viernes, 28 de diciembre de 2018

Racing 2001: Misión cumplida

Artículo publicado en la revista La Primera, en diciembre de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES


Volviendo de México con la Copa del Mundo acunada en sus brazos, Diego Maradona le confesaba a El Gráfico que aquel trofeo “era mejor cuando lo soñaba”, que tras llegar a la cima que desde pibe se había propuesto alcanzar, lo había invadido una sensación de vacío, una impresión de “¿y ahora qué?”.

Con este campeonato ganado por Racing pasa algo parecido. Durante estas décadas de frustraciones se fue forjando una identidad racinguista fundada en el sufrimiento o, lo que tiene más valor, en la actitud inclaudicable ante ese tormento que cada temporada iba in crescendo, como si las cargadas, las ilusiones abortadas y los pesares repetidos templasen especialmente el alma de los hinchas. Lejos de repudiar ese dolor, la gente de Racing hizo de su desgracia una bandera. Una conmovedora bandera de aguante.

“¿Viviré para volver a verlo campeón?”, era el sentimiento común de los hombres entrados en años. “¿Sabré un día lo que es dar una vuelta olímpica?”, se preguntaban los de treinta y pico. Pero lo que es curioso, esa misma resignación aparecía en los jóvenes, que lejos de dejarse vencer por el desaliento, se sumaban a una tribu donde ser de Racing se iba convirtiendo en un sinónimo de amor sin intereses, de entrega a puro sentimiento. “Si volviera a nacer, de nuevo sería de Racing”, juraba una pancarta portada por unos adolescentes, vírgenes de toda alegría arrimada por su club.
Pero el título conseguido les cambió los papeles. Puso fin a más de 34 años de pesares. La última alegría había llegado desde Montevideo, con la conquista de la Copa Intercontinental, el 4 de noviembre de 1967.

Cuando la meta se cumple hay que buscar otra, un nuevo norte hacia el cual seguir caminando. Y tras esta larga apología del sufrimiento, la inmensa banda racinguista abrió los cofres del optimismo y plantó una bandera, un poco en broma y un no tan poco en serio: “Tokio 2003”.

“El músculo del sufrimiento que nuestros hinchas tanto ejercitaron debe estar más que a punto a partir de ahora. A no relajarse, porque todos los rivales ahora nos van a jugar a muerte. Ya ninguno nos va a mirar con simpatía pensando que ojalá algún día salgamos campeones”, advertía Fernando Marín, presidente de Blanquiceleste S.A., la empresa que tomó el gerenciamiento del fútbol del club. Así será, seguramente. Se terminaron 35 años de fracasos, con 70 técnicos diferentes que no dieron en la tecla, con frustraciones renovadas, con abatimientos repetidos. En el medio, el paso por la B, las misas, los exorcismos de la cancha, las caravanas de la esperanza.

Paso a paso, como solía decir al técnico Reinaldo Merlo, se hizo el milagro. “Yo no tenía nada que ver con Racing, pero igual debí cargar, como todos los jugadores, con la mochila de tantos años sin títulos. Ahora me van a contratar de cualquier equipo que necesite salir de una mala”, resumía Mostaza. Quizá, como prometía la hinchada, se venga la estatua de Merlo.

Es verdad que desde lo estético este Racing estuvo lejos de ser brillante y no pudo soltar el festejo contenido hasta el último minuto del Apertura, pero esa es otra constante de los sufridos, casi una manera masoquista de gozar el triunfo. Es verdad que los errores arbitrales que lo favorecieron fueron muchos más que los que lo perjudicaron, pero ni así acumuló una ventaja tranquilizadora. Es verdad que tras las administraciones caóticas, la quiebra y el fideicomiso, la llegada de Blanquiceleste S.A. era bien vista por el establishment futbolístico, que destaca en esta vuelta olímpica de Chatruc, Estévez y compañía el éxito de la mano privada antes que el de Racing, y desea que el ejemplo cunda.

Todo esto es verdad, pero qué les importa. Con el grito final del gol de Loeschbor llegó el momento del abrazo sin tiempo. Se cruzaron las gambetas de Corbatta con la lucha a corazón abierto de Gustavo Costas. La elegancia de Federico Sacchi se mezcló con el temple del Coco Basile; Tucho Méndez reapareció para sumarse al festejo de Perfumo, Cejas, Maschio, el Panadero Díaz... Todos.

Ya no habrá ni cargadas, ni subestimación, ni simpatía. Para Racing empieza una nueva era. La era de reencontrarse con su grandeza.


martes, 18 de diciembre de 2018

Trauerspiel

El fútbol en la Argentina es algo para el núcleo duro: la violencia en torno a los estadios está en la agenda. ¿La solución? Tan simple como probablemente imposible.

Versión en español del artículo publicado en la revista alemana Kicker, en diciembre de 2018
Por JÖRG WOLFRUM y PABLO ARO GERALDES

Hasta a los más chicos los mordió el perro. Entonces, solo como ejemplo, si fuiste a ver a los Diablos Rojos de Independiente, no puedes estar seguro de tomar la línea de autobús 98 después del partido para regresar al centro de Buenos Aires. Los conductores tienen que apresurarse a través de las barras bravas. Se apresuran en su andar, incluso si aparentemente no hay barra en la parada del colectivo.

Demasiado grande es el miedo a los excesos en los partidos de fútbol. No solo los conductores del 98 aceleran. También los de las líneas 10, el 17 o el 22, que pasan también por Mitre. Incluso después de un partido irrelevante -con respecto a la tabla- en noviembre de 2018 contra San Martin de Tucumán. Después de un partido en el que los hinchas visitantes están prohibidos.

Desde hace cinco años hay estado de emergencia en el fútbol argentino. Desde junio de 2013, antes del partido entre Estudiantes de La Plata y Lanús, un hincha visitante fue asesinado por una bala policial. De cerca. El gobierno de Argentina expulsó a los aficionados visitantes de los estadios. La que fue pensada como una medida provisoria hasta el final de la temporada todavía está en vigor. Además, debido a que solo dos semanas después, dos personas murieron en el enfrentamiento de los hooligans de San Lorenzo y Boca Juniors. ¡Ay, cuando la mafia del fútbol argentino toma las calles! Una vieja foto del hincha de Lanús muerto lo muestra como un turista sentado en el banco de suplentes del estadio de su club favorito: hoy feliz, mañana muerto. El límite es estrecho en el Río de la Plata, especialmente cuando se trata de fútbol.

Lo era entonces y lo es ahora. Dos días antes de la revancha de la por la Copa Libertadores contra River Plate, Boca Juniors se entrenó ante 50.000 fanáticos en La Bombonera; al acercarse al estadio Monumental del archirrival River, el autobús fue atacado con piedras, el juego se pospuso, luego se canceló y finalmente se disputará este fin de semana en el Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, a miles de kilómetros de distancia. Todo con la esperanza de que se mantenga la calma. Recientemente, un partido por la Copa Argentina entre los rivales de Rosario, Central y Newell's, tuvo que jugarse en en Buenos Aires, a 300 kilómetros. En lugar de un festival de fútbol en la metrópolis de la provincia de Santa Fe, fue un juego considerado de alta seguridad, para verlo por TV, lejos de casa. Es la realidad del fútbol en la Argentina.

Y sin embargo, no quieren dejar que les quiten el fútbol. Al menos no el sueño de tener su deporte popular. También con respecto al segundo partido entre River y Boca. En una mezcla de ira y miedo, el entrenador de Huracán, Gustavo Alfaro, declaró: "Un final fuera de Argentina nos roba a los hinchas el derecho a la ilusión. Es como si el día de mañana no se pudiera bailar tango. No nos pueden robar el River-Boca, tengan un gesto de grandeza. No queremos delincuentes violentos ni cómplices entre los funcionarios". Lo dice como entrenador pero también como hincha.

El término "River-Boca" o "Boca-River" es casi un concepto permanente, detrás de él se esconde el asombro y el orgullo, la pasión y la alegría casi infantil. Pero también la cara más oscura. "Estoy enamorado del fútbol. Y, por supuesto, también me encanta cómo se vive en Argentina. Precioso, único. Pero por supuesto, hay muchos problemas en este país. Y también se descargan en el fútbol", dijo recientemente a Süddeutsche Zeitung el ex Nürnberg Javier Pinola, hoy con contrato en River Plate. Poco después de haberlo dicho, volvió el caos.

El escritor Alejandro Dolina, con su legendario programa humorístico La venganza se vuelve terrible", pregunta: "¿Qué armas se pueden usar contra la violencia? La respuesta es simple, pero difícilmente realizable: "Tienes que darle a las personas un significado diferente en la vida. ¿Cómo se hace para que una persona no tenga como máxima alegría y como máximo objetivo en su vida el triunfo el domingo de su equipo?". Sólo de esta manera se podrían canalizar las emociones extremas.

Desde 2007, los hinchas visitantes no pueden asistir a los partidos de divisiones de ascenso, desde 2013 la medida se extendió a la Primera A. Sin embargo, la organización no gubernamental Salvemos el Fútbol enumera cien bajas en el fútbol desde 2007, seis solo en 2018, dos en noviembre. "El fútbol sin hinchas debe sugerir: lo que no se ve no existe", dijo el periodista Jorge Lanata, quien recuerda que "no existe" era sinónimo de "desaparecer durante la dictadura militar".

Los lazos cruzados entre la política y el fútbol son oscuros. En la boda de un ex líder de la barra brava de Boca en 2005, había un fiscal entre los invitados, que fue años más tarde jefe de seguridad del club. Durante décadas, los llamados Barras Bravas se fueron adueñando de los clubes, ganando cientos de miles con la reventa de entradas y artículos de utilería, o incluso llevándose parte de los salarios de los jugadores. El miedo de los profesionales y funcionarios a represalias lo hace posible. A principios de año, por ejemplo, un barra detenido de Independiente acusó al jefe del club de acosar al entrenador. El presidente independiente es uno de los sindicalistas más poderosos del país.

A un capo de los barras de River, la policía le encontró antes de la revancha cancelada contra Boca  150.000 euros y 300 entradas, aunque tenía prohibición de ingresar al estadio. Un fiscal habló de un "sistema paralelo" de impresión de tickets, dentro del club: "Estas no son entradas falsas, pero no se venden legalmente". Podrían verse barras de River y Boca también en Madrid, con viajes financiados por los clubes. Así fue cuando el presidente argentino Mauricio Macri era el máximo dirigente de Boca: los barras también estuvieron en Tokio para la Copa Intercontinental. Macri no quiere saber nada al respecto y declara: "Es una locura tener que militarizar la ciudad para un partido". Después del caos que rodeó al partido de vuelta, tuvo que renunciar el jefe de seguridad de la ciudad de Buenos Aires, fue el sacrificio de un peón. Su sucesor es el hijo de un ex presidente del River plate...

De vuelta en Avellaneda, el suburbio gris y áspero. La Revancha tiene grandes pizzas, pero aún mejor son las empanadas. En La Revancha uno puede fortalecerse por última vez antes de ir el estadio de Racing o de Independiente, que están separados por 150 metros. El alcohol está prohibido; es la ley en torno a los estadios, bueno, eso ya es suficiente. Desde La Revancha a los dos estadios hay apenas una cuadra, pero en sus paredes cuelgan fotos de las grandes glorias de Independiente y Racing, rivales de Avellaneda, o de River y Boca, los clubes más exitosos del país. Y lo mejor de todo es que las imágenes de Racing no se romperán cuando, como este miércoles de noviembre, el lugar se llene de fanáticos de Independiente. Y cuando juega Racing, los recuerdos de los logros de Independiente permanecen intactos. Algo que no parece normal en la Argentina.

Es más, Independiente solicita la venta de boletos en un antiguo punto de venta de Racing. Entre los estadios se encuentra la esquina Diego Milito y Ricardo Bochini, llamada así por dos de las más grandes estrellas de los clubes. Las señales de la calle están ahí desde hace años, como si nada. Sólo se tacharon los nombres de Milito y Bochini: Bochini tachado con celeste, mientras que la leyenda de Racing Milito fue pintada de rojo. Un poco de rivalidad y ya.

Después del partido todavía hay un chofer del 98 misericordioso que te lleva de regreso al centro de Buenos Aires. Casi en frente del Congreso. El lugar: lleno de restos de la manifestación de la tarde. Se trataba de fracasos de la política. Y de alguna manera también del fútbol.

sábado, 1 de diciembre de 2018

El Diablo en el fútbol

El diablo anda merodeando los estadios del mundo. Uno de sus primeros reductos fue la cancha de Independiente, en Avellaneda, Argentina. El equipo siempre fue identificado como "los diablos rojos" y la imagen de Mefisto es su mascota.
El mismo mote recibió siempre la selección de Bélgica, por su indumentaria roja. Pero en este repaso, más allá de nombres, apodos y mascotas (Milan o Mallorca, por ejemplo), intento compendiar los clubes que llevan actualmente al diablo en su escudo o lo portaron en el pasado. Como toda recopilación, es dinámica y seguiré agregando más equipos.
América - Dep. Cristal - Diablos de Hermosillo - Diablos Rojos UJED
En América la imagen de Satanás amenaza con su tridente en el logo del América de Cali, equipo grande de Colombia que alcanzó cuatro veces la final de la Copa Libertadores y hoy milita en segunda división. En la altura de Oruro, Bolivia, juega el Deportivo Cristal, que compite en el campeonato de la Asociaicón de Fútbol de Oruro. En México son muchos los equipos identificados con este personaje, empezando por el Toluca, pero su silueta aparecía en los escudos de Diablos de Hermosillo, en la tercera división, y los Diablos Rojos de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), también en tercera.

Manchester United - Sporting Devils - Trimley Red Devils
El Manchester United es uno de los grandes equipos del mundo y en el medio de su insignia lleva a Belcebú, identificación copiada por otros clubes ingleses como el Sporting Devils y el Trimley Red Devils, de categorías amateur.

Foggia - Pogliano - Atletico Puteolana
Settignanese - Atletico Capezzano
Il Diávolo se pasea por varios clubes italianos con sus cuernos intimidantes. El más conocido es el Foggia, que en los '90 llegó a estar en la Serie A y actualmente juega en la Lega Pro Prima Divisione, tercer escalón del calcio. El Pogliano 1950, en la Lombardía, el Atlético Puteolana, creado en 1902 en la Campania y refundado en 2008, son otros "diabólicos". También está el Settignanese, en Firenze, y el Atlético Capezzano, en Camaiore, Lucca.

Atlantic City Diablos - Glen Shields Sun Devils - Manchester United Gibraltar - Tallinna Kuradid
Herederos del Devil británico, hay clubes de diferente peso que llevan la efigie temeraria: los Atlantic City Diablos, fundados en 2007 en Atlantic City, New Jersey, Estados Unidos, y que participaron en la NPSL. En Ontario, Canadá, actuaron los Glen Shields Sun Devils: usaron ese nombre entre 1999 y 2002, antes de varios cambios de nombre. Hoy son los York Region Shooters. El Manchester United Gibraltar fue creado en 1957 para homenajear en el peñón al gran equipo inglés, con permiso del técnico Matt Busby, que meses después moriría con todo el equipo en la llamada "tragedia de Munich". En Estonia, el SC Tallinna Kuradid, equipo amateur, atemoriza con su rostro mefistofélico.

Altheim - Kuchl - Ostbahn XI - Borussia Hetzendorf
El paisaje alpino de Austria no invita a asociarlo con figuras diabólicas, pero varios de sus clubes las adoptaron en sus blasones. Como el SK Altheim, que milita en la Landesliga West, el SV Kuchl, el SC Ostbahn XI, que disputa la Wiener Liga, o el Beach Devils Borussia Hetzendorf.

Belconnen United - Redlands United - Mountain District
Blacktown Demons - Tuggerah United - Wests Illawarra
Australia tiene tantos clubes identificados con la estampa diabólica como con sus simpáticos wallabies. Aparece en clubes amateurs como Belconnen United, equipo de Canberra conocido como Blue Devils, de la ATC Premier League,o los Redlands United, de Cleveland, que disputan la Brisbane Premier League. También está el Mountain District FC, en Mangrove Mountain, que se dedica al fútbol infantil, juvenil y de veteranos. En Seven Hills, New South Wales, está el Blacktown City FC, conocido como los Demons, que juega en la NSW Premier League. El Tuggerah United FC, de Killarney Vale, New South Wales, es plenamente amateur, igual que el Wests Illawarra FC, al sur de Sydney.

Rokita Brzeg Dolny - Delta Warszawa - Czartoria Ręczno - LZS Koźlice
En polaco "diablo" se dice "Diabeł" y según el folklore nacional en distintas regiones lo denominan Boruta, Dusiołek, Rokita, Kozyra, Czart, etc. En el fútbol aparece en clubes que llevan su nombre y su imagen, como Rokita Brzeg Dolny de la Rozgrywki Ligowe, o los equipos aficionados Delta Waszawa, de la capital, el Czartoria Ręczno, de Ręczno, y el LZS Koźlice.

Gooik - Sparta Wortegem - De Zwarte Duivels - Diables Rouges de Rongy
En Bélgica se hablan el francés y el neerlandés o flamenco. SK Gooik, con su diablito bebé amarillo, Sparta Wortegem y su satanás azul, Zwarte Duivels, que significa "los diablos negros", y Diables Rouges de Rongy, son algunos de los pequeños equipos que recuerdan a su seleccionado.

GFCO Ajaccio - Stiring-Wendel 1911 - Stade de Vallauris
Diables Rouges de Chatellailon - Chabreloche
Equipos chicos todos, pero con tridentes, cuernos y colas. Los franceses recuerdan al diable en muchos logos, como los que identifican a los corsos del  Gazélec Football Club Olympique Ajaccio, que juega en la categoría National, el Cercle Sportif Stiring-Wendel 1911, de la región de Lorraine, los diables noires del Stade de Vallauris, en la Provence-Alpes-Côte d'Azur, los Diables Rouges de Chatellailon, en La Rochelle, y la AS Chabreloche, en la región de Auvergne.

TSV Brunsbrock - Prvijenac - Les Diablerets - Diablos Rojos - Coton Sports de Tambacounda
En el resto del mundo, los diablitos aparecen en geografías tas distantes... Un ejemplo lo dan los clubes TSV Brunsbrock (Niedersachsen, Alemania), Prvijenac Bijelo Polje (Bijelo Polje, Montenegro), FC Les Diablerets (Vaud, Suiza), Diablos Rojos (La Coruña, Galicia, España) y Coton Sports (Tambacounda, Senegal).

Independiente, de Avellaneda, Argentina, es el único equipo que ganó 7 veces la Copa Libertadores de América. Durante los años 1997/98 lució en su camiseta un diseño dominado por una gran silueta del Diablo.