viernes, 14 de septiembre de 2018

Estadio Centenario, monumento del fútbol mundial

Artículo publicado en FIFA Magazine, en enero de 2008
Por PABLO ARO GERALDES

Hacia mediados de los años ’20 el fútbol ya era tremendamente popular en Uruguay, campeón olímpico en 1924 y 1928. Cuando el Congreso de la FIFA celebrado en Barcelona en 1929 otorgó al pequeño país sudamericano la organización del Primer Campeonato Mundial de fútbol se tuvo que apurar un proyecto largamente ambicionado: construir un gran estadio en Montevideo, la capital. Había solamente 14 meses por delante, todo fue vertiginoso. Se otrogó el terreno en el Parque de los Aliados y en pocas semanas el arquitecto Juan Scasso diseñó un revolucionario estadio circular y no rectangular como la mayoría de los de Europa. El 1º de febrero de 1930 comenzaron las obras y se trabajó durante las 24 horas para llegar a tiempo. Por las noches, enormes reflectores iluminaban a los operarios. Pero a medida que el otoño avanzaba el frío recrudecía y semanas enteras de lluvias obligaban a paralizar las obras.

El 18 de julio Uruguay festejaba el primer siglo de su Constitución. Para ese día estaba previsto el debut de su selección, ante Perú, pero el torneo debía empezar el 13 y el clima impidió la finalización de la construcción. Por eso Francia y México debieron dar comienzo a la historia de la Copa Mundial en la modesta canchita de Peñarol, con tribunas de madera. Paralelamente, Estados Unidos y Bélgica debutaban en el Parque Central, reducto de Nacional. Mientras, un diario alarmaba sobre el apuro de las obras para terminar el gran estadio: “el cemento aún estará fresco y hay peligro de derrumbe”.

Durante toda la noche del 17 estufas y braseros secaron el césped para que estuviera listo. El día del Centenario llegó y unas 80 mil personas desbordaron a los anonadados acomodadores sin experiencia y colmaron las tribunas que fueron bautizadas Colombes, Amsterdam (por los dos torneos olímpicos ganados), América y Olímpica, coronada esta por la bellísima Torre de los Homenajes. A las 14:30 Uruguay y Perú hicieron rodar el balón donde hacía solamente 8 meses había un gran parque de paseo. A los 20 minutos de la segunda mitad Héctor Castro disparó desde fuera del área y venció al arquero inca Jorge Pardón. Fue el primer gol de la historia del Estadio Centenario y la victoria celeste por 1-0.

El 30 de julio de 1930 Uruguay vencía a Argentina 4-2 y
conquistaba el primer Campeonato Mundial. Castro
marca el cuarto gol uruguayo ante un Centenario repleto.
Con el mismo vértigo con el que se construyó, se desarrolló el torneo. Doce días después de su inauguración, sus gradas eran testigo de la final. Uruguay venció a Argentina 4-2 y levantó la Copa Mundial ante la colosal torre de cien metros. Uruguay, un país que no llegaba a los dos millones de habitantes, le repetía al planeta, como en 1924 y 1928, que en el football era el mejor.

JOYA SUDAMERICANA
Históricamente el fútbol uruguayo era en realidad el fútbol montevideano. Así el Centenario se asentó como “el” estadio por excelencia. El 28 de septiembre de ese 1930 alojó su primer clásico, en el que Peñarol derrotó a Nacional 1-0.

Era el gran teatro de los uruguayos... y más. Mientras Europa sufría el desangramiento de la Segunda Guerra Mundial, Sudamérica seguía la fiesta del fútbol. En 1942 el Centenario fue sede del Campeonato Sudamericano. Con el récord de siete países participantes, Argentina aplastó a Ecuador 12-0, en el que hoy sigue siendo el score más abultado de la historia de la Copa América. Además, Herminio Masantonio logró el récord de 3 goles en sólo 8 minutos al marcar a los 20, 21 y 28 del segundo tiempo. Pero en la final, como en 1930, Uruguay volvió a celebrar sobre los argentinos con dos nombres que ocho años después le darían al país la gloria máxima en el Maracaná: Obdulio Varela y Schubert Gambeta.

En 1956 volvió a jugarse allí el Sudamericano, con todos partidos nocturnos, y otra vez fue Uruguay quien se impuso en el último partido a Argentina 1-0. El resultado rompía una tremenda racha argentina, ya que hasta entonces su última derrota por Copa América había sido aquella final de 1942.
Otro hito del estadio se plantó el 19 de abril de 1960, cuando Peñarol goleó 7-1 a Jorge Wilstermann, de Bolivia... era el primer partido de la historia de la Copa Libertadores, el principal certamen sudamericano de clubes. Esa tarde el ecuatoriano Alberto Spencer (máximo goleador de la historia del torneo) anotó 4 tantos. Peñarol fue campeón y el 3 de julio inauguró en el Centenario una nueva historia, la de la Copa Intercontinental. Ese día la visita de Real Madrid con Di Stéfano, Puskas y compañía logró el récord de entradas vendidas en el estadio: 71.872.

EL CLÁSICO Y LA CELESTE
Entre sus míticas tribunas se coronaron 7 campeones de la Libertadores: Estudiantes de La Plata, Peñarol, Independiente, Boca Juniors, Nacional (2 veces) y Flamengo. Por su césped pasaron los grandes nombres del gol en Sudamérica, además de Spencer: los uruguayos Fernando Morena, Pedro Rocha y Julio César Morales, los argentinos Daniel Onega y Luis Artime o los brasileños Pelé y Jairzinho.

En 1967 volvió a la rutina: fue la cancha donde se jugaron todos los partidos de la Copa América, trofeo que nuevamente quedó en Montevideo. ¿El partido final? Otra costumbre: festejar ante Argentina.

A fin de 1980, para celebrar los 50 años de la primera Copa Mundial, el Centenario hospedó la Copa de Oro de Campeones Mundiales, conocida como Mundialito, que reunió a todos ganadores menos a Inglaterra, que fue suplantada por Holanda. Diego Maradona era ya la máxima estrella del planeta, pero el trofeo se quedó nuevamente en casa: en la final Uruguay venció a Brasil 2-1.
El 18 de diciembre de 1982, el Comité Ejecutivo de la FIFA, lo declaró “Monumento Histórico del Fútbol Mundial”, y el 18 de julio del año siguiente se colocó una placa conmemorativa.

Peñarol-Nacional, el clásico uruguayo.
En octubre de 2008 se cumplirán 20 años de la última victoria uruguaya en la Copa Libertadores. Los clubes sufren la crisis del fútbol nacional que obliga a la exportación de la estrellas que cada año surgen en este próspero país. Las alegrías de las gradas quedaron reducidas a los coloridos clásicos entre Peñarol y Nacional, la única oportunidad de llenarlas, más allá de la Selección. Y fue La Celeste la que ofreció el último gran festejo, la conquista de la Copa América 1995. Pasaron más de doce años, sin embargo todo se atesora bajo el hormigón histórico. En su interior el Museo del Fútbol es una visita ineludible para todo aquel que pase por Montevideo.

Entre sus tribunas resuena el eco de mil gritos de gol. Desde aquellos cuatro de Dorado, Cea, Iriarte y Castro que le dieron a Uruguay su primera Copa Mundial hasta los más recientes de Francescoli, Recoba y Forlán están aquí, a orillas del Río de la Plata. Pasado y futuro; historia y sueños, como el de albergar la Copa Mundial 2030. El Centenario trasciende lo nacional. Es más que un estadio montevideano o uruguayo. Es patrimonio de toda Sudamérica... Es una joya mundial.

EL ESTADIO
Nombre: Estadio Centenario
Dirección: Av. Ricaldoni s/n - Parque Batlle y Ordoñez - Montevideo, Uruguay
Construido: 1930
Última remodelación: 2001
Aforo total: 76.609
Propietaria: Intendencia Municipal de Montevideo
Alberga: partidos internacionales y locales de gran trascendencia

miércoles, 5 de septiembre de 2018

A 25 años del Argentina 0-5 Colombia

Publicado en la web de Fox Sports, cuando se cumplieron 15 años.
Por PABLO ARO GERALDES


Se cumplen 25 años de una de las victorias más impactantes de las Eliminatorias Sudamericanas: el 5-0 que Colombia le regaló a Argentina como visitante. Pacho Maturana, entonces entrenador de la Selección cafetera, rememora el histórico juego.

La Selección Argentina tenía dos clásicos: Uruguay y Brasil. Pero desde el domingo 5 de septiembre de 1993 se sumó uno más: Colombia.
Hace 25 años, por las Eliminatorias al Mundial de Estados Unidos 1994, el estadio Monumental fue testigo de la paliza más estruendosa que sufrió la albiceleste en toda su historia y además fue el final de un invicto de seis años como local. El 0-5 de los dirigidos por Francisco Maturana cambió para siempre la historia de los enfrentamientos Argentina-Colombia.


Fue toda una lección de fútbol de Valderrama, Asprilla, Rincón, Valencia y compañía para dejar helados a los argentinos y mandarlos a jugar un repechaje con Australia. Y Colombia sacó esa misma noche los pasajes para Estados Unidos '94.


La selección tricolor ingresó al campo de juego bajo la habitual silbatina con la que son recibidos todos los rivales de Argentina, y se retiró abrazada por una ovación. Los argentinos, exquisitos espectadores del buen fútbol, se rendían ante el arte desplegado por los colombianos.


Pacho Maturana rebobinó su memoria y trata de no magnificar la goleada: "Soy una persona muy fiel a mis principios y tengo mucha paz interior. Pienso en el presente y en el futuro, no miro al pasado. Esa goleada ya pasó y, si bien la reconozco, sólo quedó en mi recuerdo como una tarde importante en el fútbol de Colombia. No es algo que me haya marcado de tal manera que lo celebre cada año que pasa".


Igualmente reconoce que aquel día representa un antes y un después para el fútbol de su país: "Fue un partido importante, no lo voy a negar, porque significó nuestro pasaporte a un Mundial. Ganamos con autoridad, rescato más eso que el resultado. En ese partido, Colombia se graduó".
"No quiero entrar en el morbo del resultado ni celebrar cada año que pasa, más que nada por respeto a la Argentina y a mis propias convicciones", concluyó Maturana.


El once cafetero exhibió todo su abanico de virtudes y se grabó en la memoria colectiva de los argentinos como una pesadilla futbolística cuya sola mención les produce escalofrío.
El entrenador argentino Alfio Basile comandaba a la selección en ese 1993 y le escapa a la conmemoración: "No quisiera recordar nunca más ese partido. Fue un aborto de la naturaleza. Fue un día en el que yo quería hacer un pozo y enterrarme".


Pasaron 25 años pero la magnitud de la hazaña colombiana no pierde su color con el paso del tiempo.




lunes, 3 de septiembre de 2018

Un imaginario British United


Esta imagen captada por Bob Thomas (agency Getty) en octubre de 1985 es toda una joya: muestra al plantel del Manchester United pero con el uniforme de sus selecciones nacionales, transformado en un auténtico "British United".

Así aparecen (atrás, desde la izquierda): Paul McGrath (Irlanda), Frank Stapleton (Irlanda), Gary Bailey (Inglaterra), Norman Whiteside (Irlanda del Norte) y Kevin Moran (Irlanda).
En el medio: Graeme Hogg (Escocia), Mark Hughes (Gales), Peter Barnes (Inglaterra), Clayton Blackmore (Gales) y Gordon Strachan (Escocia).
Adelante: Arthur Albiston (Escocia), Mike Duxbury (Inglaterra), Bryan Robson (Inglaterra), Remi Moses (Inglaterra) y Alan Brazil (Escocia).