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domingo, 10 de mayo de 2026

Todos éramos del Napoli

El fútbol era otro. Italia era la meca del fútbol mundial a la que solamente accedía un puñado de figuras de primerísimo nivel mundial: Platini, Elkjaer-Larsen, Boniek, Falcao... y se sumó Maradona. No había lugar para jugadores de segundo orden, estrellas de países emergentes ni pasaportes italianos que aparecían mágicamente. Para jugar en el calcio había que ser un crack en serio.

El fútbol era otro. Nosotros éramos otros. Adolescentes encantados con la magia de Diego, inmediatamente sumamos nuestra adhesión al Napoli a la que ya teníamos por el Barcelona. El Milan tenía un cuadro espectacular, la Juventus desplegaba un fútbol impresionante, el Inter imponía su presencia en cualquier estadio, pero nosotros no nos subíamos a los carros triunfales, simplemente nos hicimos del Napoli por amor a él.


A mediados de los ’80 no se podía ser argentino sin ser del Napoli. Esa camiseta celeste, tan poco acostumbrada a los éxitos, nos convocaba desde la presencia de Diego. El modesto equipo del sur de Italia no proponía el mismo brillo que las grandes squadras del norte, pero tenía a Maradona, como un alquimista que podía materializar los sueños más imposibles.
Lejos estaba el periodismo en aquellos años de escuela secundaria, en los que el fútbol invadía todos los espacios de conversación. Los interminables debates entre compañeros de Boca y de River, de Independiente y de Racing, de San Lorenzo y todos los demás encontraban un nuevo punto de hermandad semanal: todos éramos del Napoli.

No había todavía televisión por cable, pero el Canal 9 de Buenos Aires transmitía cada domingo el fútbol italiano. Y entonces, muchas horas antes de que nuestros equipos salieran a la cancha, cuando el fútbol se jugaba completamente en domingo, dejábamos el desayuno familiar, la misa en la Iglesia o los paseos tradicionales: allí estábamos todos frente al televisor, como tifosi napolitanos a once mil kilómetros del estadio San Paolo esperando una gambeta, una locura de Diego, un gol para gritarlo hasta la afonía. No importaba si la emisión traía las imágenes de Milan-Udinese, allí estaríamos todos esperando que sonaran las trompetas con el anuncio “Napoli in vantaggio” para alegrarnos como si se tratase de un gol de nuestro equipo de siempre.

El Mundial de México selló para siempre nuestro amor con Diego Maradona. Si aquella selección pudo conquistar la Copa del Mundo a partir del brillo del número 10, la Serie A invitaba a soñar con una hazaña semejante. ¿Podría aquel limitado equipo del Napoli llegar a la cumbre del calcio? ¿Era posible para el modesto Napoli superar a los poderosos equipos del norte? Solamente sería viable si Diego desplegaba todo su talento, y allí, detrás de sus gruesa figura estábamos todos los jóvenes argentinos, empujando a esa escuadra napolitana que llevaba los mismos colores que la bandera nacional.

No había estallado la globalización, no existía internet ni había canales deportivos. La revista El Gráfico traía imágenes y reportajes exclusivos desde Italia, que leíamos y atesorábamos con devoción religiosa. Pero no era suficiente. Ahí empezaban las peripecias para conseguir el póster que nadie tenía, escribir cartas a Italia para intercambiar material con aficionados de allí, hasta que descubrimos un kiosco (solamente uno) que traía a Buenos Aires la revista Guerin Sportivo. Era carísima, pero íbamos cada semana a comprarla para tener ese material que ningún chico argentino tenía.

Aprendimos a leer en italiano gracias a esa publicación y a la necesidad de tener más de Diego, de querer estar más cerca del Napoli.

Adornábamos nuestras carpetas escolares con fotos de Guerin Sportivo, antes de “estudiar” sus páginas con muchísima más dedicación que los libros de historia y geografía. Sabíamos todo del calcio: podíamos precisar la defensa del Atalanta, decir los nombres de los 16 estadios de la Serie A, marcar al Avellino en un mapa o recordar el fixture del Empoli, el Verona o el Como. Nos transformamos en eruditos del fútbol italiano, pero especialmente del Napoli.

Cuando el primer Scudetto se hizo realidad, la mañana del 10 de mayo de 1987, “estuvimos” todos en el San Paolo, contra la Fiorentina. Lo festejamos unidos como solamente la Selección Argentina había podido juntarnos, un año antes.
Solo en mi cuarto, en ese madrugador horario de los domingos y varios años antes de empezar mi carrera en el periodismo, salté de alegría junto a los napolitanos, me arrodille junto a la cama a implorar ante el póster de Maradona, grité en cada jugada y sufrí con sudor helado hasta que el árbitro marcó el final, sabiendo que un pedazo grande de esa gloria tenía el sello argentino. La explosión de felicidad fue allá como una erupción del Vesubio... aquí, como una repetición de la gloria del 86. No existía otro tema. Terminado el partido, los vecinos salían a la calle a compartir su alegría, a enorgullecerse por el compatriota que era portador de festejos a los más humildes de Italia.

Aquel domingo, horas después, cada uno en la tribuna de su club de siempre, había un solo tema de conversación que sobrepasaba a Boca, Vélez o Newell’s Old Boys: Diego lo había hecho de nuevo. Así como nos había llenado de gloria en el estadio Azteca, él había llevado a la cima al humilde equipo de Nápoles para ponerlo por arriba de los poderosos del calcio. Esa victoria la sentimos como propia, como el más napolitano devoto de San Genaro. La festejamos en nuestras calles bonaerenses, como si se tratase de la Gallería Umberto I, la Via San Gregorio Armeno o la zona de Fuorigrotta, donde se alza el estadio San Paolo.

No importaba la distancia en aquellos años. La felicidad venía importada de Italia gracias a Diego Maradona, cuando todos éramos del Napoli.


viernes, 13 de junio de 2025

La famosa foto de Maradona contra Bélgica

Quizá esta sea una de las fotos más impactantes de Diego Maradona: durante el partido inaugural de la Copa del Mundo de España, el 13 de junio de 1982, con la pelota dominada en su zurda mágica él solo enfrenta a seis belgas que lo aguardan con rostros de temor.

A Steve Powell, novato fotógrafo de Sports Illustrated, le asignaron una de las peores posiciones posibles en el Camp Nou, en la tribuna al costado de la cancha, a media altura. Pero cuando en el segundo tiempo disparó su cámara sintió que había logrado una toma perfecta, como lo comprobaría al revelar el rollo. "Tiene colores excelentes -el verde del pasto y el rojo ese de la camiseta de Bélgica- constrastaban perfecto, y la composición es fuerte también", evaluó Powell. "Hubo una enorme suerte involucrada en poder sacarla, pero muchas fotos memorables son así. Solo hay que concentrarse y estar listo para las oportunidades".

Tenía todo un ícono, una foto que combinaba estética y simbolismo, pero es "engañosa", la acción no fue tal cual aparece representada: Maradona no está enfrentando a un batallón de defensores que intentan sacarle la pelota sino que es una barrera que acaba de desarmarse luego de un tiro libre.




Como definen en The Guardian, "Es una simple instantánea que, a primera vista, muestra la audacia de Maradona y el terror absoluto de la oposición ante la perspectiva de enfrentarlo; terror ejemplificado por la enorme cantidad que aparentemente habían sido enviados a marcar".

¿Querés ver la acción en video?



lunes, 28 de abril de 2025

Futbolistas que jugaron con Maradona y con Messi

Privilegiados. Son apenas seis, un puñado selecto de jugadores que podrán contarle a sus nietos que han compartido el mismo equipo con dos de los más grandes que dio el fútbol mundial: Diego Maradona y Lionel Messi.

Artículo publicado en VAR Deportivo, en abril de 2024

En la foto que sigue aparecen muchos cracks que compartieron partidos benéficos de la Fundación PUPI, obra que lleva adelante Javier Zanetti. Se los ve al Kun Agüero, a Marcelo Gallardo, a Lionel Scaloni, a Diego Simeone… Pero no, la consigna no se trata de haber compartido un encuentro de este tipo, sino de esos cinco futbolistas que compitieron oficialmente al lado de uno y del otro. De los que jugaron junto a Diego Maradona y luego junto a Lionel Messi.


Entre el retiro del mejor 10 del mundo y la aparición del nuevo mejor 10 del mundo hubo un paréntesis de seis años: Diego jugó su último partido el 25 octubre de 1997, con la camiseta de Boca Juniors, y Leo debutó en el Barcelona el 16 de noviembre de 2003. Pero hubo seis futbolistas que pegaron ese salto, seis, nada más:

El primero que lo consiguió fue el volante Cristian González. El Kily había llegado desde Rosario Central y fue compañero de Diego en Boca Juniors en la temporada 1995-96, en la que compartió 26 partidos. Su primera vez fue en la victoria xeneize 2-1 sobre la selección de Corea del Sur y la última, una derrota ante Estudiantes de La Plata. Luego siguió su carrera en el Zaragoza español.

Ya con la selección argentina clasificada al Mundial de Alemania, por Eliminatorias, el 9 de octubre de 2005 ante Perú disputó su único partido con Leo. Ese fue, además, el primer encuentro oficial que Messi jugó en suelo argentino: aquella noche jugó con el número 19 porque el 18, el que había usado meses antes para consagrarse campeón mundial Sub-20, era propiedad del Kily González.

Lo de Juan Román Riquelme fue providencial. Llegó desde Argentinos Juniors a Boca en 1996, con Carlos Bilardo como entrenador y Diego Maradona como figura excluyente. Sólo coincidieron en dos partidos: un amistoso frente a Universidad Católica (Chile) y contra Argentinos Juniors, en el Torneo Apertura 1997, ya con Héctor Veira al mando. Como un signo del destino: en ese Superclásico de octubre de 1997, Diego salió tras el primer tiempo y fue reemplazado por Riquelme. Esos 45' minutos fueron los últimos que el 10 disputó oficialmente, sin saberlo, fue el cierre de su carrera.

Ya consolidado como figura internacional, Román formó con Messi una dupla de máxima calidad en las Eliminatorias y el Mundial Alemania 2006, la Copa América Venezuela 2007 y los Juegos Olímpicos Beijing 2008. En total fueron 21 partidos juntos. Cuando Riquelme dejó la selección, Leo heredó el número 10.

Carlos Navarro Montoya dejó el arco de Boca Juniors en 1996 y para la temporada siguiente el Bambino Veira pidió a Roberto Abbondanzieri, de Rosario Central. Alternó la titularidad primero con Sandro Guzmán y luego con el colombiano Óscar Córdoba. Atajó en partidos como compañero de Maradona: los mismos dos que también disputó Riquelme, más el encuentro contra Newell's Old Boys, por el Apertura.

Desde 2004 hasta 2008, el Pato se adueñó del arco argentino: con la selección nacional compartió con Messi desde su debut en 2005 hasta las Eliminatorias para Sudáfrica 2010 (no fue convocado al Mundial). En el medio, jugaron juntos la Copa del Mundo Alemania 2006 y la Copa América Venezuela 2007. Fue el único portero que compartió equipo con ambos cracks.

Aquella temporada 1997 en la que Diego se despidió del fútbol fue la del retorno de Rodolfo Arruabarrena a Boca Juniors, dando por terminado su préstamo a Rosario Central por pedido de Héctor Veira. Se consolidó como titular por el lateral izquierdo y cimentó una carrera que lo vería campeón del Apertura 1998 y del Clausura 1999, ya sin Diego.

Tenía cinco partidos con la selección en la era de Daniel Passarella como entrenador y creía que sus chances con la celeste y blanca se habían terminado, pero luego del Mundial Alemania 2006 fue convocado a un amistoso por Alfio Basile: jugó solamente un partido, el último con la casaca argentina, el 10 de octubre de 2006 Argentina cayó 2-1 ante España en Murcia perdiendo 1-2. Si bien no fue la mejor despedida, le bastó para ser compañero de Lionel Messi.

Después de su aparición fulgurante en Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, llegó a Boca Juniors en 1996, bajo la conducción de Carlos Bilardo. El 17 de marzo la Brujita hizo su debut en una tarde soñada en Parque de los Patricios: marcó su primer gol, y jugó por primera vez a la par de Diego, en el empate 1-1 con Huracán. Su estadía xeneize fue breve: después de apenas 17 encuentros oficiales, se marchó a Italia para incorporarse a la Sampdoria.

Una década más tarde compartió equipo por primera vez con Messi, en la Copa América Venezuela 2007. Y en el Mundial de Sudáfrica, bajo la dirección técnica de Maradona, Verón se despidió de la selección junto al rosarino.

En la segunda mitad de 1997 Boca Juniors volvió a poner los ojos en Estudiantes y se llevó al goleador Martín Palermo para potenciar aún más al plantel que comandaba Héctor Veira. Es más, fue el mismo Maradona quien insistió por su contratación. Llegaron a jugar juntos cuatro partidos del Torneo Apertura y uno de Supercopa (ante Colo-Colo, el único internacional de Diego en Boca). El último fue, sin saberlo, la despedida del fútbol de Maradona: con la victoria 2-1 sobre River Plate en el Monumental.

Y sería nuevamente Maradona el promotor de los grandes momentos de Palermo: como DT de la selección nacional lo convocó para las Eliminatorias rumbo a Sudáfrica, con 35 años. Compartió la Pulga las últimas fechas, fue artífice de la clasificación con un gol agónico frente a Perú y ya en el Mundial le anotó a Grecia un gol de rebote tras un tiro de Messi.

Seis jugadores que quedan en la historia de Boca Juniors y de la Selección Argentina. En sus vitrinas personales, entre trofeos, títulos y récords, tienen una medalla invisible, una copa intangible: haber sido compañeros de los dos más grandes de la historia del fútbol.

jueves, 14 de noviembre de 2024

El primer gol de Diego Maradona

El 14 de noviembre de 1976, en Mar del Plata, Diego Maradona anotó a los 42 minutos del segundo tiempo su primer gol oficial con la camiseta de Argentinos Juniors, un zurdazo cruzado frente a San Lorenzo, de esa ciudad. Dos minutos después convertiría otro tanto más, ambos al arquero Rubén Alberto Lucangioli.

Las imágenes remiten al viejo estadio San Martín y a un partido que concluyó con victoria 5-2 para el cuadro de La Paternal: Carlos Álvarez marcó los otros tres tantos del conjunto visitante. Apenas 1355 espectadores pagaron su entrada aquella tarde.

Por la 11ª fecha del Campeonato Nacional, con la camiseta número 15 Maradona reemplazó a Rubén Giordano en el comienzo del complemento y el partido viró el rumbo. "En el segundo tiempo, ingresó en Argentinos el juvenil Maradona, y allí cambió la fisonomía del vencedor. El ingresante fue el gestor de los continuos avances de su equipo. Maradona completó su tarde excepcional convirtiendo los dos últimos tantos", decía la crónica del diario Clarín. Su colega Segundo César Cheppi del diario La Capital escribió: “La entrada del juvenil Diego Maradona tuvo una importancia decisiva y dio muestras de su tremenda habilidad e inteligencia...”.

Ese domingo el partido atrajo poco a los medios nacionales: a 400 kilómetros, Boca vencía 2-0 a River en el Monumental. Ni siquiera el Canal 8 local registró los goles de Maradona: versiones recogidas por el diario La Capital indican que el camarógrafo decidió irse en el entretiempo, tras grabar un gol de cada equipo.

UNA HISTORIA MAL CONTADA
La Capital tuvo a dos reporteros gráficos aquella tarde: Ismael Daoud y Néstor Alfonso. Los dos goles quedaron registrados, pero durante años se ilustró al primer tanto de Maradona con la imagen del segundo, incluso el propio crack continuó con esa confusión en su biografía “Yo soy el Diego de la gente”. Según la crónica de Carlos Ruberto en la revista Goles, Maradona esquivó a tres rivales, alargó a López y convirtió cuando recibió la devolución. La Capital lo registró en la foto que encabeza este posteo, tomada desde atrás del arco.

Durante años se tomó como válida la foto que aparece abajo. No fue el primer gol pero, ¿fue el segundo? Parece que tampoco.
¿El segundo? Diego define por encima del arquero Lucaglioli, pero el
disparo saldría por encima del travesaño.
El dato que tira abajo la teoría aparece cuando se extiende la imagen tantas veces repetida: a la izquierda de Maradona, siguiendo la jugada desde atrás, aparecen Carlos Álvarez, autor de tres goles esa tarde, y más a la derecha Carlos Fren. Pero las crónicas de La Capital, El Gráfico y Goles coinciden en que Fren fue reemplazado por Rodolfo Ingaramo después del primer gol de Maradona. Incluso el diario menciona que el propio Ingaramo fue quien asistió a Maradona en el segundo gol.

La investigación de La Capital, firmada por Juan Miguel Álvarez, concluye que la jugada que durante tantos años se usó para ilustrar el primer gol oficial de Maradona, ni siquiera terminó adentro del arco. "Incluso, leyendo la crónica de La Capital, se puede especular que sea una de las dos definiciones en los palos que tuvo aquel día. Más precisamente un cabezazo en el travesaño, teniendo en cuenta la vista de Maradona y Hallar puesta hacia arriba en la foto inédita. U otro remate apenas alto después de eludir a varios jugadores. Pero esto sí ya es una conjetura", escribe el colega.
El desenlace de la jugada: pelota por arriba.
En 2016, el medio digital marplatense 0223, había publicado la primera foto conocida de un festejo de gol de Maradona. La imagen, captada por el fotógrafo Néstor Alfonso fue difundida por el periodista Francisco Giovanni. Es, evidentemente, la celebración de su segundo tanto, ya que en el primero Diego definió de zurda y salió corriendo para atrás:

La página del diario La Capital del día siguiente no daba lugar a dudas: la crónica de Segundo César Cheppi tenía esta bajada: “El ingreso del juvenil Diego Armando Maradona (16 años recién cumplidos) tuvo la virtud de dar vuelta el trámite del partido. Hasta ese momento (inicio de la parte final), San Lorenzo (2) y Argentinos Juniors (5) habían jugado un discreto primer tiempo y no se habían sacado ventajas. El empate parcial podía entenderse como justo. Pero en el complemento varió. Al influjo de Maradona, Argentinos se convirtió en dominador del juego y alcanzó un justificado éxito”.


Diego había debutado el 20 de octubre, a diez días de cumplir 16 años, frente a Talleres, de Córdoba. De ese encuentro, en el que también ingresó en la segunda mitad, se recuerda un caño a Juan Domingo Cabrera, aunque fue derrota por 0-1. Luego Maradona jugó como titular contra Newell's Old Boys y Ferro Carril Oeste y como suplente ante Huracán de Comodoro Rivadavia.

FICHA
San Lorenzo (Mar del Plata) 2: Lucangioli; Casariego, Fortunato, Moreno, y F. Aquino; C. Martínez, Larroquet y Mascareño; Galay, Eresuma y Miccio. DT: Benicio Acosta
Argentinos Juniors 5: Munutti; Roma, Gette, Fusani y Minutti: Fren, Di Donato y Giordano; J. López, C. Alvarez y Hallar. DT: Jorge Enrico.
Goles: PT: 16' Carlos Álvarez; 33' Norberto Eresuma. ST: 15' y 25' C. Álvarez, 28' Miccio, 42' y 45' Maradona.
Cambios: Segundo tiempo: inicio Maradona por Giordano; 20' Montres de Oca por Casariego y Capra por Galay (San Lorenzo); 43' Ingaramo por Fren.
Árbitro: Jorge Galve.

lunes, 20 de mayo de 2024

Debutantes precoces en Primera


¿A qué edad se puede debutar en el fútbol grande? Los reglamentos no lo establecen y en varios países se dieron casos de futbolistas que pisaron las canchas cuando aún tenían rostro de niño. Esta publicación la iré engrosando con más casos de otros países.

El 17 de mayo de 2024 Riestra cayó 0-1 ante Newell's Old Boys por los 16vos de final de la Copa Argentina, en Paraná, Entre Ríos. Pero el dato de la jornada fue que a falta de solo diez minutos para el término del partido, el entrenador Cristian Fabbiani hizo ingresar a Mateo Apolonio, un pibe de la Novena (categoría 2010) que tenía esa noche apenas 14 años y 29 días.
Aguëro, instantes antes de iniciar su carrera profesional


El ingreso del volante significó un nuevo récord para el fútbol argentino, ya que Apolonio se transformó en el jugador de menor edad en tener su estreno formal como profesional, superando así la marca de Sergio Agüero.

El 5 de julio de 2003 Independiente había caído 1-0 ante San Lorenzo, encuentro en el que a los 23 minutos del segundo tiempo el DT Oscar Ruggeri mandó a la cancha a Sergio Agüero, de 15 años, 1 mes y 3 días. La marca le duró más de dos décadas al Kun, quien batía a su vez el record que ostentaba Diego Maradona (quien luego fue su suegro) desde el 20 de octubre de 1976.

Radamel Falcao García
En Colombia, Radamel Falcao García debutó en la Primera B con Lanceros Boyacá, cuando tenía 13 años. El 28 de agosto de 1999 enfrentó al Deportivo Pereira, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar en un torneo de fútbol profesional colombiano. Meses después, el 25 de abril de 2000 en el Estadio Olímpico del Sol de Sogamoso anotó gol con tan solo 14 años.

Nicolás Millán tenía 14 años y 10 meses cuando saltó a la cancha con la camiseta de Colo-Colo para quedarse con el honor de ser el jugador más joven del futbol chileno.

En Bolivia, Mauricio Baldivieso, con 12 años se transformó en el jugador más joven de la historia de ese país, al debutar en el Aurora de Cochabamba, dirigido por su padre, Julio César Baldivieso. Otro boliviano, Diego Suárez, es el futbolista más joven de la Copa Libertadores: en 2007 hizo su aparición con Blooming a los 14 años, 3 meses y 25 días.

Del lado de Uruguay, el record de precocidad corresponde a Hugo Villamide, que en 1943 debutó en Sportivo Miramar con 14 años. Esa misma edad tenía Kevin Pereira cuando en mayo de 2018 apareció en la primera del Deportivo Capiatá y se convirtió en el más joven del fútbol paraguayo.

El peruano Fernando García tiene el record de precocidad en el fútbol peruano: el 19 de mayo de 2001 debutó con la camiseta de Juan Aurich, de Chiclayo, a los 13 años.

Martín Galván
Con 14 años, 10 meses y 22 días, Martín Galván pasó a ser el futbolista más joven del profesionalismo mexicano: el 5 de enero de 2008 Sergio Markarián lo hizo ingresar en Cruz Azul a los 85 minutos de juego del partido contra el Monterrey, válido por la InterLiga 2008.
Contando estrictamente la liga, el honor cae en Víctor Mañón, del Pachuca, que hizo su estreno ante 15 años, 7 meses y 2 días frente a Cruz Azul, en septiembre de 2007.

En Venezuela, Luis Mendoza, Mendocita, debutó con 15 años en Banco Agrícola y Pecuario, en la temporada de 1961.

Y en los Estados Unidos, el 17 de julio de 2024 Cavan Sullivan jugó su primer partido de la MLS con la casaca del Philadelphia Union a los 14 años y 293 días (13 días más joven que el anterior récord que le pertenecía a Freddy Adu).

Saliendo de América, hay un caso que impacta, el del liberiano Teeboy Kamara, quien llegó como exiliado a Australia a los seis meses de edad. Con 15 años y 212 días, el 16 de diciembre de 2011 debutó en la liga australiana, con la camiseta de Adelaide United.

En España se registra el debut de Luka Romero, mexicano-argentino que el 24 de junio de 2020, al retomarse la Liga luego del parate de la pandemia de Covid-19 ingresó en el Mallorca ante el Real Madrid. Tenía 15 años, un mes y 3 días. Ni siquiera tiene contrato (pueden firmarlo recién a partir de los 16 años) y jugó gracias a un permiso especial.

Por su parte, el norirlandés Norman Whiteside fue jugador más joven de la historia de los mundiales: tenía 17 años y 42 días cuando enfrentó a Yugoslavia el 17 de junio de 1982, en Zaragoza, España.

El futbolista más joven en ganar un Mundial es Pelé, quien integró la Seleção Brasileira que le ganó la final a Suecia en 1958, cuando tenía solamente 17 años y 237 días.

jueves, 14 de marzo de 2024

El eslabón perdido de la Mano de Dios

La historia se ha repetido hasta el infinito: después de vencer a Uruguay con una camiseta azul, el entrenador Carlos Bilardo le pidió a los empleados de la Asociación del Fútbol Argentino que le demandaran al proveedor Le Coq Sportif un modelo de casacas más livianas, similares a las celestes y blancas que usaron en la primera ronda, porque había notado que sus jugadores se "distraían" acomodándose el cuello y las mangas de estas prendas más pesadas. Contra Inglaterra, por los cuartos de final, no podía volver a suceder, ya que en la reunión técnica de FIFA se determinó que los ingleses jugaran de blanco y Argentina nuevamente de azul.

La respuesta de la compañía francesa fue terminante: en tres días no podían confeccionar y enviar a México nuevas camisetas de tela llamada Air-Tech, con pequeños agujeritos que ayudaban a evacuar el sudor, tornándose más livianas bajo el agobiante sol del mediodía del verano mexicano. Bilardo, cerrado en su negativa a volver a usar las que ya tenían, le ordenó a Rubén Moschella que fuera a comprar otras con una consigna clara: "que sean menos pesadas".

El eficiente empleado administrativo de la AFA chocó con varios condicionantes: no podían ser camisetas cualquiera, tenían que ser de la marca Le Coq Sportif, de color azul, livianas y encima contaba apenas con dos días para recorrer en un taxi todas las tiendas de la zona sur de la capital mexicana.

Tras varias visitas infructuosas, finalmente en uno de los comercios tenían dos modelos de Le Coq, de manufactura local. Le rogó al dueño que no las vendiera, que lo esperara, y volvió con una de cada una hacia la concentración en Coapa, para que Bilardo decidiera cuál comprar. Al mostrárselas, el DT se enloqueció: no le convencía ninguna. Junto a su ayudante Carlos Pachamé y el utilero Rubén Tito Benrós, discutían sobre la calidad de las prendas conseguidas. Pero Moschella, que transpiraba de los nervios, tuvo un golpe de suerte: pasó Diego Maradona y comentó que uno de los modelos le gustaba, la más brillosa de las dos. Tan apegado a las cábalas, Bilardo no necesitó escuchar ninguna opinión más. Otro taxi por la calzada de Tlalpan hacia el norte, a buscar las playeras. El vendedor tenía 29, Moschella las compró todas y volvió al bunker del Club América con la tarea cumplida. 

Claro, las camisetas eran genéricas, de menor calidad, y no tenían números ni el escudo de la AFA. Allí entraron en acción las empleadas del club: contrarreloj descosieron los escudos de las casacas de entrenamiento y con tres puntadas se los pusieron a estas nuevas prendas. El utilero del América aportó los números plateados, de los que se usan en el football americano. Había más camisetas que jugadores, así que algunos tuvieron un doble equipamiento.

Con esas camisetas improvisadas sobre la hora, Argentina venció a Inglaterra con los dos goles más inolvidables de Maradona. Diego se quedó con la que usó en el primer tiempo y la del complemento la intercambió con Steve Hodge, último jugador en tocar la pelota antes de La Mano de Dios

Hodge la guardó por décadas como una reliquia en su hogar, hasta que treinta años después de aquel partido se animó a cederla al National Football Museum, en Manchester. Allí se exhibió hasta que aceptó subastarla en 2022: la AFA junto al museo Legends pujó por la joya máxima pero no pudo igualar la oferta del emir qatarí Tamin bin Hamad Al Thani, quien se la quedó a cambio de casi 9 millones de dólares. Hoy esa camiseta forma parte del 3-2-1 Qatar Olympic and Sports Museum.

Hasta aquí, la historia conocida de las camisetas azules que eran tan poco comunes para la selección argentina (en los Mundiales solamente había usado ese color en 1962, contra Inglaterra, justamente).

Si la camiseta de la Mano de Dios y el mejor gol de la historia de la Copa del Mundo tiene un precedente en la casaca azul usada seis días antes frente a Uruguay. La consagración de México '86 había comenzado con otra camiseta azul maradoniana, el eslabón perdido de esta historia. Vale retroceder hasta la previa de la eliminatorias.

Después de la salida del Mundial España 1982, Bilardo reemplazó a César Luis Menotti al frente del seleccionado argentino. El nuevo entrenador sabía del valor incomparable de Maradona, que por entonces jugaba en el Barcelona. En su primer encuentro cara a cara le explicó que él sería el nuevo capitán del equipo, pero que no lo iba a convocar para los amistosos ni para la Copa América de 1983. Tampoco lo hizo en 1984 ni en el comienzo de la temporada 1985, pero sí lo iba a necesitar cuando llegara la hora de jugar por los puntos, en serio: las eliminatorias para México '86. Ahí Diego estrenaría su condición de capitán.

Maradona se sumó a los entrenamientos en Ezeiza (todavía la AFA no tenía su propio predio) y allí lo esperaba el utilero Tito Benrós con un manto sagrado que no usaba desde hacía casi tres años: una camiseta azul, mangas largas, con su inconfundible número 10. Eran camisetas de confección francesa, diseñadas para usar en partidos, pero ante ninguno de los rivales del Grupo 8 Sudamericano (Venezuela, Colombia y Perú) la utilizó. Con esta camiseta azul Diego selló su retorno a la selección después de tres años y el comienzo de su camino hasta convertirse en Leyenda en México.

Mañana de entrenamiento en Ezeiza.

Argentina arrancó con victorias en Venezuela y en Colombia. Incansable, yendo y viniendo de Nápoles a Buenos Aires, Maradona siguió fiel a la celeste y blanca en dos triunfos más, como local ante los mismos rivales. Después, el viaje a Lima, la derrota y el agónico empate ante Perú en el Monumental que selló el pasaje a México. La camiseta azul con la que Diego inició su regreso a la selección, tenía el logo del gallito pero no el nombre Le Coq Sportif debajo, así que quedaron confinadas a usarse en entrenamientos.

Desde la utilería, en una época en la que estas prendas no eran valoradas, fue pasando de mano en mano: de Benrós a un periodista, y de este a un coleccionista. Ávido por saber si era la verdadera, la auténtica, durante la Copa del Mundo Brasil 2014 este coleccionista se acercó al Río Center, donde cada noche Diego Maradona conducía su programa De Zurda, del que yo era productor periodístico. Tuve la oportunidad de tener esta prenda en mis manos, se la alcancé a Maradona y le pregunté por ella; la reconoció enseguida: "esta es la que usaba cuando volví a la selección para las eliminatorias. Eran así de abrigadas, no sabés el frío que hacía esas mañanas en el descampado de Ezeiza; mamadera... En un momento se dijo que íbamos a jugar de azul contra Lima en Perú, pero al final no. Si fuese así me la quedaba, porque hubiera terminado toda tironeada por Reyna, ¿te acordás? No podía sacármelo de encima".

Demasiado calurosas para el clima mexicano, de a una estas casacas se fueron yendo de la utilería. Esta joya es el eslabón perdido de la trilogía azul, cuando el sueño de levantar la Copa en el Estadio Azteca iniciaba su sendero hasta hacerse realidad.

Otro manto sagrado del 10



jueves, 29 de septiembre de 2022

1986 - La historia detrás de la Copa

A treinta años de la segunda conquista mundial argentina la TV Pública estrenó 1986 / La historia detrás de la Copa, la serie de ocho documentales realizados por Koala Contenidos que retratan como nunca antes el proceso que llevó a la Argentina a la conquista de su segunda Copa del Mundo, en México.

La serie es obra de Christian Rémoli y lleva la inconfundible voz de Víctor Hugo Morales. El guión fue escrito por Ariel Scher, Gustavo Dejtiar y el mismo Rémoli. La producción, comandada por Leandro Balaguer, con Maximiliano Giuliboni, Julián Capasso y Pablo Aro Geraldes.
En la cámara estuvo Martín Pimentel; el sonido y la música original son de Pablo Nomdedeu. Las ilustraciones son de Roger Hoyos Logger y Micael Franciuli, la animación de Javier Gori y la edición de Julen Giménez y Luciano Orlievsky.

Aquí los 8 capítulos para ver online en YouTube:


sábado, 10 de septiembre de 2022

Maradona by Kusturica

El fútbol y el cine siempre fueron de la mano, hay cientos de películas en las que se plasma la pasión deportiva en la pantalla grande. Pero nunca se habían unido dos genios máximos en lo suyo como Diego Maradona y Emir Kusturica.
El astro argentino fue protagonista de Maradona by Kusturica, el documental que el cineasta serbio presentó en 2008.

A lo largo de 90 minutos, Kusturica se dispone a explicar lo que Maradona representa para el mundo y el hombre que hay detrás de ese dios del fútbol. Para ello recopila los sucesos sobresalientes de su vida (su infancia en Villa Fiorito, su carrera como jugador, el Gol del Siglo, sus problemas con las drogas) y acompaña al astro en sus actividades entre los años 2005 y 2007, su experiencia como presentador de televisión en La Noche del 10 y su militancia política junto a líderes latinoamericanos como Fidel Castro, Evo Morales y Hugo Chávez.

Palabras de Kusturica: "la película trata de mostrar "los tres Maradonas" que pude descubrir durante la filmación: el maestro del fútbol, el ciudadano políticamente incorrecto contra las políticas unilaterales de los Estados Unidos, y el hombre de familia. Estos tres Diegos aparecerán en el final del film, que planeo grabar en el estadio Azteca de México, donde él marcó uno de sus goles más célebres, durante la Copa del Mundo 1986 contra la selección inglesa".

El documental fue musicalizado por Stibor Kusturica, hijo de Emir, y durante su desarrollo se escuchan los temas God save the Queen (Sex Pistols), La vida tómbola (Manu Chao), La mano de Dios (Rodrigo) y Para siempre Diego (Ratones Paranoicos).

Aquí el link al documental de Kusturica:

KÜSTENDORF
Küstendorf, también conocida como Drvengrad, es una pequeña ciudad construida por Emir Kusturica cerca de Mokra Gora en el suroeste de Serbia, casi junto a la frontera con Bosnia y Herzegovina. Está levantada en el antiguo estilo tradicional de la zona de Zlatibor y en realidad había sido montada para el rodaje de la película La vida es un milagro, que Kusturica rodó en 2004. 

En 2005 Kusturica recibió el premio Philippe Rotthier European Architecture por su creación. Las calles de esta pueblo de madera y piedra remiten a nombres conocidos, personalidades destacadas en sus ámbitos pero además comprometidas con las grandes causas. Entre ellas resalta la plaza Diego Armando Maradona:

viernes, 5 de agosto de 2022

Maradona - Caradona

El martes 28 de septiembre de 1971 el diario Clarín fue el primer medio que publicó una foto de Diego Maradona, un chico de diez años que hacía maravillas con la pelota en los entretiempos de los partidos de Argentinos Juniors.

En aquella nota breve se aprecia a la tradicional Pintier levitando sobre el pie izquierdo de Diego, las medias bajas, los botines Fulvencito. Pero el periodista que lo escribió (no aparece la firma) tendrá un poco de vergüenza, ya que Maradona es citado como "Caradona", con C.

Aquí la transcripción de aquellas diez líneas, las primeras de millones que luego se escribieron sobre el mejor futbolista argentino de la historia:

Con Porte y Clase de Crack
Es zurdo, pero ya sabe usar la derecha. Diego Caradona, diez años, se ganó aplausos en el entretiempo de Argentinos Juniors vs. Independiente, haciendo gala de una rara habilidad para el "jueguito" con el empeine, y hasta con chanfle. Con camiseta que le queda un poco holgada y el flequillo que no lo deja ver, Dieguito, parece escapado de cualquier baldío porteño de "los de antes". La duerme, la levanta con doble pisada y tiene todo el porte del jugador nato. No parece un pibe de hoy, pero lo es, y con este amor tan argentino por la pelota, nuestro fútbol nunca dejará de nutrirse de grandes jugadores.

Una columna con un error histórico, pero con un valor incalculable.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Diego, el último adiós

Al cumplirse el primer aniversario de la muerte de Diego Maradona la plataforma HBO Max presentó el documental Diego, el último adiós.

Espero que se emocionen tanto como cuando lo realizamos; este servidor integró la producción periodística junto a María Eugenia Gorosito, Alejandro Wall y Gastón Cavanagh. La dirección de Sebastián Alfie, el guión de Juan Pablo Young, la producción general de Cune Molinero... Un equipo de lujo.

El documental relata el último año y medio en la vida del 10 y cuenta pasajes de su vida que fueron parte de la historia. Los testimonios que incluye la nueva producción son de las personas que formaron parte de su recorrido a nivel personal y profesional: colegas, hermanos, sobrinos, psicólogo, cocinera y amigos. Ellos cuentan las alegrías que tuvieron junto a él y la tristeza que les dejó su partida.

“Desde HBO Max queremos homenajearlo con un contenido especial y sumamente emotivo. Cuando vemos los homenajes que Diego recibió en cada estadio al que visitó en su último año de vida en retrospectiva, realmente da la sensación que estaba, de una u otra manera, despidiéndose. El foco de este nuevo documental es justamente esa conexión que Diego siempre generó con sus fanáticos y cómo, con su fútbol y su magia, le dio alegría a muchísima gente”, expresó Tomás Yankelevich, jefe de contenidos de WarnerMedia en América Latina.

Diego Maradona lo vamos a amar toda la vida.

domingo, 18 de julio de 2021

Se subastó la camiseta que Maradona usó contra Brasil en 1990

La camiseta que Diego Maradona usó contra Brasil en la Copa del Mundo 1990 se subastó en Beverly Hils, California y el mejor oferente se la llevó por 51.200 dólares. El remate de Julien's Auctions con el lote 513, había arrancado la semana pasada con una base de 10.000 dólares.

En octavos de final, Argentina y Brasil se enfrentaron en un partido que los brasileños dominaron marcadamente hasta que en el minuto 81 Maradona se enfrentó a tres defensores verdeamarelos y encontró a Claudio Caniggia para el único gol del partido. Fue uno de los goles más celebrados de la historia del fútbol argentino.

Aunque la camiseta sufrió una fuerte decoloración por haber estado expuesta a la luz solar (rayos UV), se notan las franjas celestes. las tiras que se unen en la costura del hombro desde la parte delantera y trasera, están desalineadas. La franja celeste que sube por la parte posterior de la camiseta está compensada aproximadamente a un centímetro de donde se une la franja celeste del panel frontal. Otro detalle que permite la identificación es que en la manga izquierda las tres tiras de adidas suben hasta dar con la costura; la tercera franja choca directamente en el centro donde las tres partes de la prenda (pecho, espalda y manga) se unen. Es talle 4. Julien's Auctions adjunta estas imágenes de detalles:

Según Julio Grondona, entonces presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), se llevaron a Italia cinco camisetas talle 3 y cinco talle 4 para Maradona, pero solo se utilizaron en competición las de la talla 4: esta es una de cinco. La camiseta fue examinada en Buenos Aires por los expertos del Legends Museum, tiene un Certificado de Autenticidad de la República Oriental del Uruguay y está acompañada por una declaración jurada firmada por el propietario actual, quien la obtuvo de manos de Grondona.

Detalles de la subasta aquí: https://www.julienslive.com/lot-details/index/catalog/385/lot/160927


OTROS OBJETOS MARADONIANOS
Además de la emblemática casaca la casa Julien's Auctions intentó subastar un par de botines Puma usados por Maradona en el Barcelona durante la temporada 1983-84. Además están firmados.

En ese entonces, Maradona se los regaló al hijo de un trabajador del club, quien las traspasó a la Asociación de Coleccionistas del FC Barcelona. Su último dueño fue el reconocido coleccionista Rony Almeida. La base de la subasta era 10.000 dólares pero no se han vendido.
Por último, la pelota adidas Tango usada durante del Scudetto 1986-87 del Napoli. Está firmada por Maradona y el plantel de esa temporada. Fue el primer campeonato de la Serie A de la historia del Napoli. 
Tras un empate 1-1 con la Fiorentina el 10 de mayo de 1987, el Napoli finalmente se consagró tres puntos por delante de la Juventus y terminaron el doblete nacional, ganando su primer Scudetto y su tercera Coppa Italia

Esta pelota encierra esa alegría, emoción e historia que la convierte en una pieza de colección espectacular. Fue usada en la fecha 14, cuando Maradona anotó el único gol de su equipo en la derrota por 3-1 ante la Fiorentina en el Stadio Comunale de Firenze (4-1-1987). Está firmada por Maradona, Tebaldo Bigliardi, Giuseppe Bruscolotti, Luigi Caffarelli, Fernando De Napoli, Ciro Ferrara, Moreno Ferrario, Claudio Garella, Bruno Giordano, Pietro Punzone, Alessandro Renica y Luciano Sola.

En su momento fue regalada al gerente del Centro Sportivo San Filippo, en Brescia, y también es subastada desde la colección de Almeida.

jueves, 29 de octubre de 2020

Maradona no es zurdo

Cuando se mencionan a los zurdos ilustres de la historia aparecen los nombres de Albert Einstein, Alejandro Magno, Julio César, Simón Bolívar, Charles Chaplin, Leonardo Da Vinci, Jimi Hendrix, Miguel Ángel, Bill Gates, Barack Obama… y Diego Maradona.

Pero hay una diferencia con todos los personajes citados: al nombrarlos como zurdos se hace referencia a su habilidad mayor en la mano izquierda, aunque en el caso de Maradona la zurdera se da en su pierna izquierda pero no en su mano. Aunque pocos hayan reparado en eso, para escribir, Maradona es diestro.