martes, 18 de junio de 2019

Una pasión compartida

El fútbol vuelve a reunir a los mejores jugadores de la Concacaf, pero también a encender las ilusiones de los aficionados de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, que vibran con los colores de sus selecciones nacionales. Con sus estilos y costumbres, todos tienen una pasión compartida.

Reportaje publicado en el Programa Oficial de la Concacaf Gold Cup 2015.
Por PABLO ARO GERALDES

El fútbol es una seña más de identidad nacional. Cada seleccionado tiene un estilo propio y ese modo de vivir este deporte se traslada también a los aficionados, que en cada país vibran de una manera diferente con la pasión que despierta el balón. Sin embargo el fútbol genera una comunión tan fuerte que en las más distantes geografías hay sentimientos comunes, lazos de hermandad que solo puede comprender quien ama a sus colores.

José, Ryan, Diego, Yosvany y Oscar son cinco hinchas que durante julio vibrarán con la Copa Oro. Lo harán con las banderas de Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Cuba y México, pero bien podrían ser como cualquier otro de la región Concacaf, como cualquier otro del mundo entero que ha cometido locuras por fidelidad a sus ídolos.

José Parreaguirre - Costa Rica
“Venciendo a Estados Unidos en San José, Costa Rica se aseguraba el pasaje al Mundial 2002, pero mis amigos y yo ya teníamos compromisos. Ronny se escapó del trabajo, Andrés rompió una cita y yo falté a un examen en la universidad... ¡Luego tuve que reponer con un dictamen médico! En el estadio llovió desde las 3 de la tarde hasta las 10 de la noche, nos mojamos de pies a cabeza; sobre el final, la TV nos enfocaba y teníamos que taparnos con las banderas para que no nos descubrieran. Al final lloramos juntos cantando la Patriótica Costarricense, celebrando el pase al Mundial”, cuenta José Parreaguirre. Algo parecido le ocurrió en La Habana a Yosvany Hernández: “por acompañar a la Selección en el estadio Pedro Marrero perdí un derecho de examen, justo de análisis matemático, con lo difícil que es”. Lo hizo con su gorra de béisbol de Industriales, la cábala que siempre lo acompaña para ver el futbol.

Ryan Youtz - Estados Unidos
Todos las supersticiones son válidas para apoyar a los colores amados. “Me pongo la camiseta que Clint Dempsey usó para el centenario de la US Soccer, que tiene un escudo majestuoso, y brindo con una cerveza americana”, cuenta Ryan Youtz, un estadounidense de Omaha, Nebraska, que alienta al equipo de las rayas y las estrellas desde que tenía 9 años, cuando su país organizó la Copa del Mundo 1994. “En ese verano me enamoré del fútbol: el impresionante tiro libre de Eric Wynalda contra Suiza, la victoria sobre Colombia y la caída con diez hombres ante Brasil en aquel 4 de julio, el Día de la Independencia, se grabaron para siempre en mi memoria y mi corazón”, recuerda.

Y en todos los casos, la niñez es el primer punto de contacto con esta pasión. Así lo testimonia Diego Ortiz, guatemalteco de 21 años: “tenía apenas 4 años cuando Juan Carlos Plata marcó ante Brasil para el 1-1, en 1998. Imborrable. Años después, pude asistir a un partido en el hexagonal final de la Eliminatoria camino a Alemania 2006 y ver el triunfo de mi selección 5-1 sobre Trinidad y Tobago”. Desde entonces, antes de cada juego camina desde el Obelisco de la capital hasta el estadio Mateo Flores para alentar al equipo chapín. Esa fidelidad es un factor común que recorre todo el continente.
Diego Ortiz - Guatemala

En México, Oscar González Garduño se enamoró del Tri a los 7 años, cuando vio el Mundial '94 por TV... en la escuela: “¡Estábamos muy nerviosos! Junto a todos mis amigos presenciamos la victoria sobre Irlanda”, cuenta. Pero el gran recuerdo data de la Copa Oro 2003: “fue mi primera vez en un estadio, y nada menos que en el Azteca, la catedral del futbol azteca, cuando México venció a Brasil con un golazo de Daniel Osorno. ¡Ver a tu selección levantar el trofeo es algo que jamás se olvida!”.

La selección es el sentimiento que une a un país, más allá del club de cada uno. Así lo entendió José, cuando Claudio Jara marcó para Costa Rica en un amistoso contra Corea del Sur, en 1987: “Jara era el ídolo goleador de Herediano y le pregunté a mi viejo, entre asombrado y decepcionado: '¿Por qué Jara juega con otro equipo?'. Entonces me explicó la existencia de la Selección y me llené de orgullo por su gol”.

Yosvany Hernández - Cuba
La alegría del fútbol atraviesa desde Panamá hasta Alaska, desde las nieves hasta las arenas blancas. “En Cuba nos juntamos frente al televisor con una botellica de ron. Y si se juega en La Habana, acompañamos a todo sol y con mucho canto. Nuestro estadio no estará en muy buenas condiciones, pero no todos los días puedes ver un juego oficial con jueces FIFA, no hay que faltar cuando compiten nuestros gallardos Leones del Caribe”, se entusiasma Yosvany. A la distancia, Diego se prepara para una ceremonia similar, junto a seis amigos, “todos vestidos con la camisola de Guatemala”, soñando con romper el dominio de Estados Unidos y México en el historial la Copa Oro: “Por su potencial, los mexicanos son el rival más temido, pero el clásico que siempre se quiere ganar es ante Costa Rica, el eterno rival de Centro América”.

Oscar González Garduño - México
Todos tienen un adversario a vencer, pero lo más importante es juntarse detrás de la divisa nacional. “Cuando la selección juega, la mayoría de los mexicanos podemos unirnos por una pasión en común, y eso es lo bello de este deporte. Sea cual sea el rival, sin importar dónde jueguen, siempre tenemos la playera bien puesta y estamos listos para gritar ¡Gol!”, se emociona Oscar. El gol es el momento del abrazo con el amigo, el compañero de grada o el desconocido. Bien lo grafica José: “Cuando Costa Rica marcó el segundo gol en el Aztecazo (1-2 en junio del 2001), mi hermano y yo salimos gritando como locos a la calle… por pura coincidencia, el vecino que vive enfrente salió gritando de la misma manera con su papá y el de al lado también, todos en pleno centro de la calle. Venía un taxi a toda velocidad, el conductor frenó, se bajó y ¡se abrazó con nosotros! ¡Ese gol lo gritamos como si fuera de campeonato mundial!”.

El poder del fútbol es tan grande como el de la amistad. “He conocido a personas increíbles que viajan a alentar a los Estados Unidos -concluye Ryan-. Ni siquiera vivimos en las mismas ciudades, pero nos seguimos encontrando en partidos por todo el mundo. Ellos son como una gran familia para mí”.

No importa la nacionalidad, compartimos la misma pasión con distintos colores. Adversarios sí, enemigos nunca. ¡Viva la Copa Oro!

Matthias Sindelar, la dignidad primero

Elegido ‘Futbolista Austríaco del Siglo XX’, su legado va mucho más lejos de la maravillosa selección que comandó: fue un canto a la dignidad.


Austria quedaba más lejos de Uruguay en 1930 y, como otros países europeos, decidió no acudir al primer Campeonato Mundial. Sobran crónicas que lo señalan como el mejor fútbol de entonces. La Selección guiada por Hugo Meisl era llamada Wunderteam, el equipo maravilla. En su estilo fino y coordinado, comparado con una orquesta vienesa, se destacaba un largo y desgarbado violinista: Matthias Sindelar.

Era tan flaco y alto que parecía quebrarse, su imagen débil le valió el apodo de Papierene, el hombre de papel. Pero su fragilidad no importaba cuando paseaba la pelota junto a su pie derecho.

Había nacido el 8 de febrero de 1903 en Kozlov, una aldea morava que pertenecía al Imperio Austro-Húngaro. Único hijo varón entre tres hermanas, tuvo su mejor amigo en un balón que hacía correr por las calles de Favoriten, el 10º distrito de Viena, donde no pasó desapercibido… A los 15 años empezó a vestir la casaca del Hertha y a los 20 ya era la figura del gran FK Austria, con el que ganó tres copas nacionales en los primeros tres años. En el club, ligado a la comunidad judía de Viena, conoció a su mujer, Camila Castagnola, hija de judíos italianos.
Remate de Sindelar durante la goleada 6-0 en Berlín.

En 1926 debutó en la Selección, con la que empezó a deslumbrar a Europa. En 1931 fue el summum: Austria humilló a Escocia 5-0 en Glasgow y a Alemania 6-0 en Berlín. Para el Mundial de 1934, el Wunderteam era candidato al título mundial, pero tuvo un escollo mayor que la gran Selección Italiana en semifinales. Varios testigos aseguraron que el régimen fascista de Roma había amenazado a los árbitros, y el gol de Guaita fue el único que figuró en el score. Los dos de Sindelar no fueron cobrados por offsides. Mal sancionados, claro.

Los sueños del equipo austríaco debían esperar cuatro años, hasta el Mundial Francia ‘38. Pero no pudo ser. En marzo de ese año, el III Reich invadió Austria y en abril hubo un referéndum entre la población: el 99,73 % de los austríacos estuvo de acuerdo con la anexión. Claro, en la papeleta se debía poner una cruz en un gran casillero que decía o en uno más pequeño el NO… ¿Manipulación? Eso no era nada, se debía votar delante de los oficiales de la SS y entregarles la boleta en la mano. Austria se convirtió en la provincia de Ostmark. Ya no era un país, no podía jugar el Mundial.

Para Hitler, tal como pretendió hacerlo con los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, una victoria germana sería una gran propaganda para su delirio de la ‘raza superior’. Como los mejores futbolistas eran los austríacos, podía echar mano a ellos. Ahora, Alemania era la favorita para el Mundial a disputarse en Francia. Pero Sindelar, de 35 años, alegó una lesión para no ponerse la camiseta con la cruz swastika ni hacer el repugnante saludo nazi.

Antes de la copa, el Führer organizó un ‘amistoso’ en Viena para celebrar el Anschluß, la ‘unificación’: el 3 de abril de 1938, Alemania contra Ostmark. Hasta el árbitro fue alemán. Sindelar se curó de golpe para vestir la casaca de su tierra, aun en condiciones desiguales. Sabía que si Austria ganaba, estaría en problemas ante los ojos de Hitler. Pero a veces el hombre prefiere ser leal a su corazón: el viejo Matthias jugó el mejor partido de su vida y marcó el primer gol del 2-0 ante la escuadra nazi. Después de ese partido, los mejores jugadores austríacos pasarían a vestir la camiseta germana.

3 de abril de 1938: "Ostmark" vence a Alemania
2-0 en Viena ante 60 mil espectadores.
Lo ‘invitaron’ nuevamente a jugar el Mundial para Alemania, pero se negó. Los nazis abolieron el profesionalismo y ya no pudo vivir del fútbol. Aunque por esos días en Viena no se sabía, los judíos encarcelados eran llevados a campos de concentración; el futuro era negro. Su compañero y amigo Camilo Jerusalem, judío, se fue a jugar al Sochaux francés; Nausch, el capitán de Austria, logró huir a Suiza junto a su esposa judía, y se incorporó al Grasshopper.

Todo se hubiera 'resuelto' poniéndose la camiseta alemana, pero el deseo de ser digno fue más fuerte. El holocausto estaba por comenzar, pero él no lo iba a conocer. Era 23 de enero de 1939; cuando la policía nazi encontró los dos cuerpos en un ambiente asfixiante por el monóxido de carbono de una estufa en mal estado. ¿Accidente? ¿Suicidio?  ¿Asesinato? Unos 40 mil vieneses desafiaron al terror y acompañaron a Sindelar y a Camila hasta el cementerio. El correo colapsó ante los miles de telegramas de condolencia que llegaron desde toda Europa.

Como pudo, de un modo triste y sin retorno, el mejor jugador del mundo le hizo una gambeta al horror y a la locura de Hitler.

sábado, 15 de junio de 2019

Tabla histórica de la Copa América



1. ARGENTINA
398 puntos / 14 títulos
PJ: 189 G: 120 E: 38 P: 32 Goles: 455/175

2. URUGUAY
362 puntos / 15 títulos
PJ: 198 G: 109 E: 34 P: 55 Goles: 403/218

3. BRASIL
335 puntos / 8 títulos
PJ: 179 G: 100 E: 35 P: 44 Goles: 408/199

4. PARAGUAY
226 puntos / 2 títulos
PJ: 169 G: 62 E: 40 P: 67 Goles: 254/295

5. CHILE
225 puntos / 2 títulos
PJ: 178 G: 65 E: 30 P: 83 Goles: 285/304

6. PERÚ
201 puntos / 2 títulos
PJ: 150 G: 55 E: 36 P: 59 Goles: 216/233

7. COLOMBIA
153 puntos / 1 título
PJ: 114 G: 43 E: 24 P: 47 Goles: 133/184

8. BOLIVIA
86 puntos / 1 título
PJ: 114 G: 20 E: 26 P: 68 Goles: 105/283

9. MÉXICO
70 puntos
PJ: 48 G: 19 E: 13 P: 16 Goles: 66/62

10. ECUADOR
70 puntos
PJ: 119 G: 16 E: 22 P: 81 Goles: 127/315

11. VENEZUELA
35 puntos
PJ: 63 G: 7 E: 14 P: 42 Goles: 46/171

12. COSTA RICA
18 puntos
PJ: 17 G: 5 E: 3 P: 9 Goles: 17/31

13. ESTADOS UNIDOS
17 puntos
PJ: 18 G: 5 E: 2 P: 118 Goles: 17/29

14. HONDURAS
10 puntos
PJ: 6 G: 3 E: 1 P: 2 Goles: 7/5

15. PANAMÁ
3 puntos
PJ: 3 G: 1 E: 0 P: 2 Goles: 4/10

16. QATAR
1 punto
PJ: 1 G: 0 E: 1 P: 0 Goles: 2/2

17. JAPÓN
1 punto
PJ: 4 G: 0 E: 1 P: 3 Goles: 3/12

18. JAMAICA
0 punto
PJ: 6 G: 0 E: 0 P: 6 Goles: 0/9

19. HAITÍ
0 punto
PJ: 3 G: 0 E: 0 P: 3 Goles: 1/12

Nota: se computan tres puntos por partido ganado desde la edición de 1993, pero a los efectos de confeccionar esta tabla se sumaron tres puntos por victoria desde la primera, en 1916.
Tabla actualizada al 18 de junio de 2019.