miércoles, 8 de noviembre de 2017

Fútbol con altibajos

Esta foto del francés Mathieu Valbuena no es trucada. Mide 1,67m pero la perspectiva de la acción lo hizo aparecer muy diminuto al lado de los belgas Marouane Fellaini (1,94m) y Vincent Kompany (1,90m). La curiosa imagen que impactó en todo el mundo me empujó a terminar este post que venía trabajando hace varios meses.
Sin importar el porte físico, el fútbol es para todos: altos y bajos, atléticos y no tanto... Esta es una galería que recuerda que la altura de un jugador muchas veces no tiene que ver con los centímetros.
Edgardo Bauza y Osvaldo Escudero, de Rosario Central, fueron el jugador más alto y el más bajo del campeonato argentino en 1987.
La diferencia de estatura no impide la celebración de Sebastian Giovinco con su compañero danés Nicklas Bendtner. ¡Gol de Juventus!
Festejo desparejo en el Málaga: el argentino Diego Buonanotte espera el abrazo del holandés Ruud van Nistelrooy.
El nigeriano Victor Moses, del Wigan, intenta ganarle la posición al serbio Radosav Petrovic, del Blackburn Rovers.
El portugués Rui Barros, aquí en el Monaco, batalla contra Chris Waddle y Bruno Germain, del Olympique de Marseille.
El volante checo Luboš Kalouda no es un gigante, mide 1,80, pero parece mucho más grande marcando al argentino Maxi Moralez, en el Mundial Sub-20 Canadá 2007.
El zaguero Henrique y el delantero Marito, del Bahia EC brasileño, en 1960, durante la primera edición de la Copa Libertadores.
Otra de Diego Buonanotte, aquí en River Plate celebrando junto al uruguayo Sebastián Abreu.
De nuevo el belga Fellaini, esta vez en la Copa del Mundo 2014, ante Lionel Messi. El argentino mide 1, 68m pero parece mucho más pequeño en la acción... y terminó victorioso.
La perspectiva juega a favor del inglés Chris Smalling, que igualmente le lleva una cabeza al portugués Rafa Silva.

Si tienes alguna foto para aportar, por favor envíala a este mail.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Racing: en el este, en el oeste, en el norte y en el sur

Este 4 de noviembre se cumplen 50 años de la conquista de la Copa Intercontinental, Racing se convertía en el primer equipo argentino "Campeón del Mundo". La fecha es una excusa para repasar la difusión de esta institución con nombre inglés pero que llegó hasta la Argentina por medio de una revista francesa. En París se fundó el primer Racing Club del mundo; hoy tiene hermanos por todo el planeta.

Por PABLO ARO GERALDES

La historia de Racing empezó mucho antes de convertirse en La Academia del fútbol argentino, incluso un par de décadas antes de su fundación. Y no fue en Avellaneda, ni en Retiro, ni en ningún otro rincón de la vieja Buenos Aires. Todo empezó en el centro del Bosque de Boulogne, en la elegante París, allá por 1880.

Los franceses fueron unos adelantados en la práctica de los deportes, una pasión que luego los llevó a ser impulsores del movimiento olímpico moderno. Y fue allí, en París, donde un grupo de fanáticos del atletismo decidió formar un club que organizara carreras pedestres para seguir haciendo de manera ordenada lo que ya era su entretenimiento.

Como ya por entonces la influencia británica era marcada, en el momento de elegir un nombre le pusieron uno en inglés: Racing Club, que significa "club de carreras". Sus competencias tenían una particularidad: corrían en pistas similares a las de los hipódromos y los participantes se vestían como jockeys, con botas y todo. Es más, había apuestas, "propietarios" y se inscribían para correr con nombres de caballos. Hasta se daban con la fusta en las pantorrillas cuando se aproximaba el disco de llegada... En realidad se trataba de un espectáculo circense. Pero en 1885 fueron visitados por unos atletas londinenses que les ganaron por una ventaja considerable.

¿Tan buenos eran los británicos? No tanto, pero entre otras virtudes, vestían una ropa más deportiva. Entonces, tocados en su orgullo, cambiaron su nombre por Racing Club de France y se convirtieron en la primera escuela deportiva de Francia y una de las pioneras en el mundo.

Fueron incorporando varias disciplinas y en 1932 empezaron con el fútbol (hoy compite en el Championnat de France Amateurs, que constituye la cuarta división del fútbol galo). Pero ya en el siglo XIX su fama trascendió las fronteras francesas y el modelo deportivo fue imitado por decenas de instituciones por todo el planeta. Muchos de estos clubes también adoptaron el nombre, sobre todo en las colonias y territorios franceses de ultramar.

En la Argentina, el 25 de marzo de 1903 los socios de Barracas al Sur y Colorados Unidos decidieron fusionarse y crear un nuevo club. A la hora de bautizarlo, Germán Vidaillac, de ascendencia francesa, propuso los nombres que aparecieron en una revista de ese país: allí figuraba la final que el año anterior el Excelsior de Roubaix le había ganado al Racing Club de París. El nombre de Excelcior no gustó y se decidieron por Racing Club. Nacía así el primer Racing Foot Ball Club, el primer Racing de Argentina y de América.

La buena fama del prestigioso club francés fue contagiando a hinchas e instituciones europeas y también de los otros cuatro continentes y así llegó á los países francófonos de África, Oceanía, las Antillas y Asia. En Sudamérica, fueron las victorias de La Academia de Avellaneda las encargadas de transmitir la devoción por el nombre Racing, para llevarlo al resto de Argentina y Montevideo.

El Racing Club de París, el primero de todos. En esta foto de la campaña 1986/87 se ve arriba a Olmeta, Francescoli, Tusseau, Umpierrez, Bossis, Mahut, Germain y Leclerc. En el medio : Hauss (manager), Troch (técnico adjunto), Pérard, Debu, Avenet, Fernandez, Le Magueresse, Takac (DT) y Carpentier (kinesiólogo). Abajo: Littbarski, Hageman, Lafargue, Bridier, Ben Mabrouck, Thys y Bureau.

De Francia para todo el mundo, estos son sólo algunos de los Racing que se fundaron por diferentes latitudes, especialmente en Bélgica y España, donde abundan.

Racing Club-Rivière Pilote (Martinica) - Racing Club Aruba (Aruba) - Racing Club Haïtien (Haití) - Racing Club Curaçao (Curaçao)
Las bellas islas del Caribe fueron destino de los navegantes que llevaron en sus barcos siempre un balón de fútbol. En sentido contrario, quienes surcaron el Mediterráneo fundaron el Racing Club de Beirut, en el Líbano. Mucho más allá, en Nueva Caledonia, reafirman la presencia racinguista dos Racing Club, el de Nouméa y el de Poindimié.

Racing Club Boufassam (Camerún) - Racing Athletic Club (Marruecos) - Racing Club de Bobo (Burkina Faso) - Racing Club de Quatre Bornes (Islas Mauricio)
En África el nombre Racing llegó de la mano de los franceses, que introdujeron el fútbol en sus colonias. El Racing Club de Natitingou (Benín), el Racing d'Abidjan (Costa de Marfil), el Racing de Conakry (Malí) o el Racing Club Kouba (Argelia) se suman a los cuatro arriba señalados. Pero ninguno tan auténtico como el Racing Club de Mozambique, filial del de Avellaneda que juega en la segunda división del país africano:


Racing de Santander (España) - Racing Club Warwick (Inglaterra) - Racing Club Montevideo (Uruguay) - Cedial Lido dei Pini Racing (Italia)
En los países campeones del mundo no podían faltar los Racing. En España se cuentan por decenas: Ferrol (Galicia), Betolaza (Euskadi), Cartagena (Murcia), Valverdeño (Extremadura), Fuenlabrada (Madrid), Zamora (Castilla y León), Castellón (Comunidad Valenciana) o Los Molares (Andalucía) son solamente una muestra.

Racing Voetbal Club Hoboken (Bélgica) - Racing FC Union Lëtzebuerg (Luxemburgo) - Racing Club Souburg (Holanda) - Racing Club Lausanne (Suiza)
Los belgas tienen Racing clubes por toda su geografía: Genk, Mechelen, Mol-Wezel, Waregem, Vaux, Montegnee, Lauwe, Emblem, Woluwé, Nieuwenrode, Strijpen, Westmeerbeek, Butsel, sin olvidar al Racing Jet Wavre, el Racing White Bruccels o el Entente Racing Club Amay, entre tantos otros.
El pequeño territorio de Luxemburgo alcanza para que convivan el Racing-Union, el Racing Heiderscheid-Eschdorf y el Racing Troisvierges. En los Países Bajos no hay tantos como entre sus vecinos belgas: el Racing Club Souburg y el Alphense Racing Club son una muestra.
Suiza también tiene sus clubes hermanos, como en Lausanne, Geneve y Zürich.

Racing Club de Strasbourg - Racing Club de Lens - Besançon Racing Club - Racing Club Olympique Agathois
Obviamente, en Francia proliferaron, como estos cuatro ilustrados con sus escudos, o como en Calais o el Flechois.
Lo mismo ocurrió en la Argentina, a partir de los éxitos del Racing Club de Avellaneda. La multiplicación llegó a Córdoba, Reconquista (Santa Fe), Trelew (Chubut), Andalgalá (Catamarca), Eduardo Castex (La Pampa) y varias ciudades bonaerenses como Olavarría, Balcarce, Chacabuco, Colón y Carhué.

Como cantan cada semana los aficionados del Racing Club de Avellaneda, uno de los cinco clubes grandes de la argentina y el único de todos los Racing que llegó a ser campeón mundial (en 1967): "En el este, en el oeste, en el norte y en el sur, brilla la blanca y celeste, La Academia Racing Club...".

jueves, 2 de noviembre de 2017

Rachid Mekhloufi, héroe de Argelia

Argelia era una colonia francesa del norte de África cuando allí nació Rachid Mekhloufi. En la década del 50 brilló en equipos galos, principalmente en el Saint-Étienne.

Sus grandes actuaciones fueron premiadas con la convocatoria a la Selección Francesa para el Mundial de Suecia 58, en el que los galos, con Raymond Kopa y Just Fontaine llegaban como grandes favoritos junto a Brasil.

Ya entonces, su tierra natal libraba la guerra de independencia, por lo que Mekhloufi entendió que debía aprovechar su fama para llamar la atención sobre la situación de su país. Así, el 11 de abril de 1958, encontrándose concentrado con la selección, desapareció junto a su compañero, Zitouni, considerado el mejor defensor del fútbol francés. Las sospechas saltaron de inmediato: ambos eran argelinos. Dos días después se formaba el equipo del Frente Nacional de Liberación argelino, en el que Mekhloufi y Zitouni eran las principales estrellas.

Francia se interpuso ante la FIFA para que el conjunto no fuera reconocido, pero de todas formas, “Los 11 de la Independencia” (como se los llamó) recorrieron Europa, Asia y África, jugando amistosos y haciendo visible la lucha de Argelia ante Francia. Eran una selección sin país.

Pero el 5 de julio de 1962 los argelinos lograron la independencia después de 132 años de dominio francés. Al año siguiente, el equipo de Mekhloufi se convirtió en la “Selección Nacional de Argelia”.

“Me hubiera encantado jugar la Copa del Mundo, pero no era nada comparado con la independencia de mi país”, reconoció años después. Volvió a jugar en Francia donde al principio fue abucheado, pero reconquistó el cariño del Saint-Etienne con goles. Fue el artífice del ascenso a Primera y en la temporada siguiente fue campeón de Liga, para acrecentar más aun su leyenda.
Mekhloufi... un rebelde con causa.