martes, 30 de enero de 2018

Estados soberanos fuera de la FIFA


Hay nueve países que aunque gozan de soberanía plena, no son miembros de la FIFA. Algunos porque tienen una mínima estructura futbolística y la pequeñez de su territorio no permite un gran desarrollo. Otros archipiélagos encuentran en las largas distancias entre sus islas el principal obstáculo para sostener una competición. Pero está el caso de Gran Bretaña: los cuatro países que componen el Reino Unido son los custodios de la International Football Association Board, o simplemente "International Board", el organismo encargado de definir las reglas del fútbol a nivel mundial y sus futuras modificaciones.

Gran Bretaña, en los JJ.OO. Londres 2012
Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte (Irlanda hasta 1921, cuando se dividió la isla) además de conformar la IFAB son miembros de FIFA, pero no pueden participar en los Juegos Olímpicos porque no son estados soberanos y la afiliación al COI pertenece a la British Olympic Association.

El tema es que escoceses, galeses y norirlandeses tampoco desean integrarse bajo una misma camiseta británica, por eso hay tan pocas participaciones de esta selección. Solamente se había presentado en 1908, 1912, 1920, 1936, 1948, 1952, 1956 y 1960. Pero los Juegos Olímpicos de Londres se convirtieron en una cita ineludible: el local no podía desertar. Y así, con un plantel de mayoría inglesa y algunos galeses, compitió en el torneo olímpico de fútbol, donde fue eliminada por Corea del Sur en cuartos de final.

LAS ISLAS DEL PACÍFICO
Kiribati, en 2011.
Son seis los estados soberanos de Oceanía que no están dentro de la estructura de la FIFA. Entre ellos, Tuvalu, Kiribati y Niue se encuentran asociados a la Oceania Football Confederation sin ser miembros plenos. Al no estar afiliados a la FIFA, no participan en las eliminatorias de ninguna competición que organiza la FIFA, pero sí en torneos de la OFC.

Además de estos tres, Palau ingresó en 2007 y estuvo solamente 2 años en la OFC. En 2009 solicitó su ingreso a la Asian Football Confederation, y su aceptación por parte del ese organismo está en proceso.

Los Estados Federados de Micronesia están empezando una tibia actividad competitiva entre los cuatro estados componen esta federación: Chuuk, Kosrae, Pohnpei y Yap.

El caso de Nauru es aun más lejano: la pasión de la isla es el Football Australiano, que tiene sus propias reglas, y el soccer ocupa un lugar relegado en las preferencias. Aunque la Nauru Amateur Soccer Association se fundó hace cuatro décadas, su actividad internacional es nula.

EN MEDIO DEL LUJO, EL FÚTBOL
El Principado de Mónaco está asociado a los yates, el casino y el Grand Prix de Fórmula 1. Pero también hay fútbol local, más allá del poderoso AS Monaco FC que participa en la Ligue 1 francesa.
La Fédération Monegasque de Football fue fundada en 2000 y su selección debutó un año después, cuando venció 2-1 a Tíbet. A diferencia de otros países pequeños (ocupa apenas 2 km²) tiene una intensa actividad futbolística.

El caso de Vaticano es curioso: su campeonato más conocido, la Clericus Cup, está compuesto por equipos lo componen equipos de sacerdotes, seminaristas, trabajadores de las diferentes áreas. Los jugadores componen también la Selección, en la que juegan también los miembros de la Guardia Suiza. Debido a que el estado soberano más pequeño tiene solamente 0,44 km² y el 20% de esta superficie lo ocupan la Basílica y la Plaza de San Pedro, el fútbol se desarrolla en el Estadio Pio XII, que se encuentra a las afueras de la Ciudad del Vaticano y tiene la capacidad de para unas 2000 personas.
La Selección Vaticana, en 2016.

domingo, 28 de enero de 2018

Copa Libertadores: unos pocos testigos


La inmensa popularidad de la Copa Libertadores tuvo curiosos momentos en los que las tribunas lucieron casi vacías. El sábado 8 de agosto de 1981 se dio uno de los casos más notables, en el clásico paraguayo: Olimpia y Cerro Porteño ya no tenían posibilidades de acceder a semifinales y jugaron en el estadio Defensores del Chaco prácticamente desierto. Solamente se vendieron 539 boletos aquella tarde, un hecho excepcional, que nunca volvió a repetirse. Esa escasa concurrencia fue testigo de la victoria 3-0 del Ciclón de Barrio Obrero.


Cerro Porteño 1981
Olimpia 1981

Sin embargo, esta baja asistencia registra un antecedente para destacar, ya que se trata de los dos equipos argentinos con más seguidores: como en su estadio Monumental se estaban realizando tareas de remodelación con vistas a la Copa Mundial de 1978, el 18 de mayo de 1977 River Plate recibió a Boca Juniors en la cancha de Huracán. Era el cierre del Grupo 1 y Boca ya tenía su pase a semifinales mientras River ya estaba eliminado, por lo que el derby concitó poco interés en los aficionados: “apenas” unos 5 mil espectadores presenciaron el empate sin goles. En medio de la fría noche de Buenos Aires parecían todavía menos.

La reducida hinchada de River para un Superclásico devaluado.
A lo largo de medio siglo, se dieron otros partidos en los que ya no había nada en juego y no movilizaron al gran público, pero nunca con equipos de tanto arraigo popular como los grandes de Paraguay y Argentina.

miércoles, 24 de enero de 2018

Los goles más rápidos de la Copa Libertadores

Es imposible tener la certeza de la exactitud, así que vale el testimonio de las crónicas periodísticas. El 4 de abril de 1976 Alianza Lima (Perú) superó 3-0 a Independiente Santa Fe (Colombia) y según algunos textos a los 6 segundos, otros a los 9", Félix Suárez abrió la cuenta para los locales.

El 6 de marzo de 1992, el paraguayo Alfredo Mendoza tardó apenas 7 segundos en marcar el primer gol del 3-1 de Newell's Old Boys (Argentina) sobre Colo Colo (Chile).

El 18 de febrero de 2010, Alianza Lima movió la pelota ante Estudiantes de La Plata, la perdió y cuando el reloj marcaba 8 segundos José Sosa convirtió para el equipo argentino. Finalmente el conjunto limeño venció 4-1.

lunes, 8 de enero de 2018

Un rebelde querible: Garrafa Sánchez

Este 8 de enero se cumplen 12 años de la muerte del querido Garrafa Sánchez. Como recuerdo, esta entrevista en El Gráfico:

Talentoso, impulsivo y atorrante cabal, Garrafa es uno de los grandes personajes del ascenso y el niño mimado de la hinchada de Banfield. Creció en una villa y llegó a estar a prueba en el Boca de Bilardo, pero el fútbol grande lo tiene sin cuidado y sueña con retirarse en su amado Laferrere.


Artículo publicado en la revista El Gráfico, en febrero de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES Y DIEGO MELCONIAN


La tarde de febrero se pone a cada minuto más pesada. El cielo del sur del Gran Buenos Aires amenaza descargar la tormenta demorada y, en la cancha, la reserva de Banfield lucha para levantar un tempranero 0-1 ante J.J. Urquiza. Entre los suplentes, recuperándose de una lesión, se destaca el volante José Luis Sánchez, Garrafa, el preferido de los hinchas. Un taco, un caño, un codazo… Para él no hay amistoso, ni pretemporada que valgan; “no me gusta perder a nada”, recalca, y se le nota. Después de una gran jugada personal, consigue el empate y se lo dedica con fiereza al árbitro. El grito retumbó fuerte en el estadio casi vacío y el desenlace fue previsible: afuera.
“Siempre fui así, siempre jugué igual. En el potrero, en Laferrere y ahora en Banfield, ¿por qué voy a cambiar? No me va a cambiar nadie”, se justifica.

-Pero por sobre el resultado, sos un tipo al que le gusta jugar. No se entiende…
-Como todos, quiero ganar, pero si tengo que tirar un caño, lo tiro, no tengo problemas. Aunque vaya ganando o perdiendo lo tiro igual.

-¿Nunca pensaste en que podías perjudicar a tus compañeros?
-No, porque me fue siempre bien. Tampoco voy a tirar cien caños… tiro unos diez y por ahí me salen seis o siete. Pero voy para adelante, no es que los tiro y me quedo ahí ni en lugares de la cancha donde ponga en peligro al equipo, eso sería una boludez. Los hago más llegando a los córners; nunca tiro caños al pedo.

-¿Qué sensaciones te deja un caño bien tirado?
-Es una alegría por la gente a la que le gusta el buen juego. Hoy no hay muchos jugadores que se animen a tirar caños o tacos, pero quizá no lo hacen por miedo a que les digan algo. Todos los jugadores creen que cuando les tirás un caño los estás cargando, y no es así. Que me tiren un caño a mí. Y si vamos perdiendo se los tiro igual. Es raro, se critica que uno tire un caño, pero no al que te pega una patada en la nuca.

-¿Falta más gente con esta firmeza de convicciones en el fútbol?
-El futbolista habla de la importancia de la concentración, de lo que tiene que hacer en el partido, y yo no. Yo no pienso, vengo a jugar, a divertirme. Hago la entrada en calor y estoy bailando, estoy jodiendo. Yo siento que el fútbol es así, que tenés que demostrar lo que sabés y si sabés jugar tenés que estar tranquilo. Ahora hay jugadores que están nerviosos, les duele la cabeza, pero porque están constantemente pensando en el partido. No hay que pensar mucho en el partido, hay que jugarlo. Cuando estás adentro de la cancha son once contra once.

-Y ahí no cambia el tema de la camiseta, ¿es lo mismo un equipo grande que uno chico?
-Yo jugué en El Porvenir, que es un equipo chico dentro de la divisional y hacía lo mismo. Gracias a Dios fui uno de los mejores jugadores de la categoría y me trajeron a Banfield para que haga lo mismo; si lo cambio soy un boludo, esa es la verdad. Si un equipo te trae es porque te vio jugar; en el Nacional B hice 18 goles, no tengo que cambiar.

El ambiente del fútbol de los sábados lo conoce y reconoce. Desde sus comienzos en Laferere, su ascenso por El Porvenir y su presente en Banfield. Pero en octubre del 96 la vida le hizo probar de cerca el sabor de la Primera, y en un grande. Una oportunidad que no volvió a repetirse.
“Con Laferrere fuimos a jugar un amistoso contra Boca en Ezeiza –recuerda-. El domingo Boca ganó y Bilardo, por cábala, pidió jugar otra vez con nosotros. Anduve bien y me ofrecieron entrenar con ellos. El tema es que no tenía con qué ir hasta allá, porque no hay colectivos, me mandaba con mi moto, una CBR 600. Un día, por la autopista, pasé por la lado de la camioneta de Pumpido, que llebava a Bilardo. Me vieron y como había una cláusula que les prohibía a los jugadores andar en moto, al día siguiente me dijeron no fuera más. Yo sabía que no podía andar en moto, pero, ¿iba a ir a dedo? Por eso digo que no me arrepiento”.

-¿Pensaste que estabas jugando con fuego? ¿Qué podías perder tu gran oportunidad?
-No, porque si no iba en la moto, directamente no iba. No tenía otra. Trataba de ir más temprano, antes de que llegue el micro, para que no me vea nadie…

-¿A cuánto ibas ese día?
-Y ligero… a ciento y pico.

-¿Largaste las motos?
-A los seis meses. Me ofrecieron un Fiat Uno y lo cambié por la moto. Después no me subí nunca más.

-¿Por la comodidad del auto o por la responsabilidad?
-No, me encantan las motos y más adelante voy a volver a tener una. Además mi nena tiene 9 meses y no podría llevarla.

-¿En qué otras cosas te cuidás?
-Vino no tomo nada, pero porque no me gusta, no me cae bien. Quizá alguna cervecita con los compañeros, pero nada más. Ahora, si me invitan a un asado, me puedo comer cinco chorizos, en eso no me fijo.

-¿Estás marcado?
-Un poco. Cuando llegué a Banfield lo primero que me dijeron fue “ojo con las motos” y que no me haga expulsar.

-¿En el potrero eras igual que ahora?
-No jugué mucho. Estaba en los campeonatos de chicos, pero hasta los 13 ó 14 años. Después empecé en Laferrere y los mismos amigos del barrio no me dejaban jugar. Por eso no fui más, sólo para verlos. Como los grandes sabían que yo estaba en el club, me cuidaban porque era el único del barrio que iba a llegar a Primera.

-¿Te daba bronca que te cuidaran?
-No, yo mismo estaba decidido a no jugar. Ni siquiera llevaba la ropa, porque si no, empezás a jugar, te entusiasmás y terminás con una patada que no te deja entrenar en el club. En esos partidos te pegan mucho, con mala leche. Y encima por dos mangos.

-¿Eran torneos por plata?
-Sí, campeonatos-campeonatos. Todos quieren ganar y te matan. Se agarran a piñas, vale todo. Ahí ganás de guapo. Mi hermano Adolfo juega en esos torneos… ¡es un boludo! Un día se fue a probar en la cuarta de Laferrere y quedó, pero después no fue más. No quería entrenar…

-¿Esos años de potrero te curten para jugar en Primera?
-Sí, porque agarrás mucha experiencia, jugás contra tipos duros, no hay referí que te proteja. Te tenés que aguantar todo lo que venga. Pero es lindo, no digo que no. A veces me prendo, en un casados contra solteros, pero entre amigos, no más, sin compromiso. Porque cuando jugás por plata, nunca falta alguno que dice: “aquel juega en Laferrere”, y todos te van a buscar a vos.

-Hablás de tu hermano. A vos, ¿te gusta entrenar?
-Y…

-¿Y qué pasa?
-No le saco el lomo, pero me cuesta. Sé que tengo que venir todos los días y vengo. Es mi trabajo y me la tengo que aguantar.

-Antes no te importaba nada. ¿Qué te hizo ver estas responsabilidades?
-Cuando nació Bárbara, mi nena, empecé a ver otras cosas. Acá, en Banfield, en la B Nacional, es otro mundo, pero el que la sufrió como yo la sufrí en Laferrere y El Porvenir, se da cuenta que esto no hay que perderlo, porque para mí esto es de primera. Y si lo pierdo tengo que volver a un club chico y no quiero sufrir otra vez.

-¿Qué sufrías jugando en Laferrere?
-Yo soy hincha de Laferrere, nací ahí. Pero me debían cinco meses, tenía que mandar cartas documento. Era quilombero, salía en los diarios por pelear mi plata. Terminaban depositándomela porque no me querían dejar libre. En Banfield, por ahí estás dos meses abajo, pero por cómo está el fútbol argentino, no es nada. Acá te tratan como a un jugador, tenés la ropa lista… Sin ir más lejos, en El Porvenir teníamos que llevarnos la ropa para entrenar, bañarnos con agua fría. Y no quiero que eso me pase de vuelta.

-¿No pensás en jugar en la A?
-Me gustaría quedarme, a menos que me salga algo como lo que apareció en diciembre, una oportunidad de ir a Corea. Si me sale algo así, me tengo que ir, porque quiero asegurarme el futuro.

-¿Por qué siempre en clubes del ascenso?
-Estuve un par de días en Ferro, pero no estaba con ánimo de jugar. Mi viejo estaba muy enfermo y eso me sacaba las ganas. Además hubo unos problemitas de plata. Después, encontré a mi viejo tirado, y enseguida dejé de entrenar. Pero eso nadie lo ve. Para criticar hablan todos, pero esas cosas que uno sufre, nadie las contempla.

-¿Te sentís en deuda por no haber jugado en la A?
-Tengo muchas ganas, pero tampoco pretendo ir regalado. Prefiero estar en un club como Banfield y jugar antes que ir a un plantel de Primera y estar de relleno en el banco. Yo quiero jugar, aunque tenga que hacerlo en la C. Es feo estar en el banco.

-¿Y no te quedan las ganas de demostrar que podés dar más?
-No digo que no, pero no se me dio llegar a un equipo bueno para pelear a mitad de tabla. Estuve en Ferro, que estaba descendido, sufriendo con todos los chicos… En Banfield puedo pelear el ascenso y es más competitivo que estar en Primera y perder todos los domingos y no cobrar.

La B Nacional volvió y Banfield está prendido en la lucha por retornar a Primera A.
Garrafa, con contrato hasta junio, seguirá ofreciendo ese toque mezcla de elegancia y de atorrante, el mismo que aprendió en los años duros de la villa La Jabonera, en La Tablada.

-¿Cómo es curtirse en una villa?
-Viví ahí hasta los 13 años, pero entonces no había todas esas cosas que hay ahora, como la droga, era distinto.

-¿Seguiste viendo a tus amigos de entonces?
-Todos esos chicos que se criaron conmigo, lamentablemente, ya no están, por cosas que pasan en la villa. Se los llevó la falopa, o la policía…

-¿Sentís que se discrimina a los villeros?
-Sí, mucho. En la villa hay gente que viene de otros países o del interior a pelearla, a laburar y pagan el pato por los otros, porque también hay mucha gente mala. El barrio cambió mucho.

-¿Y vos cómo zafaste?
-Tenía a mis viejos que me hablaban todos los días. Y nos fuimos justo a tiempo, cuando tenía 13 años. Gracias a Dios, nunca tuve contacto con la droga y todo eso. Después, ya en las inferiores, los partidos son los domingos a la mañana, por eso no podíamos salir a bailar, a joder los sábados. Si hubiera hecho todo eso, me cagaba en el esfuerzo que hacía mi viejo para que yo pudiera jugar al fútbol. Además, a los 14 años conocí a Alicia, la que hoy es mi señora; me puse las pilas. 

-¿Cómo fue tu educación?
-Yo terminé la primaria y largué. Pero a un hijo mío le inculcaría que primero está el estudio y después el fútbol. Hoy veo cosas raras, como que los chicos van a probarse a un club y van con los padres. Es como que los viejos están interesados en sacar provecho de los pibes. Y no es así la cosa.

-¿Qué proyectos tenés fuera del fútbol?
-Pienso jugar hasta los 35 años y terminar en Laferrere. Aunque esté en la C y tenga que ir gratis. Es mi vida y siempre digo que no tenés que estar besando camisetas para demostrar cuánto querés a un club. La única camiseta que voy a besar es la de Laferrere. Eso no quita que deje todo hoy en Banfield.

-¿Después del fútbol, qué?
-Me gustaría estar como ayudante de campo o algo vinculado con el fútbol, porque no me veo trabajando.

SIEMPRE JUNTO A SU PADRE
La lucha por salir de la villa no fue fácil. Francisco, su padre, tuvo que deslomarse repartiendo garrafas de gas junto a su hijo para poder enderezar el futuro, en una casita de Laferrere. Ahí nació el apodo, y también se estrechó una relación de afecto que siguió creciendo hasta el último minuto de vida de Don Francisco.
“Yo soy profesional, pero también muy familiar. Me voy del club y estoy todo el tiempo con mi familia –resume-. Cuando jugaba en Bella Vista de Montevideo me daban los lunes libres y yo me venía a ver a mi viejo que estaba enfermo. Hay pocos jugadores que hacen eso”.

-¿Qué enfermedad tuvo?
-Cáncer en los pulmones. Sufrió mucho, fueron siete meses duros. Cuando me enteré dije “no juego más”. No quería saber nada, sólo estar al lado de él. Estuvo un mes en casa y después lo internaron. En el hospital no había comodidades, pero dormíamos en el piso de la sala, para cuidarlo. Quise disfrutarlo hasta el final y esas imágenes no me las olvido nunca más. Largué el fútbol por casi diez meses, pero más allá de que mi viejo se haya ido, me queda para toda la vida la tranquilidad de haber estado con él hasta el último minuto.

-En el primer partido, después de la muerte de tu papá le ganaron a Chicago 6-1. Hiciste un gol y hubo un momento de emoción que no todos entendieron…
-Los de Chicago pensaron que los estaba cargando. Festejé el gol adentro del arco mirando al cielo, justo delante de la hinchada de ellos. Me sacaron amarilla, pero solamente yo sabía que en ese momento estaba festejando el gol con mi papá.

El 8 de enero de 2006 José Luis Sánchez murió tras dos días de agonía, luego de caer mientras hacía piruetas con su moto, frente a la puerta de su casa. El volante ofensivo dejó su sello en Laferrere (1993/97 y 2005), El Porvenir (1997/99), Bella Vista de Montevideo (1999/2000) y Banfield, donde se dio el gusto de jugar en la Copa Libertadores.
Tenía 31 años. Una tribuna del estadio de Laferrere hoy lleva su nombre.
El homenaje a Garrafa Sánchez en la plaza que los banfileños le dedicaron al lado del estadio Florencio Sola.

domingo, 7 de enero de 2018

Futbolista africano del año



El egipcio Mohamed Salah recibió el premio al Futbolista Africano del Año que desde 1992 concede la Confederación Africana de Fútbol. Este reconocimiento valora el rendimiento de los jugadores continentales a lo largo de todo el año, tanto en sus clubes como con las selecciones nacionales.

El premio, también conocido como Glo-CAF Award, cobró mayor importancia a partir de 1995 cuando la revista France Football dejó de entregar el Balón de Oro africano. Desde entonces, el Futbolista Africano del Año se convirtió en el galardón individual más prestigioso del continente.

El camerunés Samuel Eto'o y el marfileño Yaya Touré, con cuatro premios, son quienes más veces lo han recibido.

Estos son todos los ganadores:

1992 Abédi Pelé (GHA) - Olympique Marseille
1993 Rashidi Yekini (NIG) - Vitória FC Setúbal
1994 Emmanuel Amunike (NIG) - Sporting de Lisboa
1995 George Weah (LIB) - Milan
1996 Nwankwo Kanu (NIG) - Internazionale
1997 Victor Ikpeba (NIG) - Monaco
1998 Mustapha Hadji (MAR) - Deportivo de La Coruña
1999 Nwankwo Kanu (NIG) - Arsenal
2000 Patrick Mboma (CAM) - Parma
2001 El Hadji Diouf (SEN) - Lens
2002 El Hadji Diouf (SEN) - Liverpool
2003 Samuel Eto'o (CAM) - Real Mallorca
2004 Samuel Eto'o (CAM) - Barcelona
2005 Samuel Eto'o (CAM) - Barcelona
2006 Didier Drogba (CDM) - Chelsea
2007 Frédéric Kanouté (MAL) - Sevilla
2008 Emmanuel Adebayor (TOG) - Arsenal
2009 Didier Drogba (CDM) - Chelsea
2010 Samuel Eto'o (CAM) - Internazionale
2011 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2012 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2013 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2014 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2015 Pierre-Emerick Aubameyang (GAB) - Borussia Dortmund
2016 Riyad Mahrez (ARG) - Leicester City
2017 Mohamed Salah (EGI) - Liverpool


viernes, 5 de enero de 2018

23ª Copa del Golfo: Omán campeón



Omán conquistó la 23ra Copa del Golfo Pérsico (Arabian Gulf Cup en inglés o كأس الخليج, en árabe), que se disputó en Kuwait. En la final superó por penales a los Emiratos Árabes Unidos, luego de empatar sin goles.
La sede recién se confirmó el 7 de diciembre de 2017,  después de que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein se retiraran debido a la crisis diplomática de Qatar, por lo que se trasladó a Kuwait para complacer a todas las partes en participar.
La competición es llamada en el mundo árabe "Khaleeji", seguida por el número de edición (por ejemplo Khaleeji 22, Khaleeji 23...). En el pasado se realizaba cada dos años (el hecho de que se disputara a veces hacia fin de año y otras en enero hizo que los años de disputa no figuren de dos en dos), pero este calendario se alteró en varias oportunidades debido a problemas de organización o conflictos en la región. 
La Gulf Cup fue instituida durante los Juegos Olímpicos de México, en 1968, por Bahrein, Kuwait, Arabia Saudita y Qatar. Dos años más tarde se celebró la primera edición. Por primera vez, en la 17ma edición (Qatar 2004) se sumaron otros deportes como handball, básquetbol y volleyball. 
Este es el calendario completo y todos los resultados:

GRUPO A

Kuwait - Arabia Saudita - Omán - Emiratos Árabes Unidos
22/12/2017: Kuwait 1-2 Arabia Saudita
22/12/2017: Omán 0-1 Emiratos Árabes Unidos
25/12/2017: Emiratos Árabes Unidos 0-0 Arabia Saudita
25/12/2017: Kuwait 0-1 Omán
28/12/2017: Arabia Saudita 0-2 Omán
28/12/2017: Kuwait 0-0 Emiratos Árabes Unidos

GRUPO B
Bahrein - Irak - Qatar - Yemen
23/12/2017: Qatar 4-0 Yemen
23/12/2017: Bahrein 1-1 Irak
26/12/2017: Yemen 0-1 Bahrein
26/12/2017: Irak 2-1 Qatar
29/12/2017: Qatar 1-1 Bahrein
29/12/2017: Irak 3-0 Yemen

SEMIFINALES
2/1/2018: Omán 1-0 Bahrein
2/1/2018: Irak 0-0 Emiratos Árabes Unidos (2-4 en penales)

FINAL
5/1/2018: Omán 0-0 Emiratos Árabes Unidos (5-4 en penales)

Omán, el campeón.