jueves, 24 de febrero de 2022

La hazaña de Corea del Norte en 1966


El 19 de julio de 1966, el estadio Ayresome Park, de Middlesbrough, fue testigo de una de las hazañas más recordadas de la historia de la Copa del Mundo: la victoria de Corea del Norte 1-0 sobre Italia.

Unos 18 mil espectadores presenciaron el cierre del Grupo D y la sorpresa difícil de creer cuando a los 41 minutos Pak Doo-ik marcó el único gol del partido. El correr de los minutos concretó lo que parecía imposible: los amateurs norcoreanos dejaban afuera a Italia.

Más allá de la tremenda disparidad futbolística entre ambos países, hay elementos que le dan mayor magnitud a la hazaña: debido a su régimen socialista, el seleccionado oriental era totalmente amateur y casi no tenía experiencia internacional: ni siquiera había participado en la la Copa de Asia, creada en 1956.

Fue el propio Jefe de Estado, Kim Il-Sung, quien eligió a los 22 futbolistas que integraron el plantel que viajó a Inglaterra. La mayoría eran militares de grado.

Las expectativas de la delegación de Corea del Norte eran acordes a su potencial, así que tras la victoria que los puso en cuartos de final tuvieron que cancelar las reservas de los pasajes de regreso y cambiarlos por otros hacia Liverpool, donde cuatro días después cayeron 5-3 ante Portugal. Fue todo tan impensado que no encontraron ni hospedaje encontraron, por lo que tuvieron que aceptar el ofrecimiento de un centro religioso para alojarse.

Pak Doo-ik

Pak Doo-ik, el héroe nacional, había nacido en Pyongyang y era cabo del Ejército. Después de la victoria fue ascendido sargento. Aunque un sinnúmero de fuentes lo mencionan como odontólogo, solo se trata de una leyenda urbana que corrió en Italia, como para hacer más dura la humillación. Luego dejó las fuerzas armadas y el fútbol para dedicarse a ser instructor de gimnasia.

Durante el recorrido de la antorcha olímpica 2008 en Pyongyang, fue el primero en llevar la antorcha olímpica. Sus días de gloria fueron recogidos en el documental The Game of Their Lives, del cineasta británico Daniel Gordon. Este es el trailer:

Las formaciones de aquella tarde memorable:

Corea del Norte: Lee Chan-myung - Ha Yung-won, Shin Yung-kyoo, Lee Dong-woon, Oh Yoon-kyung - Park Seung-zin (c), Im Seung-hwi, Han Bong-zin - Pak Doo-ik, Kim Bong-hwan, Yang Seung-kook. 

Italia: Enrico Albertosi - Spartaco Landini, Giacinto Facchetti, Aristide Guarneri, Francesco Janich - Romano Fogli, Marino Perani - Giacomo Bulgarelli (c), Sandro Mazzola, Gianni Rivera, Paolo Barison.

jueves, 17 de febrero de 2022

Ushuaia: fútbol en el fin del mundo

Ushuaia es la ciudad más austral del mundo. Nunca tuvo un futbolista famoso, ninguno de sus clubes compitió jamás en la máxima categoría, pero esta ciudad argentina tiene una grandísima pasión por el fútbol.

Artículo publicado en FIFA Magazine, en julio de 2007
Por PABLO ARO GERALDES


A 3.040 kilómetros al sur de Buenos Aires, la capital argentina, se encuentra Ushuaia, la ciudad más austral del planeta. A menos de mil kilómetros de la Antártida, es fácil imaginar la crudeza del invierno y el valor de los hombres y mujeres que conforman la creciente población de 70 mil habitantes.

Lo que es difícil de imaginar es que a orillas del Canal de Beagle, con temperaturas que llegan a los –20ºC, se pueda jugar al fútbol. La respuesta es sí, se puede. Se puede y se disfruta, se vive con la misma pasión que en el resto de la Argentina. Durante el verano del hemisferio sur, en la ciudad amanece antes de las 4.00 y el Sol recién se despide pasadas las 23.00. Con esta gran cantidad de luz y un termómetro que llega a marcar 18ºC, un partido de fútbol es la excusa obligada para compartir momentos con amigos.

Todos quieren jugar, pero hay un problema: en Ushuaia hay varias canchas de futsal (de dimensiones oficiales o no) que se alquilan por hora, pero encontrar un turno libre es casi imposible, siempre hay partidos. Las que están a la intemperie ven rodar el balón desde el amanecer hasta el crepúsculo, las que están bajo techo tienen una actividad casi permanente. “Hace unos meses se hizo un registro y hay más de 350 equipos”, explica Jorge Garramuño, intendente de la ciudad. Y detalla: “Si lo multiplicamos por 11 y le sumamos a los veteranos, las mujeres y los niños de edad escolar que lo practican semana a semana, llegamos a la conclusión que el 10% de la población de Ushuaia juega al fútbol”.

La Federación Ushuaiense de Fútbol está por afiliar su liga a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la participación en diferentes niveles del balompié nacional incrementaría aún más el entusiasmo de los pobladores. Durante el verano, las calles de la ciudad son un crisol cosmopolita: los cruceros que cruzan el Cabo de Hornos traen a miles de visitantes de las más variadas geografías: Japón, Alemania, Estados Unidos, Australia, Francia, Israel... todos se entremezclan en una población de apellidos balcánicos, vascos, alemanes e italianos. Además de las canchas, los bares son testigos del calor que enciende la pelota: los sábados los visitantes ingleses pueden seguir la Premier League en alguno de los tradicionales pubs. Los miércoles, las pantallas se rodean de fanáticos que comentan la UEFA Champions League con el mismo conocimiento que en cualquier lugar de Europa. Y si el calendario indica que ese domingo chocan Boca Juniors y River Plate, Ushuaia se paraliza para mirar el gran derby argentino.

NO SE SUSPENDE
El poco césped que crece en el extremo meridional de América dura muy poco. Las canchas son prácticamente un rectángulo de tierra, piedras y barro... menos una. El estadio del Polideportivo Municipal ostenta desde el año pasado un verde inigualable. “Las piedras, nunca más. Desde que se hizo el césped sintético, la cancha está ocupada al 100%”, comenta el intendente Garramuño, también apasionado por el fútbol. Orgulloso del escenario más austral del mundo, el alcalde se entusiasma en graficar la situación: “La gente que no es de aquí podría creer que la cancha se usa solamente cuando las condiciones climáticas ‘lo permiten’. Pero no es así, si fuese por el clima, nunca se podría jugar: la pasión de los ushuaienses por el fútbol desafía el viento, la lluvia y la nieve”.

Con el imponente marco de las últimas elevaciones de la Cordillera de los Andes, el estadio puede albergar a tres mil aficionados. Pero con o sin público en la tribuna, siempre rueda una pelota, gracias a la carpeta artificial. Antes de la remodelación, la municipalidad investigó todas las alternativas de sembrar hierba: “Trajimos al canchero de Boca, quien mantiene uno de los mejores céspedes del país. Hizo todos los cálculos de semillas, riego, drenajes... y llegó a la conclusión de que la cancha se podría utilizar para tres partidos a la semana”, reconoce el intendente. Las ventajas del césped artificial son evidentes y todos las agradecen. “Las áreas cercanas a los arcos son las de mayor desgaste. El día que necesitemos remplazarlas, se corta el rectángulo dañado y se sustituye por uno nuevo en unas horas”, anticipa Garramuño. El fútbol no se para.

DÍAS INOLVIDABLES
Por diferentes motivos, la joven cancha ya vivió dos días de onda emoción. El primero fue el de su inauguración: la Selección Argentina Sub 20, actual campeona del mundo, estrenó el césped enfrentando al Seleccionado de la liga local. El entrenador Francisco Ferraro elogió el campo de juego y se animó a compararlo al utilizado en Finlandia en ocasión de la Copa Mundial Sub 17 de la FIFA. Con la única tribuna colmada, Argentina venció 3-0, con varios de los jugadores que julio estarán en el Mundial de Canadá.

La segunda tarde inolvidable fue la del pasado 2 de abril, cuando se cumplieron 25 años de la recuperación de las Islas Malvinas por la fuerzas armadas argentinas, lo que dio origen a una corta pero dolorosa guerra. Ushuaia es la capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Entre estas últimas se encuentran las Malvinas, en poder de Gran Bretaña y cuya soberanía es reclamada por Argentina. En el marco de las conmemoraciones, se realizó la ‘Bienal de Arte del fin del mundo’ que incluyó una performance muy especial: un partido de fútbol ideado por el artista Jorge Orta en el que se enfrentaron un equipo con la camiseta argentina en el pecho y la inglesa en la espalda, y otro invertido. Se pasaban indistintamente el balón y todos, los 22, celebraban los goles marcados en cualquiera de los arcos. Lejos de las polémicas, otra vez el fútbol fue un punto de encuentro.

Para alegría de los habitantes de Tierra del Fuego, el estadio crecerá. “En los próximos meses incorporaremos la iluminación”, detalla el intendente de Ushuaia. La luz será vital para el invierno, cuando amanece a las 9.30 y el Sol se oculta a las 15.00. El uso será full time en las heladas noches. Además se empezará a construir una nueva tribuna. Esto entusiasma sobremanera a quienes juegan en el estadio más austral del planeta. No solamente porque ampliará la capacidad y más espectadores podrán seguir los partidos, sino que será una nueva barrera contra los vientos antárticos que soplan desde el Cabo de Hornos, el pasaje inmortalizado por Julio Verne en “El faro del fin del mundo” y tantas otras novelas e historias.

ESPERANDO A DIEGO
Con un uso súper intensivo de su única cancha de césped sintético, la municipalidad ya estudia la construcción de una segunda. Carlos Bilardo, entrenador campeón mundial con Argentina en 1986, tiene un proyecto para instalar una de sus escuelas de fútbol en Ushuaia. En la jefatura comunal, la mayoría está a favor de cederle un terreno.

“Aquí no se beneficia solamente la liga o un puñado de equipos, la cancha es utilizada por toda la comunidad”, puntualiza Garramuño. La fiebre del fútbol mantiene caliente el aire de Ushuaia, aún cuando en los últimos días del verano la columna de mercurio no llegue ni siquiera a 0ºC. Juegan los más chicos, los veteranos, los torneos vecinales, sindicales... todos.

Mientras Diego Maradona sigue internado en una clínica de Buenos Aires, ‘Cocol’ Gómez Espinosa, el referente del deporte en la ciudad, recorre sin cansancio los tres días de automóvil que separan a Ushuaia de la capital. Va y viene, en busca de apoyo para su proyecto: hacer de la ciudad más austral de la Tierra, la primera que le levante una estatua al ex futbolista argentino. “Ya está la ordenanza municipal que reserva el lugar, frente al puerto, para poner el monumento. El boulevard llevará el nombre de Diego”, sueña ‘Cocol’ mientras enseña la maqueta en escala. Espera que Maradona se recupere pronto, para invitarlo a Ushuaia, donde nunca estuvo, y pueda cortar las cintas de inauguración. Mientras, turistas y lugareños quieren sacarse una foto con la pequeña estatuilla, su atractivo es incontenible.

Ushuaia nunca tuvo un futbolista famoso. Ninguno de sus clubes compitió jamás en el alto nivel. A la vista de la pasión de su gente, está claro que el amor por el fútbol llega hasta el fin del mundo.



Situada en la isla de Tierra del Fuego, a 54º 46’ latitud sur, Ushuaia es la ciudad más austral del mundo. Su nombre derivado de la lengua Yamana y significa “bahía que penetra hacia el poniente”.
Su privilegiada ubicación geográfica la convirtió en la puerta de entrada natural a la Antártida. Desde sus orillas se puede navegar hasta el Océano Atlántico, hasta el Océano Pacífico y hacia el mítico Cabo de Hornos, sepultura de cientos de barcos que desafiaron sus gigantescas olas. Antes de que se abriese el Canal de Panamá, ese era el paso obligado entre los dos océanos.

Tierra del Fuego, y en especial Ushuaia, siempre estuvieron relacionadas a las exploraciones antárticas. Tanto como puerto de recala para obtener suministros de carbón y alimentos frescos, como desde 1902, por el apoyo científico y a la navegación que brindaba el Observatorio Magnético y Faro del Fin del Mundo: la última luz que los navegantes veían en el mar austral antes de sumergirse en la oscuridad de las largas noches antárticas.

Ubicada a orillas del Canal Beagle, con la cadena montañosa Martial a sus espaldas, 
Ushuaia es verdaderamente pintoresca, rodeada de una naturaleza completamente virgen y paisajes imponentes a apenas unos minutos del pequeño pero creciente centro urbano. Con 70 mil habitantes es hoy un polo de atracción para el turismo internacional, especialmente entre diciembre y febrero, cuando recalan en su puerto decenas de cruceros internacionales. Igualmente, las temperaturas bajo cero del invierno no espantan a los visitantes que recorren su bello entorno, especialmente el Parque Nacional Tierra del Fuego, y practican el ascenso al Glaciar Martial o la navegación por el Beagle.

miércoles, 16 de febrero de 2022

David Arellano, hasta el último aliento

En 1927 un cuadro chileno hizo una extensa “jira”, que incluso lo trajo a Europa. Se llevó los aplausos, la experiencia, las enseñanzas de una práctica que estaba en ciernes, pero también el dolor de la pérdida de su líder y fundador. David Arellano, el responsable del luto eterno de Colo Colo, murió en tierras pucelanas cuando recién comenzaba la historia alba, y lo hizo por el fútbol.

Artículo publicado en la revista Panenka, en abril de 2012 
Por PABLO ARO GERALDES

No era él quien había creado esa pirueta, pero nadie la dibujaba mejor. Liviano y de frágil contextura, el chileno David Arellano se acostaba en el aire, de espalda al arco, y voleaba hacia atrás por encima de su alma. Se identificó tanto con este gesto que todos creían que lo había inventado, aunque en el Campeonato Sudamericano de 1916 la prensa argentina ya lo había bautizado como “chilena” después de vérselo a Ramón Unzaga, el futbolista vasco afincado en Talcahuano y nacionalizado chileno.

Había nacido en Santiago, en julio de 1902, y desde niño se enamoró de la pelota. Tanto que en la Escuela Normal ya era irremplazable en el equipo. Enrique Abello era inspector de la Escuela e integraba la Selección Chilena, y lo llevó a Magallanes, su club.

Su carrera fue ascendente. En 1919, con 17 años, Arellano debutó con Magallanes en la primera división. Era un pequeño insider izquierdo, lo que décadas después sería “el 10”. En 1924 le llegó la hora de debutar en el equipo nacional, donde ya jugaba su hermano Francisco, y se destacó en el Sudamericano disputado en Montevideo. Chile perdió los tres partidos y quedó en último lugar: el único gol de su país lo anotó David.

Además era profesor de educación física, en una década en la que la cultura deportiva se expandió definitivamente en toda Sudamérica. Era muy sencillo y respetuoso, parecía tímido. Pero era un visionario; tenía sus ideas bien claras y cuando fue necesario mostró su carácter: se puso al frente de los reclamos de los futbolistas de Magallanes, que demandaban a la dirigencia varias medidas, como que los jugadores quedaran exentos de pagar la cuota social del club, la mejora de las instalaciones que incluyera un servicio de salud, y la provisión de indumentaria deportiva. La prensa los llamó “rebeldes”, esas exigencias eran una osadía para la época.

David sabía de la importancia del deporte, renunció a Magallanes y junto a sus hermanos y un grupo de entusiastas decidió que la mejor manera de expandir las prácticas deportivas era fundar un nuevo club. Fue así que se reunieron en el bar “Quita penas” de Santiago y el 19 de abril de 1925 dieron nacimiento a Colo Colo. Ni sospechaban que, pronto, la flamante institución que honraba en su nombre a un cacique mapuche se convertiría en sinónimo del fútbol chileno.

Siguiendo el espíritu pionero de Arellano, Colo Colo fue el primer equipo de Chile que se aventuró en una gira lejana: Ecuador, Cuba, México y Portugal fueron testigo en 1927 de la calidad del equipo. Después España lo recibió con asombro y admiración. Y fue David quien popularizó la “chilena” en Europa.

Ya en la Madre Patria había vencido al Deportivo Espanyol, con el arquero Ricardo Zamora y todo, una leyenda. En cada presentación despertaba más interés y arrastraba multitudes. Así llegó el 2 de mayo a Valladolid para enfrentar a la Real Unión Deportiva en el campo anexo a la Plaza de Toros...

Como una postal de época, los colocolinos salen portando una bandera española; Arellano, el capitán, encabeza la fila con un ramo de flores. La cordialidad se traslada al juego, pero enseguida los locales se ponen 2-0 con goles de Barbachón y Pipi-Bombo. La reacción no tarda: “como si recién despertase ‘El Indio’, empiezan a atacar con mayores bríos, con más pujanza, con más fiereza. ¡Pero una fiereza limpia, caballerosa! Fiereza del corazón”, rescata la crónica de Raúl Ahumada.

Colo Colo, antes de enfrentar a Real Unión Deportiva de Valladolid.
Subiabre descuenta y el ‘Negro’ González empata. Colo Colo quiere ganar y Arellano se luce. Su hermano ‘Pancho’ tira el centro, David salta a cabecear y choca en el aire con Hornia, el centrehalf. Una rodilla del español impacta en su vientre y él cae exánime. Un murmullo helado atraviesa la cancha. Arellano yace pálido, la camilla que entra, la ambulancia después, el silencio, el juego que se reanuda 11 contra 10... Los chilenos ya no piensan en el partido.

Vuelven al Hotel Inglaterra, donde David agoniza. En la noche, las palabras del médico destrozaron el alma de la delegación: sólo se espera el final, de nada valdría una operación, sería un milagro que se recupere de esa peritonitis traumática. Las horas pasan. Valladolid amanece, pero no despierta. Porque no durmió. Tampoco él, con los ojos entrecerrados y en un solo quejido, pese a los calmantes. No hay consuelo, el compañero, el amigo se está yendo. Todos miran el alba desde los ventanales del hotel, pero sus miradas no están allí; buscan, sin encontrarlos, los picos de la Cordillera en el horizonte, como si la patria fuese una madre que los proteja del dolor. Arellano implora una operación que lo salve. Dos de sus hermanos, también del club, buscan a otro médico.

El sol no salió. Llueve en Valladolid. Arellano despierta y pregunta cuándo lo operan, el doctor contesta con un silencio mortal. Lloran. Tratan de consolarlo, pero David pide un sacerdote para confesarse. Y se va.

Pasaron 85 años, pero en cada grito de gol, en cada alegría por un nuevo campeonato, Colo Colo lleva sobre su corazón el luto perpetuo en memoria del querido David Arellano.
Bellísima imagen. Desconozco el autor. Si lo sabes, avísame para
que le dé el crédito que se merece.