domingo, 28 de octubre de 2018

Sócrates y la Democracia Corinthiana

Recordar a Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza de Oliveira como un futbolista elegante, sutil, talentoso y carismático es correcto, pero incompleto. Porque fue mucho más allá de lo que hacía con la pelota: desde su ideología progresista contribuyó al a combatir a la dictadura militar que se había instalado en Brasil en 1964 con un golpe de Estado contra João Goulart y se mantuvo hasta mediados de los años 80.

En 1978 llegó al Corinthians y fue el ideólogo de una filosofía que hoy perdura: la Democracia Corinthiana, un cambio radical de normas y costumbres que imperaban en el fútbol brasileño de la época. Así lo explicaba el Doctor Sócates, que era médico: “Abolimos el proceso que existía en el fútbol, donde los dirigentes impedían que los jugadores se hicieran adultos. Al inicio hubo ansiedad en mis compañeros, que no estaban acostumbrados a expresarse, a decidir. Pero fueron aprendiendo y se prepararon para enfrentar su profesión y su vida”.

En vez de recibir premios por victorias, propusieron participar con un porcentaje de las recaudaciones y otro de los patrocinadores y la TV. Ese dinero lo repartían por igual tanto entre los jugadores como con los utileros, los médicos o el chofer del autobús.

Los dirigentes se opusieron pero tuvieron que aceptar la propuesta ante la fortaleza del movimiento que encabezaba Sócrates. Los jugadores fueron ganando poder y hasta determinaron el horario, el método y la intensidad de los entrenamientos, la fecha y el medio de transporte para los partidos de visitante, los refuerzos e incluso el entrenador, y terminaron con el mito de las concentraciones.

Ganaron dos campeonatos y, antes de una de las finales, salieron con una bandera que decía: “Ganar o perder pero siempre con democracia”. Ganaron con un gol de Sócrates, que resumió: “Cuando entrábamos a la cancha, jugábamos mucho más que en un simple partido. Luchábamos por la libertad en nuestro país”.

Cuando dejó de jugar y después de algunas experiencias como entrenador, siguió ejerciendo la medicina, escribiendo canciones y obras de teatro, y fue consejero pedagógico de una escuela que abrió su hermano Raí en una favela de San Pablo.

viernes, 26 de octubre de 2018

El fútbol en los Estados Federados de Micronesia

Los Estados Federados de Micronesia son un archipiélago independiente de 607 islas, localizado en el Océano Pacífico, al noreste de Papúa Nueva Guinea, en la región de Micronesia. Su selección es noticia por un récord nada agradable.

Actualización del artículo publicado en abril de 2010.
Por PABLO ARO GERALDES

El número es demoledor: 114 goles en contra en sólo tres partidos de los Juegos del Pacífico 2015 le valieron en la prensa internacional el penoso tí tulo de "peor equipo del mundo". Puede ser desde lo estadístico, pero detrás de tan pobre desempeño hay una historia por conocer.
En 1999 se fundó la Federated States of Micronesia Football Association (FSM-FA) y la selección comenzó una tibia actividad, pero dejó de tener competencia internacional en julio de 2003. Desde entonces, el fútbol se redujoa la actividad de los cuatro estados que componen el país: Yap, Chuuk, Kosrae y, principalmente, Pohnpei. En este último estado está Palikir, la capital federal. Casi todas las islas son atolones y arrecifes coralinos asentados sobre cordilleras submarinas, y en muchos casos antiguos volcanes como sucede en Chuuk, donde el perímetro de la laguna del atolón es un emerger de corales asentados sobre un cráter volcánico.
Chuuk - Kosrae - Pohnpei - Yap
Algunas estadísticas del fútbol micronesio:
Primer partido: Guam 3-0 Micronesia (1/6/1999).
Mejor resultado: Micronesia 7-0 Islas Marianas del Norte (12/7/1999).
Peor resultado: Micronesia 0-46 Vanuatu (6/7/2015, en Papua Nueva Guinea).
Último partido: Micronesia 0-46 Vanuatu (6/7/2015, en Papua Nueva Guinea).

Paul Watson durante un entrenamiento con los jugadores de Pohnpei.
Pero no todo está ligado a las derrotas. El fútbol micronesio buscó un despegue, de la mano del británico Paul Watson, quien a principio de esta década asumió el cargo de seleccionador nacional. Desde Pohnpei se dedicó a activar la competencia interna. Con el combinado de ese estado venció 6-2 a las Island All-Stars, en medio de un clima tormentoso. Sí, el nivel es pobre, pero la única manera de crecer es salir a competir. Encerrados en sus atolones de coral, será imposible progresar.
Vanuatu, Nueva Caledonia, las Islas Salomon y Fiji llegaron a pelear las instancias finales para meterse en la Copa del Mundo. En 2010, por primera vez un equipo de Papua Nueva Guinea, el Hekari United, ganó la O-League, el máximo torneo de clubes de Oceanía y disputó luego el Mundial de Clubes. Tahití y Fiji metieron a sus selecciones en el Mundial Sub-20. Y aunque las goleadas humillan y seguirán viéndose, jugar es el único camino.

En febrero de 2010, durante la asamblea anual del Comité Olímpico de los Estados Federados de Micronesia, en Pohnpei, se volvió a formar la Federated States of Micronesia Football Association, con nuevas autoridades. Es uno de los 9 estados soberanos que no son miembros de la FIFA.
Steve Finnen asumió entonces la presidencia y la FSM-FA inició su relación con la Confederación de Oceanía, aunque no es miembro, y tampoco de la FIFA, por lo que no puede participar en Eliminatorias. Sus partidos no son reconocidos por la entidad madre del fútbol. Tampoco está afiliada a la NF-Board ni la ConIFA, organismos que agrupan a los seleccionados no reconocidos por la FIFA. Sí fue admitido en la división Oceanía del Comité Olímpico Internacional, pero en virtud de la Carta del Comité Olímpico Nacional, no le puede dedicar fondos para el desarrollo del fútbol hasta que el órgano rector internacional (la FIFA) reconozca el programa. En consecuencia, el mínimo desarrollo del fútbol es resultado de donaciones del sector privado en los estados, y más recientemente, a través de la asistencia de la FSM-FA.
Este parcial reconocimiento olímpico le permite competir en los Pacific Games (Juegos del Pacífico), la gran cita deportiva de las pequeñas naciones oceánicas.

El trabajo del DT Watson se centró en amalgamar a los jugadores de las diferentes islas, a la vez que la nueva federación empezó a estimular el fútbol desde el nivel escolar. En 2015 Jeff Wuthel asumió la presidencia de la FSM-FA y, aun con una competencia mínima, se lanzaron al desafío de participar en la XV edición de los Pacific Games, en Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea, su primera participación en un torneo bajo el ala de la OFC.
Micronesia (camiseta naranja) en el 0-38 ante Fiji.
Allí sufrió tres goleadas humillantes sin siquiera anotar un solo gol: 0-30 ante Tahití, 0-38 con Fiji y 0-46 con Vanuatu. En defensa de estos jugadores, dirigidos por el australiano Stan Foster, es necesario aclarar que la mayoría de ellos nunca había jugado un partido "en serio", jamás había pisado una cancha de once... Muchos, ni habían salido de la isla en la que nacieron.
En declaraciones a The Guardian, Foster puso en palabras la diferencia con sus rivales: "fueron partidos de niños contra hombres. Estamos en el kindergarten del fútbol, tenemos mucho que aprender. Cuando hicimos escala en Guam, muchos de estos muchachos vieron por primera vez en su vida un ascensor o una escalera mecánica".

El camino será largo y duro para los Estados federados de Micronesia, pero alguna vez tenía que empezarlo. El anhelo de los micronesios es llegar a ser reconocidos por la FIFA e inscribirse en las eliminatorias para la Copa del Mundo. Soñar no cuesta nada...
La selección de los Estados Federados de Micronesia en 2001.