jueves, 27 de febrero de 2020

Las mutaciones de la Copa América


Informe emitido en el programa Golazo de América, por teleSUR, en julio de 2019.
Por PABLO ARO GERALDES

A lo largo de 103 años de historia, la Copa América experimentó todo tipo de transformaciones en su formato. Se creó como un cuadrangular amistoso para celebrar el centenario de la independencia argentina en 1916. La idea prendió con tanto entusiasmo que los dirigentes de Uruguay, Chile, Brasil y Argentina decidieron crear la Confederación Sudamericana de Fútbol y revivir el encuentro cada año.

No siempre se pudo mantener la periodicidad y el certamen pasó a ser bienal, trienal, cada cuatro, cada seis años, e incuso, como en 1959 se jugó en marzo-abril y se repitió en diciembre… La idea actual es equiparar la Copa América con el calendario europeo y disputarla en los años olímpicos. Para eso sería necesario jugarla recién en 2024… o volver a jugarla el año próximo. Otro disparate solo justificable por el dinero de los patrocinadores.

El que nació como Campeonato Sudamericano de Fútbol no siempre tuvo al trofeo bautizado como Copa América: en la primera edición no existía el bello premio de 9 kilos de plata. Además, hubo seis ediciones denominadas “extra” en la que no se ponía en juego el trofeo: 1935, 1941, 1945, 1946, 1956 y la segunda de 1959.

Para celebrar los 100 años del primer certamen se organizó en los Estados Unidos la Copa América Centenario, que entregó un trofeo diferente y que quedó para siempre en poder de Chile, pues el que identifica al ganador en cada torneo, permanece transitoriamente en el país campeón.

A medida en que las federaciones sudamericanas se iban sumando a la Conmebol, la Copa crecía en número de participantes, hasta llegar a incluir a Venezuela, en 1967. Por única vez, ese torneo fue precedido por una “eliminatoria” para dejar solamente a seis contendientes.

La primera edición que reunió a los diez miembros de la confederación fue la de 1975, que, después de una pausa de ocho años, introdujo el novedoso formato de ida y vuelta, sin una sede fija. Ya no se medirían todos contra todos sino que empezarían a dividirse en grupos. Tampoco sería el esquema definitivo.

A partir de 1987 la Copa empezó a rotar cada dos años por todas las sedes, pero ese cronograma ya se alteró varias veces. Otra aventura de la Conmebol fue invitar a dos equipos de la Concacaf para subir el número de participantes a doce y armar tres grupos de cuatro. A los convites de México, Estados Unidos y Costa Rica se le sumó el de Japón... sí, Japón, ya que empresas de ese país eran las principales patrocinadoras de la confederación. De este modo, la intención mercantilista, el privilegio hacia los dueños del negocio, fue desplazando al mérito deportivo. Japón y Qatar se metieron así en este Brasil 2019.

¿El próximo engendro? Una Copa América 2020 a disputarse entre Argentina y Colombia, con Australia y Qatar como invitadas especiales. ¿Un dislate, no? Con esta dirigencia de la Conmebol, todo puede suceder.

lunes, 24 de febrero de 2020

Los 211 afiliados a la FIFA

De sus 8 miembros fundadores, la FIFA alberga actualmente a 211 federaciones nacionales. A lo largo de sus 115 años, la entidad rectora del fútbol fue testigo del surgimiento de nuevos países, independencias, procesos de descolonización o divisiones políticas, como así también de fusiones en nuevos estados y otros que cambiaron sus nombres.
Aquí se consignan los miembros con el nombre actual de sus países. Esta es una cronología de las afiliaciones:

1904
Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Suecia, Suiza (8)

1905
Inglaterra, Italia (10)

1907
Austria, Hungría, República Checa (13)

1908
Finlandia, Noruega (15)

1910
Escocia, Gales, Luxemburgo (18)

1911
Irlanda del Norte (19)

1912
Argentina, Rusia (21)

1913
Canadá, Chile (23)

1914
Estados Unidos (24)

1923
Brasil, Egipto, Estonia, Irlanda, Letonia, Lituania, Polonia, Portugal, Rumania, Serbia, Turquía, Uruguay (36)

1924
Bulgaria, Perú (38)

1925
Paraguay, Tailandia (40)

1926
Bolivia, Ecuador (42)

1927
Costa Rica, Grecia (44)

1929
Israel, Japón, México, Surinam (48)

1930
Filipinas (49)

1931
China (50)

1932
Albania, Cuba, Curaçao (53)

1934
Haití (54)

1936
Colombia, Líbano (56)

1937
Siria (57)

1938
El Salvador, Panamá (59)

1946
Guatemala (60)

1947
Islandia (61)

1948
Afganistán, Myanmar, Chipre, Corea del Sur, India, Irán, Nueva Zelanda, Pakistán, Sudán (70)

1950
Irak, Nicaragua, Sarre * (72)

1951
Honduras (73)

1952
Alemania Democrática *, Etiopía, Indonesia, Laos, Singapur, Sri Lanka, Venezuela (79)

1954
Camboya, Taiwán, Hong Kong, Malasia (83)

1956
Arabia Saudita, Jordania (85)

1958
Corea del Norte, Ghana, República Dominicana (88)

1960
Kenya, Malta, Marruecos, Nigeria, Puerto Rico, Túnez, Uganda (95)

1962
Bermudas, Guinea, Jamaica, Somalia (99)

1963
Australia (100)

1964
Argelia, Benín, Burkina Faso, Camerún, Chad, Congo, Costa de Marfil, Fiji, Kuwait, Lesotho, Liberia, Libia, Madagascar, Malí, Mauricio, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Senegal, Tanzania, Togo, Trinidad y Tobago, Vietnam, Zambia (123)

1965
Zimbabwe (124)

1966
 Gabón, Papúa Nueva Guinea (126)

1967
Níger, Sierra Leona (128)

1968
Bahamas, Barbados, Bahréin, Gambia, Malawi (133)

1970
Guyana, Mauritania, Tahití (136)

1972
Antigua y Barbuda, Brunéi Darussalam, Burundi, Qatar, Nepal (141)

1974
Emiratos Árabes Unidos (142)

1976
Bangladesh, Liechtenstein (144)

1978
Botswana, Grenada, Macao, Rwanda, eSwatini (149)

1980
Angola, Mozambique, Omán, Yemen (153)

1986
Belize, Cabo Verde, Guinea-Bisáu, Guinea Ecuatorial, Maldivas, Samoa, Santo Tomé y Príncipe, Seychelles (161)

1988
Aruba, Islas Feroe, Islas Salomón, San Marino, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Vanuatu (168)

1992
Armenia, Bielorrusia, Croacia, Eslovenia, Georgia, Islas Caimán, Namibia, San Cristóbal y Nieves, Sudáfrica, Ucrania (178)

1994
Azerbaiyán, Dominica, Eslovaquia, Islas Cook, Kazajistán, Kirguistán, Macedonia del Norte, Moldavia, Tayikistán, Tonga, Turkmenistán, Uzbekistán, Yibuti (191)

1996
Andorra, Anguilla, Bosnia y Herzegovina, Guam, Islas Vírgenes Británicas, Montserrat (197)

1998
Eritrea, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Estadounidenses, Mongolia, Palestina, Samoa Americana (203)

2000
Bután (204)

2004
Nueva Caledonia (205)

2005
Comoras, Timor Oriental (207)

2007
Montenegro (208)

2012
Sudán del Sur (209)

2016
Gibraltar, Kosovo (211)


* Las federaciones de Sarre y de Alemania Democrática fueron absorbidas por la Deutscher Fußball-Bund.

viernes, 21 de febrero de 2020

Postales de fútbol y peronismo

El peronismo, movimiento popular mayoritario en la Argentina a partir de 1945, siempre tuvo una estrecha vinculación con el fútbol. Las masas siempre vivieron estas dos pasiones entrelazadas; aquí recopilo algunas imágenes de los líderes peronistas vinculadas al deporte más amado del país.

Por PABLO ARO GERALDES
Antes de conocer al entonces Teninente Coronel Juan Domingo Perón, la actriz Evita Duarte posó junto a Bernardo Gandulla, entreala izquierdo de Boca Juniors, para la tapa de la revista Cine Argentino, a fines de marzo de 1941.

El 9 de julio de 1953 River Plate recibió a Boca Juniors por la 12ma fecha del campeonato. Antes del partido, los jugadores xeneizes mostraron su emoción al saludar al presidente Juan Domingo Perón. Noventa minutos después festejaron el triunfo 3-2.

Héctor Cámpora, antes de asumir por 49 días la presidencia de la Nación, en 1973 saluda a los jugadores de San Lorenzo de Almagro. En la imagen Antonio Rosl, Juan Carlos Piris, Pedro Alexis González y Victorio Cocco.

La vicepresidenta María Estela Martínez, (tercera esposa de Perón), secundada por su secretario privado, José López Rega (un siniestro personaje), y el intendente de Avellaneda, Herminio Iglesias, descendió en helicóptero en la cancha de Independiente. La comitiva saludó al plantel campeón de América 1973. Al frente, el arquero Miguel Ángel Santoro.

El peronismo retomó el poder en 1989 de la mano de Carlos Menem. A los pocos días de haber asumido la presidencia se puso el brazalete de capitán y jugó un partido benéfico en el estadio de Vélez Sarsfield junto a las grandes figuras del fútbol nacional, encabezadas por Diego Maradona.

Luego del caos que siguió a la renuncia de Fernando De la Rúa y el interinato de Ramón Puerta, el puntano Adolfo Rodríguez Saá fue proclamado Presidente de la Nación por la Asamblea Legislativa... pero tras sólo 7 días de mandato, también renunció ante la evidente falta de apoyo. En su semana al frente del país hizo una serie de anuncios, aunque no de gran relación con el fútbol. En la imagen viste la camiseta de Chacarita Juniors junto a su hermano Alberto, candidato a presidente por el Frejuli. No son hinchas del club, sólo se trata de una demagógica caravana por el partido de San Martín.

En los '90 Eduardo Duhalde era gobernador de la provincia de Buenos Aires y seguía jugando intensos partidos con la camiseta de su amado Banfield. En 1999 perdió las elecciones presidenciales frente a Fernando De la Rúa pero terminó presidiendo el país hasta 2003, luego del derrumbe institucional de los días finales de diciembre de 2001. Asumió la presidencia tras la renuncia de Rodríguez Saá y el efímero interinato de Eduardo Camaño.

El amor de Néstor Kirchner por Racing estuvo siempre presente durante su presidencia (2003-2007). En 2009 cumplió una promesa para con el equipo: como habían vencido a Boca Juniors, le regaló 4 pantallas de LCD al plantel. "Con el fútbol sufro más que con la política", confesó tras bajar en helicóptero en el estadio Presidente Perón.

El mandato de Cristina Fernández estuvo cercano como pocos al deporte más popular: el Estado firmó un acuerdo que lo unió a la AFA para televisar el fútbol por televisión abierta, cortando el negocio multimillonario y monopólico del "codificado" de la corrupta empresa Torneos y Competencias.

En 2019 Alberto Fernández asumió la presidencia de la mano del Frente de Todos, agrupación encabezada principalmente por sectores el peronismo. Hincha apasionado de Argentinos Juniors, fue agasajado en el estadio Diego Maradona con una camiseta personalizada.

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El fútbol y el peronismo, siempre unidos al pueblo argentino.

Bonus track:
La muerte de Evita en julio de 1952 motivó centenares de homenajes. El 8 de agosto de ese mismo año, la Ley Nº 5685 dispuso que ciudad de La Plata pasara a llamarse Eva Perón. En el fútbol esto se reflejó con la nueva denominación de los dos históricos clubes de la capital bonaerense, que desde entonces pasaron a llamarse Gimnasia y Esgrima de Eva Perón y Estudiantes de Eva Perón. Aquí un par de recuerdos:
El sangriento Golpe de Estado de 1955, autodenominado "Revolución Libertadora", prohibió toda mención al peronismo y tanto la ciudad como los clubes volvieron a sus nombres originales.

martes, 18 de febrero de 2020

Fútbol con anteojos

En su Regla 4, el reglamento del juego de la FIFA dice: "La nueva tecnología ofrece gafas deportivas más seguras, tanto para los jugadores que las usan como para los otros jugadores. Los árbitros deberán mostrarse tolerantes al permitir su uso. Esta disposición se aplica particularmente con los jugadores jóvenes".

Aunque los ejemplos de futbolistas con anteojos sean muy pocos, los hay desde la primera década de la Copa del Mundo y en variadas geografías. Vamos con un repaso de los más conocidos:

El primer gol suizo en la historia de la Copa del Mundo lo marcó Leopold "Poldi" Kielholz el 27 de mayo de 1934 en el estadio San Ciro, de Milán: abrió el marcador contra Holanda y luego marcó el segundo de la victoria 3-2. El delantero llegó a jugar 17 partido con la selección helvética y marcó 12 goles... todos con anteojos. Además, fue el goleador de la liga suiza en la temporada 1933/34.


Unos de los primeros en tener éxito fue el italiano Annibale Frossi, un veloz puntero derecho que desde niño sufría miopía. Eso no le impidió destacarse jugando con anteojos en diferentes clubes del ascenso hasta que en 1936 pasó al Ambrosiana-Inter, con el que ganó dos scudettos y una Coppa Italia.
Apena se sumó al Inter, fue convocado a la Selección para disputar los Juegos Olímpicos Berlín 1936, donde Italia fue medalla de oro y él, goleador del torneo.


En la Copa del Mundo Francia 1938 resaltaba en las fotos el pequeño Achmad Nawir, capitán de las Indias Orientales Holandesas (hoy Indonesia). Este médico de profesión quedó inmortalizado en la foto junto al capitán húngaro György Sárosi, el 5 de junio de 1938 en el estadio Vélodrome Municipale de Reims. Ese, ante unas 9.000 personas, fue el único partido mundialista de la historia indonesia: cayeron 6-0 y se despidieron rápidamente. Atrás habían quedado tres meses de travesía desde Batavia hasta Holanda, donde jugaron un par de amistosos de preparación.
Nawir, que era mediocampista, padecía miopía y no podía jugar sin sus gafas.

Eric Ross arrancó en 1962 en el Glentoran de Irlanda del Norte, su país. Enseguida se destacó y no solo por jugar con lentes: era un delantero profundo que se echaba atrás para crear juego. Su etapa con los Glens culminó con un viaje a los Estados Unidos, cuando en 1968 nacía la North American Soccer League (NASL) y él se sumó al Detroit Cougars. Ese mismo año jugó su único partido con la selección norirlandesa.
A su regreso de Norteamérica se unió al contingente de Irlanda del Norte en el Newcastle United que ganó la Copa de Ferias en 1969, aunque él casi no jugó. Dejó el fútbol a los 27 años.

A pesar de su miopía, el belga Armand Joseph Jurion tuvo una interesante carrera como mediocampista del Anderlecht, equipo con el que debutó a los 16 años. Con la camiseta violeta logró 10 títulos de liga y una copa nacional durante su década y media en el club. Jef, como lo conocen en su país, integró la selección de Bélgica en 64 oportunidades y marcó 9 goles, pero fue un gol histórico en la Copa de Campeones el que le valió el apodo de Mister Europa. En la ronda preliminar de la temporada 1962/63 al Anderlecht le tocó enfrentar al Real Madrid, que podía presumir de campeones que respondían al nombre de Gento, Puskas, Di Stefano y Santamaría. Parecía un rival insuperable, pero ya el partido de ida en el Santiago Bernabéu terminó con un impensado 3-3. La noche del 26 de septiembre de 1962, en el Estadio Rey Balduino, en Heysel, fue testigo de la hazaña: a los 85' el muchacho de lentes llevó la pelota al borde del área, superó a un par de defensores y sacó un tiro bajo preciso que decretó el 1-0.
En 1968, Jurion pasó a Gent por un período de tres años, y finalmente terminó su carrera a la edad de 37 años en Lokeren. Siempre jugó con sus gafas atadas con una correa que pasaba por debajo de sus orejas.


Cuando Joop van Daele se hizo titular en la defensa del Feyenoord holandés de los años '60s resaltaba por sus anteojos. Los grandes logros de su carrera fueron la conquista de las Copas de Europa e Intercontinental, en 1970. Esta última le guardó una página curiosa en la historia del fútbol: el partido de ida contra Estudiantes de La Plata (jugado en La Bombonera de Buenos Aires) había sido caliente y finalizó 2-2. Durante la revancha en el estadio De Kuip, de Rotterdam, él anotó el gol de la victoria con un remate rasante desde afuera del área. Pese a que la jugada no revistió ninguna polémica, Carlos Bilardo y sus compañeros se fueron encima del árbitro peruano Alberto Tejada pidiendo la anulación del gol. En medio de la confusión Oscar Malbernat (otros señalan a Carlos Pachamé) le arrebató los anteojos a Van Daele y los pisoteó.
Este incidente llevó al cantante Johnny Hoes a dedicarle la canción "Waar is de bril van Joop van Daele" (¿Dónde están los lentes de Joop van Daele?).
Van Daele defendió la camiseta del Feyenoord hasta 1977. También tuvo un paso corto por Go Ahead Eagles y jugó para Fortuna Sittard antes de terminar su carrera en Excelsior.

Después del pionero Kielholz, en Suiza apareció también el caso que seguramente despertó mayor curiosidad: un arquero con anteojos. Se trata de Markus Schüepp, quien atajó en el St. Gallen en la década de los 70s. No trascendió el medio local pero dejó una perla cuando posó con lentes para el álbum de figuritas Panini de 1979.


El más famoso de los futbolistas con anteojos es el holandés Edgar Davis, quien padece un glaucoma, enfermedad ocular que acaba causando una pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina y afecta al nervio óptico. A finales de los '90 su enfermedad se agravó, algunos especialistas creían que podía ser el fin de su carrera. Pero en 1999 lo operaron exitosamente y por precaución le dijeron que usara gafas.
Los médicos también le recomendaron que usara unas gotas, pero ese medicamento estaba prohibido por FIFA debido al doping; sin embargo, el máximo ente del fútbol le dio un permiso especial para que pudiera continuar jugando. Después de una exitosa trayectoria que incluyó clubes como Ajax, Milan, Juventus, Barcelona, Internazionale y Tottenham Hotspur, Davids se retiró en 2013 y actualmente es entrenador en el Barnet FC de la segunda división inglesa.


Hoy en día, gracias a las nuevas gafas, es más fácil poder jugar al fútbol aun padeciendo alguna disminución visual, o como protección para otro tipo de afecciones oculares.
Jugador de Mongolia con lentes, en partido contra las Islas Marianas del Norte.
Seleccionado juvenil de Islandia. El número 13 usa lentes. 
El 18 de San Marino, con anteojos ante Chipre.
Muchos son también los futbolistas que padecen miopía pero prefieren las lentes de contacto para jugar y usan anteojos fuera de las canchas.
El alemán Jerome Boateng presentó su
propia línea de anteojos en 2016.

sábado, 8 de febrero de 2020

Una leyenda viviente: el Trinche Carlovich

Del Che Guevara a Fontanarrosa. De Menotti a Bielsa. De Martino a Messi. Uno evoca semejante listado de un talento tan brillante como único y no puede por más que preguntarse: ¿qué tendrá Rosario?
El primer punto del dossier de Panenka: el romanticismo contagioso de un mito en la sombra como el Trinche Carlovich.


Artículo publicado en la revista Panenka, en diciembre de 2011.

-Vos sos muy pibe, no lo viste jugar. No tenés idea, el Trinche era un mostro, otra que Maradona...
-¿Un monstruo? ¿Mejor que Diego?
-Sí, la pelota hacía lo que él quería. El que no vio jugar a Carlovich no sabe lo que es el fulbo...

Diálogos como estos se entablan por toda Rosario. Quien no es de la ciudad llega y se da cuenta que por más kilómetros recorridos que tenga en el mundo del fútbol, transitó un camino incompleto. Por más conocedor de este deporte que se crea, se dará cuenta que le falta una pieza en el rompecabezas, que no se las sabe todas, que hay algo que se le escapa. Un eslabón perdido. Encima el tipo en cuestión no se llama José Fernández o Juan Pérez, como para pasar inadvertido. No, se llama Carlovich, Tomás Felipe Carlovich.

Los archivos periodísticos no dicen mucho: volante central, 1,83 de estatura, zurdo, jugó apenas tres partidos oficiales en Primera División... Nada importante. Sí mencionan que jugó una década en Central Córdoba, y que en 1973 fue campeón de la C y ascendió a la B. No mucho más.

Para llegar a Carlovich hay que desandar las calles de Rosario y tomar el rumbo del barrio Belgrano, en el oeste de la ciudad. Es su territorio, no hay persona que no sepa quién es el Trinche. O en La Tablada, en el sur, donde está enclavado el estadio Gabino Sosa, humilde reducto de Central Córdoba, testigo de sus hazañas.

De las grandes ciudades argentinas, Rosario tiene una particularidad: la mayor parte de la población no desciende de españoles, como en el resto del país, como en el resto de Hispanoamérica. A fines del siglo XIX los italianos eran mayoría. El puerto de Rosario era el punto de salida de los productos que daba el suelo de toda la llamada “Pampa Gringa”, ese territorio conformado en parte por el sur de la provincia de Santa Fe donde la inmigración polaca, rusa, francesa, judía, alemana, británica, griega, siria empataba en número a los vascos, gallegos y andaluces que se aventuraban del otro lado del océano. Entre estos miles de inmigrantes europeos que conformaron esta identidad variopinta estaba don Mario Carlovich, un yugoslavo que se ganó la vida instalando tuberías y caños por toda la ciudad.

“¿Caños? Si no viste a Carlovich no sabés lo que es el caño de ida y vuelta. El Trinche tiraba un caño y cuando el rival se daba vuelta, le tiraba otro, de atrás”, dispara un abuelo mientras pasea a su nieto por Parque Irigoyen, a metros de la cancha de Central Córdoba.

Entre la fantasía y el mito, las hazañas de Carlovich, el séptimo hijo de don Mario, siguen creciendo, aunque hayan pasado casi tres décadas de su despedida del fútbol. Si es por el número de “testigos”, Central Córdoba habría jugado todos los sábados en el Maracaná, los números no cierran. La exageración se percibe, pero nadie se molesta en disimularla, es parte de la historia. Antes de encontrarlo, valen algunos testimonios menos fanatizados, más calificados. Como el de Daniel Passarella, capitán de la Selección Argentina campeona del mundo en 1978: “Cuando jugué en Sarmiento de Junín, en el Ascenso, me enamoré de Carlovich. Fue el mejor jugador que vi antes de llegar a Primera. Un astro, me hubiera gustado ser como él”.

Todos hablan de su habilidad endemoniada, de su zurda capaz de todos los lujos y de ponerle fantasía la juego. Era pisador de la pelota hasta la “cargada”, la forma más molesta de la burla. Era gambeteador hasta la insolencia. Un jugador de potrero vestido de profesional. Vestido a medias, porque nunca usó canilleras ni se vendó los tobillos.

Víctor Bottaniz integró la preselección de 25 jugadores de cara al Mundial 78. Finalmente se quedó afuera de la lista final de 22, junto a Humberto Bravo y a un chiquilín llamado Diego Maradona. Enfrentó al Trinche y no lo olvida: “jugar en contra suya era un suplicio y a la vez un placer. Suplicio porque con el manejo y la pegada que tenía, era imposible de marcar. Y placentero era ver todo lo que hacía dentro de la cancha, y con qué facilidad. Tuvo todo para triunfar en el fútbol grande, pero prefirió la tranquilidad de su ciudad”.

ENCUENTRO CON UN MITO
Carlovich nació hace 62 años en barrio Belgrano y siempre vivió allí, una zona humilde que él mismo describe: “Las calles eran todas de tierra, con zanjas. Mucho potrero, mucho campito. No había otra diversión que la pelota, jugar descalzo todo el día”.

En sus palabras se empieza a percibir la clave de su historia: nunca le interesó el éxito. “No me propuse ser jugador de fútbol, se fue dando sin querer. Me empezó a gustar, seguí, seguí y seguí... Después mi cuñado me llevó a Rosario Central y tuve la suerte de quedar”, narra el génesis con naturalidad. La mitad de los niños rosarinos sueña con jugar en Central, la otra mitad en Newell’s. Él lo logró por su talento, pero su personalidad no aportó la constancia para mantenerse en Primera. Debutó en 1969 en un amistoso en Montevideo, contra Peñarol y solamente jugó un partido oficial, contra Los Andes. ¿Y después? “Erausquín era el técnico, bah, estaba ahí, porque al equipo se lo armaban Griguol y los jugadores de más experiencia. Me habían dicho que al siguiente partido sería titular. ¡Estaba contentísimo! Pero me llamaron aparte y no me pusieron. Yo siempre fui de frente y esas cosas no me gustaron. Me enojé. Y como Central tenía una deuda conmigo, les pedí que a cambio me dieran el pase y me fui”.

Se fue con su cuñado a jugar unos meses en Flandria (1970, Primera C). “Después me hablaron de Central Córdoba, probé en un amistoso y ahí me quedé”. Allí empezó el romance con el equipo Charrúa. La tarde del debut hizo dos goles, pero “de casualidad”, como suele mentir para esquivar los elogios. “Central Córdoba me dejó que me muestre como jugador y eso no se olvida”, agradece.

FRENTE A LA CELESTE Y BLANCA
Ese 1973 fue consagratorio. Ascendió con Central Córdoba y al año siguiente fue protagonista de un partido que sirvió para inflar todos los mitos. La Selección Argentina se preparaba para el Mundial de Alemania ’74 y el 17 de abril llegó a Rosario para enfrentar a un combinado de la ciudad, armado con una fórmula muy prolija: 5 de Central, 5 de Newell’s y Carlovich, que jugaba en la segunda división. Era un conjunto notable, con nombres que protagonizaron la edad de oro del fútbol rosarino y que hasta el día de hoy se recuerdan entre los mejores: Mario Alberto Kempes y Mario Zanabria.

La noche mágica del Trinche contra la Selección Argentina.
En el primer tiempo los rosarinos le dieron una paliza al equipo nacional, comandado por Vladislao Cap. La cancha de Newell’s estaba atónita ante ese 3-0 inesperado y la actuación descomunal de ese número 5 desconocido para la mayoría. El baile era tan grande que dio lugar al primer mito: dicen que Cap le pidió a su par rosarino que sacara a Carlovich. El Trinche salió a los 15’ del segundo tiempo, el conjunto local levantó el pie del acelerador y el pleito terminó 3-1. El arquero argentino ya era Ubaldo Fillol, quien tiene grabada esa noche: “¡Qué baile nos dieron! ¡Cómo jugó ese muchacho! Carlovich tenía magia”.

En 1976 pasó a Independiente Rivadavia, de Mendoza, para jugar en la Liga Provincial. De entrada lo apodaron El Gitano, al verlo jugar le pusieron El Rey. El equipo usaba una camisa con botones, pero él se abrochaba solamente el de abajo y jugaba con el pecho al aire y las medias bajas. Lo amaron, pero su corazón estaba a orillas del Paraná. Su compañero Hugo Mémoli recuerda: “Jugábamos contra San Martín y Tomás se quería ir esa misma tarde a Rosario. Pero si jugaba el partido entero perdía el ómnibus. Así que se hizo expulsar en el primer tiempo. Se bañó y salió corriendo... No se tomaba nada muy en serio”.

Pronto apareció una chance para volver a jugar en Primera División, ahora con la casaca de Colón de Santa Fe, apenas a 170 km de casa. Corría 1977 y entre sus admiradores se contaba César Luis Menotti, otro rosarino, que era ya el DT de la Selección Argentina. ¿Cabía la chance de soñar con verlo en el Mundial ‘78? El Trinche lo cuenta así: “En Colón caí en un equipo buenísimo, pero tuve mala suerte. Yo no me había lesionado en la puta vida, pero en los dos partidos que jugué me rompí el aductor derecho. Una desgracia. El técnico, el vasco Urriolabeitia, creyó que me lesionaba a propósito, que era un problema mental. Pedí una junta médica, para que comprobaran que yo no mentía. Cuando me vieron la pierna negra se quedaron mudos. Pero a mí me molestó que no hayan confiado en mí y me pegué la vuelta para Rosario”. Ese fue su último partido en Primera División.

Con una voz que envidiarían varios locutores, Carlovich va a contramano del mito que crece en torno a su figura. “Acá les gusta inventar historias acerca de mí. Pero no son verdad. Algún caño de ida y vuelta habré hecho, pero no es para tanto”. Sin embargo, Menotti está lejos de inflar historias que no son. El entrenador que guió a la camiseta argentina al reencuentro con su rica tradición es muy ilustrativo: “Carlovich fue uno de esos pibes de barrio que desde que nacen tienen un solo juguete: la pelota. Su técnica lo convirtió en un jugador completamente diferente. Era impresionante verlo acariciar la pelota, tocar, gambetear... Pero en su carrera no encontró reservas físicas que sostuvieran todas sus condiciones técnicas. Además, desafortunadamente, tampoco tuvo a nadie que lo acompañara y lo comprendiera. Es una pena, porque Carlovich estaba llamado a ser uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino. No sé qué le pasó. Tal vez lo aburría el fútbol profesional. A él le gustaba divertirse y no se sentía a gusto con algunos compromisos”.

ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA
En 1978, mientras Argentina se consagraba campeona del mundo en casa, él jugaba en Deportivo Maipú, de nuevo en la liga mendocina. “Cuando me fui a jugar a Mendoza me parecía que me iba al fin del mundo. Jugaba y al terminar cada partido agarraba el avión y me volvía a Rosario. Extrañaba una barbaridad. Soy incapaz de irme a otro lugar”. Este sentimiento casi fanático, es fácil de entender si se caminan las calles de Rosario: los rosarinos aman a su ciudad y en su mayoría piensan que es su lugar en el mundo. Carlovich no es más que un rosarino típico. Hoy Rosario es la única de las grandes ciudades argentinas gobernada por el socialismo. En noviembre, la consultora Ibarómetro elaboró el primer ranking de vida urbana y gestión de las diez ciudades más pobladas del país y los rosarinos pusieron a la suya en el primer lugar: el 81,4% se siente orgulloso de vivir en su sitio. Y ese orgullo se ratifica con los testimonios. “Está linda la ciudad, están haciendo cosas importantes. Que siga progresando, se le da vida al turismo, hay cosas hermosas acá”, expresa el Trinche, como si fuese un promotor turístico.

En el 79 regresó y nunca más se fue. En el 82 volvía ascender de la C a la B con Central Córdoba y un año después se despidió del fútbol profesional. “Podría haber seguido. Tenía 38 años y estaba bien físicamente. Pero no me llamaron más. No sé lo que habrá pasado, pero no me llamaron más”.

DESPUÉS DEL FÚTBOL
“No me llamaron más”. ¿Y ya? Como no lo llamaron, dio por terminada su carrera. Acepta el destino sin hacer demasiadas preguntas.
-¿Por qué “Trinche”?
-No sé. Un muchacho de acá, del barrio, me apodó así, pero nunca supe por qué. Tampoco le pregunté.
-¿Pudo ganar bien?
-No, no se ganaba plata, para nada... Eran otros tiempos. Ahora se ponen una propaganda, pegan una transferencia y se salvan para toda la vida.
-¿Qué le faltó para llegar?
-¿Y qué es “llegar”? Yo no tuve otra ambición más que la de jugar al fútbol. Siempre quise estar cerca de mis viejos, del Vasco Artola, uno de mis grandes amigos, rodeado de los afectos del barrio... Era un tipo solitario, prefería cambiarme solo, en la utilería, no en el vestuario. Yo soy así.
El tiempo después del fútbol continuó con la misma línea de humildad, ajeno a cualquier brillo. En 1986 le insistieron para volver y lo hizo por una temporada, en torneos zonales. Jugó por jugar. “Un habilidoso es el que demuestra la alegría de jugar en el potrero, el que trata bien a la pelota, el que es feliz por jugar al fútbol. Yo siempre ponía la misma garra, en los entrenamientos y en los partidos oficiales. Siempre quería ganar 70 a 0”.

Siguió gambeteando en los barrios, en esos torneo en los que cada pelota se disputa con el alma, con fiereza y vergüenza. En uno de esos se enfrentó al genial escritor y humorista Roberto Fontanarrosa, quien lo recordaba así: “Era dotado técnicamente pero con poca predisposición para el esfuerzo. Es lo que la leyenda cuenta de él, que lo tenían que ir a buscar. Lo enfrenté una vez en un torneo de veteranos de la zona norte de Rosario y, por supuesto, me bailó”.

En 1993, tras su intempestiva marcha del Sevilla, Diego Maradona fichó para Newell’s Old Boys y la ciudad de Rosario vivió una revolución. Un periodista le confesó el orgullo de los rosarinos de “recibir al mejor jugador de todos los tiempos”. Diego, a quien siempre le causaron alergia los obsecuentes, le respondió: “¿Qué me dice? Si el mejor jugador vive en Rosario y es un tal Carlovich”.

Junto a un hermano, el Trinche trabajó como albañil y siguió ligado afectivamente a Central Córdoba, que siempre le dio una mano. Como en 2005, cuando le organizó una velada homenaje, con dos partidos a total beneficio de él. La entrada costaba apenas 5 pesos (por entonces poco más de un euro) pero el dinero recaudado le ayudó. Lo pusieron como “manager”, ya que no se tituló de entrenador. “No tengo el diploma, pero ¿qué puedo aprender en el curso?”, se pregunta casi ingenuamente.

Cuando llegó el momento de las fotos acordadas con Panenka, en su escuelita de fútbol de Roldán, al oeste de la ciudad, surgió un tema inesperado: “¿ustedes qué revista hacen? ¿Vienen de España? Porque hace unos días vinieron unos gallegos de la televisión y me dejaron 3.500 euros, fijate...”. Esos “gashegos”, según la pronunciación típicamente argenta, eran los productores de Informe Robinson y el “fijate” es una seña inconfundible, también típicamente argenta, para pedir dinero. No está necesitado, pero tampoco se desvive por aparecer en los medios, nunca le interesó. “Bueno, lo dejamos para otra ocasión”, propone para eludir las fotos. Un Trinche auténtico.

Dicen que desechó ofertas del New York Cosmos y del Milan. Dicen que cuando el rival era muy defensivo y no salía a atacarlos, él se sentaba arriba de la pelota, provocador. Dicen que en Central Córdoba le pagaban extra por cada caño que metía. Dicen que faltaba a los entrenamientos y se iba a pescar. Dicen que algunos zagueros no le salían al cruce por miedo a ser ridiculizados. Dicen... Porque no existe un solo video de sus jugadas, pero el mito crece y seguirá creciendo de boca en boca, como una reafirmación de la identidad 100% rosarina.

viernes, 7 de febrero de 2020

Entrenadores campeones con la Selección Argentina

Globalmente conocidos son César Luis Menotti y Carlos Bilardo, los entrenadores que guiaron a la Selección Argentina a sus dos máximas conquistas: las Copas del Mundo 1978 y 1986, respectivamente. Pero además, la celeste y blanca ganó 14 veces el Campeonato Sudamericano que premia con la Copa América: recordar a los directores técnicos que estuvieron detrás de cada equipo supone ya un desafío a la memoria. ¿Y los otros torneos? ¿Los juveniles? ¿Las selecciones femeninas? ¿El futsal?
Este es un repaso a los entrenadores que llegaron a lo más alto del podio comandando a diferentes representativos nacionales.

Recopilado por PABLO ARO GERALDES

COPA DEL MUNDO
1978 – César Luis Menotti
1986 – Carlos Bilardo

CAMPEONATO SUDAMERICANO / COPA AMÉRICA
1921 – no tenía entrenador
1925 – Ángel Vázquez
1927 – José Lago Millán
1929 – Francisco Olazar - Juan José Tramutola
1937 – Manuel Seoane
1941 – Guillermo Stábile
1945 – Guillermo Stábile
1946 – Guillermo Stábile
1947 – Guillermo Stábile
1955 – Guillermo Stábile
1957 – Guillermo Stábile
1959 – Victorio Spinetto - José Barreiro - José Della Torre
1991 – Alfio Basile
1993 – Alfio Basile

COPA DEL REY FAHD / CONFEDERACIONES
1992 – Alfio Basile

COPA ARTEMIO FRANCHI
1993 – Alfio Basile

COPA DE LAS NACIONES
1964 – José María Minella

CAMPEONATO PANAMERICANO
1960 – Guillermo Stábile

JUEGOS OLÍMPICOS
2004 – Marcelo Bielsa
2008 – Sergio Batista

TORNEO PREOLÍMPICO
1960 – Ernesto Duchini
1964 – Ernesto Duchini
1980 – Federico Sacchi
2004 – Marcelo Bielsa
2020 – Fernando Batista

JUEGOS PANAMERICANOS
1951 – Guillermo Stábile
1955 – Ernesto Duchini
1959 – Ernesto Duchini
1971 – Rubén Bravo
1995 – Daniel Passarella
2003 – Miguel Ángel Tojo
2019 – Fernando Batista

JUEGOS SUDAMERICANOS - ODESUR
1982 – César Luis Menotti
1986 – Carlos Pachamé

COPA MUNDIAL JUVENIL / SUB-20
1979 – César Luis Menotti
1995 – José Pekerman
1997 – José Pekerman
2001 – José Pekerman
2005 – Francisco Ferraro
2007 – Hugo Tocalli

CAMPEONATO SUDAMERICANO JUVENIL / SUB-20
1967 – Juan Carlos Giménez - Mario Imbelloni
1997 – José Pekerman
1999 – José Pekerman
2003 – Hugo Tocalli
2015 – Humberto Grondona

TORNEO ESPERANZAS - TOULON
1975 – César Luis Menotti
1998 – José Pekerman

CAMPEONATO SUDAMERICANO SUB-17
1991 – Reinaldo Merlo
1995 – José Pekerman
2003 – Hugo Tocalli

CAMPEONATO SUDAMERICANO SUB-15
2017 – Diego Placente



SELECCIONES FEMENINAS

COPA AMÉRICA
2006 – Carlos Borrello

JUEGOS SUDAMERICANOS / ODESUR
2014 – Ezequiel Nicosia



FUTSAL

COPA DEL MUNDO
2016 – Diego Giustozzi

COPA AMÉRICA
2003 – Fernando Larrañaga
2015 – Diego Giustozzi

COPA CONFEDERACIONES 
2014 – Diego Giustozzi

SUDAMERICANO SUB-20
2016 – Diego Giustozzi

jueves, 6 de febrero de 2020

Impronunciables

A fuerza de televisaciones, los hispanos aprendimos a decirle "Líverpul" al Liverpool, "Shénoa" al Genoa, o "París Sanshermén" al PSG. Hasta ahí nos aventuramos. Pero la que sigue es una recopilación de equipos cuya sola lectura ya produce dolor de cabeza. ¿Quién se anima a nombrarlos en voz alta?

Por PABLO ARO GERALDES

 GACH DONG TAM LONG AN - TAN AN
¿Se trata de un trabalenguas o de un club? La afición del ‘rojo’ vietnamita conoce la respuesta correcta.

 HÉRAÐSSAMBAND SNÆFELLS OG HNAPPADALSSÝSLU
¿Como alentarán en Snæféllsnesssýslu? Es complicado andar por Islandia...

 LLANFAIRPWLLGWYNGYLLGOGERYCHWYRNDROBWLL-LLANTYSILIOGOGOGOCH
Si lo celta está de moda, que le pregunten a los socios cómo se llama este equipo de Gales que no entra en una línea.

 ÜSKÜDAR ÖZSAHRAYICEDIDSPOR
Este equipo turco causa verdadero terror en los relatores radiales. Ni se quieren imaginar los nombres de los jugadores.

 VAHSH QURGHONTEPPA
Resulta tan pero tan complicado nombrar al club como encontrar a Tayikistán en el planisferio.

 DYSKOBOLIA GRODZISK WIELKOPOLSKI
El idioma polaco nunca fue fácil para los hispanoparlantes, pero a los hinchas del verde hay que aplaudirlos.

 OQJETPES KÖKSHETAU
En Kazakstán tienen coraje: entraron en el fútbol de Europa y hasta corean el nombre del equipo.

 DOMOINA SOAVINA ASTIMONDRANO
La película Madagascar iba a tratar de fútbol, pero cuando encontraron a este club, cambiaron por animales.

 NORDSJÆLLAND
En Dinamarca tiene cada vez más y más seguidores... Ellos sí se atreven a cantar su nombre al viento.

 ZHASHTYK AK ALTYN
En la ciudad de Kara Suu, Kirguistán, no se hacen ningún problema para mencionar a este equipo de fútbol.

 MASLAHA NAQUIL AL-RAKAB
Luego de la invasión estadounidense volvió el fútbol a Irak, pero los extranjeros tocan de oído.

 MLADOST 127 SUHOPOLJE
En Vinkovci, Croacia, todo bien, pero por aquí necesitamos un foniatra para decir "sto dvadeset sedam" (127).

 QINGDAO ZHONGNENG
El idioma chino resulta indescifrable para los latinos, pero en el estadio todos cantan al unísono.

 KAPOSVÖLGYE VÁLLALKOZÓK
Ni la recordada mentalista Lily Sullos se atrevía a vocalizar el nombre de este equipo de Hungría, su país.

 MHLAMBANYATSI ROVERS
Se gasta tanta saliva para nombrar a este club africano como a su país: eSwatini (ex Swazilandia). El 'Rovers' pasa...

 NAGDLUNGUAQ-48
¿Este club de Groenlandia parece fácil? OK, ahora bien: ¿cómo dicen “48” los esquimales, eh?

 MANANG MARSYANGDI
Parece un nombre retorcido, y más si la altura de Nepal produce alucinaciones... ¿Tráfico por Katmandú?

 DEREVOBRABOTCHIK MOSTY
¿Confundido? ¿Cómo se dice? Esos pagos siempre nos dejan con una duda: ¿Belarús o Bielorrusia?

 MPHATLALATSANE FC
Este pequeño equipo del distrito de Leribe, en Lesotho, tiene menos jugadores que letras en su nombre.

 LUFTËTARI GJIROKASTER
Albania, el nombre del país, es muy sencillo, sí, pero en su lengua se dice Republika e Shqipërisë.

 JAAMIYYATHUK IKVAAN
Las islas Maldivas son un paraíso del Océano Índico, pero su idioma es un infierno... Este club es dificilísimo.

 KANG YOTHIPOL KHEMARA PHUMIN
Los camboyanos son reconocidos por su arrojo, por su coraje. Hay que ser valiente para nombrarlo en voz alta.

 1860 MÜNCHEN
Si te parece fácil este club histórico de la capital alemana, repite rápidamente "1860", que se dice "Eintausendachthundert und Sechzig".