martes, 27 de octubre de 2020

Brasil, ni verde ni amarelo: azul y oro


Texto del libro Un siglo de Copa América

En 1937 la camiseta brasileña todavía era blanca con vivos azules. Recién en 1952 estrenó la mundialmente conocida verdeamarela. Sin embargo en la Copa América 1937 (que empezó el 27 de diciembre de 1936) disputada en Buenos Aires la Seleçao se vistió en dos ocaciones con colores argentinos.

Para el debut contra Perú en el Gasómetro de Boedo, a la hora del comienzo el árbitro chileno Alfredo Vargas se encontró con un imprevisto: ambas selecciones vestían de blanco (los peruanos con una franja roja). En una solución de emergencia, los brasileños aceptaron un juego de casacas de Independiente y aquella noche vencieron 3-2 con camisas rojas.

Siete días después, el 3 de enero, debían enfrentar a Chile, que también usaba camiseta blanca, y como era el único encuentro de esta edición pautado en la vieja cancha de Boca Juniors, para congraciarse con el público local jugaron con la histórica azul y oro. Les trajo suerte: aquella noche ganaron 6-4.

Brasil formó con Jurandir - Nariz, Jaú - Tunga, Brandão, Canalli (ST Afonsinho) - Roberto, Luizinho, Carvalho Leite (ST Niginho), Tim y Patesko.
Los goles "boquenses" los marcaron 1:0 Patesko (2' y 26'), Carvalho Leite (6'), Luizinho (30' y 35') y Roberto (68').

domingo, 25 de octubre de 2020

Conte Verde

Antes que el césped del Estadio Centenario, incluso antes que las canchas de Pocitos y el Parque Central, hubo una superficie que empezó a ser protagonista de la primera Copa del Mundo: la cubierta del transatlántico Conte Verde. Una historia para conocer la previa de Uruguay 1930.

Por PABLO ARO GERALDES

En 1930 Uruguay quedaba mucho más lejos de Europa. Llegar a Montevideo desde el Viejo Continente suponía dos semanas de travesía en barco, dejar todo lo conocido y aventurarse a cruzar el océano. Eso, sumado a la crisis económica mundial que había estallado en 1929, derivó en que la primera Copa del Mundo de la FIFA contara con apenas cuatro selecciones europeas entre las que no estarían España, ni Italia, ni Inglaterra, ni Alemania, ni Holanda.

Rey Carol II de Rumania
Rebobinemos cinco semanas antes del puntapié inicial. Después de su exilio en Inglaterra, el 5 de junio de 1930, el rey Carol II de Rumania había sido coronado en Bucarest. Una de sus primeras decisiones para conseguir el favor de su pueblo -hoy la llamarían "populismo"- fue impulsar la participación de la selección rumana en la Copa del Mundo. Todo fue contrarreloj y los jugadores concentraron en Timisoara gracias a un permiso que les consiguió el propio rey para ausentarse por tres meses de sus puestos de trabajo (el fútbol todavía no era profesional). La versión oficial cuenta que Su Majestad compensaría "de su bolsillo" a los empleadores de los jugadores y no solo eso: convenció al vecino Reino de Yugoslavia para que también mandara a una selección rumbo a Montevideo.

Los yugoslavos se entusiasmaron y se sumaron al torneo, pero no se embarcaron en el Conte Verde debido a una disputa geopolítica con Italia por el Trieste, región de población eslava sometida a una "italianización" y discriminada bajo el régimen fascista de Benito Mussolini. Por eso, en vez de abordar en Génova siguieron hasta Marsella, donde el 19 de junio iniciaron la travesía a bordo del SS Florida. Fueron los primeros en comenzar el largo viaje. Junto a ellos debían subir los egipcios, pero llegaron tarde por una tormenta en el Mediterráneo y se tuvieron que volver a Alejandría: se perdieron el Mundial. Mandaron un cable con sus disculpas: el debut africano en la Copa quedaría para cuatro años más tarde.

Para entonces los rumanos habían tomado un tren con rumbo a Génova, donde el 19 de junio entraría en escena el Conte Verde, el barco más destacado en la historia del fútbol, el protagonista de estas líneas. Su importancia fue tal que vale racontar sus primeros años: había sido montado a comienzos de los años 1920s en los astilleros William Beardmore & Co en Dalmuir, Escocia, y en 1923 pasó a brindar servicios en la compañía naviera Lloyd Sabaudo de Génova, para unir ese puerto italiano con New York. Llevaba el apodo de Amedeo VI de Savoia (conocido como el conde verde), fallecido en 1383, para quien el color verde era portador de buena fortuna.

Lo operaba una tripulación de cuatrocientas personas; medía 180 metros de eslora y 22,6 de manga. Podía desplegar una velocidad de 18,5 nudos, propulsado por turbinas a vapor, y desplazar 18.760 toneladas. Un transatlántico monumental.
Fotografía de 1923
Artesanos y artistas italianos habían sido contratados desde Florencia para decorar los salones de primera clase. Toda la ornamentación resplandecía con el estilo de los palacios renacentistas. Tenía capacidad para 450 pasajeros en primera clase, 200 en segunda y también 1780 en los llamados "camarotes de los emigrantes". Claro, luego de la primera Guerra Mundial una fuerte ola migratoria partía de Italia hacia América: Estados Unidos, México, Venezuela, Brasil, Uruguay y la Argentina eran los destinos que recibían con los brazos abiertos a los europeos. Luego de viajar a New York, cambió su destino final hacia Buenos Aires. Esos pasajes económicos eran los más requeridos por quienes dejaban todo en su tierra ya tomada por el fascismo para venir a "hacerse la América" con la esperanza de un día regresar a la patria natal. La mayoría hizo un viaje de ida y echó raíces de este lado del Atlántico.
El confortable jardín de invierno del barco.

Pero el cruce transtlántico más importante de su historia lo hizo en 1930 rumbo a Montevideo, con sesenta futbolistas, tres árbitros, un rey y un trofeo.

Los rumanos navegaron unas horas desde Génova hasta Villefranche-sur-mer, puerto francés pegado a Niza, donde el Conte Verde hizo su primera escala. Allí, el 21 de junio se les sumó la delegación de Francia que la noche anterior había partido en tren desde París. Junto a la selección iban el presidente de la FIFA Jules Rimet con su hija, dos árbitros (el francés Thomas Balway y el belga Henri Christophe) y un trofeo alado llamado 'Victoria' (victoria), obra del escultor francés Albert Lafleur, destinado al vencedor. Se componía de una copa octagonal, sostenida por una figura alada representando a Niké, la diosa griega de la victoria. Ese que en cuarenta días habría de resplandecer en las manos de los primeros campeones del mundo.

Placa conmemorativa de la partida del seleccionado francés
en el puerto de Villefranche-sur-mer.

Claro, después de que el francés Rimet bregara tanto por la realización del campeonato mundial, el seleccionado del gallito no podía estar ausente. Sus jugadores, todavía amateurs, necesitaron permisos diversos de sus empleadores. El arquero Alex Thépot lo consiguió a último momento gracias a una licencia excepcional de la Administración de Aduanas; el joven mediocentro Marcel Pinel hacía el servicio militar y consiguió otro permiso especial como "enviado extraordinario del cónsul francés en Uruguay", todo gracias a una última intervención del Quai d'Orsay (cancillería) ante el Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Tampoco podía faltar Bélgica, impulsada por Rudolf Seedrayers, vicepresidente de la FIFA. Así, ese 22 de junio el Conte Verde siguió su derrotero hacia el sudoeste y ancló en Barcelona, donde se sumaron la Selección de Bélgica y el árbitro John Langenus, también belga, que acabaría dirigiendo la final del certamen.

El buque puso proa hacia el estrecho de Gibratar y al pasar ante Algeciras dejó el Mediterráneo para adentrarse en el Atlántico.

Cuenta el diario catalán La Vanguardia: “Los rumanos nos sorprendieron por sus dotes cantoras. Cada vez que iniciaban un concierto bajo la dirección de su delantero centro, los pasajeros abandonaban los salones para asistir a aquel refinamiento artístico”. El árbitro Langenus recordó que "los franceses se adueñaron de un rincón del barco al que bautizaron Montmartre y se distraían con canciones de Maurice Chevalier”. La música era un buen pasatiempo entre las olas.
Belgas, franceses y rumanos posaron juntos en la cubierta.
En el medio, con boina, Jules Rimet junto al capitán Amedeo Pinceti.
De jugar al fútbol, ni hablar, pero... ¿cómo mantenían la forma física? El cruce del océano duró diez días, en los que los tres equipos se turnaban en sesiones de entrenamiento en la lujosa cubierta. Peculiares ejercicios a babor, movimientos para que el cuerpo no se entumeciera a estribor: algunos trotes, salto de soga y poco más. La pelota solamente se usaba para prácticas de mano, coordinación y ya. “Solo se nos cayó un balón al agua”, apuntó el delantero rumano Rudolf Wetzer, que además de ser el único profesional y capitán del equipo, estaba encargado junto a Octav Luchide de armar los entrenamientos, bajo las órdenes de técnico Costel Rădulescu.

El delantero francés Lucien Laurent no imaginaba por entonces que pasaría a la historia por marcar el primer gol de la historia de las Copas del Mundo. Se limitaba a trotar con sus compañeros, como contó años después: "No se habló de tácticas ni nada de eso, simplemente corríamos alrededor de la cubierta. Corriendo, corriendo todo el tiempo. Abajo hacíamos ejercicio: estirar, saltar, subir escaleras, levantar pesas. También había una piscina que todos usamos hasta que el clima se enfrió. Y nos entreteníamos con un acto de comedia o un cuarteto de cuerda. Era como un campamento de vacaciones. Realmente no nos dimos cuenta de la enorme magnitud de por qué íbamos a Uruguay. Hasta años después no apreciamos nuestro lugar en la historia. Fue solo aventura. Éramos hombres jóvenes divirtiéndonos. El viaje en el Conte Verde tomó 15 días. Fueron 15 días muy felices".

El diario de a bordo del comandante Amedeo Pinceti es un tesoro invaluable a la vez que un romántico retrato de época. Un fragmento de su bitácora: "...una larga travesía que en esta ocasión ha estado acompañada por vientos favorables y en la que en referencia al tiempo no ha acontecido ningún hecho reseñable. Aunque Neptuno y Eolo nos han tendido una alfombra roja hasta Montevideo, he de reconocer que para mí este no ha sido un viaje más, puesto que tengo la sensación de que esta travesía perdurará en el tiempo, más aún al repasar mis conversaciones con un distinguido tripulante: el señor Jules Rimet. He de reconocer que este caballero francés me ha dejado huella, y eso que a bordo del Conte Verde han viajado insignes personajes. De entre ellos destacaría especialmente a Carlos Gardel, que en 1928, acompañado por los guitarristas Barbieri y Aguilar, me pidió que detuviera la marcha de las máquinas e invitara a todos los pasajeros y a la tripulación a rendir un silencioso homenaje de pesar al escritor argentino Ricardo Güiraldes (cuyos restos mortales regresaban de París para ser sepultados en el pueblo bonaerense de San Antonio de Areco). Un genio como cantante y como persona, un tipo fascinante este Gardel. Al igual que el Sr. Rimet, el caballero que ha organizado ese curioso torneo que se disputará en Montevideo, que despierta gran curiosidad en mí y me tiene realmente expectante. Expectante porque desde que zarpamos de Génova me fueron sorprendiendo las historias que rodean a estos futbolistas".
Un rato de esparcimiento para el seleccionado belga.

Pinceti le hablaba a Rimet de Gardel, pero el presidente de la FIFA, que también era admirador del Zorzal Criollo, le insistía que el navío sería más recordado por el viaje hacia la primera Copa del Mundo que por las anécdotas con el cantante. "Pese a que le he preguntado en más de una ocasión por las significativas ausencias de selecciones europeas como Inglaterra, Italia o España, (Rimet) sigue firme en su convencimiento de que está a punto de hacer historia. Para él pesó más lo costoso y largo de la travesía pocos meses después del derrumbe bursátil de Wall Street y la obstinada resistencia de la FA a sumarse a un proyecto imparable, que el propio hecho futbolístico de afrontar una competición Mundial. Un Mundial a disputar en un lejano país que con sus exhibiciones en Colombes y Ámsterdam se ha situado geográficamente en el planeta", escribió Pinceti.

La selección francesa, camino a Montevideo.
El cruce del Atlántico llevó más escalas: Lisboa, la isla portuguesa de Madeira, Canarias... Al cruzar el Ecuador, hubo fiesta con el tradicional "bautismo de Neptuno" y los futbolistas también se sumaron. La última parada antes de llegar fue el 29 de junio, en Río de Janeiro, donde se incorporó el plantel brasileño.

El diario de Pinceti da para escribir un libro entero, vale repetir otros pasajes de su manuscrito: "...Curioso este deporte y estos futbolistas que viajan con un equipaje lleno de zapatos de cuero hasta los tobillos, que cada día lustran con grasa antes de entrenar en la cubierta. Ese puente y esa cubierta de la que se han quejado pero que, hablando de barcos, para mí es lo mejor de Europa. En este barco tienen un gimnasio, es posible pasear, practicar deportes y hacer otras actividades y diversiones. Incluso en la tercera clase -aquella de los inmigrantes- se viaja en camarote y se dispone de agua corriente". Y sigue: "Pintorescos personajes sobre los que de no conocer de antemano su vínculo con el deporte los podría haber confundido con alguno de nuestros fornidos carboneros o algún estibador del muelle. Hombres fuertes, algo por otra parte lógico, puesto que para tener el coraje suficiente como para pegarle con la cabeza al pétreo balón de cuero con el que juegan, dotado de una aparatosa costura exterior, hay que tenerlos muy bien puestos. O como mucho y tal y como me reveló el jugador francés Luciente Laurent, tener el suficiente ingenio como para jugar con una boina rellena con papel de periódico. Buen tipo este Laurent, listo donde los haya y al que le deseo mucha suerte".

Otra toma de la selección francesa.
El belga Langenus era uno de los personajes distinguidos de la travesía. Así lo recuerda el comandante Pinceti: "Un tipo peculiar, culto, elegante, políglota y periodista, con el que he mantenido alguna que otra conversación interesante y al que he observado entrenar con un curioso uniforme: chaqueta, corbata oscura, camisa blanca, pantalones bombachos, zapatos que le llegan a los talones y medias negras que cubren la valenciana del pantalón, todo ello rematado con una gorrita muy peculiar".

Pierre Billotey, periodista enviado especial de Le Journal, transmitía sus crónicas a París por clave morse y daba cuenta de la travesía. Estas notas eran replicadas por periódicos belgas y rumanos, que iban sumando su atención.

Durante los festejos del cruce del Ecuador, Pinceti tuvo otra larga tertulia con Rimet, en la que el presidente de la FIFA le confesó que estaba a punto de ver cumplido su sueño, "un sueño por el que había luchado firmemente y jamás podría llevar a cabo si la Asociación Uruguaya de Fútbol no se hubiera comprometido a correr con todos los gastos, tanto de la travesía como del alojamiento de todos los participantes. Una garantía que sumada al hecho del reparto de los posibles beneficios, más el compromiso de las pérdidas, en caso de déficit, que asumiría Uruguay, han hecho viable un evento de la enorme trascendencia histórica y deportiva. Por ello Rimet se sentía muy ilusionado y me repetía de forma incesante que el Conte Verde pasaría a la historia por ser el barco encargado de llevar a bordo la estatuilla de “Alas doradas” que custodiaba con tanto interés", rememora el comandante.

El 3 de julio, con cinco horas de retraso respecto a la hora estipulada, el Conte Verde atracaba en el puerto de la capital de la República Oriental del Uruguay. El recibimiento fue multitudinario. En Montevideo ya los esperaban los yugoslavos, así como los mexicanos y estadounidensesque habían viajado juntos (los aztecas hicieron primero el trayecto Veracruz - La Habana - New York, donde se unieron al equipo USA y embarcaron en el SS Munargo).
Tras el arribo, Rimet fue invitado a una audiencia personal con el presidente uruguayo Juan Campistegui.
Jules Rimet desembarca en Montevideo.
Concluía así el viaje más recordado del imponente transatlántico. Y en tal sentido lo dejó reflejado su máxima autoridad:

"Tengo la sensación de que esta no será una singladura más, de que estas líneas en mi 'Diario de a bordo' atestiguarán un hecho histórico para el deporte y para la humilde historia del SS Conte Verde y su capitán, el que suscribe y firma este conglomerado de experiencias y emociones"

Amedeo Pinceti, comandante del transatlántico SS Conte Verde, 1930

Antes de empezar el mundial, en suelo montevideano y a modo de entrenamiento, Francia venció en un amistoso informal a Rumania por 5-2.

LAS SELECCIONES "PASAJERAS" DEL CONTE VERDE EN LA COPA DEL MUNDO 1930
No les tocó cruzarse en la Copa, los cuatro seleccionados participaron en diferentes grupos y no lograron avanzar a semifinales (solamente pasaban los ganadores de cada zona). Francia y Bélgica, en simultáneo, abrieron el mundial: los franceses vencieron 4-1 a México en la cancha de Peñarol, en Pocitos, mientras los belgas cayeron 0-3 ante los Estados Unidos en el Parque Central, reducto de Nacional.

En el Grupo A, Francia continuó su estancia en Montevideo con dos derrotas ante Argentina y Chile, ambas por 0-1. En el Grupo B Brasil debutó perdiendo 1-2 con Yugoslavia, venció luego 4-0 a Bolivia pero no le alcanzó para avanzar.
En el C Rumania venció 3-1 a Perú en el partido con menos concurrencia de la historia mundialista: apenas unas 300 personas asistieron aquella tarde gris a la cancha de Peñarol. Su despedida tuvo más testigos: 80.000 uruguayos presenciaron la goleada 4-0 de la Celeste. Por último, el Grupo D Bélgica se despidió con dos derrotas: después de la mencionada contra los estadounidenses, cayó 0-1 ante Paraguay.
Rumania - Francia
Bélgica - Brasil
La vuelta a casa fue dispersa. Franceses y belgas retornaron a bordo del transatlántico italiano SS Duilio, que hizo escalas (con partidos amistosos incluídos) en Santos, Río de Janeiro y Barcelona antes de atracar en Villefranche-sur-Mer el domingo 17 de agosto, casi dos meses después de haber zarpado.

En otro navío, los rumanos no tuvieron un viaje de placer, precisamente. El mediocampista Alfred Eisenbeisser se enfermó durante la travesía y le diagnosticaron neumonía. Cuando el transatlántico ancló en Génova, lo dejaron en Italia para recuperarse. Días después, la multitud que aguardaba al equipo en la estación norte de Bucarest notó enseguida su ausencia y se corrió el falso rumor de que había muerto en Uruguay. Una vez repuesto, Eisenbeisser (que también era conocido como "Fredi" Fieraru) retornó a Rumania y a la par del fútbol inició una exitosa carrera de patinaje artístico que lo llevaría a competir en los Juegos Olímpicos de invierno 1936, en Garmisch-Partenkirchen, Alemania.

DESPUÉS DE URUGUAY
Aquellas travesías entre el Mediterráneo y el Río de la Plata se terminaron en 1931, cuando al Conte Verde le modificaron las bitácoras y pasó a la compañía Lloyd Triestino para cubrir la ruta Trieste-Shanghai, vía Suez, Bombay, Colombo, Singapur y Hong Kong, un trayecto que demandaba 24 días. El mundo estaba cambiando para peor, el dolor de la Guerra Mundial de 1914 a 1918 parecía no haber dejado enseñanzas. El clima de violencia crecía con epicentro en Berlín, pero pronto iba a extenderse por el planisferio.

Mientras, el Conte Verde seguía navegando y recopilando aventuras, como en 1936, cuando llevó al equipo olímpico chino que participaría en los Juegos Olímpicos de Berlín, o en 1937, cuando superó un tremendo tifón que lo hizo colisionar con otro barco cerca de Hong Kong: quedó encallado un mes en las costas del cabo Collinson. Pronto, el dolor se ganó el protagonismo de esa cubierta que en 1930 había respirado sueños de fútbol. Entre 1938 y 1940 el navío sirvió para exiliar a 17.000 judíos de Alemania y de Austria, que en su huida de la locura desatada por Adolf Hitler buscaron refugio en China. La persecución nazi de ciudadanos judíos se intensificó mucho más después del 9 de noviembre de 1938, tras la tristemente célebre Kristallnacht (noche de los cristales rotos). Literalmente, el navío se había transformado en un barco salvavidas.

Cuando el 10 de junio de 1940 Italia entró en la II Guerra Mundial, el Conte Verde ya no pudo regresar de uno de aquellos viajes y quedó varado en Shanghai. En diciembre de 1941 Japón le declaró la guerra a los Aliados y al año siguiente el barco (bajo el nombre de Teikyo Maru) cursó un extraño viaje a Lourenço Marques (Mozambique) para servir como transporte en un intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Japón, trueque que finalmente no se realizó. Mientras estaba amarrado en el puerto de Yokohama esperando un segundo viaje de intercambio, las negociaciones entre Japón y Estados Unidos colapsaron. El Conte Verde retornó a Shanghai.

Poco después, consumada la caída de Benito Mussolini, la tripulación italiana decidió hundir la nave para evitar que cayera en manos japonesas, cosa que igualmente acabaría sucediendo en 1944. En julio de aquel año las tropas del emperador Hirohito lo reacondicionaron y lo reflotaron pero el 8 de agosto una bomba B-24 de la aviación estadounidense lo hundió de nuevo.

Lejos de rendirse definitivamente, lo que quedaba del viejo Conte Verde fue resucitado por el ejército nipón: lo rebautizaron Kotobuki Maru, y pasó a transportar tropas. El 25 de julio de 1945, dos semanas antes del bombardeo de Hiroshima, un nuevo ataque norteamericano lo volvió a hundir. Fue el final del majestuoso navío. En 1949, lo que quedaba fue desguazado.

jueves, 22 de octubre de 2020

Tragedias en los estadios

Escenarios de emociones y pasiones deportivas, a lo largo de un siglo y medio de fútbol los estadios se transformaron en malditas ocasiones en trampas mortales.
Este es un compilado de las tragedias que se cobraron mayor número de vidas en los estadios del mundo.

⚫️ 5 de abril de 1902
Ibrox Park, Glasgow, Escocia
Partido: Escocia - Inglaterra

Trasncurría el primer tiempo del partido por el Campeonato del Interior británico cuando la parte trasera de la nueva construcción, la West Stand (tribuna oeste) se derrumbó debido a las fuertes lluvias de la noche anterior. Entre doscientos y trescientos hinchas cayeron desde unos 12 metros hasta el suelo, 25 personas murieron y 517 resultaron heridas.​
Debido al accidente, las estructuras de acero y los tablones de madera fueron desacreditados y sustituidos en todo el Reino Unido por otras con el apoyo de movimientos de tierra o de hormigón armado.
El juego continuó para evitar que los hinchas (se calculó una asistencia de 68.000) salieran del estadio en masa y obstaculizaran el trabajo de rescate, pero el 1-1 fue anulado por ambas Asociaciones. El cotejo volvió a disputarse el 3 de mayo en el Villa Park, de Birmingham, y toda la recaudación se destinó al fondo para las víctimas de la tragedia.


⚫️ 2 de julio de 1944
Estadio Monumental, Buenos Aires, Argentina
Partido: River Plate - San Lorenzo de Almagro

Luego de la victoria riverplatense 2-1, los simpatizantes de San Lorenzo protestaron manifiestamente al árbitro Bartolomé Macías, cuya labor fue decepcionante. Estos reclamos pasaron a incidentes que fueron luego reprimidos por la policía, mientras se producía la salida de los hinchas mediante una escalera en caracol hacia la puerta 11, que se encontraba cerrada. Allí se produjo la tragedia: la multitud que pugnaba por salir empezó a ser aplastada. Murieron 9 personas.
El caso fue cerrado indicando que el episodio fue causado por uno de los muertos que al caer desencadenó la avalancha. Evidentemente no se investigaron las falencias edilicias, la represión policial sin permitir salida al exterior ni el cierre de la puerta que debía estar abierta.


⚫️ 9 de marzo de 1946
Burden Park, Bolton, Inglaterra
Partido: Bolton Wanderers - Stoke City

La revancha por los cuartos de final de la FA Cup tenía un tremendo atractivo: ver estrellas como Stanley Matthews de Stoke y Nat Lofthouse de Bolton atrajo más gente de lo habitual. Antes de que abrieran los molinetes comenzaron a llegar fanáticos de ambos lados. Cuando las puertas se abrieron, parecía haber pocos indicios del desastre que se avecinaba. Sin embargo, a medida que avanzaba la tarde no paraba de llegar más y más gente. A las 14:15 el ambiente tanto dentro como fuera del estadio se tornaba insoportable. Los hinchas que esperaban afuera estaban siendo aplastados contra la pared del estadio y los que estaban al frente de la fila eran presionados -quisieran o no- hacia adelante hasta que estuvieron tan apretados que no pudieron avanzar más. En la grada, a los niños los pasaban sobre las cabezas de los adultos para evitar asfixia.
Faltando 20 minutos para el comienzo, cerraron los molinetes pero los hinchas los pasaban por alto o se trepaban por los muros cerrados, mientras que otros caminaron a lo largo del endeble terraplén del ferrocarril que corría a lo largo de la parte superior del estadio, lo que hizo que el vallado se rompiera fácilmente.
Los de adentro, hacinados; los de afuera pugnando por ingresar. La gente comenzó a caer al suelo y los que estaban a su alrededor no pudieron evitar pisarlos. Las paredes perimetrales cedieron y las avalanchas se volvieron incontenibles.
Sorprendentemente, el partido empezó y se paró rápidamente, pero solo para que la policía pudiera sacar a los que se habían caído en la cancha. El juego continuó, aunque nuevamente se detuvo después de unos minutos más cuando un policía habló con el árbitro George Dutton para informarle que había habido "una muerte".
Tras un parate de media hora, volvieron a jugar, mientras se seguían retirando los cuerpos. En total murieron 33 personas y otras cuatrocientas resultaron heridas. El 0-0 fue lo de menos.


⚫️ 24 de mayo de 1964
Estadio Nacional, Lima, Perú
Partido: Perú - Argentina (equipos preolímpicos)

Más de 47 mil personas seguían el encuentro clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio: Argentina ganaba 1-0 cuando a falta de 6 minutos para el final del partido, Perú empató. Sin embargo el árbitro uruguayo Ángel Pazos anuló el gol: la decisión provocó un estallido de furia y varios hinchas saltaron a la cancha para agredirlo. Los policías soltaron a los perros, que se abalanzaron sobre los seguidores locales.
La ira ganó las tribunas e hinchas de ambos países empezaron una pelea a palos y navajazos. La policía peruana, desbordada por la batalla campal que se había desatado en las tribunas, intentó sin éxito detener los disturbios y empeoró la situación arrojando gases lacrimógenos, lo que provocó la estampida de cientos de aficionados tratando de huir, pero las puertas de la tribuna norte estaban cerradas, imposibilitando la salida. Se supo después que las puertas habían sido cerradas por la policía, en su intento de que los espectadores se calmaran y regresaran a sus asientos. Esta tragedia se saldó oficialmente con un total de 328 muertos y más de 500 heridos. Es la tragedia más grande de la historia del fútbol.


⚫️ 17 de septiembre de 1967
Kayseri Ataturk Stadium, Kayseri, Turquía
Partido: Kayserispor - Sivasspor

Con el equipo local en ventaja por gol de Küçük Oktay a los 20', la violencia comenzó después de la provocación de los fanáticos de Kayserispor en el entretiempo. Hinchas de los dos equipos de ciudades vecinas, algunos de ellos armados con palos y cuchillos, comenzaron a arrojarse piedras unos a otros, y los fanáticos que trataban de huir causaron una estampida frente a las salidas de las tribunas que no se pudieron abrir, resultando en 43 muertos y al menos 300 heridos (600 según el periódico Hürriyet). Es la peor tragedia de violencia relacionada con el deporte en Turquía.
A ambos equipos se les condenó a no poder llevar a sus aficionados a sus partidos por el resto de la temporada y se les prohibió enfrentarse entre sí por 5 años. Finalmente se encontraron en la Tercera División en la temporada 1990/91 y la enemistad se convirtió en una rivalidad pacífica. En 2004 el Kayserispor cambió su nombre por Kayseri Erciyesspor.


⚫️ 23 de junio de 1968
Estadio Monumental, Buenos Aries, Argentina
Partido: River Plate - Boca Juniors

Finalizado 0-0 el Superclásico del fútbol argentino se produciría la peor tragedia deportiva del país: 71 hinchas de Boca Juniors murieron en su mayoría por asfixia y otros 150 resultaron heridos cuando trataban de salir por la escalera que baja hacia la Puerta 12 del estadio de River Plate. Pero quienes estaban más abajo no podría salir mientras la multitud que seguía bajando por las escaleras sumaba presión a los de abajo, que quedaban aplastados.
La causa aún no se pudo determinar. Hay dos versiones bien definidas: los molinetes de ingreso no habían sido retirados; las rejas metálicas no estaban del todo abiertas, por lo cual la salida se había convertido en una trampa mortal. La segunda hipótesis señala que la Policía Federal se había organizado para "peinar" la salida de los visitantes y así atrapar a la barra de Boca, acusada de haber tirado proyectiles durante el partido y, sobre todo, por haber cantado la Marcha Peronista, lo que significaba un delito en plena dictadura de Juan Carlos Onganía.
Pese a las fuertes sospechas sobre la actuación policial y el club River Plate, las causas y responsabilidades de la tragedia nunca fueron adecuadamente establecidas. Nunca hubo detenidos ni culpables por la "Tragedia de la Puerta 12".


⚫️ 2 de enero de 1971
Ibrox Park, Glasgow, Escocia
Partido: Rangers - Celtic

Otras vez el mismo escenario, 68 años después. Se terminaba en 0-0 un Old Firm (el clásico más importante de Escocia), al que acudieron más de 100.000 hinchas, cuando al minuto 89 el Celtic clavó el 0-1 de visitante. Algunos seguidores del Rangers comenzaron a irse pero en los instantes finales del partido Colin Stein anotó el empate. Mientras, muchos de los que se estaban yendo pugnaron por volver a la tribuna cuando miles de espectadores cayeron al suelo por la escalera 13: una de las causas sería que alguien, posiblemente llevando a un niño en los hombros, cayó causando una cadena masiva de amontonamiento de personas. ​Las barandas cedieron a la presión y la avalancha se tornó incontenible.
La tragedia provocó la muerte de 66 personas, incluyendo muchos niños. La mayoría de las víctimas murió por asfixia debido a la compresión, con cuerpos que se apilaban hasta 1,80 metros. Unos 200 aficionados más resultaron heridos.


⚫️ 17 de febrero de 1974
Estadio Zamalek, El Cairo, Egipto
Partido: Zamalek - Dukla Praha (Checoslovaquia)

Este amistoso internacional iba a disputarse en el Estadio Nasser, mucho más grande, pero sobre la fecha se cambió al Zamalek, con capacidad para 40.000 espectadores, por lo que muchos hinchas pensaron que no podrían conseguir un lugar. Con la multitud pugnando por entrar (se estimaba que afuera había unas 80 mil personas), se produjo una estampida y unas barreras se derrumbaron, sepultando a gran cantidad de gente.
En total se contabilizó a 48 muertos y medio centenar de heridos. El estadio, que tenía por nombre oficial "Mohammed Hassan Helmy" (ex jugador dente del club), fue rebautizado en 2014 como Abdel-Latif Abu-Rajelha Stadium, el nombre de otro presidente de la institución cairota.


⚫️ 11 de diciembre de 1976
Stade Sylvio Cator, Port-au-Prince, Haití
Partido: Haití - Cuba

Eliminatoria para la Copa del Mundo Argentina 1978, zona Caribe. El héroe mundialista del '74 Emmanuel Sanon selló el empate 1-1 que le daba vida a Haití para definir en un tercer partido en Panamá. En medio de la algarabía, un hincha hizo explotar un petardo, que el público confundió con un disparo, lo que derivó en escenas de pánico. En medio de las corridas, se cayó un soldado cuya ametralladora se disparó y mató a dos niños. El caos continuó, dos hombres fueron pisoteados hasta la muerte, otro la encontró tratando de saltar sobre una pared. El mencionado soldado se suicidó... En total la noche terminó con 6 muertos y un sinnúmero de heridos.


⚫️ 8 de febrero de 1981
Estadio Georgios Karaiskakis, El Pireo, Grecia
Partido: Olympiakos - AEK

Tras la victoria de Olympiakos por 6-0 se desató la mayor tragedia relacionada con el deporte en Grecia, y unos de los mayores en el mundo: un total de 21 hinchas (20 del local y una seguidora de AEK) perdieron sus vidas y 55 resultaron heridos en lo que hoy es la "Thyra 7" (Puerta 7), donde se concentran los fanáticos normalmente.
Aún se debaten las causas del desastre. Según la policía, el principal detonante fue una puerta mal cerrada. Luego del partido, la excitación por la goleada rojiblanca hizo que varios hinchas perdieran el equilibrio y cayeran. Tras ellos vino una horda de fans que hizo aún más difícil que se levantaran o que pudieran cubrirse. La gran mayoría de las víctimas eran adolescentes y adultos jóvenes.
Como homenaje y en memoria a las víctimas de "Desastre de Karaiskakis", todos gritan al unísono "Αδέρφια, ζείτε, εσείς μας οδηγείτε" ("Hermanos, vivís, sois los que nos conducís"). En esa grada hay 21 asientos de color negro en forma de siete, además de un pequeño monumento al este del estadio con los nombres de todas las víctimas.


⚫️ 8 de noviembre de 1981
Estadio Manuel Mujillo Toro, Ibagué, Colombia
Partido: Deportes Tolima - Deportivo Cali

El Tolima disputaba un partido clave en sus aspiraciones de clasificar al cuadrangular final del fútbol colombiano y la gran expectativa se tradujo en tribunas colmadas con unos 17 mil espectadores. Antes de que los jugadores salieran a la cancha se sintió un estruendo: una de las barandas de las tribuna occidental cedió, se desprendió e hizo caer a los asistentes que se encontraban en la parte alta encima de las personas ubicadas en la tribuna baja. Una mole de 50 toneladas cayó sobre los espectadores dejando 19 muertos y 45 heridos.
Periodistas narraban desde la parte de arriba lo sucedido mientras el ruido de las sirenas empezaba a ser el único sonido en el Estadio y sus alrededores. Espectadores y hasta los jugadores hicieron una cadena humana sacando los escombros para recuperar el mayor número de aficionados.
El encuentro se postergó y se pasó a jugar en Bogotá, donde una semana después Tolima ganó 1-0. Tras la tragedia, el estadio fue reconstruido en su mayoría entre el 1982 y el 1985 dejándolo de solamente una bandeja.


⚫️ 20 de octubre de 1982
Estadio Lenin, Moscú, Unión Soviética
Partido: Spartak Moscú - Haarlem (Holanda)

Durante toda la semana el clima de Moscú fue muy desapacible y apenas se vendieron 16.000 de las 80.000 entradas, por lo que las autoridades diseñaron un dispositivo de seguridad con tan solo dos tribunas habilitadas.​ No obstante, se permitió que casi todos los hinchas estuviesen concentrados en la cabecera más cercana a la estación de metro.
Como el Spartak dominó sin sobresaltos, en el tramo final de este partido por la Copa de la UEFA muchos aficionados se fueron antes de tiempo por la única salida abierta. Sin embargo, el resbalón de una aficionada en las escaleras provocó un efecto dominó que atrapó a centenares de personas.​ La estampida coincidió además con el segundo gol del Spartak en tiempo de descuento, con numerosos seguidores queriendo regresar a las gradas para celebrarlo. Según la cifra oficial, murieron 66 personas (la mayoría por asfixia) y hubo al menos 61 heridos.
El dirigente Yuri Andrópov —quien un mes después del suceso asumiría como secretario general de PCUS— impulsó una comisión de investigación para esclarecer lo sucedido, pero los únicos condenados fueron el director del estadio y el gerente, ambos con una pena de tres años en la prisión de Butyrka que posteriormente fue amnistiada. El rol de la policía no fue revisado hasta que siete años después, en 1989, la política de glásnost propició la desclasificación del informe con el reporte oficial de víctimas: en algunas publicaciones se ha llegado a hablar de hasta 300 muertes, pero esa cifra nunca fue confirmada.​ Aun con las imprecisiones, esta es considerada una de las mayores tragedias deportivas de la historia rusa.


⚫️ 7 de noviembre de 1982
Estadio Pascual Guerrero, Cali, Colombia
Partido: América - Deportivo Cali

El clásico vallecaucano le dio vida a la sexta fecha del octagonal. El equipo rojo ganaba 3-1 y por eso algunos hinchas empezaron a abandonar la tribuna Sur con prisa, para poder tomar sin congestión el bus para volver a casa. Cuando faltaban solo cinco minutos para que el árbitro argentino Teodoro Nitti pitara el final del partido, comenzaron a resonar gritos debajo de la rampa de la tribuna sur del estadio. Quienes salían empezaron a apurar su paso porque desde arriba de la tribuna varias personas los estaban orinando. Se armó el caos. Se formó una estampida humana de aficionados que trataba de esquivar como fuera la meada. Encima la rampa estaba resbaladiza por las lluvias previas.
La gente corría despavorida. Mientras, en la cancha el Cali descontó por medio de Roberto Mosquera y luego alcanzó un agónico empate por medio del delantero uruguayo Carlos Amaro Nadal, lo que produjo que muchos aficionados intentaran volver sobre sus pasos para retornar a la tribuna y ver el final del partido, pero se chocaban con los que salían apresurados para evitar ser orinados. Eso hizo que la rampa colapsara y que jóvenes, ancianos y hasta niños quedaran atrapados. Fue tanta la congestión que una de las barandas se desplomó. Hubo caídas, gente con los huesos quebrados y personas asfixiadas.
Así lo que narró el diario El Tiempo: "En fracción de segundos el Pascual Guerrero pasó de ser centro de una fiesta deportiva a un escenario de una tragedia de grandes magnitudes. La estampida de los espectadores, que se acumularon en las puertas de salida, dejó como balance 24 muertos y más de 100 heridos. La causa principal de los decesos fue la asfixia, al ser pisoteados por la multitud presurosa. Claro que el pánico que se apoderó de los asistentes también ayudó a que aumentara el desconcierto y el número de damnificados".


⚫️ 11 de mayo de 1985
Valley Parade stadium, Bradford, Inglaterra
Partido: Bradford City - Lincoln City

Todo comenzó en la última fecha de la Football League Third Division (entonces tercera categoría del fútbol inglés) en el que el Bradford City celebraba su ascenso a la Second Division. Poco antes del final del primer tiempo un cigarrillo mal apagado en un vaso de plástico arrojado a través de los tablones debajo de la tribuna principal (erigida en 1908), derivó en un gran incendio que se llevó la vida de 56 personas y dejó un saldo de 265 heridos. En apenas cuatro minutos el fuego se extendió por toda la tribuna provocando su caída.
El árbitro Don Shaw avisado por uno de sus asistentes suspendió el partido tres minutos antes del descanso; tras esta medida la mayor parte de los espectadores saltaron al campo de juego para ponerse a salvo. Pero los que optaron por escapar por los molinetes de entrada quedaron atrapados, ya que las puertas habían sido cerradas para evitar que los espectadores entraran sin pagar.
Las investigaciones posteriores determinaron que aquel cigarrillo fue el detonante, junto con los restos de basura acumulados durante años bajo los asientos y la madera de las gradas produjeron un efecto devastador.


⚫️ 29 de mayo de 1985
Heysel Stadium, Bruselas, Bélgica
Partido: Liverpool (Inglaterra) - Juventus (Italia)

Era nada menos que la final de la Copa de Campeones de Europa, por lo que gran parte del mundo siguió los hechos en vivo a través de la TV.
El estadio estaba repleto con 60.000 espectadores, con más de 25 mil hinchas de cada equipo. Las cabeceras detrás de los arcos eran zonas sin asiento y la UEFA separó a las seguidores de cada club en diferentes zonas, y reservó otras para los aficionados belgas. Pero muchas de las entradas reservadas al público local fueron adquiridas por hinchas de Liverpool y Juventus que terminaron coincidiendo. El drama se desencadenó hacia las 19 horas, una hora antes del pitazo inicial, en la zona Z, un sector de a pie, junto a un córner. La zona Z estaba mayoritariamente ocupada por hinchas de la Juve pero era anexa a la zona X, donde había mayoría del Liverpool.
Los aficionados más violentos del Liverpool, muchos de ellos alcoholizados, empezaron a tirar objetos y se abalanzaron sobre los hinchas italianos; se produjo una avalancha y los de Juventus, intentando alejarse, se acumularon en el fondo de la zona, aprisionados por una parte contra el muro donde finalizaba la tribuna, y por otra parte contra las vallas "protectoras" que separaban las gradas del campo de juego. Cientos de juventinos quedaron aprisionados contra las vallas, que eran fijas y no tenían salidas de emergencia, bajo la presión de miles de personas.
La situación encrespó al público en el resto del estadio, impotente desde sus localidades. Algunos hinchas, tanto de uno como de otro equipo, llegaron a saltar al campo armados con palos y otros objetos, y se dirigieron a las zonas de la afición rival con ánimo de agredirla. Las fuerzas de seguridad tomaron posiciones para evitar que la situación se desbordase; hicieron cordones de seguridad para separar las zonas del estadio para evitar que se produjeran más invasiones de una zona a otra. Pero tardaron demasiado. Además, al cerrar los accesos a la zona Z para que no pudiesen entrar aficionados, también impidieron que pudieran salir los que había en ella, hecho que convirtió la zona Z en una jaula donde cientos de hinchas seguían amasados y aplastados por la presión de la multitud.
La situación se prolongó durante muchos minutos a la espera de la llegada de especialistas que pudieran sacar las vallas que aprisionaban a los aficionados. Se produjeron cientos de casos de asfixia, aplastamiento y crisis de ansiedad. Algunos hinchas y policías ayudaron a parte de la gente a pasarse a la cancha, pero el número de médicos fue insuficiente ante la situación y muchos gente apenas recibió los primeros auxilios de otros aficionados.
Finalmente las ambulancias llegaron a entrar al mismo terreno de juego y empezaron a evacuar a cientos de heridos, pero no se pudo evitar la muerte de 39 aficionados (34 italianos, dos belgas, dos franceses y un británico) y heridas a más de 450. La mayoría fallecieron por asfixia y aplastamiento. Muchos cadáveres fueron depositados en un espacio anexo a la cancha, visible desde otras zonas del estadio.
Los sucesos causaron un gran impacto mundial ya que ocurrieron minutos antes del inicio de la final, cuando los canales ya estaban emitiendo las imágenes en directo para todo el mundo. Ante el caos, la UEFA analizó suspender el encuentro, pero finalmente decidió que se jugase por el riesgo de que la suspensión conllevase peores consecuencias. La final comenzó con una hora y 25 minutos de retraso por decisión del jefe de la policía belga, capitán Johan Mahieu, y del alcalde de Bruselas, Hervé Brouhon, "para evitar una guerra civil"​ no obstante la negativa del plantel italiano. Antes del inicio los capitanes Gaetano Scirea y Phil Neal leyeron un comunicado redactado en italiano e inglés, respectivamente, por los altoparlantes del estadio para tranquilizar al público.
Un gol de Michel Platiní de penal a los 57' le dio a Juventus la Copa de Europa.
En 1989 y tras cinco meses de juicio solo fueron inculpados por la Tragedia de Heysel 14 barras del Liverpool, que fueron condenados a tres años de prisión por la justicia belga. Pero cuando llevaban cumplida media condena la sentencia fue suspendida tras el recurso de la defensa, al entender que el homicidio fue involuntario. También fueron sancionados por la UEFA el Liverpool y los clubes ingleses, que por cinco años no pudieron disputar competiciones europeas, y les conminó a tomar severas medidas para frenar la violencia de sus hooligans.


⚫️ 12 de marzo de 1988
Dasarath Rangasala Stadium, Katmandú, Nepal
Partido: Janakpur Cigarette Factory Ltd - Mukti Joddha Bangaldesh

Durante un partido por el Tribhuvan Challenge Shield se desató una tormenta de granizo y aunque suelen ser habituales en esa época del año, esta causó pánico en la multitud que buscó refugio en la tribuna oeste, la única cubierta, pero la policía los rechazó. Luego regresaron a la tribuna sur donde se produjo una avalancha en la salida del túnel a través: no pudieron escapar porque las puertas del estadio estaban cerradas, causando un aplastamiento fatal a los que estaban adelante.
Aunque nunca hubo cifras oficiales, se acuerda que en total murieron 93 personas y un centenar más resultaron heridas cuando intentaban huir.
A pesar de la gravedad de los hechos, el gobierno autocrático de Nepal en ese momento decidió no indemnizar a las víctimas porque "los fanáticos estaban en el estadio por su propia elección y el gobierno no jugó ningún papel en causar la catástrofe".


⚫️ 15 de abril de 1989
Hillsborough Stadium, Sheffield, Inglaterra
Partido: Nottingham Forest - Liverpool

Por una de las semifinales de la FA Cup, el estadio de la ciudad de Sheffield se vio desbordado: 96 hinchas del Liverpool murieron aplastados contra el alambrado perimetral a causa de una avalancha. Otros 175 sufrieron heridas. La investigación posterior concluyó que las causas no habían tenido que ver con ningún episodio de violencia sino por el exceso de público y el mal estado del estadio, que no cumplía los requisitos de seguridad.
En 2012 una comisión de investigación independiente publicó una resolución por la que se deduce que la policía fue la más directamente responsable de la seguridad del estadio aquel día y, por lo tanto, la culpable de la tragedia.
Pese a que los hechos de Hillsborough no estuvieron directamente provocados por actos violentos, fueron el disparador para que el gobierno de Margaret Thatcher dictara la Football Spectators Act y el Taylor Report para erradicar el fenómeno del hooliganismo y mejorar la seguridad en los estadios.


⚫️ 7 de julio de 1990
Muqdisho Stadium, Mogadiscio, Somalía
Partido: Jubba - Shabelle

Los representativos de las provincias de Jubba y Shabelle se enfrentaban en la capital somalí, en la inauguración de la 16ª edición del torneo Interregional. En el minuto 20 del partido los encargados de la seguridad del presidente del Gobierno, Siad Barre, decidieron abrir fuego contra un sector del público al comenzar a oírse gritos de protesta contra el mandatario (al frente del país desde 1969, cuando había perpetrado un golpe de estado).
Un escueto comunicado emitido por el Ministerio de Trabajo, Deportes y Asuntos Sociales indicaba que los guardaespaldas de Barre tan sólo dispararon sus armas al aire y que tres personas murieron debido a "un desgraciado accidente". Sin embargo el número de muertos oscila entre 65 y 109, según especularon en su momento fuentes diplomáticas extranjeras, ante la falta de datos fidedignos.


⚫️ 13 de enero de 1991
Oppenheimer Stadium, Orkney, Sudáfrica
Partido: Kaiser Chiefs - Orlando Pirates

Los dos equipos más populares del país se enfrentaban en un amistoso de pretemporada en Orkney, a 200 kilómetros de Johannesburgo. El estadio tenía capacidad para 23.000, pero alrededor de 30.000 hinchas ingresaron sin ser separados de acuerdo al equipo que apoyaban.
Cuando el árbitro convalidó un gol de Kaiser Chiefs, seguidores de Orlando Pirates arrojaron latas y frutas a los hinchas rivales, mientras que otros más violentos supuestamente atacaron con cuchillos. Se produjo una estampida de pánico: quienes intentaban escapar de las peleas fueron pisoteados o aplastados hasta la muerte contra las vallas antidisturbios.
En total 42 espectadores murieron por aplastamiento.


⚫️ 5 de mayo de 1992
Stade Furiani, Bastia, Francia
Partido: SC Bastia - Olympique de Marseille

El Olympique, por entonces el mejor equipo de Francia (y que un año después sería campeón de Europa), visitaba Bastia por una de las semifinales de la Coupe de France. Ante una partido de tanta trascendencia, la junta directiva del Bastia quiso aprovechar añadiendo una tribuna provisoria adicional, aumentando el número de asientos en un 50%. Las autoridades locales aprobaron el proyecto sin restricciones.
Pero antes de comenzar el partido, la grada no soportó el peso y se derrumbó, matando a 19 personas y dejando además 2300 heridos.
El partido obviamente no se disputó y como resultado de esa catástrofe, la final de la Coupe de France tampoco. El título quedó vacante.


⚫️ 16 de octubre de 1996
Estadio Mateo Flores, Guatemala, Guatemala
Partido: Guatemala - Costa Rica

El sueño de llegar por primera vez a un mundial entusiasmó a los hinchas guatemaltecos que esa noche colmaron el estadio para el partido de eliminatorias contra Costa Rica. El recinto podía albergar a 50.000 espectadores, pero la reventa de entradas falsificadas hizo sobrepasar esa cantidad.
Las tribunas ya estaban repletas y que algunos aficionados habían escalado las paredes para ingresar, mientras otros empujaban las puertas para forzar a las autoridades que los dejaran pasar. Los incidentes empezaron en la entrada General Sur, minutos antes del partido: hinchas que se abalanzaron sobre esa puerta sur atropellaran a los otros que estaban sentados en las gradas, se produjo una avalancha que fue aplastando a los que estaban más abajo contra el alambrado. Las muertes se produjeron por asfixia y golpes al caerles encima el grupo que forzosamente buscaba entrar al estadio.
Desde el campo de juego, policías y periodistas se dieron cuenta que no se trataba de una pelea, sino que los hinchas estaban atrapados. Un oficial de la Policía ordenó que abriera el alambrado perimetral que separa la tribuna de la cancha y la gente se empezó a precipitar, algunos inconscientes. Los sobrevivientes trataban de sacar a los demás. Los que no estaban paralizados ni muy golpeados, cargaban en hombros a los heridos para recostarlos sobre el césped.
En total murieron 83 personas y otras doscientas resultaron heridas. En 2016 el recinto cambió su nombre por Estadio Nacional Doroteo Guamuch Flores.


⚫️ 11 de abril de 2001
Ellis Park, Johannesburgo, Sudáfrica
Partido: Kaiser Chiefs - Orlando Pirates

Un estadio con capacidad para 60.000 espectadores y un derby que atrajo al doble de gente... no podía terminar bien. Encima eran los mismos equipos que jugaron cuando ocurrió el desastre de Orkney, en 1991, se sabía que era un partido de máxima seguridad. Algunos informes especulan con que entraron 90 mil personas en el recinto, otros llegan a citar 120 mil, una locura.
Un gol de Orlando Pirates desató las avalanchas de los que pugnaban por entrar a las tribunas ya abarrotadas. Primero, muchos se volcaron al sector de prensa, pero a medida en que avanzaba la estampida, 43 personas murieron aplastadas y otras 150 sufrieron heridas. Aparentemente, guardias de seguridad no entrenados dispararon gases lacrimógenos a los hinchas y exacerbaron la situación, pero la Policía negó esta información. Cuando se hizo evidente la tragedia, se paró el partido y la multitud se dispersó. Los cuerpos fueron colocados en la cancha para su identificación y atención médica, pero ninguno fue revivido.
La investigación final concluyó que una de las principales causas fue el soborno al personal de seguridad que admitió a los fanáticos sin entradas y el control deficiente de la multitud.


⚫️ 9 de mayo de 2001
Ohene Djan Stadium, Accra, Ghana
Partido: Hearts of Oak - Asante Kotoko

La mayor tragedia en suelo africano: 127 personas murieron en la capital ghanesa. Antes del partido se habían previsto disturbios y se adoptaron medidas de seguridad. Después de que el equipo local marcara dos goles que sirvieron para remontar el partido y dejar el marcador con 2-1, los aficionados del Asante Kotoko empezaron a lanzar asientos y botellas al campo de juego.​ La policía respondió lanzando gases lacrimógenos a la tribuna,  lo que provocó una avalancha por el pánico. La mayoría de las víctimas murió por asfixia por compresión. Los informes afirmaban que el personal médico ya había abandonado el estadio, ya que el partido estaba por finalizar, y que algunas de las pocas puertas estaban bloqueadas, lo que ocasionó un cuello de botella. El Ghana Institute of Architects tildó al estadio de "trampa mortal".
Una investigación oficial culpó a la policía por su reacción desmedida con un comportamiento imprudente y el uso indiscriminado de balas de goma y gases lacrimógenos.


⚫️ 29 de marzo de 2009
Stade Houphouët-Boigny, Abidjan, Costa de Marfil
Partido: Costa de Marfil - Malawi

La eliminatoria camino la primera Copa del Mundo en suelo africano concitó gran atención entre los marfileños, que en 2006 habían hecho su debut mundialista. Con los 35.000 lugares vendidos, la gente empezó a llegar desde la mañana para el partido que comenzaría a las 17:00. Pasaban las horas y se acercaba lo hará del comienzo cuando todavía muchos seguían sin poder entrar, aun teniendo sus entradas. Algunos intentaron forzar un pasaje para ingresar al estadio. Ante el desborde de gente, la policía lanzó gases lacrimógenos, causando una estampida seguida del colapso de una sección de la pared.
"Diecinueve personas murieron y 132 resultaron heridas, algunas de ellas en estado grave", agregó una fuente médica. Las víctimas fueron llevadas como se podía a través de la cancha hacia la enfermería del estadio para que recibieran los primeros auxilios antes de la evacuación de la mayoría de los heridos, en particular al centro hospitalario de Treichville (distrito de clase trabajadora de Abidjan) y al hospital militar.
Durante el partido los hinchas vibraron con los "Elefantes", comandados por capitán Didier Drogba, que se impusieron por 5-0. La mayoría de los espectadores ignoraban lo que había ocurrido en la entrada.


⚫️ 1 de febrero de 2012
Port Said Stadium, Port Said, Egipto 
Partido: Al-Masry - Al-Ahly

Cuando el partido ya había finalizado, con victoria local por 3-1, miles de hinchas del Al-Masry ingresaron a la cancha para perseguir a los jugadores y aficionados del Al-Ahly arrojando piedras, botellas y amenazando con armas blancas. La estampida vandálica provocó la muerte de 74 personas y cerca de cien resultaron heridas.​
El origen de los altercados tiene un fuerte componente político: Al-Ahly se proclamaba como firme defensor de la Primavera Árabe y sus hinchas había sido parte muy activa en la revuelta popular a favor del derrocamiento del dictador Hosni Mubarak acaecida en 2011 mientras que la hinchada mas radicalizada de Al-Masry mostraba su apoyo incondicional al régimen, de ahí que planearan una venganza para cuando Al-Ahly visitara Port Said.
La Junta Militar ordenó que dos helicópteros del Ejército se desplacen a Port Said para evacuar al plantel y a los hinchas del Al-Ahly.
A raíz de la tragedia las autoridades nacionales decidieron suspender indefinidamente la liga. Los jugadores Mohamed Aboutrika y Mohamed Barakat, ambos veteranos de la selección egipcia, se retiraron del fútbol después de esta noche trágica. Ellos y sus compañeros tuvieron que huir de la cancha ante la invasión salvaje de los hinchas del Al-Masry.
El 26 de enero de 2013 un tribunal egipcio condenó a 21 de 70 acusados a la pena de muerte. Las reacciones no se hicieron esperar y cientos de personas se echaron a la calle en contra de esta decisión. Las consecuencias fueron trágicas ya que hubo 30 fallecidos en enfrentamientos contra la policía.​


⚫️ 8 de febrero de 2015
Air Defense Stadium, El Cairo, Egipto
Partido: Zamalek - ENPPI

Según las poco confiables fuentes del Ministerio del Interior, que comanda a la policía, los uniformados comenzaron a disparar después de que hinchas sin entradas "intentaron romper las puertas del estadio por la fuerza, lo que obligó a la seguridad a detenerlos". Fue cuando se produjo el asesinato de al menos 30 personas, que según citas oficiales "fueron causadas por el pánico resultante a causa de la estampida". Aplastamiento y asfixia fueron la causa de la mayoría de los decesos.
Sin embargo, los sobrevivientes afirmaron que la policía disparó gases lacrimógenos y perdigones de escopeta contra los fanáticos de Zamalek, que sí habían comprado sus boletos, mientras intentaban ingresar al estadio de Defensa Aérea, un recinto de propiedad militar en el este de El Cairo.
Uno de los testigos que sobrevivió a un disparo de escopeta en el pecho, declaró que unos mil fanáticos quedaron atrapados en un camino estrecho que conduce a las puertas del estadio poco después de las 16:00 y, aun con sus entradas, se les impidió entrar ya que la policía cerró el pasillo con alambre de púas. "Nos quedamos allí por mucho tiempo y la gente comenzó a lastimarse en el alambre de púas. Nos quedamos atrapados adentro y la gente comenzó a moverse y gritar. Entonces, la policía pensó que estábamos tratando de causar problemas, por lo que dispararon gas lacrimógeno".
La hinchada de Zamalek tuvo un rol especial en las protestas en favor de la democracia desde 2011, lo que llevó a algunos de ellos a sugerir que esta masacre constituía un acto de venganza estatal.
Los enfrentamientos llevaron al gobierno a posponer la Premier League egipcia.