miércoles, 27 de enero de 2016

Mario Alberto Kempes, el Matador

Versión en español del artículo publicado en la revista japonesa Soccer Magazine, en octubre 2004.

El 25 de junio de 1978 marcó para siempre una bisagra en la rica historia del fútbol argentino.
La selección se quedaba con su primera Copa del Mundo de la mano de una figura indiscutida, un goleador implacable, de potencia arrolladora y técnica refinada: Mario Alberto Kempes.
Es una de las estrellas más brillantes que dio la Argentina, un delantero que figura siempre en las listas de los mejores de todos los tiempos. Es ídolo en Europa, respetado en el planeta entero y sin embargo los argentinos le deben el reconocimiento que merece.
Nacido en Bell Ville, un pueblo de la provincia de Córdoba, el 15 de julio de 1954, heredó de su padre la pasión por la pelota. A los 9 años pisó por primera vez la cancha grande y a los 16 ya era campeón y figura en la zona. Con sus 46 goles en la temporada empezó a gestar el apodo de “El Matador”, con el que años después los bautizara un relator, y usando el falso apellido de Aguilera consiguió una prueba en Instituto, uno de los equipos grandes de la capital provincial: hizo 4 goles y la contratación fue inmediata. El jovencito fue fundamental en el equipo que consiguió la clasificación para el torneo nacional de 1973.
Lo que siguió fue todo muy rápido: los goles, las entrevistas, la fama y pase a
Rosario Central, que pagó 130 millones de pesos, una cifra récord hasta entonces. Fue subcampeón en 1974 y hasta que dejó la camiseta azul y amarilla, en agosto de 1976, marcó 100 goles para quedar en el recuerdo como el mayor cañonero del club.
Lo compró el Valencia de España, pero primero los esperaba Buenos Aires para lucir los colores de River Plate y no defraudó: en su primer torneo fue goleador. Fue tan rutilante la actuación del 9 que el fútbol argentino le quedaba chico, y finalmente marchó a tierras valencianas. Hoy, que el marketing eleva la figura de algunos jugadores al pedestal de los idolatrados, la presencia de
Kempes sería un lujo en cualquier institución. Sus números en Valencia impresionan: en el 79 levantó la Copa del Rey ante el poderoso Real Madrid. Fue 2-0 y los goles fueron de su autoría. Al año siguiente conquistó la Copa de Campeones y la Supercopa europea. Sus marcas en la red adversaria lo llevaron dos veces a consagrarse “Pichichi”, como llaman en España al máximo goleador. Y su incursión ibérica le dejó algo más: allí se casó con una valenciana y tuvo 3 hijos.

El grito celeste y blanco
Ya era sinónimo de gol y era un nombre fijo para la Selección Argentina y había participado en Alemania ’74, pero el desafío mayor esperaba con la Copa del Mundo de 1978. Allí los argentinos presenciaron a “su” mejor Kempes: temperamento, garra, habilidad, gol... ¡y campeón! Su personalidad mansa, de buen tipo de pueblo, se hizo evidente tras la final, con dos goles de sello propio para el 3-1 sobre Holanda: “no pensé en la trascendencia de los goles; los grité, por supuesto, pero solamente pensaba en ganar el partido”, declaró, dejando de lado que además de campeón acababa de coronarse artillero del mundial. Su tranquila forma de ser quedó demostrada en la cancha: a lo largo de su carrera en la Selección, nunca fue amonestado ni expulsado. Marcó 20 goles en 43 partidos al mando de César Luis Menotti, con quien volvió a disputar la Copa en 1982. Con sus 18 partidos mundialistas es, detrás de Maradona, el argentino con más presencias. Es un grande de verdad, pero con una humildad que no se ve por estos días: “La verdad, creo que yo le debo más a Argentina, por prestarme la camiseta, que ella a mí. Ponerse la camiseta argentina, o la del que sea tu país, es lo más grande que le puede pasar a un futbolista”, confesó en una entrevista reciente.
En 1981 River lo repatrió y en su último paso por el fútbol de su país volvió a ser campeón. Volvió en 1982 al Valencia y dos años después pasó al Hércules. Los que pensaron que su
carrera estaba terminada se equivocaron: con su experiencia y sus goles, el equipo de Alicante se mantuvo en Primera División. En la última jornada marcó el 1-0 decisivo ante el Real Madrid, en el propio Santiago Bernabeu.

Trotamundos del balón
En 1986 cambió el Mediterráneo por los Alpes y se fue al First Viena, de Austria. En ese país
siguió con el Sankt Polten y en 1990 con el modesto Kremser, donde a los 38 dijo “adiós”. En realidad era un “hasta pronto”, porque su pasión pudo más y en 1995 volvió al fútbol en el Fernández Vial, de la segunda división chilena. Las últimas aventuras eran pintorescas, pero no estaban a la altura de su currículum.
En el ‘93 había tenido un breve regreso al Valencia, donde fue ayudante del técnico Héctor Núñez, pero no resultó: “No tengo ninguna función. Me pagan por no hacer nada, y a mí no me gusta robarle la plata a nadie”, argumentó en aquel momento. Honestidad profunda.
No se desanimó y el ’96 lo encontró en Indonesia, en su doble función de delantero y entrenador del Pelita Jaya. “El dueño del club quería que el equipo jugara como los ingleses, meta tirar pelotazos al área, pero ¿cómo iba a hacerlo, si los jugadores miden un metro y medio...?”, recordó entre risas e indignación.
Los destinos exóticos tuvieron su siguiente contacto en Albania, el país más pobre de Europa, donde vivió una nueva decepción. “Al Lushjna lo preside el hijo de una financiera que quebró, un estafador que se fugó. Ahora espero que me llamen sus sucesores”, explicó cuando lo dejaron solo en un territorio desconocido. Nadie lo llamó y escapó cuando estaba por estallar la guerra civil. Se refugió en su querido Bell Ville, cerca de los afectos, a la espera de un nuevo desafío, que no tardaría en llegar. Esperaba que el teléfono sonara desde Italia o España, pero igual fue feliz cuando lo convocaron desde Venezuela para dirigir a los Mineros de Guayana. Estuvo allí en 1997 y 98 y pasó a Bolivia, donde condujo a The Strongest, uno de los grandes equipos de La Paz. La meta era eludir el descenso pero terminó ganando el torneo Clausura 99 y se metió en la Copa Libertadores. Fue su único título como director técnico.
Tras el paso por el altiplano, su embriagada brújula marcó Centroamérica y se marchó a Costa Rica para entrenar al Santa Bárbara, con más promesas que realidades de parte de los directivos. Duró muy poco y ese año 2000 lo encontró otra vez sobre un avión, rumbo a Marruecos, para una campaña de UNICEF.
El fin del siglo XX lo tuvo nuevamente en Bolivia, ahora como conductor del Blooming, donde obtuvo resultados satisfactorios. Siguió en el país con el Independiente Petrolero, pero tampoco fue muy prolongada su estadía.
Luego vinieron varios proyectos inconclusos en la Serie C2 de Italia, y la Segunda B de España, pero ninguno estaba a la altura de su dimensión futbolística.
Su insólito periplo como técnico parece haber finalizado. Al comenzar la presente temporada del fútbol europeo
asomó su voz con
inconfundible tonada cordobesa en la pantalla de ESPN en español, donde comenta los partidos de la liga de España y aporta a los televidentes todo su conocimiento genuino de este deporte. Por fin, parece haber llegado la hora de merecido reconocimiento internacional para el enorme Kempes.

TRAYECTORIA
Clubes:
1971-1973: Instituto de Córdoba (Argentina)
1974-1976: Rosario Central (Argentina)
1976-1981: Valencia (España)
1981-1982: River Plate (Argentina)
1982-1984: Valencia (España)
1984-1986: Hércules de Alicante (España)
1986-1987: First Vienna (Austria)
1987-1990: Sankt Polten (Austria)
1990-1992: Kremser (Austria)
1995: Arturo Fernández Vial (Chile)
1996: Pelita Jaya (Indonesia)


Goles:
42 en Instituto de Córdoba
97 en Rosario Central
116 en Valencia
17 en River Plate
1 en Hércules de Alicante
5 en Arturo Fernández Vial
Por partidos de Primera división (en los diferentes países) totalizó 276 goles en 494 partidos.

Títulos:
1978 Campeón del Mundo (selección de Argentina)
1978/79 Campeón Copa del Rey (Valencia)
1979/80 Campeón Recopa europea (Valencia)
1980 Campeón Supercopa europea (Valencia)
1981 Campeón Nacional (River Plate)

En la selección:
4 en la Selección Juvenil (1973)
20 en la Selección Mayor (1973-1982)

viernes, 22 de enero de 2016

Maradona - Caradona

El martes 28 de septiembre de 1971 el diario Clarín fue el primer medio que publicó una foto de Diego Maradona, un chico de diez años que hacía maravillas con la pelota en los entretiempos de los partidos de Argentinos Juniors.

En aquella nota breve se aprecia a la tradicional Pintier levitando sobre el pie izquierdo de Diego, las medias bajas, los botines Fulvencito. Pero el periodista que lo escribió (no aparece la firma) tendrá un poco de vergüenza, ya que Maradona es citado como "Caradona", con C.

Aquí la transcripción de aquellas diez líneas, las primeras de millones que luego se escribieron sobre el mejor futbolista argentino de la historia:

Con Porte y Clase de Crack
Es zurdo, pero ya sabe usar la derecha. Diego Caradona, diez años, se ganó aplausos en el entretiempo de Argentinos Juniors vs. Independiente, haciendo gala de una rara habilidad para el "jueguito" con el empeine, y hasta con chanfle. Con camiseta que le queda un poco holgada y el flequillo que no lo deja ver, Dieguito, parece escapado de cualquier baldío porteño de "los de antes". La duerme, la levanta con doble pisada y tiene todo el porte del jugador nato. No parece un pibe de hoy, pero lo es, y con este amor tan argentino por la pelota, nuestro fútbol nunca dejará de nutrirse de grandes jugadores.

Una columna con un error histórico, pero con un valor incalculable.

martes, 19 de enero de 2016

El fútbol en el Vaticano


La Ciudad del Vaticano es uno de los nueve estados soberanos que no forman parte de la FIFA. Es el país más pequeño del mundo, apenas si ocupa menos de medio kilómetro cuadrado en plena Roma.
El 20% de su territorio se lo lleva la Basílica y la Plaza de San Pedro, así que pensar en una cancha de fútbol es una utopía, pero sí se puede jugar puertas afuera.

En 1972 Sergio Valci, funcionario del Fondo de Asistencia Sanitaria de la Santa Sede, creó la Attività Calcistica Dipendenti Vaticani (ACDV, la "federación") y en ese mismo año se disputó el primer campeonato, entre doce equipos.

La ACDV cuenta con unos 250 afiliados, entre jugadores y dirigentes. Desde 1985 se disputa también una copa "nacional" y desde 2007 los ganadores de los dos torneos se enfrentan en la Supercoppa Vaticana.

La liga interna la componen equipos formados por sacerdotes y trabajadores de las diferentes instituciones. ¿Cuáles son estas escuadras? La Guardia Suiza, el Museo Vaticano, el Correo, el Servicio Técnico, la Gendarmería, la Radio Vaticana y el diario Osservatore Romano, por nombrar a algunos. Se juega cuando se puede, o mejor dicho “cuando Dios manda”, ya que las actividades religiosas son la prioridad del estado.

LA SELECCIÓN
La población del Vaticano apenas sobrepasa los 900 habitantes, pero no hay nativos, obvio. Así y todo, puede presumir de tener su propia selección "nacional", conformada por empleados y religiosos del Vaticano. La ACDV es responsable también de armar este seleccionado tan particular, sin jugadores nacidos en este territorio tan pequeño que ni puede tener su propio campo de juego: hace de local en la cancha Cardinale F. Spellman, del Oratorio di San Pietro, en Roma.
Camiseta del seleccionado
del Vaticano

El debut internacional se produjo en 22 de noviembre de 1994, con un insulso 0-0 frente a San Marino, en la capital italiana. Su mayor victoria llegó el 3 de febrero de 2006, también "en casa", con un 5-1 sobre el modesto y amateur Sportverein Vollmond, de Suiza.

Los partidos más serios, que ya son casi un clásico, los disputa ante el seleccionado de Mónaco. Los del Principado están ejerciendo una incipiente paternidad: en 2013 vencieron 2-0 en Cap-d'Ail, Francia, y en 2014 repitieron el mismo resultado en Roma, con la cúpula de la Basílica de San Pedro de fondo:
Mónaco y Vaticano, en 2014
CLERICUS CUP
Desde 2007 se disputa cada año la Clericus Cup, un torneo organizado por el Centro Sportivo Italiano (CSI) en el que compiten equipos de los Colegios romanos, que son seminarios de la Iglesia Católica con sede en Roma. En la edición de 2010, por ejemplo, participaron jugadores de 65 países, la mayoría de ellos son seminaristas (y algunos sacerdotes también) brasileños, mexicanos, estadounidenses y, por supuesto, italianos.

Los equipos de la Clericus Cup.
Fue creada por el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, con el objetivo de "revitalizar la tradición del deporte en la comunidad cristiana" y en el Vaticano la consideran "el equivalente clerical de la Copa del Mundo", para proporcionar un ámbito de competencia atlética amistosa entre los miles de seminaristas que estudian en Roma.

Papa Francisco
Aunque sea imaginable un juego amable, libre de violencia, la realidad muestra que se trata de un torneo muy competitivo, donde no faltan las marcas férreas. Pero imitando al rugby, además de estimular el fair-play luego de cada partido se organiza un "tercer tiempo" bautizado como fair-pray (oración limpia) en el que los jugadores de ambos equipos además de saludarse tras el pitazo final se junta en la mitas de la cancha para una rezo de acción de gracias.

"El papa Francisco es mi capitán" fue el lema adoptado para la edición 2014, en la que 16 equipos compitieron por el ya tradicional trofeo del  Saturno, ese sombreo de ala ancha usado por el sumo pontífice.

El actual campeón es el Pontificio Collegio Urbano, que venció 2-0 en la final 2017 a la Pontificia Univeristá Gregoriana. Una lista de los equipos y sus colores aquí.


TODOS LOS CAMPEONES
2007 Redemptoris Master
2008 Mater Ecclesiae
2009 Redemptoris Master
2010 Redemptoris Master
2011 Pontificia Universitá Gregoriana
2012 Pontifical North American College
2013 Pontifical North American College
2014 Pontificio Collegio Urbano
2015 Pontificio Collegio Urbano
2016 Mater Ecclesiae
2017 Pontificio Collegio Urbano

jueves, 14 de enero de 2016

Fútbol por la paz en Chipre

Soldados de 19 países velan por la paz en Chipre. El fútbol es la principal actividad recreativa entre los militares, un lenguaje común para los cascos azules de la ONU. FIFA magazine los visitó.

Artículo publicado en FIFA Magazine, en febrero de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Son las 11 de la mañana y el sol de Chipre cae como una brasa sobre Skouriotissa. Allí, en la línea de 180 kilómetros que divide la isla entre el sur griego y el norte invadido por Turquía, está el Campo San Martín, base de los cascos azules argentinos. Su función, como la de los soldados de 19 países que integran la dotación de las Naciones Unidas (ONU), es velar por la paz de los chipriotas. Pero esta mañana es distinta. Más allá de los patrullajes fronterizos, todos hablan de fútbol, de un partido de fútbol.

Un vehículo parte de la base hacia el Área Protegida de las Naciones Unidas (UNPA) de Nicosia, la capital. No traslada pertrechos militares ni tropas: lleva camisetas de fútbol. Al llegar, junto a la base operativa de los helicópteros, una máquina de riego le da más verde a una cancha que contrasta con el paisaje árido del centro de Chipre.

El fútbol es la principal actividad recreativa entre los militares, un lenguaje común para estos hombres de orígenes tan diferentes, y este mediodía la expectativa es enorme: en minutos, cascos azules de Gran Bretaña y Argentina se enfrentarán con un balón de por medio, en un clásico que atrapa, aunque no están David Beckham y Juan Román Riquelme de un lado y otro.

Pero hay un dato extra que no puede olvidarse: estos militares que hoy custodian juntos la paz en esta isla del Mediterráneo, en 1982 fueron enemigos en la Guerra de las Malvinas. Por esos tiempos, la mayoría eran niños, pero todos conocen la historia. La guerra separa a los hombres y el fútbol los une, y todos lo saben; por eso, por más que el recuerdo del confl icto bélico esté presente, los soldados apelan al buen humor y la camaradería.

EMPIEZAN LOS GRITOS
Está todo listo. Un militar inglés será el árbitro y dos argentinos los asistentes, pero con una particularidad: están atentos a las bandas pero vestidos con sus uniformes de combate.
Se saludan todos, posan juntos para las fotos y bromean. El fútbol puede elevar el rango: en el ejército británico, Steve Archer es cabo, pero en la cancha lleva el brazalete de capitán. Además, Archer domina bien el balón y lo hace notar de entrada, porque los británicos dominan el juego con amplia libertad. Los argentinos tienen una excusa: doscientos de sus hombres acaban de llegar desde Buenos Aires después de 19 horas de vuelo. Entre ellos hay varios integrantes del equipo, mientras la otra parte de la formación tiene la mente en otra cosa: piensan en el partido, sí, pero más en sus familias, a las que reencontrarán en pocos días luego de seis largos meses en Chipre al servicio de las Naciones Unidas.

Los capitanes, Juan Mujica
y Steve Archer
El soldado Federico Bernal, del Hospital Militar, es el improvisado arquero argentino y tiene varios sustos hasta que a los 6 minutos sufre el primer gol. Los de camiseta azul se ponen nerviosos y empiezan los gritos, especialmente del teniente del regimiento de paracaidistas, que para la ocasión lleva en su espalda la responsabilidad que le da el número 10 y la cinta de capitán.

Promediando el primer tiempo los argentinos empatan: el sargento de caballería Osmar Ramos-Luto concluye una gran jugada desde fuera del área y el ánimo se renueva. Desde fuera, cascos azules australianos, peruanos y eslovenos le gritan “Maradona”. Los sudamericanos se animan a tocar el balón por lo bajo y el juego gana en emoción. Antes del descanso, el infante de marina Sebastián Livedinsky marca el 2-1 con una jugada colectiva que concluyó desde fuera del área.
Pero los británicos juegan mejor y el capitán argentino aprovecha el descanso para una reprimenda: “Cuando nos ponemos el uniforme militar respeto los grados, pero en la cancha no me importa nada: corran, dejen el alma en la pelota, tenemos que ganar”.

UN FINAL DIVERTIDO
Los gritos y la arenga surten efecto. Luego de consumir litros de agua fresca, los veintidós vuelven al campo de juego. Con más calor, el partido se vuelve más lento, pero más atractivo. A los argentinos les bastaron 45 minutos para “conocerse” y el juego colectivo empieza a dar frutos: tres goles para sellar un definitivo 5-1, con dos buenos goles del “enojado” Juan Mujica, el capitán.
Los Cascos Azules custodian
la paz en Chipre y velan por
el fútbol bien jugado.
El final es muy divertido: ganadores y derrotados se saludan con abrazos. No intercambian camisetas, porque son prestadas y deben devolverlas, la disciplina militar ante todo. Uno de los sacerdotes, el capellán argentino, se acerca a saludar al voluminoso talento inglés, el cabo primero Chris Bracegirdle, le extiende su mano y le dice: “ésta es la mano de Dios”, y todos estallan en una carcajada. La referencia al partido Argentina- Inglaterra jugado en la Copa Mundial de la FIFA en México 1986 es permanente. Con buen humor, claro.

Más tranquilos, dialogan juntos sobre fútbol: “El fútbol une a todas las naciones, debe ser un ejemplo”, dice Bracegirdle. Su compañero, el soldado Craig Earley agrega: “El idioma del fútbol es universal y va mucho mas allá de la política, la religión o la raza de los pueblos”. El dato es conocido: mientras las Naciones Unidas agrupan a 191 países, la familia del fútbol suma 207 miembros; el poder de unión del deporte rey es fantástico.

TODOS GANARON
Lucas Filippi es capitán del Ejército Argentino y uno de los promotores de este tipo de partidos: “Sirven como entretenimiento, para diversión y para estrechar vínculos. Argentinos y británicos tuvimos una guerra hace menos de un cuarto de siglo, pero hoy podemos trabajar juntos por la paz”. “Cuando se juega al fútbol se dejan de lado todas las diferencias”, dice el soldado Gavin West, y su compañero Daz Holland agrega: “Los problemas políticos de Chipre no los va a solucionar el fútbol, pero sus pueblos se acercarán mucho más si lo practican juntos”.

No está lejos de la realidad. Los greco-chipriotas festejaron como propia la conquista de la EURO 2004 y los turco-chipriotas enloquecieron con Hakan Sükür y compañía en la Copa Mundial 2002. El fútbol es un probado lazo de unión para estos pueblos sumamente apasionados. Y de las puertas del cuartel militar hacia afuera, la idea se extiende: en julio pasado, el departamento de Asuntos Civiles de la ONU promovió el primer partido entre gente de ambos sectores de la isla, en la localidad de Pyla.

Fue la primera vez que griegos y turcos jugaron juntos desde que fueron separados en 1968, y la experiencia continuará con equipos mixtos de niños; ellos no comprenden los temas políticos, étnicos y religiosos; para los pequeños, cualquier niño con una pelota es un amigo en potencia. Fue un punto de partida. El fútbol puede lograr lo que décadas de esfuerzos militares y diplomáticos no pudieron.
Muy pronto volverán a enfrentarse, en un estadio turco-chipriota. En el partido jugado en Pyla terminaron 2-1, y el australiano Garth Hunt, Alto Comisionado de las Naciones Unidas, entregó el trofeo. ¡Ah! ¿Y quién ganó? Esta vez ganaron todos.
Cascos Azules británicos y argentinos unidos por el fútbol.

sábado, 9 de enero de 2016

Los hombres no lloran

El mandato social dice "los hombres no lloran". Tomo esta nota publicada en El País en octubre de 2010 sólo para acompañarla con estas fotos que desmienten al título.
Lo raro ya no es que un líder derrame lágrimas de tristeza o alegría en público, sino la reacción machista e hiriente. El reto es que los chavales se liberen del miedo a sentir.

"La gente me observa. Aun así lloro. Tengo el hombro de Dios para llorar. Y lloro mucho. Lloro mucho en mi trabajo. Apuesto a que he derramado más lágrimas de las que usted puede contar". Con esta naturalidad contaba en una biografía el entonces político más poderoso del mundo, George W. Bush, su facilidad para el llanto.

Miguel Ángel Moratinos no está solo. Ni mucho menos. Pero el escritor Arturo Pérez-Reverte le zahirió por llorar al despedirse como ministro de Exteriores, un cese inesperado: "Por cierto, que no se me olvide. Vi llorar a Moratinos. Ni para irse tuvo huevos", escribió el novelista en su Twitter el sábado a las 20.25. Y claro, los internautas reaccionaron. Noventa y tantos lo rebotaron de inmediato. Y él respondió a las dos horas con una retahíla de perlas : "No se es menos hombre (hablamos del ministro Moratinos) por llorar. Nadie habla de eso" (a las 22.49), "A la política y a los ministerios se va llorado de casa" (22.52) o "Moratinos, gimoteando en público, se fue como un perfecto mierda" (22.53). Y el tema se convirtió en la sensación del momento en la red de microblogs. ¿Cómo gestionan los hombres sus sentimientos? ¿Cada vez se acepta mejor el llanto masculino en público? ¿Y la expresión de otras emociones? ¿El cambio ha llegado a la política? La tradición pesa. Ya lo decían The Cure en Boys don't cry o Miguel Bosé en Los chicos no lloran. Y mucho antes, según una leyenda, se lo dijo a Boabdil su madre cuando abandonaban Granada tras la derrota: "No llores como una mujer por lo que no has sabido defender como un hombre". La tradición pesa, ahí está Pérez-Reverte, pero las actitudes cambian.

Erick Pescador Albiach, sociólogo experto en cuestiones de género, da un ejemplo de anteayer, de un grupo de discusión con adolescentes varones de 13 a 16 años en Sagunto (Valencia). El llanto fue uno de los asuntos tratados. "Reconocen que lloran, que lo hacen en presencia de amigos, por ejemplo. Y que lo admitan, que lo digan ante otros chavales... era impensable hace 10 años", asegura este especialista que da talleres en escuelas desde hace una década."Lloran pero con límites ¿eh? El límite anteayer era que los demás les consideren blandengues, mariquitas", cuenta. Persiste el miedo a parecer menos hombre. David Bustamante, con sus frecuentes llantinas en la primera edición de OT, "fue un cambio cósmico para los adolescentes", recalca este experto. Lo solía poner como ejemplo ante los estudiantes. Ahí estaba Bustamante, un hombre, un albañil, que se permitía el lujo de llorar en aquel programa que le descubrió como cantante. "Dejé de ponerlo como ejemplo cuando empezó a pegarse", explica.

El reto para Pescador es "conseguir que los chavales se liberen del miedo a sentir, porque así serán más libres, porque las emociones no debilitan a los hombres sino que les fortalecen". Este experto opina que el que un varón exprese en público ciertos sentimientos está mejor visto hoy, siempre y cuando la gente que representa el modelo de poder tradicional masculino -"como Pérez-Reverte", dice- no se sienta amenazada.

Moratinos es solo el ejemplo más reciente. "Es que los hombres también lloran", les dijo a sus compañeros socialistas el sábado pasado sobre sus lágrimas en el Congreso de los Diputados. Y tanto que lloran. Ahí van unos cuantos ejemplos que han dado la vuelta al mundo: el brasileño Lula da Silva lloró sin consuelo cuando Río de Janeiro ganó los Juegos Olímpicos de 2016 . Y no pudo contener el llanto por dos veces en una entrevista televisiva este verano. "Creo que estoy mayor", comentó al final. Un lagrimón sobre la mejilla de Bush hijo, en el homenaje póstumo a un héroe de una guerra, la de Irak, que él empezó -un uniformado que se echó sobre una granada para salvar a sus compañeros- fue portada en 2007. Barack Obama lo hizo al recordar a su abuela Madelyn, muerta horas antes, justo la víspera de ganar las elecciones. El príncipe Federico de Dinamarca no paró de llorar el día de su boda; por fin se casaba con Mary Donaldson, que, por cierto, no derramó una lágrima. El llanto, en la victoria y también en la derrota (y esto es menos frecuente en el deporte), es una seña de identidad del tenista Roger Federer . La Copa del Mundo convirtió a Iker Casillas en un mar de lágrimas. El presidente afgano, Hamid Karzai, lloró hace menos de un mes en un discurso televisado al explicar que si el país se pone aún más peligroso quizá tenga que enviar a su hijo Mirwais, de tres años, a vivir al extranjero. O el entonces primer ministro libanés, Fouad Siniora, en una reunión de ministros árabes en Beirut en plena guerra contra Israel.

Suma y sigue."Debemos normalizar y no montar el espectáculo cuando un ministro llora al irse", argumenta Gaspar Hernández, periodista, escritor y presentador del programa Bricolaje emocional de la catalana TV3. Y explica por qué: "Porque cuando se está triste se llora. Y si se está alegre se ríe". Puede sonar a obviedad pero se ve que no lo es. Explica que contener el llanto "es cultural". "Es reprimir una emoción. Y para tener salud emocional es necesario gestionar y canalizar las emociones de modo adecuada". Sostiene que los españoles tienen mucho que mejorar. E Insiste: "No somos menos hombres por llorar ni somos más hombres por insultar o usar violencia verbal".

Frente al ejemplo de Federer, quien a ojos de muchos es un tipo entrañable gracias a su llantina, este periodista recuerda el ejemplo de John McEnroe, que hacía exhibicionismo de su ira mal canalizada al destrozar raquetas. Advierte que una cosa es llorar cuando te lo pide el cuerpo y otra muy distinta es "exhibir las emociones sin sentido". Pone de ejemplo al casi eterno presidente del Barça Josep Lluís Núñez, "que convirtió el llanto en una marca de la casa, que lloraba para hacerse querer más. Y esa ya no es una gestión correcta de las emociones".

Ejemplos españoles también hay, por supuesto: Manuel Fraga lloró a lágrima viva al visitar Manatí, Cuba, donde se conocieron sus padres y él vivió de crío. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, no pudo evitar las lágrimas (y mira que se esforzó) al elogiar al veterano Fraga en 2007. El recién fallecido Manuel Alexandre lloraba a menudo. Javier Bardem también lo hizo, y a raudales, en la puerta de la sala donde se leyó el fallo que le dio la Concha de Plata en el festival de San Sebastián en 1994, o Alfredo Landa al recibir el Goya honorífico en 2008.

"Pérez-Reverte es una mina de comentarios machistas y misóginos, de defensa del hombre de siempre, del energúmeno de siempre", dice de entrada Hilario Sáez, miembro del movimiento Hombres por la Igualdad. No es, para nada, el único que lo opina. Sostiene que tiene "tirón en el sector masculino tradicional". "Pero el resto de la sociedad estamos hartos de gente tan procaz y zafia empeñada en los estereotipos". Para Hernández, uno de los promotores de la primera manifestación de hombres contra la violencia machista, en 2006, "lo que no nos permiten enseñar a los hombres es la vulnerabilidad". "El mundo masculino es un mundo de depredadores. Se pueden mostrar sentimientos pero en la dirección socialmente aceptada".

Eso nos lleva al terreno del deporte, a los futbolistas. "Puedes tocar a otro, tirarte encima de los compañeros cuando ganas. Pero no puedes llorar si pierdes. Si muestras vulnerabilidad, la gente te señalará como perdedor". Al sociólogo Pescador le parece que considerar los achuchones entre deportistas como reflejo del cambio es contraproducente. "Me parece contradictorio porque son cariñosos [en las celebraciones] tras ser extremadamente violentos [en el terreno de juego]".

domingo, 3 de enero de 2016

SAFF Cup 2015: India campeón

India venció a Afganistán 2-1 en la final y se quedó con la 11ª edición de la SAFF Cup, disputada en Thiruvananthapuram, India. El torneo, conocido como el 2015 SAFF Suzuki Cup por razones de patrocinio, reúne a los seleccionados del sur de Asia y es organizado por la South Asia Football Federation (SAFF).
Originalmente programado para llevarse a cabo en julio de 2015, la temporada de monzones y la sobrecarga del calendario hicieron que se aplazara hasta finales de diciembre.
Luego del torneo Afganistán dejará la SAFF para unirse a la recién formada Central Asian Football Association. Pakistan se retiró de la competición por una disputa dentro de su federación.
Aquí todos los resultados:

GRUPO A
India - Nepal - Sri Lanka
23/12: Nepal 0-1 Sri Lanka
25/12: India 2-0 Sri Lanka
27/11: India 4-1 Nepal
Posiciones: India 6 (+5), Sri Lanka 3 (-1), Nepal 0 (-4).

GRUPO B
Afganistán - Bangladesh - Bhutan - Maldivas
24/12: Maldivas 3-1 Bhutan
24/12: Afganistán 4-0 Bangladesh
26/12: Bangladesh 1-3 Maldivas
26/12: Afganistán 3-0 Bhutan
28/12: Bhutan 0-3 Bangladesh
28/12: Afganistán 4-1 Maldivas
Posiciones: Afganistán 9, (+10), Maldivas 6 (+1), Bangladesh 3 (-3), Bhutan 0 (-8).


SEMIFINALES
31/12: Afganistán 5-0 Sri Lanka
31/12: India 3-2 Maldivas


FINAL
3/1: India 2-1 Sri Lanka



TODOS LOS CAMPEONES
Año - Sede - Campeón
1993 Pakistán - India
1995 Sri Lanka - Sri Lanka
1997 Nepal - India
1999 India - India
2003 Bangladesh - Bangladesh
2005 Pakistán - India
2008 Sri Lanka y Maldivas - Maldivas
2009 Bangladesh - India
2011 India - India
2013 Nepal - Afganistán
2015 India - India

sábado, 2 de enero de 2016

2015: el año de Messi

Campeón de la UEFA Champions League (y goleador), la Supercopa europea, la Liga española, la Copa del Tey y el Mundial de Clubes con Barcelona, una lesión en su rodilla izquierda lo dejó afuera del comienzo de las eliminatorias mundialistas, pero volvió a las canchas con todo. Merodea su quinto Balón de Oro y el Premio Puskas al mejor gol del año.

Artículo publicado en ESPN Magazine, enero de 2016
Por PABLO ARO GERALDES

La imagen de Lionel Messi tendido en el césped del Camp Nou tomándose su rodilla izquierda paralizaron el corazón de los amantes del fútbol. Iban apenas 3 minutos del partido contra Las Palmas del último 26 de septiembre y sin tener el diagnóstico todos supieron que sería algo serio.
La rotura del ligamento colateral interno le demandó más de dos meses fuera de las canchas, dos meses que coincidieron con el inicio de la Eliminatoria Sudamericana camino a Rusia 2018.

Pero el 21 de noviembre volvió y tres días después explotó a lo grande, como si nada hubiera pasado: los caminos de la Champions League lo llevaron a Roma, donde se despachó con un doblete para abultar la goleada del Barcelona, 6-1.

Los récords se acumulan y, a sus 28 años parece en el pico de su nivel. Máximo goleador de la historia del Barcelona y del clásico con el Real Madrid, Leo es imparable también en las otras redes, las sociales: con sus 30 millones de seguidores en Instagram fue el argentino con más likes del año, cuando publicó la foto con su hijo Thiago y la Orejona en el vestuario del Barça campeón de Europa. En Facebook pasó los 80 millones de seguidores y no para de sumar.

Messi es el máximo goleador de la Primera División española de todos los tiempo, pero no se detiene, va por más: es el candidato número 1 a llevarse el Balón de Oro este lunes 11, en Zúrich. Sería el quinto, abultando aun más el récord de los que ya conquistó en 2009, 2010, 2011 y 2012.

EL 2015 DE LEO, TORNEO POR TORNEO

LIGA ESPAÑOLA
Campeón por séptima vez con el Barcelona, esta vez dos puntos por delante del poderoso Real Madrid. Estuvo presente en los 38 partidos y anotó 43 goles, una cifra extraterrestre.

COPA DEL REY
Aportó 5 goles para ganar por tercera vez el histórico trofeo y llevar al Barcelona a su 27ª conquista, lo que lo pone al tope del historial que comenzó allá por 1903. En la final anotó dos goles para el 3-1 sobre el aguerrido Athletic de Bilbao.

SUPERCOPA DE ESPAÑA
La temporada 2015/16 se abrió con el tradicional partido que enfrenta a los campeones de Liga y Copa del Rey. Como Barcelona posee los dos títulos, jugó ante el Athletic, subcampeón de la Copa. Y en esta XXXII edición se impusieron los vascos, con un arrollador 4-0 en la ida en San Mamés y un sólido 1-1 en el Camp Nou (Messi marcó para el Barça).

UEFA CHAMPIONS LEAGUE
En Berlín alzó la Orejona por cuarta vez, luego de vencer a la Juventus de Carlos Tevez. Su contribución al título fue vital: 10 tantos para quedar como goleador del certamen. La UEFA lo premió como “Jugador del Año” en Europa.

SUPERCOPA DE EUROPA
La gala de la UEFA que enfrenta a los campeones de la Champions League (Barcelona) y la Europa League (Sevilla) tuvo en Tiflis, Georgia, un capítulo de lujo superlativo, con un 5-4 final para los catalanes. Messi marcó los dos primeros del Barça y levantó por tercera vez el trofeo.

MUNDIAL DE CLUBES
Con un gol de su autoria, Barcelona le ganó 3-0 a River Plate en la final disputada en Yokohama, Japón, y se consagró campeón mundial de clubes 2015. Los otros dos tantos fueron del uruguayo Luis Suárez. Es el tercer Mundial de Clubes de la cosecha personal de Messi.

COPA AMÉRICA
La suerte le sigue siendo esquiva a Leo con la selección mayor. En Chile desplegó momentos de excelente nivel pero el 0-0 de la final frente al anfitrión llevó a los penales y el máximo trofeo sudamericano se quedó en Santiago.

ELIMINATORIAS RUSIA 2018
La lesión lo marginó de los cuatro primeros partidos, donde Argentina comenzó con un pobre nivel y recién levantó su juego en pasajes del partido contra Brasil y, especialmente, ante Colombia. A fin de marzo la albiceleste visitará a Chile y recibirá a Bolivia y Messi emprenderá el camino a su cuarta Copa del Mundo.