viernes, 28 de diciembre de 2018

Racing 2001: Misión cumplida

Artículo publicado en la revista La Primera, en diciembre de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES


Volviendo de México con la Copa del Mundo acunada en sus brazos, Diego Maradona le confesaba a El Gráfico que aquel trofeo “era mejor cuando lo soñaba”, que tras llegar a la cima que desde pibe se había propuesto alcanzar, lo había invadido una sensación de vacío, una impresión de “¿y ahora qué?”.

Con este campeonato ganado por Racing pasa algo parecido. Durante estas décadas de frustraciones se fue forjando una identidad racinguista fundada en el sufrimiento o, lo que tiene más valor, en la actitud inclaudicable ante ese tormento que cada temporada iba in crescendo, como si las cargadas, las ilusiones abortadas y los pesares repetidos templasen especialmente el alma de los hinchas. Lejos de repudiar ese dolor, la gente de Racing hizo de su desgracia una bandera. Una conmovedora bandera de aguante.

“¿Viviré para volver a verlo campeón?”, era el sentimiento común de los hombres entrados en años. “¿Sabré un día lo que es dar una vuelta olímpica?”, se preguntaban los de treinta y pico. Pero lo que es curioso, esa misma resignación aparecía en los jóvenes, que lejos de dejarse vencer por el desaliento, se sumaban a una tribu donde ser de Racing se iba convirtiendo en un sinónimo de amor sin intereses, de entrega a puro sentimiento. “Si volviera a nacer, de nuevo sería de Racing”, juraba una pancarta portada por unos adolescentes, vírgenes de toda alegría arrimada por su club.
Pero el título conseguido les cambió los papeles. Puso fin a más de 34 años de pesares. La última alegría había llegado desde Montevideo, con la conquista de la Copa Intercontinental, el 4 de noviembre de 1967.

Cuando la meta se cumple hay que buscar otra, un nuevo norte hacia el cual seguir caminando. Y tras esta larga apología del sufrimiento, la inmensa banda racinguista abrió los cofres del optimismo y plantó una bandera, un poco en broma y un no tan poco en serio: “Tokio 2003”.

“El músculo del sufrimiento que nuestros hinchas tanto ejercitaron debe estar más que a punto a partir de ahora. A no relajarse, porque todos los rivales ahora nos van a jugar a muerte. Ya ninguno nos va a mirar con simpatía pensando que ojalá algún día salgamos campeones”, advertía Fernando Marín, presidente de Blanquiceleste S.A., la empresa que tomó el gerenciamiento del fútbol del club. Así será, seguramente. Se terminaron 35 años de fracasos, con 70 técnicos diferentes que no dieron en la tecla, con frustraciones renovadas, con abatimientos repetidos. En el medio, el paso por la B, las misas, los exorcismos de la cancha, las caravanas de la esperanza.

Paso a paso, como solía decir al técnico Reinaldo Merlo, se hizo el milagro. “Yo no tenía nada que ver con Racing, pero igual debí cargar, como todos los jugadores, con la mochila de tantos años sin títulos. Ahora me van a contratar de cualquier equipo que necesite salir de una mala”, resumía Mostaza. Quizá, como prometía la hinchada, se venga la estatua de Merlo.

Es verdad que desde lo estético este Racing estuvo lejos de ser brillante y no pudo soltar el festejo contenido hasta el último minuto del Apertura, pero esa es otra constante de los sufridos, casi una manera masoquista de gozar el triunfo. Es verdad que los errores arbitrales que lo favorecieron fueron muchos más que los que lo perjudicaron, pero ni así acumuló una ventaja tranquilizadora. Es verdad que tras las administraciones caóticas, la quiebra y el fideicomiso, la llegada de Blanquiceleste S.A. era bien vista por el establishment futbolístico, que destaca en esta vuelta olímpica de Chatruc, Estévez y compañía el éxito de la mano privada antes que el de Racing, y desea que el ejemplo cunda.

Todo esto es verdad, pero qué les importa. Con el grito final del gol de Loeschbor llegó el momento del abrazo sin tiempo. Se cruzaron las gambetas de Corbatta con la lucha a corazón abierto de Gustavo Costas. La elegancia de Federico Sacchi se mezcló con el temple del Coco Basile; Tucho Méndez reapareció para sumarse al festejo de Perfumo, Cejas, Maschio, el Panadero Díaz... Todos.

Ya no habrá ni cargadas, ni subestimación, ni simpatía. Para Racing empieza una nueva era. La era de reencontrarse con su grandeza.


martes, 18 de diciembre de 2018

Trauerspiel

El fútbol en la Argentina es algo para el núcleo duro: la violencia en torno a los estadios está en la agenda. ¿La solución? Tan simple como probablemente imposible.

Versión en español del artículo publicado en la revista alemana Kicker, en diciembre de 2018
Por JÖRG WOLFRUM y PABLO ARO GERALDES

Hasta a los más chicos los mordió el perro. Entonces, solo como ejemplo, si fuiste a ver a los Diablos Rojos de Independiente, no puedes estar seguro de tomar la línea de autobús 98 después del partido para regresar al centro de Buenos Aires. Los conductores tienen que apresurarse a través de las barras bravas. Se apresuran en su andar, incluso si aparentemente no hay barra en la parada del colectivo.

Demasiado grande es el miedo a los excesos en los partidos de fútbol. No solo los conductores del 98 aceleran. También los de las líneas 10, el 17 o el 22, que pasan también por Mitre. Incluso después de un partido irrelevante -con respecto a la tabla- en noviembre de 2018 contra San Martin de Tucumán. Después de un partido en el que los hinchas visitantes están prohibidos.

Desde hace cinco años hay estado de emergencia en el fútbol argentino. Desde junio de 2013, antes del partido entre Estudiantes de La Plata y Lanús, un hincha visitante fue asesinado por una bala policial. De cerca. El gobierno de Argentina expulsó a los aficionados visitantes de los estadios. La que fue pensada como una medida provisoria hasta el final de la temporada todavía está en vigor. Además, debido a que solo dos semanas después, dos personas murieron en el enfrentamiento de los hooligans de San Lorenzo y Boca Juniors. ¡Ay, cuando la mafia del fútbol argentino toma las calles! Una vieja foto del hincha de Lanús muerto lo muestra como un turista sentado en el banco de suplentes del estadio de su club favorito: hoy feliz, mañana muerto. El límite es estrecho en el Río de la Plata, especialmente cuando se trata de fútbol.

Lo era entonces y lo es ahora. Dos días antes de la revancha de la por la Copa Libertadores contra River Plate, Boca Juniors se entrenó ante 50.000 fanáticos en La Bombonera; al acercarse al estadio Monumental del archirrival River, el autobús fue atacado con piedras, el juego se pospuso, luego se canceló y finalmente se disputará este fin de semana en el Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, a miles de kilómetros de distancia. Todo con la esperanza de que se mantenga la calma. Recientemente, un partido por la Copa Argentina entre los rivales de Rosario, Central y Newell's, tuvo que jugarse en en Buenos Aires, a 300 kilómetros. En lugar de un festival de fútbol en la metrópolis de la provincia de Santa Fe, fue un juego considerado de alta seguridad, para verlo por TV, lejos de casa. Es la realidad del fútbol en la Argentina.

Y sin embargo, no quieren dejar que les quiten el fútbol. Al menos no el sueño de tener su deporte popular. También con respecto al segundo partido entre River y Boca. En una mezcla de ira y miedo, el entrenador de Huracán, Gustavo Alfaro, declaró: "Un final fuera de Argentina nos roba a los hinchas el derecho a la ilusión. Es como si el día de mañana no se pudiera bailar tango. No nos pueden robar el River-Boca, tengan un gesto de grandeza. No queremos delincuentes violentos ni cómplices entre los funcionarios". Lo dice como entrenador pero también como hincha.

El término "River-Boca" o "Boca-River" es casi un concepto permanente, detrás de él se esconde el asombro y el orgullo, la pasión y la alegría casi infantil. Pero también la cara más oscura. "Estoy enamorado del fútbol. Y, por supuesto, también me encanta cómo se vive en Argentina. Precioso, único. Pero por supuesto, hay muchos problemas en este país. Y también se descargan en el fútbol", dijo recientemente a Süddeutsche Zeitung el ex Nürnberg Javier Pinola, hoy con contrato en River Plate. Poco después de haberlo dicho, volvió el caos.

El escritor Alejandro Dolina, con su legendario programa humorístico La venganza se vuelve terrible", pregunta: "¿Qué armas se pueden usar contra la violencia? La respuesta es simple, pero difícilmente realizable: "Tienes que darle a las personas un significado diferente en la vida. ¿Cómo se hace para que una persona no tenga como máxima alegría y como máximo objetivo en su vida el triunfo el domingo de su equipo?". Sólo de esta manera se podrían canalizar las emociones extremas.

Desde 2007, los hinchas visitantes no pueden asistir a los partidos de divisiones de ascenso, desde 2013 la medida se extendió a la Primera A. Sin embargo, la organización no gubernamental Salvemos el Fútbol enumera cien bajas en el fútbol desde 2007, seis solo en 2018, dos en noviembre. "El fútbol sin hinchas debe sugerir: lo que no se ve no existe", dijo el periodista Jorge Lanata, quien recuerda que "no existe" era sinónimo de "desaparecer durante la dictadura militar".

Los lazos cruzados entre la política y el fútbol son oscuros. En la boda de un ex líder de la barra brava de Boca en 2005, había un fiscal entre los invitados, que fue años más tarde jefe de seguridad del club. Durante décadas, los llamados Barras Bravas se fueron adueñando de los clubes, ganando cientos de miles con la reventa de entradas y artículos de utilería, o incluso llevándose parte de los salarios de los jugadores. El miedo de los profesionales y funcionarios a represalias lo hace posible. A principios de año, por ejemplo, un barra detenido de Independiente acusó al jefe del club de acosar al entrenador. El presidente independiente es uno de los sindicalistas más poderosos del país.

A un capo de los barras de River, la policía le encontró antes de la revancha cancelada contra Boca  150.000 euros y 300 entradas, aunque tenía prohibición de ingresar al estadio. Un fiscal habló de un "sistema paralelo" de impresión de tickets, dentro del club: "Estas no son entradas falsas, pero no se venden legalmente". Podrían verse barras de River y Boca también en Madrid, con viajes financiados por los clubes. Así fue cuando el presidente argentino Mauricio Macri era el máximo dirigente de Boca: los barras también estuvieron en Tokio para la Copa Intercontinental. Macri no quiere saber nada al respecto y declara: "Es una locura tener que militarizar la ciudad para un partido". Después del caos que rodeó al partido de vuelta, tuvo que renunciar el jefe de seguridad de la ciudad de Buenos Aires, fue el sacrificio de un peón. Su sucesor es el hijo de un ex presidente del River plate...

De vuelta en Avellaneda, el suburbio gris y áspero. La Revancha tiene grandes pizzas, pero aún mejor son las empanadas. En La Revancha uno puede fortalecerse por última vez antes de ir el estadio de Racing o de Independiente, que están separados por 150 metros. El alcohol está prohibido; es la ley en torno a los estadios, bueno, eso ya es suficiente. Desde La Revancha a los dos estadios hay apenas una cuadra, pero en sus paredes cuelgan fotos de las grandes glorias de Independiente y Racing, rivales de Avellaneda, o de River y Boca, los clubes más exitosos del país. Y lo mejor de todo es que las imágenes de Racing no se romperán cuando, como este miércoles de noviembre, el lugar se llene de fanáticos de Independiente. Y cuando juega Racing, los recuerdos de los logros de Independiente permanecen intactos. Algo que no parece normal en la Argentina.

Es más, Independiente solicita la venta de boletos en un antiguo punto de venta de Racing. Entre los estadios se encuentra la esquina Diego Milito y Ricardo Bochini, llamada así por dos de las más grandes estrellas de los clubes. Las señales de la calle están ahí desde hace años, como si nada. Sólo se tacharon los nombres de Milito y Bochini: Bochini tachado con celeste, mientras que la leyenda de Racing Milito fue pintada de rojo. Un poco de rivalidad y ya.

Después del partido todavía hay un chofer del 98 misericordioso que te lleva de regreso al centro de Buenos Aires. Casi en frente del Congreso. El lugar: lleno de restos de la manifestación de la tarde. Se trataba de fracasos de la política. Y de alguna manera también del fútbol.

sábado, 1 de diciembre de 2018

El Diablo en el fútbol

El diablo anda merodeando los estadios del mundo. Uno de sus primeros reductos fue la cancha de Independiente, en Avellaneda, Argentina. El equipo siempre fue identificado como "los diablos rojos" y la imagen de Mefisto es su mascota.
El mismo mote recibió siempre la selección de Bélgica, por su indumentaria roja. Pero en este repaso, más allá de nombres, apodos y mascotas (Milan o Mallorca, por ejemplo), intento compendiar los clubes que llevan actualmente al diablo en su escudo o lo portaron en el pasado. Como toda recopilación, es dinámica y seguiré agregando más equipos.
América - Dep. Cristal - Diablos de Hermosillo - Diablos Rojos UJED
En América la imagen de Satanás amenaza con su tridente en el logo del América de Cali, equipo grande de Colombia que alcanzó cuatro veces la final de la Copa Libertadores y hoy milita en segunda división. En la altura de Oruro, Bolivia, juega el Deportivo Cristal, que compite en el campeonato de la Asociaicón de Fútbol de Oruro. En México son muchos los equipos identificados con este personaje, empezando por el Toluca, pero su silueta aparecía en los escudos de Diablos de Hermosillo, en la tercera división, y los Diablos Rojos de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), también en tercera.

Manchester United - Sporting Devils - Trimley Red Devils
El Manchester United es uno de los grandes equipos del mundo y en el medio de su insignia lleva a Belcebú, identificación copiada por otros clubes ingleses como el Sporting Devils y el Trimley Red Devils, de categorías amateur.

Foggia - Pogliano - Atletico Puteolana
Settignanese - Atletico Capezzano
Il Diávolo se pasea por varios clubes italianos con sus cuernos intimidantes. El más conocido es el Foggia, que en los '90 llegó a estar en la Serie A y actualmente juega en la Lega Pro Prima Divisione, tercer escalón del calcio. El Pogliano 1950, en la Lombardía, el Atlético Puteolana, creado en 1902 en la Campania y refundado en 2008, son otros "diabólicos". También está el Settignanese, en Firenze, y el Atlético Capezzano, en Camaiore, Lucca.

Atlantic City Diablos - Glen Shields Sun Devils - Manchester United Gibraltar - Tallinna Kuradid
Herederos del Devil británico, hay clubes de diferente peso que llevan la efigie temeraria: los Atlantic City Diablos, fundados en 2007 en Atlantic City, New Jersey, Estados Unidos, y que participaron en la NPSL. En Ontario, Canadá, actuaron los Glen Shields Sun Devils: usaron ese nombre entre 1999 y 2002, antes de varios cambios de nombre. Hoy son los York Region Shooters. El Manchester United Gibraltar fue creado en 1957 para homenajear en el peñón al gran equipo inglés, con permiso del técnico Matt Busby, que meses después moriría con todo el equipo en la llamada "tragedia de Munich". En Estonia, el SC Tallinna Kuradid, equipo amateur, atemoriza con su rostro mefistofélico.

Altheim - Kuchl - Ostbahn XI - Borussia Hetzendorf
El paisaje alpino de Austria no invita a asociarlo con figuras diabólicas, pero varios de sus clubes las adoptaron en sus blasones. Como el SK Altheim, que milita en la Landesliga West, el SV Kuchl, el SC Ostbahn XI, que disputa la Wiener Liga, o el Beach Devils Borussia Hetzendorf.

Belconnen United - Redlands United - Mountain District
Blacktown Demons - Tuggerah United - Wests Illawarra
Australia tiene tantos clubes identificados con la estampa diabólica como con sus simpáticos wallabies. Aparece en clubes amateurs como Belconnen United, equipo de Canberra conocido como Blue Devils, de la ATC Premier League,o los Redlands United, de Cleveland, que disputan la Brisbane Premier League. También está el Mountain District FC, en Mangrove Mountain, que se dedica al fútbol infantil, juvenil y de veteranos. En Seven Hills, New South Wales, está el Blacktown City FC, conocido como los Demons, que juega en la NSW Premier League. El Tuggerah United FC, de Killarney Vale, New South Wales, es plenamente amateur, igual que el Wests Illawarra FC, al sur de Sydney.

Rokita Brzeg Dolny - Delta Warszawa - Czartoria Ręczno - LZS Koźlice
En polaco "diablo" se dice "Diabeł" y según el folklore nacional en distintas regiones lo denominan Boruta, Dusiołek, Rokita, Kozyra, Czart, etc. En el fútbol aparece en clubes que llevan su nombre y su imagen, como Rokita Brzeg Dolny de la Rozgrywki Ligowe, o los equipos aficionados Delta Waszawa, de la capital, el Czartoria Ręczno, de Ręczno, y el LZS Koźlice.

Gooik - Sparta Wortegem - De Zwarte Duivels - Diables Rouges de Rongy
En Bélgica se hablan el francés y el neerlandés o flamenco. SK Gooik, con su diablito bebé amarillo, Sparta Wortegem y su satanás azul, Zwarte Duivels, que significa "los diablos negros", y Diables Rouges de Rongy, son algunos de los pequeños equipos que recuerdan a su seleccionado.

GFCO Ajaccio - Stiring-Wendel 1911 - Stade de Vallauris
Diables Rouges de Chatellailon - Chabreloche
Equipos chicos todos, pero con tridentes, cuernos y colas. Los franceses recuerdan al diable en muchos logos, como los que identifican a los corsos del  Gazélec Football Club Olympique Ajaccio, que juega en la categoría National, el Cercle Sportif Stiring-Wendel 1911, de la región de Lorraine, los diables noires del Stade de Vallauris, en la Provence-Alpes-Côte d'Azur, los Diables Rouges de Chatellailon, en La Rochelle, y la AS Chabreloche, en la región de Auvergne.

TSV Brunsbrock - Prvijenac - Les Diablerets - Diablos Rojos - Coton Sports de Tambacounda
En el resto del mundo, los diablitos aparecen en geografías tas distantes... Un ejemplo lo dan los clubes TSV Brunsbrock (Niedersachsen, Alemania), Prvijenac Bijelo Polje (Bijelo Polje, Montenegro), FC Les Diablerets (Vaud, Suiza), Diablos Rojos (La Coruña, Galicia, España) y Coton Sports (Tambacounda, Senegal).

Independiente, de Avellaneda, Argentina, es el único equipo que ganó 7 veces la Copa Libertadores de América. Durante los años 1997/98 lució en su camiseta un diseño dominado por una gran silueta del Diablo.

lunes, 26 de noviembre de 2018

New York Times: "En Argentina, la violencia es parte de la cultura del fútbol"

Esta es una traducción personal del artículo que The New York Times publicó el 26 de noviembre de 2011 bajo el título "In Argentina, Violence Is Part of the Soccer Culture", escrito por Alexei Barrionuevo y Charles Newbery:

El mes pasado, tres hinchas de San Lorenzo de Almagro evadieron a los guardias de seguridad luego de una práctica a puertas cerradas y, en la cancha, le recriminaron a los jugadores por sus derrotas recientes.
El defensor estrella Jonathan Bottinelli le pidió a los hombres que se fueran. Uno de ellos se abalanzó sobre Bottinelli y le dio un puñetazo en la cara. Otro lo golpeó por detrás. Un pequeño grupo de compañeros se apresuró a detener la pelea, contaron otros jugadores, pero los golpes continuaron, dejándolo a Bottinelli, fan del club desde la infancia, con dudas acerca de seguir vistiendo la camiseta roja y azul.

Más de una década después de que Inglaterra finalmente domesticara a las bandas de hooligans que asolaban los estadios británicos, la violencia entre hinchas sigue marcando a este deporte en la Argentina.
Los disturbios en parte reflejan a una sociedad argentina cada vez más violenta, donde la delincuencia callejera ha ido en aumento. Pero mucha de la violencia puede atribuirse a las hostilidades entre facciones rivales de las mismas barras bravas, versión argentina de los hooligans que usan los puños, cuchillos y armas de fuego, y funcionan como mini-mafias. Se involucran en negocios legales e ilegales, incluyendo la venta de drogas, a menudo con la complicidad y cobertura de la policía, políticos y directivos de los clubes, según los fiscales y otros que han estudiado el tema.
Las barras bravas son las culpables de muchos de los 257 muertos relacionados con el fútbol en la Argentina desde 1924; casi la mitad de estos crímenes se cometieron en los últimos 20 años, según Salvemos al Fútbol, una organización no gubernamental de Buenos Aires que está trabajando para erradicar la violencia en el deporte.

"No nos sentimos seguros en los estadios argentinos", dijo Mónica Nizzardo, presidente de Salvemos al Fútbol. "Esta es la razón por la que las familias han dejado de ir".
El jefe de la Barra Brava de San Lorenzo, Cristian Evangelista, lideró el ataque de Bottinelli, los jugadores declararon ante los tribunales, aunque se negaron a nombrar a otros barras implicados. Los dirigentes del club rechazaron hacer cualquier comentario. Después del episodio, el gobierno argentino canceló el siguiente partido de San Lorenzo mientras los funcionarios investigaban.
La violencia en el fútbol llegó a ser tan desenfrenada en la última década que las autoridades decidieron que los hinchas del equipo visitante no pudieran asistir a los estadios en los partidos de las divisiones de ascenso durante cuatro años. La prohibición se levantó en agosto pasado.
Los hinchas del equipo visitante no siempre son el problema. Después de que el histórico club River Plate perdiera un partido en junio y descendiera a la segunda división por primera vez en su historia, sus hinchas destrozaron su propio estadio, lanzando palos, caños de metal y asientos al campo de juego como respuesta a que la policía disparara gases lacrimógenos en las tribunas. Los aficionados se pelearon entre sí y atacaron a periodistas y a la policía, que utilizó balas de goma y carros hidrantes para tratar de aquietar el caos. Se estima que 70 personas resultaron heridas, entre ellas 35 agentes de policía, y cerca de 100 fueron detenidas.

La tensión era palpable en un partido de segunda división entre River Plate y Quilmes, en septiembre. Unos 600 policías levantaron barricadas alrededor del estadio para separar a los hinchas de uno y otro equipo. Después del partido, los aficionados de Quilmes tuvieron que esperar media hora en las tribunas hasta que los hinchas de River se fueran, antes de poder abandonar el estadio.
Reafirmar el control sobre los hinchas rebeldes es más complicado que en Inglaterra, dijeron los expertos que han estudiado la violencia en el fútbol.

En Inglaterra, muchos hooligans son trabajadores, obreros que andan en busca de una pelea de fin de semana. En la Argentina, los barrabravas tienen vínculos con los políticos, la policía y los dirigentes de los clubes, y algunos de sus líderes han ganado la admiración de los aficionados más jóvenes. Los políticos los utilizan como "fuerza de choque", respaldo muscular de los sindicatos contra los rivales políticos. Los fiscales han acusado a algunos barrabravas ​​de matar a los trabajadores sindicalizados.
"Los domingos van al estadio y ondean las banderas del club para apoyar al equipo. Durante la semana que están dando apoyo a políticos y dirigentes sindicales y trabajan como guardaespaldas por las mismas personas que, teóricamente, deberían parar su accionar", relató el fiscal Gustavo Gerlero.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), organismo que controla este deporte a nivel nacional, expresó su preocupación por el papel de la barras bravas en la violencia. Nizzardo y otros han criticado al presidente de la poderosa asociación, Julio Grondona, por no mostrar la voluntad de terminar con la barras. Grondona, de 80 años, comanda la AFA desde 1979, cuando la Argentina se encontraba en medio de una dictadura sangrienta. También es vicepresidente senior de la FIFA, el organismo gobernante el fútbol mundial.

Grondona, quien últimamente se encuentra enfermo, se negó a ser entrevistado. En una entrevista publicada el año pasado el libro El fútbol y la violencia - Miradas y propuestas, Grondona declaró que la AFA quería erradicar a los barrabravas para "asegurar la normalidad en los estadios". Y dijo que los clubes necesitan instituir el "control biométrico" de ingreso a los estadios para "profundizar el derecho de admisión".

Un típica barra brava tiene unos pocos cientos de miembros. Cantan canciones. agitan banderas y grandes pancartas de apoyo a su club. Fuera de la cancha, ganan dinero con la reventa de entradas, el estacionamiento de autos, la venta de drogas ilícitas y, según sostienen algunos fiscales, se llevan un porcentaje de los pases de los jugadores.

Gerlero sugirió que el ataque mortal en 2007 a Gonzalo Acro, miembro de alto rango de la barra brava de River, fue provocado por una disputa por una porción del dinero obtenido de la venta del delantero Gonzalo Higuaín al Real Madrid, transferencia que se realizó por 13 millones de euros (unos 17 millones de dólares). En septiembre, un tribunal en Buenos Aires condenó a Alan y William Schlenker, líderes de la barra de River Plate, y tres socios a la pena de prisión perpetua por disparar tres veces a Acro. En la entrevista el año pasado, Grondona calificó de "absurda" a la idea de que los barrabravas se llevan una parte de la venta de jugadores.

Las barras de los clubes más importantes, como La 12, de Boca Juniors, ganan más de 300.000 pesos al mes (unos 70.000 dólares), con los líderes del grupo llevándose $15.000 o más por mes, dijo Gustavo Grabia, periodista y autor de un best-seller sobre la barra brava de Boca.
Rafael Di Zeo ejemplifica el status de "figura de culto" al que llegan algunos líderes de las barras bravas y el cambio en la cultura de fans en Argentina.
Ex líder de La 12, Di Zeo fue puesto en libertad en mayo de 2010 tras cumplir más de tres años por ataque agravado por su papel en una lucha contra hinchas de Chacarita Juniors, en 1999, que se saldó con 14 heridos. Hoy firma autógrafos a los hinchas jóvenes en los partidos y ha aparecido en tapas de revistas.

Hasta los '90, los aficionados idolatraban a los mejores jugadores en sus clubes. Pero con el atractivo cada vez mayor de grandes contratos en el extranjero, muchas estrellas de Argentina partieron para jugar en Europa. "No hay tiempo para que los niños se identifiquen con un jugador como ídolo de su club", explica Grabia. "En su lugar, ellos se identifican con los barrabravas".

El 30 de octubre, Di Zeo hizo su muy esperado regreso. Se paró en el extremo opuesto de la cancha, enfrente de donde manda Mauro Martín, su sucesor, y ambos y se unieron a los hinchas para alentar más fuerte a los jugadores. Di Zeo y algunos de sus dos mil seguidores lanzaron insultos hacia el gran grupo de Martín, entonando canciones que eran un desafío a luchar.
"Oh lelé, oh lalá, a todos los traidores los vamos a matar", cantaban Di Zeo y los suyos. En la tribuna opuesta, Martín fue tomado por la cámara haciendo un gesto de cortar la cabeza.
Después del partido Di Zeo le dijo a los periodistas que había ido al sector del público visitante para evitar problemas. Carla Cavaliere, una jueza de Buenos Aires, no está de acuerdo. El 4 de noviembre le prohibió tanto a Martín como a Di Zeo ir un radio de 500 metros de cualquier estadio en el que se juegue o esté por jugar un partido, hasta el final de esta temporada, una medida de control que aparentemente busca evitar un choque violento.

Di Zeo dijo que la violencia es eterna en el fútbol argentino.
"¿Cree usted que conmigo en la cárcel se va a acabar la violencia", le dijo a Grabia antes de entrar en prisión en 2007, como reseña en su libro: "¿Cree usted que si nos ponen a todos juntos en una plaza para que nos matemos entre nosotros se va a terminar con la violencia? No, esto nunca se va a terminar. ¿Sabés por qué? Porque esto es una escuela. Es la herencia".
Ese tipo de postura violenta ha llevado a muchas familias a dejar de ir a los estadios.
Andrés Nieto, un hincha de San Lorenzo, contó que él dejó de ir a la cancha hace tres años, y que últimamente tuvo que resistir la presión de su hijo de 8 años, que quiere que lo lleve: "Cada día es más difícil ir a los estadios con los chicos a ver los partidos", contó Nieto, un diseñador gráfico de 41 años. "Parece que la calidad del fútbol está empeorando día a día. La mayoría de los jugadores jóvenes está buscando para ir a jugar a cualquier otro país, porque puede ganar más y es menos violento".

Para Nieto, las amenazas y agresiones a jugadores se han vuelto demasiado comunes. Después de ser golpeado por los barras, Bottinelli se fue a la costa para recuperarse. Ha decidido quedarse es San Lorenzo... por ahora. "Estoy un poco nervioso, un poco tenso por lo que tuve que pasar", declaró Bottinelli a Fox Sports después de la paliza. "Ya pasó. ¿Qué le vamos a hacer? Tenemos que convivir con esto en el fútbol".

Esta es la galería fotográfica que acompaña al artículo original.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Impronunciables

A fuerza de televisaciones, los hispanos aprendimos a decirle "Líverpul" al Liverpool, "Shénoa" al Genoa, o "París Sanshermén" al PSG. Hasta ahí nos aventuramos. Pero la que sigue es una recopilación de equipos cuya sola lectura ya produce dolor de cabeza. ¿Quién se anima a nombrarlos en voz alta?

Por PABLO ARO GERALDES

 GACH DONG TAM LONG AN - TAN AN
¿Se trata de un trabalenguas o de un club? La afición del ‘rojo’ vietnamita conoce la respuesta correcta.

 HÉRAÐSSAMBAND SNÆFELLS OG HNAPPADALSSÝSLU
¿Como alentarán en Snæféllsnesssýslu? Es complicado andar por Islandia...

 LLANFAIRPWLLGWYNGYLLGOGERYCHWYRNDROBWLL-LLANTYSILIOGOGOGOCH
Si lo celta está de moda, que le pregunten a los socios cómo se llama este equipo de Gales que no entra en una línea.

 ÜSKÜDAR ÖZSAHRAYICEDIDSPOR
Este equipo turco causa verdadero terror en los relatores radiales. Ni se quieren imaginar los nombres de los jugadores.

 VAHSH QURGHONTEPPA
Resulta tan pero tan complicado nombrar al club como encontrar a Tayikistán en el planisferio.

 DYSKOBOLIA GRODZISK WIELKOPOLSKI
El idioma polaco nunca fue fácil para los hispanoparlantes, pero a los hinchas del verde hay que aplaudirlos.

 OQJETPES KÖKSHETAU
En Kazakstán tienen coraje: entraron en el fútbol de Europa y hasta corean el nombre del equipo.

 DOMOINA SOAVINA ASTIMONDRANO
La película Madagascar iba a tratar de fútbol, pero cuando encontraron a este club, cambiaron por animales.

 NORDSJÆLLAND
En Dinamarca tiene cada vez más y más seguidores... Ellos sí se atreven a cantar su nombre al viento.

 ZHASHTYK AK ALTYN
En la ciudad de Kara Suu, Kirguistán, no se hacen ningún problema para mencionar a este equipo de fútbol.

 MASLAHA NAQUIL AL-RAKAB
Luego de la invasión estadounidense volvió el fútbol a Irak, pero los extranjeros tocan de oído.

 MLADOST 127 SUHOPOLJE
En Vinkovci, Croacia, todo bien, pero por aquí necesitamos un foniatra para decir "sto dvadeset sedam" (127).

 QINGDAO ZHONGNENG
El idioma chino resulta indescifrable para los latinos, pero en el estadio todos cantan al unísono.

 KAPOSVÖLGYE VÁLLALKOZÓK
Ni la recordada mentalista Lily Sullos se atrevía a vocalizar el nombre de este equipo de Hungría, su país.

 MHLAMBANYATSI ROVERS
Se gasta tanta saliva para nombrar a este club africano como a su país: eSwatini (ex Swazilandia). El 'Rovers' pasa...

 NAGDLUNGUAQ-48
¿Este club de Groenlandia parece fácil? OK, ahora bien: ¿cómo dicen “48” los esquimales, eh?

 MANANG MARSYANGDI
Parece un nombre retorcido, y más si la altura de Nepal produce alucinaciones... ¿Tráfico por Katmandú?

 DEREVOBRABOTCHIK MOSTY
¿Confundido? ¿Cómo se dice? Esos pagos siempre nos dejan con una duda: ¿Belarús o Bielorrusia?

 MPHATLALATSANE FC
Este pequeño equipo del distrito de Leribe, en Lesotho, tiene menos jugadores que letras en su nombre.

 LUFTËTARI GJIROKASTER
Albania, el nombre del país, es muy sencillo, sí, pero en su lengua se dice Republika e Shqipërisë.

 JAAMIYYATHUK IKVAAN
Las islas Maldivas son un paraíso del Océano Índico, pero su idioma es un infierno... Este club es dificilísimo.

 KANG YOTHIPOL KHEMARA PHUMIN
Los camboyanos son reconocidos por su arrojo, por su coraje. Hay que ser valiente para nombrarlo en voz alta.

 BORUSSIA MÖNCHENGLADBACH
No por ser muy conocido se hace fácil de pronunciar. Un desafío para los mejores relatores fuera de Alemania.

martes, 13 de noviembre de 2018

13 de noviembre de 1993

Esa tarde del 13 de noviembre de 1993, Central Ballester completó los 45 minutos pendientes contra General Lamadrid, por el campeonato de Primera D. Fueron dos tiempos de 22 minutos y medio y fue, también, mi debut como periodista, en Clarín.
Pasaron 25 años de esa cancha tan humilde, de esa "cabina de prensa" que apenas era un par de chapas mal clavadas. Vinieron después desafíos mayores, como El Gráfico, France Football, FIFA Magazine, Kicker, Fox Sports, Goal, ESPN Magazine, De Zurda, De la mano del Diez... Pero aquella crónica -sin firma- de Central Ballester 1-2 General Lamadrid sigue estando entre los recuerdos más intensos e inolvidables de este oficio apasionante...

Sabiendo que podía ser una fecha relevante, ese día me llevé la cámara de fotos. Antes de entrar a mi primer partido hice una toma de la entrada de la cancha. Al salir, por la calle de atrás, guardé para siempre la imagen del pobre "palco" reservado para los periodistas. Aquella tarde fuimos dos: mi colega de Crónica y yo.

Pero el recuerdo se vuelve más intenso ya que aquella cancha ya no existe. ¿Qué pasó? Central Ballester jugó junto a la villa La Cárcova desde 1985 hasta 1996, cuando consiguió su único campeonato y ascendió a la C. En esa división, la AFA le impidió utilizar su modesto estadio. Por esa razón, la cancha cercana a las vías del Ferrocarril San Martín estuvo un año abandonada: los jugadores ni siquiera iban a entrenar allí por el peligro de la zona.

Durante aquel 1996 la villa que lo circundaba comenzó a crecer hasta que los habitantes terminaron ocupando la cancha y empezaron a levantar precarias viviendas en lo que era el campo de juego.
Vista aérea del terreno que ocupaba la cancha de Central Ballester.

domingo, 28 de octubre de 2018

Sócrates y la Democracia Corinthiana

Recordar a Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza de Oliveira como un futbolista elegante, sutil, talentoso y carismático es correcto, pero incompleto. Porque fue mucho más allá de lo que hacía con la pelota: desde su ideología progresista contribuyó al a combatir a la dictadura militar que se había instalado en Brasil en 1964 con un golpe de Estado contra João Goulart y se mantuvo hasta mediados de los años 80.

En 1978 llegó al Corinthians y fue el ideólogo de una filosofía que hoy perdura: la Democracia Corinthiana, un cambio radical de normas y costumbres que imperaban en el fútbol brasileño de la época. Así lo explicaba el Doctor Sócates, que era médico: “Abolimos el proceso que existía en el fútbol, donde los dirigentes impedían que los jugadores se hicieran adultos. Al inicio hubo ansiedad en mis compañeros, que no estaban acostumbrados a expresarse, a decidir. Pero fueron aprendiendo y se prepararon para enfrentar su profesión y su vida”.

En vez de recibir premios por victorias, propusieron participar con un porcentaje de las recaudaciones y otro de los patrocinadores y la TV. Ese dinero lo repartían por igual tanto entre los jugadores como con los utileros, los médicos o el chofer del autobús.

Los dirigentes se opusieron pero tuvieron que aceptar la propuesta ante la fortaleza del movimiento que encabezaba Sócrates. Los jugadores fueron ganando poder y hasta determinaron el horario, el método y la intensidad de los entrenamientos, la fecha y el medio de transporte para los partidos de visitante, los refuerzos e incluso el entrenador, y terminaron con el mito de las concentraciones.

Ganaron dos campeonatos y, antes de una de las finales, salieron con una bandera que decía: “Ganar o perder pero siempre con democracia”. Ganaron con un gol de Sócrates, que resumió: “Cuando entrábamos a la cancha, jugábamos mucho más que en un simple partido. Luchábamos por la libertad en nuestro país”.

Cuando dejó de jugar y después de algunas experiencias como entrenador, siguió ejerciendo la medicina, escribiendo canciones y obras de teatro, y fue consejero pedagógico de una escuela que abrió su hermano Raí en una favela de San Pablo.

viernes, 26 de octubre de 2018

El fútbol en los Estados Federados de Micronesia

Los Estados Federados de Micronesia son un archipiélago independiente de 607 islas, localizado en el Océano Pacífico, al noreste de Papúa Nueva Guinea, en la región de Micronesia. Su selección es noticia por un récord nada agradable.

Actualización del artículo publicado en abril de 2010.
Por PABLO ARO GERALDES

El número es demoledor: 114 goles en contra en sólo tres partidos de los Juegos del Pacífico 2015 le valieron en la prensa internacional el penoso tí tulo de "peor equipo del mundo". Puede ser desde lo estadístico, pero detrás de tan pobre desempeño hay una historia por conocer.
En 1999 se fundó la Federated States of Micronesia Football Association (FSM-FA) y la selección comenzó una tibia actividad, pero dejó de tener competencia internacional en julio de 2003. Desde entonces, el fútbol se redujoa la actividad de los cuatro estados que componen el país: Yap, Chuuk, Kosrae y, principalmente, Pohnpei. En este último estado está Palikir, la capital federal. Casi todas las islas son atolones y arrecifes coralinos asentados sobre cordilleras submarinas, y en muchos casos antiguos volcanes como sucede en Chuuk, donde el perímetro de la laguna del atolón es un emerger de corales asentados sobre un cráter volcánico.
Chuuk - Kosrae - Pohnpei - Yap
Algunas estadísticas del fútbol micronesio:
Primer partido: Guam 3-0 Micronesia (1/6/1999).
Mejor resultado: Micronesia 7-0 Islas Marianas del Norte (12/7/1999).
Peor resultado: Micronesia 0-46 Vanuatu (6/7/2015, en Papua Nueva Guinea).
Último partido: Micronesia 0-46 Vanuatu (6/7/2015, en Papua Nueva Guinea).

Paul Watson durante un entrenamiento con los jugadores de Pohnpei.
Pero no todo está ligado a las derrotas. El fútbol micronesio buscó un despegue, de la mano del británico Paul Watson, quien a principio de esta década asumió el cargo de seleccionador nacional. Desde Pohnpei se dedicó a activar la competencia interna. Con el combinado de ese estado venció 6-2 a las Island All-Stars, en medio de un clima tormentoso. Sí, el nivel es pobre, pero la única manera de crecer es salir a competir. Encerrados en sus atolones de coral, será imposible progresar.
Vanuatu, Nueva Caledonia, las Islas Salomon y Fiji llegaron a pelear las instancias finales para meterse en la Copa del Mundo. En 2010, por primera vez un equipo de Papua Nueva Guinea, el Hekari United, ganó la O-League, el máximo torneo de clubes de Oceanía y disputó luego el Mundial de Clubes. Tahití y Fiji metieron a sus selecciones en el Mundial Sub-20. Y aunque las goleadas humillan y seguirán viéndose, jugar es el único camino.

En febrero de 2010, durante la asamblea anual del Comité Olímpico de los Estados Federados de Micronesia, en Pohnpei, se volvió a formar la Federated States of Micronesia Football Association, con nuevas autoridades. Es uno de los 9 estados soberanos que no son miembros de la FIFA.
Steve Finnen asumió entonces la presidencia y la FSM-FA inició su relación con la Confederación de Oceanía, aunque no es miembro, y tampoco de la FIFA, por lo que no puede participar en Eliminatorias. Sus partidos no son reconocidos por la entidad madre del fútbol. Tampoco está afiliada a la NF-Board ni la ConIFA, organismos que agrupan a los seleccionados no reconocidos por la FIFA. Sí fue admitido en la división Oceanía del Comité Olímpico Internacional, pero en virtud de la Carta del Comité Olímpico Nacional, no le puede dedicar fondos para el desarrollo del fútbol hasta que el órgano rector internacional (la FIFA) reconozca el programa. En consecuencia, el mínimo desarrollo del fútbol es resultado de donaciones del sector privado en los estados, y más recientemente, a través de la asistencia de la FSM-FA.
Este parcial reconocimiento olímpico le permite competir en los Pacific Games (Juegos del Pacífico), la gran cita deportiva de las pequeñas naciones oceánicas.

El trabajo del DT Watson se centró en amalgamar a los jugadores de las diferentes islas, a la vez que la nueva federación empezó a estimular el fútbol desde el nivel escolar. En 2015 Jeff Wuthel asumió la presidencia de la FSM-FA y, aun con una competencia mínima, se lanzaron al desafío de participar en la XV edición de los Pacific Games, en Port Moresby, capital de Papúa Nueva Guinea, su primera participación en un torneo bajo el ala de la OFC.
Micronesia (camiseta naranja) en el 0-38 ante Fiji.
Allí sufrió tres goleadas humillantes sin siquiera anotar un solo gol: 0-30 ante Tahití, 0-38 con Fiji y 0-46 con Vanuatu. En defensa de estos jugadores, dirigidos por el australiano Stan Foster, es necesario aclarar que la mayoría de ellos nunca había jugado un partido "en serio", jamás había pisado una cancha de once... Muchos, ni habían salido de la isla en la que nacieron.
En declaraciones a The Guardian, Foster puso en palabras la diferencia con sus rivales: "fueron partidos de niños contra hombres. Estamos en el kindergarten del fútbol, tenemos mucho que aprender. Cuando hicimos escala en Guam, muchos de estos muchachos vieron por primera vez en su vida un ascensor o una escalera mecánica".

El camino será largo y duro para los Estados federados de Micronesia, pero alguna vez tenía que empezarlo. El anhelo de los micronesios es llegar a ser reconocidos por la FIFA e inscribirse en las eliminatorias para la Copa del Mundo. Soñar no cuesta nada...
La selección de los Estados Federados de Micronesia en 2001.