lunes, 24 de abril de 2017

El fútbol en las Islas Comoras


La Unión de las Comoras, o simplemente las Comoras, Comores o Comoros, es un país formado por tres islas en el sureste de África, en el océano Índico, entre el norte de Madagascar y el norte de Mozambique.

Estas islas son Gran Comora (Ngazidja), Mohéli (Mwali) y Anjouan (Nzwani), mientras que la vecina isla de Mayotte (Mahore), reclamada por Comoras, sigue perteneciendo a Francia.

En 1979 se conformó la Fédération Comorienne de Football (FCF), con sede en Moroni, la capital. En 2003 se afilió a la Confederación Africana de Fútbol y dos años más tarde fue aceptada como miembro pleno de la FIFA. También pertenece a la Union des associations de football arabe (UAFA) y al Council of Southern Africa Football Associations (COSAFA).

De cara a la Copa del Mundo Rusia 2018, Comoras fue eliminada por Ghana, pero se constituyó en una de las positivas sorpresa de la eliminatoria.

El 2010 fue un año de crecimiento para el fútbol comorano, coronado por la presencia de Joseph Blatter, entonces presidente de la FIFA, para la inauguración de la nueva sede de la federación. Al respecto se refirió Tourqui Salim, presidente de la FCF: "La visita de Blatter a Moroni ha promocionado a nuestro país. Y el partido frente a Mozambique (derrota por sólo 0-1) dio la imagen de credibilidad que tiene nuestro fútbol. Incluso a nivel nacional, las actividades futbolísticas marcaron el año".
Tourqui Salim junto a Joseph Blatter
Además de la presencia del máximo dirigente de la FIFA, Tourqui Salim recibió el apoyo de Michel Platini, quien presidía la UEFA, y de directivos de países con mayor experiencia en el continente, como Argelia y Costa de Marfil.

Algunas estadísticas del fútbol comorano:
Primer partido: Mauricio 3-0 Comoras (26/8/1979, en La Reunión).
Mejor resultado: Comoras 4-2 Djibouti (17/12/2006, en Yemen).
Peor resultado: Mauricio 6-1 Comoras (31/8/1979, en La Reunión).
Último partido oficial: Comoras 1-0 Botswana (24/3/2016, en Moroni).
En próximo partido de la Selección Comorana será ante Libia (el 5/6/2011) por la eliminatoria a las Copas Africanas de Naciones 2012 y 2013.

A nivel interno, la competencia más importante es el Championnat des Comores, seguida Coupe des Comores. Coin Nord es el equipo con más títulos del país, con 6 conquistas, la primera de ellas en 1979/80, la temporada inaugural.
Coin Nord, el club más exitoso
de las Islas Comoras.
El actual campeón es el Volcan Club de Moroni.
Históricamente ligada a Francia, los principales futbolistas de las Comoras desarrollaron sus carreras en aquel país. El más reconocido fue Hamada Jambay, quien en los años '90 vistió las camisetas de Olympique de Marseille y Toulouse.
En la actualidad, algunos de los comoranos destacados son Djamel Bakar (Montpellier, Francia) y El Fardou Ben Nabouhane (Levadiakoso, Grecia). La selección es dirigida por Amir Abdou.

En los Juegos del Océano Índico tuvo sus mejores resultados en las ediciones de 1979 y 1985, cuando alcanzó el tercer lugar.
La ubicación del archipiélago y la
última camiseta de la Selección.
Agradecimiento a Mariyatta Abdou Chacour, secretario general de la FCF por la atención y la información.

viernes, 7 de abril de 2017

Uruguay 1930: Recuerdos con historia celeste

Con el lanzamiento del Museo de la Copa del Mundo de 1930, la conquista uruguaya recobra vigencia. Mientras en el mundo se pagan miles de dólares por los objetos ligados con el fútbol, una familia de coleccionistas salió a preservar la gloria del pasado.

Artículo publicado en la revista El Gráfico, en diciembre de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES

Corría junio de 1973 y el viento soplaba por la 18 de Julio, la céntrica avenida de Montevideo. Como todas las mañanas, Rony Almeida, un ecuatoriano afincado en Uruguay, recorría las tiendas de antigüedades y visitaba a los diferentes marchands de numismática del barrio antiguo buscando piezas para coleccionar o simplemente para seguir con su oficio de compra y venta. Pasado el mediodía, decidió demorar el almuerzo y prefirió darse una última vuelta por un par de cambalaches y se detuvo en el negocio de un anticuario de la calle San José. Casi como una rutina, consultó a don Isidoro, el dueño del local, si había recibido alguna pieza que podría interesarle. “Fíjese en esa bolsa”, le respondió señalando un pequeño envoltorio de papel. Contenía anillos, medallas y cadenitas que a las dos de la tarde llevaría a la fundición, como lo hacía todos los días con el oro comprado.

Al revolver entre los pequeños objetos sacó una medallita y al leerla se le paró el corazón. De un lado decía “Coupe du Monde” y al darla vuelta leyó “Montevideo Juillet 1930” y entre laureles “José Nasazzi – Capitán”.


Un pedazo de la historia del fútbol estaba en sus manos, pero trató de serenarse. Simuló cierto desinterés y preguntó cuánto costaba. Sin saber ni interesarse por el pasado de la medalla, el dueño la tomó y la posó sobre la balanza. Se la cobró apenas un poco más de lo que costaban esos 25 gramos de oro.


De regreso a su casa, Almeida transpiró como nunca, pese al frío de la tarde. Apretando con fuerza esa medalla tomó el ómnibus hasta su departamento en Pocitos y trató de calcular cuánto valdrían esos gramos de oro.


Empezó a investigar y dio con un dato que realzaba el valor de la medalla, si comprobaba que era original, claro. La FIFA sólo le había dado una medalla de oro a Nasazzi, el capitán, mientras que el resto de los campeones mundiales recibió una de plata y esmalte. ¿Podía ser esa que él tenía la auténtica?


Al tiempo decidió ofrecerla a la Asociación Uruguaya de Fútbol a diez mil dólares, pero le dijeron que no era el único que intentaba vender objetos relacionados con la primera Copa del Mundo, y que había muchos falsificadores. Uno de los empleados de la AUF saltó: “vayamos a ver a Andrés Mazali, que fue muy amigo de Nasazzi, él va a saber decir si es verdadera o no”. Mazali fue el arquero que junto a Nasazzi salió campeón olímpico en 1924 y 1928, y mantuvo su amistad hasta su muerte, en junio de 1968.


Golpearon a la puerta de la casa de Mazali y salió a atenderles un viejito con las piernas combadas por el reuma. Era el legendario arquero, y le mostraron la medalla. No llegó a responder, sólo se quebró en llanto acariciando la imagen dorada. “Es la de Pepe”, sollozaba, mientras identificaba el golpecito en la parte izquierda. “Es la que le dio Jules Rimet. La llevó un tiempo como llavero, pero después la guardó en una lata sobre el ropero –les relató Mazali–. Al tiempo de su muerte falleció la esposa y entonces la sobrina que ellos habían criado como a una hija las tuvo que vender para pagar la tasa judicial y poder cobrar la herencia”.


Esa medalla que estuvo a horas de transformarse en parte de un lingote, se convirtió en el comienzo del Museo de la Copa del Mundo 1930. “¿Cuánto quiere?”, le preguntaron a Almeida los hombres de la AUF. “Nada, ya no quiero venderla”.

Al rescate de la memoria
En cierto modo me quedé con la partida de nacimiento del fútbol uruguayo”, reflexionaba Almeida el pasado 20 de diciembre, día de la inauguración del Museo.


Fueron años de búsqueda y estudio. De recolección minuciosa. Y cada dato nuevo que iba conociendo le ensanchaba el horizonte de búsqueda. La numismática (colección de monedas) empezó a compartir horas con otros recuerdos de los años dorados del fútbol uruguayo. Pronto se encontró con un creciente número de insignias, entradas de partidos, tarjetas postales, fotos, autógrafos, revistas, todos objetos imposibles de ser tasados como el oro, pero de un valor incalculable. Porque todos, aunque no coticen como los metales preciosos, llevan consigo el precio impagable de la historia, de lo irrepetible.


Cuando me querían comprar la medalla de Nasazzi y me descalificaban por el alto precio que pedía, yo les preguntaba: ¿saben cuánto tiempo va a pasar hasta que Uruguay vuelva a ser campeón mundial? Ojalá me equivoque, pero quizá no vuelva a serlo nunca más”, explica Almeida, director del museo surgido de su propia colección.


En la muestra realizada en Montevideo con motivo de la inauguración, el museo abrió sus puertas de manera provisoria, ya que tras ser exhibido en Japón y Corea del Sur durante el Mundial, se instalará definitivamente en Miami. “Allí podrán ver estos objetos los hinchas de toda América Latina, ya que el valor histórico trasciende el sentimiento de lo uruguayos”, relata Almeida.


¿Qué puede encontrarse en el Museo? Todo lo relacionado con lo que los ingleses llaman “memorabilia”, una palabra que aún no tiene traducción al castellano pero que significa “objetos notables y dignos de recuerdo”.
Así aparece un afiche original del primer Mundial, un álbum de figuritas con las 13 selecciones participantes, entradas para las cuatro tribunas del estadio Centenario: Olímpica, América, Amsterdam y Colombes. Hay postales uruguayas rescatadas del olvido, algunas con sus matasellos originales, y fotos inéditas de los equipos, los partidos y la construcción del Centenario. Muchas fueron conseguidas en el Uruguay, pero otras, las más valiosas, tuvieron que ser compradas en Londres. ¿Por qué? Hace una década la movida de la memorabilia estalló entre los ingleses y salieron a saquear al mundo de sus recuerdos futbolísticos a cambio de muy poco dinero. Coleccionistas británicos aparecieron por Montevideo comprando por monedas revistas, álbumes, insiginias, todo… Y cuando los responsables del museo participaron de las subastas londinenses para repatriar los objetos debieron pagar sumas que se acumulaban en miles de dólares. “La medalla que recibió Bobby Moore en el Mundial de 1966 se remató en un millón de dólares; entonces, ¿cuánto vale la de Nasazzi, que además es única?” se pregunta Rony Almeida hijo, tan entusiasta del proyecto como su padre y sus hermanos.

Más allá del 30 

El Museo de la Copa del Mundo de 1930 fue declarado de interés nacional por el gobierno uruguayo y contiene la colección más extensa de las que se conocen. Con 260 objetos catalogados supera largamente al de la propia AUF, que conserva una treintena.

La vedette de la muestra es la medalla de Nasazzi, la misma que Jules Rimet guardó en su valija y trasladó desde París junto a la Copa que años después llevaría su nombre. Pero la muestra se extiende a los cuatro campeonatos del mundo ganados por la Celeste. ¿Cuatro? Sí, porque los torneos de fútbol de los Juegos Olímpicos de París 24 y Amsterdam 28 fueron organizados directamente por la FIFA y al ganador se lo reconocía como campeón mundial, tal como lo testimonian escritos de la época. Está la foto original del festejo tras la conquista de la medalla dorada en el estadio de Colombes, cuando los uruguayos dieron una vuelta al campo de juego saludando a los parisinos que se habían enloquecido con su juego. Es la imagen de la primera “vuelta olímpica” de la historia del fútbol.

lunes, 13 de marzo de 2017

Mauro Icardi

El delantero del Inter está en un buen momento y va por más. Cómo fue su crecimiento hasta llegar a convertirse en uno de los goleadores del calcio y por qué la hinchada argentina lo pide para que forme parte del equipo nacional.

Artículo publicado en ESPN Magazine, en noviembre de 2015
Por PABLO ARO GERALDES

Después del decepcionante arranque de la Selección Argentina en la eliminatoria para la Copa del Mundo Rusia 2018, cabe volver a preguntarse hasta cuándo el entrenador seguirá prescindiendo del extraordinario goleador que es Mauro Icardi.

El delantero rosarino de 22 años nunca jugó profesionalmente en la Argentina: recién había cumplido 8 cuando se instaló en Quilmes y allí, en las divisiones infantiles, lo vio meter goles y más goles Abian Morano, un agente canario que marcó el nuevo rumbo familiar, la isla de Gran Canaria, España. Corría el año 2001 y se incorporó a las divisiones menores de Unión Deportiva Vecindario mientras su padre seguía con su oficio de carnicero y escapaba de la profunda crisis argentina. A los 14 Mauro partió a Barcelona, donde encararía su formación como cadete en La Masía. “Estar solo no fue fácil, me ayudó mucho toda la gente que trabajaba ahí. Porque aparte de lo futbolístico, me apoyaban mucho con la escuela y diariamente para crecer como persona”, recuerda aquel despegue, que fue hace nada más que ocho años.

Toda pasó muy rápido. Sin lugar en el Barça, apareció el interés de la Sampdoria, que estaba en la Serie B, y por “apenas” 400.000 euros partió hacia Génova para su primera incursión en el calcio. Llegó con el salario más bajo del primer equipo, pero entre 2011 y 2013 fue sumando minutos y goles hasta convertirse en el mejor futbolista joven de la Serie A. Los tantos que marcó con la Samp (le hizo tres a Juventus en dos partidos) despertaron el interés de varios clubes grandes de Italia. Hasta que el Inter desembolsó 13 millones de euros para incorporarlo. El precio fue un premio a la visión de los genoveses, que multiplicaron por 32 el dinero invertido, y a la vez una señal de alarma para los responsables de La Masía catalana, por dejar escapar semejante talento.

El Internazionale le dio un contrato por cinco temporadas y la camiseta número 9, proclamándolo heredero de Diego Milito, el compatriota amado por toda la parcialidad interista. El calcio le sumó potencia física a su talento natural: “En Italia crecí mucho futbolísticamente y aprendí un montón. En España no se trabajaba mucho en el aspecto físico, sino más con la pelota. Y cuando vine acá, fue un cambio brutal: apenas llegué me pusieron a correr, cosa que no estaba acostumbrado a hacer, je... Así crecí mucho físicamente, lo que me ayudó para debutar en la Serie A, afianzarme, y poder hacer lo que hice a partir de la Sampdoria”, detalla. Un detalle que fortalece su vínculo con la institución: se mudó a dos cuadras del estadio Giuseppe Meazza y desde su terraza lo ve cada día.

Su paso firme ante las redes tentó a otros colores además de la celeste y blanca. España e Italia quisieron incorporarlo a sus selecciones, pero él se negó. Cuando Cesare Prandelli intentó ponerle la azzurra camino a Brasil 2014, Icardi aclaró: “por el tema del pasaporte, tengo la posibilidad de jugar en cualquiera de las dos selecciones, la argentina o la italiana, pero siempre que yo me siento argentino y deseo jugar para mi país”. El llamado de Alejandro Sabella no se hizo esperar; lo convocó para las dos últimas fechas de la pasada eliminatoria, en reemplazo del lesionado Lionel Messi, y lo hizo debutar en los últimos 10 minutos ante Uruguay, asegurándose así que ya no pueda defender otra camiseta más que la argentina.

Finalmente, no tuvo lugar entre los 23 que fueron a la Copa del Mundo. Pero a partir de entonces empezó una temporada espectacular con el Inter... Espectacular para él, que terminó capocannoniere con 22 junto a Luca Toni, aunque este último jugó dos partidos más. El estreno del nuevo modelo de camiseta lo tuvo como el jugador que más vendió. Esa número 9 empezó a retribuir con goles el apoyo, pero la relación entre el ídolo y la hinchada sufrió una grieta el 1 de febrero pasado: luego de la derrota 3-1 ante el Sassuolo (gol de Icardi), el delantero se insultó cara a cara con los tifosi después de ofrecerle su casaca a la tribuna como pedido de disculpas por la derrota, pero estos, alterados por la mala campaña del equipo, se la devolvieron de mala manera. Icardi se enfureció y se acercó a insultar a los aficionados hasta que el resto de los jugadores del Inter lo sacó del lugar para llevarlo al vestuario.

La temporada 2014/15 fue espectacular para él, porque el Inter terminó octavo y no clasificó a ninguna copa europea. Espectacular porque selló 27 goles sumando las diferentes competiciones y, sobre todo, porque se consolidó como un centrodelantero letal, rápido para decidir, veloz, muy fuerte en el juego aéreo y con una personalidad inquebrantable. Si realmente su sonada relación amorosa con la modelo Wanda Nara, su pelea con su examigo Maxi López (exesposo de Wanda) y su sobre expuesta vida en los medios no interferían en lo futbolístico, Gerardo Martino pudo haberle dado un boleto para la Copa América, pero tampoco lo llamó.

Él lo toma con una sorprendente serenidad y una madurez poco común a los 22 años. Atributos que se suman a su abanico de recursos con la pelota y que lo llevaron a portar el brazalete de capitán del Inter, el más joven de los últimos 50 años. Claro, en el calcio es toda una tradición que para elevarse al grado de capitano hay que tener sobre el plantel una ascendencia que comúnmente viene de la mano de la veteranía. Evidentemente el entrenador Roberto Mancini supo apreciar sus cualidades sin que interfiriera el ruido mediático.

En el último derby contra el Milan, Mauro lució una cinta que llevó el nombre del argentino récord del fútbol italiano: Javier Zanetti, quien jugó 849 partidos con la camiseta nerazzurra. También, con 614 partidos es el argentino con más juegos en la Serie A y el segundo de la historia del calcio, detrás del prócer Paolo Maldini. Después del triunfo interista Icardi le obsequió ese brazalete al Pupi.

Si Gonzalo Higuaín merma su nivel, a la selección le faltará un delantero de área, un 9, y ante la escasez del puesto ya es muy difícil mirar para otro lado sin que llegue la chance para Mauro Icardi. Antes de la Copa América, Martino dejó un mensaje confuso respecto a él: “Reconozco que no es de mi agrado su exposición mediática, aunque lo extrafutbolístico, igual, no es impedimento para convocarlo. Hay momentos en los que a un futbolista muy famoso le resulta complejo escaparle a esa parte, pero salvo excepciones puntuales, soy de los que piensan que el jugador debe ser noticia por lo que hace dentro del campo”. Entonces, ¿lo llamará?


LA CARRERA DE MAURO ICARDI
Nombre completo: Mauro Emanuel Icardi Rivero
Nació el 19 de febrero de 1993, en Rosario, Argentina.
Posición: centrodelantero.
Trayectoria: Sampdoria (2011/13), Internazionale (desde 2013).
Selección Argentina: 1 partido - 0 gol.
Títulos: -
Distinciones: Capocannoniere de la Serie A 2015 (Internazionale)
En pareja con la modelo Wanda Nara, este año tuvo a Francesca, su primera hija.