viernes, 28 de junio de 2024

La Máquina

Artículo publicado en el número especial de SoccerManía "Los 10 mejores equipos de la historia" 
Por PABLO ARO GERALDES

La polémica da vueltas sobre sí misma: Pelé o Maradona, Maradona o Pelé. ¿Quién fue el mejor jugador de todos los tiempos? La respuesta se circunscribe a los dos monstruos de Brasil y Argentina. Por allí se puede sumar la voz de algunos veteranos europeos o colombianos que dan su voto por Alfredo Di Stéfano. Pero en la Argentina, los abuelos levantan la mano para sumar un nombre al que señala como “mucho mejor que Maradona”: El Charro Moreno.

El apodo de Charro se popularizó a partir de su regreso del fútbol mexicano, pero los hinchas argentinos ya lo identificaban así gracias la gran cantidad de películas mexicanas que suplían la baja producción estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Pedro Infante, Jorge Negrete y Cantinflas le resultaban tan familiares como los ídolos del césped de cada domingo.

Si los hombres de más de 75 años hoy siguen elogiando a Moreno, es en gran parte por lo que demostró en el River Plate de los años ’40, el que pasó a la posteridad por el apodo de La Máquina, el equipo perfecto. Ídolo desde 1935 con la camiseta de la banda roja, fue “gracias” a un hecho que lo tuvo como protagonista cómo empezó a gestarse el quinteto delantero que es referencia ineludible hasta hoy.

Figura convocante de multitudes y de gran ascendencia entre sus compañeros, Moreno fue multado por los dirigentes por lo que entendían una mala actuación ante Independiente, en 1939. Todo el plantel hizo causa común con él y se declaró en huelga. Por varias semanas el equipo titular no salió a la cancha y tuvieron que debutar varios juveniles. Ángel Amadeo Labruna se afianzó y Moreno tuvo que pasar al puesto de entreala derecho.

En los años siguientes los nombres de lo que sería La Máquina empezaron a alternar en el equipo, hasta que se produjo el debut del quinteto mágico, una tarde de 1941, en el match ante Platense: Deambrosi, atacante fijo en la ofensiva riverplatense, no podía jugar y en su lugar haría su estreno un juvenil llegado de Racing, donde lo hacían jugar como defensa. Cesarini le vio “pinta” de delantero a ese flaquito casi debilucho. Se llamaba Félix Loustau y se integró a una línea ofensiva que marcaría por siempre al fútbol argentino, un rosario de cinco nombres que ya son uno solo: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.

River Plate estuvo invicto desde el 6 de julio de 1941 hasta el 14 de junio de 1942. Nadie dudaba: se estaba gestando un equipo impresionante. Acumulaba todas las virtudes: generaba espectáculo con su facilidad para hilvanar jugadas y llegar a la zona de definición. Con semejante marcha arrolladora, obviamente fue campeón en 1941 y en 1942 consiguió el segundo bicampeonato de su historia. Ese año es clave, fue entonces cuando comenzó a gestarse el mito. En ese 1941 jugaron los cinco juntos solamente ese encuentro ante Platense, que ganaron 1-0. Sus maravillas todavía no habían sido bautizadas. Era el amanecer de uno de los equipos más formidables que recuerda la historia del fútbol argentino, un cuadro tan ganador y efectivo como comprometido con la estética del espectáculo, tal como lo manda la escuela riverplatense.

El 7 de junio de 1942 River Plate goleó a Chacarita Juniors 6-2 en su vieja cancha de Villa Crespo. Borocotó, el seudónimo del periodista estrella de la revista El Gráfico, tituló: “Como una máquina jugó el puntero”. Desde esa fecha, comenzó a llamarse La Máquina al quinteto ofensivo, aunque esa tarde no estaban los cinco que quedaron en la historia.

Alcanzaron un grado de sincronización tan elevado que podría decirse que jugaban de memoria. Como enfilaban al área tirando paredes Moreno y Pedernera desde la derecha mientras limpiaban la cancha de rivales. O cómo empezaban por el ala izquierda las figuras poco agraciadas de Labruna y Loustau, entrecruzando posiciones, mareando adversarios. Tenían el desborde por la raya derecha y el centro atrás típico de Muñoz; las gambetas y el despliegue incansable de Loustau; la cortada de Pedernera y la entrada en diagonal del Feo Labruna, que se acercaba al área acelerando, preanunciando el gol. Las tribunas acompañaban de pie sus piruetas, sus movimientos de relojería que no respondían a ninguna lógica.

Labruna fue el gran goleador del fútbol argentino, detrás de Arsenio Erico, paraguayo de Independiente. Moreno y Pedernera marcaban el ritmo de juego sobre la base de la WM, el sistema imperante.

La cima la tocó la tarde de 1942 en que se coronó campeón en La Bombonera, el magnífico estadio de Boca Juniors, con un empate en dos tantos, (ambos de Pedernera) tras ir perdiendo por dos goles y con un hombre de menos. Dirigido por Renato Cesarini, River Plate exhibió siempre un envidiable estado físico, aunque ningún factor estuvo nunca por encima de la calidad de los hombres que ingresaban al campo de juego. En el equipo de los años 40 sobresalieron varios jugadores, no sólo en la ofensiva sino también en la defensa: Yácono, Vaghi y Ferreira. El ritmo de las Copas del Mundo cada cuatro años se alteró por los horrores de la guerra. Suena a adivinación, pero ¿qué hubiese sido de la Selección Argentina si se hubiesen disputado los campeonatos de 1942 y 1946? Con aquella delantera de la Máquina el combinado celeste y blanco pudo haber marcado historia en el planeta entero, no solamente en los campeonatos sudamericanos. Peucelle y Deambrossi alternaban en la delantera con gran asiduidad, pero La Máquina eran ellos cinco. Vale repasar los nombres uno a uno:

Juan Carlos Muñoz era el puntero derecho, “la quinta pata” de La Máquina  como solían señalarlo. Gambeteador, hábil y veloz, siempre estuvo a la sombra de los otros cuatro miembros del ataque. Cuando se recuerda a Muñoz siempre su nombre necesita esa seguidilla de apellidos.

José Manuel Moreno era el Crack, con mayúscula. De notables condiciones técnicas, habilidoso, creador, armonioso en sus movimientos, con capacidad goleadora y formidable cabezazo. En la Primera División argentina sumó casi 200 goles. En 1944 se marchó a México para integrar el España. Volvió en 1946 para regocijo de los riverplatenses. Era, además, un gran personaje de la noche y la bohemia, un eximio bailarín con dotes de galán.

Adolfo Pedernera era El Maestro, un delicado caudillo con personalidad fuerte y fineza en el pie derecho. Es una leyenda del fútbol que en el torneo de 1942 marcó 23 goles, nada menos, y después de más de una década en River Plate recién perdió su puesto con la aparición de un rubio jovencito que daría que hablar: Di Stéfano.

Ángel Labruna era un técnico dentro del campo de juego, con un aprendizaje de tribuna. Los hinchas lo amaron y terminaría siendo el ídolo indiscutido a través de los tiempos y un referente a la hora de hablar de las grandes glorias del club. Ser el máximo goleador de la historia de los clásicos River-Boca (16 tantos) le valió de por vida un sitio en el máximo pedestal de la idolatría riverplatense.

Félix Loustau, con sus medias caídas y su andar desgarbado fue un puntero izquierdo excepcional, un artista de la pelota. Genial inventor de jugadas, intuitivo y efectivo, marcó 101 goles con la camisa abotonada (y generalmente desabotonada) de River de los años 40.

A los cinco los llamaban también Los caballeros de la angustia, porque dominaban, dominaban y dominaban al rival pero recién remataban los partidos en los últimos minutos. La Máquina fue el paradigma del fútbol espectáculo. Sus engranajes funcionaron al unísono entre 1941 y 1946. Su juego además de bello fue siempre efectivo: no bajaron nunca del tercer puesto (1946). Habían sido campeones en 1941, 1942 y 1945 y subcampeones en 1943 y 1944. Ícono ineludible de la memoria genética del fútbol argentino, La Máquina sin embargo fue algo muy esporádico. Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau jugaron juntos nada más que 18 partidos oficiales, en los que redondearon un promedio de un gol por partido.

La estética no puede explicarse desde las estadísticas. Por eso su recuerdo permanece arriba en épocas donde la “efectividad” vale más que la estética. El 17 de noviembre de 1946 salieron juntos por última vez a una cancha. Esa tarde se apagó La Máquina y empezó el mito.

miércoles, 12 de junio de 2024

Todas las mascotas de las Eurocopas

La Eurocopa Italia 1980 se sumó a la costumbre que comenzó en la Copa del Mundo 1966, la de presentar una mascota en cada campeonato. La tradición no se interrumpió desde entonces. Con el muchacho que acompañará la Eurocopa 2020, repasemos esta historia que se escribe (o dibuja, mejor dicho) cada cuatro años y se transforma en una expresión cultural de cada país anfitrión.

Alemania 2024 - Albärt
Llegó el turno de este simpático osito "con grandes ideas", según reza el propio lema de la UEFA. Su nombre surgió de una votación realizada entre niños de las escuelas europeas que formaron parte del programa UEFA Football in Schools. Albärt se impuso con un 32% sobre los otros nombres propuestos:  Bärnardo, Bärnheart y Herzi von Bär. Es el sexto animal en convertirse en mascota de la Eurocopa.

Europa 2021 - Skillzy
La presentación de este muñeco despertó tanta decepción como indignación. "No podía ser más fea", fue el comentario generalizado tras su aparición... Con ropa de entrenamiento, capucha y pupilas dilatadas (vaya uno a saber por qué), más que encantar asustó a los pibes. De 2020 pasó para 2021.

Francia 2016 - Super Victor
Excelente imagen la del francesito jugador y superheroe a la vez. Domina el balón siempre con una sonrisa, como los cracks de verdad.


Polonia-Ucrania 2012 - Slavek y Slavko
Otra vez la encargada fue la compañía Warner Bros. Estos mellizos habrán nacido exactamente en la frontera, porque uno es polaco y el otro ucraniano, un caso que merece un estudio complejo. Al igual que en 2008, sus camisetas juntas forman el año.


Austria-Suiza 2008 - Trix y Flix
Como las banderas de ambos países son rojas y blancas, la Warner Bros., no tuvo tanto problema para ilustrar a estos amigos jugadores de repetido peinado modernoso y actitud hiperquinética.


Portugal 2004 - Kinas
Su nombre deriva de "Quinas", que son los cinco pequeños escudetes azules que aparecen en el escudo luso y también dentro de la esfera armilar de su bandera. Se trata de un niño que viste el uniforme del equipo nacional anfitrión, conocido como la "Selecção das Quinas".


Bélgica-Holanda 2000 - Benelucky
La mezcla perfecta: un león holandés con cola y cuernos de diablo belga. El nombre Benelucky, es un acrónimo de "Benelux" (térnimo que define a la región de lgica, Holanda (Netherlands) y Luxemburgo, terminado en "lucky" (buena suerte). Su melena conforma los colores de las dos banderas.


Inglaterra 1996 - Goaliath
Con el mismo estilo del leoncito Willie de 1966, los ingleses volvieron a recurrir al felino que engalana el escudo de su camiseta nacional, junto a las rosas. Eso sí, tiene carita amigable.


Suecia 1992 - Rabbit
Los suecos tomaron la posta alemana y con 0% de creatividad presentaron el mismo conejo que había sido mascota cuatro años antes. Sólo le cambiaron el color y la indumentaria. Flojo...


Alemania Federal 1988 - Berni
Un típico conejo gris alemán vestido de futbolista, aunque no con el uniforme de la Nationalmannschaft sino con los colores de la bandera germana. La vincha y las muñequeras lo volvieron más canchero.


Francia 1984 - Péno
Los galos no podían elegir otra mascota que no fuera un gallito, símbolo nacional. Claro que esta vez lo vistieron con el tradicional atuendo tricolor y lo hicieron jugador de fútbol.


Italia 1980 - Pinocchio
Basado en el popular personaje infantil, se trata de un muñeco de madera con una larga nariz que para la ocasión fue pintada con los colores italianos. En su bonete lucía el nombre del campeonato.

lunes, 27 de mayo de 2024

All Pacific, el combinado peruano-chileno

Entre octubre de 1933 y febrero de 1934 un combinado peruano-chileno recorrió doce países y 23 ciudades de Europa como embajador del estilo que se estaba consolidando en la región. Fue el primer equipo sudamericano que jugó en suelo inglés, disputó 39 partidos y se lo conoció como Combinado del Pacífico.

Por PABLO ARO GERALDES

A comienzos de la década del '30 el empresario peruano Jack Gubbins pensó que sería un éxito comercial llevar hacia Europa a un seleccionado del Pacífico conformado por jugadores de Perú y de Chile, dos países que ya había participado en la primera Copa del Mundo, en Montevideo. 

Cuenta Enrique Roel Miranda en su libro ¡Y dale U! Enciclopedia del deporte peruano que el plantel se conformó con 13 jugadores de Universitario, dos de Alianza, dos de Atlético Chalaco y cuatro chilenos del Colo-Colo. Al equipo se lo bautizó "Combinado del Pacífico" porque este nombre refería a las costas del Pacífico sudamericano y la delegación podría ser más fácilmente identificada con la nacionalidad de los futbolistas que la componían, pero los cables de agencias como Associated Press y United Press lo citaban como "Team Peruano-chileno", ya que la prensa se interesó más por los países que por la referencia geográfica. Para los medios internacionales fue "All Pacific".

Aquella selección binacional se mostró como una vía para mejorar las relaciones internacionales entre ambos países, que entre 1879 y 1884 se habían enfrentado en la Guerra del Pacífico (Chile contra los aliados Perú y Bolivia), pero por sobre todo fue un ambicioso proyecto que le permitió a los organizadores y a los jugadores obtener un rédito económico.

"El origen de la excentricidad fue por el presidente del Colo-Colo, Walter Sanhueza. Estaba en Perú acompañando una gira de su equipo hasta que se le encendió la lamparita y se dio cuenta que el negocio no estaba en enfrentar a Alianza Lima, a Universitario y a Atlético Chalaco tal como ya había hecho, sino que debía juntar a sus mejores jugadores y armar una selección con los peruanos más destacados para visitar otros países", reseña Edwin Jiménez Rojas en su libro Selección Peruana 1924-1939. Así fue que Sanbueza encontró el apoyo del empresario Gubbins, de ascendencia irlandesa, y quien alistó todo para comenzar viaje a comienzos de septiembre.

La delegación tomó forma con 17 futbolistas peruanos y cuatro chilenos:

Jugadores de Universitario (Perú)
Juan Criado (arq)
Arturo Fernández (def)
Ricardo Del Río (def)
Eduardo Astengo (med)
Vicente Arce (med)
Alberto Denegri (med)
Plácido Galindo (med)
Enrique Landa (med)
Teodoro Lolo Fernández (del) Carlos Tovar (del)
Pablo Pacheco (del)
Luis Emilio de Souza Ferreira (del)
Alfredo Alegre (del)
Jugadores de Alianza (Perú)
Juan Humberto Mago Valdivieso (arq) Carlos Alejandro Manguera Villanueva (del)
Jugadores de Atlético Chalaco (Perú) Antonio Maquilón (def)
Alfonso Saldarriaga (def) Jugadores de Colo-Colo (Chile) Juan Montero (med) Guillermo Chato Subiabre (del) Roberto Luco (del) Eduardo Schneeberger (del)
* Algunos reportes mencionan a jugadores de apellido Sastre, Boliano y Morachini:
puede tratarse del segundo apellido de algunos de los ya mencionados.
El combinado tenía nombres de experiencia internacional, en aquellos años de escasa competencia. Astengo, Denegri, Galindo, Maquilón y Saldarriaga habían sido parte de la selección peruana que disputó el Campeonato Sudamericano en Buenos Aires, en 1929. Además, Astengo, de Souza Ferreyra, Denegri,  A. Fernández, Galindo, Maquilón, Pacheco, Valdivieso y Villanueva fueron en 1930 a la primera Copa del Mundo, en Montevideo. Del lado de los chilenos, Subiabre jugó el Mundial uruguayo y fue el goleador de su equipo, con 4 tantos: ¡le marcó a los tres rivales, Mexico Francia y Argentina!

Todo ocurrió en Europa en 1933 y se prolongó hasta febrero de 1934. Y los resultados, en un total de 39 compromisos, fueron 13 victorias, 13 empates y 13 derrotas. El goleador fue Teodoro Fernández, a quien apodaban "El cañonero" con 48 conquistas.

La aventura comenzó el 3 de septiembre de 1933, cuando el Alkmaar zarpó de El Callao con rumbo a Liverpool. Se iniciaba la jira (así se escribía entonces) este seleccionado que llevaba una camiseta blanca y en el pecho lucía juntas las banderas de Perú y Chile.

La primera escala de la travesía fue Manta, Ecuador, pero en aquel puerto no consiguieron rivales. Cruzaron el Canal de Panamá y ya en el Caribe, tuvieron sus primeros enfrentamientos: el 11 de septiembre vencieron 7-0 al Curaçao y tres días más tarde superaron 5-1 a un cuadro panameño (más abajo está el detalle de todos los partidos).

El cruce del Atlántico no estuvo exento de dificultades: tempestades y problemas en el buque, aunque lo peor le sucedió al delantero peruano Luis Emilio de Souza Ferreira. Sufrió apendicitis en los últimos once días de viaje y al arribar a Liverpool su cuadro se había agravado. Ya en Dublin, lo operaron y salvó su vida, aunque no pudo jugar sino hasta el final de la gira. De Souza Ferreira, quien en 1930 había anotado el primer gol peruano en la historia mundialista, tuvo una larga vida y murió en 2008 a los 100 años.

El diario El Comercio, de Lima, cubrió toda la gira y gracias a sus reportes se puede rememorar la campaña realizada en Europa.

Antes del debut, el plantel fue recibido por el gobierno irlandés, por el propio Éamon de Valera, presidente del Consejo Ejecutivo del Estado Libre de Irlanda y figura emblemática de la independencia.

El estreno fue en Dublin, el 1 de octubre, ante unas 35.000 personas, con un empate 1-1 frente al Bohemian FC. Resumió El Comercio que "peruanos y chilenos han fusionado sus características de juego constituyendo una buena representación del fútbol sudamericano". La UP daba cuenta que: "el grupo peruano-chileno jugó un lucidísimo football, con todas las reglas del arte, mereciendo grandes aplausos", mientras que AP rescató: "en el primer tiempo, los sudamericanos demostraron rapidez y pericia en el juego, pero abusaron de los pases cortos".

Imágenes de su paso por Irlanda

Las islas británicas los vieron pasar de un país a otro: igualaron con el Glentoran en Belfast (Irlanda del Norte), en Escocia cayeron ante el Celtic en Glasgow y ya en Edimburgo, bajo una lluvia torrencial y viento fuerte, volvieron a perder, esta vez contra Heart of Midlothian. En todos los partidos la presencia del conjunto sudamericano despertaba enorme interés. Los esperaba Inglaterra, la cuna del fútbol.

El primer duelo en suelo inglés fue una dura derrota 6-1 ante Newcastle United pero el combinado se rehabilito en Londres con un empate 2-2 ante West Ham United. Fue una batalla brava y tras el pitazo final el chileno Luco, autor del segundo gol, se desmayó. Escribió Daily Mirror: "Desde el punto de vista del arte, la velocidad y la malicia, los visitantes fueron fácilmente los dueños de la situación, y en la forma con que sorprendieron a sus rivales, menos científicos, frecuentemente hicieron que el público de ocho mil espectadores se desatara en carcajadas".

Cruzaron el Canal de La Mancha y los esperaban semanas de trenes y hoteles. La parada en Holanda dibujó una sonrisa, con una victoria 3-0 sobre el Sparta de Rotterdam. De allí viajaron a Checoslovaquia y enfrentaron a un rival con el mismo nombre: el Sparta de Praga, en la celebración del 40º aniversario del club, que ganó 2-1. Al día siguiente, así de vertiginosa era la gira, empataron 2-2 con Slavia, también de la capital checa. Todos destacaban la actuación del arquero Juan Valdivieso: "un jugador capital es su excelente portero Valdivieso, absolutamente uno de los mejores que se ha conocido en Múnich". La ciudad bávara había sido la siguiente escala, en la que cayeron 2-1 ante el Bayern.

En aquel 1933 Alemania comenzaba a vivir la pesadilla del nazismo. En marzo las Schutzstaffel (SS), la guardia de élite de Adolf Hitler, había establecido un campo de concentración a las afueras de la ciudad de Dachau para encarcelar la oposición política al régimen. La censura a opositores y la persecución de las minorías ya había comenzado.

Si bien los medios peruanos destacaban las actuaciones de Lolo Fernández y Alejandro Villanueva, los chilenos, en cambio, resaltaban la participación de colocolino Eduardo Schneeberger, nacido en Temuco de familia germana. Hablaba perfectamente el alemán y durante esos días fue el traductor de sus compañeros. 

El Führer estaba en la tribuna cuando jugaron en Berlín e invitó a los jugadores a una recepción oficial. Cuando saludó a la delegación y vio el buen trato del maestro de ceremonias, se dice que le ofreció quedarse en tierras germanas, para jugar en el Herta. La oferta -si existió- fue rechazada. A Schneeberger lo conocían por el curioso apodo de Montón Chico: la referencia llevaba a otro sobrenombre pintoresco, el de su primo Carlo Schneeberger, a quién el ingenio popular le puso Montón de Letras. Aunque Carlo -también jugador de Colo-Colo- no integra la nómina oficial, aparece en varias fotografías de la gira. 

Sergio González Miranda cuenta en su libro Las historias que nos unen que "En Alemania, la selección peruano-chilena continuó con su labor proto-diplomática al presentarse en el stadium Munich 1860 con banderas de ambos países, las que ofrecieron a los jugadores contrarios. Asimismo los deportistas sudamericanos visitaron el monumento a los guerreros de 1870, dedicado a los combatientes de la guerra franco-prusiana que se iniciara ese año, al que ofrendaron un arreglo floral". Este tipo de actos lo repitieron en París, donde homenajearon al Soldado Desconocido antes de igualar 2-2 con el Club Français.

Aportando más anécdotas a esta travesía histórica, Edwin Jiménez Rojas escribió que "El Chato Subiabre no se destacó tanto adentro de la cancha sino por sus platos de comida típicos de su país que le preparaba a los peruanos en el viaje. Además, en su experiencia a los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928 había tomado la costumbre de pasar largas horas leyendo y difundió en el equipo la práctica". Meses de convivencia habían unido los lazos de amistad.

El resto de noviembre anduvieron recorriendo el sur de Francia, donde jugaron varios partidos en la Costa Azul, antes de tomar el rumbo oeste, hacia España. Pero comenzaron con mala pisada. Un gran problema se suscitó cuando Reynaldo Gubbins (hermano de Jack Gubbins) aceptó jugar dos partidos el mismo día, el 8 de diciembre (feriado, día de la Inmaculada Concepción), en Madrid y en Barcelona. Dividir el plantel en dos no alcanzaba y su solución fue contratar a tres jugadores franceses y un austríaco. No fue una buena idea hacer este experimento ante dos de los rivales más poderosos de la gira. El Barcelona lo batió 4-1 pero el Real Madrid los aplastó con un impiadoso 10-1. Había llegado con gran expectativa a la capital española y la goleadas vapuleó su imagen. El Comercio escribió: "...La concertación de dos partidos fraccionando el equipo peruano-chileno significaba una aventura comercial y nada más, ya que los resultados deportivos podían adelantarse. Al empresario de la gira ha tenido que interesarle más la parte económica que la deportiva y por eso ajustó los dos partidos, sin importarle seguramente sus consecuencias". Aquel día de las abultadas derrotas jugaron con una camiseta blanca, llevando en el pecho bordadas las banderas de ambas naciones.

El historiador peruano Daniel Parodi Revoredo reseña que estas estrepitosas derrotas minaron el interés de los españoles por ver al combinado del Pacífico y en lo que quedó de diciembre apenas consiguieron jugar dos partidos más, pero tuvieron que partir nuevamente a Francia (empataron con Saint-Etienne) e Italia (igualdad con el Pro Vercelli). Por entonces empezaron los rumores de malestar y ganas de volver de varios jugadores, principalmente los chilenos y los de Alianza Lima. La magia se había terminado.

La celebración del año nuevo los encontró en el mar, volviendo. El 1° de enero de 1934, los jugadores expresaron su intención de volver a casa y Gubbins lo entendió, pero las Islas Canarias se convirtieron en algo más que una escala en el cruce del océano: fueron toda una gira dentro de la gira, donde permanecieron por más de un mes.

El 6 de enero vencieron al Marino FC en Las Palmas de Gran Canaria, pero ya se había hecho saber el malestar de los clubes que reclamaban el pronto retorno de sus jugadores. 

Primero los chilenos pidieron el regreso. Alianza reclamaba por telegrama e imponía un plazo de 24 horas para que se le emitiera el pasaje a Valdivieso y Villanueva. Pero Universitario, responsable deportiva de la gira, retrucó con un inciso del contrato que establecía que los pasajes de retorno solamente podían emitirse si eran solicitados por el capitán del equipo (Placido Galindo) y que esto no solo se aplicaba a los jugadores de la U sino a toda la delegación. La postura de Universitario fue contundente: "...no es posible que un cuadro que sale de jira al extranjero pueda verse desintegrado en cualquier momento por satisfacer caprichos de jugadores que no aprecian lo que significa cumplir una responsabilidad. Así como los chilenos han solicitado su pasaje en Tenerife; Villanueva y Valdivieso los han podido pedir en Londres, Pacheco y Lolo en París, y Astengo y Arce en Barcelona, y el empresario se hubiera encontrado con que en lugar de llevar un equipo de deportistas que iban a cumplir un contrato perfecto, se había embarcado una colección de jóvenes a quienes iba a pasear por toda Europa y a quienes iba a regresar a Lima tan luego se cansaran del paseo, dejándolo a él sin poder cumplir sus compromisos y sin poder defender sus intereses".

Alianza retrucó fuerte en la letra del jugador y dirigente Kochoy Sarmiento: "...mal puede llamarse capricho, ni mucho menos no saber aquilatar lo que significa cumplir una responsabilidad al hecho de que por hallarse en mala situación, soliciten que el Club (Universitario) gestione su inmediato regreso. La falta de cumplimiento de los compromisos que el empresario adquirió no obliga a nuestro jugadores a postergar indefinidamente una situación contraria a sus intereses".

El 25 de enero, después de un 2-2 ante la Unión Deportiva Salamanca, en Tenerife, un cable de United Press informó que "todos los elementos del combinado están en Tenerife y no es cierto que se haya embarcado ninguno para Sur América. Desmiéntese la falsa información sobre la fuga del empresario. También es falso que se haya pedido fondos para el regreso del combinado".

Finalmente, el 17 de febrero golearon en Las Palmas al Marino FC por 7-1 y se fueron a preparar las valijas. Al día siguiente abordaron el barco Virgilio, para volver a cruzar el Atlántico. Llegaron al puerto del Callao el 7 de marzo, justamente seis meses después de haber zarpado. Allí fueron recibidos por una muchedumbre emocionada.



EL RESUMEN DE LOS PARTIDOS

Fecha - lugar - rival y resultado 

11-9-1933 - Willemstad, Curaçao: Curaçao 0-7 Perú-Chile
14-9-1933 - Colón, Panamá: Colón Rangers 1-5 Perú-Chile
1-10-1933 - Dublin, Estado Libre de Irlanda: Bohemian 1-1 Perú-Chile 
2-10-1933 - Belfast, Irlanda del Norte: Glentoran 1-1 Perú-Chile 
4-10-1933 - Glasgow, Escocia: Celtic 2-1 Perú-Chile 
9-10-1933 - Edimburgo, Escocia: Heart of Midlothian 3-0 Perú-Chile
11-10-1933 - Newcastle, Inglaterra: Newcastle United 6-1 Perú-Chile 
16-10-1933 - Londres, Inglaterra: West Ham United 2-2 Perú-Chile 
25-10-1933 - Rotterdam, Holanda: Sparta Rotterdam 0-3 Perú-Chile
28-10-1933 - Praga, Checoslovaquia: Sparta Praha 2-1 Perú-Chile
29-10-1933 - Praga, Checoslovaquia: Slavia Praha 2-2 Perú-Chile
1-11-1933 - Múnich, Alemania: Bayern München 2-1 Perú-Chile
5-11-1933 - Dresden, Alemania: (*
11-11-1933 Berlín, Alemania: Berlin XI 3-1 Perú-Chile
12-11-1933 - París, Francia: Club Français 2-2 Perú-Chile
18-11-1933 - Montrouge, Francia: Paris "Entente" XI 2-2 Perú-Chile (**
19-11-1933 - Montpellier, Francia: SO Montpellier 2-1 Perú-Chile
24-11-1933 - Nice, Francia: OGC Nice 2-5 Perú-Chile
30-11-1933 - Nice, Francia: OGC Nice 4-4 Perú-Chile
4-12-1933 - Nice, Francia: Côte d'Azur XI 4-4 Perú-Chile
8-12-1933 - Barcelona, España: Barcelona 4-1 Perú-Chile 
8-12-1933 - Madrid, España: Madrid XI 10-1 Perú-Chile 
17-12-1933 - Saint-Étienne, Francia: Saint-Étienne x-x Perú-Chile (***
26-12-1933 - Sanremo, Italia: US Pro Vercelli 1-1 Perú-Chile
6-1-1934 - Las Palmas de G.C., España: Marino FC 2-1 Perú-Chile
7-1-1934 - Las Palmas de G.C., España: Real Victoria 3-1 Perú-Chile
13-1-1934 - Las Palmas de G.C., España: Real Victoria 2-3 Perú-Chile
15-1-1934 - Las Palmas de G.C., España: Marino FC 0-2 Perú-Chile
18-1-1934 - Santa Cruz de Tenerife, España: CD Tenerife 3-1 Perú-Chile
21-1-1934 - Santa Cruz de Tenerife, España: CD Tenerife 2-2 Perú-Chile
25-1-1934 - Santa Cruz de Tenerife, España: UD Salamanca 2-2 Perú-Chile
3-2-1934 - Las Palmas de G.C., España: Athletic Las Palmas 0-3 Perú-Chile
9-2-1934 - Las Palmas de G.C., España: CD Gran Canaria 0-1 Perú-Chile
14-2-1934 - Las Palmas de G.C., España: Real Victoria 1-1 Perú-Chile
17-2-1934 - Las Palmas de G.C., España: Marino FC 1-7 Perú-Chile

??/??-1934 - Las Palmas de G.C., España: Sportivo 1-0 Perú-Chile
??/??-1934 - Las Palmas de G.C., España:  Real Victoria 1-2 Perú-Chile
??/??-1934 - Las Palmas de G.C., España:  Real Victoria 0-0 Perú-Chile
??/??-1934 - Las Palmas de G.C., España:  CD Tenerife 0-0 Perú-Chile
?/??-1934 - Las Palmas de G.C., España:  UD Salamanca 0-0 Perú-Chile

En total son 39 partidos: 13 victorias, 13 empates y 13 derrotas. Según varias fuentes, Lolo Fernández fue el goleador del equipo, con 48 tantos.

(*) Aunque este partido se ha anunciado, no hay registros.
(**) Entente = Racing Club de Paris + Club Français
(***)  empate sin resultado confirmado

Al retornar de la gira el delantero chileno Roberto Luco (foto) fue contratado por Boca Juniors, equipo con el que fue campeón de Argentina en 1934 y 1935.

En 1935, el fútbol continental volvió a reunirse, en el Sudamericano disputado en Lima. Allí Arce, Denegri, Arturo Fernández, Teodoro Fernández, Tovar, Valdivieso y Villanueva formaron parte de la selección peruana, mientras que Eduardo Schneberger defendió la casaca chilena.

Un año más tarde, en los Juegos Olímpicos de Berlín, Perú deslumbró a los aficionados con la presencia de A.Fernández, T.Fernández, Tovar, Valdivieso y Villanueva, mientras Alberto Denegri había dejado su puesto en el mediocampo para convertirse en el entrenador.