martes, 4 de agosto de 2015

Cuando Boca Juniors no viste de azul y oro

Boca Juniors no siempre vistió su histórica camiseta azul y oro surgida de la bandera de los por entonces Reinos Unidos de Suecia y Noruega. La historia comenzó con colores diversos, pero lo curioso fue lo que sucedió años más tarde.

Por PABLO ARO GERALDES

Ya es conocida la historia de los primeros colores que lució Boca Juniors, recién fundado en 1905: una camisa blanca con listones negros, otra celeste, hasta que adoptó el internacionalmente famosa camiseta auriazul. Pero años más tarde, en diversas ocasiones, vistió extraños colores.

El 20 de agosto de 1939 Boca Juniors goléo a Tigre 4-0 en la cancha de Ferro Carril Oeste, donde jugaba mientras se terminaban las obras de La Bombonera. Salvo la franja amarilla xeneize, ambos uniformes eran prácticamente iguales. Entonces, para diferenciarse, en el primer tiempo Boca usó la camiseta de Newell's Old Boys y en el complemento vistió la verde de la institución anfitriona.

Otra curiosidad se dio la tarde en que recibió a Universidad de Chile, por la Copa Libertadores de 1963: ese 26 de junio, ante un rival plenamente vestido de azul, Boca Juniors salió a La Bombonera con la camiseta del Milan. No eran "imitaciones" sino traídas de Italia.
Cuando Víctor Benítez se fue de Boca al club milanés, el presidente Alberto J. Armando recibió como gesto un juego de camisetas. Tras el 0-0 del primer tiempo, el xeneize apareció con una casaca alternativa amarilla para el complemento y ganó 1-0 con gol de Alberto González.
La primera consagración internacional de Boca no tuvo a la histórica divisa azul y oro sino a una casaca completamente blanca. Para la final de la Copa Libertadores 1977, usó esta camiseta para diferenciarse del Cruzeiro de Brasil, en Montevideo. La pureza del blanco no duró mucho, pero los xeneizes terminaron dando la vuelta olímpica.
Arriba: Roberto Mouzo, Rubén Suñé, José Luis Tesare, Vicente Pernía y Hugo Gatti. Abajo: Ernesto Mastrángelo, Jorge Benítez, Carlos Veglio, Mario Zanabria y Alberto Tarantini.

Una extraña camiseta ligada a un momento muy pobre en la historia de Boca. El 8 de julio de 1984 enfrentó a Atlanta con jugadores de cuarta división por una huelga de los profesionales. Ante la similitud de colores y sin camisetas alternativas a mano, los xeneizes vistieron unas casacas de entrenamiento (blancas con 3 tiras azules y amarillas). Como no tenían números estampados, los utileros usaron un fibrón para dibujarlos, lejos de cualquier habilidad caligráfica. Lo peor ocurrió con el correr de los minutos: el sudor de los jugadores convirtió a los números en manchas grises en las espaldas.
El 10 y el 5, irreconocibles.

En 2000 aparece el gris, acorde a la moda europea, pero no como una improvisación sino como parte del marketing de Nike. La marca del swoosh pretendió que era color plata, con vivos azules. El estreno no fue el mejor: frente a Olimpia de Paraguay (blanca con una fraja negra) en una noche de niebla. El público debió hacer un gran esfuerzo para distinguir un equipo de otro.

Nike intentó retomar los colores originales y lanzó una camiseta conmemorativa a listones blancos y negros en 2012.

En 2013 empezaron los experimentos horribles de Nike: primero una camiseta violeta para participar en el fútbol veraniego y luego una rosa, impresentable.
Lucas Viatri ante Racing, con tonos violeta-morado.
Cuando la dirigencia del club queda a merced de las ridículas imposiciones del marketing.

No hay comentarios.: