sábado, 19 de marzo de 2016

Joe Gaetjens

En la Copa del Mundo 1950 Estados Unidos venció a Inglaterra 1 a 0 y sorprendió al mundo entero. Cuando el partido terminó en Belo Horizonte, las agencias informativas pedían: “Rectificar resultado”... pensaban que se trataba de un error.

Ese juego tuvo un héroe legendario y no era estadounidense, precisamente...
Joseph Gaetjens había nacido en Haití en una familia mitad nativa y mitad alemana. Aprovechó una beca del Gobierno haitiano para estudiar en la Universidad de Columbia, en Nueva York, y allí también se destacó en el fútbol.

Sus goles llamaron la atención del seleccionador, que lo convocó, junto a un brasileño y un escocés. Ninguno tenía ciudadanía estadounidense, pero por entonces la reglamentación lo permitía.

Estados Unidos presentaba una equipo casi amateur, sin rodaje internacional y que había entrenado una sola vez antes de viajar a Brasil.
Los ingleses, vestidos de azul, bombardearon sin suerte el arco defendido por Frank Borghi, un beisbolista de Missouri que apenas sabía jugar con los pies.

Todo el Estadio Mineiro quedó atónito cuando a los 37 minutos el haitiano Joe Gaetjens cabeceó un balón que sorprendió al portero Walter Bahr.
El mulato fue, por un día, el héroe de los norteamericanos, aunque nunca se nacionalizó. Tras el Mundial, jugó en Francia y después de retirarse volvió a Haití.

Los Gaetjens estaban enfrentados políticamente al presidente François Duvalier. Todo se complicó en 1964, cuando Papa Doc proclamó su dictadura, basada en el terror sangriento de los Tontons Macutes.

La familia se exilió en la República Dominicana, pero Joe se quiso quedar. El 8 de julio del 64, justo un día después de que Duvalier se proclamara presidente vitalicio, lo detuvo la policía secreta haitiana y nunca más se supo de él.

Gaetjens, de héroe a mártir de la historia mundialista.

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