miércoles, 15 de febrero de 2012

Carlos Dittborn

"Porque nada tenemos, lo haremos todo" A medio siglo de su muerte, es oportuno recordar la figura de Carlos Dittborn Pinto. No fue futbolista ni técnico, pero sí un dirigente ejemplar.
Había nacido en Río de Janeiro en 1924, mientras su padre, Eugenio Dittborn, era Cónsul General de Chile en Brasil. Muy joven, en 1953, asumió la presidencia del Club Deportivo Universidad Católica, hasta que en 1955 pegó el salto y pasó a conducir la Confederación Sudamericana de Fútbol, donde ganó prestigio en todo el ámbito regional. Desde ese lugar fue el principal impulsor, junto a Juan Pinto Durán, de la realización de la Copa del Mundo en Chile. El país trasandino había inscripto su candidatura en 1954, lo mismo que Argentina y Alemania Federal, que luego desistiría. Con el comité de la Federación de Fútbol de Chile recorrió varios países tratando de convencer a las distintas federaciones que desestimaban la capacidad de Chile para llevar adelante el certamen, en comparación a la superior infraestructura deportiva y al mayor prestigio de Argentina.
Llegó el 10 de junio de 1956 y el Congreso de la FIFA reunido en Lisboa, Portugal, tenía como propósito elegir la sede del Mundial 1962. El representante argentino, Raúl Colombo, finalizó su exposición con un confiado: "Podemos hacer el Mundial mañana mismo. Lo tenemos todo". Dittborn presentó, en perfecto inglés, sólo cuatro argumentos que sostenían la candidatura chilena: continuidad en la asistencia a torneos y congresos organizados por la FIFA, clima deportivo, tolerancia de credo y raza y estabilidad política e institucional del país. No habló de estadios maravillosos, de televisación, de infraestructura... Pero su palabras impactaron, en una elíptica respuesta al directivo argentino: "Porque nada tenemos, lo haremos todo", dicen que dijo. Las fuentes son contradictorias, pero esa frase se grabó a fuego en el alma del noble pueblo trasandino. Finalmente Chile fue electo con 32 votos contra 10 de la Argentina (14 miembros sufragaron en blanco).
El presidente Jorge Alessandri brindó todo su apoyo a la organización y comenzaron las obras con el entusiasmo de todos los chilenos. Hasta que el sábado 21 de mayo de 1960 la tierra se sacudió causando pánico en todo el país; pero lo peor pasó a las tres de la tarde del domingo 22: un terremoto de 9,5 grados en la escala de Richter con epicentro en Valdivia arrasó con todas las ciudades al sur de Talca provocando más de 50.000 muertos y dos millones de afectados. Fue el movimiento sísmico más devastador del que se tenga registro en la historia de la humanidad. El sueño del Mundial en Chile se terminaba y Dittborn se reunió con el presidente Alessandri para devolverle el dinero que el Estado había prestado para la organización del torneo. La familia del fútbol se movilizó para sostener el campeonato en suelo chileno: diversas federaciones colaboraron con el Comité Organizador y la FIFA también donó dinero.
Claro, las urgencias eran otras. El terremoto obligó a modificar toda la programación de la Copa. Talca, Concepción, Talcahuano y Valdivia estaban totalmente destruidas y debieron ser descartadas como sedes. Valparaíso y Antofagasta declinaron ese honor porque sus estadios no podían autofinanciarse, una condición que debió imponer la Federación en vista a la falta de recursos. Pero la Municipalidad de Viña del Mar y la Junta de Adelanto de Arica lograron remodelar sus sedes deportivas, mientras la Braden Copper Company, dueña de la mina El Teniente, permitió que se utilice su estadio en Rancagua. Con tres sedes más la capital Santiago, el Mundial podía realizarse: cuatro ciudades serían las sedes de los cuatro grupos.
La historia del Mundial Chile '62 es largamente conocida. Pero a 32 días del comienzo del Mundial, el 28 de abril de 1962, Carlos Dittborn murió por un paro cardíaco. En su honor, la Selección Chilena portó un luto bajo su escudo mientras Carlos y Juan Pablo Dittborn, hijos del dirigente, fueron los encargados de izar la bandera el día de la ceremonia inaugural.
Aquella frase de Dittborn se convirtió en un verdadero eslogan para el campeonato y perduró hasta hoy. Una copa amistosa que enfrentaba a los seleccionados de Chile y Argentina fue llamada Copa Carlos Dittborn Pinto, y el estadio mundialista de Arica también fue bautizado con su nombre.

6 comentarios:

María de los Ángeles dijo...

La verdad es que no conocía la historia del Mundial de Chile del '62. Bastante interesante, muchas gracias por crear este artículo!

Y pensar que Arica, mi ciudad, fue sede sólo porque no se podía en las otras ciudades.

entradas master series dijo...

Muy bien justificada la elección del tema, se nota que eres periodista.

Jorge Acosta dijo...

Impresionante historia Pablo, las coincidencias de las ciudades, intensidad del sismo, mundial próximo, y además su fallecimiento tan cercano al mundial soñado.Excelente.

rayandolacancha dijo...

Muy oportuna la nota, sobretodo en uno de los momentos más complicados para el país. El Mundial del '62 es el evento deportivo que más nos enorgullece a los chilenos.
Tómala, métele, remata... gol, gol de Chile.

EDUARDO ARIAS dijo...

Qué buena nota.
En Colombia se dice que Arica fue escogida porque los organizadores del Mundial estaban seguros que clasificaría Perú, y que llegarían muchos seguidores de ese país, y que se llevaron la sorpresa cuando Colombia ganó ese cupo. Para nosotros es un lugar muy grato, pues allí Colombia empató 4 a 4 con la URSS, un resultado del que vivimos durante 28 años de frustraciones y fracasos de nuestra selección, hasta que clasificamos a Italia 90.

Gus dijo...

Lei su lema cuando era pequeño, valiente frase, un mundial de un maravilloso equipo chileno que quedó tercero solo porque Brasil estaba allí, sino imaginen cómo hubiera sido la historia