domingo, 15 de abril de 2018
Oleg Salenko: 5 goles en un partido
La Unión Soviética se había desmembrado y en 1994 Rusia participaba por primera vez en un Mundial de manera independiente. Era toda una incógnita, después de la Guerra Fría, cómo funcionaría aquella selección antes temeraria, sin sus estrellas de Ucrania, Bielorrusia y las demás repúblicas socialistas.
Y más, por el contraste de jugar en los Estados Unidos. Pero perdió con Brasil y con Suecia y llegó al tercer partido sin chances. Ya eliminada, la selección rusa se soltó ante Camerún y entró a la historia por una actuación récord, la del delantero Oleg Salenko.
El 28 de junio, El Buitre de Leningrado, como lo llamaban, se destapó en San Francisco con cinco goles, una cifra que solamente él alcanzó en un partido mundialista.
Esta marca le valió un sitial en la galería de los grandes de la Copa, pero los años que siguieron no fueron buenos para Salenko: acorralado por las deudas, en 2010 tuvo que vender su Botín de Oro a un jeque árabe.
Hoy, a los 44 años, forma parte de una selección de viejas glorias rusas y juega partidos de fútbol playero.
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jueves, 29 de marzo de 2018
Los 36 árbitros de Rusia 2018
SUDAMÉRICA
Néstor Pitana (Argentina)
Hernán Maidana y Juan Pablo Belatti
Sandro Ricci (Brasil)
Emerson De Carvalho y Marcelo Van Gasse
Julio Bascuñán (Chile)
Carlos Astroza y Christian Schiemann
Wilmar Roldán (Colombia)
Cristian de la Cruz y Alexander Guzmán
Enrique Cáceres (Paraguay)
Eduardo Cardozo y Juan Zorrilla
Andrés Cunha (Uruguay)
Mauricio Espinosa y Nicolas Tarán
EUROPA
Sergey Karasev (Rusia)
Anton Averianov y Tikhon Kalugin
Felix Brych (Alemania)
Mark Borsch y Steffan Lupp
Cüneyt Cakir (Turquía)
Bahattin Duran y Tarik Ongun
Antonio Mateu (España)
Roberto Diaz y Pau Cebrián
Bjorn Kuipers (Holanda)
Sandel van Roekel y Erwin Zeinstra
Gianluca Rocchi (Italia)
Elenito Di Liberatore y Mauro Tonolini
Milorad Mazic (Serbia)
Milovan Ristic y Dalibor Djurdjevic
Clement Turpin (Francia)
Nicolas Danos y Cyril Gringore
Szymon Marciniak (Polonia)
Tomasz Listkiewicz y Pawel Sokolnicki
Damir Skomina (Eslovenia)
Robert Vukan y Jure Praprotnik
ASIA
Ravshan Irmatov (Uzbekistán)
Abduxamidullo Rasulov y Jakhongir Saidov
Ryuji Sato (Japón)
Toru Sagara
Nawaf Shukralla (Bahrein)
Yaser Khalil Abdulla Tulefat
Fahad Al Mirdasi (Arabis Saudita)
Mohammed Al Abakry y Andulah Alshalwai
Alireza Faghani (Irán)
Mohammadreza Mansouri y Reza Sokhandan
Mohammed Abdulla Mohamed (Emiratos Árabes Unidos)
Mohamed Alhammadi
Taleb Al Marri (Qatar)
ÁFRICA
Malang Diedhiou (Senegal)
Djibril Camara y El Hahdi Malick Samba
Bakary Gassama (Gambia)
Mehdi Abid Charef (Argelia)
Ghead Grisha (Egipto)
Janny Sikazwe (Zambia)
Bamlak Tessema Weyesa (Etiopía)
Redouane Achik (Marruecos)
Waleed Ahmed (Sudán)
Jean Claude Birumushahu (Burundi)
Jerson Dos Santos (Angola)
Anouar Hmila (Túnez)
Maria Range (Kenya)
Zakhele Thusi Siwela (Sudáfrica)
CONCACAF
Joel Aguilar (El Salvador)
Juan Francisco Zumba
Jair Marrufo (Estados Unidos)
Mark Geiger (Estados Unidos)
Frank Anderson y Corey Rockwell
César Ramos Palazuelos (México)
Marvin Torrentera y Miguel Ángel Hernández
Ricardo Montero (Costa Rica)
Juan Carlos Mora Araya
John Pitti (Panamá)
Gabriel Victoria
Joe Fletcher (Canadá)
OCEANÍA
Matthew Gonger (Nueva Zelanda)
Simon Lount
Norbert Nahuata (Tahití)
Bertranf Brial (Nueva Caledonia)
Evita Makasini (Tonga)
lunes, 5 de marzo de 2018
Abdón Porte: la vida por Nacional
El 5 de marzo de 1918 Abdón Porte caminó hacia la mitad de la cancha del Parque Central y se pegó un tiro en el pecho. Su temor a perder el puesto de zaguero o volante en el Club Nacional de Football lo empujó al suicidio. Un caso único de amor por una divisa.
Por PABLO ARO GERALDES
A comienzos de aquel 1918, la Comisión Directiva del club decidió colocar en su puesto a Alfredo Zibechi, lo que para el Indio Porte implicaba la pérdida de la titularidad. La decisión se basaba en que Porte había declinado en su rendimiento. Esto fue algo que el ídolo del club no pudo asimilar. Porte no era un jugador cualquiera: tenía 25 años y con Nacional había ganado los campeonatos uruguayos, entonces amateur, de 1912, 1915, 1916 y 1917 además de haber integrado la selección que conquistó la Copa América 1917.
Por PABLO ARO GERALDES
| Abdón Porte 1893 - 1918 |
El 4 de marzo de 1918 Nacional venció 3-1 al Charley y jugó los 90 minutos con una muy buena actuación. Como se acostumbraba, por la noche dirigentes y jugadores se reunieron en la sede del club en el centro de Montevideo, para un pequeña celebración. A la una de la madrugada del 5 de marzo Abdón Porte dejó la fiesta y se subió a un tranvía que lo dejó a las puertas del Gran Parque Central, se dirigió al centro de la cancha que él y sus compañeros habían reinaugurado en 1911 (tras un gran incendio que sufriese el escenario) y donde se había consagrado como un verdadero ídolo de Nacional y del fútbol uruguayo, para ponerle punto final a su existencia.
El 3 de abril iba a casarse con su novia. Al amanecer de ese frío martes el perrito del canchero Severino Castillo encontró el cuerpo inerte de Porte. La mascota llevó casi a rastras a su dueño hasta el círculo central, donde yacía Abdón con sangre del lado izquierdo de su camisa, el revólver con el que se disparó en el corazón y dos cartas dentro de un sombrero de paja: una dirigida al presidente de Nacional y otra a un pariente. En la primera decía: "Querido Doctor José María Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida".
Además en la misiva pedía que lo enterraran "en el cementerio de La Teja con Bolívar y Carlitos". Se refería a los hermanos Bolívar y Carlos Céspedes, dos glorias de Nacional y de la selección uruguaya que habían fallecido de viruela en 1905.
Todo Uruguay se conmovió por la noticia. Sus compañeros llevaron flores, custodiaron el féretro durante todo el velatorio, firmaron un pésame colectivo para entregárselo a sus deudos y llevaron las fajas de la carroza fúnebre. Gracias a la gestión de Eusebio Céspedes, el padre de Bolívar y Carlos, Abdón fue enterrado junto a sus ídolos.
Cinco días después Nacional disputó un partido con Wanderers a beneficio de la familia de Porte. "Cuando los ojos distraídos dirigían sus miradas hacia el medio eje albo... buscaban a Porte. Allí lo habíamos visto muchas veces; allí se había dormido, allí fue. Acaso la vieja torre del molino sigue mirando hacia allí", redactó el periodista Diego Lucero.
El 3 de abril iba a casarse con su novia. Al amanecer de ese frío martes el perrito del canchero Severino Castillo encontró el cuerpo inerte de Porte. La mascota llevó casi a rastras a su dueño hasta el círculo central, donde yacía Abdón con sangre del lado izquierdo de su camisa, el revólver con el que se disparó en el corazón y dos cartas dentro de un sombrero de paja: una dirigida al presidente de Nacional y otra a un pariente. En la primera decía: "Querido Doctor José María Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida".
Además en la misiva pedía que lo enterraran "en el cementerio de La Teja con Bolívar y Carlitos". Se refería a los hermanos Bolívar y Carlos Céspedes, dos glorias de Nacional y de la selección uruguaya que habían fallecido de viruela en 1905.
Todo Uruguay se conmovió por la noticia. Sus compañeros llevaron flores, custodiaron el féretro durante todo el velatorio, firmaron un pésame colectivo para entregárselo a sus deudos y llevaron las fajas de la carroza fúnebre. Gracias a la gestión de Eusebio Céspedes, el padre de Bolívar y Carlos, Abdón fue enterrado junto a sus ídolos.
Cinco días después Nacional disputó un partido con Wanderers a beneficio de la familia de Porte. "Cuando los ojos distraídos dirigían sus miradas hacia el medio eje albo... buscaban a Porte. Allí lo habíamos visto muchas veces; allí se había dormido, allí fue. Acaso la vieja torre del molino sigue mirando hacia allí", redactó el periodista Diego Lucero.
Su historia inspiró a Horacio Quiroga para escribir el cuento Juan Polti, half-back, publicado en 1918 en la revista Atlántida de Buenos Aires: "Cuando un muchacho llega (…) a gustar de ese fuerte alcohol de varones que es la gloria, pierde la cabeza irremisiblemente".
Xosé de Enríquez, en su libro Hacia el campo van los albos, escribió: "..era un lungo rústico, flaco, 'morochón y peloduro' que procedía del 2, de Libertad, si bien había sido Colón el Club que lo trajo a la Capital...".
La mejor evocación salió de la pluma de Eduardo Galeano en su libro El fútbol a sol y sombra: "Abdón Porte defendió la camiseta del club uruguayo Nacional durante más de doscientos partidos, a lo largo de cuatro años, siempre aplaudido, a veces ovacionado, hasta que se le acabó la buena estrella. Entonces lo sacaron del equipo titular. Esperó, pidió volver, volvió. Pero no había caso, la mala racha seguía, la gente lo silbaba: en la defensa, se le escapaban hasta las tortugas; en el ataque, no embocaba una. (...) Se pegó un balazo a medianoche, en el centro de la cancha donde había sido querido. Estaban todas las luces apagadas. Nadie escuchó el disparo. Lo encontraron al amanecer. En una mano tenía el revólver y en la otra una carta".
Un dato que rescata el periodista Atilio Garrido le suma magnitud a la idolatría de Porte: entre 1911 y 1917 jugó todos los partidos (39) ante CURCC/Peñarol. "O sea que en su trayectoria como jugador de Nacional no faltó a ningún enfrentamiento clásico contra Peñarol. ¡Un récord muy difícil de igualar en cualquier época! Este dato confirma -además- que Porte estaba dotado de un físico privilegiado, que no experimentaba lesiones graves y que a los 25 años se encontraba en la plenitud de su fortaleza física y atlética, con otro lustro por delante para recorrerlo con el éxito singular que lo acompañó desde su llegada a Nacional", escribe Garrido en su recomendable blog.
Nacional bautizó como Abdón Porte a la tribuna oeste del Gran Parque Central. En los partidos jugados allí se puede ver en su tribuna una bandera que reza "Por la sangre de Abdón" y se puede presenciar el rostro del ídolo.
La señal History Channel realizó un documental que vale la pena ver:
Xosé de Enríquez, en su libro Hacia el campo van los albos, escribió: "..era un lungo rústico, flaco, 'morochón y peloduro' que procedía del 2, de Libertad, si bien había sido Colón el Club que lo trajo a la Capital...".
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| En 2008 el Correo Uruguayo emitió un sello en su honor |
Un dato que rescata el periodista Atilio Garrido le suma magnitud a la idolatría de Porte: entre 1911 y 1917 jugó todos los partidos (39) ante CURCC/Peñarol. "O sea que en su trayectoria como jugador de Nacional no faltó a ningún enfrentamiento clásico contra Peñarol. ¡Un récord muy difícil de igualar en cualquier época! Este dato confirma -además- que Porte estaba dotado de un físico privilegiado, que no experimentaba lesiones graves y que a los 25 años se encontraba en la plenitud de su fortaleza física y atlética, con otro lustro por delante para recorrerlo con el éxito singular que lo acompañó desde su llegada a Nacional", escribe Garrido en su recomendable blog.
Nacional bautizó como Abdón Porte a la tribuna oeste del Gran Parque Central. En los partidos jugados allí se puede ver en su tribuna una bandera que reza "Por la sangre de Abdón" y se puede presenciar el rostro del ídolo.
La señal History Channel realizó un documental que vale la pena ver:
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