jueves, 25 de abril de 2019

Isidro Lángara: el vasco inolvidable

Por PABLO ARO GERALDES

Infinidad de veces los hinchas se preguntaron: si casi la mitad de los argentinos lleva un apellido español, si su inmigración se hizo de a millones y hoy su colectividad es de las más extensas, ¿por qué el Deportivo Español no es el equipo más popular del país? La respuesta es sencilla: llegó tarde al reparto de hinchas.

Cuando se fundó el club de la colectividad española, el 12 de octubre de 1956, los vascos, gallegos, asturianos, andaluces, etc que vivían en la Argentina (y sus descendientes) ya eran hinchas de San Lorenzo de Almagro.

Hacia fines de los años '30, miles de españoles encontraron refugio y brazos abiertos en la Argentina, escapando del horror de la Guerra Civil. Pero la explicación de esta identificación de los españoles con el equipo del barrio porteño de Boedo no es racional. Fue un amor a primera vista que se selló para siempre el 21 de mayo de 1939. Y el protagonista excluyente fue el vasco Isidro Lángara, un centrodelantero que llegaba desde México con laureles de goleador. Las noticias de su talento tenían un aval importante: en San Lorenzo ya jugaba el vasco Ángel Zubieta, quien lo había acompañado en la Selección de Euskadi que deslumbró en el exilio. Además, Guillermo Stábile lo había visto en Europa y le garantizó a los dirigentes sanlorencistas: "Con Lángara usted compra goles seguro".

Un barco lo traería desde México, donde había vivido unos años de su exilio, mientras su tierra vasca se desangraba por la Guerra Civil, acosada por la sombra asesina del 'Generalísimo' Francisco Franco, que quería imponer una España única, la suya, sin respetar las identidades nacionales de vascos, gallego, catalanes...

Ese domingo de otoño marcó a fuego la relación entre los hispanos y San Lorenzo. Por la 10ª fecha del campeonato, River Plate visitaba el Gasómetro de Avenida La Plata. Por la mañana recaló en el puerto de Buenos Aires el buque que traía a Lángara desde las costas aztecas, y a algún "desubicado" se le ocurrió proponerle jugar en un par de horas, sin tener en cuenta que venía de casi dos semanas de viaje. Pero el vasco, ansioso por reencontrarse con Zubieta, y orgulloso de ser un embajador deportivo de Euskal Herria, dijo que sí.

Los primeros 45 minutos fueron imborrables: Lángara marcó cuatro goles; a los 7', a los 13', a los 21' y a los 39'. La radio transmitía los goles de este grandote desconocido para el fútbol argentino. Nadie sabía quién era este nuevo ídolo que humillaba al poderoso River que tenía a jugadores de la talla de Minella, Moreno, Pedernera y Peucelle, un germen de lo que sería La Máquina.

No había marcha atrás, esa tarde todos los españoles, perseguidos o no, republicanos y falangistas, sintieron que Isidro Lángara era un motivo de orgullo nacional y se encariñaron para siempre con la camiseta roja y azul de San Lorenzo.

En total, el vasco hizo 110 goles para el equipo de Boedo, en 198 partidos hasta 1943. Es el séptimo goleador de la historia del club.
El Gasómetro revienta de gente, el fondo de River Plate no entiende nada: ¿de dónde salió este grandote? Es Isidro Lángara: del barco que lo trajo de México, directo al corazón de San Lorenzo de Almagro.
Su historia
Nacido en Pasaia, unos kilómetros al este de Donosti (Guipúzcoa), el 15 de mayo de 1912. Isidro Lángara brilló con toda su intensidad en el fútbol español de los años 30. Había comenzado en modestos equipos de su País Vasco natal, como el Siempre Adelante de Pasaia, el Andoain y, finalmente, el Tolosa CF. A los 18 años, en 1930, firmó para el Real Oviedo, con el que triunfaría hasta erigirse como uno de los jugadores más importantes de su historia. Fue Pichichi en las Ligas de 1934 (27 tantos), 1935 (26) y 1936 (27). Sus descollantes actuaciones con la casaca azul del Oviedo, lo llevaron a ser seleccionado para jugar el Mundial Italia 1934. Su promedio de gol con la Selección Española es impresionante: 17 en 11 partidos.

Su era dorada con Oviedo se cortó de manera dramática en julio de 1936, con el estallido de la Guerra Civil. En esa primera etapa con el Oviedo Lángara jugó 220 partidos oficiales y marcó 281 goles.

Durante el conflicto, Lángara combatió en el bando republicano. En 1937 se enroló en la Selección de Euskadi, el equipo nacional creado por el Gobierno Vasco para recaudar dinero en Europa para los refugiados vascos y realizar propaganda en favor del Gobierno Vasco y la República. En la Euskal Selekzioa coincidió con muchos de los mejores futbolistas vascos de la época como Luis Regueiro, Guillermo Gorostiza o Txato Iraragorri. El Euzkadi brilló en su gira europea, pero tras caer Bilbao en manos franquistas la Selección partió hacia América para proseguir su derrotero, pasando por Cuba, México y Argentina.

Finalmente esta Euskal Selekzioa se afincó en México, donde jugó la Liga Mayor de 1938/39 con el nombre de Club Deportivo Euzkadi. Fue la selección del torneo azteca y terminaron en el segundo puesto. En abril de 1939 finalizó la guerra con la derrota republicana y la Selección de Euzkadi se disolvió. Varios volvieron a Euskal Herria pero Lángara optó por seguir exiliado y buscar equipo en Argentina, donde su ex compañero y amigo Zubieta lo esperaba en San Lorenzo de Almagro
Isidro Lángara y Rinaldo Martino

En 1942 San Lorenzo viajó a México, donde disputó diez partidos. El equipo azulgrana marcó 42 goles, 23 de los cuales fueron del querido Lángara. Y se quedó. En 1943, año del comienzo de la Liga profesional mexicana, fue contratado por el Real Club España. Lángara hizo 27 goles en su primer temporada, el siguiente año marcó 38 goles y un año después 40. En México fue dos veces goleador (1944 y 1946) y ganó una Liga y una Copa.

En 1946 puso fin a su exilio y volvió a España, donde jugó nuevamente para el Real Oviedo. Fueron dos temporadas en las que vio acción en 29 partidos; marcó 23 goles.

Retornó a México, donde dejó el fútbol y se quedó a vivir allí. Entre 1950 y 1951 se dirigió a Unión Española de Chile y luego fue DT el Puebla (México), con el que conquistó la Copa México en 1953. En 1955 fue entrenador de San Lorenzo de Almagro. El 21 de agosto de 1992 murió Andoain, en su amado País Vasco.

A 80 años de su llegada victoriosa a la Argentina, el fútbol lo recuerda y San Lorenzo de Almagro lo tienen en su galería de futbolistas inolvidables.

martes, 23 de abril de 2019

San Jorge

Por PABLO ARO GERALDES

La leyenda narra que en tierras de Capadocia (hoy en Turquía) había un Dragón que atacaba constantemente al reino. El pueblo decidió que para evitar las agresiones entregarían cada día a una persona para que sea devorada por el dragón y así eludir daños mayores. Todos los días se hacía un sorteo y el desfavorecido era enviado a la cueva del dragón. Un día del sorteo salió el nombre de la princesa, quien fue voluntariamente, aunque muchos se ofrecieron para ser sacrificados en su lugar. Fue caminando hasta la guarida del dragón y cuando éste la iba a devorar apareció un soldado romano, a quien llamaban Jorge de Capadocia, y la rescató. Jorge mató al Dragón clavándole la espada en el corazón y de la sangre que fluyó nació una rosa.

En 303, Diocleciano emitió un edicto autorizando la persecución sistemática de los cristianos a lo largo y ancho del Imperio Romano. Su césar Galerio fue el responsable de la decisión y continuaría la persecución durante su propio reinado (del 305 al 311). Jorge recibió órdenes de participar en la persecución, pero prefirió dar a conocer su condición de cristiano y criticar la decisión del emperador. La reacción de Diocleciano no tuvo clemencia: ordenó que lo torturasen. Jorge soportó sin demostrar una sola queja, y posteriormente fue decapitado frente a las murallas de Nicomedia (también hoy en Turquía) el 23 de abril del 303. Los testigos de sus sufrimientos convencieron a la emperatriz Alejandra y a una anónima sacerdotisa pagana a convertirse al cristianismo: pasarían a unirse a Jorge en el martirio. Su cuerpo fue devuelto a Lydda (luego Diospolis, actualmente Lod, en Israel, donde nació su madre), para ser enterrado.

Ya mártir, en 494 Jorge de Capadocia fue canonizado por el papa Gelasio I. A San Jorge se le atribuye haber vivido entre el 275 o 280 y el 23 de abril de 303.

Su popularidad en la Edad Media lo llevó a ser uno de los santos más venerados por las diferentes creencias cristianas e incluso —en un fenómeno de sincretismo— en el mundo musulmán y en las religiones afroamericanas. Hoy San Jorge es el patrono de diversas naciones y territorios, entre ellos Inglaterra, Georgia, Etiopía, Lituania, Bulgaria, Portugal y Catalunya. En esta última nación, cada 23 de abril se rememora la bella leyenda con esta costumbre: los hombres le regalan una rosa a sus mujeres, y las mujeres un libro a los hombres. Es el día de Sant Jordi y el día internacional del libro. En España es patrono de Aragón y de las localidades de Cáceres y Alcoy, entre otras. También lo es de Moscú (Rusia) y Génova (Italia).

Además de patrono de este blog (?), San Jorge apadrina a soldados, agricultores, presos, herreros, artistas de circo, boy scouts, etc. ¿Y el fútbol? La imagen de San Jorge venciendo al Dragón aparece en decenas de clubes alrededor del mundo. Muchos otros llevan su nombre. Este no es más que un repaso por algunas de estas instituciones, a manera de recordación y veneración:

En España la silueta de Jorge resalta en los logos de la Penya Esportiva Sant Jordi (Ibiza-Formentera), el Novo Gazul FD (Alcalá de los Gazules, Andalucía); el ALLE Sant Jordi FC (Sant Jordi, Catalunya), el CD Jorgense, el CF Sant Jordi (Valencia) y el PE Sant Jordi Atlético.

Italia, país apegadísimo a las tradiciones religiosas, tiene al menos una docena de equipos con el caballero Jorge en sus blasones, como la USO San Giorgio Cellatica, el PS San Giorgio a Cremano, la USD Palau, la ASC St. Georgen, la Unione Sportiva Varzese, el Atletico San Giorgio Jonico, la ASD Castel San Giorgio, la USD San Giorgio Torino (Canavese), la ASD Union San Giorgio Sedico, la ASD Virtus Poggio Berni, la ASD San Giorgio 2005 Catania y el HinterReggio Calcio.

El nuevo mapa del centro europeo y los Balcanes también tiene una fuerte presencia de San Jorge en los clubes de fútbol. Así lo testimonian el TJ Veľké Bierovce-Opatovce (Eslovaquia), el OFK Kasindo (Bosnia Hercegovina) y FC Baník Slovinky (también eslovaco).

En el oriente europeo está la veneración original. Aparece en los escudos del FC Sfintul Gheorghe Suruceni (Moldavia) y en los griegos como Neoi Stimagkas y Agios Dimitrios Patron.

Los ingleses, creadores del fútbol, llevaron el símbolo de San Jorge a sus colonias. Así el ícono aparece en el escudo del St. George's Colts (Bermuda) o en los de Sunshine George Cross y St. George Saints, ambos de Australia.

En los principales países de Europa se venera al santo caballero con la misma pasión que despierta el deporte rey. Así aparece su figura en los escudos del Saint Georges sur Loire (Francia), el Roman Glass St. George FC (Inglaterra) y el SV Rambin 61 (Alemania).

A través de la región alpina la imagen de San Jorge se refleja en las insignias del FC Stein am Rhein (Suiza), el SCU St. Georgen am Ybbsfeld (Austria) y el NK Šentjur (Eslovenia).


El Saint George FC fue fundado en Addis Abeba por griegos cuando la Italia fascista invadió Etiopía en 1935. Enseguida se convirtió en un símbolo del nacionalismo etíope. Al caer el Eje, no había otros equipos en el país, así que tuvo que jugar en el extranjero hasta que en 1947 comenzó la liga etíope. El equipo aurirojo, al que los etíopes también llaman "Kedus Giorgis", ganó 24 veces la Ethiopian Premier League y 9 copas nacionales.

En la Argentina, el Club Atlético San Jorge es una gran institución de la provincia de Santa Fe que trasciende lo fútbolístico. Pero en este deporte tiene una alegría reciente: en 2009 ascendió por primera vez en su historia al Torneo Argentino B, luego de recorrer todo el país con un equipo netamente local y ganar el ascenso desde el Torneo del Interior. Fue fundado el 23 de junio de 1912.

Entre 2005 y 2007 Inglaterra lució una camiseta Umbro con un diseño especial: sobre su hombro derecho llevaba la cruz de Saint George, la misma que luce su bandera. Esta cruz roja aparece también en muchos clubes europeos como Barcelona, Bologna o Genoa, por nombrar a algunos. La Sampdoria, por ejemplo, además de su escudo lleva una cruz de San Jorge en el medio del pecho.


Desde la temporada 2010 Rusia lleva en su camiseta el escudo nacional en vez del de la Unión Rusa de Fútbol (Российский Футбольный Союз). Lo que destaca es que en medio del águila bicéfala de oro aparece la figura de San Jorge clavándole su lanza al dragón. La representación gráfica más antigua de un jinete con lanza (1390) figura en un sello del príncipe de Moscú, Vasiliy Dmitriyevich. El dragón (o a veces un serpiente) fue añadido durante el mandato de Iván III. San Jorge se convirtió en adelante en el patrono de Moscú y, por extensión, de Rusia.

Otros nombres de San Jorge: Άγιος Γεώργιος (griego), Sanctus Georgius (latín), წმინდა გიორგი (georgiano), Saint George (inglés), San Giorgio (italiano), Георгий Победоносец (ruso), Heiligen Georg (alemán), Sfântul Gheorghe (rumano), Svatý Jiří (checo), Свети Георгије (serbio), القديس جرجس (árabe), Święty Jerzy (polaco), Szent György (húngaro), São Jorge (portugués), Sant Jordi (catalán), ゲオルギウス (japonés), 圣乔治 (chino). En Francia se lo conoce como Georges de Lydda.

sábado, 20 de abril de 2019

Copa Libertadores: campeones como jugador y como DT


Solamente ocho jugadores campeones de la Copa Libertadores volvieron a levantar el trofeo en su rol de entrenador; cinco argentinos, dos uruguayos y un brasileño:

Humberto Maschio Bandera de Argentina
Racing 1967 / Independiente 1973

Roberto Ferreiro Bandera de Argentina
Independiente 1964 y 1965 / Independiente 1974

Luis Cubilla Bandera de Uruguay
Peñarol 1960 y 1961, Nacional 1971 / Olimpia 1979 y 1990

Juan Martín Mujica Bandera de Uruguay
Nacional 1971 / Nacional 1980

José Omar Pastoriza Bandera de Argentina
Independiente 1972 / Independiente 1984

Nery Pumpido Bandera de Argentina
River Plate 1986 / Olimpia 2002

Marcelo Gallardo Bandera de Argentina
River Plate 1996 / River Plate 2015 y 2018

Renato Gaúcho Brasil
Grêmio 1983 / Grêmio 2017