martes, 28 de enero de 2020

Estampillas mundialistas

La Copa Mundial de fútbol siempre trascendió lo estrictamente deportivo para convertirse en un acontecimiento que envuelve a toda la sociedad. Este es un breve recorrido por la historia de los mundiales ilustrado con sellos postales de diferentes países del mundo.
Muchas de las imágenes pertenecen al blog Álbum de Estampillas, de Pablo Echevarría.

Por PABLO ARO GERALDES

URUGUAY 1930
La idea de Jules Rimet tomó forma de Campeonato Mundial en 1930 y, como había ocurrido ya en los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el máximo escalón del podio fue para Uruguay.
Montevideo construyó en 9 meses el magnífico estadio Centenario, ya que festejaba los 100 años de la Constitución de 1830, y allí venció en una final 100% rioplatense a los argentinos.

ITALIA 1934
Bajo la inquisidora mirada de Benito Mussolini, Italia tenía que ganar su mundial. Y lo hizo, derrotando en la final a Checoslovaquia. La Squadra Azzurra que hacía el saludo fascista antes de cada partido, se reforzó con cuatro argentinos: Luis Monti, Raimundoi Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría.

FRANCIA 1938
El Mundial se iba a hacer en la Argentina pero volvió a tener sede europea. En disconformidad, los sudamericanos desistieron: sólo jugó Brasil. Y en medio de una Europa convulsionada que ya olía a pólvora, los italianos volvieron a quedarse con el trofeo tras derrotar a Hungría. Austria, que era el mejor equipo del mundo, había sufrido la anexión a la Alemania de Hitler y sus cracks del Wunderteam fueron obligados a vestir la camiseta con la swastika.

BRASIL 1950
La fiesta se montó con el escenario mais grande do mundo, el estadio Maracaná: todo estaba preparado para ver a Brasil campeón mundial. Pero el orgullo y la garra de once uruguayos pudieron más que la multitud interminable y se llevaron la Copa que desde ese año llevó el nombre de su creador: Jules Rimet. Fue el histórico Maracanazo.
Argentina, que tenía la generación de futbolistas más brillantes de su historia, no participó por decisión propia.

SUIZA 1954
Argentina tampoco asistió al primer Mundial televisado. A excepción de otro gran torneo de los uruguayos, casi toda la Copa fue regida por los europeos, que impusieron su mayor poderío físico. El mejor equipo era Hungría, pero en la final de Berna cayó ante Alemania Federal: la mecánica germana se impuso a los violines magyares.

SUECIA 1958
El regreso de Argentina a la competición derivó en "el desastre de Suecia". La celeste y blanca sucumbió ante la preparación física de los europeos, pero Brasil y fútbol lujoso pudo más que los atletas. Claro, tenía a un garoto de 17 años que deslumbró al mundo: hacía lo que quería con la pelota, y el balón le obedecía. Su documento dice que se llama Edson Arantes do Nascimento, pero desde ese año el planeta lo idolatró con cuatro letras: Pelé.

CHILE 1962
Después del terremoto más devastador de la historia, Chile se levantó de sus ruina para darle la bienvenida al mundo. Pero en el césped no hubo cortesías: fue el Mundial más violento de la historia; los lesionados se contaron por decenas. Argentina volvió a despedirse en la primera ronda y la final de Santiago vio de nuevo un choque de estilo: la potencia de Checoslovaquia vs. el samba de Brasil. Y otra vez hubo carnaval.

INGLATERRA 1966
Un siglo después de haber inventado el jugo más maravilloso del mundo, los ingleses montaban la fiesta mundialista en casa. Y no se les escapó ningún detalle: para que esa fiesta sea tal, tenían que ganar la Copa. Y lo hicieron después de eliminar con polémica a la Argentina, despachar al Portugal de Eusebio y derrotar a Alemania Federal en la final disputada en un Wembley repleto. ¿Que el gol de Hurst no fue? Eso quedará para la historia, porque el trofeo se quedó en Londres.

MÉXICO 1970
El imponente estadio Azteca estaba recién construido y no era un marco para cualquiera. Quizá por eso, Brasil jugó el fútbol más fantástico visto hasta entonces, con un quinteto formado por Gérson, Jairzinho, Tostão, Pelé y Rivelino que enamoró a los fanáticos de todas las geografías. Fue demasiado para Italia en la final, y con la consagración majestuosa de Pelé llegó el tricampeonato, lo que le dio a Brasil el derecho de conservar la Copa Jules Rimet para siempre.

ALEMANIA FEDERAL 1974
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: el Mundial del '74 sirvió para la conquista germana de la nueva Copa FIFA, pero en el corazón de los aficionados quedó para la eternidad la "Naranja Mecánica" de Holanda, un equipo que hizo del fútbol un arte, que conjugó estética con velocidad y le sumó definición. En la final jugada en Múnich cayó ante el anfitrión, pero se ganó una página dorada en la historia del fútbol.

ARGENTINA 1978
En medio de la dictadura, Argentina celebró la Copa del Mundo con un equipo excepcional comandado por César Luis Menotti. En un clima fuertemente militarizado, la FIFA miró para un costado y se sumó a la fiesta del pueblo que celebró ruidosamente cada victoria celeste y blanca. En la final disputada en el estadio Monumental de Buenos Aires, Kempes y compañía pudieron más que la poderosa Holanda y saldaron una deuda que el fútbol argentino tenía con su rica historia.

ESPAÑA 1982
¿Se puede dar nada y recibir todo? Suena injusto, y esa fue la sensación que perduró luego de que Italia se alzara con la copa luego de vencer a Alemania Federal en la final llevada a cabo en Madrid. El campeonato había tenido muy buen fútbol, tribunas emocionadas, partidos inolvidables, pero el campeón fue un equipo de juego apagado, mezquino y oportunista.
Argentina, todavía golpeada por la Guerra de Malvinas, se despidió en la segunda ronda.

MÉXICO 1986
¿Lo habrá sabido algún ancestro azteca? Porque al estadio de la capital mexicana no le alcanzó con ser testigo de la coronación de Pelé: 16 años después volvió a sacudirse con un nuevo genio del fútbol mundial, también llegado desde el sur: Diego Maradona. Bajo su luz, Argentina fue todopoderosa, humilló a los ingleses, enloqueció a su gente y en una tarde de junio volvió a reencontrarse con la amada Copa al derrotar a Alemania Federal.

ITALIA 1990
Extraña paradoja: el país del arte, la estética y la belleza juega el fútbol más aburrido y calculador del planeta. Y así fue también todo el torneo. Pocos goles, desempates por penales y una final en Roma repetida a la de cuatro años atrás. Pero esta vez los germanos pudieron más que la apagada y golpeada selección argentina, a la que no le alcanzaron los destellos de Maradona y las manos mágicas de Sergio Goycochea.

ESTADOS UNIDOS 1994
El fútbol se disfrazó de soccer y viajó a USA para vivir su "sueño americano". Como en 1970, la final la jugaron brasileños e italianos. Romario de un lado, Baggio del otro, hacía presagiar una definición vibrante en Pasadena, cerca de Los Angeles, pero no: el 0-0 no se rompió y por primera vez una Copa se definió desde el punto del penal. La puntería de Brasil hizo posible el tetracampeonato, mientras Argentina todavía lloraba la suspensión de Maradona por dopping.

FRANCIA 1998
Por suerte la belleza de París contagió a su selección, que desplegó un fútbol armonioso, atractivo y a la vez efectivo. Holanda se vengó de Argentina en los cuartos de final, pero a la final llegaron los dos mejores: Francia y Brasil. Si los galos soñaban ser campeones del mundo, tenían que demostrar que podían ante el equipo más temido, y con los destellos de un Zidane superlativo pusieron de rodillas al gigante verdeamarelo.

JAPÓN/COREA DEL SUR 2002
El primer Mundial en suelo asiático dejó un sabor amargo para los argentinos: fueron como candidatos y se volvieron en primera ronda, con el ego pisoteado. La tecnología japonesa competía con la coreana, era un torneo de lujo, pero el fútbol lo pusieron los de siempre. Y en la final, en Yokohama, Brasil superó a Alemania y sumó su quinta conquista.

ALEMANIA 2006
Ronaldo confirmó su endiablada capacidad y goleadora pero Francia se despertó y eliminó a Brasil, mientras Italia resurgía de su juego anodino y terminaba con el milagro alemán. Así, en la imponente final disputada en Berlín, el arte francés igualó con el eficacia italiana y tuvieron que llegar a los penales, donde los ragazzi de Cannavaro sumaron su cuarta estrella.

SUDÁFRICA 2010
Por primera vez el continente negro fue escenario de la fiesta del fútbol en un Mundial récord: de participantes desde la eliminatoria, de televidentes, de patrocinadores, de millones de dólares... La tierra de Nelson Mandela vio a España conseguir su primera Copa y dejó imágenes inolvidables.

BRASIL 2014
La Copa del Mundo se puso por 20ma vez en juego en el país más futbolero del planeta. Por tercera vez alemanes y argentinos definieron la supremacía y el trofeo se fue para Berlín. Para la ocasión, el correo oficial brasileño diseñó una serie de estampillas especiales para las postales que se enviaron durante la Copa del Mundo:

RUSIA 2018
El país más grande del planeta tuvo su Copa del Mundo. Símbolos históricos de la Rusia de los zares, de los años de la Unión Soviética y de la moderna nación del siglo XXI convivieron en los diseños. El correo ruso estuvo a la altura del acontecimiento:

sábado, 25 de enero de 2020

Europa tiene 55 sobrenombres

Cada selección nacional tiene su apodo, y las 55 que son miembro de la UEFA hacen un alarde de la diversidad cultural de Europa. Los colores de las camisetas y las referencias históricas aparecen de modo brillante. ¿Cómo le dicen a cada una?

Albania: Kuqezinjte (Rojinegra, en albanés)

Alemania: Die Mannschaft (El Equipo, en alemán)

Andorra: La selecció tricolor (la selección tricolor, en catalán)

Armenia: Azgayin havaqakan (Equipo Nacional, en armenio)

Azerbaiján: Odlar yurdu komandasi (Equipo de la Tierra del Fuego, en azerí)

Austria: Das Team (El Equipo, en alemán-inglés), Die Rot-Weiss-Roten (Los rojo-blanco-rojos, en alemán)

Belarús: Nacionalnaya sbornaya (Equipo Nacional, en bielorruso)

Bélgica: Les diables rouges o Rode Duivels (los diablos rojos, en francés o en flamenco)

Bosnia-Hercegovina: BH Representacija (Selección de BH, en bosnio) o Zuto-Plavi (los azul y amarillos, en bosnio)

Bulgaria: Lavovete (Leones, en búlgaro)

Chipre: Galanolefki (los blanquiazules, en griego)

Croacia: Vatreni (Ardientes, o llenos de fuego, en croata)

Dinamarca: Danish Dinamite (Dinamita danesa, en inglés)

Escocia: The Dark Blues (los de azul oscuro, en inglés)

Eslovaquia: Narodni Tym (Equipo Nacional, en eslovaco)

Eslovenia: Reprezentanca (Selección, en esloveno)

España: La Furia o La Roja

Estonia: Sinisärgid (los azules, en estonio)

Finlandia: Sinivalkoiset (los blanquiazules, en finés)

Francia: Les Bleus (los azules, en francés)

Gales: The Dragons (los Dragones, en inglés)

Georgia: Jvarosnebi (Cruzados, en georgiano) o Erovnuli nakrevi (Selección, en georgiano)

Gibraltar: Llanitos

Grecia: To Peiratiko (el Barco Pirata, en griego) o Ethniki Ellados (Selección Griega, en griego)

Holanda: Oranje (la Naranja, en flamenco)

Hungría: Valogatott (Selección, en magyar)

Inglaterra: Three Lions (Tres Leones, en inglés)

Irlanda: The Boys in green (los Muchachos de verde, en inglés)

Irlanda del Norte: Green and White Army (Ejército verdiblanco, en inglés)

Islas Feroe: Landslidid (Equipo Nacional, en feroés)

Islandia: Strákarnir okkar (Nuestros muchachos, en islandés)

Israel: Nivheret Hatchelet (la selección celeste, en hebreo)

Italia: La Nazionale (la Selección, en italiano) o Azzurri (azules, en italiano)

Kazajstán: Kazakhstanskie barsy (Leopardos de las nieves, en ruso)

Kosovo: Dardanët (dardarios) o Djelmoshat e Artë (muchachos de oro)

Letonia: Izlase (Selección, en letón)

Liechtenstein: Nati (abreviación de Nationalmannschaft, Equipo Nacional, en alemán)

Lituania: Rinktine (Selección, en lituano)

Luxemburgo: D'Leiwen (los Leones, en alemán)

Macedonia: Creveni Lavovi (Leones rojos, en macedonio)

Malta: Kavallieri Ta Malta (Caballeros de Malta, en maltés) o IT-Team Nazzjonali (Equipo Nacional, en maltés)

Moldavia: Selectionata (Selección, en moldavo)

Montenegro: Sakoli (Halcones, en serbio)

Noruega: Landslaget (Equipo Nacional, en noruego)

Polonia: Bialo-czerwoni (Rojiblanca, en polaco) o Polskie Orly (Águilas polacas, en polaco)

Portugal: Seleçao das Quinas (Selección de los Escudos, en portugués)

República Checa: Cesti Ivi (Leones checos, en checo) o Narodni Tym (Equipo Nacional, en checo)

Rumania: Tricolorii (Tricolores, en rumano)

Rusia: Sbornaya (Selección Nacional, en ruso)

San Marino: La Serenissima (La Serenísima, en italiano)

Serbia: Orlovi (Águilas, en serbio)

Suecia: Blagult (Azul-amarilla, en sueco) o Kronors (Coronas, en sueco)

Suiza: Nati (abreviación de Nationalmannschaft, Equipo Nacional, en alemán)

Turquía: Ay Yildiz (el equipo de la Luna y la Estrella, en turco)

Ucrania: Sbirna (Selección, en ucraniano)

miércoles, 22 de enero de 2020

La máxima goleada de selecciones: 46-0

El 7 de julio de 2015 Vanuatu aplastó los Estados Federados de Micronesia con un impresionante 46-0, por un partido correspondiente a los Pacific Games, que oficiaron como eliminatoria de Oceanía para los Juegos Olímpicos Río 2016.

Este resultado rompió el récord de la victoria más contundente en un partido de selecciones (en este caso Sub-23), superando el 38-0 que Fiji había conseguido, también contra Micronesia, dos días antes.

Stan Foster, DT de Micronesia
El abultado resultado puede encontrar explicación en el amateurismo y la inexperiencia de los chicos de Micronesia. “Eran niños contra hombres”, remarcó Stan Foster, DT de los micronesios, luego de la derrota y recordó que para la mayoría de sus jugadores este torneo significó la primera vez que disputaron partidos en una cancha de once, con las medidas reglamentarias. “Es tan difícil en esta etapa inicial... Esto es el jardín de infantes para nosotros", ejemplificó. "Tenemos que aprender y saber que tenemos que seguir entrenando duro para mejorar", analizó Foster.

El entrenador dio más datos para tomar magnitud de la diferencia de potencial entre los equipos: "La mayoría de estos muchachos nunca ha salido de sus aldeas y mucho menos ha viajado a otra isla. Hace unos días los llevé a Guam y era la primera vez que han subido a un ascensor o usado una escalera mecánica. Ha sido un gran paso para estos chicos".

Vanuatu 46-0 Micronesia
En los tres partidos del grupo, disputados en Port Moresby (Papúa Nueva Guinea), Micronesia sufrió 114 goles: 30-0 con Tahití, 38-0 con Fiji y 46-0 con Vanuatu. "Espero que la FIFA venga a Micronesia para una inspección y podamos afiliarnos a la Confederación Asiática de Fútbol. Si lo hacen, se abrirá la puerta a recibir asistencia técnica y todo lo que vendrá con ello. Será un gran envión”, dijo el entrenador Foster.

La selección de Micronesia había perdido ya sus dos primeros partidos de grupo por 38-0, ante Fiji, y por 30-0, contra Tahití, por lo que recibió 114 tantos en tres encuentros.

Jean Kaltack
El delantero de Vanuatu Jean Kaltack marcó 16 goles en el 46-0, quedó como máximo goleador del torneo y grabó su nombre por haber convertido el máximo número de goles en un partido de selecciones.

Como los Estados Federados de Micronesia no están afiliados a la FIFA, para el máximo organismo del fútbol la mayor goleada registrada sigue siendo el 31-0 de Australia sobre Samoa Estadounidense,  el 11 de abril de 2001 camino al Mundial Japón/Corea del año siguiente. Sí, claro, se tiene en cuenta este 46-0 como partido internacional.

Selección de Micronesia que participó en los Pacific Games 2015

Si se habla de récords, vale mencionar también a la mayor goleada en un partido entre clubes (mediante goles en contra por protesta contra el árbitro): el 31 de octubre de 2002 por la THB Champions League de Madagascar, el AS Adema venció 149-0 al SO l'Emyrne Antanarativo. Más allá de este partido tan alevosamente irregular, el récord anterior se mantuvo durante 117 años: el Arbroath FC, el cual goleó 36-0 al Bon Accord FC el 12 de septiembre de 1885 por la Copa Escocesa 1885/86.

lunes, 13 de enero de 2020

Botín de Oro europeo

El Botín de Oro es el trofeo con el que se premia cada año al mayor goleador de las ligas europeas. La European Sports Magazines empezó a otorgarlo en la temporada 1967/68.

Actualmente, la clasificación se obtiene con un sistema de puntos que pondera el nivel de la liga en la que compita un jugador: en los campeonatos de España, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia los goles se valoran con 2 puntos. En el caso de Austria, Holanda, Bélgica, Portugal, Turquía, Bulgaria, Croacia, Escocia, Grecia, Israel, Noruega, Polonia, República Checa, Rusia, Serbia, Suiza y Ucrania cada gol da 1,5 puntos.

En las ligas de Albania, Andorra, Armenia, Azerbaiján, Bosnia-Hercegovina, Belarús, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Islas Feroe, Georgia, Gales, Hungría, Irlanda, Irlanda del Norte, Islandia, Kazajstán, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Macedonia, Malta, Moldavia, Montenegro, Rumania y Suecia cada gol se cuenta con 1 punto.
Esta clasificación está basada en los coeficientes UEFA de cada liga y puede variar cada año.

1968 a 1990
Temporada / Ganador (Nacionalidad) Goles / Club
1967/68 Eusébio (Portugal) 42 Benfica
1968/69 Petar Zhekov (Bulgaria) 36 CSKA Sofia
1969/70 Gerd Müller (Alemania Federal) 38 Bayern München
1970/71 Josip Skoblar (Yugoslavia) 44 Olympique de Marseille
1971/72 Gerd Müller (Alemania Federal) 40 Bayern München
1972/73 Eusébio (Portugal) 40 Benfica
1973/74 Héctor Yazalde (Argentina) 46 Sporting Lisboa
1974/75 Dudu Georgescu (Rumania) 33 Dinamo Bucarest
1975/76 Sotiris Kaiafas (Chipre) 39 Omonia Nicosia
1976/77 Dudu Georgescu (Rumania) 47 Dinamo Bucarest
1977/78 Hansi Krankl (Austria) 41 Rapid Viena
1978/79 Kees Kist (Holanda) 34 AZ Alkmaar
1979/80 Erwin Vandenbergh (Bélgica) 39 Lierse SK
1980/81 Georgi Slavkov (Bulgaria) 31 Trakia Plovdiv
1981/82 Wim Kieft (Holanda) 32 Ajax
1982/83 Fernando Gomes (Portugal) 36 Porto
1983/84 Ian Rush (Gales) 32 Liverpool
1984/85 Fernando Gomes (Portugal) 39 Porto
1985/86 Marco Van Basten (Holanda) 37 Ajax
1986/87 Toni Polster (*) (Austria) 39 Austria Viena
1987/88 Tanju Çolak (Turquía) 39 Galatasaray
1988/89 Dorin Mateut (Rumania) 43 Dinamo Bucarest
1989/90 Hristo Stoichkov (Bulgaria) 38 CSKA Sofia - Hugo Sánchez (México) 38 Real Madrid

(*) Rodion Cămătaru fue descalificado al cometerse varias irregularidades en numerosos partidos de la Liga Rumana, anotó 20 goles en 6 partidos, lo que le llevó a la cifra total de 44 goles.

1991 a 1996
Durante este período no fue otorgado ningún premio al goleador de Europa, pero a continuación se muestran los jugadores que lo hubiesen ganado:
Temporada / Ganador (Nacionalidad) Goles / Club
1990/91 Darko Pancev (**) (Yugoslavia) 34 Crvena Zvezda
1991/92 Ally McCoist (Escocia) 34 Glasgow Rangers
1992/93 Ally McCoist (Escocia) 34 Glasgow Rangers
1993/94 David Taylor (Gales) 43 Porthmadog FC
1994/95 Arsen Avitisyan (Armenia) 39 Homenhem
1995/96 Zviad Endeladze (Georgia) 40 Margveti

(*) Darko Pancev recibió el premio en 2006, pues después de una protesta desde Chipre, donde un jugador había anotado 40 goles, France Football decidió quitarle la oficialidad a la competición hasta 1996.

1997 a la actualidad
Temporada / Ganador (Nacionalidad) Goles / Club
1996/97 Ronaldo (Brasil) 34 Barcelona
1997/98 Nikos Machlas (Grecia) 34 Vitesse
1998/99 Mário Jardel (Brasil) 36 Porto
1999/00 Kevin Phillips (Inglaterra) 30 Sunderland
2000/01 Henrik Larsson (Suecia) 35 Celtic FC
2001/02 Mário Jardel (Brasil) 42 Sporting Lisboa
2002/03 Roy Makaay (Holanda) 29 Deportivo La Coruña
2003/04 Thierry Henry (Francia) 30 Arsenal
2004/05 Diego Forlán (Uruguay) 25 Villarreal - Thierry Henry (Francia) 25 Arsenal
2005/06 Luca Toni (Italia) 31 Fiorentina
2006/07 Francesco Totti (Italia) 26 Roma
2007/08 Cristiano Ronaldo (Portugal) 31 Manchester United
2008/09 Diego Forlán (Uruguay) 32 Atlético de Madrid
2009/10 Lionel Messi (Argentina) 34 Barcelona
2010/11 Cristiano Ronaldo (Portugal) 40 Real Madrid
2011/12 Lionel Messi (Argentina) 50 Barcelona
2012/13 Lionel Messi (Argentina) 46 Barcelona
2013/14 Luis Suárez (Uruguay) 31 Liverpool - Cristiano Ronaldo (Portugal) 31 Real Madrid
2014/15 Cristiano Ronaldo (Portugal) 48 Real Madrid
2015/16 Luis Suárez (Uruguay) 49 Barcelona
2016/17 Lionel Messi (Argentina) 37 Barcelona
2017/18 Lionel Messi (Argentina) 34 Barcelona
2018/19 Lionel Messi (Argentina) 36 Barcelona

Lionel Messi y su récord de 6 Botines de Oro
El Botín de Oro es llamado Bota de Oro en España. También se lo conoce como Golden Boot (inglés), Souier d'Or (francés), Scarpa d'Oro (italiano), Goldener Schuh (alemán), Bota de Ouro (portugués), Gouden Schoen (holandés), Gheata de Aur (rumano), Златна обувка (búlgaro), Guldskon (sueco), Altın Ayakkabı Ödülü (turco), Χρυσό Παπούτσι (griego) y Zlatna kopačka (croata), por citar solamente los idiomas de los ganadores.

miércoles, 8 de enero de 2020

Un rebelde querible: Garrafa Sánchez

Este 8 de enero se cumplen 14 años de la muerte del querido Garrafa Sánchez. Como recuerdo, esta entrevista en El Gráfico:

Talentoso, impulsivo y atorrante cabal, Garrafa es uno de los grandes personajes del ascenso y el niño mimado de la hinchada de Banfield. Creció en una villa y llegó a estar a prueba en el Boca de Bilardo, pero el fútbol grande lo tiene sin cuidado y sueña con retirarse en su amado Laferrere.


Artículo publicado en la revista El Gráfico, en febrero de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES Y DIEGO MELCONIAN


La tarde de febrero se pone a cada minuto más pesada. El cielo del sur del Gran Buenos Aires amenaza descargar la tormenta demorada y, en la cancha, la reserva de Banfield lucha para levantar un tempranero 0-1 ante J.J. Urquiza. Entre los suplentes, recuperándose de una lesión, se destaca el volante José Luis Sánchez, Garrafa, el preferido de los hinchas. Un taco, un caño, un codazo… Para él no hay amistoso, ni pretemporada que valgan; “no me gusta perder a nada”, recalca, y se le nota. Después de una gran jugada personal, consigue el empate y se lo dedica con fiereza al árbitro. El grito retumbó fuerte en el estadio casi vacío y el desenlace fue previsible: afuera.
“Siempre fui así, siempre jugué igual. En el potrero, en Laferrere y ahora en Banfield, ¿por qué voy a cambiar? No me va a cambiar nadie”, se justifica.

-Pero por sobre el resultado, sos un tipo al que le gusta jugar. No se entiende…
-Como todos, quiero ganar, pero si tengo que tirar un caño, lo tiro, no tengo problemas. Aunque vaya ganando o perdiendo lo tiro igual.

-¿Nunca pensaste en que podías perjudicar a tus compañeros?
-No, porque me fue siempre bien. Tampoco voy a tirar cien caños… tiro unos diez y por ahí me salen seis o siete. Pero voy para adelante, no es que los tiro y me quedo ahí ni en lugares de la cancha donde ponga en peligro al equipo, eso sería una boludez. Los hago más llegando a los córners; nunca tiro caños al pedo.

-¿Qué sensaciones te deja un caño bien tirado?
-Es una alegría por la gente a la que le gusta el buen juego. Hoy no hay muchos jugadores que se animen a tirar caños o tacos, pero quizá no lo hacen por miedo a que les digan algo. Todos los jugadores creen que cuando les tirás un caño los estás cargando, y no es así. Que me tiren un caño a mí. Y si vamos perdiendo se los tiro igual. Es raro, se critica que uno tire un caño, pero no al que te pega una patada en la nuca.

-¿Falta más gente con esta firmeza de convicciones en el fútbol?
-El futbolista habla de la importancia de la concentración, de lo que tiene que hacer en el partido, y yo no. Yo no pienso, vengo a jugar, a divertirme. Hago la entrada en calor y estoy bailando, estoy jodiendo. Yo siento que el fútbol es así, que tenés que demostrar lo que sabés y si sabés jugar tenés que estar tranquilo. Ahora hay jugadores que están nerviosos, les duele la cabeza, pero porque están constantemente pensando en el partido. No hay que pensar mucho en el partido, hay que jugarlo. Cuando estás adentro de la cancha son once contra once.

-Y ahí no cambia el tema de la camiseta, ¿es lo mismo un equipo grande que uno chico?
-Yo jugué en El Porvenir, que es un equipo chico dentro de la divisional y hacía lo mismo. Gracias a Dios fui uno de los mejores jugadores de la categoría y me trajeron a Banfield para que haga lo mismo; si lo cambio soy un boludo, esa es la verdad. Si un equipo te trae es porque te vio jugar; en el Nacional B hice 18 goles, no tengo que cambiar.

El ambiente del fútbol de los sábados lo conoce y reconoce. Desde sus comienzos en Laferere, su ascenso por El Porvenir y su presente en Banfield. Pero en octubre del 96 la vida le hizo probar de cerca el sabor de la Primera, y en un grande. Una oportunidad que no volvió a repetirse.
“Con Laferrere fuimos a jugar un amistoso contra Boca en Ezeiza –recuerda-. El domingo Boca ganó y Bilardo, por cábala, pidió jugar otra vez con nosotros. Anduve bien y me ofrecieron entrenar con ellos. El tema es que no tenía con qué ir hasta allá, porque no hay colectivos, me mandaba con mi moto, una CBR 600. Un día, por la autopista, pasé por la lado de la camioneta de Pumpido, que llebava a Bilardo. Me vieron y como había una cláusula que les prohibía a los jugadores andar en moto, al día siguiente me dijeron no fuera más. Yo sabía que no podía andar en moto, pero, ¿iba a ir a dedo? Por eso digo que no me arrepiento”.

-¿Pensaste que estabas jugando con fuego? ¿Qué podías perder tu gran oportunidad?
-No, porque si no iba en la moto, directamente no iba. No tenía otra. Trataba de ir más temprano, antes de que llegue el micro, para que no me vea nadie…

-¿A cuánto ibas ese día?
-Y ligero… a ciento y pico.

-¿Largaste las motos?
-A los seis meses. Me ofrecieron un Fiat Uno y lo cambié por la moto. Después no me subí nunca más.

-¿Por la comodidad del auto o por la responsabilidad?
-No, me encantan las motos y más adelante voy a volver a tener una. Además mi nena tiene 9 meses y no podría llevarla.

-¿En qué otras cosas te cuidás?
-Vino no tomo nada, pero porque no me gusta, no me cae bien. Quizá alguna cervecita con los compañeros, pero nada más. Ahora, si me invitan a un asado, me puedo comer cinco chorizos, en eso no me fijo.

-¿Estás marcado?
-Un poco. Cuando llegué a Banfield lo primero que me dijeron fue “ojo con las motos” y que no me haga expulsar.

-¿En el potrero eras igual que ahora?
-No jugué mucho. Estaba en los campeonatos de chicos, pero hasta los 13 ó 14 años. Después empecé en Laferrere y los mismos amigos del barrio no me dejaban jugar. Por eso no fui más, sólo para verlos. Como los grandes sabían que yo estaba en el club, me cuidaban porque era el único del barrio que iba a llegar a Primera.

-¿Te daba bronca que te cuidaran?
-No, yo mismo estaba decidido a no jugar. Ni siquiera llevaba la ropa, porque si no, empezás a jugar, te entusiasmás y terminás con una patada que no te deja entrenar en el club. En esos partidos te pegan mucho, con mala leche. Y encima por dos mangos.

-¿Eran torneos por plata?
-Sí, campeonatos-campeonatos. Todos quieren ganar y te matan. Se agarran a piñas, vale todo. Ahí ganás de guapo. Mi hermano Adolfo juega en esos torneos… ¡es un boludo! Un día se fue a probar en la cuarta de Laferrere y quedó, pero después no fue más. No quería entrenar…

-¿Esos años de potrero te curten para jugar en Primera?
-Sí, porque agarrás mucha experiencia, jugás contra tipos duros, no hay referí que te proteja. Te tenés que aguantar todo lo que venga. Pero es lindo, no digo que no. A veces me prendo, en un casados contra solteros, pero entre amigos, no más, sin compromiso. Porque cuando jugás por plata, nunca falta alguno que dice: “aquel juega en Laferrere”, y todos te van a buscar a vos.

-Hablás de tu hermano. A vos, ¿te gusta entrenar?
-Y…

-¿Y qué pasa?
-No le saco el lomo, pero me cuesta. Sé que tengo que venir todos los días y vengo. Es mi trabajo y me la tengo que aguantar.

-Antes no te importaba nada. ¿Qué te hizo ver estas responsabilidades?
-Cuando nació Bárbara, mi nena, empecé a ver otras cosas. Acá, en Banfield, en la B Nacional, es otro mundo, pero el que la sufrió como yo la sufrí en Laferrere y El Porvenir, se da cuenta que esto no hay que perderlo, porque para mí esto es de primera. Y si lo pierdo tengo que volver a un club chico y no quiero sufrir otra vez.

-¿Qué sufrías jugando en Laferrere?
-Yo soy hincha de Laferrere, nací ahí. Pero me debían cinco meses, tenía que mandar cartas documento. Era quilombero, salía en los diarios por pelear mi plata. Terminaban depositándomela porque no me querían dejar libre. En Banfield, por ahí estás dos meses abajo, pero por cómo está el fútbol argentino, no es nada. Acá te tratan como a un jugador, tenés la ropa lista… Sin ir más lejos, en El Porvenir teníamos que llevarnos la ropa para entrenar, bañarnos con agua fría. Y no quiero que eso me pase de vuelta.

-¿No pensás en jugar en la A?
-Me gustaría quedarme, a menos que me salga algo como lo que apareció en diciembre, una oportunidad de ir a Corea. Si me sale algo así, me tengo que ir, porque quiero asegurarme el futuro.

-¿Por qué siempre en clubes del ascenso?
-Estuve un par de días en Ferro, pero no estaba con ánimo de jugar. Mi viejo estaba muy enfermo y eso me sacaba las ganas. Además hubo unos problemitas de plata. Después, encontré a mi viejo tirado, y enseguida dejé de entrenar. Pero eso nadie lo ve. Para criticar hablan todos, pero esas cosas que uno sufre, nadie las contempla.

-¿Te sentís en deuda por no haber jugado en la A?
-Tengo muchas ganas, pero tampoco pretendo ir regalado. Prefiero estar en un club como Banfield y jugar antes que ir a un plantel de Primera y estar de relleno en el banco. Yo quiero jugar, aunque tenga que hacerlo en la C. Es feo estar en el banco.

-¿Y no te quedan las ganas de demostrar que podés dar más?
-No digo que no, pero no se me dio llegar a un equipo bueno para pelear a mitad de tabla. Estuve en Ferro, que estaba descendido, sufriendo con todos los chicos… En Banfield puedo pelear el ascenso y es más competitivo que estar en Primera y perder todos los domingos y no cobrar.

La B Nacional volvió y Banfield está prendido en la lucha por retornar a Primera A.
Garrafa, con contrato hasta junio, seguirá ofreciendo ese toque mezcla de elegancia y de atorrante, el mismo que aprendió en los años duros de la villa La Jabonera, en La Tablada.

-¿Cómo es curtirse en una villa?
-Viví ahí hasta los 13 años, pero entonces no había todas esas cosas que hay ahora, como la droga, era distinto.

-¿Seguiste viendo a tus amigos de entonces?
-Todos esos chicos que se criaron conmigo, lamentablemente, ya no están, por cosas que pasan en la villa. Se los llevó la falopa, o la policía…

-¿Sentís que se discrimina a los villeros?
-Sí, mucho. En la villa hay gente que viene de otros países o del interior a pelearla, a laburar y pagan el pato por los otros, porque también hay mucha gente mala. El barrio cambió mucho.

-¿Y vos cómo zafaste?
-Tenía a mis viejos que me hablaban todos los días. Y nos fuimos justo a tiempo, cuando tenía 13 años. Gracias a Dios, nunca tuve contacto con la droga y todo eso. Después, ya en las inferiores, los partidos son los domingos a la mañana, por eso no podíamos salir a bailar, a joder los sábados. Si hubiera hecho todo eso, me cagaba en el esfuerzo que hacía mi viejo para que yo pudiera jugar al fútbol. Además, a los 14 años conocí a Alicia, la que hoy es mi señora; me puse las pilas. 

-¿Cómo fue tu educación?
-Yo terminé la primaria y largué. Pero a un hijo mío le inculcaría que primero está el estudio y después el fútbol. Hoy veo cosas raras, como que los chicos van a probarse a un club y van con los padres. Es como que los viejos están interesados en sacar provecho de los pibes. Y no es así la cosa.

-¿Qué proyectos tenés fuera del fútbol?
-Pienso jugar hasta los 35 años y terminar en Laferrere. Aunque esté en la C y tenga que ir gratis. Es mi vida y siempre digo que no tenés que estar besando camisetas para demostrar cuánto querés a un club. La única camiseta que voy a besar es la de Laferrere. Eso no quita que deje todo hoy en Banfield.

-¿Después del fútbol, qué?
-Me gustaría estar como ayudante de campo o algo vinculado con el fútbol, porque no me veo trabajando.


SIEMPRE JUNTO A SU PADRE
La lucha por salir de la villa no fue fácil. Francisco, su padre, tuvo que deslomarse repartiendo garrafas de gas junto a su hijo para poder enderezar el futuro, en una casita de Laferrere. Ahí nació el apodo, y también se estrechó una relación de afecto que siguió creciendo hasta el último minuto de vida de Don Francisco.
“Yo soy profesional, pero también muy familiar. Me voy del club y estoy todo el tiempo con mi familia –resume-. Cuando jugaba en Bella Vista de Montevideo me daban los lunes libres y yo me venía a ver a mi viejo que estaba enfermo. Hay pocos jugadores que hacen eso”.

-¿Qué enfermedad tuvo?
-Cáncer en los pulmones. Sufrió mucho, fueron siete meses duros. Cuando me enteré dije “no juego más”. No quería saber nada, sólo estar al lado de él. Estuvo un mes en casa y después lo internaron. En el hospital no había comodidades, pero dormíamos en el piso de la sala, para cuidarlo. Quise disfrutarlo hasta el final y esas imágenes no me las olvido nunca más. Largué el fútbol por casi diez meses, pero más allá de que mi viejo se haya ido, me queda para toda la vida la tranquilidad de haber estado con él hasta el último minuto.

-En el primer partido, después de la muerte de tu papá le ganaron a Chicago 6-1. Hiciste un gol y hubo un momento de emoción que no todos entendieron…
-Los de Chicago pensaron que los estaba cargando. Festejé el gol adentro del arco mirando al cielo, justo delante de la hinchada de ellos. Me sacaron amarilla, pero solamente yo sabía que en ese momento estaba festejando el gol con mi papá.

El 8 de enero de 2006 José Luis Sánchez murió tras dos días de agonía, luego de caer mientras hacía piruetas con su moto, frente a la puerta de su casa. El volante ofensivo dejó su sello en Laferrere (1993/97 y 2005), El Porvenir (1997/99), Bella Vista de Montevideo (1999/2000) y Banfield, donde se dio el gusto de jugar en la Copa Libertadores.
Tenía 31 años. Una tribuna del estadio de Laferrere hoy lleva su nombre.
El homenaje a Garrafa Sánchez en la plaza que los banfileños
le dedicaron al lado del estadio Florencio Sola.

Garrafa, cuando jugaba en Laferrere, con un admirador 
que le da dimensión a su talento: Diego Maradona.
Fue el 15 de octubre de 1994.


martes, 7 de enero de 2020

Futbolista africano del año

El delantero senegalés Sadio Mané fue elegido mejor jugador africano de 2019, en una ceremonia celebrada en Hurghada, Egipto. Mané fue uno de los artífices de la histórica temporada del Liverpool, en la que los 'Reds' lograron la Liga de Campeones, además del subcampeonato de la Premier League, y lideró a la selección senegalesa al subcampeonato en la Copa de África de Naciones celebrada en Egipto.

El premio, también conocido como Glo-CAF Award, cobró mayor importancia a partir de 1995 cuando la revista France Football dejó de entregar el Balón de Oro africano. Desde entonces, el Futbolista Africano del Año se convirtió en el galardón individual más prestigioso del continente.

El camerunés Samuel Eto'o y el marfileño Yaya Touré, con cuatro premios, son quienes más veces lo han recibido.

Estos son todos los ganadores:

1992 Abédi Pelé (GHA) - Olympique Marseille
1993 Rashidi Yekini (NIG) - Vitória FC Setúbal
1994 Emmanuel Amunike (NIG) - Sporting de Lisboa
1995 George Weah (LIB) - Milan
1996 Nwankwo Kanu (NIG) - Internazionale
1997 Victor Ikpeba (NIG) - Monaco
1998 Mustapha Hadji (MAR) - Deportivo de La Coruña
1999 Nwankwo Kanu (NIG) - Arsenal
2000 Patrick Mboma (CAM) - Parma
2001 El Hadji Diouf (SEN) - Lens
2002 El Hadji Diouf (SEN) - Liverpool
2003 Samuel Eto'o (CAM) - Real Mallorca
2004 Samuel Eto'o (CAM) - Barcelona
2005 Samuel Eto'o (CAM) - Barcelona
2006 Didier Drogba (CDM) - Chelsea
2007 Frédéric Kanouté (MAL) - Sevilla
2008 Emmanuel Adebayor (TOG) - Arsenal
2009 Didier Drogba (CDM) - Chelsea
2010 Samuel Eto'o (CAM) - Internazionale
2011 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2012 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2013 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2014 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2015 Pierre-Emerick Aubameyang (GAB) - Borussia Dortmund
2016 Riyad Mahrez (ARG) - Leicester City
2017 Mohamed Salah (EGI) - Liverpool
2018 Mohamed Salah (EGI) - Liverpool
2019 Sadio Mané (SEN) - Liverpool