sábado, 28 de octubre de 2017

Los colores de los clubes del mundo

La Rec.Sport.Soccer Statistics Foundation, conocida por su sigla RSSSF, es una fundación que desde diciembre de 1994 recopila records y estadísticas de fútbol de todo el planeta. Desde 2000 tengo el privilegio de ser miembro de la RSSSF y me encargo, junto a varios colegas de diferentes países del mundo, de la información concerniente a clubes.

Al pulsar sobre cada link se abrirá, en inglés, el archivo original con los colores de los clubes de cada país. Unos están más actualizados que otros; en todos encontrarás la dirección de correo del responsable por si quieres apuntarle nuevos equipos o corregir determinada información.

Sudamérica - Conmebol
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Ecuador
Paraguay
Perú
Uruguay
Venezuela


Europa - UEFA
Albania
Alemania
Andorra
Armenia
Austria
Azerbaiján
Belarús
Bélgica
Bosnia-Hercegovina
Bulgaria
Chipre
Croacia
Dinamarca
Escocia
Eslovaquia
Eslovenia
España
Estonia
Feroe
Finlandia
Francia
Gales
Georgia
Gibraltar
Grecia
Holanda
Hungría
Inglaterra
Irlanda
Irlanda del Norte
Islandia
Israel
Italia
Kazajstán
Kosovo
Letonia
Liechtenstein
Lituania
Luxemburgo
Macedonia
Malta
Moldavia
Montenegro
Noruega
Polonia
Portugal
República Checa
Rumania
Rusia
San Marino
Serbia
Suecia
Suiza
Turquía
Ucrania


Asia - AFC
Afganistán
Arabia Saudita
Australia
Bahrein
Bangla Desh
Bhután
Brunei Darussalam
Camboya
China
Corea del Sur
Emiratos Árabes Unidos
Guam
Hong Kong
India
Indonesia
Irak
Irán
Japón
Jordania
Kirguizstán
Kuwait
Líbano
Macao
Malasia
Maldivas
Mongolia
Myanmar
Nepal
Omán
Pakistán
Palestina
Qatar
Singapur
Siria
Sri Lanka
Tailandia
Tajikistán
Turkmenistán
Uzbekistán
Vietnam
Yemen


África - CAF
Angola
Argelia
Benín
Botswana
Burkina Faso
Burundi
Camerún
Chad
Comoras
Congo
Costa de Marfil
Dem.Rep. of Congo
Djibouti
Egipto
Eritrea
Etiopía
Gabón
Gambia
Ghana
Guinea
Guinea Ecuatorial
Kenia
Lesotho
Liberia
Libia
Malawi
Malí
Marruecos
Mauricio
Mauritania
Mozambique
Namibia
Nigeria
Rep. Centroafricana
Rwanda
Senegal
Seychelles
Sierra Leona
Somalía
Sudáfrica
Sudán
Swazilandia
Tanzania
Togo
Túnez
Uganda
Zambia
Zimbabwe


Oceanía - OFC
Fiji
Islas Cook
Islas Salomon
Nueva Caledonia
Nueva Zelanda
Papua Nueva Guinea
Samoa
Samoa Estadounidense

Tahití
Tonga
Vanuatu



Norte, centroamérica y Caribe - Concacaf
Anguila
Antigua y Barbuda
Aruba
Barbados
Belice
Bermuda
Canadá
Costa Rica
Cuba
Curaçao
El Salvador
Estados Unidos
Guatemala
Guyana
Haití
Honduras
Islas Caimán
Islas Vírgenes Británicas
Jamaica
México
Nicaragua
Panamá
Puerto Rico
República Dominicana
Saint Kitts y Nevis
Saint Lucia
Surinam
Trinidad y Tobago
Turks y Caicos


No afiliados a FIFA
Chipre del Norte
Estados Federados de Micronesia
Groenlandia
Guadalupe
Guyana Francesa
Isla Ascensión
Isla de Man
Isla de Wight
Islas Marianas del Norte
Islas Marshall
Kurdistán
Martinica
Mayotte
Mónaco
Palau
Reunión
St. Helena

Somalilandia
Tuvalu
Vaticano



lunes, 23 de octubre de 2017

Las ligas más convocantes del mundo



Artículo publicado en diferentes revistas internacionales, hacia fines de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

¿Cuál es más apasionante, el fútbol inglés o el brasileño? ¿El español o el alemán? ¿Es posible medir la pasión? Todas estas preguntas tienen difícil respuesta, casi imposible. Pero sí se puede medir el calor que los espectadores le aportan a las tribunas. Entonces la pregunta cambia: ¿Qué campeonato nacional convoca más espectadores? Y allí se inicia el juego estadístico, con la prolijidad de los datos de países como España, Inglaterra o Alemania, con el desorden informativo de Argentina o Malasia... hasta la información más difícil de perseguir en países como Fiji, Paraguay o Chipre.
No importa si el campeonato es de alto nivel profesional o amateur. Los aficionados aman a sus estrellas y las siguen cada semana en las tribunas, en las heladas noches rusas o las tropicales tardes colombianas. Esta estadística toma en cuenta los torneos que se juegan durante una temporada en un país (no torneos internacionales) y da cuenta del promedio de espectadores por partido. El dato de espectadores se tomó del último campeonato concluido, ya que algunas ligas se juegan según el calendario enero-diciembre y aún no han terminado, y es precisamente en las últimas jornadas cuando se incrementa el promedio de público.
Esta vez los protagonistas no están en la cancha, están en las gradas.

EL TOP 10
En el campeonato previo a la Copa Mundial hubo un mayor furor por el fútbol en Alemania y eso se tradujo en las tribunas llenas: la Bundesliga fue el único torneo del planeta que superó los 40 mil espectadores de promedio.


Detrás se ubicó la Premier League inglesa, que fue la que más público convocó a lo largo de toda la temporada: 12.872.613 personas asistieron a los 380 partidos.


La Liga española respondió a su afamada condición de “mejor liga del mundo”, con sus estrellas de Real Madrid y Barcelona; seguida por la Primera División mexicana y su tradicional fanatismo en las gradas. Completa la Ligue 1 francesa la lista de los torneos con más de 20 mil personas de promedio.
El séptimo lugar fue para la J League de Japón, la más competitiva de Asia. Atrás se ubicó la creciente Russian Premier League, la Football League Championship (segunda liga inglesa) y la caliente y competitiva Primera A de Argentina.

DERBYS QUE SUMAN

Es común guardar en la memoria la imagen del Estadio Nacional de El Cairo absolutamente lleno para presenciar Al Ahly - Zamalek, pero no suele tenerse en cuenta que el derby egipcio representa dos partidos en el año entre un total de 240. Las multitudes que concurren a los clásicos elevan el promedio. 
Zamalek y Al Ahl, de Egipto.

Lo mismo pasa en Argentina cuando se enfrentan Boca Juniors - River Plate; o en Escocia cuando chocan Celtic - Rangers. Quizá uno de los más populares sea el derby de Teheran, Irán: Esteghal y Pirouzi con las tribunas colmadas del Azadi Stadium. En la actualidad, el de la capital iraní es uno de los de mayor aforo en el mundo, ya que el Maracaná de Río de Janeiro debió reducir su capacidad debido al deterioro que lo obliga a constantes obras de remodelación.

LOS CREADORES DEL FÚTBOL
Entre los cien torneos más convocantes del mundo hay seis ligas inglesas. La excelente organización y el fin de la violencia en sus tribunas hicieron que los fans acudieran a los estadios, aún cuando la TV está siempre presente. Pero no es el único país que tiene más de una liga entre las 100 más populares: Alemania, Italia, Francia y Estados Unidos, por ejemplo. Son países de gran población y de alto nivel de vida. Sin embargo el fútbol es amado en todas partes, y naciones pobres o del llamado "Tercer Mundo" figuran entre las de mayor promedio de público. Es el caso de Argentina, Brasil, Indonesia o Argelia, por ejemplo.

En el caso de Brasil, varios torneos "estaduales" podrían ingresar a este ranking con altos promedios de público, como los de Río de Janeiro o Sao Paulo, pero se tomaron en cuenta solamente campeonatos nacionales.

ALGUNOS INVITADOS

En varios países los torneos nacionales cuentan con la presencia de algún club extranjero. Será el caso de la MLS estadounidense que en 2007 incorporará al FC Toronto, de Canadá. O el Football League Championship, el segundo escalón inglés, en el que participa el Cardiff City, de Gales; o la A-League de Australia, que tiene al New Zealand Knights. En el caso del AS Monaco, históricamente formó parte del campeonato francés.
Impact Montreal y Toronto FC, en la MLS.

Cuando los clubes cruzan las fronteras para jugar torneos internacionales, también son atracción. En este rubro, el certamen de mayor convocatoria es la UEFA Champions League, que a lo largo de 125 partidos fue visto en su última temporada por 4.955.612 espectadores, lo que da un promedio de 39.644 por match.

De todos modos, los estadios más colmados siguen siendo los de la Copa Mundial FIFA: en Alemania 2006 hubo un promedio de 52.401 personas por partido.

COMPARACIÓN CON OTROS DEPORTES
Las ligas deportivas más populares están en su mayoría en los Estados Unidos. La NFL de football americano tiene sus boletos agotados por varios años y en su última temporada fue seguida por un promedio impresionante de 67.593 personas por partido. El béisbol de las Grandes Ligas, con 31.423 espectadores de promedio es en realidad el torneo con mayor convocatoria del mundo: en toda la temporada asistieron 76.043.902 personas, un número imposible de igualar por un torneo de fútbol. Hay una explicación: el calendario del béisbol estadounidense consta de 2.420 partidos contra los 306 de la Bundesliga alemana o los 380 de Inglaterra, España o Italia.


Curioso es el caso del básquet de la NBA, que pese a desarrollarse en estadios cerrados, lleva más gente que muchos torneos de fútbol de países importantes, como Argentina, Holanda o Brasil.
El hockey sobre hielo también está entre los preferidos de los norteamericanos: la liga compuesta por equipos de los Estados Unidos y Canadá atrae a un promedio de 16.955 espectadores.


Otro deporte de enorme atracción es el football australiano, que se juega en una cancha redonda, con una pelota ovalada y alcanza un promedio de 35.250 personas por match.

Números y más números. Importantes, pero que no llegan a explicar la pasión. Para los amantes del fútbol, la emoción de un gol puede ser la misma en el Camp Nou de Barcelona, el Azteca de México o en el King Fahd International Stadium... o en una solitaria y modesta tribuna de Uruguay, Bangladesh o Togo.

LAS 100 LIGAS MÁS CONVOCANTES DEL PLANETA
1 Bundesliga - Alemania - 40.775
2
FA Premier League - Inglaterra - 33.875
3
La Liga - España - 29.029
4
Primera División - México - 23.750
5
Serie A - Italia - 21.968
6
Ligue 1 - Francia - 21.756
7
J League - Japón - 18.765
8
Russian Premier League - Rusia - 18.241
9
Football League Championship - Inglaterra - 17.616
10
Primera A - Argentina - 17.363
11
Premier Super League - Turquía - 16.799
12
Eredivisie - Holanda - 16.789
13
Scottish Premier League - Escocia - 16.174
14
Major League Soccer - Estados Unidos - 15.108
15
Brasileirao - Brasil - 13.630
16
2 Bundesliga - Alemania - 13.124
17
Premier - Indonesia - 12.533
18
Championnat 1 - Argelia - 12.088
19
A-League - Australia - 11.627
20
K-League - Corea del Sur - 11.258
21
Chinese Super League - China - 11.000
22
Liga Portuguesa - Portugal - 10.600
23
Jupiler League - Bélgica - 10.293
24
Azadegan - Irán - 10.079
25
Norwegian Premier League - Noruega - 9.480
26
Division 1B - China - 8.816
27
Super League Greece - Grecia - 8.700
28
Allsvenskan - Suecia - 8.642
29
Super League - Suiza - 7.993
30
SAS Kigaen - Dinamarca - 7.957
31
Copa Mustang - Colombia - 7.896
32
Ukranian Premier League - Ucrania - 7.839
33
Football League One - Inglaterra - 7.737
34
Segunda División - España - 7.533
35
J League 2 - Japón - 7.482
36
Football League Two - Inglaterra - 7.111
37
Malaysia Super League - Malasia - 6.914
38
Serie B - Italia - 6.867
39
National League - India - 6.802
40
Ligue 2 - Francia - 6.588
41
Divizia A - Rumania - 6.564
42
Group National - Marruecos - 6.195
43
Primera División - Bolivia - 6.148
44
Premiership - Vietnam - 5.577
45
Russian Pervaye League - Rusia - 5.378
46
Ekstraklasa - Polonia - 5.230
47
Football League Three - Inglaterra - 5.061
48
National League A - Israel - 4.869
49
Primera División - Chile - 4.695
50
USL 1st Division - Estados Unidos - 4.667
51
Serie A - Ecuador - 4.641
52
Divisi 1 - Indonesia - 4.622
53
Bundesliga - Austria - 4.533
54
Primera División - Perú - 4.526
55
Kazakhstan Super League - Kazajstán - 4.374
56
Primera B Nacional - Argentina - 4.263
57
Primera - Uruguay - 4.150
58
Gambrinus League - Rep. Checa - 3.860
59
Premiership - Sudáfrica - 3.851
60
Primera A - México - 3.825
61
Serie B - Brasil - 3.798
62
A-League - Estados Unidos - 3.336
63
Persha Liha - Ucrania - 3.331
64
Arany Aszok Liga - Hungría - 3.265
65
Druga Liga - Polonia - 3.238
66
3 Bundesliga - Alemania - 3.217
67
Division A League - Chipre - 3.129
68
Super 1 Liga - Eslovaquia - 3.085
69
Eerste Divisie - Holanda - 3.081
70
Primera B - Argentina - 2.815
71
Ethniki A - Grecia - 2.778
72
Bulgarian A Proffesional Group - Bulgaria - 2.763
73
Serie C1 - Italia - 2.746
74
1.HNL - Croacia - 2.682
75
Primera División - Honduras - 2.549
76
Premier Liga - Bosnia-Hercegovina - 2.508
77
Scottish First Division - Escocia - 2.482
78
Veikkausliiga - Finlandia - 2.435
79
Primera División - Paraguay - 2.402
80
S-League - Singapur - 2.295
81
Liga e Pare - Albania - 2.272
82
Malaysia Premier League - Malasia - 2.218
83
Premier League - Belarús - 2.103
84
Ligue National - Francia - 2.072
85
Division 1 - Líbano - 2.054
86
Prve Savezne Liga - Serbia/Montenegro - 1.975
87
Nacional 1 - Venezuela - 1.928
88
Nationwide Conference - Inglaterra - 1.829
89
Ireland Premier Division - Irlanda - 1.759
90
Superettan - Suecia - 1.671
91
1 Division - Noruega - 1.663
92
USL 2nd Division - Estados Unidos - 1.600
93
Primera División - Costa Rica - 1.563
94
First Level - Egipto - 1.500
95
Challenge League - Suiza - 1.491
96
Tweede Klasse - Bélgica - 1.460
97
Pershaya Liga - Belarús - 1.430
98
LFF Lyga - Lituania - 1.372
99
First Division - Hong Kong - 1.288
100
National League - Fiji - 1.281

sábado, 21 de octubre de 2017

Una leyenda viviente: el Trinche Carlovich

Del Che Guevara a Fontanarrosa. De Menotti a Bielsa. De Martino a Messi. Uno evoca semejante listado de un talento tan brillante como único y no puede por más que preguntarse: ¿qué tendrá Rosario?
El primer punto del dossier de Panenka: el romanticismo contagioso de un mito en la sombra como el Trinche Carlovich.


Artículo publicado en la revista Panenka, en diciembre de 2011.

-Vos sos muy pibe, no lo viste jugar. No tenés idea, el Trinche era un mostro, otra que Maradona...
-¿Un monstruo? ¿Mejor que Diego?
-Sí, la pelota hacía lo que él quería. El que no vio jugar a Carlovich no sabe lo que es el fulbo...

Diálogos como estos se entablan por toda Rosario. Quien no es de la ciudad llega y se da cuenta que por más kilómetros recorridos que tenga en el mundo del fútbol, transitó un camino incompleto. Por más conocedor de este deporte que se crea, se dará cuenta que le falta una pieza en el rompecabezas, que no se las sabe todas, que hay algo que se le escapa. Un eslabón perdido. Encima el tipo en cuestión no se llama José Fernández o Juan Pérez, como para pasar inadvertido. No, se llama Carlovich, Tomás Felipe Carlovich.

Los archivos periodísticos no dicen mucho: volante central, 1,83 de estatura, zurdo, jugó apenas tres partidos oficiales en Primera División... Nada importante. Sí mencionan que jugó una década en Central Córdoba, y que en 1973 fue campeón de la C y ascendió a la B. No mucho más.

Para llegar a Carlovich hay que desandar las calles de Rosario y tomar el rumbo del barrio Belgrano, en el oeste de la ciudad. Es su territorio, no hay persona que no sepa quién es el Trinche. O en La Tablada, en el sur, donde está enclavado el estadio Gabino Sosa, humilde reducto de Central Córdoba, testigo de sus hazañas.

De las grandes ciudades argentinas, Rosario tiene una particularidad: la mayor parte de la población no desciende de españoles, como en el resto del país, como en el resto de Hispanoamérica. A fines del siglo XIX los italianos eran mayoría. El puerto de Rosario era el punto de salida de los productos que daba el suelo de toda la llamada “Pampa Gringa”, ese territorio conformado en parte por el sur de la provincia de Santa Fe donde la inmigración polaca, rusa, francesa, judía, alemana, británica, griega, siria empataba en número a los vascos, gallegos y andaluces que se aventuraban del otro lado del océano. Entre estos miles de inmigrantes europeos que conformaron esta identidad variopinta estaba don Mario Carlovich, un yugoslavo que se ganó la vida instalando tuberías y caños por toda la ciudad.

“¿Caños? Si no viste a Carlovich no sabés lo que es el caño de ida y vuelta. El Trinche tiraba un caño y cuando el rival se daba vuelta, le tiraba otro, de atrás”, dispara un abuelo mientras pasea a su nieto por Parque Irigoyen, a metros de la cancha de Central Córdoba.

Entre la fantasía y el mito, las hazañas de Carlovich, el séptimo hijo de don Mario, siguen creciendo, aunque hayan pasado casi tres décadas de su despedida del fútbol. Si es por el número de “testigos”, Central Córdoba habría jugado todos los sábados en el Maracaná, los números no cierran. La exageración se percibe, pero nadie se molesta en disimularla, es parte de la historia. Antes de encontrarlo, valen algunos testimonios menos fanatizados, más calificados. Como el de Daniel Passarella, capitán de la Selección Argentina campeona del mundo en 1978: “Cuando jugué en Sarmiento de Junín, en el Ascenso, me enamoré de Carlovich. Fue el mejor jugador que vi antes de llegar a Primera. Un astro, me hubiera gustado ser como él”.

Todos hablan de su habilidad endemoniada, de su zurda capaz de todos los lujos y de ponerle fantasía la juego. Era pisador de la pelota hasta la “cargada”, la forma más molesta de la burla. Era gambeteador hasta la insolencia. Un jugador de potrero vestido de profesional. Vestido a medias, porque nunca usó canilleras ni se vendó los tobillos.

Víctor Bottaniz integró la preselección de 25 jugadores de cara al Mundial 78. Finalmente se quedó afuera de la lista final de 22, junto a Humberto Bravo y a un chiquilín llamado Diego Maradona. Enfrentó al Trinche y no lo olvida: “jugar en contra suya era un suplicio y a la vez un placer. Suplicio porque con el manejo y la pegada que tenía, era imposible de marcar. Y placentero era ver todo lo que hacía dentro de la cancha, y con qué facilidad. Tuvo todo para triunfar en el fútbol grande, pero prefirió la tranquilidad de su ciudad”.

ENCUENTRO CON UN MITO
Carlovich nació hace 62 años en barrio Belgrano y siempre vivió allí, una zona humilde que él mismo describe: “Las calles eran todas de tierra, con zanjas. Mucho potrero, mucho campito. No había otra diversión que la pelota, jugar descalzo todo el día”.

En sus palabras se empieza a percibir la clave de su historia: nunca le interesó el éxito. “No me propuse ser jugador de fútbol, se fue dando sin querer. Me empezó a gustar, seguí, seguí y seguí... Después mi cuñado me llevó a Rosario Central y tuve la suerte de quedar”, narra el génesis con naturalidad. La mitad de los niños rosarinos sueña con jugar en Central, la otra mitad en Newell’s. Él lo logró por su talento, pero su personalidad no aportó la constancia para mantenerse en Primera. Debutó en 1969 en un amistoso en Montevideo, contra Peñarol y solamente jugó un partido oficial, contra Los Andes. ¿Y después? “Erausquín era el técnico, bah, estaba ahí, porque al equipo se lo armaban Griguol y los jugadores de más experiencia. Me habían dicho que al siguiente partido sería titular. ¡Estaba contentísimo! Pero me llamaron aparte y no me pusieron. Yo siempre fui de frente y esas cosas no me gustaron. Me enojé. Y como Central tenía una deuda conmigo, les pedí que a cambio me dieran el pase y me fui”.

Se fue con su cuñado a jugar unos meses en Flandria (1970, Primera C). “Después me hablaron de Central Córdoba, probé en un amistoso y ahí me quedé”. Allí empezó el romance con el equipo Charrúa. La tarde del debut hizo dos goles, pero “de casualidad”, como suele mentir para esquivar los elogios. “Central Córdoba me dejó que me muestre como jugador y eso no se olvida”, agradece.

FRENTE A LA CELESTE Y BLANCA
Ese 1973 fue consagratorio. Ascendió con Central Córdoba y al año siguiente fue protagonista de un partido que sirvió para inflar todos los mitos. La Selección Argentina se preparaba para el Mundial de Alemania ’74 y el 17 de abril llegó a Rosario para enfrentar a un combinado de la ciudad, armado con una fórmula muy prolija: 5 de Central, 5 de Newell’s y Carlovich, que jugaba en la segunda división. Era un conjunto notable, con nombres que protagonizaron la edad de oro del fútbol rosarino y que hasta el día de hoy se recuerdan entre los mejores: Mario Alberto Kempes y Mario Zanabria.

En el primer tiempo los rosarinos le dieron una paliza al equipo nacional, comandado por Vladislao Cap. La cancha de Newell’s estaba atónita ante ese 3-0 inesperado y la actuación descomunal de ese número 5 desconocido para la mayoría. El baile era tan grande que dio lugar al primer mito: dicen que Cap le pidió a su par rosarino que sacara a Carlovich. El Trinche salió a los 15’ del segundo tiempo, el conjunto local levantó el pie del acelerador y el pleito terminó 3-1. El arquero argentino ya era Ubaldo Fillol, quien tiene grabada esa noche: “¡Qué baile nos dieron! ¡Cómo jugó ese muchacho! Carlovich tenía magia”.

En 1976 pasó a Independiente Rivadavia, de Mendoza, para jugar en la Liga Provincial. De entrada lo apodaron El Gitano, al verlo jugar le pusieron El Rey. El equipo usaba una camisa con botones, pero él se abrochaba solamente el de abajo y jugaba con el pecho al aire y las medias bajas. Lo amaron, pero su corazón estaba a orillas del Paraná. Su compañero Hugo Mémoli recuerda: “Jugábamos contra San Martín y Tomás se quería ir esa misma tarde a Rosario. Pero si jugaba el partido entero perdía el ómnibus. Así que se hizo expulsar en el primer tiempo. Se bañó y salió corriendo... No se tomaba nada muy en serio”.

Pronto apareció una chance para volver a jugar en Primera División, ahora con la casaca de Colón de Santa Fe, apenas a 170 km de casa. Corría 1977 y entre sus admiradores se contaba César Luis Menotti, otro rosarino, que era ya el DT de la Selección Argentina. ¿Cabía la chance de soñar con verlo en el Mundial ‘78? El Trinche lo cuenta así: “En Colón caí en un equipo buenísimo, pero tuve mala suerte. Yo no me había lesionado en la puta vida, pero en los dos partidos que jugué me rompí el aductor derecho. Una desgracia. El técnico, el vasco Urriolabeitia, creyó que me lesionaba a propósito, que era un problema mental. Pedí una junta médica, para que comprobaran que yo no mentía. Cuando me vieron la pierna negra se quedaron mudos. Pero a mí me molestó que no hayan confiado en mí y me pegué la vuelta para Rosario”. Ese fue su último partido en Primera División.

Con una voz que envidiarían varios locutores, Carlovich va a contramano del mito que crece en torno a su figura. “Acá les gusta inventar historias acerca de mí. Pero no son verdad. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto”. Sin embargo, Menotti está lejos de inflar historias que no son. El entrenador que guió a la camiseta argentina al reencuentro con su rica tradición es muy ilustrativo: “Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que desde que nacen tienen un solo juguete: la pelota. Su técnica lo convirtió en un jugador completamente diferente. Era impresionante verlo acariciar la pelota, tocar, gambetear... Pero en su carrera no encontró reservas físicas que sostuvieran todas sus condiciones técnicas. Además, desafortunadamente, tampoco tuvo a nadie que lo acompañara y lo comprendiera. Es una pena, porque Carlovich estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino. No sé qué le pasó. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos”.

ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA
En 1978, mientras Argentina se consagraba campeona del mundo en casa, él jugaba en Deportivo Maipú, de nuevo en la liga mendocina. “Cuando me fui a jugar a Mendoza me parecía que me iba al fin del mundo. Jugaba y al terminar cada partido agarraba el avión y me volvía a Rosario. Extrañaba una barbaridad. Soy incapaz de irme a otro lugar”. Este sentimiento casi fanático, es fácil de entender si se caminan las calles de Rosario: los rosarinos aman a su ciudad y en su mayoría piensan que es su lugar en el mundo. Carlovich no es más que un rosarino típico. Hoy Rosario es la única de las grandes ciudades argentinas gobernada por el socialismo. En noviembre, la consultora Ibarómetro elaboró el primer ranking de vida urbana y gestión de las diez ciudades más pobladas del país y los rosarinos pusieron a la suya en el primer lugar: el 81,4% se siente orgulloso de vivir en su sitio. Y ese orgullo se ratifica con los testimonios. “Está linda la ciudad, están haciendo cosas importantes. Que siga progresando, se le da vida al turismo, hay cosas hermosas acá”, expresa el Trinche, como si fuese un promotor turístico.

En el 79 regresó y nunca más se fue. En el 82 volvía ascender de la C a la B con Central Córdoba y un año después se despidió del fútbol profesional. “Podría haber seguido. Tenía 38 años y estaba bien físicamente. Pero no me llamaron más. No sé lo que habrá pasado, pero no me llamaron más”.

DESPUÉS DEL FÚTBOL
“No me llamaron más”. ¿Y ya? Como no lo llamaron, dio por terminada su carrera. Acepta el destino sin hacer demasiadas preguntas.
-¿Por qué “Trinche”?
-No sé. Un muchacho de acá, del barrio, me apodó así, pero nunca supe por qué. Tampoco le pregunté.
-¿Pudo ganar bien?
-No, no se ganaba plata, para nada... Eran otros tiempos. Ahora se ponen una propaganda, pegan una transferencia y se salvan para toda la vida.
-¿Qué le faltó para llegar?
-¿Y qué es “llegar”? Yo no tuve otra ambición más que la de jugar al fútbol. Siempre quise estar cerca de mis viejos, del Vasco Artola, uno de mis grandes amigos, rodeado de los afectos del barrio... Era un tipo solitario, prefería cambiarme solo, en la utilería, no en el vestuario. Yo soy así.
El tiempo después del fútbol continuó con la misma línea de humildad, ajeno a cualquier brillo. En 1986 le insistieron para volver y lo hizo por una temporada, en torneos zonales. Jugó por jugar. “Un habilidoso es el que demuestra la alegría de jugar en el potrero, el que trata bien a la pelota, el que es feliz por jugar al fútbol. Yo siempre ponía la misma garra, en los entrenamientos y en los partidos oficiales. Siempre quería ganar 70 a 0”.

Siguió gambeteando en los barrios, en esos torneo en los que cada pelota se disputa con el alma, con fiereza y vergüenza. En uno de esos se enfrentó al genial escritor y humorista Roberto Fontanarrosa, quien lo recordaba así: “Era dotado técnicamente pero con poca predisposición para el esfuerzo. Es lo que la leyenda cuenta de él, que lo tenían que ir a buscar. Lo enfrenté una vez en un torneo de veteranos de la zona norte de Rosario y, por supuesto, me bailó”.

En 1993, tras su intempestiva marcha del Sevilla, Diego Maradona fichó para Newell’s Old Boys y la ciudad de Rosario vivió una revolución. Un periodista le confesó el orgullo de los rosarinos de “recibir al mejor jugador de todos los tiempos”. Diego, a quien siempre le causaron alergia los obsecuentes, le respondió: “¿Qué me dice? Si el mejor jugador vive en Rosario y es un tal Carlovich”.

Junto a un hermano, el Trinche trabajó como albañil y siguió ligado afectivamente a Central Córdoba, que siempre le dio una mano. Como en 2005, cuando le organizó una velada homenaje, con dos partidos a total beneficio de él. La entrada costaba apenas 5 pesos (por entonces poco más de un euro) pero el dinero recaudado le ayudó. Lo pusieron como “manager”, ya que no se tituló de entrenador. “No tengo el diploma, pero ¿qué puedo aprender en el curso?”, se pregunta casi ingenuamente.

Cuando llegó el momento de las fotos acordadas con Panenka, en su escuelita de fútbol de Roldán, al oeste de la ciudad, surgió un tema inesperado: “¿ustedes qué revista hacen? ¿Vienen de España? Porque hace unos días vinieron unos gallegos de la televisión y me dejaron 3.500 euros, fijate...”. Esos “gashegos”, según la pronunciación típicamente argenta, era los productores de Informe Robinson y el “fijate” es una seña inconfundible, también típicamente argenta, para pedir dinero. No está necesitado, pero tampoco se desvive por aparecer en los medios, nunca le interesó. “Bueno, lo dejamos para otra ocasión”, propone para eludir las fotos. Un Trinche auténtico.

Dicen que desechó ofertas del New York Cosmos y del Milan. Dicen que cuando el rival era muy defensivo y no salía a atacarlos, él se sentaba arriba de la pelota, provocador. Dicen que en Central Córdoba le pagaban extra por cada caño que metía. Dicen que faltaba a los entrenamientos y se iba a pescar. Dicen que algunos zagueros no le salían al cruce por miedo a ser ridiculizados. Dicen... Porque no existe un solo video de sus jugadas, pero el mito crece y seguirá creciendo de boca en boca, como una reafirmación de la identidad 100% rosarina.