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martes, 7 de enero de 2020

Futbolista africano del año

El delantero senegalés Sadio Mané fue elegido mejor jugador africano de 2019, en una ceremonia celebrada en Hurghada, Egipto. Mané fue uno de los artífices de la histórica temporada del Liverpool, en la que los 'Reds' lograron la Liga de Campeones, además del subcampeonato de la Premier League, y lideró a la selección senegalesa al subcampeonato en la Copa de África de Naciones celebrada en Egipto.

El premio, también conocido como Glo-CAF Award, cobró mayor importancia a partir de 1995 cuando la revista France Football dejó de entregar el Balón de Oro africano. Desde entonces, el Futbolista Africano del Año se convirtió en el galardón individual más prestigioso del continente.

El camerunés Samuel Eto'o y el marfileño Yaya Touré, con cuatro premios, son quienes más veces lo han recibido.

Estos son todos los ganadores:

1992 Abédi Pelé (GHA) - Olympique Marseille
1993 Rashidi Yekini (NIG) - Vitória FC Setúbal
1994 Emmanuel Amunike (NIG) - Sporting de Lisboa
1995 George Weah (LIB) - Milan
1996 Nwankwo Kanu (NIG) - Internazionale
1997 Victor Ikpeba (NIG) - Monaco
1998 Mustapha Hadji (MAR) - Deportivo de La Coruña
1999 Nwankwo Kanu (NIG) - Arsenal
2000 Patrick Mboma (CAM) - Parma
2001 El Hadji Diouf (SEN) - Lens
2002 El Hadji Diouf (SEN) - Liverpool
2003 Samuel Eto'o (CAM) - Real Mallorca
2004 Samuel Eto'o (CAM) - Barcelona
2005 Samuel Eto'o (CAM) - Barcelona
2006 Didier Drogba (CDM) - Chelsea
2007 Frédéric Kanouté (MAL) - Sevilla
2008 Emmanuel Adebayor (TOG) - Arsenal
2009 Didier Drogba (CDM) - Chelsea
2010 Samuel Eto'o (CAM) - Internazionale
2011 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2012 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2013 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2014 Yaya Touré (CDM) - Manchester City
2015 Pierre-Emerick Aubameyang (GAB) - Borussia Dortmund
2016 Riyad Mahrez (ARG) - Leicester City
2017 Mohamed Salah (EGI) - Liverpool
2018 Mohamed Salah (EGI) - Liverpool
2019 Sadio Mané (SEN) - Liverpool

jueves, 2 de enero de 2020

Africanos en la Copa Libertadores


Artículo publicado en la revista Potrero, en marzo de 2017
Por PABLO ARO GERALDES

Si Sudamérica es el semillero del fútbol mundial, se hace verdaderamente difícil que en su máximo torneo, la principal vidriera que Europa observa con detalle, aparezcan figuras extracontinentales. Son pocas, raras, pero las hubo y las hay. África, esa otra fuente explotada por los ricos clubes europeos, provee mano (o pie) de obra barata a cada vez más países más allá de los europeos, y así fue que pocos, solitarios, aventureros, fueron llegando futbolistas que vistieron camisetas sudamericanas.

En la Argentina son recordados varios casos que sembraron más simpatía que admiración futbolística. De Zambia llegó el arquero Efferd Chabala a Argentinos Juniors. Lo siguieron el camerunés Alphonse Tchami -el más popular por pasar a Boca Juniors- y el sudafricano Teophilus Khumalo, a quien todos llamaba “Doctor” por haber estudiado medicina. Fue una ilusión de Ferro Carril Oeste que se apagó muy pronto. Pero las puertas ya se habían abierto para la inmigración africana y pronto arribaron Ernest Mtawalli de Malawi a Newell’s Old Boys y luego a Talleres, de Córdoba; Nii Lamptey de Ghana a Unión, de Santa Fe; Tobie Mimboe de Camerún a San Lorenzo; Ibrahim Sekagya de Uganda a Atlético de Rafaela, Ferro y Arsenal…

Algunos, como Memory Mucherahowa, ni siquiera llegaron a debutar: recaló en Caballito cuando la novedad de Dr. Khumalo todavía estaba fresca, pero se tuvo que volver a Zimbabwe sin haber lucido la camiseta verde. Otros jugaron apenas unos minutos, pero en el caso del nigeriano Felix Orode fueron suficientes para quedar en el recuerdo sanlorencista: en 2009 entró contra Huracán en el que fue su único partido en Primera y participó en la acción que selló el 2-0 en Parque de los Patricios. Se quedó en el país, pasó por Nueva Chicago, la CAI, Excursionistas, Luján y ahora es ídolo en Sportivo Barracas.

La conexión africana no se detiene y la última página la empezó a escribir Okiki Afolabi, goleador de la pasada Nigeria Premier League y flamante delantero de Talleres de Córdoba.

John Yawson
(Ghana / Peñarol)
Pero esta edición está consagrada a la Copa Libertadores de América y ninguno de los antes mencionados llegó a disputarla. Pocos memoriosos estadígrafos recordarán el nombre de John Yawson, un ligero puntero ghanés que llegó a Peñarol en 1980 y al año siguiente se convirtió en el primer africano en jugar la Copa. Con el mismo poder de visionario con el que había ideado dos décadas antes un torneo que agrupara a los campeones de Sudamérica, Washington Cataldi era mucho más que el presidente de Peñarol, conocía como pocos el fútbol mundial. “El futuro del fútbol está en África”, declaraba mucho antes de que Camerún, Nigeria, Ghana o Costa de Marfil se convirtieran en dolores de cabeza para los grandes en las Copas del Mundo.

El 6 de mayo de 1981, ante Bella Vista, Yawson hizo su debut copero en el estadio Centenario. El cuadro aurinegro ganó el grupo pero en la zona semifinal quedó detrás del sorprendente Cobreloa. Al año siguiente Peñarol levantó por cuarta vez la Copa Libertadores, pero el ghanés ya había pegado la vuelta. A Yawson se le habían sumado dos sudafricanos: Abednigo Ngcobo y Ace Knomo, que casi no entraron en acción y no jugaron la Copa. Walter Olivera, el capitán de aquel Peñarol, recordaba: “Jawson era ligerísimo, lo mismo que los otros dos… Lo que pasa es que eran más livianos y en aquel fútbol se les hacía más difícil poder jugar. No eran malos, pero el de antes era otro juego, hoy ha cambiado mucho”.

Custódio Mendes
(Cabo Verde / Estudiantes de La Plata)
Aquel hito establecido por Peñarol, al igual que haber marcado el primer gol de la Copa y haber sido el primer campeón, quedó más que nada como una anécdota, pero no fue el inicio de un transito masivo desde el continente negro a los pagos de la Conmebol. De hecho, el siguiente africano que pisó una cancha por la Libertadores había llegado a la Argentina de chico y se formó en Estudiantes de La Plata, club con el que llegó a Primera. Se trata de Adriano Tomás Custódio Mendes, de Cabo Verde, quien inmigró al país con nacionalidad portuguesa, ya que el archipiélago fue colonia hasta 1975. Debutó el 29 de febrero de 1984 en la Copa, en el 1-1 con Independiente, que terminaría siendo el campeón. Jugó dos partidos más y luego de pasar por Temperley y el Blooming boliviano recién volvió a disputar la Libertadores en 1988, esta vez con la casaca azulgrana de Cerro Porteño, de Paraguay.

Los Juegos Olímpicos de 1988 y 1992, más los mundiales juveniles, marcaron en el mapamundi futbolísticos a varios países de África. La precariedad de la documentación podía sembrar dudas a la hora de ver a esos fornidos jugadores que no parecían de 17 o de 20 años, pero algunos clubes se empezaron a animar a pagarles el cruce del Atlántico.

En 1993 el Caracas FC debutó en la Copa Libertadores y a la novedad de su participación le agregó la presencia del ghanés Ibrahim Salisu, un delantero veloz y goleador en su patria que no pudo repetir sus destrezas en el certamen sudamericano. Su aparición fue, de todos modos, tan auspiciosa que los de la capital venezolana reincidieron en la conexión Ghana: para la edición 1996 contrataron a Safiyanu Musah y Michael Osei para acompañar a Salisu.

Cyrille Makanaky
(Camerún / Barcelona SC)
Con su particular peinado rasta, Cyrille Makanaky era rápidamente reconocido en la formidable selección de Camerún, la misma que venció a la Argentina en el partido inaugural del Mundial ‘90. Despertaba simpatía, pero también la movía en la mitad de la cancha. En 1994 firmó para el Barcelona… de Ecuador. Anduvo bien, salió campeón, pasó a Francia y en 1996 regresó a Guayaquil para dar una segunda vuelta olímpica y jugar la Copa Libertadores. Pero la historia no terminó bien: los dirigentes tenían una deuda importante con el camerunés y ahí entra la leyenda incomprobable que muchos ecuatorianos repiten como una verdad revelada. Dicen que Makanaky le pagó a un brujo para que maldijera al club; otros aseguran que él mismo preparó un maleficio. Brujería sí, brujería no, lo cierto es que tras la partida del africano, el Barcelona pasó 15 años sin ser campeón.

En ese 1996 la Copa tuvo a otro camerunés: en Cerro Porteño jugó Tobie Mimboe, el mismo que una temporada después tuviera un fugaz paso por San Lorenzo de Almagro.

Si Camerún estaba de moda y el recuerdo de la melodía de Notti Magiche de 1990 era imposible de reemplazar, todavía más curiosa resultó la aparición de Thomas N’Kono en el arco de Bolívar para la Copa 1997. En 1979 había sido elegido mejor arquero de África y compitió en las Copas del Mundo 1982 y 1990. A los 40 años, la Libertadores era un desafío novedoso y no desentonó en el equipo paceño: fue titular en los 10 partidos, ganó el Grupo 1 y recién cayó en cuartos de final ante Sporting Cristal, la revelación. Ganó 2-1 en La Paz y perdió 0-3 en Lima. Quien marcó el tercer gol es otro africano, el gran protagonista de esta nota.

Prince Amoako se había destacado en los Juegos Olímpicos de Atlanta con la selección de Ghana y un año después se embarcó con un destino inimaginado para los jóvenes de su tierra: el Perú. Sin hablar castellano se sumó al plantel de Sporting Cristal que estuvo cerca de ser el primer conjunto peruano ganador de la Copa. No pudo ser, pero grabó un hito: es el único futbolista africano que disputó una final del torneo mayor de la Conmebol.

Ya era sensación. Cuando Sporting Cristal vino a Buenos Aires para enfrentar por semifinales al Racing del Coco Basile, la revista peruana Once lo retrató al volante de un automóvil y tituló “Amoako, el conductor”. Lo que todavía ni él debe saber es por qué posó con una gorra de la Policía Federal.

Ese equipo histórico que alcanzó la final de la Libertadores con el Cruzeiro es reconocido aún hoy por su juego de conjunto. La primera definición se cerró con un 0-0 en Lima, sin Amoako. Para la revancha en el Mineirão, el técnico Sergio Markarián lo puso de entrada, pero comenzada la segunda mitad y con el resultado todavía en cero lo cambió por Alfredo Carmona. Finalmente los brasileños levantaron el trofeo gracias al gol de Elivelton, a 15 minutos del epílogo.

Amoako era figura y por sus pies pasó el accionar de Sporting Cristal. Su estancia en Perú se prolongó al año siguiente cuando pasó a Deportivo Muncipal, de Lima. Allí jugó una temporada más antes de marcharse a Talleres. En Córdoba es, todavía, el único africano que disputó un clásico con Belgrano. Después su carrera lo llevó por España, Grecia y Rusia antes de volver a su país. Hoy divide su tiempo entre su academia de menores en los Estados Unidos y Accra, la capital de Ghana. Desde allí surgió este diálogo con Potrero, antes de cumplirse los veinte años de aquella final copera:

-¿Sabe la gente en Ghana que sos el único africano que jugó una final de Copa Libertadores?
-Sí, sí, sí… La mayoría lo sabe. Es un motivo de orgullo para los futboleros de mi país.

-¿Cómo fue la llegada a un medio tan diferente, con un idioma desconocido?
-La adaptación no fue difícil porque siempre tuve buenas personas a mi alrededor. Al principio, no podía hablar español, pero ahora puedo hablar y leer para entender.

De todos modos, luego del primer contacto, prefirió esta charla sea en inglés.

-¿Qué aprendió en su paso por Sudamérica?
-Yo me incliné mucho por el fútbol sudamericano. En África nos encanta el fútbol, pero lo que he experimentado en América del Sur fue que la pasión del fútbol es tan grande y es más profesional que en mi tierra. En Sudamérica el nivel de fútbol es más alto que el de África… Creo que el que juega en Sudamérica, entonces se puede hacerlo en cualquier parte de Europa. Lo que aprendí allá me ayudó para después jugar mejor en Europa.

-Más allá del fútbol, ¿qué memorias guarda de su paso por Perú y Argentina?
-Tengo muchos recuerdos buenos de Perú, porque los peruanos son gente agradable en comparación con otros países. A los peruanos no les importaba si era extranjero, de dónde era sino cómo era. Mi familia y yo no nos olvidamos nunca de Perú. También tengo amigos en Argentina, pero mis recuerdos siempre están en Perú, donde hice muchas amistades. He jugado para el Sporting Cristal y el Deportivo Municipal, pero más allá de esos dos clubes casi todo el mundo en el Perú me quiere y me demuestra su afecto. Además, sigo escuchando salsa y merengue.

Prince Amoako
(Ghana / Sporting Cristal)
En el tema musical se desdibujaron sus fronteras. De su paso por Córdoba no se quedó con el cuarteto de la Mona o de Rodrigo, sino que le resuenan aún ritmos foráneos: “cuando estaba allá escuchaba a Maná y me gustaba esa canción “ojalá que llueva ‘coffee’ en el campo” (del dominicano Juan Luis Guerra). Otros que me traje de Argentina fueron Chichi Peralta (otro dominicano) y el dúo Servando y Florentino (venezolanos). En el repaso gastronómico, su recuerdos se anclaron en Lima: “me gustaba beber la Inca-Kola y comer lomo saltado y arroz con mariscos… Pero con el ceviche no pude, se me hizo muy difícil comerlo”.

-¿Seguís en contacto con los compañeros de Sporting Cristal? En agosto se cumplirán 20 años de la final de la Copa Libertadores…
-Sí, hablo o me escribo con algunos de los jugadores, especialmente Ñol Solano, mi mejor amigo. Siempre nos comunicamos. También hablé recientemente con (Manuel) Marengo. Quiero estar con ellos para celebrar los 20 años de aquella final.

El diálogo termina, pero Amoako quiere aprovechar esta llamada para mandar un mensaje de gratitud a aquel pueblo que tan bien lo recibió hace dos décadas, y lo hace por escrito: “mi familia y yo siempre recordamos el Perú y si Dios quiere lo visitaremos algún día. Mandale saludos a todos los peruanos, especialmente a la familia del Sporting Cristal y a los hinchas de Deportivo Municipal. Los amo. ¡Arriba PERÚ!".

Mientras África siga siendo un continente oprimido, miles y miles de personas tratarán de escapar de la miseria buscando nuevos horizontes. El fútbol no es ajeno a esta dura realidad, por eso cada temporada el éxodo se reanuda. Los mejores tendrán su lugar en Inglaterra, Francia, España, Italia o Alemania. Un segundo lote encontrará club en Rusia, Portugal, Grecia, Holanda y, así, hasta cubrir toda la geografía del Viejo Continente. Otros encontrarán su destino en el Golfo Pérsico, el Sudeste Asiático o en la cada vez más opulenta Liga China. Pero unos pocos se embarcarán hacia este lado del mundo, donde las cifras económicas son más pequeñas pero el desafío deportivo es auténtico.

Después de Prince Amoako aparecieron pocos más en la Libertadores, como el delantero camerunés Oyié Flavié, en el Atlético Bucaramanga colombiano de 1998, o su compatriota Benoît Angbwa, que integró la zaga de Nacional de Montevideo en 2003. Los hinchas del Bolso lo recuerdan porque en los cuartos de final fue autor del agónico empate 4-4 contra Santos, en el minuto 94. No alcanzó, porque en Brasil igualaron 2-2 y cayeron por penales, pero esa es otra historia.

El desprendimiento de su tierra natal hace que estos jugadores cosechen casi inmediatamente una fuerte empatía con el hincha sudamericano. Al fin y al cabo no hacen otra cosa que pasar de uno lado a otro del llamado Tercer Mundo. Ahora llega el momento de que un africano dé el gran golpe futbolístico.




lunes, 12 de agosto de 2019

Unidos por la tragedia

Un once de guerreros que nos dejaron. Muchos de ellos, en la cancha.

Artículo publicado en la revista chilena De Cabeza, en octubre de 2015
Por PABLO ARO GERALDES
Ilustración de Gonzalo Losada

La muerte espera agazapada a la vuelta de una esquina, pero no sabemos cuál. La Parca, a veces traicionera, siempre implacable, se ha ensañado en repetidas ocasiones con futbolistas en actividad: tragedias aéreas, enfermedades tempranas, accidentes de tránsito, asesinatos, suicidios y la tan temida muerte súbita pusieron un prematuro punto final a carreras deportivas en pleno desarrollo.

El primero del que se tenga registro fue el inglés William Crooper, quien cayó defendiendo los colores del Staveley FC contra el Grimsby Town. Era el 12 de enero de 1889 y Crooper, que hacía unos meses había dejado el cricket para dedicarse al fútbol, chocó fuertemente contra Dan Doyle. Una rodilla de este back adversario impactó de lleno en su abdomen y le provocó una ruptura intestinal. La tarde trágica se selló con la muerte de Crooper en el vestuario, en brazos de su compañero George Hay.

No hay certezas sobre la existencia de un dios. Tampoco de un cielo que reciba a las almas buenas. Por eso, sin necesidad de garantía alguna, vale imaginar un edén al que lleguen los futbolistas, todos aquellos que regalaron emociones en la Tierra. Habrá partidos continuados, equipos que se reencuentran, torneos que se repiten hasta el infinito. Hace poco llegó Alcides Ghiggia, para completar a los 22 que puedan revivir aquella final de 1950 en Maracaná. Y estarán Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskás, Garrincha, Lev Yashin, Eusebio, Giuseppe Meazza, Fritz Walter, Obdulio Varela y Stanley Matthews brillando por la eternidad en una pichanga improvisada que sería la envidia de los abonados a palcos VIP en la Champions League.

En una cancha central, donde nunca dejan de escucharse miles y miles de aplausos, será local un combinado celestial amado por llevar consigo la poesía indeleble de la tragedia. La muerte temprana duele más y dispara preguntas sin respuesta, pero también impide cualquier signo de deterioro: nos ahorra la imagen de la decadencia. Estos once despertaron ovaciones y arrancaron lágrimas a sus hinchas en la dolorosa hora de su partida, cuando el destino truncó sus trayectorias en pleno apogeo. Son once entre cientos que llegaron antes de tiempo a este paraíso de la pelota, pero bien podrían ser una selección -caprichosa como cualquier otra- de quienes compartieron ese sino agónico. Este cielo imaginario, con verde césped entre nubes de algodón, es el escenario perfecto para que le hagan otra gambeta al olvido.



José Gonzales Ganoza
33 años

Fue fiel al arco de Alianza Lima durante toda su carrera. Con el equipo grone fue campeón peruano en 1975, 1977 y 1978 y había sido parte del plantel que alzó la Copa América 1975 con la selección incaica.

El 8 de diciembre de 1987 Alianza Lima volvía después de vencer a Deportivo Pucallpa, pero el Fokker de la Marina de Guerra del Perú nunca aterrizó en la capital: una falla de la aeronave la precipitó al mar, a la altura de Ventanilla. Sólo el piloto se salvó, todo el equipo tuvo allí su triste final.

Entre los deudos que lloraban la tragedia estaba Peta, la hermana de Gonzales Ganoza, quien sostenía en brazos a su hijo Paolo. El pequeño no había llegado a ver a su tío en el arco aliancista, pero con los años pudo honrar a la casaca de la Selección Peruana. Paolo Guerrero, de él se trata, hizo las inferiores en el club auriazul y, aunque nunca jugó en un club de su país, sueña con terminar su carrera allí.


Eduard Dubinski
34 años

Figura en la zaga del CSKA Moscú, el ucraniano saltó al estadio Carlos Dittborn de Arica con la sigla CCCP en el pecho para debutar en la Copa del Mundo de 1962. Allí, en la tarde del 31 de mayo, empezaría su drama en el partido contra Yugoslavia: antes del descanso la URSS ganaba 1-0; Dubinski salía jugando desde el fondo, en una acción sin peligro alguno, cuando el delantero bosnio Muhamed Mujic le salió al cruce y con una violencia inusitada le produjo fractura expuesta de tibia y peroné en la pierna izquierda.

Pasado el Mundial, Dubinski se recuperó en Moscú y volvió a jugar en el CSKA, hasta 1964, año en el que pasó al KFK YuGV húngaro. La Selección ya había quedado atrás. Retornó a Ucrania en 1966 para sumarse al SKA Odessa y siguió dos temporadas más con la camiseta del Metallurg Lipetsk, en Rusia. Allí su carrera se terminó dolorosamente: tenía 33 años, podía seguir, pero aquella salvaje agresión de 1962 volvió a escena: la mala curación de la fractura le causó un sarcoma que tras varias cirugías derivó en la amputación de la pierna.

Estaba condenado a una silla de ruedas por el resto de su vida, pero fue por muy poco tiempo: el 11 de mayo de 1969 murió por las complicaciones derivadas de aquella falta asesina.


Andrés Escobar
27 años

Campeón de la Copa Libertadores 1989 con el legendario Atlético Nacional de Medellín, Escobar se ganó el título de “caballero del fútbol” por su corrección deportiva. Esa conducta intachable también la demostró en la asombrosa Selección Colombia que se lució en Italia '90 y que cuatro años después llegó a los Estados Unidos con un sobrevalorado cartel de favorita, tras humillar a Argentina en la Eliminatoria.

Aquella participación colombiana en USA '94 fue triste, con una despedida en primera ronda tras perder con los anfitriones. En una jugada sumamente desafortunada, Andrés marcó un gol en contra que, supuestamente, había ocasionado pérdidas en apuestas de varios capos del narcotráfico. Ese error fue su sentencia de muerte: de regreso a Medellín y mientras el Mundial seguía, el 2 de julio Escobar fue increpado en el estacionamiento de una discoteca por dos de estos sujetos pesados. Se inició una discusión que terminó cuando el chofer de los agresores bajó del auto y descargó su revólver en la cabeza de Andrés. Su novia, que lo acompañaba esa noche, lo llevó al hospital pero llegó sin vida.


Antonio Puerta
22 años

Creció en el barrio sevillano de Nervión, muy cerca del estadio Sánchez Pizjuán: como todos los chavales de su edad, jugó fútbol en las calles, después en un club pequeño hasta que llegó a edad de hacer las inferiores y se lo llevaron para el Sevilla FC.

Surgió de la misma camada que Sergio Ramos y Jesús Navas, y también fue convocado a la Selección Española en virtud de su zurda de diamantes, esa que pronto se convertiría en su apodo en boca de los aficionados andaluces.

El 25 de agosto de 2007 el destino le tenía tendida una trampa al ídolo sevillista: a los 28' del partido contra el Getafe, por la primera fecha de la Liga, Puerta sufrió un paro cardiorrespiratorio y se desplomó en la cancha. El serbio Ivica Dragutinovic le intentó sacar la lengua, para que no se la tragara. Lo reanimaron y dejó el campo caminando. Pero en los vestuarios padeció cinco desmayos más y fue trasladado al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde le pusieron un respirador artificial. Casi tres días después del partido, murió por una displasia arritmogénica del ventrículo derecho. La muerte. La vida. El 21 de octubre su novia dio a luz a Aitor Puerta, el pequeño que el año pasado dio un saque de honor en el Sánchez Pizjuan. Vestía la camiseta 16 de su padre.


Abdón Porte
25 años

A comienzos de 1918 la Comisión Directiva de Nacional decidió poner a Alfredo Zibechi como volante central, lo que para Abdón Porte implicaba la pérdida de la titularidad. La decisión se basaba en que Porte había bajado su rendimiento. Esto fue algo que el ídolo del club montevideano no pudo asimilar. El Indio Porte no era cualquiera: tenía 25 años y con Nacional había ganado los campeonatos uruguayos de 1912, 1915, 1916 y 1917 además de haber integrado la selección que conquistó la Copa América 1917.

El 4 de marzo Nacional venció 3-1 al Charley y él cumplió una muy buena actuación. Como se acostumbraba, por la noche dirigentes y jugadores se reunieron en la sede del club para un pequeña celebración. Igual, sabía que su puesto en el mediocampo ya tenía un nuevo dueño. A la una de la madrugada del 5 de marzo Abdón dejó la fiesta y se subió a un tranvía que lo dejó a las puertas del Parque Central, su estadio, caminó hasta al centro de la cancha y se pegó un tiro en el corazón.

El 3 de abril iba a casarse con su novia. Al amanecer de ese frío martes el perrito del canchero encontró el cuerpo inerte de Porte, junto al revólver y una carta dentro de un sombrero de paja. Pedía que lo enterraran “en el cementerio de La Teja con Bolívar y Carlitos”. Se refería a los hermanos Bolívar y Carlos Céspedes, dos glorias de Nacional y de la selección uruguaya que en 1905 había caído víctimas de la epidemia de viruela.


Eliseo Mouriño
34 años

Hijo de un gallego y una vasca, Eliseo era tan porteño como el tango. Nacido en Mataderos y criado en San Cristóbal, estos populares barrios de Buenos Aires marcaron su identidad futbolera en los años '30: fineza con la pelota, visión de juego, don de liderazgo y códigos de amigo.

En 1946 debutó en la Primera de Banfield, el primer equipo chico que lideró un campeonato (en 1951 perdió una final de desempate con Racing). Eliseo era el estratega, un verdadero técnico dentro de la cancha. Boca Juniors se lo llevó en 1953 y fue titular indiscutido por ocho temporadas. Su tarea impecable con la 5 xeneize le abrió el camino a la Selección Argentina, con la que jugó 25 partidos y ganó dos veces la Copa América: 1955 y 1959.
Veterano ya, decidió que sus últimos años en el fútbol los pasaría en el recordado Green Cross. Pero apenas jugó un partido. De regreso de Osorno, donde habían enfrentado a una selección local por la Copa Chile, el 3 de abril el piloto del avión DC-3 de LAN avisó que tenía hielo en las alas y en la hélice. El frío aliento de la muerte acechaba entre las cumbres del Nevado de Longaví. La aeronave perdió el control y se estrelló en el cerro Lástimas, cerca de Linares. En medio del luto que envolvió al país, Mourinho se ganó una estrella en el panteón de las leyendas.


Marc-Vivien Foé
28 años

Quizá sea la muerte más escalofriante, porque el mundo la vio en directo: el 26 de junio de 2003 Camerún vencía 1-0 a Colombia en Lyon, Francia, por una semifinal de la Copa Confederaciones, cuando a los 71' Foé se desplomó en el círculo central; el colombiano Jairo Patiño, desesperado, fue el primero que lo ayudó. Ingresaron los paramédicos, intentaron reanimarlo boca a boca y con oxígeno. Lo sacaron en camilla y llegó vivo al hospital, pero minutos después se fue de este mundo. La autopsia determinó una “miocardiopatía hipertrófica”, una afección hereditaria.
Había surgido del Canon Yaoundé y pasó por distintos equipos de Francia e Inglaterra hasta recalar en el Manchester City, cuyos hinchas le dejaron balones a su tumba.

La Selección de Camerún siguió jugando esa Copa en memoria de su compañero. Tres días después, Francia se quedó con el trofeo al vencer a los africanos. Durante la ceremonia de premiación, el capitán francés Marc Desailly posó junto al plantel campeón sosteniendo un retrato de Foé.


Valentino Mazzola
30 años

Interior izquierdo y capitán del legendario Torino, es considerado uno de los mejores atacantes de la historia del calcio. Aquel equipo era reconocido como uno de los más fuertes de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial: venía de ganar cuatro ligas consecutivas entre 1946 y 1949. Aquel Torino era la base de la Selección Italiana, de la que Mazzola también era el capitán, el símbolo del equipo que aspiraba al tricampeonato mundial nada menos que en Brasil 1950. No pudo ser.

El 3 de mayo de 1949 el Torino jugó un amistoso contra el Benfica, en Lisboa. Durante el regreso a Turín, al día siguiente, una densa niebla los esperaba en el norte italiano. La pericia de los pilotos no fue suficiente para estabilizar el avión a ciegas y la nave se precipitó para estrellarse contra el muro trasero de la Basílica de Superga, en las cercanías de la ciudad de destino. No hubo sobrevivientes y la Federación Italiana les otorgó el título de la temporada 1948/49, que los tenía como punteros, a falta de cuatro fechas. Signo de esos tiempos, la medida fue impulsada por Inter, Milan y Juventus.
En Brasil, Italia se presentó con un equipo menguado y quedó afuera en primera ronda. Extrañaba a su 10, el mejor de todos los tiempos con la Squadra Azzurra.


David Arellano
24 años

Colo-Colo despertaba cada vez más interés en cada presentación de aquella gira de 1927. El 2 de mayo arrastró a una multitud en Valladolid, cuando se enfrentó a la Real Unión Deportiva en el campo anexo a la Plaza de Toros... Como una postal de época, los colocolinos salieron portando una bandera española; encabezados por Arellano, su capitán. La cordialidad se trasladó al juego, pero enseguida los locales se pusieron 2-0. La reacción no tardó: descontó Subiabre y el Negro González empató.

Los chilenos empujan para buscar la victoria; Pancho Arellano tira el centro, su hermano David salta a cabecear y choca en el aire con Hornia, el centrehalf. Una rodilla del español impacta en su vientre y él cae exánime. Un murmullo helado atraviesa la cancha. Arellano yace pálido, la camilla que entra, la ambulancia después, el silencio, el juego que se reanuda once contra diez... Colo-Colo ya no piensa en el partido.

Vuelven al Hotel Inglaterra, donde David agoniza. En la noche, las palabras del médico destrozaron el alma de la delegación: sólo se espera el final, de nada valdría una operación, sería un milagro que se recupere de esa peritonitis traumática. Las horas pasan. Valladolid amanece, pero no despierta. Porque no durmió. Tampoco él, con los ojos entrecerrados y en un solo quejido. Implora una operación que lo salve. Buscan a otro médico. No hay consuelo. David pide un sacerdote para confesarse. Y se va.

Pasaron casi nueve décadas, pero en cada grito de gol, en cada alegría, Colo-Colo lleva sobre su corazón el luto perpetuo en memoria del querido David Arellano.


Roberto Batata
26 años

Había convertido un gol para Cruzeiro en la visita a Alianza Lima por la Copa Libertadores 1976 y apenas regresó a Belo Horizonte, aunque estaba cansado, tomó su Chevette para aprovechar el día libre: ese 14 de mayo, ansioso por reencontrarse con su esposa y su hijo, manejó su auto con rumbo a Tres Corações.

Nunca llegó. Un accidente en la ruta se llevó a este brillante puntero derecho cuyo nombre verdadero era Roberto Monteiro. Un manto de tristeza envolvió a Brasil, que admiraba su juego veloz y habilidoso.

Dos meses y medio después de su partida, Cruzeiro vencía a River Plate 3-2 en Santiago y conquistaba por primera vez la Copa Libertadores. Tras el pitazo final del árbitro chileno Alberto Martínez, todos los jugadores mineiros formaron un círculo y oraron por su memoria. Nunca un campeón de la Libertadores estuvo tan presente como él en la noche santiaguina. La emoción y las lágrimas enmarcaron la entrega del trofeo.

Hoy, su estrella de campeón post mortem brilla tanto como la Cruz del Sur que engalana el pecho del equipo Guerreiro dos Gramados.


Matthias Sindelar
35 años

Al mando de la Selección Austríaca era considerado el mejor jugador del mundo en esos años '30. Pero en marzo de 1938 el III Reich invadió Austria y Adolf Hitler pretendió que los mejores solistas de esa orquesta apodada Wunderteam se pusieran la casaca alemana con la cruz swastika en el pecho e hicieran el repugnante saludo nazi. Sindelar se negó.

El Führer organizó un ‘amistoso’ para celebrar el Anschluß, la ‘unificación’: Alemania (con los mejores jugadores del Wunderteam) contra Ostmark (Austria reducida a una provincia). Hasta el árbitro fue alemán. Sindelar sabía que si ganaba ante los ojos de Hitler, estaría en problemas. Pero a veces el hombre prefiere ser leal a su corazón: Matthias jugó el mejor partido de su vida y marcó el primer gol del 2-0 ante la escuadra nazi. Lo ‘invitaron’ nuevamente a jugar el Mundial 1938 para Alemania, pero volvió a decir No. Entró a las listas negras… Los nazis ofrecieron recompensa a quien lo delatara. Junto a su novia, tuvieron que esconderse. La persecución se hizo insoportable. Los judíos encarcelados eran llevados a campos de concentración; el futuro era negro.

Todo se hubiera 'resuelto' poniéndose la camiseta alemana, pero el deseo de ser digno fue más fuerte. El holocausto estaba por comenzar, pero él no lo iba a conocer. El 23 de enero de 1939 la policía nazi encontró los dos cuerpos en su departamento; el monóxido de carbono de la estufa defectuosa hacía al aire irrespirable. ¿Suicidio o asesinato? Nunca se supo. Para su funeral, unos 15 mil vieneses desafiaron al terror y acompañaron a Matthias y a Camila hasta el cementerio.

sábado, 1 de junio de 2019

Historial de la Copa de Campeones África

La CAF Champions League es el torneo de clubes más importante de África, organizado por la Confédération Africaine de Football desde 1965. En la temporadas 2002/03 la Copa de Campeones tornó en Champions League, imitando el formato europeo. Al Ahly, de El Cairo, es el club que más veces la conquistó: 6. Los egipcios son, también, los que más festejaron, ya que en 14 oportunidades el trofeo quedó en manos de un equipo de ese país.

TODOS LOS CAMPEONES
1965 Oryx Douala
1966 Stade (Abidjan)
1967 Tout Puissant Englebert (Lubumbashi)
1968 Tout Puissant Englebert (Lubumbashi)
1969 Ismaili
1970 Asante Kotoko (Kumasi)
1971 Canon Yaoundé
1972 Hafia (Conakry)
1973 AS Vita Club (Kinshasa)
1974 CARA Brazzaville
1975 Hafia (Conakry)
1976 MC Algiers
1977 Hafia (Conakry)
1978 Canon Yaoundé
1979 Union Douala
1980 Canon Yaoundé
1981 Jeunesse Electronique Tizi-Ouzou
1982 Al-Ahly (Cairo)
1983 Asante Kotoko (Kumasi)
1984 Zamalek (Cairo)
1985 Forces Armées Royal Rabat
1986 Zamalek (Cairo)
1987 Al-Ahly (Cairo)
1988 Entente Plasticiens Sétif
1989 Raja CA Casablanca
1990 Jeunesse Sportive Kabylie
1991 Club Africain (Tunis)
1992 Wydad AC Casablanca
1993 Zamalek (Cairo)
1994 Espérance Sportive de Tunis
1995 Orlando Pirates (Soweto)
1996 Zamalek (Cairo)
1997 Raja CA Casablanca
1998 ASEC (Abidjan)
1999 Raja CA Casablanca
2000 Hearts of Oak (Accra)
2001 Al-Ahly (Cairo)
2002 Zamalek (Cairo)
2003 Enyimba (Aba)
2004 Enyimba (Aba)
2005 Al-Ahly (Cairo)
2006 Al-Ahly (Cairo)
2007 Etoile du Sahel
2008 Al-Ahly (Cairo)
2009 Tout Puissant Mazembe (Lubumbashi)
2010 Tout Puissant Mazembe (Lubumbashi)
2011 Espérance Sportive de Tunis
2012 Al-Ahly (Cairo)
2013 Al-Ahly (Cairo)
2014 Entente Sportive Sétif
2015 Tout Puissant Mazembe (Lubumbashi)
2016 Mamelodi Sundowns
2017 Wydad AC Casablanca
2018 Espérance Sportive de Tunis
2019 Espérance Sportive de Tunis

Espérance Sportive de Tunis, el último campeón


CAMPEONES POR PAÍSES
Egipto - 14
Túnez - 6
Marruecos - 6
RD Congo - 6
Camerún - 5
Argelia - 4
Ghana - 3
Guinea - 3
Sudáfrica - 2
Costa de Marfil - 2
Nigeria - 2
Congo - 1

sábado, 23 de septiembre de 2017

Presidentes de la FIFA

El suizo Gianni Infantino fue elegido como décimo presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) el 26 de febrero de 2016, día de su 46º cumpleaños.
Este es el listado de todos los mandatarios de la máxima entidad del fútbol mundial:

1. Robert Guérin Francia
Desde el 22 de mayo de 1904 al 4 de junio de 1906

2. Daniel Burley Woolfall Inglaterra
Desde el 4 de junio de 1906 al 24 de octubre de 1918

3.  Jules Rimet Francia
Desde el 1 de marzo de 1921 al 21 de junio de 1954

4. Rodolphe Seeldrayers Bélgica
Desde el 21 de junio de 1954 al 7 de octubre de 1955

5. Arthur Drewry Inglaterra
Desde el 8 de octubre de 1955 al 25 de marzo de 1961

6. Stanley Rous Inglaterra
Desde septiembre de 1961 al 8 de mayo de 1974

7. João Havelange Brasil
Desde el 8 de mayo de 1974 al 8 de junio de 1998

8. Joseph Blatter Suiza
Desde el 8 de junio de 1998 al 8 de octubre de 2015

9. Issa Hayatou Camerún
Desde el 8 de octubre de 2015 al 26 de febrero de 2016

10. Gianni Infantino Suiza
Desde el 26 de febrero de 2016

Estos son los 10 presidentes de la FIFA a lo largo de sus 115 años de historia:

domingo, 21 de agosto de 2016

Historial del fútbol olímpico


El fútbol apareció en los Juegos Olímpicos París 1900 como un deporte de exhibición, sin poner medallas en juego. En aquella ocasión el torneo se definió con la victoria del Club Français Paris 6-2 sobre un combinado de estudiantes belgas. Cuatro años después, el Galt FC, de Canadá, se impuso en un triangular con dos representativos de universidades de St. Louis.

Entre 1908 y 1956 solamente fueron admitidos futbolistas amateurs. Para los Juegos de Roma 1960 podían elegirse aquellos futbolistas que no hayan integrado los planteles en el Mundial 1958 y también quedaban excluidos los profesionales. Para Tokio 1964 la restricción se amplió a todos los jugadores que hayan participado en la Eliminatoria para el Mundial 1962 (una cláusula que no se aplicaba a los seleccionados de África y Asia).

Entre 1968 y 1976 se volvió a la regla simple: solamente futbolistas amateurs. Para Moscú 1980 se volvió al asterisco que dejaba afuera a europeos y sudamericanos que hayan jugado partidos del Mundial 1978, incluyendo sus eliminatorias.

Para Los Angeles 1984 se admitieron por primera vez a los profesionales, con  la excepción de todos los europeos y sudamericanos que hayan participado en partidos mundialistas (fase final o eliminatoria). Para Seúl 1988 se agregó una cláusula: aquellos futbolistas europeos o sudamericanos que hayan jugado menos de 90 minutos en partidos mundialistas (incluyendo eliminatorias) pudieron ser elegidos.

En Barcelona 1992 debutó el período Sub-23: solamente pudieron ir a los Juegos jugadores nacidos a partir del 1 de agosto de 1969. A partir de Atlanta 1996 en esos planteles Sub-23 se pudo incluir a tres futbolistas mayores de esa edad.

Este es el historial:

LONDRES 1908
  Gran Bretaña
  Dinamarca
  Holanda

ESTOCOLMO 1912
  Gran Bretaña
  Dinamarca
  Holanda

AMBERES 1920
  Bélgica
  España
  Holanda

PARÍS 1924
  Uruguay
  Suiza
  Suecia

ÁMSTERDAM 1928
  Uruguay
  Argentina
  Italia

BERLÍN 1936
  Italia
  Austria
  Noruega

LONDRES 1948
  Suecia
  Yugoslavia
  Dinamarca

HELSINKI 1952
  Hungría
  Yugoslavia
  Suecia

MELBOURNE 1956
  Unión Soviética
  Yugoslavia
  Bulgaria

ROMA 1960
  Yugoslavia
  Dinamarca
  Hungría

TOKIO 1964
  Hungría
  Checoslovaquia
  Alemania Democrática

MÉXICO 1968
  Hungría
  Bulgaria
  Japón

MUNICH 1972
  Polonia
  Hungría
  Unión Soviética y Alemania Democrática

MONTREAL 1976
  Alemania Democrática
  Polonia
  Unión Soviética

MOSCÚ 1980
  Checoslovaquia
  Alemania Democrática
  Unión Soviética

LOS ANGELES 1984
  Francia
  Brasil
  Yugoslavia

SEÚL 1988
  Unión Soviética
  Brasil
  Alemania Federal

BARCELONA 1992
  España
  Polonia
  Ghana

ATLANTA 1996
  Nigeria
  Argentina
  Brasil

SIDNEY 2000
  Camerún
  España
  Chile

ATENAS 2004
  Argentina
  Paraguay
  Italia

BEIJING 2008
  Argentina
  Nigeria
  Brasil

LONDRES 2012
  México
  Brasil
  Corea del Sur

RÍO DE JANEIRO 2016
  Brasil
  Alemania
  Nigeria


A partir de los Juegos Olímpicos Atlanta 1996 se incluyó en el programa al torneo femenino de fútbol. Estas son las campeonas:

ATLANTA 1996
  Estados Unidos
  China
  Noruega

SIDNEY 2000
  Noruega
  Estados Unidos
  Alemania

ATENAS 2004
  Estados Unidos
  Brasil
  Alemania

BEIJING 2008
  Estados Unidos
  Brasil
  Alemania

LONDRES 2012
  Estados Unidos
  Japón
  Canadá

RÍO DE JANEIRO 2016
  Alemania
  Suecia
  Canadá