domingo, 31 de mayo de 2015

Barcelona-Juventus: Último tango en Berlín

Las máximas estrellas del fútbol argentino serán protagonistas de la gran final: Lionel Messi o Carlos Tevez volverán a coronarse campeones de Europa.

Nota de tapa de ESPN Magazine, mayo de 2015.
Por PABLO ARO GERALDES


En la última década, Alemania se transformó en el estigma para las figuras argentinas, la medida para la Selección que chocó tres veces contra la muralla germana en las tres últimas ediciones de la Copa del Mundo: en 2006 en Berlín, en 2010 en Ciudad del Cabo y en 2014 en Río de Janeiro. Y si bien aquella herida de Jens Lehman y la definición por penales en el Mundial alemán ya está cerrada, habrá revancha argentina en el mismo escenario de aquella eliminación.

El sábado 6 de junio, cuando finalice la Champions League y la Orejona se eleve victoriosa hacia el cielo de Berlín, habrá banderas celestes y blancas para acompañar la celebración del quinto título del Barcelona o el tercero de la Juventus. Festejarán Lionel Messi y Javier Mascherano si el triunfo queda del lado de los catalanes, o Carlos Tevez y Roberto Pereyra si el destino le sonríe a los de Turín.

Claro que no solamente serán argentinas las alegrías en ese atardecer de Berlín. A solamente cinco días del comienzo de la Copa América, habrá más sudamericanos con chances de inscribir su nombre en el máximo torneo de clubes del planeta: en el Barça están el uruguayo Luis Suárez, los brasileños Neymar, Dani Alves, Douglas, Rafinha y Adriano, y el arquero chileno Claudio Bravo; mientras que en la Vecchia Signora están el chileno Arturo Vidal, el uruguayo Martín Cáceres y el guardameta brasileño Rubinho, suplente del magnífico Gianluigi Buffon.

FINAL INÉDITA
Si bien el Barcelona disputó siete finales de esta competición y la Juventus otras siete, nunca chocaron en una final. Los antecedentes registran solamente seis partidos en torneos oficiales en más de un siglo de historia de dos instituciones que fueron fundadas en las postrimerías del siglo XIX. El historial es matemáticamente parejo: dos victorias para cada uno y dos empates.

Sí hay tres de finales entre estos clubes y rivales de Italia y España. En la definición de 1992 el conjunto culé venció 1-0 a la Sampdoria y dos años después cayó con un contundente 0-4 ante el Milan. Por su parte los bianconeri disputaron la final de 1998 contra el Real Madrid y cayeron por 1-0.

Mientras la prensa argentina destaca que la UEFA promociona la 60ª final europea con la imagen de los goleadores argentinos Messi y Tevez, del lado de Chile imaginan la posibilidad de ver a Bravo frente a Vidal. Pero hay duelos que exceden el interés de la nacionalidad y alimentan especulaciones que rozan el morbo. Suárez volverá a cruzarse con el franco-senegalés Patrice Evra, quien en 2011 lo denunció por supuestos insultos de orden racista en el partido Liverpool-Manchester United. Aunque el delantero uruguayo (entonces en Liverpool) siempre se declaró inocente, la FA inglesa lo suspendió por ocho fechas. Pero el “reencuentro” más esperado será con el Giorgio Chiellini: en la Copa del Mundo Brasil 2014, cuando Uruguay e Italia se midieron en el partido que definiría el grupo C a favor de la Celeste, se dio el famoso mordisco del charrúa al defensor italiano. Por ese incidente, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, según su sigla en francés) fue mucho más contundente de que la FA y le impuso cuatro meses de sanción, inhabilitación que le hizo perderse las primeras semanas de la temporada con el Barça, además de nueve partidos internacionales, por lo que no podrá jugar la Copa América.


DEL LADO DEL BARCELONA
Campeón de la Liga española, el Barcelona de Luis Enrique llega a la cita berlinesa con un juego arrollador y reverdeciendo sus mejores adjetivos: presión en toda la cancha, posesión mayoritaria de la pelota y un tridente ofensivo que es la envidia de muchas selecciones nacionales: el MSN que conformaron Messi, Suárez y Neymar funcionó mejor de lo esperado y rompió la barrera de los 100 goles.

Los catalanes dejaron en el camino nada menos que a Manchester City, Paris Saint-Germain y Bayern Munich. Xavi se convirtió en el primer jugador que alcanza los 150 partidos en la Champions League y es junto a Andrés Iniesta, Gerard Piqué y Sergi Busquets la seña de identidad más pronunciada del barcelonismo.

Lio Messi nunca perdió una final de Champions League y pretende iniciar el 6 de junio un mes ganador que podría concluir el 4 de julio, devolviéndole a la Argentina la Copa América que no conquista desde 1993.


DEL LADO DE LA JUVENTUS
Su último encuentro de la Juve con la Orejona tiene casi dos décadas, cuando derrotó, por penales al Ajax holandés. Es un recuerdo demasiado lejano para los dirigidos por Massimiliano Allegri, que eliminaron a Borussia Dortmund, Monaco y Real Madrid para volver a una final después de 12 años: en 2003 el equipo había caído, también desde los doce pasos, ante el Milan. De aquella definición queda un único sobreviviente, el arquero Buffon.

Sin embargo, el portero pisará el césped del Olympiastadion de Berlín con una memoria mucho más grata, ya que allí consiguió la Copa del Mundo 2006... Sí: otra vez desde el punto del penal.

Las luces buscarán a Tevez, artífice de los últimos dos scudettos de la Juventus tetracamepona de la Serie A. Para Carlitos será una revancha personal ante Barcelona y ante Messi, que en 2009 se coronaron ante su Manchestr United, que también integraban Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney, entre otras figuras de peso internacional.

Habrá más nombres de máximo nivel en la escuadra blanquinegra: Andrea Pirlo, Paul Pogba, Arturo Vidal y un afilado Álvaro Morata, que es el máximo anotador español (4 goles) de esta edición del torneo. Ironía del destino, el ex Real Madrid marcó el gol que eliminó a los merengues en la semifinal.

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Dos argentinos subirán al avión en Berlín con una medalla dorada colgando del cuello. Otros dos lo harán con preseas de plata y la frustración que deja toda final perdida. Pero al cabo de doce horas de vuelo, cuando la puerta de la aeronave se abra en Santiago de Chile, ya no serán del Barcelona o la Juventus: habrá llegado la hora de ataviarse de celeste y blanco para escribir una nueva página en la centenaria historia de la Copa América.

Messi es un perro

Este texto fue publicado por el escritor argentino Hernan Casciari en su blog Orsai, el 11 de junio de 2012.
La respuesta rápida es por mi hija, por mi esposa, porque tengo una familia catalana. Pero si me preguntan en serio por qué sigo acá, en Barcelona, en estas épocas horribles y aburridas, es porque estoy a cuarenta minutos en tren del mejor fútbol de la historia.

Quiero decir: si mi esposa y mi hija decidieran irse a vivir a Argentina ahora mismo, yo me divorciaría y me quedaría acá por lo menos hasta la final de la Champions. Y es que nunca se vio algo parecido adentro de una cancha de fútbol, en ninguna época, y es muy posible que no ocurra más.

Es verdad, estoy escribiendo en caliente. Redacto esto la misma semana en que Messi hizo tres para Argentina, cinco para el Barça en Champions y dos para el Barça en Liga. Diez goles en tres partidos de tres competiciones diferentes.

La prensa catalana no habla de otra cosa. Durante un rato, la crisis económica no es el tema de inicio en los noticieros. Internet explota. Y en medio de todo esto a mí me acaba de pasar por la cabeza una teoría extraña, muy difícil de explicar. Justamente por eso intentaré escribirla, a ver si termino de darle vuelo.

Todo empezó esta mañana: estoy mirando sin parar goles de Messi en Youtube, lo hago con culpa porque estoy en mitad del cierre de la revista número seis. No debería estar haciendo esto.

De casualidad hago clic en una compilación de fragmentos que no había visto antes. Pienso que es un video más de miles, pero enseguida veo que no. No son goles de Messi, ni sus mejores jugadas, ni sus asistencias. Es un compilado extraño: el video muestra cientos de imágenes —de dos a tres segundos cada una— en las que Messi recibe faltas muy fuertes y no se cae.

No se tira ni se queja. No busca con astucia el tiro libre directo ni el penal. En cada fotograma, él sigue con los ojos en la pelota mientras encuentra equilibrio. Hace esfuerzos inhumanos para que aquello que le hicieron no sea falta, ni sea tampoco amarilla para el defensor contrario.

Son muchísimos pedacitos de patadas feroces, de obstrucciones, de pisotones y trampas, de zancadillas y agarrones traicioneros; nunca las había visto a todas juntas. Él va con la pelota y recibe un guadañazo en la tibia, pero sigue. Le pegan en los talones: trastabilla y sigue. Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue.

Me quedé, de repente, atónito, porque algo me resultaba familiar en esas imágenes. Puse cada fragmento en cámara lenta y entendí que los ojos de Messi están siempre concentrados en la pelota, pero no en el fútbol ni en el contexto.

El fútbol actual tiene una reglamentación muy clara por la que, muchas veces, caer al suelo es asegurar un penal, o conseguir que se amoneste al zaguero contrario es propicio para futuros contragolpes. En estos fragmentos, Messi parece no entender nada sobre el fútbol ni sobre la oportunidad.

Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.

¿Dónde había visto yo esa mirada antes? ¿En quién? Me resultaba conocido ese gesto de introspección desmedida. Dejé el video en pausa. Hice zoom en sus ojos. Y entonces lo recordé: eran los ojos de Totín cuando perdía la razón por la esponja. 



*****

Yo tenía un perro en la infancia que se llamaba Totín. Nada lo conmovía. No era un perro inteligente. Entraban ladrones y él los miraba llevarse el televisor. Sonaba el timbre y no parecía oírlo. Yo vomitaba y él no venía a lamer.

Sin embargo, cuando alguien (mi madre, mi hermana, yo mismo) agarraba una esponja —una determinada esponja amarilla de lavar los platos— Totín enloquecía. Quería esa esponja más que nada en el mundo, moría por llevarse ese rectángulo amarillo a la cucha. Yo se la mostraba en mi mano derecha y él la enfocaba. Yo la movía de un lado a otro y él nunca dejaba de mirarla. No podía dejar de mirarla.

No importaba a qué velocidad moviera yo la esponja: el cogote de Totín se trasladaba idéntico por el aire. Sus ojos se volvían japoneses, atentos, intelectuales. Como los ojos de Messi, que dejan de ser los de un preadolescente atolondrado y, por una fracción de segundo, se convierten en la mirada escrutadora de Sherlock Holmes.

Descubrí esta tarde, mirando ese video, que Messi es un perro. O un hombre perro. Esa es mi teoría, lamento que hayan llegado hasta acá con mejores expectativas. Messi es el primer perro que juega al fútbol.

Tiene mucho sentido que no comprenda las reglas. Los perros no fingen zancadillas cuando ven venir un Citroën, no se quejan con el árbitro cuando se les escapa un gato por la medianera, no buscan que le saquen doble amarilla al sodero. En los inicios del fútbol los humanos también eran así. Iban detrás de la pelota y nada más: no existían las tarjetas de colores, ni la posición adelantada, ni la suspensión después de cinco amarillas, ni los goles de visitante valían doble. Antes se jugaba como juegan Messi y Totín. Después el fútbol se volvió muy raro.

Ahora mismo, en este tiempo, a todo el mundo parece interesarle más la burocracia del deporte, sus leyes. Después de un partido importante, se habla una semana entera de legislación.

¿Se hizo amonestar Juan exprofeso para saltarse el siguiente partido y jugar el clásico? ¿Fingió realmente Pedro la falta dentro del área? ¿Dejarán jugar a Pancho acogiéndose a la cláusula 208 que indica que Ernesto está jugando el Sub-17? ¿El técnico local mandó a regar demasiado el césped para que los visitantes patinen y se rompan el cráneo? ¿Desaparecieron los recogepelotas cuando el partido se puso dos a uno, y volvieron a aparecer cuando se puso dos a dos? ¿Apelará el club la doble amarilla de Paco en el Tribunal Deportivo?
¿Descontó correctamente el árbitro los minutos que perdió Ricardo por protestar la sanción que recibió Ignacio a causa de la pérdida de tiempo de Luis al hacer el lateral?

No señor. Los perros no escuchan la radio, no leen la prensa deportiva, no entienden si un partido es amistoso e intrascendente o una final de copa. Los perros quieren llevarse siempre la esponja a la cucha, aunque estén muertos de sueño o los estén matando las garrapatas.

Messi es un perro. Bate records de otras épocas porque solo hasta los años cincuenta jugaron al fútbol los hombres perro. Después la FIFAnos invitó a todos a hablar de leyes y de artículos, y nos olvidamos que lo importante era la esponja.

Y entonces un día aparece un chico enfermo. Como en su día un mono enfermo se mantuvo erguido y empezó la historia del hombre. Esta vez ha sido un chico rosarino con capacidades diferentes. Inhabilitado para decir dos frases seguidas, visiblemente antisocial, incapaz de casi todo lo relacionado con la picaresca humana. Pero con un talento asombroso para mantener en su poder algo redondo e inflado y llevarlo hasta un tejido de red al final de una llanura verde.

Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo. Una y otra vez. Guardiola dijo, después de los cinco goles en un solo partido:

—El día que él quiera hará seis.

No fue un elogio, fue la expresión objetiva del síntoma. Lionel Messi es un enfermo. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro. Y es por constatar en detalle esa enfermedad, por verla evolucionar cada sábado, que sigo en Barcelona aunque prefiera vivir en otra parte.

Cada vez que subo las escaleras internas del Camp Nou y de pronto veo el fulgor del pasto iluminado, en ese momento que siempre nos recuerda a la infancia, digo lo mismo para mis adentros: hay que tener mucha suerte, Jorge, para que te guste mucho un deporte y te toque ser contemporáneo de su mejor versión, y, trascartón, que la cancha te quede tan cerca.

Disfruto esta doble fortuna. La atesoro, tengo nostalgia del presente cada vez que juega Messi. Soy hincha fanático de este lugar en el mundo y de este tiempo histórico. Porque, me parece a mí, en el Juicio Final estaremos todos los humanos que han sido y seremos, y se formará un corro para hablar de fútbol, y uno dirá: yo estudié en Amsterdam en el 73, otro dirá: yo era arquitecto en São Paulo en el 62, y otro: yo ya era adolescente en Nápoles en el 87, y mi padre dirá: yo viajé a Montevideo en el 67, y uno más atrás: yo escuché el silencio del Maracaná en el 50.

Todos contarán sus batallas con orgullo hasta altas horas. Y cuando ya no quede nadie por hablar, me pondré de pie y diré despacio: yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre perro. Y no volará una mosca. Se hará silencio. Todos los demás bajarán la cabeza. Y aparecerá Dios, vestido de Juicio Final, y señalándome dirá: tú, el gordito, estás salvado. Todos los demás, a las duchas.


Hernán Casciari
Lunes 11 de junio, 2012

sábado, 30 de mayo de 2015

Cosafa Cup 2015: Namibia campeón

Namibia venció 2-0 a Mozambique en la final y conquistó la 15ta edición de la COSAFA Cup, que se disputó en Sudáfrica, el primer título de los namibios. Se trata del torneo organizado por el Council of Southern Africa Football Associations (Consejo de Asociaciones de Fútbol del Sur de África) y es el campeonato regional más importante de la zona. En esta oportunidad reunió a 14 naciones.
Se jugó en dos estadios: Moruleng Stadium (en Moruleng) y Olympia Park (en Rustenburg).
Todos los resultados:

Grupo A
Mauricio - Namibia - Seychelles - Zimbabwe
17/5 - Moruleng: Namibia 0-0 Seychelles
17/5 - Moruleng: Zimbabwe 2-0 Mauricio
19/5 - Moruleng: Seychelles 0-1 Zimbabwe
19/5 - Moruleng: Namibia 2-0 Mauricio
21/5 - Moruleng: Namibia 4-1 Zimbabwe
21/5 - Rustenburg: Mauricio 1-0 Seychelles
Posiciones: Namibia 7 (+5), Zimbabwe 6 (0), Mauricio 3 (-3), Seychelles 1 (-2).

Grupo B
Lesotho - Madagascar - Swazilandia - Tanzania
18/5 - Rustenburg: Lesotho 1-2 Madagascar
18/5 - Rustenburg: Tanzania 0-1 Swazilandia
20/5 - Rustenburg: Madagascar 2-0 Tanzania
20/5 - Rustenburg: Lesotho 0-2 Swazilandia
22/5 - Moruleng: Lesotho 1-0 Tanzania
22/5 - Rustenburg: Madagascar 1-1 Swazilandia
Posiciones: Madagascar 7 (+3), Swazilandia 7 (+3), Lesotho 3 (-2), Tanzania 0 (-4).

Los ganadores de cada grupo se unen en los cuartos de final a Sudáfrica, Mozambique, Zambia, Ghana, Botswana y Malawi.
Sudáfrica - Mozambique - Zambia - Ghana - Botswana - Malawi
CUARTOS DE FINAL
24/5 - Moruleng: Zambia 0-0 Namibia (4-5 en penales)
24/5 - Rustenburg: Sudáfrica 0-0 Botswana (6-7 en penales)
25/5 - Moruleng: Ghana 1-2 Madagascar
25/5 - Moruleng: Mozambique 2-2 Malawi (5-4 en penales)

SEMIFINALES
28/5 - Moruleng: Namibia 3-2 Madagascar
28/5 - Moruleng: Botswana 1-2 Mozambique

TERCER PUESTO
30/5 - Moruleng: Madagascar 2-1 Botswana

FINAL
30/5 - Moruleng: Namibia 2-0 Mozambique


TODOS LOS CAMPEONES
Año Campeón
1997 Zambia
1998 Zambia
1999 Angola
2000 Zimbabwe
2001 Angola
2002 Sudáfrica
2003 Zimbabwe
2004 Angola
2005 Zimbabwe
2006 Zambia
2007 Sudáfrica
2008 Sudáfrica
2009 Zimbabwe
2013 Zambia
2015 Namibia