo: 2014-CS, 2015-CL, 2015-RS, 2015-CSB, 2016-RS, 2018-CL

5 títulos
Osvaldo Zubeldía: 1968-CL, 1968-CI, 1969-CL, 1969-CIA, 1970-CL

4 títulos
Alfio Basile: 1988-SS, 2005-CS, 2005-RS, 2006-RS

3 títulos
Roberto Ferreiro: 1973-CI, 1974-CL, 1974-CIA
Juan Carlos Lorenzo: 1977-CL, 1978-CI, 1978-CL

2 títulos
Manuel Giúdice: 1964-CL, 1965-CL
Juan José Pizzuti: 1967-CL, 1967-CI
Humberto Maschio: 1973-CL, 1973-CIA
Pedro Dellacha: 1972-CL, 1975-CL
José Omar Pastoriza: 1984-CL, 1984-CI
Héctor Veira: 1986-CL, 1986-CI
Carlos Aimar: 1989-SS, 1990-RS
Miguel Ángel Brindisi: 1994-SS, 1995-RS
Ramón Díaz: 1996-CL, 1997-SS
Osvaldo Piazza: 1996-SS, 1997-RS
Ariel Holan: 2017-CS, 2018-CSB

1 título
Miguel Ignomireillo: 1976-CIA
José Yudica: 1985-CL
Carlos Timoteo Griguol: 1987-CIA
Roberto Saporiti: 1986-CIA
Óscar Washington Tabárez: 1992-CMS
Jorge Habegger: 1993-CONL
Miguel Ángel López: 1995-SS
Ángel Tulio Zof: 1995-CC
Héctor Cúper: 1996-CC
Ricardo Gareca: 1999-CC
Manuel Pellegrini: 2001-CM
Rubén Darío Insúa: 2002-CS
Jorge Benítez: 2004-CS
Miguel Ángel Russo: 2007-CL
Gustavo Alfaro: 2007-CS
Carlos Ischia: 2008-RS
Daniel Garnero: 2008-CSB
Alejandro Sabella: 2009-CL
Antonio Mohamed: 2010-CS
Guillermo Barros Schelotto: 2013-CS
Edgardo Bauza: 2014-CL

CL: Copa Libertadores
CS: Copa Sudamericana
CI: Copa Intercontinental
CIA: Copa Interamericana
CC: Copa Conmebol
SS: Supercopa Sudamericana
RS: Recopa Sudamericana
CM: Copa Mercosur
CMS: Copa Master de Supercopa
CONL: Copa de Oro Nicolás Leoz
CSB: Copa Suruga Bank


domingo, 26 de febrero de 2017

Entrevista a César Luis Menotti

Con la Argentina fue campeón mundial 1978 como entrenador; ahora distinguido por su trayectoria con el premio Bensemann 2009.

Versión en castellano de la entrevista publicada en la revista alemana Kicker, en septiembre de 2009.
Por PABLO ARO GERALDES


A los 70 años, César Luis Menotti está más vigente que nunca. Activo, como manager de Independiente, tiene una aguda mirada sobre el fútbol mundial. El entrenador campeón del mundo de 1978 elogia a España, critica el exitismo a cualquier precio, y habla del fútbol de varios países, entre ellos el alemán.

No es nuevo el vínculo de Menotti con Alemania. Conoció el país de joven y siempre estuvo relacionado (Puma, DPA...). Así lo cuenta: “En Alemania me siento cómodo y disfruto mucho; la gente estereotipa al alemán como alguien de personalidad rígida, fría, pero es un error. Aquí hay gente alegre, buenos amigos... y todo lo hacen bien: la ropa, los autos, la comida, la tecnología, el orden...”.

Su próximo viaje a Alemania será en octubre, para recibir el premio Bensemann por su trayectoria. Pero antes, dialogó con Kicker en Buenos Aires, la capital argentina.

-¿Ve partidos de la Bundesliga?
-A veces, cuando los horarios no coinciden con el fútbol de aquí.

-¿Cómo ve al fútbol alemán?
-Cuando hablan de Alemania se menciona el orden, la disciplina y la capacidad de trabajo pero no hablan del talento. ¿O Beckenbauer qué era? Alemania empezó a sufrir en su fútbol cuando dejaron de aparecer estos aventureros que le daban al orden ese salto de calidad y de belleza.
Alemania tiene un orden estructural de equipo, es una orquesta con un sonido muy bueno pero nunca dejó de tener a sus grandes solistas, como Müller, Overath, Breitner y tantos otros. Beckenbauer era un jugador superlativo, un artista. Entonces no confundamos el mensaje con la etiqueta del “orden”.

-¿Y ésta selección de Löw?
-Alemania tiene muy buenos jugadores, pero no aparecen esos futbolistas con la capacidad de la aventura. Jorge Luis Borges decía que la literatura es “orden y aventura”. El fútbol es igual: si sos todo orden sos un aburrido, y si sos todo aventura sos un caos. En el último Mundial Alemania tuvo un equipo más comprometido con la gente, pero le faltó ese salto que le puede dar un aventurero.

-De los jugadores alemanes actuales ¿a quiénes destaca?
-De la Selección, Schweinsteiger. Ballack me gusta, pero es más regulador del orden que aventurero, no es como el Iniesta del Barcelona, que hace lo mismo que él pero en los últimos 20 metros te aniquila. No mostró lo que hacía Littbarski, por ejemplo.

-Hace unos años nos dijo a Kicker que le gustaría la idea de que Beckenbauer sea Presidente de la FIFA. ¿Todavía le gustaría?
-Sí, lo dije. Pero también dije que hay dos Beckenbauer: el jugador de fútbol y el dirigente de un club. Yo lo que deseo es que él un día sea presidente de la FIFA pero como jugador, que tenga esa misma sensibilidad que demostró dentro de la cancha. La capacidad la tiene, es un hombre generoso y con mucha experiencia. Que esté más preocupado por defender la calidad y no la cantidad: él sabe, como jugador, que no se pueden jugar 80 partidos al año. A este gran producto de mercado que es el fútbol hay que defenderlo desde la calidad. ¿O Pavarotti podía cantar todos los días en cualquier teatro?

EL DEPORTE AMADO
-¿Por qué el fútbol fascina en todo el mundo, más que otros deportes?

-Conozco el deporte en España, en Francia, en Cuba... Soy un estudioso de esto. En una escuela de Rosario, mi ciudad, fui con el intendente y juntamos en el patio a unos 300 chicos. Les pregunté cuántos querían ser jugadores de básquet: cuatro. ¿Boxeadores? Uno. ¿Futbolistas? Todos. En la Argentina el fútbol es un hecho cultural que genera una máxima atracción, por eso nosotros tenemos la obligación de cuidarlo, de cuidar a los jóvenes de esta locura que los rodea. No soy tan inocente ni me hago el estúpido: ya sé que el fútbol es un negocio. Pero los negocios son diferentes. Negocio es qué pongo yo, qué ponés vos y cómo repartimos. Pero ¿qué pone el mundo de los negocios en el fútbol? Si yo quiero poner un bar tengo que empezar de cero, comprar todo, difundir la marca... Un club como Independiente tiene más de 100 años, ya está hecho. El fútbol es un producto único que se vende en el mundo entero, está impuesto, no hay que salir a venderlo. Y eso lo lograron los grandes futbolistas.
Yo puedo invertir dinero y construir un gran hotel que compita con los mejores, pero si quiero “inventar” un club, construir un estadio, le pongo de nombre “Deportivo Alegría”, salgo a competir con los mejores y me fundo. ¿Con qué cuenta la organización, que los hombres de negocios no tienen? Con un siglo de historia, con un producto impuesto.
En Inglaterra llega un jeque y compra un club, o en México, donde también son propiedad de las grandes empresas, pero acá es otra cosa, y el fútbol argentino merece un debate serio.

-¿Está anestasiada la sociedad?
-El poder económico, a través del poder político, ha producido una desculturización aterradora, que ha llegado al fútbol. Había una cultura, un estilo que en el nombre del modernismo se empezó a destruir. “Hay que ser moderno” en el fútbol, en la música, el arte... Parece que para ser moderno hay que matar a Mozart o a Beethoven. Si eso es el modernismo, prefiero ser antiguo como Mozart y no moderno como Julio Iglesias.

-¿Y aquello del fútbol de izquierda o de derecha?
-Un día dije que había un fútbol de izquierda y otro de derecha. Los más generosos, los más artistas, los más cultos siempre fueron de izquierda, siempre estuvieron más cerca de mí que lo otro, el mercado. Un fútbol generoso, abierto, comprometido con la gente, el orgullo de la representatividad, el orgullo de la pertenencia... todo eso que pregono me suena más a la izquierda que a la derecha. Después hay otro fútbol, al que no le importa la gente, solamente le interesa el resultado. Cuando salía campeón del Inter con el catenaccio todos hablaban maravillas de eso, pero no decía que los tres equipos que habían descendido jugaban igual. El Inter tenía a Suárez, a Mazzola... jugadores que podían ganar con cualquier esquema. Pero si puedo elegir, me quedo con el Milan de Arrigo Sacchi, con la Holanda del 74... o con la misma Alemania de ese Mundial, que era un equipazo.

-¿Sigue pensando que la final del 74 fue el mejor partido que vio?
-Como exhibición de fútbol lo más grande que vi fue a Brasil de 1970. Pero como partido esa final del 74 tuvo todo: fue de ida y vuelta y protagonizado por dos equipos buenísimos.

-Este verano hubo mucho movimiento con Cristiano Ronaldo, con Robinho... Parece que los jugadores están en clubes fantásticos pero igual no están contentos. ¿Qué le parece? ¿Falta ética?
-A la misma plata, el que no disfruta del juego, sufre los cuestionamientos de toda la prensa que espera que él solo gane un partido, no es feliz, y se va a buscar otro horizonte. Pero si Robinho hubiera jugado en Barcelona, no se hubiera ido. Andá a ofrecerle a Iniesta que se vaya a jugar a Italia o Inglaterra... El rendimiento general de ese Madrid era muy malo.

-¿Cómo ve los 94 millones de euros que gastó el Real Madrid?
-Debe ser bueno, habrá que ver cómo juega. Siempre me gusta relacionar el fútbol con la música: un buen director, con regulares músicos puede hacer una orquesta afinada; con grandes músicos puede hacer una sinfónica. Un mal director con músicos regulares es horrible; con buenos músicos puede hacer una orquesta afinada. Los músicos son fundamentales. Es importante que Pellegrini tenga su tiempo de ensayo. Por ahora no me dicen nada. Hubo una época en la que Hollywood llevaba a Vittorio Gassman, Elizabeth Taylor, etc y las películas eran malísimas; tenían a grandes actores pero no había un buen guión.

ARGENTINA Y MARADONA
-¿Qué selecciones le agrada ver hoy?

-Holanda sigue insistiendo con su estilo, Rusia con Guus Hiddink ha hecho un buen juego. Alemania ha sido bastante generosa en el último Mundial.
Y sobre todo España que está eligiendo buenos jugadores. Hace veinte años dije en España que tenían que elegir si querían morir como un toro o como un torero. Si querían morir, porque podrían elegir el éxito, y ahí también cabe elegir si quieren terminar como un toro o un torero. Ahora resulta que después de tanto tiempo se acabó la Furia, lo peor que le pasó al fútbol español. España en el Mundial 98 jugó en el mediocampo con tres centrales (Nadal, Amor, Luis Enrique), tres defensivos. Ahora juegan con chiquititos, tiene una idea y parece que los periodistas están esperando que pierda para criticarla.

-¿Brasil? ¿Argentina?
-Nooo, Brasil y Argentina son una cosa increíble. Nosotros hacemos la historia y después la tiramos a la mierda. Siempre copiamos lo peor: estamos en un fútbol agresivo, vertical, confuso, atlético, de choque... Y en el fútbol brasileño sorprende ver las patadas que se dan... En los 60 viví en Brasil y me tocó ver a Pelé, Coutinho, Garrincha, Tostao, Didí... ¡Dios mío ¿Dónde están?!

-Hasta ahora pareciera que la conducción de Diego Maradona en la Selección Argentina está sustentada más en lo anímico que en lo futbolístico. ¿Es suficiente con ser gran un motivador?
-La motivación es una mentira. La única motivación es la del conocimiento. No lo puedo motivar a mi hijo para que vaya y pelee con Tyson, porque lo estaría matando. La selección tiene un problema muy serio y es que ni siquiera podemos saber qué es lo que quiere Maradona, porque no puede entrenar. Es difícil tener una idea clara de lo que Diego busca, porque no puede mostrarla. Entonces más que un entrenador es un “seleccionador”. En Europa es más fácil, por las distancias, pero acá no se puede. No lo estoy defendiendo, ni mucho menos. Maradona podrá demostrar su idea recién en el Mundial, cuando tenga un mes para armar el equipo.

-¿Por qué Argentina no supera los cuartos de final en los mundiales y Brasil sí?
-Brasil siempre ha tenido figuras que sostuvieron sus deficiencias colectivas: Romario, Ronaldo, Ronaldinho... Pero Argentina no; desde la salida de Maradona ha tenido buenos jugadores, pero no logró lo que se supone que puede dar Messi ahora. Ese tipo de jugadores genera algo especial: la gente va a ver a Messi, como pasaba con Maradona, y eso le quita peso al resto del equipo.

-Argentina tiene a Agüero, a Messi, a Tevez, fue campeón olímpico...
-Pero son muy jóvenes, su crecimiento lo hacen en Europa. Antes un capitán era Passarella, un tipo con una trayectoria en la selección. Ahora son pibes.

-Quién es el mejor jugador del mundo hoy?
-Iniesta.

-Fernando Torres decía que España campeón de Europa es algo bueno para el fútbol...
-¡Muy bueno!

-Bruckner, Capello, Hitzfeld, Lippi, Rehhagel, del Bosque. En Europa los DT de selecciones son hombres entrados en años. ¿Tiene explicación para esto?
-Es que el joven no tiene la fuerza para imponer su régimen de trabajo. Poner a un técnico de mucha personalidad es peligroso para ciertos dirigentes argentinos, pero se ve que hay países que todavía respetan el conocimiento de los mejores, sin importar su edad.

-¿Por qué regresó a Independiente?
-Hay una vieja historia con el club, donde recurrir a Menotti significa intentar reordenar una idea conceptual, valorizar jóvenes jugadores, porque el mercado no permite traer otros grandes. Veré si estoy a gusto, tratando de armar un equipo competitivo en el corto plazo; y más adelante pensar en la formación de jóvenes.

-Esto no significa que no quiera volver a entrenar...
-En absoluto. Tengo la potestad de elegir el próximo entrenador el año que viene.

-Si Américo Gallego no sigue, el paladar del hincha de Independiente querrá a Menotti...
-Pero esa será una resolución mía, no del club. Puedo presentar dos nombres de entrenadores y ellos elegirán. Falta un tiempo para eso.
Las páginas publicadas en Kicker
-El fútbol es...
-...espacio, tiempo y engaño. Suena a sencillo, pero hay que hacerlo. Y tiene cuatro acciones que se pueden enumerar fácilmente pero que también hay que llevar a la práctica: defender, recuperar la pelota, gestar jugadas y definir. Un fútbol complejo solamente lo hacen diferente los grandes jugadores, y los grandes entrenadores. El técnico tiene una idea y debe demostrar y convencer que a sus jugadores de que con esa idea lograrán la eficacia. Y después comprometer a la defensa de la idea. Son tareas que no se logran en dos días.

-Suele pregonar que se juega como se vive: los argentinos son pícaros, engañadores; los brasileños alegres; los alemanes poderosos; los ingleses estrucurados, etc. Sin embargo Italia, el país de la belleza, las artes, el diseño está identificado con un fútbol mezquino, especulador...
-Es increíble lo de Italia. Puede jugar tan bien o mejor que España, pero cuando apueste a los grandes jugadores que tiene. Cuando Italia jugó horrible y salió campeón mundial nadie dijo nada. Ahora que Italia sigue jugando igual pero no gana, lo critican por todos lados. Parece que el músculo no se discute, pero la inteligencia sí. Es un debate. Si Baggio está sentado en el banco tiene que esperar a que Del Piero ande mal para entrar... ¡¿Nunca va a entrar Baggio por Gattuso?!

-¿Un once de todos los tiempos?
-Quizá no tenga sentido comparar épocas. Pero sí puedo nombrar a los reyes: el primero fue Alfredo Di Stefano; después aparece Pelé, más tarde Cruyff y después Maradona. Después se produjo un vacío de esa corona: pudo ser Romario, Ronaldinho, Zidane, se desdibujan... aparece Cristiano Ronaldo, pero tampoco. Lo que sí hubo enormes príncipes detrás de los reyes: Beckenbauer, Platini, Laudrup...

-Había dicho que un día habrá un campeón mundial africano...
-Un Mundial tiene “participantes”, “protagonistas” y “candidatos”. Hasta ahora no se rompió nunca ese orden, los candidatos son los de siempre: Alemania, Brasil... Lo que sí es que está más cerca el día de que se rompa la hegemonía de los candidatos. Los africanos tienen un protagonismo muy grande, pero les cuesta, aunque tengan a grandes jugadores.

-¿Es acertada la elección de Sudáfrica?
-Tengo una visión diferente. Si es para difundir al fútbol, no me suena. Me parece que el Mundial se tiene que jugar en Italia, Argentina, Alemania, Brasil, Inglaterra, Holanda... Establecería ocho o diez escenarios privilegiados para el Mundial, no solamente elegir a países que tengan dinero. En estos países futboleros el jugador, puede ser por la exigencia del público, pero juega mejor. Yo vi en el Mundial de Corea y Japón que desde la tribuna no había un ambiente de exigencia hacia el futbolista.
El aficionado inglés tiene una manera de pensar el fútbol muy exigente. Y a la Premier League pueden ir futbolistas de todo el planeta, pero tienen que jugar como los ingleses quieren. Si no, se corre el riesgo de desculturizar al fútbol, que a favor del éxito a cualquier manera la liga inglesa termine siendo miserable. Hasta ahora está a resguardo, con conductores como Ferguson o Wenger que respetan la historia, y el público que exige. En la Argentina eso se perdió, cada vez hay más espectadores y menos público: antes del partido están las porristas mostrando el culo, como en el básquet de la NBA, los periodistas se meten en los vestuarios...

miércoles, 27 de enero de 2016

Mario Alberto Kempes, el Matador

Versión en español del artículo publicado en la revista japonesa Soccer Magazine, en octubre 2004.

El 25 de junio de 1978 marcó para siempre una bisagra en la rica historia del fútbol argentino.
La selección se quedaba con su primera Copa del Mundo de la mano de una figura indiscutida, un goleador implacable, de potencia arrolladora y técnica refinada: Mario Alberto Kempes.
Es una de las estrellas más brillantes que dio la Argentina, un delantero que figura siempre en las listas de los mejores de todos los tiempos. Es ídolo en Europa, respetado en el planeta entero y sin embargo los argentinos le deben el reconocimiento que merece.
Nacido en Bell Ville, un pueblo de la provincia de Córdoba, el 15 de julio de 1954, heredó de su padre la pasión por la pelota. A los 9 años pisó por primera vez la cancha grande y a los 16 ya era campeón y figura en la zona. Con sus 46 goles en la temporada empezó a gestar el apodo de “El Matador”, con el que años después los bautizara un relator, y usando el falso apellido de Aguilera consiguió una prueba en Instituto, uno de los equipos grandes de la capital provincial: hizo 4 goles y la contratación fue inmediata. El jovencito fue fundamental en el equipo que consiguió la clasificación para el torneo nacional de 1973.
Lo que siguió fue todo muy rápido: los goles, las entrevistas, la fama y pase a
Rosario Central, que pagó 130 millones de pesos, una cifra récord hasta entonces. Fue subcampeón en 1974 y hasta que dejó la camiseta azul y amarilla, en agosto de 1976, marcó 100 goles para quedar en el recuerdo como el mayor cañonero del club.
Lo compró el Valencia de España, pero primero los esperaba Buenos Aires para lucir los colores de River Plate y no defraudó: en su primer torneo fue goleador. Fue tan rutilante la actuación del 9 que el fútbol argentino le quedaba chico, y finalmente marchó a tierras valencianas. Hoy, que el marketing eleva la figura de algunos jugadores al pedestal de los idolatrados, la presencia de
Kempes sería un lujo en cualquier institución. Sus números en Valencia impresionan: en el 79 levantó la Copa del Rey ante el poderoso Real Madrid. Fue 2-0 y los goles fueron de su autoría. Al año siguiente conquistó la Copa de Campeones y la Supercopa europea. Sus marcas en la red adversaria lo llevaron dos veces a consagrarse “Pichichi”, como llaman en España al máximo goleador. Y su incursión ibérica le dejó algo más: allí se casó con una valenciana y tuvo 3 hijos.

El grito celeste y blanco
Ya era sinónimo de gol y era un nombre fijo para la Selección Argentina y había participado en Alemania ’74, pero el desafío mayor esperaba con la Copa del Mundo de 1978. Allí los argentinos presenciaron a “su” mejor Kempes: temperamento, garra, habilidad, gol... ¡y campeón! Su personalidad mansa, de buen tipo de pueblo, se hizo evidente tras la final, con dos goles de sello propio para el 3-1 sobre Holanda: “no pensé en la trascendencia de los goles; los grité, por supuesto, pero solamente pensaba en ganar el partido”, declaró, dejando de lado que además de campeón acababa de coronarse artillero del mundial. Su tranquila forma de ser quedó demostrada en la cancha: a lo largo de su carrera en la Selección, nunca fue amonestado ni expulsado. Marcó 20 goles en 43 partidos al mando de César Luis Menotti, con quien volvió a disputar la Copa en 1982. Con sus 18 partidos mundialistas es, detrás de Maradona, el argentino con más presencias. Es un grande de verdad, pero con una humildad que no se ve por estos días: “La verdad, creo que yo le debo más a Argentina, por prestarme la camiseta, que ella a mí. Ponerse la camiseta argentina, o la del que sea tu país, es lo más grande que le puede pasar a un futbolista”, confesó en una entrevista reciente.
En 1981 River lo repatrió y en su último paso por el fútbol de su país volvió a ser campeón. Volvió en 1982 al Valencia y dos años después pasó al Hércules. Los que pensaron que su
carrera estaba terminada se equivocaron: con su experiencia y sus goles, el equipo de Alicante se mantuvo en Primera División. En la última jornada marcó el 1-0 decisivo ante el Real Madrid, en el propio Santiago Bernabeu.

Trotamundos del balón
En 1986 cambió el Mediterráneo por los Alpes y se fue al First Viena, de Austria. En ese país
siguió con el Sankt Polten y en 1990 con el modesto Kremser, donde a los 38 dijo “adiós”. En realidad era un “hasta pronto”, porque su pasión pudo más y en 1995 volvió al fútbol en el Fernández Vial, de la segunda división chilena. Las últimas aventuras eran pintorescas, pero no estaban a la altura de su currículum.
En el ‘93 había tenido un breve regreso al Valencia, donde fue ayudante del técnico Héctor Núñez, pero no resultó: “No tengo ninguna función. Me pagan por no hacer nada, y a mí no me gusta robarle la plata a nadie”, argumentó en aquel momento. Honestidad profunda.
No se desanimó y el ’96 lo encontró en Indonesia, en su doble función de delantero y entrenador del Pelita Jaya. “El dueño del club quería que el equipo jugara como los ingleses, meta tirar pelotazos al área, pero ¿cómo iba a hacerlo, si los jugadores miden un metro y medio...?”, recordó entre risas e indignación.
Los destinos exóticos tuvieron su siguiente contacto en Albania, el país más pobre de Europa, donde vivió una nueva decepción. “Al Lushjna lo preside el hijo de una financiera que quebró, un estafador que se fugó. Ahora espero que me llamen sus sucesores”, explicó cuando lo dejaron solo en un territorio desconocido. Nadie lo llamó y escapó cuando estaba por estallar la guerra civil. Se refugió en su querido Bell Ville, cerca de los afectos, a la espera de un nuevo desafío, que no tardaría en llegar. Esperaba que el teléfono sonara desde Italia o España, pero igual fue feliz cuando lo convocaron desde Venezuela para dirigir a los Mineros de Guayana. Estuvo allí en 1997 y 98 y pasó a Bolivia, donde condujo a The Strongest, uno de los grandes equipos de La Paz. La meta era eludir el descenso pero terminó ganando el torneo Clausura 99 y se metió en la Copa Libertadores. Fue su único título como director técnico.
Tras el paso por el altiplano, su embriagada brújula marcó Centroamérica y se marchó a Costa Rica para entrenar al Santa Bárbara, con más promesas que realidades de parte de los directivos. Duró muy poco y ese año 2000 lo encontró otra vez sobre un avión, rumbo a Marruecos, para una campaña de UNICEF.
El fin del siglo XX lo tuvo nuevamente en Bolivia, ahora como conductor del Blooming, donde obtuvo resultados satisfactorios. Siguió en el país con el Independiente Petrolero, pero tampoco fue muy prolongada su estadía.
Luego vinieron varios proyectos inconclusos en la Serie C2 de Italia, y la Segunda B de España, pero ninguno estaba a la altura de su dimensión futbolística.
Su insólito periplo como técnico parece haber finalizado. Al comenzar la presente temporada del fútbol europeo
asomó su voz con
inconfundible tonada cordobesa en la pantalla de ESPN en español, donde comenta los partidos de la liga de España y aporta a los televidentes todo su conocimiento genuino de este deporte. Por fin, parece haber llegado la hora de merecido reconocimiento internacional para el enorme Kempes.

TRAYECTORIA
Clubes:
1971-1973: Instituto de Córdoba (Argentina)
1974-1976: Rosario Central (Argentina)
1976-1981: Valencia (España)
1981-1982: River Plate (Argentina)
1982-1984: Valencia (España)
1984-1986: Hércules de Alicante (España)
1986-1987: First Vienna (Austria)
1987-1990: Sankt Polten (Austria)
1990-1992: Kremser (Austria)
1995: Arturo Fernández Vial (Chile)
1996: Pelita Jaya (Indonesia)


Goles:
42 en Instituto de Córdoba
97 en Rosario Central
116 en Valencia
17 en River Plate
1 en Hércules de Alicante
5 en Arturo Fernández Vial
Por partidos de Primera división (en los diferentes países) totalizó 276 goles en 494 partidos.

Títulos:
1978 Campeón del Mundo (selección de Argentina)
1978/79 Campeón Copa del Rey (Valencia)
1979/80 Campeón Recopa europea (Valencia)
1980 Campeón Supercopa europea (Valencia)
1981 Campeón Nacional (River Plate)

En la selección:
4 en la Selección Juvenil (1973)
20 en la Selección Mayor (1973-1982)

martes, 29 de diciembre de 2009

Resumen 2009 - Clausura: un campeón, dos ganadores

El Torneo Clausura culminó con un justo título para Vélez Sarsfield y el reconocimiento al juego brillante desplegado por el Huracán de Ángel Cappa. Dos maneras de vivir el fútbol.

Artículo publicado en el Anuario ESPN 2009.
Por PABLO ARO GERALDES


Por capricho del calendario, la última fecha del Clausura se transformó en una final ideológica. Porque Vélez Sarsfield y Huracán representaron mucho más que al Fortín y al Globo: se convirtieron en abanderados de dos maneras de ver, de entender y de vivir el fútbol.
Y los dos ganaron, como ocurrió, salvando las distancias, en la inolvidable final de la Copa del Mundo de 1974: Alemania se quedó con el trofeo; Holanda, con una de las páginas más brillantes de la historia por su Fútbol Total.
Vale repetirlo: salvando las distancias. Porque el uruguayo López no es Gerd Müller, porque Bolatti no es Neeskens... OK, se entendió.
Vélez fue un merecido y digno campeón de la mano de su efectividad, su elogio del número. Ricardo Gareca construyó un campeón de cimientos sólidos, una obra de ingeniería bien calculada. Los planos fueron simples y claros, y en la memoria descriptiva resaltan dos datos vitales: fue el que menos partidos perdió (apenas uno, ante Gimnasia) y el que menos goles recibió (13).
Una defensa montada con materiales nobles como Nicolás Otamendi, Sebastián Domínguez y Emiliano Papa; un refuerzo estructural interesante como Cubero, el detalle estético de Maxi Moralez y el remate iluminado de Hernán Rodrigo López, goleador del certamen con sus 11 tantos.
Huracán fue un brillante líder del Clausura hasta la última fecha, sustentado en su juego de toque y la irrenunciable vocación ofensiva. El tiki-tiki quedará como una marca registrada de Ángel Cappa, una obra de arquitectura que hizo impacto desde su estética. El resultado fue encantador, emocionante, pero también con esqueleto sólido: fue el que más partidos ganó (12) y el que más goles marcó (35).
Todos se compenetraron con la idea y la defendieron con un fútbol que sedujo a hinchas del resto de los equipos. Desde Araujo y Goltz, en el fondo, pasando por Bolatti y Toranzo, hasta Pastore y Matías Defederico, todos se compenetraron con el mensaje del DT.
El deslucido final incluyó todos los ingredientes de una película de suspenso. Desde las 48 mil personas que desafiaron el pico de la Gripe A y colmaron el José Amalfitani hasta una tormenta de granizo que paralizó el juego durante 20 minutos. Y después un arbitraje impresentable de Gabriel Brazenas, que desde aquella tarde gris no dirigió nunca más.
La infaltable violencia, el gol de Moralez y el título que se quedaba en Liniers... A su manera, los dos ganaron. Ambos fueron fieles a sus ideas y conquistaron cosas importantes.
"Estuvimos acordes a la historia de Vélez, porque este plantel mostró la garra y la actitud necesarias durante todo el torneo, como la tuvieron los equipos campeones con Bianchi", sentenció Gareca.
"Vine como un técnico y me voy como un Quemero. El tiki-tiki fue lo mejor que le pasó al fútbol argentino en 20 años. Nuestra identidad jamás murió, no la traicionamos", resumió Cappa en su emocionada despedida a través de la web.
Vélez metió su séptimo título en el historial. Huracán, en cambio, se metió en el corazón.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Boca Juniors: la era Bianchi

El Virrey ganó nueve títulos para Boca Juniors: cuatro torneos locales, tres Copas Libertadores y dos Intercontinentales. Una época inolvidable para el cuadro xeneize.

Artículo publicado en el número especial de SoccerManía "Los 10 mejores equipos de la historia"
Por PABLO ARO GERALDES
La historia del fútbol tiene varias puertas de acceso. Se puede entrar a ella desde la estética, la contundencia, la fantasía, la garra... Pero hay otra puerta, menos transitada, que permite un ingreso igualmente válido: la efectividad. Por allí se metió el Boca Juniors que Carlos Bianchi condujo entre agosto de 1998 y diciembre de 2001, con un exitoso bonus track entre enero de 2003 y julio de 2004.
Sin fútbol exquisito, con los goles justos en los momentos precisos, con una convicción a prueba de cualquier adversario y con una cuota importante de suerte a favor, ese fue el sello del período más exitoso de la historia xeneize.

Después de una serie de fracasos con nombres de primerísimo nivel como Maradona, Verón o Caniggia, y entrenadores afamados como Carlos Bilardo o el Bambino Veira, el club buscaba un rumbo definitivo para torcer varios años para el olvido. Durante el Mundial de Francia ’98 los directivos de Boca Juniors fueron a París, donde Bianchi estaba como comentarista, donde tenía su residencia, producto de años de goleador en el fútbol francés. Boca necesitaba un triunfador, y todavía estaba fresco el recuerdo de su paso por Vélez Sarsfield: allí, con lo que tenía, sin compras estelares, se convirtió en el mejor equipo de Argentina, después conquistó América y en Japón se erigió como monarca intercontinental. Eso quería Mauricio Macri, presidente del club, que en su campaña electoral había prometido un “Boca hegemónico” que ganara todo. Bianchi era la persona indicada, aunque no había sido jugador de Boca. Ese dato sería difícil de contrarrestar si la mano se presentaba torcida, pero nunca ocurrió.


Tomó el equipo y empezó a insuflar espíritu, una de sus especialidades, además de ser un profundo conocedor del fútbol. Si en Vélez convirtió a Asad y Flores en una dupla letal, en Boca lo hizo con Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto. Aparecieron tres colombianos no muy conocidos para el público argentino, pero que pronto se convirtieron en la columna defensiva azul y oro: el portero Oscar Córdoba, el defensor central Jorge Bermúdez y en centromedio Mauricio Serna. Tenía dos laterales incansables y con categoría: Hugo Ibarra y Rodolfo Arruabarrena, un central de altísimo nivel como Walter Samuel y tres volantes tan diferentes como útiles. Diego Cagna marcaba los tiempos, perseguía al que había que perseguir; José Horacio Basualdo cortaba y relanzaba, cortaba y relanzaba, como interpretando sin vueltas un guión pautado por Bianchi. Y tenía un 10 de lujo superlativo: Juan Román Riquelme, tan lento con las piernas como veloz con la mente.

Cada uno dio lo mejor de sí, Boca pronto se mostró como un equipo compacto, invencible, con el sello inconfundible de Carlitos Bianchi. Fecha tras fecha ganaba en solidez y así se le terminó el Apertura 98: 13 ganados, 6 empatados... ¡Campeón invicto! Lo que no habían podido conseguir ni Menotti ni Bilardo (los DT campeones del Mundo con la Selección Argentina en 1978 y 1986, respectivamente), Bianchi lo alcanzó en apenas cuatro meses. Empezó allí una historia de amor con la hinchada de Boca que nunca conoció fisuras.

Tras el receso veraniego de enero y febrero, volvió la actividad y siguieron encadenándose los triunfos. A medida que pasaban las semanas asomaba en el horizonte el récord de 39 partidos invicto que Racing supo hilvanar a fines de los años ’60. Sin proponérselo –y sin decirlo– esa cifra estaba en la mente de todos, hasta que la alcanzaron, hasta que la pasaron. Fueron 40 partidos, en una seguidilla increíble que se detuvo justo la tarde en que festejaba ser campeón del Clausura 99, con un 0-4 ante Independiente. La mente estaba en las celebraciones...


Esas campañas le dieron el derecho a participar en la Copa Libertadores 2000, a 22 años de la última conquista en el máximo torneo sudamericano. Fiel al estilo Bianchi, que ya era el estilo Boca, fue jugando de menor a mayor, en la primera fase dejó atrás a Peñarol y tomó envión: El Nacional (Ecuador); River Plate, en un superclásico caliente como pocos; América de México con hazaña en el Azteca, y una final inolvidable en Sao Paulo aguantando el 0-0 ante el Palmeiras y ganando por penales. Siguió ese festivo año 2000 con la cabeza dividida: por un lado estaba el Clausura y por el otro la Copa Intercontinental.

El 28 de noviembre venció al Real Madrid 2-1 con dos tantos fantásticos de Palermo y volvió para ganar el Clausura, con lo justo, en la última fecha. En menos de dos años y medio Carlos Bianchi había cosechado 5 títulos y amenazaba con seguir ese camino “hegemónico” que soñaba el presidente Macri. Pero la relación entre ambos era cada vez más distante y, con el escudo protector de da el éxito, siguió esquivando los intentos de interferencia del dirigente.

El nuevo desafío era la Copa Libertadores 2001. Aníbal Matellán y Clemente Rodríguez eran las novedades en la defensa; Traverso ahora aparecía más por el medio. Arriba, estaba el Chelo Delgado, regresado de México.Oriente Petrolero, Cobreloa y Deportivo Cali quedaron a un lado en la fase inicial. Cuando Boca tomó envión dejó atrás a Junior de Barranquilla, aplastó al Vasco da Gama y en semifinales volvió a humillar a Palmeiras por penales, otra vez en Sao Paulo. En la final esperaba Cruz Azul, el único club azteca que llegó a esta instancia. Delgado marcó el único tanto en el Azteca y a la vuelta La Bombonera parecía reventar de público. Y acorde al estilo Boca, tuvo que sufrir: Palencia marcó el único gol de la noche porteña y de nuevo los penales le marcaron a Boca el camino a la gloria. El arquero Córdoba ya tenía su sitial en el cielo xeneize.El título le dio una nueva chance japonesa, ante Bayern Munich, campeón europeo. Semanas antes de la cita, Bianchi se levantó de su silla durante una conferencia de prensa y dejó hablando solo al presidente Macri. Con ese desplante dijo todo: en diciembre diría adiós. La caída ante el equipo alemán fue el cierre de un ciclo.

Para 2002 llegó el uruguayo Oscar Tabárez, que había guiado a Boca a ganar el Apertura 92. Se fue Riquelme al Barcelona pero apareció Carlos Tevez. Pero se sintió la ausencia casi mística de Bianchi, ese misterio jamás develado que hacía que la suerte siempre se pusiese de su lado. Si hasta decía que en su agenda tenía el número del celular de Dios... y que de allá arriba le atendía.

Para 2003 la gente solamente pedía un nombre: Carlitos. No había lugar ni consenso para ningún otro entrenador. Y Macri, dejando de lado enfrentamientos personales, lo llamó. Bianchi aceptó y en el firmamento boquense aparecieron aún más estrellas. El objetivo del primer semestre era claro, reconquistar la Copa Libertadores, y así pasaron Colo Colo, Independiente de Medellín y Barcelona de Ecuador en la primera ronda. El in crescendo iba de la mano de la heroicidad, dando vuelta un resultado increíble ante el Paysandú, en Brasil, una tierra que jamás asustó a un equipo de Bianchi. Atrás Cobreloa en cuartos, atrás América de Cali en semis y atrás el legendario Santos en la final. Otra vez la vuelta olímpica en Brasil, el pentacampeonato en la Libertadores, la consagración total y absoluta del técnico más ganador de la historia de Boca Juniors. Y la justa mención a los nombres nuevos, como el arquero Roberto Abbondanzieri, los centrales Rolando Schiavi y Nicolás Burdisso, el combativo Sebastian Battaglia en el medio junto a Raúl Cascini... A lo Boca.

El 27 de noviembre de 2003 Boca venció a Arsenal y selló un nuevo título: el Apertura 2003. Estaban Matías Donnet, el colombiano Luis Perea y el brasileño Pedro Iarley, un ídolo fugaz de la casaca azul y oro. Se festejó mucho pero rápido, porque otra vez esperaba Japón. Ahora era Yokohama en vez de Tokio, pero la performance fue la misma: el super Milan de Shevchenko, Kaká, Seedorf, Maldini, Cafú, Pirlo, Gatusso y compañía era demasiado para la calidad xeneize, pero no para la mentalidad que les convencía Bianchi: 1-1, penales y la historia de siempre, Boca Juniors campeón otra vez.


Seis meses después Bianchi dirigía su último partido en el fútbol argentino. Había dejado atrás 9 títulos para Boca Juniors: cuatro torneos locales, tres Copas Libertadores y dos intercontinentales. Hubieran podido ser más de haberse realizado los choques por la Copa Interamericana, pero eso sería una anécdota.

En la memoria de La 12 quedará esa imagen de equipo compacto y arrollador, la paternidad alevosa sobre River Plate, el archirrival de toda la vida. Pese a sus diferencias, Bianchi hizo lo que había prometido el presidente Macri: la hegemonía de Boca fue total. La “Era Bianchi” ya tiene sus páginas en la historia del fútbol.

martes, 25 de agosto de 2009

Carlos Bilardo: Estudiantes volvió a vivir

Artículo publicado en la revista de la Confederación Sudamericana de Fútbol en julio de 2009.
Por PABLO ARO GERALDES


El secretario técnico de la Selección Argentina vivió el partido en el Mineirão en su múltiple condición de ex jugador y entrenador del club, periodista y, sobre todo, hincha de Estudiantes de La Plata. Y, fiel al estilo que pregonó en las canchas, analizó el cuarto título 'Pincharrata' en la Copa Libertadores: “Era la obligación salir campeón de América, ser segundo no sirve. El primero que pisó tierra en América fue Cristóbal Colón, cuando alguien me diga quién fue el segundo que bajó de la carabela, voy a cambiar de opinión, pero ¡nadie sabe quién fue! Lo voy a repetir hasta el cansancio: el subcampeón es el mejor de los perdedores. En el ‘71 hicimos una excelente campaña y fuimos segundos. También con Deportivo Cali en el ‘78, como técnico, y no se acuerda nadie”.
-Vivió la final como un hincha más y gesticuló como cuando dirigía...
-Uhhh, fue una cosa de locos... Este torneo lo seguí desde el principio, pero éste fue mi primer viaje al exterior como hincha. En la primera ronda, ante Sporting Cristal, fui a verlo a La Plata con Maradona. Y Estudiantes entró a la fase de grupos por el gol de (Ramón) Lentini. Si no, hubiera durado sólo dos partidos en la Copa.
-¿Qué significa para usted la Copa Libertadores?
-Es el torneo más reconocido del mundo junto a la Champions League. Y Estudiantes demostró que es el mejor equipo de América. En el avión de regreso desde Belo Horizonte ya había gente que quería sacar pasajes a Abu Dhabi.
-¿Cuál es la dimensión de este logro para el club?
-Al finalizar el partido, les decía a los jugadores que recién iban a tomar conciencia de lo que consiguieron al pisar la Argentina. Y así fue: no podían creer el recibimiento... ¡Tardaron siete horas para llegar desde el aeropuerto hasta La Plata! ¡Había medio millón de personas! Estos pibes no se olvidan más... Verón no había nacido cuando nosotros la ganamos como jugadores.
-Pasaron casi 40 años de la última conquista...
-Claro, hay mucha gente de Estudiantes que no había visto a aquellos campeones del ‘68, ‘69 y ‘70; se lo contaban los abuelos y los padres: ahora supieron lo que se siente. En La Plata quedó grabada siempre la Copa Libertadores; esto es muy importante porque para transmitir la historia del club hay que ganar un campeonato. Con esta Copa, Estudiantes marcó a toda una generación, volvió a vivir.
-¿En quién pensó cuando el árbitro pitó el final?
-En Osvaldo Zubeldía, él fue quien empezó todo. Es su obra. ¡Si viviera para ver todo esto!
-¿Qué rescata en el plano futbolístico?
-Para Estudiantes no existe diferencia entre ser local o visitante, fue a Belo Horizonte para ser campeón. Y lo consiguió de manera brillante. Los muchachos lograron un triunfo histórico. No es fácil ganar en Brasil contra un buen equipo como Cruzeiro. Jugaron muy bien, solamente se durmieron un par de minutos, que fue el momento que aprovechó Cruzeiro para marcar. Pero reaccionaron enseguida, porque es un equipo que lucha y nunca se da por vencido.
-¿Y Alejandro Sabella?
-Lo que hizo en cuatro meses es muy meritorio, también lo de Camino (Julián, asistente técnico). Hicieron las cosas muy bien.
-A usted se lo vio con el cardigan que el técnico vistió durante toda la campaña como cábala...
-Sí, se lo pedí y lo voy a poner en algún lugar de mi casa, mi museo. Guardo recuerdos de jugadores que dirigí y ahora son técnicos: tengo algo de (Miguel Ángel) Russo, de (Nery) Pumpido, que fueron campeones, y de (Marcelo) Trobbiani. Y me quedé con los anteojos oscuros de Verón (los que usó para ocultar el moretón en el ojo izquierdo que le dejó el golpe del brasileño Ramires, en La Plata).
-A propósito de Verón, ¿es la síntesis de esta conquista?
-Ama a Estudiantes y volvió a demostrarlo. Lo conozco desde que era muy chiquito, cuando el padre lo traía a los entrenamientos. (Juan) Sebastián se crió en Estudiantes y conoce cada rincón del club. Es muy lindo que él haya sido campeón de América como el padre, porque el sentimiento se transmite de generación en generación. La cosa no para, es algo histórico e inolvidable.

English version:
The Technical Secretary of the Argentine National team lived the match at the Mineirão in his multiple condition of former player and coach of the club, journalist and above all, fan of Estudiantes de La Plata. Faithful to the style he proclaimed in the pitches, he analyzed the fourth title of “'Pincharrata' in the Libertadores Cup. “It was our obligation to be the Champion of America. Being second was no good. The first one who set foot in America was Christopher Columbus. When somebody tells me who the second person that came down from the Caravel was, I’ll change my mind, but nobody knows who he was! I’ll be repeating this on and on: the runner-up is the best of losers. In 1971, we made a great campaign and were second. The same happened with Deportivo Cali in 1978, as coach, and nobody remembers”.
You lived the final as one more fan and gesticulated as when you were a coach…
Ohhh, that was like crazy… I followed this tournament from the beginning, but it was my first trip abroad as a fan. In the first round against Sporting Cristal, I went to watch it at La Plata with Maradona and Estudiantes entered the groups’ phase, because of a goal of (Ramón) Lentini. Otherwise, they would have only lasted two matches in the Cup.
What does the Libertadores Cup represent for you?
It is the most recognized tournament in the world together with the Champions League. Estudiantes proved that they are the best team of America. On the plane, back from Belo Horizonte, there were people who wanted to buy tickets to Abu Dhabi.
How relevant is this achievement for the club?
At the end of the match, I told the players that they would be aware of what they had achieved once they set foot in Argentina. They could not believe the hearty welcome they had… It took them seven hours from the airport to La Plata! There were half a million people! These boys will never forget it… Verón hadn’t been born when we won it as players.
Almost forty years have elapsed since their last conquest…
Of course, there are many people from Estudiantes who had not seen those ’68, ’69 and ’70 champions; their grand-parents and parents told them about it. Now they realized what it really feels like. The Libertadores Cup has always been remembered in La Plata, which is very important, since you have to win a championship to be able to convey the club’s history. With this Cup, Estudiantes have left their imprint upon a whole generation; they came back to life.
Who did you think of, when the referee whistled the end of the game?
Of Osvaldo Zubeldía; he was the one who started everything. It’s his work. If only he was alive to see all this!
What do you highlight as to the football aspect?
For Estudiantes, there is no difference between being a local or a visiting team. They went to Belo Horizonte to become champions and they did it brilliantly. The boys attained a historical triumph. It is not easy to win in Brazil against a good team as Cruzeiro. They played very well and they only went off guard for a couple of minutes when Cruzeiro took the opportunity to score. However, they reacted immediately, since they are a team that will always struggle and never give in.
What about Alejandro Sabella?
What he did in four months is worthy of praise, and also what Camino did (Julián, technical assistant), they did everything very well.
You were seen with the cardigan that the coach wore during the whole campaign as a luck charm…
Yes, I asked him for it and I will put it in my house, my museum. I treasure memories of players that I coached and are now coaches; I keep something of (Miguel Angel) Russo, (Nery) Pumpido, that were champions, and (Marcelo) Trobbiani. I also kept Verón’s dark glasses (the ones he wore to hide the bruise in his left eye inflicted by Brazilian Ramires in La Plata).
As regards Verón, is he the pillar of this conquest?
He loves Estudiantes and has proved it. I’ve known him since he was a little child, when his father brought him to the training campus. (Juan) Sebastián was raised in Estudiantes and knows every corner of the club. It’s very gratifying that he is now a champion of America like his father, since feelings are conveyed from generation to generation. This never stops; it’s something historical and unforgettable.

viernes, 1 de mayo de 2009

Irak, la nueva aventura de Bora Milutinovic

Artículo publicado en Fox Sports, en abril de 2009
Por PABLO ARO GERALDES


La noticia no sorprende: que el serbio Bora Milutinovic arme sus maletas y vaya a dirigir a un equipo de fútbol lejos de su casa en México, ya es casi una rutina.
Esta vez su destino es Bagdad, para comandar a la Selección de Irak, que disputará la Copa FIFA Confederaciones, del 14 al 28 de junio en Sudáfrica. La capital iraquí aún es testigo de la violencia que siguió a la invasión estadounidense de 2003. Sin embargo, esto no acobardó el espíritu de trotamundos de Milutinovic, quien ya había guiado a los equipos nacionales de México, Costa Rica, Estados Unidos, Nigeria, China, Honduras y Jamaica, además de clubes mexicanos, de Argentina, Italia y Arabia Saudita.
A los 64 años asume este compromiso con el objetivo inmediato de avanzar más allá del Grupo A de la Copa FIFA Confederaciones, en el que enfrentará a Sudáfrica, España y Nueva Zelanda.
¿Qué historia tiene detrás la Selección Iraquí? Su primera gran participación internacional se remonta a 1972, cuando jugó la Copa Asiática, en Tailandia y fue eliminada por Irán, su clásico adversario, y los locales.
Los aficionados iraquíes conocieron los festejos en 1979, cuando el equipo verde conquistó la Copa del Golfo, un éxito que repetiría en 1984 y 1988. Pero el delirio colectivo fue total cuando, en 1985, consiguió su única clasificación a una Copa del Mundo. En la eliminatoria para México ’86 dejó atrás a Líbano, Qatar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Siria, con el peso de jugar sus partidos de local fuera de Irak. Ya en tierra azteca, perdió los tres partidos, frente a Paraguay, Bélgica y México.
Silenciados por el régimen opresor de Sadam Hussein, los futbolistas iraquíes siguieron con su lucha por la dignidad desde los campos de juego, pero la tiranía del dictador y sus hijos (Uday comandaba el comité olímpico y la federación de fútbol) había convertido al edificio del ministerio de deportes en una cámara de tortura para todos los atletas disidentes. En medio de la violencia generalizada, el fútbol quedaba en un segundo plano.
Luego del ahorcamiento de Sadam Hussein, el país comenzó un lento proceso hacia la normalización institucional. Y en ese marco volvió a rodar el balón con un torneo (llamado Dawri Al-Nokba) que tiene al Al-Zawra, de Bagdad, como el equipo más popular y exitoso.
Fanáticos del fútbol, los iraquíes volvieron a identificarse con su selección, a la que llaman Osood Al Rafidayn (Leones de los dos ríos, en referencia al Tigris y el Éufrates). Reconstruida con apoyo internacional, la Asociación Iraquí de Fútbol recobró fuerzas, armó una selección competitiva y en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 se quedó con el cuarto lugar, al perder la medalla de bronce frente a Italia.
Con esa generación de futbolistas, en 2007 se impuso en la Copa Asiática, cuando venció a Arabia Saudita en la final disputada en Jakarta, Indonesia. Este es su máximo éxito internacional y trascendió a lo deportivo: fue tomado como la victoria de todos los iraquíes, con un equipo conformado por jugadores sunitas, chiitas y kurdos, en un momento de especial dureza y violencia en el país.
Fuera de carrera ya por un lugar en Sudáfrica 2010, el trabajo de Bora se centrará en hacer un buen papel en la Copa FIFA Confederaciones: "Mi sueño es siempre ser campeón. Por eso quiero en esta Copa Confederaciones revivir el ambiente de 2007. Los iraquíes no han sido nunca tan felices como tras la victoria ante Arabia Saudita en la final de la Copa de Asia", señaló.
Para eso, ya tiene pautados dos amistosos preparatorios, ante Polonia y Egipto, a disputarse en Sudáfrica días antes del comienzo de la competición. El contrato de Milutinovic es de corta duración, solamente por la Copa Confederaciones, pero podría ser ampliado más allá de junio, dependiendo de los resultados.
Mientras escriba un nuevo capítulo en su rica historia como entrenador, afrontará el desafío de mantener al fútbol iraquí en lo más alto del continente asiático.


lunes, 19 de enero de 2009

Bora Milutinovic: "El estilo británico beneficia a Cristiano Ronaldo"

Amplio conocedor del fútbol de todo el planeta, el serbio desglosa el juego del delantero portugués premiado con el Balón del Oro.

Entrevista publicada en el diario Última Hora, de Paraguay.
Por PABLO ARO GERALDES


Un amante del fútbol en toda su dimensión, eso es el serbio Bora Milutinovic. En la Copa del Mundo dirigió cinco Selecciones: México (1986), Costa Rica (1990), Estados Unidos (1994), Nigeria (1998) y China (2002). Además, comandó a los equipos nacionales de Honduras y Jamaica y clubes en México, Argentina, Italia, la MLS estadounidense y Qatar.
Desde México, donde reside, analizó el presente de quien acaba de ser elegido Balón de Oro.
–¿Qué opinión tiene de Cristiano Ronaldo?
–Si digo que es un gran jugador, no descubro nada. Tiene un gran futuro, sobre todo si sigue en el fútbol inglés: la manera de jugar del Manchester United es ideal para él. Y no sólo la del club, el estilo británico calza muy bien con sus características, se le hace fácil jugar allí. Es muy diferente al de Portugal y el resto de Europa... Además es muy joven, apenas tiene 23 años.
–¿Qué es lo mejor de su juego?
–Posee cualidades de crack: cambio de ritmo, un estado físico excelente y, sobre todo, puede jugar por las dos bandas, pues domina las dos piernas.
–Alex Ferguson le recomendó no salir de Inglaterra cuando lo pretendía el Real Madrid. ¿Coincide con el entrenador?
–Manchester United es uno de los equipos más importantes del planeta y su juego beneficia a Cristiano Ronaldo. De hecho, también Beckham le aconsejó quedarse en Manchester. Allí, en la Premier League se juega “con todo”, como decimos nosotros. Y él sabe aprovechar muy bien los espacios para definir con su poder. Aprovecha bien esa entrega y esa gran capacidad técnica de los jugadores ingleses, se crea sus propios espacios y, al ser muy rápido, marca la diferencia.
–¿Hay un Cristiano Ronaldo con el Manchester y otro cuando se pone la camiseta de Portugal?
–Sí, su juego cambia cuando integra la Selección Portuguesa. Por eso es más atractivo mirarlo en los partidos del Manchester que en la Eurocopa o las Eliminatorias mundialistas, por ejemplo. La liga inglesa tiene un fútbol muy noble, “simple” podría decirse. Eso hace que un jugador como él pueda desplegar todo su poderío y termine destacándose. Eso sí, tiene su carácter...
–¿Cómo hace un entrenador para saber llevarlo?
–Su técnico tiene que tener mucho carácter para guiarlo, y Alex Ferguson lo tiene. Igual creo que, aun con los problemas que pueda tener su personalidad, es mejor contar con este tipo de jugadores que tienen talento, inteligencia y notable estado físico, que a otros con menos cualidades.
–¿Y su faceta mediática? ¿Es más difícil comandar a un jugador cone esta exposición?
–Su figura está cada vez más en los medios, su participación cada día crece más. Y me parece que es bueno para el equipo contar con un futbolista así, siempre que se lo maneje con cierta inteligencia y sepa hasta dónde puede llegar en su manejo con los medios y en su vida privada.
–¿Y cuando su carácter influye de manera negativa en su juego?
–Bueno, también está el tema de las expulsiones, pero no nos tenemos que olvidar de que es un jugador muy joven. Con el tiempo se va a serenar. Creo que, junto a Lionel Messi, son los jugadores con más futuro a nivel mundial.
–¿Se lo podrá “encarrilar” en cuanto a su conducta dentro de la cancha?
–Siempre depende de la personalidad que tenga el jugador, hay unos a los que se los puede orientar mejor que a otros, pero creo que Cristiano Ronaldo es un muchacho al que se lo puede manejar muy bien.
Vivimos en una época “mediatica” y es responsabilidad de sus entrenadores y dirigentes saber llevarlo por el mejor camino.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Oscar Ruggeri, el DT de los fracasos

Ruggeri junto a Batista, en su último fracaso como entrenador.

Este artículo fue escrito en 2004 para la revista mexicana SoccerManía, cuando Oscar Ruggeri se hizo cargo del América. Finalmente no fue publicado por decisión de Televisa, propietaria de esa publicación y también del Club América.
Por PABLO ARO GERALDES


Las dos imágenes son tan fuertes como opuestas. Por un lado, la vuelta olímpica interminable con la Copa del Mundo en el Azteca, y por el otro, la triste despedida de los Tecos, sin siquiera conseguir un solo punto. Es que la trayectoria futbolística de Oscar Ruggeri tiene dos caras totalmente contrapuestas. El bueno y el malo; el exitoso y el fracasado; el gesto convencido del capitán -aun sin la cinta- y el rostro desencajado de sus derrotas como director técnico. Ayer, los gritos de “Cabezón, cabezón”; hoy los insultos de los hinchas de Independiente.
Está claro que la gloria en el césped no garantiza en absoluto el éxito en el banquillo, pero en el caso de Ruggeri es notable el contraste entre su etapa de zaguero y la de entrenador.
La fama de duro lo acompañó siempre; además de poner pierna fuerte en la defensa, fue líder de una huelga de futbolistas en el último año de su carrera y también reconoció que solía darle dinero a las barras bravas. “Es mi plata y hago lo que quiero”, se justificó.
Empezó a despedirse de los pantalones cortos jugando en Lanús, allá por 1997. En un encuentro por la Copa Conmebol fue el principal protagonista de la pelea entre jugadores granates y los de Atlético Mineiro. Era el capitán y fue suspendido por diez fechas. Fue el principio del fin. El 7 de diciembre de ese año un estadio de Lanús semivacío le dio una despedida cálida, pero que no estaba a la altura de sus títulos. Dejaba atrás 425 partidos oficiales en Primera División argentina (Boca, River, Vélez Sarsfield, San Lorenzo y Lanús), el recuerdo de su paso por Logroñés, Real Madrid, Ancona y América de México, y sobre todo la gloria conseguida con la camiseta celeste y blanca.
En el pasado quedaban sus 14 vueltas olímpicas, había llegado al punto de inflexión de su carrera. La llegada de 1998 mostró un Ruggeri con mentalidad de entrenador, pero dispuesto a desplegar la misma garra que lo hizo temible en el fondo de la defensa. En la primera declaración salió con los tapones de punta: “Estoy más allá de ser Bilardito o Menottito”. El cabezón no había dirigido su primer partido y ya apostaba fuerte, se comparaba con los dos campeones del mundo. Después del Mundial de Francia confesó: “Quiero hacer como DT lo que hizo Passarella. Él dirigió a la selección y eso es lo máximo”. ¿Modestia? No, esa palabra no está en el diccionario de Ruggeri.
Tras la renuncia de Alfio Basile a la conducción de San Lorenzo, en diciembre de aquel 98, los directivos se fijaron en él y asumió el cargo al día siguiente. Tampoco tardó mucho en mostrar su carácter de líder fuerte: se negaba a ceder jugadores para la selección preolímpica y cargó su bronca hacia los capos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que insistía en citar a los juveniles:
"No estoy presionando, estoy advirtiendo: ojo, que me voy a enojar en serio", deslizó. Sus palabras metían miedo.
Sus jugadores sabía que estaban ante un DT sin muchas vueltas. Ruggeri repetía:
"Quiero que mis jugadores lloren si pierden; quiero que tengan hambre, no que se sientan cómodos. Que nunca piensen que un partido es sólo uno más". ¿Sus tácticas? Nada ambiciosas: "vamos a armarnos bien desde atrás; pensaremos primero en tener cero gol en nuestro arco", explicaba. El espectáculo, agradecido.
El Cabezón siempre fue un abonado a las polémicas: la prensa le criticó que seguía trabajando como “periodista” en TV y continuaba representando futbolistas mientras era entrenador de San Lorenzo. Y otra vez fue al choque de los periodistas:
"Quédense tranquilos, porque en honestidad y trabajo, le gano a cualquiera", sentenció.
No todos opinan igual. José Sanfilippo fue cuatro veces goleador del fútbol argentino entre 1958 y 1961 y su talento lo convirtió en una palabra autorizada; su estilo verborrágico y polémico lo tienen como un invitado fijo a todos los programas en los que se debate sobre fútbol. En uno de ellos, “Tribuna caliente”, compartió la mesa con Ruggeri, a quien considera
"un burro, incapaz de agarrar una vaca dentro un ascensor". El tono frontal e irónico de los dos fue subiendo la temperatura de la charla, hasta que la discusión de ideas se transformó en pelea. Todo parecía parte del show televisivo, pero las palabras dejaron lugar a los golpes: Ruggeri le tiró un codazo –que no llegó a destino gracias a la rápida intervención de los demás panelistas– que rompió la relación para siempre. Sanfilippo lo cuenta así: "Si me golpeaba, era lo último que hubiera hecho en su vida, porque le hubiera mordido el cuello hasta que se muera. Igual aclaro que no llegó a pegarme porque en mi época de jugador, en el área, esquivaba un montón de esos codazos. De todos modos, qué bajeza la de un tipo que con 38 años quiere agredir a uno de 66...". Los años pasaron y el odio sigue vivo en Sanfilippo, que opina que "la mala fama de fútbol argentino es por culpa de los codazos de este señor".
En 2001, las malas actuaciones en el torneo de verano (clásica competencia amistosa que se realiza cada enero y febrero en Mar del Plata) terminaron con la paciencia de la gente de San Lorenzo. Armó las valijas y partió hacia a Guadalajara.
Mientras dirigía a las Chivas recibió desde Buenos Aires una patada a su orgullo: el San Lorenzo que había dejado sin rumbo futbolístico era campeón de la mano del chileno Manuel Pellegrini, un desconocido en el ambiente argentino. Pero no tenía mucho tiempo para hacerse problemas por su pasado: entre los torneos Verano 2001 y Verano 2002 dirigió a Guadalajara en 45 partidos y sólo ganó 15.
La revancha la encontró en la misma ciudad, pero la desperdició. Comandados por Ruggeri, los Tecos jugaron solamente cinco partidos. Y los perdieron (San Luis 2-1, Santos 3-1, Necaxa 2-1, Atlante 3-2 y Morelia 2-0). Las ligas importantes registran muy pocos casos de porcentaje de efectividad igual a cero. Su regreso a Buenos Aires agitó otra vez las pasiones, los amores y los odios. Tan divididos como los aficionados están los periodistas y cierto sector de la prensa movió influencias para derrocar a Marcelo Bielsa y poner en su lugar a Ruggeri. Nadie pensaba en él, pero se publicaban encuestas para sondear la opinión de la gente:
"¿Cómo ve a Ruggeri al frente de la selección?". Una cosa de locos. La estructura de la AFA resistió el vendaval mediático y las ambiciones del técnico debieron ajustarse a su realidad poco apegada al éxito. Pero los periodistas 'amigos' se movieron, 'tocaron contactos' para que el DT volviera a dirigir y lo consiguieron. Su siguiente fracaso se llamó Independiente. En el club de Avellaneda le ocurrió algo tan curioso como desagradable: los hinchas lo insultaron desde antes que debutara. La gradería roja es reconocida por su paladar exquisito a la hora de ver fútbol y con los antecedentes de Ruggeri no tuvo que esperar a ver el equipo en acción para repudiar su contratación. Unos pocos partidos confirmaron el prejuicio de los aficionados: Independiente jugaba mal y encima perdía. Esta combinación, sumada al enfrentamiento que mantuvo con el arquero Luis Islas –ídolo del club– hizo que el presidente Andrés Ducatenzeiler admitiera su error: "Me equivoqué al contratarlo porque no supe interpretar la filosofía futbolística del hincha de Independiente", reconoció. La renuncia fue sólo un trámite. Unas semanas más tarde ya estaba trabajando nuevamente, pero en América TV, como panelista del programa “Puro Fútbol”, junto a sus colegas Ramón Díaz, Alfio Basile y el periodista Gonzalo Bonadeo. En la primera emisión Ruggeri dio su versión del adiós: "Me fui porque no era feliz. Me gusta ser técnico pero no a cualquier precio. Yo quiero levantarme a la mañana e ir contento a trabajar y en Independiente no podía. La gente no festejaba los goles, no era feliz, y yo tampoco". Ruggeri, el soberbio, esta vez agachó la cabeza y se mostró humilde, dolido, vulnerable. Dos imágenes tan fuertes como opuestas.


En su paso por América en 2004 varios medios mexicanos insinuaron que Ruggeri se había quedado con dinero en el traspaso de Claudio 'Piojo' López de Lazio al equipo de Coapa.
Volvió a la dirección técnica en 2006, de nuevo en San Lorenzo. Pese a los malos resultados se negó a renunciar. Tras su partida, el equipo salió campeón con Ramón Díaz. El conductor y empresario televisivo Marcelo Tinelli era uno de los sostenes económicos de San Lorenzo y arremetió contra el técnico. "A Ruggeri le corren billetes por las venas", dijo y lo tildó de "cometero" (cobrar coima a los jugadores para pedirlos o ponerlos en el equipo).
Ahora fue motivo de conflicto por su intención de sumarse al cuerpo técnico de la Selección Argentina: Maradona lo quiere pero su presencia es rechazada por Julio Grondona, presidente de la AFA.
Sin embargo, la relación con Maradona tuvo sus roces. La edición de hoy de Clarín recopila algunas frases de Ruggeri:
- "A la presentación del libro de Diego fue sólo un compañero de 1986. Que cada uno saque sus conclusiones" (30/9/2000)
- "Las cosas con él están mal. No me parece bien que haya gente que lo endioso todo el tiempo. Maradona es un pobre tipo" (8/4/2006)