sábado, 12 de mayo de 2018

AMS, diseños de lujo para el fútbol africano

Lejos de ser tentadoras para las grandes marcas, las selecciones más modestas de África encontraron en AMS un proveedor de indumentaria con diseños de vanguardia. Todo a partir de un visionario joven australiano.

Articulo escrito para Sporting África, en enero 2018
Por PABLO ARO GERALDES

En esta eliminatoria europea, Armenia, Luxemburgo, las Islas Feroe y Chipre lucieron la misma camiseta genérica provista por Adidas. Algo similar pasa con los modelos Nike que usan Chile, Noruega y Corea del Sur, prácticamente idénticos. Si selecciones europeas o campeones continentales sufren este desprecio de parte de las grandes marcas, ¿qué le queda a las pequeñas naciones africanas que aún no inscribieron su nombre en ningún trofeo?

Selección de Sudán del Sur
Es aquí donde aparece Luke Westcott, un joven australiano de 23 años estudiante de International Bussines, quien en 2014 creó la marca AMS Clothing. Su aparición fue un estallido de originalidad en cuanto a los diseños y le provee uniformes a las selecciones de Sudán del Sur, Eritrea y Djibouti a cambio de los derechos de distribución de sus productos oficiales. Lo mismo ocurre con cada vez más clubes africanos.

También vistió a seleccionados com Rwanda o Sierra Leona, y los contactos se amplían con cada viaje que Westcott emprende por África. Pronto Etiopía y Tanzania lucirán vestimenta AMS, una sigla que significa African Manufacturing Solutions y explica el objetivo final de la empresa. “Yo veía que las grandes marcas como Adidas o Nike que vestían a los equipos más populares de África, no ofrecían sus camisetas en esos países y muy pocos hinchas podían pagar 80 dólares por una prenda oficial; por eso ideé un modelo de negocios que provee al pequeño mercado de cada país camisetas oficiales a precios razonables”.

Westcott comenzó diseñando sus camisetas en el viejo y querido Paint, el rudimentario programa de Microsoft que venía con el sistema operativo Windows. Esos dibujos evolucionaron y hoy no solamente le suministra indumentaria a las federaciones estos países emergentes sino que les dedica diseños especiales a cada uno, que representan parte de su historia y tradición. “Las grandes marcas no se esfuerzan en los diseños para las pequeñas selecciones, nosotros buscamos crear camisetas que serán populares entre los aficionados en cada país. Agregamos tramas o símbolos que representan la cultura de una nación. En algunos casos, tratamos que los mismos jugadores nos sugieran ideas, porque es importante que ellos se sientan orgullosos al jugar con esos diseños”.

Luke Westcott y Gianni Infantino
A través de Facebook contactó a los directivos de la South Sudan Football Association y el primer kit AMS vio la luz en las eliminatorias de la Copa Africana de Naciones, contra Mozambique. Era mayo de 2014 y el comienzo de una auspiciosa expansión continental. En Juba, capital de Sudán del Sur, Westcott coincidió con Gianni Infantino, el presidente de la FIFA que hacía allí su primera visita oficial. Westcott siente un cariño especial por esta selección: “En un país que ha sido golpeado por la guerra civil y que a menudo sufre divisiones étnicas, la selección de fútbol, compuesta por jugadores de diferentes tribus, es un símbolo crucial de la unidad”.

AMS ya es conocida mundialmente por los coleccionistas, pero comerciar con ciertos lugares de África no es fácil: tuvo que aprender los desafíos y las idiosincrasias locales. Como ejemplos, cita mercaderías desaparecidas sin explicación en las aduanas, problemas de entrega a sitios sin direcciones de calles y hasta funcionarios que se robaron la indumentaria para revenderla en el mercado negro. Pero estos percances no lo desaniman: “el objetivo a largo plazo es hacer de AMS una marca totalmente africana”, mientras además viste a otras federaciones del continente que no son miembro de FIFA, como Sahara Occidental, Zanzíbar, Barawa o Darfur. Westcott concluye: “Cuando estos equipos juegan torneos internacionales con nuestra ropa diseñada con símbolos locales, sienten un gran orgullo nacional de estas regiones que ahora pueden compartir su cultura y herencia a través del fútbol”.
Camisetas de las selecciones de Sahara Occidental, Zanzíbar y Barawa.

jueves, 10 de mayo de 2018

Historial de la Copa de Campeones de Oceanía

La O League es el torneo de clubes más importante de Oceanía, organizado por la Oceania Football Confederation desde 1999. Desde la temporada 2005 la Copa de Campeones tornó en O League y tomó una periodicidad anual.
Auckland City, de Nueva Zelanda, es el club que más veces la conquistó: 9. Los neocelandeses son, también, los que más festejaron, ya que en 12 oportunidades el trofeo quedó en manos de un equipo de ese país.
Hasta 2005, Australia fue miembro de la OFC y sus clubes participaban en sus torneos.

TODOS LOS CAMPEONES
1999 South Melbourne (Australia)
2001 Wollongong City Wolves (Australia)
2005 Sydney FC (Australia)
2006 Auckland City (Nueva Zelanda)
2007 Waitakere United (Nueva Zelanda)
2008 Waitakere United (Nueva Zelanda)
2009 Auckland City (Nueva Zelanda)
2010 Hekari United (Papúa Nueva Guinea)
2011 Auckland City (Nueva Zelanda)
2012 Auckland City (Nueva Zelanda)
2013 Auckland City (Nueva Zelanda)
2014 Auckland City (Nueva Zelanda)
2015 Auckland City (Nueva Zelanda)
2016 Auckland City (Nueva Zelanda)
2017 Auckland City (Nueva Zelanda)
2018 Team Wellington (Nueva Zelanda)

Team Wellington, el último campeón

CAMPEONES POR PAÍSES
Nueva Zelanda - 12
Australia - 3
Papúa Nueva Guinea - 1

sábado, 28 de abril de 2018

Carlos Dittborn

"Porque nada tenemos, lo haremos todo"
En un nuevo aniversario de su muerte, es oportuno recordar la figura del chileno Carlos Dittborn Pinto. No fue futbolista ni técnico, pero sí un dirigente ejemplar.

Había nacido en Río de Janeiro en 1924, mientras su padre, Eugenio Dittborn, era Cónsul General de Chile en Brasil. Muy joven, en 1953, asumió la presidencia del Club Deportivo Universidad Católica, hasta que en 1955 pegó el salto y pasó a conducir la Confederación Sudamericana de Fútbol, donde ganó prestigio en todo el ámbito regional. Desde ese lugar fue el principal impulsor, junto a Juan Pinto Durán, de la realización de la Copa del Mundo en Chile. El país trasandino había inscripto su candidatura en 1954, lo mismo que Argentina y Alemania Federal, que luego desistiría. Con el comité de la Federación de Fútbol de Chile recorrió varios países tratando de convencer a las distintas federaciones que desestimaban la capacidad de Chile para llevar adelante el certamen, en comparación a la superior infraestructura deportiva y al mayor prestigio de Argentina.

Carlos Dittborn y Juan Pinto Durán en el
Congreso de la FIFA en Lisboa, 1956.
Llegó el 10 de junio de 1956 y el Congreso de la FIFA reunido en Lisboa, Portugal, tenía como propósito elegir la sede del Mundial 1962. El representante argentino, Raúl Colombo, finalizó su exposición con un confiado: "Podemos hacer el Mundial mañana mismo. Lo tenemos todo". Dittborn presentó, en perfecto inglés, sólo cuatro argumentos que sostenían la candidatura chilena: continuidad en la asistencia a torneos y congresos organizados por la FIFA, clima deportivo, tolerancia de credo y raza y estabilidad política e institucional del país. No habló de estadios maravillosos, de televisación, de infraestructura... Pero su palabras impactaron, en una elíptica respuesta al directivo argentino: "Porque nada tenemos, lo haremos todo", dicen que dijo. Las fuentes son contradictorias, pero esa frase se grabó a fuego en el alma del noble pueblo trasandino. Finalmente Chile fue electo con 32 votos contra 10 de la Argentina (14 miembros sufragaron en blanco).

El presidente Jorge Alessandri brindó todo su apoyo a la organización y comenzaron las obras con el entusiasmo de todos los chilenos. Hasta que el sábado 21 de mayo de 1960 la tierra se sacudió causando pánico en todo el país; pero lo peor pasó a las tres de la tarde del domingo 22: un terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter con epicentro en Valdivia arrasó con todas las ciudades al sur de Talca provocando más de 50.000 muertos y dos millones de afectados. Fue el movimiento sísmico más devastador del que se tenga registro en la historia de la humanidad. El sueño del Mundial en Chile se terminaba y Dittborn se reunió con el presidente Alessandri para devolverle el dinero que el Estado había prestado para la organización del torneo. La familia del fútbol se movilizó para sostener el campeonato en suelo chileno: diversas federaciones colaboraron con el Comité Organizador y la FIFA también donó dinero.

Claro, las urgencias eran otras. El terremoto obligó a modificar toda la programación de la Copa. Talca, Concepción, Talcahuano y Valdivia estaban totalmente destruidas y debieron ser descartadas como sedes. Valparaíso y Antofagasta declinaron ese honor porque sus estadios no podían autofinanciarse, una condición que debió imponer la Federación en vista a la falta de recursos. Pero la Municipalidad de Viña del Mar y la Junta de Adelanto de Arica lograron remodelar sus sedes deportivas, mientras la Braden Copper Company, dueña de la mina El Teniente, permitió que se utilice su estadio en Rancagua. Con tres sedes más la capital Santiago, el Mundial podía realizarse: cuatro ciudades serían las sedes de los cuatro grupos.

La historia del Mundial Chile '62 es largamente conocida. Pero a 32 días del comienzo del Mundial, el 28 de abril de 1962, Carlos Dittborn murió por un paro cardíaco. En su honor, la Selección Chilena portó un luto bajo su escudo mientras Carlos y Juan Pablo Dittborn, hijos del dirigente, fueron los encargados de izar la bandera el día de la ceremonia inaugural.

Aquella frase de Dittborn se convirtió en un verdadero eslogan para el campeonato y perduró hasta hoy. Una copa amistosa que enfrentaba a los seleccionados de Chile y Argentina fue llamada Copa Carlos Dittborn Pinto, y el estadio mundialista de Arica también fue bautizado con su nombre.