jueves, 18 de marzo de 2021

El fútbol de Nagorno Karabaj

Nagorno Karabaj o Alto Karabaj (en armenio: Լեռնային Ղարաբաղ, Lernain Garabaj; en azerí: Dağlıq Qarabağ; en ruso: Нагорный Карабах, Nagórni Karabáj) es una conflictiva región de Transcaucasia, que pertenece de jure a Azerbaiyán pero se encuentra controlada de facto por el régimen separatista de la República de Nagorno Karabaj.

El nombre más antiguo de Nagorno Karabaj es Artsaj (en armenio: Արցախ), que es utilizado sobre todo por los armenios de Armenia y la diáspora y designa a la décima provincia del antiguo Reino de Armenia.

El 10 de diciembre de 1991, mediante un referendo boicoteado por la población azerí, los armenios de Nagorno Karabaj aprobaron la creación de un estado independiente. Una propuesta rusa que consistió en incrementar la autonomía de la región no satisfizo a ninguna de las partes, y una guerra de gran envergadura estalló entre el gobierno de Azerbaiyán y los independentistas de Nagorno Karabaj, quienes contaron con el respaldo armenio. Hacia finales de 1993 el conflicto ya había dejado veinte mil víctimas y ochocientos mil refugiados de Azerbaiyán.

Desde el alto el fuego de 1994, la mayor parte de Nagorno Karabaj, así como muchas regiones azeríes vecinas, (una zona que en su totalidad corresponde al 14% del territorio azerí), siguen bajo el control conjunto de Armenia y de las fuerzas armadas de Nagorno Karabaj. Desde entonces, representantes de los gobiernos de Armenia y de Azerbaiyán han sostenido conversaciones de paz.

Este enclave separatista es reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán pero habitado mayoritariamente por armenios. 

EL FÚTBOL DE NAGORNO KARABAJ
La selección de Nagorno Karabaj hizo su debut internacional en 2012, cuando jugó dos amistosos contra Abjasia. En septiembre empató 1-1 en Sujumi, la capital abjasia, y al mes siguiente ganó 3-0 de local en Stepanakert.
Nagorno Karabaj antes de jugar
contra Abjasia

Mher Avanesyan,
DT de la selección.
Pero el camino del equipo nacional no es sencillo. Cuando se dio a conocer su participación en la ConIFA World Football Cup 2014, la Association of Football Federations of Azerbaijan (AFFA) escribió una carta de protesta a la FIFA. La AFFA, que al igual que Azerbaiján no reconoce a Nagorno Karabaj como una república y la considera como parte de su territorio, también envió cartas a la federación sueca y a la ConIFA. No obstante, al no tratarse de un torneo organizado por la FIFA, la AFFA no pudo ni puede impedir la participación.

En abril de 2014, una comitiva de la ConIFA visitó Nagorno Karabaj para estrechar lazos, con vistas a su viaje a Laponia, donde disputó la ConIFA World Football Cup 2014: perdió 2-3 con Ellan Vannin, el representativo de la Isla de Man, y 0-1 con Nice, por la fase de grupos.
Luego en la ronda de clasificación, superó 12-0 a Darfur, y 5-1 a Laponia.


SU ESTADIO
El Stepanakert Stadium (en armenio: Ստեփանակերտի Մարզադաշտ) es la casa de la selección de Nagorno Karabaj y también del Lernayin Artsakh FC de esa ciudad capital. Fue construido entre 1955 y 1956. En este último año fue inaugurado como estadio Stalin, y con la caída de la Unión Soviética fue rebautizado Stepan Shahumyan Stadium. 

En 2004/05 fue completamente renovado y su capacidad llegó a 12000 espectadores sentados. Fue entonces cuando recibió su nombre actual.
En una última renovación, en 2015 fue reemplazado el césped natural por una carpeta sintética.

LA LIGA LOCAL
En 2018 la Artsakh Football League (en armenio: Արցախի ֆուտբոլային լիգա) vivió su primera temporada profesional, con ocho equipos. El título quedó para Lernayin Artsakh FC, de Stepanakert, y en 2019 lo sucedió Berd, de Askeran.

En la segunda edición se sumaron cuatro más. Además de los ya mencionados, los otros participantes son: Avo FC (Martuni), Berdzor FC (Berdzor), Askeran FC (Askeran), Berd Chartar FC (Chartar), Dizak FC (Hadrut), Gandzasar FC (Vank), Jraberd FC (Martakert), Kirs FC (Shushi), Mijnaberd FC (Karvachar ), Yerazank FC (Stepanakert) y la selección Sub-21, que suma rodaje compitiendo en la liga.

LACOPA DE EUROPA
La ConIFA programó para 2019 su tercera Copa de Europa, con la participación de Abjasia, Laconia, Osetia del Sur, Armenia Occidental, Padania, Cameria, el País Sículo (Székely Land)... y Artsaj como anfitrión.
Además del Stepanakert Stadium, otros tres alojaron el certamen: el Vigen Shirinyan Stadium (en Martakert) para 2.300 personas, el Martuni City Stadium (Xocavənd) para 1.080 y el Askeran City Stadium, para 500.

El trofeo quedó para Osetia del Sur, que superó en la final 1-0 a los armenios occidentales.
La selección anfitriona de la Copa de Europa de la ConIFA

OTRA VEZ LA GUERRA
Desde septiembre de 2020, mientras el mundo luchaba contra la pandemia de civid-19, Armenia y Azerbaiyán se vieron envueltas en una feroz guerra por Nagorno Karabaj y sus alrededores, una región estratégica por ser el corredor de oleoductos y gasoductos que transportan petróleo y gas natural desde el Mar Caspio para el resto del mercado mundial. 

El conflicto histórico tiene sus raíces en la disolución de la Unión Soviética y continúa esporádicamente a pesar del alto el fuego acordado en 1994. Pero esta vez la situación cambió: se trató del período más largo de violencia y de una operación militar mucho más amplia, que se cobró más de 4.000 de vidas, incluyendo civiles. Una escalada armada con múltiples causas: un proceso de negociación estancado durante años, un Azerbaiyán más asertivo debido a su creciente poderío económico y militar, las actitudes agresivas expresadas repetidamente tanto por los dirigentes como por la ausente comunidad internacional.

Ambos bandos recibieron apoyo desde el exterior. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan prometió ayuda a Azerbaiyán. Rusia, tradicionalmente aliada de Armenia, desempeñó por su parte un fuerte papel de mediadora. Según cifras del Gobierno ruso, al menos unas 8.000 personas resultaron heridas y decenas de miles fueron expulsadas de sus hogares. No hubo consenso en ninguno de los dos lados sobre quién es responsable de la violencia. 
El estadio de Martuni sufrió el bombardeo azerí.

El 10 de noviembre se firmó un acuerdo de paz negociado por Rusia: entregó varias regiones a Azerbaiyán, una parte de la propia Nagorno Karabaj y tres territorios a su alrededor. El acuerdo también prevé el despliegue de personal ruso de mantenimiento de la paz y el establecimiento de un centro de observación.

El acuerdo no satisface a los armenios: se calcula que unos 90.000 han sido desplazados y muchos no tienen adonde ir tras haber quemado sus propias casas antes de que las tropas azeríes ocuparan la zona.

UNA JOYA PARA LA COLECCIÓN
La lista de camisetas de selecciones nacionales que compiten por fuera del ámbito de la FIFA se nutre con perlas como esta: la del equipo nacional de Artsaj, de mediados de la década de 2010. 

domingo, 14 de marzo de 2021

Boca-River: Un siglo de Superclásicos

Un repaso a los hitos del derby argentino: récords de presencias, goles y nombres que están en la historia.

Artículo publicado en ESPN Magazine, en agosto de 2013. (Datos actualizados al 15 de marzo de 2021)
Por PABLO ARO GERALDES

"Numerosa concurrencia asistió ayer por la tarde a la cancha del Club Atlético Racing, en Avellaneda, a presenciar el partido oficial, que por el campeonato de primera división de la Asociación Argentina de Football, jugaron los primeros cuadros de los clubes River Plate y Boca Juniors", comenzaba su crónica el diario La Prensa, reseñando el partido del 24 de agosto de 1913, sin informar el resultado. Nadie lo sabía, claro, pero era un acontecimiento histórico, que marcaría parte de la cultura del ser nacional.

Era la primera vez que se enfrentaban los vecinos de La Boca y River se impuso por 2-1, con goles de Cándido García y Antonio Ameal. Marcos Maier anotó para Boca Juniors. Al final, varios jugadores se tomaron a golpes de puño y una gresca entre hinchadas terminó con una bandera xeneize consumida por el fuego. Un violento bautismo que marcó para siempre la rivalidad. Quien ganara el clásico sería el “dueño” del barrio y algo más. Pronto el clásico trascendió a La Boca; se extendió por toda Buenos Aires y se conoció en toda la Argentina.

Un siglo transcurrió desde entonces. El historial marca 378 partidos, con 135 victorias para Boca, 124 para River y 119 empates. Aquel gol de Cándido García fue el primero de 455 gritos riverplatenses, hasta el último, de Agustín Palavecino. De todos modos, la ventaja en este rubro es de los primos: 493 goles azul y oro, contando hasta el último, de Sebastián Villa.

Durante el amateurismo se enfrentaron en 13 ocasiones, con 5 triunfos de River, 3 de Boca y 5 empates. Sin embargo, en ese período de 1913 a 1930, Boca marcó más goles: 18 a 16.
Desde que empezó la era profesional en la Argentina, en 1931, jugaron 205 partidos por torneos organizados por la AFA: Boca ganó 74, River 66 e igualaron 65. El saldo de goles es de 278-264 a favor de los xeneizes.

Por la Copa Libertadores se cruzaron 28 veces, con 11 victorias de Boca, 9 de River y 8 empates (uno de ellos, en 2015, suspendido antes de empezar el ST, iban 0-0). En los arcos, Boca marcó 32 y River 26. En la Copa Sudamericana se cruzaron en 2014, con un empate 0-0 y una victoria de River 1-0. Otra Copa oficial que los puso frente a frente fue la Supercopa Sudamericana 1994 con dos empates (0-0 y 1-1, Boca se impuso por penales para avanzar a semifinales).

El recuento de los 254 partidos oficiales arroja entonces 89 victorias de Boca Juniors, 83 de River Plate y 82 empates (con 330 goles de Boca y 310 de River).

Por último, jugaron 124 amistosos (y a veces no tanto): Boca ganó 46, River 41 y salieron igualados en 37. En este ítem Boca también aventaja en el saldo goleador: 163-145.

El equipo de River Plate que ganó el primer clásico oficial, en 1913.

Un dato: en partidos oficiales a Boca Juniors le concedieron 37 penales y a River Plate 45.


LOS RÉCORDS DEL SUPERCLÁSICO

MÁXIMO GOLEADOR DE BOCA JUNIORS
Con 10 goles en 7 Superclásicos disputados entre 1960 y 1964, el brasileño Paulo Valentim tiene el honor de ser el jugador de Boca que más le marcó a River.
Le siguen en la lista: Martín Palermo (9), Hugo Curioni y Osvaldo Potente (7), Francisco Varallo, Alfredo Rojas y Diego Latorre (6).

MÁXIMO GOLEADOR DE RIVER PLATE
Con 16 tantos en Superclásicos jugados entre 1939 y 1956, Ángel Labruna sigue siendo el delantero de River con más anotaciones frente Boca y también el máximo artillero de la historia de este partido.
Detrás de él aparecen: Oscar Mas (12 goles), Carlos Morete (9), Norberto Alonso y Félix Loustau (ambos con 6).

RÉCORD DE PRESENCIAS CON BOCA JUNIORS
Con 37 Superclásicos disputados entre 1960 y 1972, el lateral izquierdo Silvio Marzolini es quien más veces enfrentó a River con la camiseta azul y amarilla.
En su saldo personal registra 14 victorias, 14 empates y 9 derrotas. No marcó goles.

RÉCORD DE PRESENCIAS CON RIVER PLATE
El volante central Reinaldo Merlo jugó 42 Superclásicos entre 1969 y 1983 y es quien que más veces enfrentó a Boca con la banda roja y quien registra mayor cantidad de presencias en la historia del clásico.
Ganó 15, empató 14 y perdió 13. No hizo goles.

RÉCORD DE GOLES
El 15 de octubre de 1972, por la primera fecha del Torneo Nacional, River venció a Boca 5-4 en el Superclásico con más goles de la historia: nueve. River hizo de local en el estadio de Vélez Sarsfield.
Los goles de River fueron de Ernesto Mastrangelo (1’), Oscar Mas (9’, 57’) y Carlos Morete (62’, 90’). Para Boca marcaron Hugo Curioni (24’), Ramón Mané Ponce (42’) y Osvaldo Potente (45’, 51’).

MÁXIMA GOLEADA XENEIZE
El 23 de diciembre de 1928, Boca superó a River 6-0 en su vieja cancha de madera, redondeando la mayor goleada de la historia del Superclásico.
Los tantos los marcaron Domingo Tarasconi (3’, 40’), Esteban Kuko (30’, 55’) y Roberto Cherro (70’, 82’).

MÁXIMA GOLEADA MILLONARIA
El 19 de octubre de 1941, River logró su mayor victoria sobre Boca, cuando lo venció 5-1.
Los goles fueron obra de Ángel Labruna (11’), José Manuel Moreno (39’), Aristóbulo Deambrosi (43’, 56’) y Adolfo Pedernera (75’). Mario Boyé (89’) descontó para Boca.

EL GOL MÁS RÁPIDO
El 5 de mayo de 2013, Manuel Lanzini marcó para River el gol más tempranero de la historia del Superclásico, cuando el cronómetro marcaba apenas 43 segundos de juego, en La Bombonera.
Superó al que el 15 de abril de 2007 había anotado Pablo Ledesma, a los 49 segundos.

MAYOR RACHA INVICTA
Después de caer 0-3 el 11 de noviembre de 1994, Boca Juniors hilvanó una serie de 9 partidos sin derrotas ante River Plate. Comenzó el 18 de junio de 1995 con un 4-2 en el Monumental y la extendió hasta el 9 de mayo de 1999, cuando se impuso 2-1 en La Bombonera.
Volvió a perder el 17 de octubre de 1999.


* Se computan partidos oficiales.

sábado, 13 de marzo de 2021

René Pontoni: elegante y goleador

"El centrodelantero más fino, armonioso, sutil y brillante de toda la historia del fútbol nacional", lo definió el legendario Juvenal en las páginas de El Gráfico. Se inició en Newell's, la rompió en San Lorenzo y se consagró en la Selección. Formó un recordado terceto con Farro y Martino.

Artículo publicado en la revista El Gráfico, en febrero de 2013.
Por PABLO ARO GERALDES

Hay jugadores cuyo apellido suena extraño si se lo cita en soledad. A René Pontoni le pasó, porque quedó unido para siempre en medio de esa trilogía Farro-Pontoni-Martino, cargada de musicalidad en la pronunciación, y de voracidad goleadora en el recuerdo.

Era un pibito de 7 años cuando murió su padre Hermenegildo, un tano que se había afincado en Santa Fe. No le faltaba el pan a los Pontoni, pero desde ese día, su madre Lucía, él y sus cuatro hermanos tuvieron que salir a pelearla para mantener el almacén familiar. René tuvo que recorrer las fincas y granjas con una canasta y comprar huevos. Allí surgió su primer apodo, cuando, de regreso a casa, dejaba la mercadería a un costado del montoncito de ropa que hacía de arco en los picados. Huevo y la familia vivían frente al estadio de Unión, pero por empuje de su hermano Juan Alberto, ingresó en el club rival, que por entonces era Gimnasia y Esgrima de Santa Fe. Corría 1934.

Desde ahí saltó al seleccionado santafesino, que jugaba el Campeonato Argentino. La pregunta empezaba a correr por las tribunas: “quién es ese gordito que juega de centreforward?”. El mismo contaba: “¿Sabés cuánto pesaba entonces? Como ochenta kilos. Era grandote, pero ganaba con la habilidad, me sacaba fácil a la gente y además metía goles”.

Ya despuntaba su estilo elegante, ese que el periodista y poeta Osvaldo Ardizzone asoció a su nombre: “René... Y hasta la musical fonética de su nombre suena como asociada a la pinta de galán francés. Como si en la caprichosa ocurrencia del bautismo ya jugara el presagio de ese dandy metido a jugador de fútbol”.

En 1941 Newell’s Old Boys compró su pase por 12 mil pesos, luego de que él rechazara ofertas de Boca y Peñarol. Tuvo que debutar con la cabeza rapada, porque estaba haciendo el servicio militar. “Bajé de peso y andaba como una bala. Fue la mejor época de mi carrera como jugador: con Belén, Cantelli, Morosano, Ferreyra; con Perucca, con Sobrero... Se jugaba un fútbol bárbaro, así como me gustaba a mí, de diversión”, recordaba tras su retiro en las páginas de El Gráfico.

Pronto lo compararon con el paraguayo Arsenio Erico, máximo goleador del fútbol argentino, y las puertas de la selección se le abrieron en 1942, cuando debutó frente a Uruguay: fue 4-1 con dos goles de Pontón.

En la estadística queda como el futbolista de Newell's con el máximo promedio histórico de gol, totalizando 67 tanto en 110 encuentros (0,61 %). Quienes lo conocieron, siempre destacaron su personalidad jovial, alegre, contagiaba entusiasmo. “Llegué a Buenos Aires para el 45 y me fui a vivir por Flores, a la pensión de “La Gringa”, una señora macanuda que también daba de comer. Cuando ella se mudó a Charcas y Pellegrini también me fui para allá. Siempre andaba por el centro... Empecé a ganar amigos, me gustaba la ciudad”, le confiaba a Ardizone, que remataba el párrafo: “Los años viejos de Maipú y Corrientes, el legendario estaño de Pichín y, enfrente, la milonga eterna del Marabú con todo aquel piante tanguero de las muchachas nocturnas...”.

No había inflación en 1945, pero los 12 mil pesos pagados por Newell’s se transformaron en 100.000 cuando lo vendió a San Lorenzo en una operación récord. Al llegar se encontró con Armando Farro y Rinaldo Martino para tirar paredes, hacer pisadas, amagues, gambetas, tacos y alguna que otra rabona, y elaborar esos goles que entraban besando los palos, inflando la red a veces, acariciándola otras.

San Lorenzo ya era el Ciclón, pero en ese 1945 empezó a cambiar su fisonomía de juego a partir de un ideólogo genial: “el virtuoso conductor de ese cambio que transformó el Ciclón en un tempo del fútbol alegre y chispeante fue justamente René Pontoni”, en palabras de Juvenal, otra pluma elevada de El Gráfico.

“Anduvimos bien... La del 46 fue una buena época mía. Farrito saliendo de atrás y Martino y yo adelante. Lo más destacado de todo es que se tocaba la pelota con velocidad. Era la entrega cortita pero veloz, casi de primera, sobre todo cuando ya pasábamos los tres cuartos de cancha. Hago una comparación: La Máquina de River fue lo mejor que vi como fútbol puro, pero con un toque de pelota más pausado, o con los pelotazos que ponía Adolfo (Pedernera) con la mano... En cambio nosotros, aunque la tocábamos más corta, le imprimíamos más velocidad, más sorpresa. Esa era nuestra clave, matábamos”, definía el propio Pontoni.

En 1946 San Lorenzo fue campeón con 90 goles en 30 partidos. El número refleja la contundencia ofensiva azulgrana pero no alcanza para expresar la belleza de su juego sutil y demoledor a la vez.

“Me preguntaban si preparábamos algo con Martino y Farrito. No. Se hablaba un poco antes del partido, pero todo salía solo. Yo sabía lo que iba a hacer Farro; Martino lo que pensaba yo. Y yo adivinaba lo que se le ocurría a él. Llega un momento en que de tanto conocer a tus compañeros podés jugar sin mirar”, explicaba.
En diciembre del 46, como premio por el título San Lorenzo salió de gira por España y Portugal. “Si íbamos por todo el mundo, no nos ganaba nadie. ¡Calculá que marcamos 41 goles en ocho partidos”, reseña, pero no podía dejar lo extrafutbolístico: “primer partido con nieve, contra el Atlético Aviación (hoy Atlético de Madrid). Lo que era estar en Europa en esos años, y encima soltero”.
El tour tuvo su clímax: el 6-1 sobre la Selección Española. “Fue la exhibición más grande que se había visto allá hasta entonces. Gritaban ‘Ole’, como en los toros... llegamos a tener la pelota 15 minutos seguidos”, repasaba.

Luego de golear a España, René salió de compras por Madrid. Ante una vidriera se detuvo al ver que tenían su cognac favorito. Al pedirle dos botellas, el dueño advirtió su acento y le espetó: “¿Usted no es uno de esos tíos argentinos que le han metido seis goles a la selección? ¿Esos del San Lorenzo?”. Casi con temor, respondió afirmativamente, y el señor saltó, efusivo: “pues, qué va, hombre... Va usted a permitirme que le obsequie estas dos botellas, entonces... No me debe nada, el agradecido aquí soy yo. Que ya le contaré a todos mis amigos que ha estado usted en mi modesta tienda. Ustedes sí que me han divertido en el estadio... ¡Nunca he visto nada igual, hombre!”.

Su personalidad vital, divertida, saltaba en cada anécdota: en España, una noche le pidió permiso para salir de la concentración a Domingo Peluffo, que encabezaba la delegación. Ante la negativa del dirigente (que luego presidiría la AFA), prometió: “Si me deja salir, mañana hago dos goles para usted”. ¿Cómo siguió la historia? Sí, salió, a la tarde siguiente San Lorenzo ganó, Pontoni metió dos goles y Peluffo fue al vestuario a decirle al oído: “Bueno, René, ya sabe: cuando necesite permiso para salir, pídame nomás”.

Aquel tridente ofensivo quedó grabado en la memoria del fútbol argentino y así lo analizaba él: “Creo que ni Farro ni Martino ni yo éramos veloces físicamente. Yo tenía un arranque muy lento, pero cuando entraba en carrera, entonces sí, por quince metros mantenía un pique bastante fuerte. Lo que era veloz era la cerebración, la rapidez para hacer correr la pelota. Farro hacía goles porque el petiso llegaba a pesar de salir de abajo, pero los que más estábamos allá adelante éramos Martino y yo. Nuestra cualidad más destacada era justamente definir con sorpresa: más sorpresa para fabricar el claro que para tirar”.

René Pontoni y Rinaldo Martino.
A la par de San Lorenzo, brilló con la celeste y blanca: fue tricampeón sudamericano: 1945 en Chile, 1946 en Buenos Aires y 1947 en Ecuador. Fue considerado el mejor centrodelantero de América y totalizó 19 goles en 20 partidos con la selección.

Luego de tres temporadas espectaculares, la de 1948 será recordada por su fractura de rótula, meniscos y ligamentos de la pierna derecha. La desafortunada jugada del zaguero boquense Rodolfo De Zorzi se transformó en una anécdota divertida, gracias al buen humor de René: una semana después de la lesión, De Zorzi cayó en el mismo sanatorio, fracturado. “Me vengué en forma: mientras estuvimos internados, lo obligué a que me cebara mates todos los días”, recordaba derrochando simpatía.

Volvió para jugar en la época dorada del fútbol colombiano: Independiente Santa Fe (1949/52), después en Portuguesa, de San Pablo, en el 53 y un retorno fugaz por la reserva campeona de San Lorenzo en 1955, donde le servía goles a un pibe que prometía: José Sanfilippo. “Me acuerdo que yo le insistía al Nene: ‘Allí adentro, la cabeza fría y a ponerla en los costados. Esa, para mí, es la mejor condición de quien se siente goleador’”, resumía.

Cerró una carrera con 132 goles en 212 partidos. Un año después empezó como DT, una actividad que lo llevó por Newell’s, El Porvenir, Almagro, Tigre, Sportivo Italiano y The Strongest, en Bolivia. Se desvinculó a fines de 1968 y al año siguiente el equipo paceño murió en un accidente aéreo recordado como “la tragedia de Viloco”, que se llevó la vida de 17 jugadores.

“Extraño al fútbol, porque fue mi gran berretín y porque jugué más o menos bien. Porque lo quise. Porque no hay otra forma de triunfar en algo que queriendo. Tenés que sentir, tenés que creer en lo que hacés”, confesaba en 1975, cuando una encuesta de El Gráfico lo consagró como el mejor 9 de todos los tiempos del fútbol argentino. Por entonces, atendía la cantina ‘La Guitarrita’, junto a su socio y concuñado Mario Boyé.

El 14 de mayo de 1983, a los 63 años, un infarto se lo llevó a gritar los goles eternos. En el recuerdo resaltan las palabras de Juvenal para René Pontoni: “el centrodelantero más fino, elegante, armonioso, sutil y brillante de toda la historia del fútbol nacional”.