sábado, 14 de septiembre de 2019

Un sábado de Contabilidad vs Naranjeros


Por PABLO ARO GERALDES

El fin del verano se percibe en el aire seco, suavemente caliente y puro que se respira en el pequeño Estadio Universitario de la UAQ, en la parte alta de Querétaro.

La bella ciudad del acueducto es una protagonista vital de la historia de México. Resumen las enciclopedias que "en 1810 Santiago de Querétaro fue sede de la conspiración en la que se fraguó el movimiento que a la postre llevaría a la Independencia nacional. En 1867 fue derrotado aquí, capturado y fusilado Maximiliano de Habsburgo por las fuerzas republicanas, restableciendo el régimen republicano en México. Y en 1917 fue sede del congreso constituyente que promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que continúa vigente". Suena a importante, pero lo era aún antes del desembarco español.

Mucho antes de que México fuera México y de que el indígena otomí Conín se convirtiera al cristianismo y rebautizado como Fernando de Tapia fundase Querétaro en 1531, esta zona del sudeste del Bajío se llamaba "Ndamaxey”, que en la lengua otomí significa “lugar del gran juego de pelota”.

La voz no hacía referencia al fútbol, claro, sino al "Ullamaliztli”, palabra de la lengua nahuatl que designaba a un juego sagrado de pelota practicado en el valle central de México. Se jugaba con la cadera desde hace unos 3500 años y era tan popular entre aztecas, mayas y otras etnias que los arqueólogos han encontrado más de 2500 canchas en Mesoamérica.
En este conjunto escultórico del Códice Borbónico 27 se representa a cuatro jugadores
que simbolizan a cuatro deidades: Quetzalcóatl, Cihuacóatl, Cintéotl e Ixtlilton.
Pero 488 años después de su fundación, la ciudad sigue impregnada con ese espíritu que la nombró Ndamaxey. Septiembre de 2019 encuentra a los Gallos Blancos de Querétaro en la cima de la Liga MX, y la capital del estado no puede ocultar su orgullo: las camisetas azules y negras se cuentan por decenas entres los traspuntes que recorren la Zona de Monumentos Históricos de Querétaro, declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad, el Jardín de la corregidora, el Templo de san Antonio, el acueducto, la Fuente del Marqués o la Alameda Miguel Hidalgo. Ni hablar de los alrededores del estadio Corregidora, orgullo de los aficionados locales erigido para la Copa Mundial de 1986, a imagen y semejanza del colosal Azteca de la capital.

Pero siempre el fútbol más pasional es el que se vive desde las bases, el que surge de la afición pura, ese que tiene por recompensa el buen rato con amigos, la cerveza compartida al final del partido o, a lo sumo, un trofeo y una medalla esperando al final de la temporada.

Y ahí vale volver a la mañana de sábado que asoma calurosa en estadio de la UAQ, a ese césped que el sol pinta de verde y en el que los pajaritos encuentran semillas antes de que la pelota empiece a rodar. Porque es día de acción para la octava fecha de la Liga Burócrata Bancaria, la competencia que en su categoría Premier agrupa a 18 equipos desde hace más de un cuarto de siglo. "Todos aquí en Querétaro conocen a la Burócrata Bancaria, todos saben de alguien que la ha jugado, que conoce a alguien que haya participado, es toda una institución", comenta Paco Pérez, periodista del periódico AM de Querétaro.


Para disputar esta liga amateur, los equipos deben pagar una inscripción semestral o anual, que en este segundo caso tiene un descuento que la deja en $6000 (unos 300 dólares). Además, antes de cada sábado se abona el arbitraje por adelantado. Cada conjunto tiene que aportar dos balones.

La tribuna, la única, vacía, se convierte en refugio para soportar el solazo que pega, ya inclemente, sobre el predio de la Universidad Autónoma de Querétaro. Allí, al amparo de la sombra empiezan a llegar los muchachos que hacen de los escalones su vestuario. Reencuentros, bromas, caras de sueño todavía. En un sector se reparten las camisetas verdes con vivos naranjas: son las que el Ajax holandés usa como alternativa, pero aquí no las visten Klaas-Jan Huntelaar ni Daley Blind, no, son los jugadores de Naranjeros, el primer equipo en arribar. Una botellita de agua fresca circula de boca en boca, pero también algún cigarrillo ameniza la espera del encuentro ante Contabilidad, el rival de la mañana. El faso le acentúa la estampa ruda de James Dean a este jugador que se calza la playera número 12 y a quien sus compañeros llaman "el rumano".

Un hombre, solo, se cambia en el extremo más alejado de la tribuna. Es Roberto Gutiérrez García, el árbitro que lleva 25 años en la liga y a quien todos conocen y respetan.

Rezagados, ¿dormidos?, van apareciendo de a uno los futbolistas de Contabilidad, todos estudiantes que conforman el único equipo de la liga que representa a una facultad. La tardanza tiene su explicación: "varios de sus jugadores vienen de disputar más temprano un partido por otra liga", cuenta Hugo Mata mientras se viste presuroso con la casaca blanca. Su compañero Marco Polo Escamilla agrega: "algunos juegan con el equipo Campus Cadereyta, que también pertenece a la universidad".

Contabilidad apenas junta ocho jugadores. El juez demora todo lo que puede el inicio, pero ya no puede esperar más, van doce minutos de retraso y hay que comenzar. Para compensar, anuncia que el primer tiempo durará solo 40 minutos. Y así, con la notable desventaja de tres hombres menos, arranca el juego.

El espíritu amateur lo impregna todo. A las relucientes camisetas adidas de Naranjeros se le contrapone la desprolija vestimenta de Contabilidad: algunos lucen una casaca blanca con mangas azules con la sigla UAQ-FCA que da cuenta de la Facultad de Contabilidad y Administración. Pero otros visten un curioso mash-up, un híbrido entre una playera alternativa de Italia, indisimulablemente trucha (o chafa, como le dicen en México) con un inexplicable escudo del Liverpool inglés. 

La diferencia numérica amenaza con una "masacre" futbolística, no habrá forma de soportar los noventa minutos -bueno, ya se pactó quitarle 5' a la primera mitad-, pero los desperdigados y voluntariosos ocho hombres de Contabilidad compensan con su juventud.

La mañana avanza, el sol sube y los jugadores siguen llegando con el partido empezado: no importa si son titulares o suplentes, "rápido, a cambiarse y a la cancha", grita Felix Chávez, el profesor de la Universidad, lleva 25 años entrenando al equipo de Contabilidad. Pero Chávez no es más Chávez sino el Tuca Ferretti. No porque su conocimiento táctico lo asemeje al brasileño sino porque es evidente su parecido con el técnico de Tigres UANL.

El falso Tuca se roba la escena entre los presentes, en su mayoría estudiantes que cursan el Diplomado de Periodismo Deportivo de la UAQ. Otros señalan que es idéntico a Hernán Hernández, el bajista que integra la banda Los Tigres del Norte desde su inicio, en 1968. Pero él, el Tuca, porque ya es para todos el Tuca, está muy metido en el partido pero relojea la tribuna con la esperanza de que sus muchachos vayan llegando.
Félix Chávez, el Tuca.

Aparece uno con el casco de la moto todavía puesto, y se cambia el calzado a las apuradas. Para ponerse la playera número 8 tienen que quitarse el casco, obvio... e ingresa al campo de juego a los 8'.

Naranjeros domina y aprovecha los huecos que generan la ausencia de rivales. En su primera llegada de riesgo, un bombazo deposita uno de los balones sobre la avenida 5 de febrero que bordea un lateral. Quedan tres pelotas, hay que cuidarlas.

Recién a los 10' se completan los once de Contabilidad, con un segundo número 9. Enseguida lo advierte el Tuca, "ya hay otro nueve hey, cámbiate". Y se pone una camiseta con el número 100.

La tribuna está poblada por los estudiantes que toman notas, los jugadores suplentes que prefieren seguir las acciones desde allí y no desde las bancas sometidas al impiadoso rayo del sol, del otro lado de la cancha, y unas diez personas más, casi todos familiares de los protagonistas. Los Naranjeros, mayores que sus rivales, son acompañados por sus hijos. Y en el caso de Iván Olbera, tiene en la grada a su padre José y a su hijo Esteban, de seis años.

Con los veintidós, el juego se vuelve más parejo, pero a los 19' se produce el primer cambio en Contabilidad: el 25 reemplaza al 6: es evidente que algunos de los buenos llegaron tarde y empezaron con los suplentes. Las cosas van poniéndose en su lugar. Siempre suele ser así. "A veces tuvimos que improvisar porteros, está cabrón. Al rato no llegan", cuenta Gerardo Luna, ese número 6 que acaba de dejar el terreno.

El partido va y viene, por momentos se torna entretenido, pero en otros cae en un aburrimiento que distrae a los novatos cronistas. Detrás de una de las porterías lucen en fila atriles con fardos de hierbas: son dianas, o blancos para el tiro con arco. Y de pronto empiezan a aparecer los aprendices de esta práctica deportiva y surge el humor negro: lo último que falta es que seamos testigos de la muerte de un arquero a manos de otro arquero.

Ya son parte del paisaje, el fútbol sigue. Tiro libre para Contabilidad, el 12 ejecuta mientras los Naranjeros ensayan una poco ortodoxa barrera de cinco hombres más un sexto que cubre, acostado, el  vacío que se produce cuando todos saltan. Métodos psicodélicos.

El balón rebota en esa valla humana y sigue el juego. No pasa nada, no hay peligro tampoco cuando el 9 de Naranjeros se escapa solo por la banda izquierda y sus compañeros lo alientan: "llévalo wey, no te alcanza"... pero lo alcanzan. Y primer tiempo se termina puntualmente a los 40, como lo pactaron.

El disperso descanso de Naranjeros.
El descanso es eso: un descanso para todos. Alguna que otra indicación técnica, pero nada más. Todo se acomoda en esos minutos, ya que estos equipos no se juntan a entrenar, solamente se encuentran los sábados y juegan. Por eso, esos minutos compartidos son tan importantes para corregir algún error del juego pero más para retomar el contacto de un grupo que más que compañeros son amigos.

El entretiempo tiene a la tribuna con más gente que nunca, ya que no hay vestuario. Allí, entre los protagonistas se entremezclan los estudiantes y aprovechan para hacer preguntas. O para derribar mitos. Uno tira una referencia: "se llaman Naranjeros porque son financiados por los dueños de las fincas de cultivos de naranjas, ponen mucho dinero, incluso cobran". Suena bien, suena lógico, pero el cultivo de la naranja es más propio de Veracruz, ¿será cierta la versión?. Es hora de preguntar y la respuestas llega con el guanajuatense Patrick Jiménez, que desmiente la especie: "todos somos amigos que nos conocimos jugando en otro equipo, un equipo que no tenía nombre. Después de un juego, mientras hacíamos la recuperación, uno apareció con un saco de naranjas. Nos reímos mucho del momento, era extraño, todos comiendo naranjas... y ahí surgió ponernos Naranjeros, es muy gracioso, pero se termina ahí la anécdota".

De vuelta al rectángulo verde. Se luce el 15 de Naranjeros es un delantero desgarbado al que llaman "el güero", que significa "el rubio". Es un jugador que resalta del resto por su estampa, lo mismo que nuestro "James Dean", un malhumorado crack de cabotaje que se hace respetar. Naranjeros está mejor plantado, pero el cronómetro avanza y el olor a 0-0 se hace cada vez más fuerte.  Hay seis cambios por equipo y los dos conjuntos que terminan son muy distintos a los que comenzaron.

El capitán de Naranjeros en la segunda parte es el 16, un defensor central con algo de sobrepeso pero prestancia: Toño es un Beckenbauer queretano. Pero la figura del encuentro es "el púas", el arquero de Contabilidad. Todos lo alientan, lo aclaman en la tribuna. Hay que averiguar cómo se llama ese muchachito y recorremos la grada preguntando a los compañeros; todos le dicen "el púas", pero aunque hace años que juegan juntos, no saben su nombre: "pues, el púas, y ya"... Otro, aliado de la tecnología, busca desde su celular, se mete en Facebook y aporta un dato más: "dice Luis". No es mucho. Luis, "el púas", entonces.

Camisetas distintas pero números
repetidos en Contabilidad. 
El reloj entró en zona roja, tiempo cumplido. A los 4' de adicional del segundo tiempo llega el gol que le daría la victoria a Contabilidad. Una jugada de combinaciones que termina con un centro del 25 para que defina el 25. Sí, otra vez hay camisetas repetidas, pero nadie lo había advertido. Alejandro Zuriel es el 25 que lanzó la asistencia; Giovani Hernández, el autor del gol que iluminó el mediodía.

Los estudiantes se encuentran con un desenlace fantástico, parece guionado. ¿Habrá alguna mano celestial que pergeñó esta victoria sobre la hora?

El Púas, portero de Contabilidad
y figura de la cancha.
Queda una jugada más, la última: Hugo Mara lo "raspa" al Rumano y este reacciona con un empujón. La caballerosidad de todo el encuentro se termina con la reacción del James Dean mexicano. Se genera un tumulto que el oficio del árbitro disuelve rápidamente. Sigue el juego, segundos finales, un tiro que se va largo y el silbato que marca el final. Se terminó. Abrazos de un lado, decepción del otro, pero sin dramas.

Los victoriosos posan para una foto grupal. El Tuca los alienta a sonreír: "Vamos, muchachos, no siempre viene tanta gente a vernos". La alegría de los futuros contadores se contagia.

Al lado es distinto. Con esta caída Naranjeros sigue en el fondo de la tabla de posiciones con apenas 1 punto, producto de un empate y siete derrotas. El DT Jesús Landaverde reflexiona: "nadie quiere equivocarse" pero "cuando tienes una mala racha es porque el equipo no entiende en qué se está equivocando".

Habrá tiempo para mejorar. O no. Así es el ritmo de la Liga Burócrata Bancaria, una de tantas miles que alrededor del planeta renuevan cada semana el espíritu amateur del fútbol, ese que lo hace el mejor juego del mundo. Una liga en la cual no es necesario ser un "exitoso" en la vida para conocer el sabor del triunfo y donde se puede perder sin sepultarse bajo el pesado cartel del "fracaso".

Ya lo escribió el argentino Alejandro Dolina en su glorioso texto Instrucciones para elegir en un picado: "Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con extraños o indeseables".

Hasta el próximo sábado.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Las canciones de los Mundiales

Con el sello oficial de la FIFA o adoptadas por los hinchas a fuerza de repeticiones, hay melodías que quedan ligadas de manera inseparable a una Copa del Mundo.
Sumerjámonos desde estas canciones en un viaje a la nostalgia mundialista:

RUSIA 2018
La cantante Polina Gagarina, junto a Egor Creed, le pone la voz a Команда 2018 (Equipo 2018), el tema oficial, cantado en ruso.



BRASIL 2014
El estadounidense Armando Pérez es conocidos como Pitbull y suele cantar en inglés y en castellano, quizá por eso el tema We Are One (Ole Ola) no pegó lo suficiente. Estuvo acompañado por Jennifer López y Claudia Leitte. Que un país con tremenda ligazón musical no haya tenido un tema autóctono es un pecado.



SUDÁFRICA 2010
Aunque fue acusada de plagio, la colombiana Shakira será por siempre inseparable del tema Waka Waka (esto es África) que le puso melodía a la primera Copa del Mundo en suelo africano.


Por aquellos días también sonaba Wavin' Flag, tema publicitario de Coca-Cola que cantante somalí K'naan entonaba junto al español David Bisbal.



ALEMANIA 2006
La versión oficial The time of our lives, interpretada por el cuarteto tetranacional Il Divo es una pieza exquisita, pero no quedó ligada a la Copa del Mundo


Tampoco Herbert Grönemeyer, quien entonó Zeit, Dass Sich Was Dreht (Celebrate the Day, en inglés), que ciertamente no será de las más recordadas.



JAPÓN/COREA 2002
Japoneses y coreanos le confiaron a Vangelis la realización del himno para 2002 y el genio griego (su nombre real es Evangelos Papathanassiou) se despachó con esta tremenda versión orquestal. Como la mayoría de sus creaciones, de primerísimo nivel.


Como complemento, la estadounidense Anastacia puso su voz para el tema Boom. Flojo.



Para los argentinos, además, se suma el recuerdo de la versión de Shimauta que entonaba el polifacético Alfredo Casero. La canción japonesa quedó tan emparentada a esa Copa del Mundo que muchos creen que era el tema del mundial.



FRANCIA 1998
Carnival de Paris se llamó el tema oficial ejecutado por el trío inglés Dario G. Es totalmente instrumental.


Nuevamente otro tema quedó más relacionado con el torneo que el oficial: el puertorriqueño Ricky Martin la pegó con su La copa de la vida, que fue un éxito arrollador y aún sigue sonando.



ESTADOS UNIDOS 1994
Gloryland fue el lanzamiento oficial de la FIFA para las canciones de la Copa del Mundo. También ha sido publicado bajo el título Soccer Rocks the Globe: World Cup USA 94. El álbum completo incluye temas de Queen, Tears for Fears, Bon Jovi, Tina Turner y Santana, entre otros. El corte más difundido, también llamado Gloryland está basado en un tema tradicional que combinó rock, soul, rhythm y blues; fue interpretado por Daryl Hall y Sound of Blackness.



ITALIA 1990
Por lejos, el tema Un'estate italiana (Un verano italiano) entonado por Gianna Nannini y Edoardo Bennato es el mejor de todos, casi insuperable.



MÉXICO 1986
Con el nombre de México 86: el mundo unido por un balón, el chileno naturalizado mexicano Juan Carlos Abara bautizó al tema oficial de la Copa del Mundo. Lo cantó la selección nacional.


Pero ese mundial tuvo en Héroes su película oficial, y el tema A special kind of Hero en la voz de la inglesa Stephanie Lawrence es tan emocionante como recordado.


Además, para los argentinos sonará siempre la maravillosa voz de Valeria Lynch interpretando Me das cada días más... Piel de gallina:



ESPAÑA 1982
Con inconfundible tono hispano, el tenor Plácido Domingo cantó Sevillanas del Mundial de España, de José da Rosa Villegas.



ARGENTINA 1978
El maestro italiano Ennio Morricone, creador de innumerables bandas sonoras de películas, compuso El Mundial, una marcha que quedará por siempre en los corazones junto a aquel formidable equipo de César Luis Menotti y los goles de Mario Kempes.


Además, la dictadura que había usurpado el poder en la Argentina impuso una marcha con sonido castrense entonada por niños, conocida como 25 millones de argentinos.



ALEMANIA FEDERAL 1974
La mismísima selección alemana grabó Fußball ist unser Leben (el fútbol es nuestra vida), que terminó siendo el himno del mundial. Una joyita alegre y festiva.



MÉXICO 1970
La canción del brasileño Roberto do Nascimento se llamó Fútbol México 70 y entre coros y mariachis se dejó un párrafo para la clásica porra "chiquiti bum a la bim bom ba".



INGLATERRA 1966
El escocés Lonnie Donegan puso su voz para el tema oficial World Cup Willie, que homenajeaba al leoncito Willie, la primera mascota mundialista. El estilo skiffle le puso alegría a la flema británica.



CHILE 1962
La primera canción oficial mundialista surgió al oeste de la Cordillera de los Andes: El rock del Mundial, compuesto por Jorge Rojas Astorga, director del grupo The Ramblers. Una pieza histórica.


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miércoles, 11 de septiembre de 2019

1973 - El gol más triste de Chile

Hace 45 años, la selección trasandina tuvo que enfrentar a la Unión Soviética en un reprechaje para Alemania '74. El golpe de Pinochet, las denuncias del Kremlin y un partido que nunca se jugó.

Artículo publicado originalmente en la revista Fox Sports, en octubre de 2008.
Por PABLO ARO GERALDES

El camino al primer Mundial de Alemania, el de 1974, estuvo lleno de imprevistos para la selección chilena: el grupo eliminatorio que integraba con Perú y Venezuela quedó reducido a un simple partido y revancha tras la deserción de los venezolanos. Un 2-0 abajo en Lima y el resultado inverso en Santiago obligaron a un tercer partido de desempate, en Montevideo. En el estadio Centenario el triunfo fue 2-1 para Chile, pero los pasajes para la Copa del Mundo no estaban listos aún, faltaba una escala poco conocida. El fixture preveía una instancia más para el ganador del grupo 3 sudamericano: debía enfrentar en un último repechaje al vencedor de la zona 9 europea.
Con los papeles en la mano, la amenaza tenía los colores de Francia, pero un empate inesperado de los galos ante la República de Irlanda en París dejó al equipo dirigido por Georges Boulogne en la obligación de vencer a la Unión Soviética en Moscú, pero el conjunto de la sigla CCCP en el pecho pegó fuerte y con el 2-0 hizo sonar el despertador en medio del sueño mundialista trasandino. La cita de los chilenos se programaba entonces para el 26 de septiembre de 1973, pero no en París, como imaginaban, sino en el Estadio Lenin de Moscú. Un país amigo. Con la mente puesta en el repechaje con los soviéticos, planearon una gira de preparación por Guatemala, El Salvador y México, que luego de varias escalas los llevaría a tierras rusas. La mano venía bien. Antes de partir golearon 5-0 a un combinado de Porto Alegre. La despedida se fijó para el 11 de septiembre a las 10 de la mañana, pero…

Chile vivía uno de los momentos más oscuros de su historia. El 11 de septiembre de aquel año la furia asesina de un general llamado Augusto Pinochet pisoteaba el mandato democrático del presidente Salvador Allende e imponía una de las dictaduras más crueles y sangrientas de la historia. Esa mañana, mientras el Palacio de la Moneda (sede del gobierno de Chile) ardía bajo los bombardeos y Allende moría intentando defender la voluntad popular, la selección chilena debía presentarse en el campo de entrenamiento de Juan Pinto Durán para ultimar detalles con vistas a la visita a Moscú. Esa práctica jamás llegó a realizarse. El lateral izquierdo Eduardo Herrera jugaba en Wanderers de Valparaíso y durante sus días en Santiago se hospedaba en el Hotel Carrera, a 100 metros del escenario del golpe de Estado. Él tiene fresca la memoria de esa mañana con olor a pólvora: “Al llegar al campo de entrenamiento el técnico Luis Álamos nos ordenó que volviéramos a casa. Pero yo tenía que llegar hasta el hotel y en el trayecto me detuvieron los militares una decena de veces: Me salvé de ser detenido porque tenía el bolso con la inscripción ‘Selección Chilena de Fútbol’”.

El fútbol del mundo siguió rodando normalmente en medio de dictadores y tiranos, de reyes despóticos y megalómanos con aires mesiánicos, incluso llegó a presenciar un Mundial en plena dictadura argentina, pero en aquel 1973 la Guerra Fría disparó un misil que dio de lleno en la pelota.
Durante el gobierno socialista de Allende, Chile mantuvo estrechas relaciones con el Kremlin y todo el bloque soviético. Con la irrupción de Pinochet y su dictadura apoyada desde los Estados Unidos el escenario se dio vuelta: once días después del golpe, la Unión Soviética rompió relaciones diplomáticas con Chile, le ordenó a su personal diplomático que regresara al país y decretó el cierre de la embajada chilena en Moscú.

Víctor Jara y Pablo Neruda
Al márgen de la cordillera todo era dolor y desconcierto. Tres días después del golpe era asesinado el cantautor Víctor Jara, una de las voces representativas de los trabajadores chilenos. Más lágrimas siguieron cayendo cuando el 23 de septiembre el poeta Pablo Neruda se murió rodeado de otras muertes y desapariciones, víctima de un cáncer que no le dio tregua. Y lo enterraron en soledad, sin sus amigos ni sus camaradas del Partido Comunista, todos perseguidos, en una tumba del cementerio General de Santiago, lejos de su amada playa de Isla Negra y su Premio Nobel de literatura.
El fútbol era lo de menos por entonces, pero la Selección Chilena conducida por Álamos debía volar hacia Moscú para cumplir su compromiso eliminatorio en medio de un clima sumamente hostil. Jugadores como Carlos Caszely y Leonardo Véliz, puntales del equipo y muy identificados con el gobierno socialista, temían por la suerte de sus familiares mientras ellos estuvieran de viaje.
El encuentro corría riesgo de no jugarse porque la dictadura decretó que no se podía abandonar el país. La Federación de Fútbol de Chile debía acatar la medida, pero el médico de la Selección, Dr. Jacobo Helo, resultó ser una influencia decisiva para que los chilenos pudiesen jugar en terreno moscovita: era medico personal del general Gustavo Leigh, Jefe de la Fuerza Aérea, y convenció al alto mando militar de que la participación del equipo favorecería la imagen internacional del gobierno militar. Finalmente, la Junta permitió el viaje, vía Buenos Aires. El largo sufrimiento comenzaba para muchos de los jugadores, amenazados. Les advirtieron sin eufemismos: “Si hablan, sus familias sufrirán las consecuencias”. El vuelo hizo escalas en Sao Paulo, Río de Janeiro y Panamá hasta que finalmente llegó a México. Una victoria 2-1 ante los aztecas sirvió como un relax para afrontar el siguiente tramo hacia Suiza (triunfo sobre el Xamax Neuchatel) y finalmente poner rumbo a Moscú.

El clima era terriblemente hostil. Antes de subir al último avión, los jugadores chilenos sintieron el miedo en carne propia cuando les advirtieron que si ingresaban a la URSS serían tomados como rehenes para cambiarlos por presos políticos de Chile.
Ya en Rusia, todo se agravó en la víspera del match, cuando el gobierno de los Estados Unidos reconoció oficialmente a la Junta Militar chilena. Para los rusos, el enemigo estaba de visita y buscaron hacerlo notar. Apenas llegados al aeropuerto Sheremetyevo, Caszely y Figueroa fueron retenidos algunas horas “por diferencias en las fotos de sus pasaportes”. Eran sólo jugadores de fútbol, pero para los soviéticos eran los representantes del país que derrocó al gobierno socialista.

Y así fue que el 26 de septiembre, a sólo dos semanas del golpe en Chile, el Estadio Lenin presenció un pálido cero a cero en medio de un frío inusual para el otoño que recién comenzaba: 5 grados bajo cero. Las actuaciónes notables de los centrales Elías Figueroa y Alberto Quintano hicieron posible el empate sin goles, pero hubo algo más que la gran tarea defensiva: Hugo Gasc, el único periodista chileno que estuvo en Rusia, contó alguna vez: "Por suerte el árbitro era un anticomunista rabioso. Junto a Francisco Fluxá, el presidente de la delegación, lo habíamos convencido de que no nos podía dejar perder en Moscú, y la verdad es que su arbitraje nos ayudó bastante". Igualmente, las actuaciones defensivas hicieron posible la igualdad y le pintaron a los chilenos un alentador panorama para la revancha en Santiago, pactada para el 21 de noviembre, en el Estadio Nacional de Santiago. Pero...


Otra vez “pero”. En el barrio de Ñuñoa, el Estadio Nacional se había convertido en algo más que el escenario de encuentros deportivos. Aunque la mayoría de los chilenos lo ignoraba (por censura de algunos medios y complicidad de otros) en las tribunas blancas, los militares habían montado un insospechado campo de concentración. El testimonio de Felipe Agüero, quien fuera prisionero allí, hiela la sangre: "Las salas de tortura bajo la marquesina, las lúgubres formaciones de prisioneros regresando del velódromo, los túneles malolientes camino a las sesiones de electricidad, los ancianos tropezando a golpes de culata por las graderías, todo aquí aludía al Infierno del Dante. El descenso a cavidades cada vez más profundas de horror y maldad, que nunca tocaba fondo. Aquí Chile conectó por primera vez con su propio infierno".

Gregorio Mena Barrales era Gobernador de la localidad de Puente Alto –vecina a Santiago– por el partido socialista cuando fue detenido y trasladado al Estadio. Años después él relató: “Todos los días dejaban libres a veinte, cincuenta personas... Los llamaban por los altavoces. Los encuestaban. Les obligaban a firmar un documento declarando ‘no haber recibido malos tratos en el Estadio’ (aunque algunos aún lucieran muestras de las torturas y los golpes). Todos firmaban, era el precio que había que pagar. Muchos volvieron a caer (nadie es libre en una dictadura y menos en una como la chilena). La mayoría de ellos se incorporaba a la lucha clandestina. Todos esperábamos oír nuestro nombre alguna vez en las ‘Listas de Libertad’, era lógico y legítimo. No éramos culpables de otra cosa que la de ser defensores de legitimidad constitucional. Sin embargo cerca de mil quinientos nunca fuimos llamados.
Con el correr de los días las graderías se fueron despoblando: muchos libres, otros asesinados en las noches y un par de suicidas...".


Y el partido no empezaba...
En medio del tormento, los militares cuidaban con tanta dedicación a sus prisioneros como al campo de juego. “El match de fútbol con la Unión Soviética debía realizarse allí, por ello cuidaban el césped con más cariño que el que le daban a una ametralladora”, destacó Mena Barrales, mientras recordaba que esa comisión de la FIFA y de la Federación de Fútbol de Chile “visitó el campo, se paseó por la cancha, miró con ojos lejanos a los presos y se fue dejando un dictamen: ‘En el estadio se podía jugar’”.

Conscientes del uso que le daban los militares al Estadio Nacional, en un momento las autoridades del fútbol chileno le propusieron al gobierno de Pinochet jugar la revancha en el Sausalito, de Viña del Mar, pero la Junta insistió con que debía jugarse en el Nacional, para mostrarle al mundo una cara pacífica de Chile. Francisco Fluxá era presidente de la Asociación Central de Fútbol (ACF) desde febrero de 1973 y le contó en los años noventa al diario La Tercera que “entonces, los militares nos dijeron que no teníamos que decir que el Estadio Nacional era un ‘centro de tránsito, donde se identificaba a la gente que no tenía documentos’. Y para evitar problemas, propusimos el Sausalito como alternativa. Me comuniqué con el general Leigh y me explicó que ‘por órdenes de arriba no se puede en Sausalito: se juega en el Nacional o no se juega’”.
Sí, esta comitiva (integrada por el vicepresidente Abilio D’Almeida, brasileño, y el secretario general Helmuth Kaeser, suizo) visitó Chile el 24 de octubre y se quedó 48 horas en Santiago. Los militares limpiaron con esmero todo rastro de sangre, todo vestigio de tortura, aunque es muy probable que, amparados por su impunidad, hayan dejado algunos detenidos a la vista, sabiendo que la FIFA no sospecharía de esas personas.

Los inspectores visitaron el estadio en el que permanecían aún unos 7 mil detenidos. Finalmente, estos emisarios ofrecieron una conferencia de prensa con el ministro de defensa, almirante Patricio Carvajal, a quien le obsequiaron un traba-corbata y un prendedor de oro con el logo de FIFA: “El informe que elevaremos a nuestras autoridades será el reflejo de lo que vimos: tranquilidad total”. El emisario brasileño se permitió aconsejar a los usurpadores del poder: “No se inquieten por la campaña periodística internacional contra Chile. A Brasil le sucedió lo mismo, pronto va a pasar”.
La FIFA había dado el OK. Pero claro, les habían ocultado el horror. “Después supimos que mientras estaba la gente de la FIFA en el estadio, varias decenas de detenidos fueron encerrados en pequeños camarines, con el fin de ocultarlos. Pero lo importante para nosotros era que el Nacional pasara la revisión”, decía casi treinta años después el ex dirigente Fluxá, quien como única autocrítica aceptó que en el afán de ir al mundial se cometieron actos “éticamente cuestionables”“Ahora pienso que no fue ético negar que en el Estadio Nacional había detenidos, pero en ese momento lo único que pensábamos era en llegar al Mundial de Alemania”, concluyó.
Sí, a pesar de todo el dolor, y de los reclamos soviéticos ante la FIFA (inclusive Bulgaria, Polonia y la Alemania Oriental amenazaron con boicotear el Mundial, cosa que finalmente no hicieron), Ñuñoa esperaba el repechaje para la Copa del Mundo Alemania 74. Pero...

Los soviéticos se negaron a viajar a Santiago, en un manifiesto repudio al régimen de Pinochet. Uno de los integrantes de aquel equipo soviético era el ucraniano Oleg Blokhin, quien no tiene buenos recuerdos de aquella eliminatoria: “Estuve presente en el 0-0 jugado en Moscú. Pero hablamos con el plantel y decidimos no jugar la revancha. No quisimos hacerlo porque estaba Pinochet en el gobierno. Para nosotros era peligroso viajar a Chile y le llevamos nuestra preocupación a la federación de fútbol. Al final se decidió abandonar la eliminatoria”. El Kremlin apoyó la decisión. Blokhin fue hasta 2006 diputado por el partido socialdemócrata de Ucrania a la vez que dirigió a la Selección nacional en Alemania 2006. Hoy es el técnico del Dínamo de Kiev.

La Federación de Fútbol de la Unión Soviética divulgó un comunicado para explicarle al mundo que no disputarían un match allí donde miles de supuestos opositores al régimen de Pinochet habían sido torturados y asesinados: “por consideraciones morales los deportistas soviéticos no pueden en este momento jugar en el estadio de Santiago, salpicado con la sangre de los patriotas chilenos (...) La Unión Soviética hace una resuelta protesta y declara que en las actuales condiciones, cuando la FIFA, obrando contra los dictados del sentido común, permite que los reaccionarios chilenos le lleven de la mano, tiene que negarse a participar en el partido de eliminación en suelo chileno y responsabiliza por el hecho a la administración de la FIFA”, explicaba la nota difundida a través de la agencia UPI.

Ante esta negativa, un integrante del Comité Ejecutivo de la FIFA se animó a vociferar: “Si Granatkin (presidente de la federación soviética) dice que el Estadio Nacional está ocupado con detenidos, yo saco una carta en la cual el Gobierno de Chile asegura que varios días antes del 21 de noviembre ese escenario estará a disposición del fútbol”. No les importaba nada, ni la sangre, ni la tortura, ni la muerte. La farsa debía continuar.

La noticia de la suspensión del partido llegó a la selección chilena en la medianoche previa al encuentro. El delantero Carlos Caszely hoy lo recuerda: “Esperábamos en la concentración de Juan Pinto Durán cuando nos comunicaron que los soviéticos no vendrían. Todo aquello, para quienes estábamos comprometidos con la libertad era de una tristeza terrible. Los familiares de los desaparecidos se me acercaban y me pedían: ‘Chino, tu que estarás en el estadio, por favor, averíguate si está mi hijo, o mi compañero de la universidad”.

El delantero Leonardo Véliz tiene memorias horribles de aquella tarde del 21 de noviembre. “Fue escalofriante. Creo que aún había rastros de lo que había acontecido en los vestuarios y fue algo muy difícil de asumir”, recordó 30 años más tarde.

Desde fines de octubre ya no quedaban detenidos bajo los graderíos del estadio. A la hora señalada, Chile y el árbitro local Rafael Hormazábal salieron al campo de juego. Era puro formalismo, para obtener el paso al mundial por descalificación de los soviéticos. La parodia se completó con una banda de Carabineros tocando el himno chileno mientras se izaba la bandera nacional.

Los jugadores de rojo –qué paradoja– sacaron del medio y trotaron torpemente pasándose la pelota ante un arco vacío. Hasta que Francisco Valdés, el Chamaco, llegó a la línea y esperó a que los fotógrafos enfocasen bien para empujarla de derecha. Tremenda payasada tenía un objetivo: Chile estaría en el Mundial Alemania ’74. Para otros, se trataba de una victoria del régimen pinochetista sobre el comunismo soviético.

Después, para entretener a las 18.000 personas que habían comprado su ticket, se improvisó un amistoso ante Santos de Brasil, que estaba en Chile. En vez de festejar la clasificación a la Copa del Mundo, se volvieron a casa con la amargura de un 0-5 humillante.
Igual, Chile tuvo que esperar hasta el 5 de enero de 1974. Ese día la FIFA aprobó su participación en la Copa.

Entre el público que había ido a ver Chile-Unión Soviética estaba Mena Barrales, que volvía al estadio, ahora sin cadenas ni mordazas. “Fuimos los espectadores más ‘fanáticos’. Esperamos sentados, a la fuerza, un partido que nunca se efectuó".


La Selección Chilena participó en el Mundial de Alemania y se despidió sin ganar ningún partido. Tampoco consiguió victorias en sus dos participaciones siguientes, España ’82 y Francia ’98.
En enero de 1998, en su hogar adoptivo de Austria, Mena Barrales esperaba la Copa del Mundo de Francia. Imaginaba viajar a Saint-Etienne para ver Chile-Austria, sus tierras queridas. Pero la muerte, la misma que esquivó bajo las gradas del Estadio Nacional, esta vez se acordó de él. Ya no existían la Unión Soviética ni la Guerra Fría.
La dictadura de Augusto Pinochet se prolongó hasta el 11 de marzo de 1990.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Fútbol por la paz en Chipre

Soldados de 19 países velan por la paz en Chipre. El fútbol es la principal actividad recreativa entre los militares, un lenguaje común para los cascos azules de la ONU. FIFA magazine los visitó.

Artículo publicado en FIFA Magazine, en febrero de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Son las 11 de la mañana y el sol de Chipre cae como una brasa sobre Skouriotissa. Allí, en la línea de 180 kilómetros que divide la isla entre el sur griego y el norte invadido por Turquía, está el Campo San Martín, base de los cascos azules argentinos. Su función, como la de los soldados de 19 países que integran la dotación de las Naciones Unidas (ONU), es velar por la paz de los chipriotas. Pero esta mañana es distinta. Más allá de los patrullajes fronterizos, todos hablan de fútbol, de un partido de fútbol.

Un vehículo parte de la base hacia el Área Protegida de las Naciones Unidas (UNPA) de Nicosia, la capital. No traslada pertrechos militares ni tropas: lleva camisetas de fútbol. Al llegar, junto a la base operativa de los helicópteros, una máquina de riego le da más verde a una cancha que contrasta con el paisaje árido del centro de Chipre.

El fútbol es la principal actividad recreativa entre los militares, un lenguaje común para estos hombres de orígenes tan diferentes, y este mediodía la expectativa es enorme: en minutos, cascos azules de Gran Bretaña y Argentina se enfrentarán con un balón de por medio, en un clásico que atrapa, aunque no están David Beckham y Juan Román Riquelme de un lado y otro.

Pero hay un dato extra que no puede olvidarse: estos militares que hoy custodian juntos la paz en esta isla del Mediterráneo, en 1982 fueron enemigos en la Guerra de las Malvinas. Por esos tiempos, la mayoría eran niños, pero todos conocen la historia. La guerra separa a los hombres y el fútbol los une, y todos lo saben; por eso, por más que el recuerdo del conflicto bélico esté presente, los soldados apelan al buen humor y la camaradería.

EMPIEZAN LOS GRITOS
Está todo listo. Un militar inglés será el árbitro y dos argentinos los asistentes, pero con una particularidad: están atentos a las bandas pero vestidos con sus uniformes de combate.
Se saludan todos, posan juntos para las fotos y bromean. El fútbol puede elevar el rango: en el ejército británico, Steve Archer es cabo, pero en la cancha lleva el brazalete de capitán. Además, Archer maneja bien el balón y lo hace notar de entrada, porque los británicos dominan el juego con amplia libertad. Los argentinos tienen una excusa: doscientos de sus hombres acaban de llegar desde Buenos Aires después de 19 horas de vuelo. Entre ellos hay varios integrantes del equipo, mientras la otra parte de la formación tiene la mente en otra cosa: piensan en el partido, sí, pero más en sus familias, a las que reencontrarán en pocos días luego de seis largos meses en Chipre al servicio de las Naciones Unidas.

Los capitanes, Juan Mujica
y Steve Archer
El soldado Federico Bernal, del Hospital Militar, es el improvisado arquero argentino y tiene varios sustos hasta que a los 6 minutos sufre el primer gol. Los de camiseta azul se ponen nerviosos y empiezan los gritos, especialmente del teniente del regimiento de paracaidistas, que para la ocasión lleva en su espalda la responsabilidad que le da el número 10 y la cinta de capitán.

Promediando el primer tiempo los argentinos empatan: el sargento de caballería Osmar Ramos-Luto concluye una gran jugada desde fuera del área y el ánimo se renueva. Desde fuera, cascos azules australianos, peruanos y eslovenos le gritan “Maradona”. Los sudamericanos se animan a tocar el balón por lo bajo y el juego gana en emoción. Antes del descanso, el infante de marina Sebastián Livedinsky marca el 2-1 con una jugada colectiva que concluyó desde fuera del área.
Pero los británicos juegan mejor y el capitán argentino aprovecha el descanso para una reprimenda: “Cuando nos ponemos el uniforme militar respeto los grados, pero en la cancha no me importa nada: corran, dejen el alma en la pelota, tenemos que ganar”.

UN FINAL DIVERTIDO
Los gritos y la arenga surten efecto. Luego de consumir litros de agua fresca, los veintidós vuelven al campo de juego. Con más calor, el partido se vuelve más lento, pero más atractivo. A los argentinos les bastaron 45 minutos para “conocerse” y el juego colectivo empieza a dar frutos: tres goles para sellar un definitivo 5-1, con dos buenos goles del “enojado” Juan Mujica, el capitán.
Los Cascos Azules custodian
la paz en Chipre y velan por
el fútbol bien jugado.
El final es muy divertido: ganadores y derrotados se saludan con abrazos. No intercambian camisetas, porque son prestadas y deben devolverlas, la disciplina militar ante todo. Uno de los sacerdotes, el capellán argentino, se acerca a saludar al voluminoso talento inglés, el cabo primero Chris Bracegirdle, le extiende su mano y le dice: “ésta es la mano de Dios”, y todos estallan en una carcajada. La referencia al partido Argentina- Inglaterra jugado en la Copa Mundial de la FIFA en México 1986 es permanente. Con buen humor, claro.

Más tranquilos, dialogan juntos sobre fútbol: “El fútbol une a todas las naciones, debe ser un ejemplo”, dice Bracegirdle. Su compañero, el soldado Craig Earley agrega: “El idioma del fútbol es universal y va mucho mas allá de la política, la religión o la raza de los pueblos”. El dato es conocido: mientras las Naciones Unidas agrupan a 191 países, la familia del fútbol suma 207 miembros; el poder de unión del deporte rey es fantástico.

TODOS GANARON
Lucas Filippi es capitán del Ejército Argentino y uno de los promotores de este tipo de partidos: “Sirven como entretenimiento, para diversión y para estrechar vínculos. Argentinos y británicos tuvimos una guerra hace menos de un cuarto de siglo, pero hoy podemos trabajar juntos por la paz”. “Cuando se juega al fútbol se dejan de lado todas las diferencias”, dice el soldado Gavin West, y su compañero Daz Holland agrega: “Los problemas políticos de Chipre no los va a solucionar el fútbol, pero sus pueblos se acercarán mucho más si lo practican juntos”.

No está lejos de la realidad. Los greco-chipriotas festejaron como propia la conquista de la EURO 2004 y los turco-chipriotas enloquecieron con Hakan Sükür y compañía en la Copa Mundial 2002. El fútbol es un probado lazo de unión para estos pueblos sumamente apasionados. Y de las puertas del cuartel militar hacia afuera, la idea se extiende: en julio pasado, el departamento de Asuntos Civiles de la ONU promovió el primer partido entre gente de ambos sectores de la isla, en la localidad de Pyla.

Fue la primera vez que griegos y turcos jugaron juntos desde que fueron separados en 1968, y la experiencia continuará con equipos mixtos de niños; ellos no comprenden los temas políticos, étnicos y religiosos; para los pequeños, cualquier niño con una pelota es un amigo en potencia. Fue un punto de partida. El fútbol puede lograr lo que décadas de esfuerzos militares y diplomáticos no pudieron.
Muy pronto volverán a enfrentarse, en un estadio turco-chipriota. En el partido jugado en Pyla terminaron 2-1, y el australiano Garth Hunt, Alto Comisionado de las Naciones Unidas, entregó el trofeo. ¡Ah! ¿Y quién ganó? Esta vez ganaron todos.
Cascos Azules británicos y argentinos unidos por el fútbol.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Internacionales más jóvenes

Este post surge del excelente trabajo de Neil Morrison, Luca Gandini, Eric Villante y 'Kaizeler', publicado en RSSSF, fundación de la que soy miembro. ¿Quiénes son los jugadores que se pusieron la camiseta de su seleccionado siendo más jóvenes? ¿Y quienes fueron los goleadores más precoces?
Lucas Knecht debutó en la selección de las Islas
Marianas del Norte dos días después de cumplir los 14 años.

INTERNACIONALES MÁS JÓVENES
Jugador - país
edad / fecha de nacimiento / primer partido
Lucas Knecht - Islas Marianas del Norte
14 años y 2 días / 20-Mar-1993 / 1-Abr-2007 (0-9 vs Guam)
Aung Kyaw Tun - Myanmar
14 años y 93 días / 5-Ago-1986 / 6-Nov-2000 (1-3 vs Tailandia)
Moussa Latoundji - Benín
14 años y 157 días / 13-Ago-1978 / 17-Ene-1993 (0-5 vs Túnez)
Joel Fruit - Islas Marianas del Norte
14 años y 177 días / 31-May-1998 / 24-Nov-2012 (0-8 vs Guam)
MacDonald Taylor Jr. - Islas Vírgenes USA
14 años y 193 días / 22-Mar-1992 / 1-Oct-2006 (1-6 vs Rep. Dominicana)
Kennedy Izuka - Islas Marianas del Norte
14 años y 242 días / 27-Mar-1998 / 24-Nov-2012 (0-8 vs Guam)
Junior Gourrier - República Centroafricana
14 años y 317 días / 23-Abr-1992 / 6-Mar-2007 (2-3 vs Chad)
Stephen Appiah - Ghana
14 años y 322 días / 24-Dic-1980 / 11-Nov-1995 (2-9 vs Sierra Leona)
Sylvanus Nimely - Liberia
15 años y 3 días / 4-Sep-1998 / 7-Sep-2013 (1-4 vs Angola)
10 Bimal Gharti Magar - Nepal
15 años y 6 días / 14-Sep-1997 / 20-Sep-2012 (1-1 vs Bangladesh)
11 Clint Marcelle - Trinidad & Tobago
15 años y 7 días / 9-Nov-1968 / 16-Nov-1983 (0-5 vs Suecia)
12 Aníbal Zapicán Falco - Uruguay
15 años y 9 días / 25-Sep-1893 / 4-Oct-1908 (1-0 vs Argentina)

Sin fecha de nacimiento confirmada:
Davidson Ngawaeramo - Islas Salomon
15 años** / Sep 62-Jul 63 / 7-Jul-1978 (0-2 vs Papua Nueva Guinea)
José Brachi - Uruguay
13-14 años / 1894 (?) / 13-Sep-1908 (1-2 vs Argentina)
Ryan Stepp - Guam
15 años y 250 días aprox / Ago 1980-Dic 80 / 10-Aug-1996 (2-9 vs Taiwán)
Souleymane Mamam - Togo
15 años y 320 días? / 20-Jun-1985*** / 6-May-2001 (3-2 vs Zambia)

* Según la FIFA, nació el 8-Nov-1918; otras fuentes dicen 14-Abr-1918 y 14-Abr-1922.
** posiblemente haya tenido menos de 15 años (se reportó que tenía 16 en agosto de 1979).
*** Según la FIFA, nació el 30-Jun-1987, por lo que habría tenido 13 años y 310 días en ese partido.



GOLEADORES INTERNACIONALES MÁS JÓVENES
Jugador - país
edad / fecha de nacimiento / primer gol
Aung Kyaw Tun - Myanmar
14 años y 93 días / 5-Ago-1986 / 6-Nov-2000 (1-3 vs Tailandia)
Abdel-Karim Saqr - Egipto
15 años y 113 días / 14-Abr-1921* / 5-Ago-1936 (1-3 vs Austria)
Samuel Johnston - Irlanda
15 años y 160 días / 18-Sep-1866 / 25-Feb-1882 (1-7 vs Gales)
Mohammed Kallon - Sierra Leona
15 años y 167 días / 6-Oct-1979 / 22-Abr-1995 (2-0 vs Congo)
Anggisu Barbosa - Timor Oriental
15 años y 217 días / 16-Mar-1993 / 19-Oct-2008 (2-2 vs Camboya)
Hegman Ngomirakiza - Rwanda
15 años y 263 días / 25-Mar-1992 / 13-Dic-2007 (9-0 vs Djibouti)
Myron Samuel - San Vicente y las Granadinas
15 años y 273 días / 19-Dic-1992 / 17-Sep-2008 (3-1 vs Anguilla)
Bimal Gharti Magar - Nepal
15 años y 354 días / 14-Sep-1997 / 3-Sep-2013 (1-1 vs Pakistán)
József Horváth - Hungría
16 años y 12 días / 25-Sep-1890 / 7-Oct-1906 (4-4 vs Bohemia)
10 El-Hacen El-Moctar Sidi - Mauritania
16 años y 25 días / 11-Dic-1997 / 5-Ene-1914 (3-2 vs Mozambique)
11 Anthony Hernández - Gibraltar
16 años y 36 días / 3-Feb-1995 / 11-Mar-2011 (3-0 vs Feroe)
12 Zaw Zaw - Myanmar

16 años y 65 días / 13-Oct-1986 / 17-Dic-2002 (6-1 vs Filipinas)

Algunos destacados:
Nii Lamptey - Ghana
16 años y 160 días / 10-Dic-1974 / 29-Abr-1991 (2-0 vs Togo)
Johnnier Montaño - Colombia
16 años y 171 días / 14-Ene-1983 / 4-Jul-1999 (3-0 vs Argentina)
Włodzimierz Lubański - Polonia
16 años y 188 días / 28-Feb-1947 / 4-Sep-1963 (9-0 vs Noruega)
Edson do Nascimento Pelé - Brasil
16 años y 260 días / 21-Oct-1940 / 7-Jul-1957 (1-2 vs Argentina)

* Según la FIFA, nació el 8 de noviembre de 1918; otras fuentes dicen que fue el 14 de abril de 1918 y el 14 de abril de 1922.
Sin fecha de nacimiento confirmada:
José Pérez - Uruguay
14 o 15 años / 1896 / 13-Jul-1913 (5-4 vs Argentina)
Ryan Stepp - Guam
15y 250d / Aug 80-Dic 80 10-Ago-1996 (2-9 vs Taiwán)
Davidson Ngawareamo - Islas Salomon
16y ?d / Sep 62-Sep 63 7-Sep-1979 (3-1 vs Nueva Caledonia)

lunes, 2 de septiembre de 2019

La maldición del Balón de Oro

El Balón de Oro comenzó premiando en 1956 al mejor futbolista europeo. A partir de 1995 se amplió a todos los jugadores que actuaban en torneos del Viejo Continente y desde 2007 el pasó a premiar al mejor jugador del planeta.

Todos sueñan con tenerlo y la lista de ganadores incluye a las grandes estrellas internacionales, pero nunca el poseedor del Balón de Oro pudo juntarlo con la Copa del Mundo. Este es un repaso a la "maldición" del premio. En este 2018, el hechizo fue otra vez implacable con el portugués Cristiano Ronaldo.

1957: Alfredo Di Stéfano 🇪🇸🇦🇷
El hispanoargentino, figura del Real Madrid multicampeón campeón de Europa, ni siquiera pudo jugar en Suecia 1958 ya que la selección de España fue eliminada por Escocia en las eliminatorias.

1961: Enrique Sívori 🇮🇹🇦🇷
Triunfaba en Juventus y representó a la Squadra Azzurra en Chile 1962, donde los italianos siguen siendo recordados por su juego violento. Italia quedó afuera en primera ronda, detrás de Alemania Federal y Chile.

1965: Eusébio 🇵🇹
La Pantera de Mozambique (por entonces colonia portuguesa) era la principal carta de triunfo de Portugal, en Inglaterra 1966 al igual que lo era con el Benfica. Los lusitanos debutaron en las Copas del Mundo como una grata sorpresa: eliminaron a Brasil pero tras caer ante Alemania Federal en semifinales, se tuvieron que contentar con un histórico tercer puesto.

1969: Gianni Rivera 🇮🇹 
El Bambino de Oro del Milan llegó a México 1970 como el primer jugador nacido en Italia que ganaba el Balón de Oro. Era el alma de la Nazionale, pero en la final se topó contra el mejor Brasil de todos los tiempos y quedó en el segundo lugar del podio.

1973: Johan Cruyff 🇳🇱
Después de deslumbrar al mundo con el Ajax, repetía su maestría en el Barcelona y la Selección de Holanda comandada por Rinus Michels. Fue la gran figura de Alemania Federal 1974, pero cayeron 1-2 en la final y el título quedó para los locales.

1977: Allan Simonsen 🇩🇰
El danés del Borussia Mönchengladbach quedó lejos de Argentina 1978. Su selección, que nunca había asistido a una Copa del Mundo, quedó relegada en las eliminatorias por Polonia (clasificó) y Portugal.

1981: Karl-Heinz Rummenigge 🇩🇪
El único germano que llegó a una Copa del Mundo como dueño del Balón de Oro estuvo cerca en España 1982... Brillaba en el Bayern Munich y hacía lo mismo en la selección de Alemania Federal campeona de Europa 1980, pero en Madrid se quedó con el segundo puesto al perder la final contra Italia.

1985: Michel Platini 🇫🇷
Antes de viajar a México 1986 había ganado los últimos tres Balones de Oro por sus actuaciones extraordinarias con la Juventus y el título de campeón de Europa, pero su genio no alcanzó: Francia fue superada por Alemania Federal en las semifinales y terminó en el tercer lugar.

1989: Marco van Basten 🇳🇱
Protagonista máximo del maravilloso Milan de fines de la década de los '80s, llegó a Italia 1990 con los dos últimos Balones de Oro en sus vitrinas y el título de campeón de Europa conseguido con Holanda -otro equipo superlativo- en 1988. Sin embargo el Mundial fue una decepción: el equipo naranja se despidió en octavos, sin ganar un solo partido.

1993: Roberto Baggio 🇮🇹
Aquí la "maldición" llegó a su máxima expresión: emblema de la Juventus y la Squadra Azzurra en Estados Unidos 1994, fue protagonista de la primera final de Copa del Mundo decidida desde el punto del penal y su papel fue el más duro: él erró el penal que dejó la Copa en manos de Brasil.

1997: Ronaldo 🇧🇷
El mundo estaba ante un jugador extraordinario, insignia del Internazionale y joven potencia de la Seleçao Brasileira. Antes de jugar la final de Francia 1998 ante los anfitriones sufrió una crisis cardíaca (en un primer momento se habló de epilepsia) pero tras atenderlo en un hospital parisino, igual integró el once titular. Deslucido, poco pudo hacer y Brasil cayó 0-3.

2001: Michael Owen 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿
Su destacada campaña con el Liverpool lo convirtió en la esperanza inglesa para Japón/Corea 2002. Se destacó, dejó afuera a Argentina, a Dinamarca, y en cuartos de final abrió el marcador contra Brasil, pero los goles de Rivaldo y Ronaldinho despidieron a Inglaterra de la Copa.

2005: Ronaldinho 🇧🇷
Lo era todo en el Barcelona y ponía la magia en la selección verdeamarela, que desplegaba un fútbol lujoso y efectivo. En Alemania 2006 acompañó a un Ronaldo imparable pero en cuartos de final chocaron contra Francia y un juego exquisito, que puso fin a la aventura.

2009: Lionel Messi 🇦🇷
El mundo empezaba a agotar los elogios para el pibe argentino del Barcelona. Llegó a Sudáfrica 2010 como estrella excluyente del seleccionado dirigido por Diego Maradona pero el sueño se hizo pedazos cuando Alemania goleó 4-0 a la celeste y blanca en cuartos de final.

2013: Cristiano Ronaldo 🇵🇹
Antes de levantar la Orejona de la Champions League 2014 con el Real Madrid, se había quedado con su segundo Balón de Oro, después de cuatro trofeos consecutivos para Lionel Messi. Llegó con Portugal a Brasil 2014 con el propósito de avanzar muy lejos en la competición, pero se despidió sin pasar la fase de grupos.

2017: Cristiano Ronaldo 🇵🇹
Ya con cinco Balones de Oro, el título de campeón de Europa conseguido con Portugal en 2016, y tras llevar al Real Madrid a su 13ª Copa de Campeones de Europa, se preparó para una mejor actuación en Rusia 2018... Finalmente Portugal fue despedido por Uruguay en octavos de final.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Boca-River: Un siglo de Superclásicos

Un repaso a los hitos del derby argentino: récords de presencias, goles y nombres que están en la historia.

Artículo publicado en ESPN Magazine, en agosto de 2013. (Datos actualizados al 2 de septiembre de 2019)
Por PABLO ARO GERALDES

"Numerosa concurrencia asistió ayer por la tarde a la cancha del Club Atlético Racing, en Avellaneda, a presenciar el partido oficial, que por el campeonato de primera división de la Asociación Argentina de Football, jugaron los primeros cuadros de los clubes River Plate y Boca Juniors", comenzaba su crónica el diario La Prensa, reseñando el partido del 24 de agosto de 1913, sin informar el resultado. Nadie lo sabía, claro, pero era un acontecimiento histórico, que marcaría parte de la cultura del ser nacional.

Era la primera vez que se enfrentaban los vecinos de La Boca y River se impuso por 2-1, con goles de Cándido García y Antonio Ameal. Marcos Maier anotó para Boca Juniors. Al final, varios jugadores se tomaron a golpes de puño y una gresca entre hinchadas terminó con una bandera xeneize consumida por el fuego. Un violento bautismo que marcó para siempre la rivalidad. Quien ganara el clásico sería el “dueño” del barrio y algo más. Pronto el clásico trascendió a La Boca; se extendió por toda Buenos Aires y se conoció en toda la Argentina.

Un siglo transcurrió desde entonces. El historial marca 372 partidos, con 133 victorias para Boca, 123 para River y 118 empates. Aquel gol de Cándido García fue el primero de 450 gritos riverplatenses, hasta el último, de Gonzalo Martínez. De todos modos, la ventaja en este rubro es de los primos: 489 goles azul y oro.

Durante el amateurismo se enfrentaron en 13 ocasiones, con 5 triunfos de River, 3 de Boca y 5 empates. Sin embargo, en ese período de 1913 a 1930, Boca marcó más goles: 18 a 16.
Desde que empezó la era profesional en la Argentina, en 1931, jugaron 203 partidos por torneos organizados por la AFA: Boca ganó 74, River 66 e igualaron 63. El saldo de goles es de 275-261 a favor de los xeneizes.

Por la Copa Libertadores se cruzaron 28 veces, con 10 victorias de Boca, 8 de River y 10 empates (uno de ellos, en 2015, suspendido antes de empezar el ST, iban 0-0). En los arcos, Boca marcó 32 y River 26. En la Copa Sudamericana se cruzaron en 2014, con un empate 0-0 y una victoria de River 1-0. Otra Copa oficial que los puso frente a frente fue la Supercopa Sudamericana 1994 con dos empates (0-0 y 1-1, Boca se impuso por penales para avanzar a semifinales).

Por último, jugaron 124 amistosos (y a veces no tanto): Boca ganó 46, River 41 y salieron igualados en 37. En este ítem Boca también aventaja en el saldo goleador: 163-145.

El equipo de River Plate que ganó el primer clásico oficial, en 1913.

LOS RÉCORDS DEL SUPERCLÁSICO

MÁXIMO GOLEADOR DE BOCA JUNIORS
Con 10 goles en 7 Superclásicos disputados entre 1960 y 1964, el brasileño Paulo Valentim tiene el honor de ser el jugador de Boca que más le marcó a River.
Le siguen en la lista: Martín Palermo (9), Hugo Curioni y Osvaldo Potente (7), Francisco Varallo, Alfredo Rojas y Diego Latorre (6).

MÁXIMO GOLEADOR DE RIVER PLATE
Con 16 tantos en Superclásicos jugados entre 1939 y 1956, Ángel Labruna sigue siendo el delantero de River con más anotaciones frente Boca y también el máximo artillero de la historia de este partido.
Detrás de él aparecen: Oscar Mas (12 goles), Carlos Morete (9), Norberto Alonso y Félix Loustau (ambos con 6).

RÉCORD DE PRESENCIAS CON BOCA JUNIORS
Con 37 Superclásicos disputados entre 1960 y 1972, el lateral izquierdo Silvio Marzolini es quien más veces enfrentó a River con la camiseta azul y amarilla.
En su saldo personal registra 14 victorias, 14 empates y 9 derrotas. No marcó goles.

RÉCORD DE PRESENCIAS CON RIVER PLATE
El volante central Reinaldo Merlo jugó 42 Superclásicos entre 1969 y 1983 y es quien que más veces enfrentó a Boca con la banda roja y quien registra mayor cantidad de presencias en la historia del clásico.
Ganó 15, empató 14 y perdió 13. No hizo goles.

RÉCORD DE GOLES
El 15 de octubre de 1972, por la primera fecha del Torneo Nacional, River venció a Boca 5-4 en el Superclásico con más goles de la historia: nueve. River hizo de local en el estadio de Vélez Sarsfield.
Los goles de River fueron de Ernesto Mastrangelo (1’), Oscar Mas (9’, 57’) y Carlos Morete (62’, 90’). Para Boca marcaron Hugo Curioni (24’), Ramón Mané Ponce (42’) y Osvaldo Potente (45’, 51’).

MÁXIMA GOLEADA XENEIZE
El 23 de diciembre de 1928, Boca superó a River 6-0 en su vieja cancha de madera, redondeando la mayor goleada de la historia del Superclásico.
Los tantos los marcaron Domingo Tarasconi (3’, 40’), Esteban Kuko (30’, 55’) y Roberto Cherro (70’, 82’).

MÁXIMA GOLEADA MILLONARIA
El 19 de octubre de 1941, River logró su mayor victoria sobre Boca, cuando lo venció 5-1.
Los goles fueron obra de Ángel Labruna (11’), José Manuel Moreno (39’), Aristóbulo Deambrosi (43’, 56’) y Adolfo Pedernera (75’). Mario Boyé (89’) descontó para Boca.

EL GOL MÁS RÁPIDO
El 5 de mayo de 2013, Manuel Lanzini marcó para River el gol más tempranero de la historia del Superclásico, cuando el cronómetro marcaba apenas 43 segundos de juego, en La Bombonera.
Superó al que el 15 de abril de 2007 había anotado Pablo Ledesma, a los 49 segundos.

* Se computan partidos oficiales.