sábado, 4 de abril de 2020

Pichichi

Era sobrino de Miguel de Unamuno, pero a diferencia de su tío, él haría del gol su propia poesía. Se llamaba Rafael Moreno Aranzadi y había nacido en Bilbao, el 23 de mayo de 1892, pero desde que empezó a destacarse como puntero izquierdo todos lo conocieron como Pichichi.

Su único equipo fue el Athletic Club, con el que jugó entre 1913 y 1921. Debutó el 17 de marzo de 1913 con una victoria 3-0 sobre el Real Madrid. Llegó a disputar 17 partidos del campeonato de España, en los que marcó 10 goles, y 72 partidos del campeonato regional vizcaíno en los que anotó 68 (todavía no existía la liga española).

Con el equipo vasco conquistó cuatro Copas del Rey y cinco campeonatos regionales. Tuvo el grandísimo honor de ser el primer futbolista en marcar un gol en el estadio de San Mamés, durante el match inaugural, el 21 de agosto de 1913, en el triunfo del Athletic 2-1 sobre Racing de Irún.

Pichichi acostumbraba a jugar con un pañuelo blanco anudado en la cabeza. Se retiró a los 29 años para convertirse en árbitro de fútbol. Pero la muerte lo sorprendió un año más tarde, presumiblemente por un proceso tifoideo, luego de ingerir ostras en mal estado. Como reconocimiento a sus logros el diario Marca, junto al ya desaparecido Arriba, bautizó con su nombre al trofeo otorgado desde 1953 al goleador de la Liga. Hoy, Pichichi es sinónimo de goleador.


TODOS LOS PICHICHI
Temporada / jugador / equipo / goles
El busto de Pichichi,
en la salida del túnel
de San Mamés.
1928/29 Paco Bienzobas - Real Sociedad - 14
1929/30 Guillermo Gorostiza - Athletic Club 20
1930/31 Agustín Sauto, Bata - Athletic Club - 27
1931/32 Guillermo Gorostiza - Athletic Club - 12
1932/33 Manuel Olivares - Real Madrid - 16
1933/34 Isidro Lángara - Real Oviedo - 28
1934/35 Isidro Lángara - Real Oviedo - 27
1935/36 Isidro Lángara - Real Oviedo - 27
1939/40 Víctor Unamuno - Athletic Club - 20
1940/41 Pruden Sánchez - Atlético de Madrid - 30
1941/42 Edmundo Suárez, Mundo - Valencia - 27
1942/43 Mariano Martín - Barcelona - 32
1943/44 Edmundo Suárez, Mundo - Valencia - 27
1944/45 Telmo Zarra - Athletic Club - 19
1945/46 Telmo Zarra - Athletic Club - 24
1946/47 Telmo Zarra - Athletic Club - 34
1947/48 Manuel Fernández, Pahiño - Celta de Vigo 23
1948/49 César Rodríguez - Barcelona - 28
1949/50 Telmo Zarra - Athletic Club - 25
1950/51 Telmo Zarra - Athletic Club - 38
1951/52 Manuel Fernández, Pahiño - Real Madrid - 28
1952/53 Telmo Zarra - Athletic Club - 24
1953/54 Alfredo Di Stéfano - Real Madrid - 27
1954/55 Juan Arza - Sevilla - 28
1955/56 Alfredo Di Stéfano - Real Madrid - 24
1956/57 Alfredo Di Stéfano - Real Madrid - 31
1957/58 Ricardo Alós - Valencia - 19
1957/58 Manuel Badenes - Real Valladolid - 19
1957/58 Alfredo Di Stéfano - Real Madrid - 19
1958/59 Alfredo Di Stéfano - Real Madrid - 23
1959/60 Ferenc Puskás - Real Madrid - 26
1960/61 Ferenc Puskás - Real Madrid - 27
1961/62 Juan Seminario - Real Zaragoza 25
1962/63 Ferenc Puskás - Real Madrid - 26
1963/64 Ferenc Puskás - Real Madrid - 20
1964/65 Cayetano Ré - Barcelona - 25
1965/66 Luciano Sánchez, Vavá II - Elche - 19
1966/67 Waldo Machado - Valencia - 24
1967/68 Fidel Uriarte - Athletic Club - 22
1968/69 Amancio Amaro - Real Madrid - 14
1968/69 José Eulogio Gárate - Atlético de Madrid - 14
1969/70 Amancio Amaro - Real Madrid - 16
1969/70 Luis Aragonés - Atlético de Madrid - 16
1969/70 José Eulogio Gárate - Atlético de Madrid - 16
1970/71 José Eulogio Gárate - Atlético de Madrid - 17
1970/71 Carles Rexach - Barcelona - 17
1971/72 Enrique Porta - Granada - 20
1972/73 Mariano Arias, Marianín - Real Oviedo - 19
1973/74 Enrique Castro, Quini -  Sporting de Gijón - 20
1974/75 Carlos Ruiz - Athletic Club - 19
1975/76 Enrique Castro, Quini -  Sporting de Gijón - 18
1976/77 Mario Kempes - Valencia - 24
1977/78 Mario Kempes - Valencia - 28
1978/79 Hans Krankl - Barcelona - 29
1979/80 Enrique Castro, Quini -  Sporting de Gijón - 24
1980/81 Enrique Castro, Quini - Barcelona - 20
1981/82 Enrique Castro, Quini - Barcelona - 26
1982/83 Poli Rincón - Betis - 20
1983/84 Jorge da Silva - Real Valladolid - 17
1983/84 Juan Gómez, Juanito - Real Madrid - 17
1984/85 Hugo Sánchez - Atlético de Madrid -19
1985/86 Hugo Sánchez - Real Madrid - 22
1986/87 Hugo Sánchez - Real Madrid - 34
1987/88 Hugo Sánchez - Real Madrid - 29
1988/89 Baltazar - Atlético de Madrid - 35
1989/90 Hugo Sánchez - Real Madrid - 38
1990/91 Emilio Butragueño - Real Madrid - 19
1991/92 Manuel Sánchez, Manolo - Atlético de Madrid - 27
1992/93 Bebeto - Dep. La Coruña - 29
1993/94 Romário - Barcelona - 30
1994/95 Iván Zamorano - Real Madrid - 28
1995/96 Juan Antonio Pizzi - Tenerife - 31
1996/97 Ronaldo - Barcelona - 34
1997/98 Christian Vieri - Atlético de Madrid - 24
1998/99 Raúl González - Real Madrid - 25
1999/00 Salva Ballesta - Racing de Santander - 27
2000/01 Raúl González - Real Madrid - 24
2001/02 Diego Tristán - Dep. La Coruña - 21
2002/03 Roy Makaay - Dep. La Coruña - 29
2003/04 Ronaldo - Real Madrid - 24
2004/05 Diego Forlán - Villarreal - 25
2005/06 Samuel Eto'o - Barcelona - 26
2006/07 Ruud van Nistelrooy - Real Madrid - 25
2007/08 Dani Güiza - Mallorca - 27
2008/09 Diego Forlán - Atlético de Madrid - 32
2009/10 Lionel Messi - Barcelona - 34
2010/11 Cristiano Ronaldo - Real Madrid - 41
2011/12 Lionel Messi - Barcelona - 50
2012/13 Lionel Messi - Barcelona - 45
2013/14 Cristiano Ronaldo - Real Madrid - 31
2014/15 Cristiano Ronaldo - Real Madrid - 48
2015/16 Luis Suárez - Barcelona - 40
2016/17 Lionel Messi - Barcelona - 37
2017/18 Lionel Messi - Barcelona - 34
2018/19 Lionel Messi - Barcelona - 36

miércoles, 1 de abril de 2020

A 38 años de Malvinas, la historia de Luis Escobedo

A 38 años de la Guerra de Malvinas, el fútbol tiende un vínculo desde la historia de Luis Escobedo (en la izquierda de la foto), quien tuvo que postergar sus sueños deportivos para vestirse con uniforme militar y poner el pecho en un conflicto bélico absurdo y desigual.


Era el momento de las ilusiones. Luego de terminar el servicio militar, a los 19 años Luis Escobedo se preparaba para debutar en la Primera de Los Andes, el club de Lomas de Zamora.
Corría marzo de 1982 y la Argentina vivía un clima de caliente agitación, con crecientes reclamos sociales hacia la dictadura que había usurpado el poder en 1976. Escobedo terminó de jugar un partido de Reserva contra San Lorenzo y emprendió el regreso a su casa de Ingeniero Budge pero, sin que pudiera avisar a su familia, se encontró con que pasaba a otra reserva, la del Ejército: un telegrama, un regimiento, un tren con destino incierto, el uniforme otra vez, las armas obsoletas, el frío y un avión que lo depositó en la soledad helada de las Islas Malvinas.

Lo que ocurrió en el Atlántico Sur es harto conocido. “Nadie sabía adónde nos llevaban. El tema fue cuando empezaron los bombardeos y todo lo demás. Recién entonces nos dimos cuenta que estábamos en la guerra, que era cierto, y comenzamos a vivir una experiencia terrible, a convivir con el miedo, el terror y con lo que en realidad iba a suceder más adelante. Allí se terminó nuestra adolescencia”.

La crueldad de los jefes militares argentinos era tan espantosa como la amenaza del armamento británico. Frío, hambre, miedo y lágrimas. Ni una carta de la familia, ni un contacto. Los ocasionales camaradas de armas se volvieron hermanos. Estaban solos, en la infinita intemperie de viento helado y lluvia. Pero las ganas de vivir, de escapar de aquel infierno gélido lo mantuvo en pie. Y ahí fue protagonista el fútbol, para mantener ardiendo el fuego de la esperanza. Pero el fútbol estaba lejos, muy lejos de esa realidad de espanto y muerte.

Algún receptor que todavía tenía pilas sintonizaba Radio Colonia y de allí surgían todo el ambiente previo al Mundial España '82. ¿Cómo el mundo podía seguir andando mientras la pesadilla de la guerra los cubría como una noche infinita en ese archipiélago perdido al sur del mundo? ¿La Argentina se había olvidado de ellos? Escobedo no le guarda resentimiento a Gran Bretaña: “Yo nunca le tuve rencor a los ingleses. Estuve prisionero una semana, y los ingleses son profesionales. Ese es su trabajo, nosotros tuvimos un ideal de ir a defender nuestra tierra y ellos el suyo. Nos enfrentamos porque nos mandaron”. Pero sí tiene cuentas pendientes: “Sigo odiando a los militares”, repitió antes del 30° aniversario del desembarco argentino en las islas.

"EL FÚTBOL ME SALVÓ LA VIDA"
El 14 de junio de 1982, al día siguiente del partido inaugural de la Copa del Mundo, los argentinos oían el triste comunicado 163: “El Estado Mayor Conjunto comunica que el comandante de la fuerza de tarea británica, general More, conferenció con el comandante militar de las Malvinas, general de brigada Mario Benjamín Menéndez, hoy, 14 de junio de 1982 a las 16 horas. En estos momentos, en la zona de Puerto Argentino, hay un alto el fuego de hecho, no concertado por ninguna de las dos partes”. Era la rendición. La dura aceptación de que el poderío bélico británico podía pisotear la dignidad y seguir usurpando las islas. Pero era también el fin del horror, de una pesadilla de 74 interminables días. Vencedores o vencidos, héroes o mártires, todos quería regresar al calor del hogar, al añorado abrazo de los seres queridos.

Ocho días después, el 22 de junio, su diario íntimo, húmedo y embarrado, consignaba: “Es de madrugada y no puedo dormir; ya me veo en casa, con mis amigos, mi barrio, viendo rodar la redonda…”. Ahí estaba el balón, esperándolo para continuar la historia. Porque él sí podía retomar sus sueños; los 649 compatriotas que quedaron para siempre bajo el suelo de Malvinas o en lo profundo del mar, no corrieron esa suerte.

Escobedo (el de la izquierda)
celebrando en Los Andes.
Al regresar, Escobedo sufrió tremendas consecuencias psicológicas: se aislaba, no podía relacionarse con la gente, sentía miedo, escapaba. Además, en las islas había padecido el congelamiento de sus piernas. Pero se aferró a la pelota para seguir viviendo. En Los Andes lo apoyaron a escapar de la depresión, ese estado desesperante que ocasionó un número incontable de suicidios entre los excombatientes. Luis estuvo de nuevo de pie y pronto volvió a jugar: “A mí el fútbol me sacó de un lugar del que los demás muchachos no pudieron salir, me salvó la vida”, agradece.

Debutó en Primera, jugó en Colón, Racing de Córdoba, Belgrano, Tigre y Vélez Sarsfield, entre otros. Cuando se retiró, hizo el curso de técnico, integró el Súper 8 para el Fortín y torneos de veteranos para Banfield y Temperley.

Hoy Luis Escobedo tiene una familia, está casado y es padre de Brenda y Alan. Trabaja en la obra social IOMA. Tres décadas después de la guerra, volvió a pisar el suelo argentino de Malvinas para “cerrar esa historia”.

Cuando tan alegremente se reparte a cualquier futbolista el mote de "héroe", vale tener presente esta historia.

Selección Mexicana con campeones europeos


Ricardo Osorio, Pavel Pardo, Carlos Salcido y Nery Castillo volvieron a México como campeones en sus diferentes ligas de Europa y quieren continuar la senda victoriosa en la Copa América de Venezuela.

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en 2007
Por PABLO ARO GERALDES

"¿Pero a quién diablos se le ocurre comprar jugadores mexicanos?". Las dudas que hace un año expresó Gerhard Mayer-Vortfelder, expresidente del Stuttgart y de la federación alemana, quedaron en ridículo cuando Pavel Pardo y Ricardo Osorio se consagraron campeones de la Bundesliga en su primera temporada en tierras germanas. Después de 15 años, el propio Stuttgart volvió a coronarse y la tarea de los aztecas fue determinante. Tanto que Pardo, ex patrón del mediocampo del América, fue elegido como el mejor volante del torneo alemán.

"En la Bundesliga se rieron cuando se anunció que venían dos futbolistas mexicanos. '¿Qué van a hacer acá?', decían. Bueno, ellos fueron la gran dupla del campeonato", analiza el ex entrenador Uno Lattek, quien considera a Pavel como "el verdadero jefe dentro del campo de juego, por su posición en el esquema planteado por el director técnico Armin Veh... ¡Y eso que fue su primera temporada aquí!".

"Jugar en Europa era mi sueño -reconoce Pardo-. Y se me dio. Fui a Alemania para triunfar y trascender: no podía fallar, porque conocía las expectativas que tenían los alemanes y sabía que México iba a estar pendiente de lo que hiciera".

Osorio y Pardo, campeones de Alemania con el Stuttgart.
Hoy, todos los mexicanos le van al Stuttgart. La identificación con el club es enorme y la refuerzan la sonrisa permanente de Pardo y la amabilidad que transmite Osorio, zaguero nacido en Oaxaca que defendiera la playera del Cruz Azul durante casi cinco temporadas. "Cuando Rafa Márquez fue campeón con el Monaco y pasó al Barcelona, me propuse hacer lo mismo. Como yo, él tampoco había podido ser campeón en México", cuenta el Oso.

Más allá de las simpatías que despiertan estos festejos aztecas en el Viejo Continente, la principal beneficiada es la Selección Mexicana. "En las concentraciones del Tri, Rafa nos contaba lo que produce ser campeón en otro país. Él es nuestro ejemplo. Cuando llegamos a Alemania no tuvimos tiempo de nada: nos metieron a correr con los demás, sin hablar una palabra de alemán. Los compañeros pensaban '¿quiénes son estos dos?'. Ni siquiera nos presentaron...", relata Osorio, quien ya tiene una pronunciación casi perfecta del alemán. "Wir haber gewonnen (ganamos)", dice mientras los demás sueltan una carcajada, desconfiando de su rápido aprendizaje.

Pardo y él dieron la vuelta olímpica en Alemania haciendo flamear la bandera mexicana, a puro orgullo. "Pavel y yo luchamos por estos colores, son nuestro motor principal. La Bundesliga ya quedó atrás y ahora pensamos solo en el Tri -asegura Osorio-. La Copa de Oro es muy importante porque otorga un lugar en la Copa Confederaciones, pero la Copa América es más trascendente. México ya demostró que puede. Jugó dos finales y el nivel sigue subiendo. Por eso queremos más, sabiendo que hay que dar lo mejor y pensando que todos los partidos con contra Brasil".

CON TODAS LAS LUCES
Cerca, en Holanda, la vitrina del PSV Eindhoven exhibe un nuevo trofeo, el 20º. Y allí también hubo un mexicano que fue clave: el zaguero tapatío Carlos Salcido.

Con el club de la empresa Philips, Salcido experimentó un crecimiento significativo, tanto en lo futbolístico como fuera del campo: "Antes era Carlos, ahora me llaman Señor Salcido. Me he ido superando". En México jugó en Chivas de Guadalajara, pero se fue a Europa sin ser campeón.

Salcido y su prestancia con el PSV Eindhoven.
Ahora, tras su títulos con PSV, va por desafíos mayores, pensando en el Tri: "Trabajo intensamente para ser el mejor en mi puesto. Tengo muchos años de carrera por delante; ojalá pueda conseguirlo".

-Aunque eres diestro, por la banda izquierda mostraste un nivel altísimo...
-No necesito que los periodistas lo digan: yo me siento el mejor. Tampoco es por el hecho de estar en la selección. Soy bajo para ser lateral, lo sé, pero paso horas en el gimnasio y ser más fuerte mejoró mi carrera. Yo me dedico 100% a esta profesión.

-¿Qué le puede dar tu experiencia europea al resto del plantel?
-En el PSV enfrenté a los mejores delanteros del mundo y me queda un balance positivo. Lo que aprendimos y logrado en Europa ayudará en el futuro a los demás jugadores mexicanos, porque abrirá puertas. Y a nosotros nos mejorará el nivel para poder aportarle algo más al Tri.

-¿Cómo se hace para cambiar rápidamente de objetivo: Liga Holandesa, Copa de Oro, Copa América...?
-En Ocoltán, donde nací, tenemos un refrán: "El que es gallo, canta donde quiere".

DE LA TIERRA DE LOS DIOSES
El debut de Nery Castillo en el Tri fue soñado: en San Luis Potosí, su ciudad natal, de la que partió a la edad de dos años. La gente se identificó a pleno con el artillero, campeón de Grecia con el Olympiakós.

Castillo dio la vuelta con Olympiakós.
Atrás quedaron las polémicas sobre su nacionalidad: "Mis padres son uruguayos, pero yo nací en México y quiero jugar para mi país", dijo tras su primer juego en suelo azteca. Para ir "mexicanizándolo", Hugo Sánchez lo puedo como compañero de cuarto de Cuauhtémoc Blanco. El tímido Castillo con el extrovertido Temo. "Nery es un buen chavo, le tengo que enseñar algunas palabras mexicanas para que se defienda, jeje. Eso sí, parece que estoy solo en la habitación, porque él no habla...", cuenta Blanco.

Lo destacables que los clubes compraron los pases; ninguno está a préstamo. Eso marca la confianza en el jugador mexicano. Abrieron las puertas a sus compatriotas, ahora con la mente puesta absolutamente en la Copa América. "El peso mayor lo llevamos los de más experiencia, los que venimos de Europa, pero el trabajo es de todos: cinco jugadores no ganan un campeonato", sentencia Pardo y suma a Rafael Márquez, mientras espera que vuelva desde Barcelona.

Emblema de una generación brillante, Pardo celebra ser campeón de Alemania. Irá a la Champions League y se ilusiona con subir a lo más alto del podio en Venezuela: "Cuanto más ganas, más quieres".


BACKSTAGE
Más allá del ruido y el smog que acosan al DF, sobre la salida de la carretera a Cuernavaca, se encuentra el bunker de la Federación Mexicana de Futbol, donde comenzó el proceso que tendrá su punto más alto en esta Copa América. Uno a uno fueron llegando después del entrenamiento, para que David Eisenberg, un artista de la fotografía, creara un clima de desafío que ilustra la portada y las ganas de victoria que transmiten en la nota.
Quien más demoró fue Salcido, que antes de la sesión se hizo cortar el cabello para la ocasión... "¡Parezcan guerreros aztecas, no niñas!", reclamaba Hugo Sánchez mientras el resto del plantel reía. Fueron 9 horas de espera para las fotos, dentro de una práctica vedada a la prensa. Fue, como suele decirse, "en exclusiva", un día entero en la intimidad del Tri.
Un momento distendido durante la producción de fotos en el predio de FMF.