viernes, 17 de mayo de 2013

Argentina '78 - El revés de un triunfo

Versión en español del artículo publicado en la revista France Football, en julio de 2003.
Por PABLO ARO GERALDES

Veinticinco años después de su victoria en la Copa del Mundo, César Luis Menotti y sus jugadores vuelven sobre este episodio ambiguo de la historia de la Argentina, comandada entonces por la junta militar del general Videla.

Afuera habían quedado Carlos Bianchi y Osvaldo Piazza. También nombres como Rubén Ayala, Enrique Wolff, Carlos Babington o Ricardo Bochini, enormes talentos del fútbol argentino. Y en el camino quedó el sueño de un chico de 17 años que muy pronto iba a tener el mundo a sus pies: Diego Maradona. Es que cuando el almanaque dejó caer la última página de 1977, César Luis Menotti se encontró con un extraño “problema”: tenía talento de sobra.
Pero para llegar al montaje de aquel equipo campeón necesitó cuatro años de trabajo artesanal, moldeando esa materia prima de calidad que supone el jugador argentino.
Tras un nuevo fracaso en Alemania 74 y con el 78 en la mira, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) le confirió a Menotti el mando de la selección nacional. La consigna era clara: con el mundial en casa, no había espacio para un papelón. Las desprolijidades del pasado no debían repetirse: equipos armados de apuro, entrenadores sin respaldo de los dirigentes, clubes que negaban sus jugadores y estrellas que escapaban de la selección. “La gente estaba aburrida de ver como se juntaban jugadores a último momento y se iba a un mundial a perder, sin hacer nada destacable”, recuerda Menotti. “La selección no había mostrado en los mundiales el nivel real del futbolista argentino. A partir del 78 marcamos un camino que convenció a los dirigentes y los hinchas. Hoy a ningún club le negaría un jugador a la selección”, explica.
-La Argentina es una constante cantera de exportación, ¿cómo compensó el talento que se marchaba a Europa?
-Se habían ido Bianchi, Ayala.... no tenía jugadores en el país. Entonces empezamos a buscar nuevos nombres en el fútbol de las provincias y rescatar la identificación con la gente; no solamente en Buenos Aires como fue históricamente. Eso fortificó el vínculo.
El fútbol argentino se nutrió siempre de jugadores bonaerenses, de Córdoba, Santa Fe y las provincias que las rodean. Otras están marginadas del mapa futbolístico. No tienen ligas competitivas de buen nivel, pero su suelo también es fértil, sólo hacía falta cosechar sus frutos. Menotti armó selecciones provinciales de los que surgieron Ardiles, Villa, Galván y Oviedo, entre otros.
-¿Cómo definió la lista de 22 teniendo abundancia de buenos jugadores?
-Hubo partidos muy importantes ante Francia, Inglaterra, Brasil, Alemania, Yugoslavia, Uruguay... Me dieron la posibilidad de medir los jugadores pensando en el Mundial. Quería armar un equipo y trabajar toda la semana y no esperar a que bajen de un avión directamente para competir. Esto lo podía hacer Holanda, ya que los jugadores están a dos horas de vuelo para reunirlos y hacía 5 años que se conocían. Yo tuve que dejar afuera a grandes jugadores que estaban en Europa. Preferí tener a mis jugadores en el país porque, a excepción de Kempes que era un fuera de serie, no había grandes diferencias.
-¿Cuál era la idea futbolística?
-Cada país tiene su identidad y ella marca un estilo. El fútbol es la búsqueda de la eficacia y uno tiene que preguntarse ¿desde qué lugar voy a ser eficaz? Si tengo que plantear un partido ante Holanda o Alemania, ¿podemos imponer nuestra fuerza? No. ¿Nuestra velocidad? Tampoco. ¿De qué manera puedo armar un equipo eficaz? Defendiendo nuestra identidad. El argentino es un fútbol que se exige permanentemente tener la cabeza abierta para ser visitada por la inspiración. Si no, no somos competitivos. Eso nos pasó el año pasado en Japón: impusimos vértigo y velocidad pero no había espacio para la inspiración.

-Kempes, Ardiles, Luque, Houseman eran jugadores a los que la inspiración los visitaba muy seguido. ¿Cómo se logró el equilibrio en un equipo en el que prevalecía la habilidad a la fuerza?
-Un equipo es una idea; después el convencimiento del jugador, creer que con esa idea se puede triunfar. Y luego el compromiso para defenderla. Y mi idea era respetar la identidad del fútbol argentino: no jugamos igual que un uruguayo, aunque estamos a 60 kilómetros. Ni como un brasileño o un paraguayo. Por lo tanto, modificar la identidad y pretender hacer un jugador alemán de un argentino, terminamos que nunca va a ser alemán, pero tampoco va a ser argentino. Va a hacer cosas que no sabe. Es como pedirle a un alemán que juegue como un brasileño. Pero hay futbolistas que a través de su identidad rompen las fronteras, como Zidane, que podría haber nacido en cualquier barrio de Buenos Aires. Lo mismo que Passarella podría haber nacido en Alemania.

DE ESPALDA AL PALCO OFICIAL
El 24 de marzo de 1976 los militares arrebataron el poder a la presidenta María Estela Martínez, la viuda de Perón. Ese día la selección estaba de gira en Polonia y la noticia del golpe causó impacto. “Al volver presenté mi renuncia –cuenta Menotti– pero los militares no quisieron echarlo ni a Cantilo (NDLR: presidente de la AFA) ni a mi, porque tenían miedo. Se jugaban mucho con el mundial y no sabían cómo manejar el fútbol, porque eso no se arregla con armas. Se lo dejaron a los clubes, que eran quienes sabían organizar la Copa. Ellos me apoyaron”.
El Mundial 78 se acercaba y 25 millones de argentinos esperaban mostrar al mundo que ese fútbol proveedor de habilidad a los rincones más remotos del planeta, podía confirmar su prestigio quedándose con el trofeo mayor.
Pero al mismo tiempo, un puñado de militares diseñaba su estrategia propagandística. En Europa (principalmente en Holanda y Francia) denunciaban las violaciones a los derechos humanos y hasta llegaban a proponer un “boicot a la Copa del mundo entre campos de concentración”.
Mientras miles de argentinos sufrían torturas, desapariciones y muertes, la inmensa mayoría esperaba con ansiedad la que la dictadura llamaba “la fiesta de todos”. ¿Negaban la realidad? No, porque los medios de comunicación locales, mitad por censura y mitad por complicidad con los genocidas, pintaban una realidad ficticia. El discurso oficial hablaba de una “campaña anti-Argentina” organizada por el comunismo. Y los militares conocían la ideología de izquierda que defendía Menotti.
-¿Recibió presiones militares por su pensamiento?
-Cantilo contó que muchas veces me quisieron echar pero él no lo aceptó, porque había asumido un compromiso. A mi me había designado el gobierno peronista, no la dictadura.
-Veinticinco años después se sigue vinculando al Mundial con la dictadura, ¿le molesta?
-No, lo que sí me molesta es que los medios de comunicación cómplices de la dictadura la saquen de contexto para relacionarla con él fútbol. El Mundial no lo hice yo ni los jugadores, remarcar eso es una actitud cobarde. Si queremos hablar de política, primero tenemos que ver por qué aparecen los golpes de estado, a quién representan: no lo hacen cuatro militares locos que toman un fusil. Un golpe necesita muchas complicidades, las que primero usan al neoliberalismo de derecha; cuando éste se agota recurre a los militares, y después se infiltra en la democracia... Es muy bueno tener memoria, si queremos debatir analicemos por qué Argentina tuvo a Aramburu (dictadura 1955/58), por qué Onganía (dictadura 1966/70), por qué Videla y los que lo siguieron (dictadura 1976/83) y por qué Menem (presidente democrático 1989/99, de signo neoliberal). Relacionar el Mundial 78 con la dictadura es una postura cómoda, porque si en el último minuto la pelota de Rensenbrink entraba, ¿qué iban a decir? Es minimizar las luchas de los pueblos, como cuando se discute de Cuba: vamos a tener puntos de coincidencia y otros no, pero sacar del contexto una discusión de ideas porque fusilaron a tres, es como decir que el general San Martín (héroe de la independencia argentina) era un tirano porque tuvo que matar a muchos españoles. Los análisis cayeron en la facilidad de recordar a la dictadura a través de la Copa del Mundo. A mi no me hace falta el mundial para recordar la dictadura. La recuerdo porque a mis amigos los torturaban por pensar distinto, los encarcelaban y combatían a la izquierda de una manera criminal...
El análisis de Menotti es compartido por la mayoría de los campeones del 78. Ricardo Villa reflexiona: “Sí, la dictadura nos usó para su propaganda, pero los jugadores no fuimos cómplices de ese juego político porque vivíamos engañados”. El arquero Ubaldo Fillol también desconocía la realidad: “Sólo sabíamos lo que decían los diarios argentinos. Pero ninguno de los jugadores torturó ni mató; al contrario, le dimos una alegría al pueblo”.Leopoldo Luque, autor del segundo gol ante Francia, confiesa que sufrió mucho por la vinculación de esa selección a la dictadura: “Cuando hacía un gol, el pase me lo daba Bertoni o Kempes, no Videla”, destaca. Y Houseman es terminante: “No sabía qué pasaba en el país. Hoy que lo sé, me da asco. Le di la mano a Videla; ahora preferiría cortármela”.Otro tema recurrente es el 6-0 ante Perú que llevó a la Argentina a la final. Se habló de un arreglo entre dictaduras, pero todos lo desmintieron. Cuando Villa, en el final de su carrera, jugó en el Fort Lauderdale de Estados Unidos y fue compañero de Teófilo Cubillas. El astro peruano le juró que “en ese match no hubo nada raro”.
Meses antes del Mundial le habíamos hecho tres goles en Lima”, recuerda Menotti y explica: “Argentina manejó la pelota a su antojo, al punto que el entrenador casi pierde el puesto. Después le ganamos en Buenos Aires. Perú llegaba a ese partido muy castigado físicamente, destrozado: había jugadores como Manso o Velásquez que no podían moverse. Aguantaron 15 minutos, pero a los 20 había una diferencia enorme. Y las 60.000 personas intimidaban. Nos propusimos hacer dos goles en el primer tiempo: si se daban, el complemento sería favorable para hacer otros dos más. No era imposible, para nada...”.
-Menotti, ¿para quién jugaba esa selección? ¿Para los militares o para el pueblo?
-Esa era la consigna: entremos a la cancha de espaldas al palco y miremos dónde está nuestra gente: ahí, en la tribuna, está papá, los amigos, los vecinos y todas aquellas personas que sienten el fútbol. Pensando en ellos teníamos que mantener la dignidad de nuestro juego. No podíamos traicionarnos, tirar la pelota afuera... El equipo que no abusó de su condición de local, partiendo de un profundo respeto hacia el espectáculo.


”EL TÍTULO NO TIENE DEMASIADA IMPORTANCIA”
A veces las vivencias son tan fuertes que se fijan permanentemente en la memoria. Pero otras, la intensidad de los momentos vividos nunca puede ser igualada por el recuerdo.
-¿Cuáles son la imágenes del Mundial que le vuelven a la mente?
-No tengo un archivo emocional. Disfruto el fútbol partido a partido. Sí recuerdo los momentos, pero dentro de la cancha no se disfruta como lo hace el hincha. Uno se pierde la euforia de la gente, la alegría, de eso se da cuenta con el tiempo.
-¿El Mundial marcó su vida?
-Para mí, el título no tiene demasiada importancia, es un partido que se gana. Sí la tiene el match con Holanda.
-¿Era su equipo modelo?
-Sí, había revolucionado el fútbol. Por suerte le faltaba Cruyff. Fue uno de los grandes equipos de la historia, con Rensenbrink, Neeskens, Krol... Se lo recuerda más que a Alemania campeón.
Cuando el reloj marcaba el último minuto de la final, el alma de 25 millones de argentinos se detuvo por un instante tan efímero como eterno: el cabezazo de Rensenbrink pegaba en el poste derecho de Fillol. Era el 2-1 para Holanda, el fin del sueño. Pero no.
-¿Qué les dijo a los jugadores antes del tiempo suplementario?
-Estaban muy nerviosos, se gritaban entre ellos porque el empate había llegado a 8 minutos del final por error nuestro. Les pedí silencio y que miraran a los holandeses, que estaban en el suelo mientras les hacían masajes. Les dije: “Vamos que ellos están muertos; hay que salir de atrás, apretar la marca arriba, tengamos la pelota haciendo el off-side. Los vamos a pisar, no pueden levantar las piernas”. Corregimos un par de cosas, pero el equipo estaba muy bien físicamente, con una gran entereza y su técnica depurada. Desde ese punto se podía evitar la presión y la dinámica de recuperación que tenía Holanda. No podía presionar contra nosotros, porque venían tres a encerrar a Galván y él salía gambeteando.
-En el momento del silbato final, ¿no deseó sumarse al delirio de la gente?
-Una vez le había dicho a mi colaboradores: ¡Qué lindo sería vivir este mundial como la gente, festejando en las calles!, no encerrado en la concentración. “Si somos campeones del mundo, damos la vuelta en el Obelisco” (el principal monumento de Buenos Aires) nos prometimos. Y al terminar el match recibimos la Copa, le pedí al equipier una camiseta, una gorra, me puse un echarpe y salí en una camioneta hacia allí. Dí la vuelta cantando entre la multitud y nadie sospechaba nada, hasta que uno joven me mira y me grita: “¡Menotti!”. “No, pibe”, le digo y el insistía. Cuando dio el segundo grito yo ya estaba corriendo nuevamente hacia la camioneta. Y volví para la hora de la cena, a la ceremonia de la entrega de medallas.
-Maradona contó cuando volvía de México con la copa en sus brazos, que una extraña sensación de tristeza lo invadió. “Era más lindo soñarla que tenerla”, pensó en un instante, antes de sumarse nuevamente a la alegría colectiva. ¿Les pasó algo parecido?
-Siiiiiii, cuando volvimos al vestuario, exhaustos después de 120 minutos de un combate durísimo, nadie hablaba, estaban todos con la cabeza gacha como si hubiésemos perdido. Les pregunto ¿qué pasa? Y Olguín me miró y me dijo “¿Y ahora qué?”. Y ahora volver a vivir, a hacer lo que hicimos siempre, con la satisfacción del objetivo cumplido. A seguir jugando al fútbol, que es lo que nos gusta.
Más allá de las polémicas y los recuerdos de los años manchados de sangre, los argentinos hoy valoran el título de 1978 por un equipo que ganó respetando un histórico estilo. En medio del horror, el fútbol fue, como suele definirlo Menotti, “una excusa para ser felices”.

jueves, 16 de mayo de 2013

Los goles más rápidos de la Copa Libertadores

Es imposible tener la certeza de la exactitud, así que vale el testimonio de las crónicas periodísticas. El 4 de abril de 1976 Alianza Lima (Perú) superó 3-0 a Independiente Santa Fe (Colombia) y según algunos textos a los 6 segundos, otros a los 9", Félix Suárez abrió la cuenta para los locales.

El 6 de marzo de 1992, el paraguayo Alfredo Mendoza tardó apenas 7 segundos en marcar el primer gol del 3-1 de Newell's Old Boys (Argentina) sobre Colo Colo (Chile).

El 18 de febrero de 2010, Alianza Lima movió la pelota ante Estudiantes de La Plata, la perdió y cuando el reloj marcaba 8 segundos José Sosa convirtió para el equipo argentino. Finalmente el conjunto limeño venció 4-1.

martes, 14 de mayo de 2013

Fechas de fundación de los clubes del mundo

La Rec.Sport.Soccer Statistics Foundation, conocida por su sigla RSSSF, es una fundación que desde diciembre de 1994 recopila records y estadísticas de fútbol de todo el planeta. Desde 2000 tengo el privilegio de ser miembro de la RSSSF y me encargo, junto a varios colegas de diferentes países del mundo, de la información concerniente a clubes.
Al pulsar sobre cada link se abrirá, en inglés, el archivo original con las fechas de fundación de los clubes de cada país. Unos están más detallados que otros; en todos encontrarás la dirección de correo del responsable por si quieres apuntarle nuevos equipos o corregir determinada información.

Sudamérica - Conmebol
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Ecuador
Paraguay
Perú
Uruguay
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Europa - UEFA
Albania
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Armenia
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Azerbaiján
Belarús
Bélgica
Bosnia-Hercegovina
Bulgaria
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Macedonia
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Moldavia
Montenegro
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Asia - AFC
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Gambia
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Norte, centroamérica y Caribe - Concacaf
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No afiliados a FIFA
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Martinica
Mayotte
Saint Pierre y Miquelon



Oceanía - OFC 
Nueva Zelanda
Papúa Nueva Guinea
Tahití





viernes, 10 de mayo de 2013

Todos éramos del Napoli


El fútbol era otro. Italia era la meca del fútbol mundial a la que solamente accedía un puñado de figuras de primerísimo nivel mundial: Platini, Elkjaer-Larsen, Boniek, Falcao... y se sumó Maradona. No había lugar para jugadores de segundo orden, estrellas de países emergentes ni pasaportes italianos que aparecía mágicamente. Para jugar en el calcio había que ser un crack en serio.
El fútbol era otro. Nosotros éramos otros. Adolescentes encantados con la magia de Diego, inmediatamente sumamos nuestra adhesión al Napoli a la que ya teníamos por el Barcelona. El Milan tenía un cuadro espectacular, la Juventus desplegaba un fútbol impresionante, el Inter imponía su presencia en cualquier estadio, pero nosotros no nos sumábamos a los carros triunfales, simplemente nos hicimos del Napoli por amor a él.
A mediados de los ’80 no se podía ser argentino sin ser del Napoli. Esa camiseta celeste, tan poco acostumbrada a los éxitos, convocaba desde la presencia de Diego. El modesto equipo del sur de Italia no proponía el mismo brillo que las grandes squadras del norte, pero tenía a Maradona, como un alquimista que podía materializar los sueños más imposibles.
Lejos estaba el periodismo en aquellos años de escuela secundaria, en los que el fútbol invadía todos los espacios de conversación. Los interminables debates entre compañeros de Boca y de River, de Independiente y de Racing, de San Lorenzo y todos los demás encontraban un nuevo punto de hermandad semanal: todos éramos del Napoli.
No había todavía televisión por cable, pero uno de los canales de Buenos Aires transmitía cada domingo el fútbol italiano. Y entonces, muchas horas antes de que nuestros equipos salieran a la cancha, cuando el fútbol se jugaba completamente en domingo, dejábamos el desayuno familiar, la misa en la Iglesia o los paseos tradicionales: allí estábamos todos frente al televisor, como tifosi napolitanos a once mil kilómetros del estadio San Paolo esperando una gambeta, una locura de Diego, un gol para gritarlo hasta la afonía. No importaba si la transmisión traía las imágenes de Milan-Udinese, allí estaríamos todos esperando que sonaran las trompetas con el anuncio “Napoli in vantaggio” para alegrarnos como si se tratase de un gol de nuestro equipo de siempre.
El Mundial de México selló para siempre nuestro amor con Diego Maradona. Si aquella selección pudo conquistar la Copa del Mundo a partir del brillo del número 10, la Serie A invitaba a soñar con una hazaña igual. ¿Podría aquel limitado equipo del Napoli llegar a la cumbre del calcio? ¿Era posible para el modesto Napoli superar a los poderosos equipos del norte? Solamente sería posible si Diego desplegaba todo su talento, y allí, detrás de sus gruesa figura estábamos todos los jóvenes argentinos, empujando a esa squadra napolitana que llevaba los mismos colores que la bandera nacional.
No había estallado la globalización, no existía internet ni había canales deportivos. La revista El Gráfico traía imágenes y reportajes exclusivos desde Italia, que leíamos y atesorábamos con devoción religiosa. Pero no era suficiente. Ahí empezaban las peripecias para conseguir el póster que nadie tenía, escribir cartas a Italia para intercambiar material con aficionados de allí, hasta que descubrimos un kiosco (solamente uno) que traía a Buenos Aires la revista Guerin Sportivo. Era carísima, pero íbamos cada semana a comprarla para tener ese material que ningún chico argentino tenía.
Aprendimos a leer en italiano gracias a esa publicación y a la necesidad de tener más de Diego, de querer estar más cerca del Napoli.
Adornábamos nuestras carpetas escolares con fotos de Guerin Sportivo, antes de “estudiar” sus páginas con muchísima más dedicación que los libros de historia y geografía. Sabíamos todo del calcio: podíamos precisar la defensa del Atalanta, decir los nombres de los 16 estadios de la Serie A, marcar al Avellino en un mapa o recordar el fixture del Empoli, el Verona o el Como. Nos transformamos en eruditos del fútbol italiano, pero especialmente del Napoli.
Cuando el primer Scudetto se hizo realidad, la mañana del 10 de mayo de 1987, “estuvimos” todos en el San Paolo, contra la Fiorentina. Lo festejamos unidos como solamente la Selección Argentina había podido juntarnos, un año antes.
Solo en mi cuarto, en ese madrugador horario de los domingos y varios años antes de empezar mi carrera en el periodismo, salté de alegría junto a los napolitanos, me arrodille junto a la cama a implorar ante el póster de Maradona, grité en cada jugada y sufrí con sudor helado hasta que el árbitro marcó el final, sabiendo que un pedazo grande de esa gloria tenía el sello argentino. La explosión de felicidad fue allá como una erupción del Vesubio... aquí, como una repetición de la gloria del 86. No existía otro tema. Terminado el partido, los vecinos salían a la calle a compartir su alegría, a enorgullecerse por el compatriota que era portador de festejos a los más humildes de Italia.
Aquel domingo, horas después, cada uno en la tribuna de su club de siempre, había un solo tema de conversación que sobrepasaba a Boca, Vélez o Newell’s Old Boys: Diego lo había hecho de nuevo. Así como nos había llenado de gloria en el estadio Azteca, él había llevado a la gloria al humilde equipo de Nápoles para ponerlo por arriba de los poderosos del calcio. Esa victoria la sentimos como propia, como el más napolitano devoto de San Genaro. La festejamos en nuestras calles bonaerenses, como si se tratase de la Galleria Umberto I, la Via San Gregorio Armeno o la zona de Fuorigrotta, donde se alza el estadio San Paolo.
No importaba la distancia en aquellos años. La felicidad venía importada de Italia gracias a Diego Maradona, cuando todos éramos del Napoli.

domingo, 5 de mayo de 2013

River Plate - Boca Juniors: la Batalla del Río de la Plata


Versión en español del artículo publicado en la revista FIFA Magazine, en febrero de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES


Se suele decir en la Argentina que los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos los barcos. Y en esa broma hay algo de verdad. En el único país (junto a Uruguay) de América Latina que tiene mayor población de origen europeo que autóctono, la mezcla de italianos, españoles, árabes, rusos, ingleses, turcos, constituyó un auténtico crisol de razas de cuya fundición surgió una identidad nacional propia, una forma de ser que en el fútbol distingue al argentino en cualquier parte del planeta: la pasión. Es una manera de vivir el fútbol que nació a finales del siglo XIX, cuando los ingleses amarraban sus buques en el puerto de Buenos Aires y se aventuraban al interior del país para trazar la red ferroviaria. Sin saberlo, en sus horas de ocio contagiaron a la gente de estas tierras el deporte que practicaban con tanto entusiasmo. Y por todo el país se organizaron clubes y equipos. En el 1901 apareció River Plate, en el humilde barrio de La Boca, junto al Río de la Plata. Una zona poblada por trabajadores portuarios de origen mayoritariamente italiano. En 1908 los riverplatenses alcanzaron la Primera División pero la rivalidad más marcada iba creciendo a nivel barrial: en 1905 un grupo de vecinos genoveses había fundado Boca Juniors. Eran años de caballerosidad, propios de los tiempos románticos de una nación que forjaba su destino a un ritmo vertiginoso.
Como destino de todo país del llamado Tercer Mundo, el progreso devino en ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. Y salvando las distancias y con los riesgos y vicios de toda generalización, las clases más acomodadas se fueron identificando con River y los más necesitados tomaron los colores boquenses. Era una rivalidad que trascendía al barrio de La Boca; se había extendido ya por toda Buenos Aires y se conocía en toda la Argentina. Con el ascenso de Boca, llegó el primer choque. Fue el 24 de agosto de 1913 y el calor de la gente no podía estar ausente. Tras la victoria de River ambas hinchadas se trenzaron a golpes y el fuego consumió una bandera de Boca. Ese violento bautismo marcó para siempre la rivalidad. Quien ganara el clásico sería el “dueño” del barrio y algo más.
Pero en 1919 el fútbol nacional se partió en dos y Boca se quedó en la “Asociación Argentina” y River en la “Asociación Amateurs”. Siguieron siete años sin el derby hasta que el 4 de diciembre de 1927 volvieron a chocar. Ganó Boca, como lo seguiría haciendo sobre el final del amateurismo y al principio de la era profesional, que comenzó en 1931. La paternidad se acentuaba, pero el profesionalismo le permitió a River reforzarse y consiguió el pase de Bernabé Ferreyra, el goleador del momento. El alto costo de la transacción le impuso a los riverplatense el mote de “millonarios”. Además, el club se había mudado al elegante Barrio Norte, una zona donde se levantaron las mansiones de los acaudalados de Buenos Aires. Boca, fiel al barrio que lo vio nacer, seguía cerca del puerto, una zona que se inunda rápidamente con las crecidas del Río de la Plata. Los rivales le impusieron a Boca el apodo de “bosteros”, por los desbordes de las cloacas. Lejos de ofenderse, los boquenses lo adoptaron con orgullo y lo conservan. Igual, la broma preferida de los visitantes a La Bombonera es ir al partido con un barbijo. O como hizo durante años Ángel Labruna, quien como jugador, técnico y emblema de River ingresaba a la cancha apretándose su nariz.

El atajo a la gloria
En la historia de Boca y de River hubo jugadores geniales, únicos. Citar a Diego Maradona y Daniel Passarella es una pequeña muestra de los nombres que desfilaron por ambos clubes y se ganaron la admiración de los hinchas. Pero hay otros, cuya trayectoria no fue tan brillante, que se subieron al podio de los favoritos a fuerza de sus actuaciones en el clásico. Labruna fue el gran verdugo de Boca durante los años 40 y 50, y con sus 16 goles se convirtió en el máximo anotador de la historia del “clásico de los clásicos”, como lo bautizó un relator. Pero Boca tuvo un vengador venido del Brasil, Paulo Valentim. Cuando llegó en 1960, Alberto Armando, presidente de Boca, le pidió: “usted hágale goles a River; de los otros partidos no se preocupe”, y el hombre le hizo caso: enfrentó ocho veces a River y le metió 10 goles. Se fue en 1964, pero quedó en la memoria de todos los boquenses. La idolatría se había transformado en canción: “Tim, Tim, Tim... gol de Valentim”, entonaba La Bombonera.
Pero no sólo los goles reservan un lugar en el podio de los corazones de los aficionados de uno y otro equipo. La fidelidad a una camiseta fue siempre reconocida, como le ocurrió a Reinaldo Merlo quien en 35 ocasiones se calzó la banda roja para enfrentar a Boca (1969/84). El xeneize con más clásicos fue Silvio Marzolini con 29 partidos (1960/72). El mismo récord de clásicos lo alcanzó el genial arquero Hugo Gatti, pero repartido entre los dos clubes: 7 en River y 22 en Boca, a lo largo de sus 25 años ininterrumpidos en Primera. Curiosamente Gatti fue querido por todas las hinchadas, pero en la mayoría de los casos, los “traidores” sufren las mismas consecuencias que padeció Figo en su visita a Barcelona con los colores del Real Madrid. Otros casos de grandes jugadores que representaron a los dos clubes más poderosos de la Argentina fueron José Manuel Moreno, Alfredo Rojas, Carlos Morete, Oscar Trossero, Alberto Tarantini, Ricardo Gareca, Oscar Ruggeri, Carlos Tapia, Julio Olarticoechea, Gabriel Batistuta y Claudio Caniggia.

En el siglo XXI
Los clásicos se acumulaban por decenas y las supremacías se alternaban. Todo es motivo de discusión entre River y Boca: la cantidad de convocados a la selección, el tamaño de sus estadios, la fidelidad de sus hinchas, las pintadas de los paredones, el tamaño de las banderas... Es que Boca-River no se vive sólo en la cancha: faltando una semana para el encuentro todo el país habla del partido. Los diarios lo palpitan en sus páginas, los bohemios lo imaginan en las mesas de los bares, los chicos lo sueñan en el colegio y en cada puesto de trabajo se apuesta por el resultado. Hace décadas que este clásico trasciende a Buenos Aires, tanto como que los hinchas de uno y otro están por todo el país. Los de Boca se autodenominan “la mitad más uno”, los de River suman títulos y se autoproclaman “el campeón del siglo”. Y se juega un duelo de ingenio. Cuando River en los años 60 perdió la final de la Copa Libertadores, los de Boca comenzaron a llamarlos “gallinas”. Los de River adoptaron el sobrenombre y responden con imágenes de un cerdo vestido de azul y amarillo. Cuando en 1996 River viajó a Tokio para disputar la Copa Intercontinental, los boquenses agotaron en las tiendas deportivas todas las camisetas de Juventus, su adversario de turno. Lo mismo pasó en el 2000 con las del Real Madrid, compradas por los de River. Entre ellos no existe “el orgullo nacional”. No importa contra que país se compita, el de Boca quiera una derrota de River y viceversa.
Y cuando llega el encuentro nadie quiere perdérselo. En el único partido argentino en el que se recauda más de un millón de dólares, no importan los vaivenes de la economía nacional y aunque el precio de las entradas se duplica, se agotan. Tampoco importa el maltrato de la policía y los hinchas harán colas desde la madrugada para reservarse su lugar. El derby también bate récords de abonos a la TV codificada (pay per view). Si las tribunas están llenas, los sectores de prensa también: no sólo estarán los medios de toda la Argentina, también habrá periodistas de Europa, Japón, los Estados Unidos y toda Sudamérica.
La pasión atrapa a todos: los técnicos hacen declaraciones victoriosas, los diputados suspenden sus sesiones, las revistas se agotan... No importa que se juegue por el campeonato local, la Copa Libertadores o un torneo veraniego, todos quieren ganar. Lamentablemente este fervor a veces se traduce en violencia, ya sea por las tristemente conocidas “barras bravas” o por los cantos xenófobos hacia los inmigrantes paraguayos y bolivianos, en su mayoría identificados con Boca.

De padres e hijos
Existe una forma argentina de bromear: la “cargada”. Tras cada partido aparecen los chistes. De regreso al trabajo o a la escuela, el perdedor debe soportar las burlas de sus amigos. Una modalidad que tomo fuerza en la última década fue la de los afiches callejeros. Cuando River sumó su 29º título local, Buenos Aires amaneció empapelada con carteles con la bandera y la leyenda “Gracias por otra alegría”. Pero el 2000 fue el año de Boca y sus hinchas disfrutaron tanto sus victorias como la impotencia de sus “primos”. Ante la avalancha de triunfos boquenses, los de River no disimulaban su malestar y un hincha anónimo mandó a imprimir afiches en los que se veía una gallina recostada en un diván de psicólogo. Nada resumía mejor los estados de ánimo. El 17 de diciembre Boca ganó un nuevo campeonato y la dedicatoria fue al histórico rival: “Ya se acerca Nochebuena / Ya se acerca Navidad / Para todas las gallinas... el regalo de Papá”. La paternidad siempre fue motivo de cargadas. Hoy, el historial dice que de alrededor de 170 partidos, Boca ganó siete más que River (*). Pero cada década la tendencia se revierte y todos saben que el fútbol siempre da revancha. Eso sí, lo peor que le puede pasar a un hincha de Boca es que su hijo se identifique con River, lo mismo a la inversa. Por eso es una costumbre asociar al bebé antes de que deje el hospital donde acaba de nacer. Así saldrá al mundo con su carnet para que en su adultez pueda decir con orgullo: “soy hincha desde la cuna”.

Bienvenidos a la fiesta
El estadio Munumental (donde se disputó la final del Mundial 78) es la casa de River; una obra imponente enclavada en Núñez, un barrio residencial de clase alta. A pocos kilómetros, La Bombonera es una caja de resonancia en la que se siente como en ningún otro lado la presión de los hinchas. Por las humildes y pintorescas calles de sus alrededores ya se respira el ambiente del fútbol. Cada cancha tiene su secreto. En River esa majestuosa inmensidad que intimida a los rivales, en Boca esa sensación de que el público viste la camiseta número 12.
Desde un satélite que orbite la Tierra sería muy fácil distinguir cuándo se enfrentan Boca y River: Buenos Aires, la gran capital con sus 11 millones de habitantes, va deteniendo su ritmo febril, se aletarga, se enmudece. Todo el calor, el sonido y el color queda reducido a un punto, que según el fixture estará en Núñez o La Boca. Y después de 90 minutos de juego, ese calor y ese sonido invadirán las calles de Buenos Aires y de cada pueblo y ciudad de la Argentina, pero sólo un par de colores adornarán la fiesta. Será todo azul y amarillo o todo blanco y rojo, allí se terminará el arco iris del fútbol. Hasta el próximo clásico.

viernes, 3 de mayo de 2013

Los equipos que nunca descendieron

En casi todas las ligas del mundo el descenso es el pasaje obligatorio de los peores equipos de una categoría a la inmediata inferior al finalizar la temporada. Generalmente un número igual de los mejores clubes de la división siguiente es promovido, asciende, aunque la cantidad de equipos ascendidos y descendidos puede diferir.
Hay unas pocas excepciones, como las de la MLS estadounidense o la A-League australiana que no tienen sistema de descensos y los puestos en la liga se consiguen por franquicias, o países en los que el campeonato no lo disputan clubes sino provincias o estados, como es el caso de Cuba.
En la historia del fútbol son unos pocos clubes de elite los que nunca han sufrido un descenso desde su llegada a la máxima división, y menos aun los que han participado en todas las ediciones de una liga nacional. Este es el listado, corregido y aumentado, sobre una investigación de Karel Stokkermans.
Aquí figuran los equipos desde el año en que accedieron a la máxima división. Las aclaraciones entre paréntesis dan cuenta de los nombres anteriores.
Este listado está en permanente revisión, con nuevas investigaciones sobre otras ligas. Puedes aportar un dato escribiéndome al e-mail.

ALBANIA
1929: SK Tiranë (17 Nëntori)
1994: Shkumbini (Peqin)
Nota: el Dinamo Tiranë descendió en 2012.

ALEMANIA
1963: Hamburger SV
1965: Bayern München
1979: Bayer Leverkusen
1997: VfL Wolfsburg
2008: TSG Hoffenheim

ANDORRA
1995: Inter Club d'Escaldes
1995: CE Principat
1995: UE Sant Julià
1995: FC Santa Coloma
1995: UE Santa Coloma
2000: FC Lusitans

ARGENTINA
1912: Independiente
1913: Boca Juniors
2002: Arsenal
Nota: Desde el comienzo del profesionalismo (1931) Independiente y Boca Juniors son los únicos que disputaron todas las temporadas. River Plate perdió la categoría en 2011.

AUSTRIA
1911: Austria Wien (Amateure)
1911: SK Rapid Wien
2003: SV Mattersburg

BELARÚS
1992: Dinamo Brest
1992: Dinamo Minsk
1992: Neman Grodno
1992: Shakhtsyor Salihorsk *
1998: BATE Borisov
En 1997 Shakhtsyor Salihorsk terminó último pero se salvó del descenso debido a la retirada de los dos equipos que lo precedieron en la tabla.

BÉLGICA
1989: Germinal Beerschot Antwerpen (Germinal Ekeren)

BOLIVIA
1914: The Strongest
1958: Oriente Petrolero
Nota: en 1914 se creó la La Paz Foot-Ball Association. El fútbol boliviano vivió varias transformaciones hasta que en 1977 comenzó la Liga del Fútbol Profesional Boliviano (LFPB). Sólo tres clubes participaron en todas las ediciones: The Strongest, Oriente Petrolero y Bolívar (ya había descendido en 1964 de la máxima división, por entonces llamada Copa Simón Bolívar).

BRASIL
1987: Cruzeiro
1987: Flamengo
1987: Internacional
1987: Santos
1987: São Paulo
Nota: En 1987, los 13 clubes más grandes de Brasil fundaron una asociación llamada Clube dos 13, con el fin de hacer sus propios acuerdos comerciales sin la mediación de la CBF. Como resultado, estos clubes rompieron con la CBF y organizaron su propia liga paralela llamada Copa União, que sustituyó al antiguo sistema que clasifica a los campeones estatales para el campeonato nacional.

BULGARIA
1937: Levski Sofia (Levski-Spartak, Vitosha)
1948: CSKA Sofia (CDNA, Sredets)

CHILE
1933: Colo Colo
1978: Cobreloa

CHINA
1994: Beijing Gouan
1994: Dalian Shide
1994: Shandong Luneng
1994: Shanghai Shenhua
Nota: Se toma desde el profesionalismo, iniciado en 1994 con la China Super League.

CHIPRE
1934: APOEL
1953: Omonoia
1957: Apollon
1969: Enosis Neon
Nota: APOEL y Omonoia pasaron una o más temporadas en la primera división griega como campeones de Chipre.

COLOMBIA
1948: Atlético Nacional
1948: Deportivo Cali *
1948: Independiente Medellín *
1948: Junior *
1948: Santa Fe (Independiente Santa Fe)
1948: Millonarios
1948: Once Caldas *
2004: Boyacá Chicó
2007: La Equidad
2012: Patriotas Boyacá
Nota: solamente Atlético Nacional, Santa Fe y Millonarios jugaron todas las temporadas en la máxima división.
El 10 de marzo de 1956 Deportivo Cali fue desafiliado de la Dimayor, luego de ocupar el último puesto en el certamen de 1955. El equipo fue refundado en 1959 y volvió a participar en la elite en 1960.
En 1952 y 1953 Medellín no participó debido a una fuerte crisis económica. Tampoco jugaron el campeonato de 1958. Una nueva crisis en 1970 hizo que solicitara la cesión temporal de la plaza (la tomó Oro Negro). Volvió en 1972.
En 1953 Junior de Barranquilla se retiró de la Dimayor por problemas económicos. Jugó durante 13 años la Liga del Atlántico y retornó a la elite en 1966.
Once Caldas comenzó en 1948 como Deportes Caldas. En 1953 Deportes Caldas y Once Deportivo se fusionaron para crear Deportivo Manizales, equipo que duró sólo un año. En 1954 se forma un nuevo club para representar a la ciudad, llamado Atlético Manizales: jugó ese y luego el torneo de 1958. En 1959 se constituye Once Caldas, que en 1961 retoma la participación en la Dimayor. Debido a distintos patrocinios, a lo largo de los años mutó su nombre por Cristal Caldas, Varta Caldas, Once Philips, etc.


COSTA DE MARFIL
1960: Africa Sports
1960: ASEC Abidjan

COSTA RICA
1920: LD Alajuelense
1921: Herediano
1949: Saprissa
2004: Puntarenas FC
Nota: Puntarenas FC fue fundado en 2004, su equipo básico era el AD Municipal Puntarenas que descendió a segunda en 2002. Sin embargo Puntarenas FC, que compró la franquicia de la AD Barbareña en 2004, es un equipo distinto.

CROACIA
1991: Dinamo Zagreb
1991: Hajduk Split
1991: NK Osijek
1991: NK Rijeka
1991: NK Zagreb
1997: Slaven Belupo Koprivnica
Nota: además de la Prva hrvatska nogometna liga, Hajduk Split y Dynamo Zagreb nunca descendieron en la Prva Liga yugoslava (en la que participaron desde 1932 y 1946, respectivamente).

DINAMARCA
1982: Brøndby IF
2002: FC Nordsjælland (Farum BK)
Nota: FC København no ha descendido desde que se hizo cargo de la plaza del B 1903 en 1992; sin embargo, tanto el B 1903 y el otro club que se le fusionó (el KB) fueron relegados varias veces (B 1903 en tres ocasiones y KB en cinco).
Del mismo modo, el FC Midtjylland no ha descendido desde que ganó la promoción en el año 2000, pero como tomó la plaza del Ikast FS (que descendió del primer nivel en tres ocasiones) después de haber formado una superestructura con el Herning Fremad (que ya había descendido desde la primera división), no se lo cuenta.
Por último, AC Horsens no descendió desde su primer ascenso, en 2005, pero el club surgió como una fusión entre Horsens fS y FC Horsens, que descendió dos veces.

ECUADOR
1957: Barcelona SC *
2010: Independiente José Terán
Nota: aunque Barcelona en 1958 perdió la categoría, la desaparición de Unión Deportiva Valdez dejó la vacante en 1959, por lo cual se salvó del descenso. De todos modos, no jugó todas las temporadas de la Serie A: en 1967, con la creación de la Segunda Categoría, se inició un sistema de ascenso/descenso con la creación de la Segunda Categoría. Antes de esa temporada, los equipos clasificaban a la Serie A (entonces conocida como Campeonato Ecuatoriano de Fútbol) por su desempeño en una de las dos ligas regionales. En 1964 fue la única vez que Barcelona no participó en el torneo nacional porque los equipos de Guayas (la provincia donde está Guayaquil) ​​se negaron a participar.

EGIPTO
1948: Al Ahly
1948: Zamalek

EL SALVADOR
1947: FAS
1958: Águila
1958: Alianza
Nota: en 1985 FAS (Futbolistas Asociados Santanecos) perdía la categoría junto a Once Lobos y UCA, pero al final de la competición se congelaron los descensos para ampliar la liga de 10 a 12 equipos.

ESCOCIA
1890: Celtic
1905: Aberdeen
Nota: Celtic fue uno de los clubes que fundaron el original Scottish Football League en 1890.
Aberdeen no jugó en la liga escocesa durante la Primera Guerra Mundial (1917-1919), pero no perdió la afiliación. Aberdeen fue ascendido a la máxima categoría en 1905, sólo una temporada después de unirse a la Division 2, y terminó en el último puesto en dos ocasiones, 1917 (sobrevivió por votación) y 2000 (se le indultó el descenso ya que el estadio del Falkirk no cumplía con la reglamentación de la Scottish Premier League).
En febrero de 2012, el Rangers FC entró en concurso de acreedores por problemas con la Hacienda del Reino Unido, y el 14 de junio de 2012 declaró su bancarrota y liquidación. Ese mismo día, el empresario Charles Green compró el equipo por 5,5 millones de libras y lo refundó. Actualmente no está inscrito en ninguna liga, y en caso de que no se aceptase su participación en la Premier League escocesa, deberá jugar en Tercera División a partir de la temporada 2012/13.

ESLOVENIA
1991: NK Celje
1991: ND Gorica
1991: NK Maribor

ESPAÑA
1928: Athletic Club (Bilbao)
1928: FC Barcelona
1928: Real Madrid
2004: Getafe CF
Nota: Real Madrid, Athletic Bilbao y FC Barcelona fueron miembros fundadores de La Liga en 1929.

FINLANDIA
2005: IFK Mariehamn
2009: JJK Jyväskylä

FRANCIA
1974: FC Paris Saint-Germain
2011: Evian TG
Nota: Paris Saint-Germain se fundó en 1970 por la fusión de Paris FC con Stade Saint-Germain; jugó en la primera división 1971/72. Por presión municipal de la capital francesa el club tuvo que recomenzar con su equipo amateur desde la 3ra División, mantuvo el nombre, los colores y el presidente, ganó el ascenso a la 2da División al final de 1972/73 y luego a la Primera al concluir la 1973/74.

GHANA
1958: Asante Kotoko
1958: Hearts of Oak
1986: Ashanti Gold (Goldfields)
2003: Heart of Lions
2009: Aduana Stars
2009: New Edubiase
Nota: la liga nacional comenzó en 1956 pero todos, excepto dos equipos (Hearts of Oak y Eleven Wise), se retiraron y no se disputó ningún campeonato en 1957. En 1970 se formaron 8 grupos clasificatorios provinciales, con 15 equipos clasificando a la final Upper League. Se compuso con todos los miembros fundadores no descendidos (y no los otros equipos aunque no hayan descendido).

GRECIA
1959: Olympiakos
1959: Panathinaïkos
1959: PAOK (Thessaloniki)
1989: (Skoda) Xanthi
2007: Asteras Tripolis
Nota: los tres primeros de estos clubes fueron miembros fundadores de Α΄ Εθνική (Alpha Ethniki), formada en 1959 y antecesora de la actual Σούπερ Λίγκα Ελλάδα (Superliga de Grecia). Xanthi ascendió a la Alpha Ethniki por primera vez en 1989.
En 2013 AEK descendió por primera vez.


GUATEMALA
1942: Municipal
1950: Comunicaciones
2004: Heredia Jaguares (Deportivo Heredia, Heredia Fuentes del Norte)
2009: Peñarol La Mesilla
Nota: en 2008 Heredia perdió la categoría (cayó por penales frente a USAC) pero no llegó a descender porque prosperó su protesta ante el Tribunal Disciplinario de la Liga Nacional, por inclusión indebida de dos jugadores rivales.

HOLANDA
1956: Ajax
1956: Feyenoord (Feijenoord)
1956: PSV
1956: FC Utrecht (DOS)
Nota: si se consideran los torneos regionales desde 1898, el único que nunca descendió desde que alcanzó la máxima categoría es Feyenoord (ascendido como Feijenoord, en 1921).
Ajax, Feyenoord, y PSV son miembros de la Eredivisie desde su conformación, en 1956. FC Utrecht se fundó en 1970 como una fusión de tres clubes, de los cuales DOS fue también miembro fundador y nunca ha descendido.

HONDURAS
1965: Marathón
1965: Motagua
1965: Olimpia
1965: Real España
1965: Vida

HUNGRÍA
2006: Paksi SE
Nota: en julio de 2006 se le ha revocado la licencia de primera división al Ferencváros, después de haber competido en la máxima categoría desde la primera temporada, en 1901.

INGLATERRA
2005: Wigan Athletic
Nota: en casi un siglo y medio de fútbol, todos han descendido alguna vez desde la máxima división, salvo Wigan. Si tomamos desde la instauración de la Premier League, en 1992, la lista se extiende a Arsenal (en la elite desde 1919), Everton, Liverpool, Manchester United, Tottenham Hotspur, Aston Villa y Chelsea.

IRLANDA
1921: Bohemians
1951: Saint Patrick's Athletic
Nota: durante largo tiempo no existió el descenso.
Bohemians jugó en la Irish League (hoy restringida a Irlanda del Norte) antes de la separación en dos asociaciones, en 1920, y había descendido en 1911.
Derry City jugó en la liga de Irlanda del Norte todas las temporadas desde 1929 hasta 1972, cuando fue expulsado en la temporada 1972/73 debido a problemas de seguridad; entraron en la liga de la República de Irlanda en 1985 (en segunda división). Nunca descendieron, hasta que fueron degradados por razones financieras, al final de la temporada 2009, junto al Cork City que no había bajado desde su llegada a Primera, en 1984.

IRLANDA DEL NORTE
1890: Cliftonville
1890: Glentoran
1890: Linfield
Nota: durante años no había descensos. Derry City jugó todas las temporadas desde 1929 hasta 1972 cuando fue expulsado en la temporada 1972/73 debido a problemas de seguridad. Entró en la liga de la República de Irlanda en 1985 (en segunda división). Nunca descendió.

ISLANDIA
2010: Selfoss
Nota: en 1912 se estableció una liga nacional, pero el mecanismo de descensos recién en 1955. Ningún equipo ha disputado siempre en la liga desde 1912. Valur, que estaba sin interrupción desde 1923, descendió en 1999.

ISRAEL
1950: Maccabi Tel-Aviv

ITALIA
1929: Internazionale (Ambrosiana)
2004: Città di Palermo
Nota: Internazionale jugó todos los campeonatos italianos desde 1908.
Hasta que fue castigado con el descenso en 2006, Juventus había jugado todas las temporadas desde 1990 (a pesar de que se iba al descenso en 1911 y 1913, pero se mantuvo en el primer nivel del fútbol de Piemonte todos modos. Por otra parte, no terminó el campeonato en 1908).
Parma descendió desde la Zona Norte de la división campeonato en 1926.
Città di Palermo es un club fundado en 1987, después que al Palermo se le negara una licencia para la Serie B en 1986.

JAPÓN
1992: Shimizu S-Pulse
2004: Albirex Nigata
2005: Omiya Ardija
2012: Sagan Tosu
Nota: la estructura de la liga se renovó por completo con la introducción de la J-League profesional en 1992, lo que incluyó una serie de cambios de nombres. Ya habían descendido con su denominación anterior: Gamba Osaka (Matsushita), Jubilo Iwata (Yamaha), Kashima Antlers (Sumitomo), Kashiwa Reysol (Hitachi), Nagoya Grampus Eight (Toyota), Sanfrecce Hiroshima (Mazda), Yokohama F. Marinos (Nissan).

LUXEMBURGO
2005: UN Käerjéng 97

MACEDONIA
1992: Vardar
1992: Sileks
1998: Rabotnicki
2005: Renova

MALTA
1946: Hibernians
1946: Valletta
Nota: una liga nacional se instaló en 1909, pero el mecanismo de descenso data de 1945. Ningún club participó siempre desde 1909. Hibernians está en la liga sin interrupción desde 1937 y Valletta desde 1945.

MÉXICO
1943: América
1943: Guadalajara
1953: Toluca
1962: Pumas UNAM
1964: Cruz Azul
1968: Santos (Laguna, Deportivo Neza, Santos)
2002: Jaguares de Chiapas
2011: Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente
Nota: Estudiantes Tecos perdió la categoría tras 37 años en Primera. Descenderá tras la finalización del torneo de Clausura 2012.

NORUEGA
1975: Lillestrøm SK
Nota: es el club con más temporadas consecutivas en la división superior noruega (desde 1975).

PARAGUAY
1906: Guaraní
1906: Olimpia
1913: Cerro Porteño
Nota: entre 1935 y 1948 no hubo descensos.

PERÚ
1928: Universitario de Deportes
1956: Sporting Cristal
2004: Universidad de San Martín de Porres
2009: Sport Huancayo
2009: Inti Gas
2011: Unión Comercio
2012: Real Garcilaso

POLONIA
Nota: Pogon Lwów no desciende desde 1939, pero después de la II Guerra Mundial Lwów pasó a ser parte de la Unión Soviética y el club no volvió a competir; Warszawianka tampoco descendió desde 1939 pero tras el conflicto bélico participó en ligas regionales, hasta que dejó la actividad futbolística, en 1971.
Amica Wronki llegó a la máxima categoría en 1995 pero en 2006 se fusionó con Lech Poznan y pasó a competir en la cuarta división.

PORTUGAL
1938: Benfica
1938: FC Porto
1938: Sporting CP
Nota: una liga nacional portuguesa comenzó en 1934/35, pero el campeonato se decidía a través de un sistema de eliminación del estilo "copa". En las primeras temporadas, los equipos clasificados a la liga nacional mediante campeonatos regionales en lugar de con un sistema de ascensos/descensos.

RUMANIA
1947: Dinamo Bucureşti
1947: Steaua BucuresBucureştii (Armata, CCA)
1990: Gloria Bistriţa
2005: FC Vaslui
Nota: Dinamo y Steaua arrancaron en la temporada inaugural de la máxima división.

RUSIA
1992: Spartak Moscú
1992: Lokomotiv Moscú
1992: CSKA Moscú
1992: Dinamo Moscú
1992: Krylya Sovetov Samara
2003: Rubin Kazan
2004: Amkar Perm
Nota: FC Dynamo Moscú jamás descendió: ni en la Soviet Top League (Высшая лига) desde su formación en 1936, ni en su sucesora, la Russian Premier League (Российская футбольная премьер-лига) instaurada en 1992.
El Spartak Moscú nunca descendió de la Russian Premier League; pero sí bajó de la Soviet Top League una vez, en 1976.
CSKA Moscow no perdió la categoría en la Russian Premier League; pero sufrió dos descensos de la Soviet Top League (1984 y 1987). Lokomotiv Moscú y Krylya Sovetov Samara jugaron todas las ediciones de la Russian Premier League pero habían descendido durante la era soviética.
Saturn Moskovskaya Oblast llegó a la elite en 1999 y se disolvió en enero de 2011 debido a sus cuantiosas deudas, pero nunca descendió.

UNIÓN SOVIÉTICA
1936: Dynamo Kiev [Ucrania]
1936: Dynamo Moscú [Rusia]
1936: Dynamo Tbilisi [Georgia]
1937: Torpedo Moscú [Rusia]
1988: Pamir Dushanbe [Tajikistán]
1990: Metalurg Zaporozhe [Ucrania]
Nota: Dynamo Tbilisi ingresó en la Soviet Top League en su segunda temporada, que, al igual que la primera, se jugó en 1936. Después de 1990 dejó el campeonato soviético para jugar en la flamante liga de Georgia (junto con Guria Lanchkhuti, también de Georgia, y Zhalgiris Vilnius, que se integró a la liga de Lituania) .
Después de 1991, los 15 países que resultaron de la separación de la Unión Soviética comenzaron con sus propias ligas; desde entonces Pamir Dushanbe ha tenido que retirarse del campeonato tajiko, y Torpedo Moscú descendió en la Russian Premier League en 2006.

SUDÁFRICA
1996: Kaizer Chiefs
1996: Mamelodi Sundowns
1996: Moroka Swallows
1996: Orlando Pirates
1996: Supersport United
1997: Santos
1999: Ajax Cape Town
2000: Golden Arrows
2004: Platinum Stars (Silver Stars)
Nota: la Premier Soccer League (PSL) fue instituida en 1996 para unificar en una sola liga los diversos campeonatos que se disputaban (NSL, NPSL y FPL).

SUECIA
2011: Syrianska FC (Södertälje)

SUIZA
Ninguno
Nota: a Lausanne-Sports se les negó una licencia profesional para la temporada 2002/03, poniendo fin a su presencia continua en la Nationalliga A desde su fundación en 1933.
Servette FC descendió en 2005 tras la quiebra, poniendo fin a su serie de haber jugado todos los campeonatos helvéticos desde 1900, cuando se disputó por primera vez.

TÚNEZ
1955: Club Africain
1955: Stade Tunisien
1955: CS Sfaxien (antes Club Tunisien)
1955: Etoile Sportive du Sahel (Sousse)
1955: Espérance Sportive de Tunis
Nota: ES Sahel no participó en la temporada 1961/62 debido a una disolución de un año. Lo mismo le ocurrió a ES Tunis en el campeonato 1970/71.

TURQUÍA
1960: Besiktas
1960: Fenerbahçe
1960: Galatasaray
1974: Trabzonspor
2005: Sivasspor
2007: Istanbul BB

UCRANIA
1992: Dynamo Kiev
1992: Shakhtar Donetsk
1992: Dnipro Dnipropetrovsk
1992: Tavriya Simferopol
Nota: Dynamo Kiev jamás descendió, ni de la Soviet Top League (Высшая лига) bajo el dominio de la Unión Soviética, ni en la Ukrainian Premier League (Прем'єр-Ліга) en la Ucrania independiente. El resto ascendió desde la Soviet Top League en los siguientes años: Shakhtar Donetsk (1972), Dnipro Dnipropetrovsk (1980), Metalurh Zaporizhya (1990) y Tavriya Simferopol, ascendido de facto desde la última Soviet First League, en 1991.

URUGUAY
1900: Peñarol (CURCC)
1901: Nacional
Nota: tomando en cuenta la era profesional (desde 1932), Peñarol y Nacional son los únicos miembros fundadores que nunca descendieron.
Peñarol fue expulsado de la Asociación Uruguaya (junto a Central) el 20/11/1922, tras jugar partidos contra equipos de la 'Asociación Amateurs de Football' de Argentina (un organismo enfrentado a la 'Asociación Argentina de Football'). Hasta ese momento, Peñarol había disputado 16 fechas de liga. En 1923 y 1924 jugó en una liga organizada por la 'Federación Uruguaya de Football' antes de que las ligas se unieran en 1926 (no hubo competición de liga en 1925). Estuvo activo cada año en la máxima categoría desde 1900.

UZBEKISTÁN
1992: Bunyodkor
1992: Pakhtakor Tashkent
1992: Navbahor Namangan
1992: Neftchi Farg'ona
Nota: estos cuatro equipos nunca descendieron y los tres últimos juegan desde la primera temporada de la Uzbekistan Professional Football League (antes Uzbek Oliy League). Bunyodkor ascendió desde la liga provincial a la Uzbekistan 1st Division y luego a la UPFL.

VENEZUELA
1974: Deportivo Táchira FC
1983: AC Mineros de Guayana
1985: Caracas FC (Caracas-Yamaha)
2005: Aragua FC
2006: Zamora FC
2007: Deportivo Anzoátegui
2007: CD Lara (Guaros de Lara)
2008: Zulia FC
2009: Yaracuyanos FC
2009: Real Esppor
Nota: el Deportivo Táchira FC tuvo como nombre originario Deportivo San Cristóbal, en 1978 cambió a Deportivo Táchira. En 1984 se fusionó con Atlético San Cristóbal, formando el Unión Atlético Táchira. Para la temporada 1999/2000 retomó el nombre de Deportivo Táchira FC.
En el año de su ascenso el Caracas FC se llamaba Caracas-Yamaha. Desde 1987 lleva su actual denominación.
En sus dos primeras temporadas en la Primera División el Club Deportivo Lara se llamó Guaros de Lara.

YUGOSLAVIA
1932: Hajduk Split [Croacia]
1946: Crvena zvezda Beograd [Serbia]
1946: Dynamo Zagreb [Croacia]
1946: Partizan Beograd [Serbia]
1987: Rad Beograd [Serbia]
Nota: en 1991 y 1992 se formaron las ligas en los 5 estados sucesores de Yugoslavia. De ellos, luego de la separación Rad es el único que sufrió un descenso (en la Superliga Srbije, o Суперлига Србије).

ZIMBABWE
1956: Dynamos FC

lunes, 29 de abril de 2013

M.A.R.E.C. - Una historia detrás de un nombre

Un post para saludar a todos los trabajadores en su día.
Стефан Димитров Тодоров (Stefan Dimitrov Todorov) fue un héroe del partido comunista búlgaro, más conocido como Станке Димитров (Stanke Dimitrov) pero mucho más por su apodo de Марек (Marec, o Marek como suelen escribirlo).
Nacido el 5 de febrero de 1889 en Dupnitsa, su vida se distinguió por sus actividades políticas contrarias al fascismo que asoló Europa en el segundo cuarto del siglo pasado.
Su ideología se explica descifrando su sobrenombre: M.A.R.E.C. significa Marxista – Antifascista – Revolucionario – Emigrante – Comunista.
Desde 1947 el deporte le rinde homenaje a través del club M.A.R.E.C. de Dupnitsa, del fútbol búlgaro. Ya había sido fundado en 1919 como Slavia y había sufrido nueve cambios de nombre hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Juega en el Estadio Bonchuk, de Dupnitsa, y viste camiseta roja, pantalón blanco y medias azules.

La fidelidad de sus hinchas es reconocida en toda Bulgaria: los rivales llaman a Dupnitsa “la ciudad sobre ruedas”, ya que son miles los seguidores del M.A.R.E.C. que acompañan al equipo por todo el país. La ciudad, hasta el final de la época comunista se llamó, justamente, Stanke Dimitrov.
Sin un gran historial para contar, su gente se enorgullece de haber estado desde la temporada 2001 a 2008 en la máxima división búlgara, o de haber participado en varias ediciones de la Copa Intertoto.
En 2010 la Unión Búlgara de Fútbol le negó la licencia para competir en la B Grupa (la segunda división) debido a sus deudas financieras, por lo que el equipo debió comenzar de nuevo desde la última categoría: la cuarta división regional.
En el torneo que sea, el M.A.R.E.C. seguirá rindiendo un silencioso homenaje al hombre que luchó contra la entrada del nazismo en su país. Después de esta recordación, serán muchos más quienes echen un vistazo a las tablas de posiciones de Bulgaria para ver cómo marcha este modesto cuadro o los que, a la distancia, se suban a las ruedas de Dupnitsa para hinchar por el M.A.R.E.C donde quiera que juegue.