lunes, 17 de febrero de 2014

Josef Masopust: el caballero checo

Verdugo de la Argentina en el Mundial 1958, cuatro años después fue subcampeón en Chile y premiado con el Balón de Oro. La leyenda viviente del fútbol europeo rememora el pasado y repasa a las grandes figuras.

Artículo publicado en ESPN Magazine, en noviembre de 2013.

Argentina había llegado al Mundial de 1958 con muchas ilusiones, sostenidas por un plantel con grandes figuras como Pipo Rossi, Amadeo Carrizo y Ángel Labruna. Sin embargo, la desilusión sería mayúscula, con el 6-1 propinado por Checoslovaquia. La eliminación en primera ronda quedó grabada para siempre como “el desastre de Suecia”.
ESPN visitó en Praga a Josef Masopust, uno de los protagonistas de aquella gesta del fútbol checo y quien fuera considerado como uno de los mejores jugadores del mundo a fines de los años '50 y principios de los '60.
Ícono del Dukla Praga durante 16 temporadas, también vistió la camiseta checoslovaca en 63 partidos, en los que anotó 10 goles entre 1954 y 1966. A sus 82 años, Masopust tiene muy presentes los momentos vividos en la Copa del Mundo de Suecia: “Al conocer el fixture del 58, nos alegramos de poder enfrentar a equipos sudamericanos. Nosotros pensábamos que los argentinos tenían un juego parecido al de Brasil, que era uno de los candidatos y luego se consagró campeón. Otro favorito era Alemania Federal, con el que empatamos 2-2 después de perder el primer partido con Irlanda del Norte. Llegó entonces el turno de enfrentar a la Argentina, con la obligación de ganar para avanzar. Nos sorprendió la diferencia en el juego, ya que pudimos marcar seis goles”.
Nacido el 9 de febrero de 1931 en Strimice, una pequeña aldea checa, Josef creció en un país que seguía sufriendo las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Vivió la disolución de Checoslovaquia cuando Eslovaquia declaró su independencia y el estado checo fue ocupado por los nazis en 1939. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Checoslovaquia se convirtió en un Estado socialista alineado con la Unión Soviética. En ese marco, este hijo de minero empezó a jugar al fútbol. En 1950 se alineó como centrocampista del ZSJ Technomat Teplice, club con el que debutó en Primera. En dos temporadas sus virtudes quedaron tan a la vista que el equipo del ejercito, el Dukla de Praga, se hizo con sus servicios y, con su camiseta granate y amarilla, haría historia.
Dos grandes frente a frente: Pelé y Masopust.
Al final de su carrera fue el primer futbolista checoslovaco en fichar por un club extranjero, una excepción a lo que imponía el régimen político checoslovaco: completó sus dos últimos años en el KVV Molembeek, de Bélgica, y en 1970 se retiró.
La historia del fútbol pasó ante sus ojos y puede analizar con autoridad a los grandes futbolistas: “Pelé, Maradona y Messi, son los mejores que vi. Para completar un quinteto, sumo a dos de máximo nivel técnico: Alfredo Di Stéfano y Lothar Matthaüs. Maradona tenía, como mínimo, el nivel de Pelé. Para mí la gran decepción fue cuando festejó su gol con la mano, y que lo haya llamado ‘la mano de Dios’”.
“A mi edad, recuerdo a muchísimos cracks, pero tengo muy en claro que no hay ninguno como Messi; tiene capacidades superiores a todos los que nombré antes”, sintetiza Masopust, a metros de la estatua que lo homenajea en al entrada al estadio del Dukla.

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