jueves, 11 de abril de 2024

Copa Libertadores: campeones como jugador y como DT


Solamente ocho jugadores campeones de la Copa Libertadores volvieron a levantar el trofeo en su rol de entrenador; cinco argentinos, dos uruguayos y un brasileño:

Humberto Maschio Bandera de Argentina
Racing 1967 / Independiente 1973

Roberto Ferreiro Bandera de Argentina
Independiente 1964 y 1965 / Independiente 1974

Luis Cubilla Bandera de Uruguay
Peñarol 1960 y 1961, Nacional 1971 / Olimpia 1979 y 1990

Juan Martín Mujica Bandera de Uruguay
Nacional 1971 / Nacional 1980

José Omar Pastoriza Bandera de Argentina
Independiente 1972 / Independiente 1984

Nery Pumpido Bandera de Argentina
River Plate 1986 / Olimpia 2002

Marcelo Gallardo Bandera de Argentina
River Plate 1996 / River Plate 2015 y 2018

Renato Gaúcho Brasil
Grêmio 1983 / Grêmio 2017

Luis Cubilla, tres veces campeón como
jugador y dos más como DT.

sábado, 6 de abril de 2024

El primer Alemania-España

El 12 de mayo de 1935 se enfrentaron por primera vez Alemania y España, dos seleccionados con profunda historia futbolística y política.

Hace casi nueve décadas, 74 mil germanos abarrotaron las tribunas del Müngersdorfer Stadion, de Köln (Colonia) para ver a la Nationalmannschaft frente al seleccionado de España, que llegaba luego de una gran actuación en la Copa Mundial de 1934 y con estrellas vascas de renombre continental como Jacinto Quincoces, Leonardo Cilaurren, José Muguerza, José Iraragorri, Luis Regueiro o Isidro Lángara.

Los capitanes Quincoces y Gramlich
junto al árbitro Langenus
La gala de lujo tuvo también a un árbitro de renombre: el belga Jan Langenus, el mismo que en 1930 había dirigido en Montevideo la final de la primera Copa del Mundo, entre uruguayos y argentinos.

Las entradas llevaban varios días agotadas y el partido se dio en un clima de "nacionalismo desbordado", como lo describe el diario La Vanguardia. Se concedía una importancia sensacional a esta lucha. Todo el estadio estaba rematado de banderas con la cruz esvástica.

Para entenderlo, hay que retroceder 80 años: se trataba de la Alemania del III Reich contra la II República Española. La Alemania de Adolf Hitler que ya prendía alarmas en Europa vs. la España republicana y democrática que un año después sufriría el estallido de la Guerra Civil.

Entre las autoridades presentes estaba Bernhard Rust, ministro de Educación del III Reich, responsable de las purgas de judíos en la Universidad, junto al alcalde de Colonia, Günter Riesen, quien desplazo a Konrad Adenauer (años después canciller de la República Federal de Alemania). En representación de la visita fue el embajador en Berlín, Francisco Agramonte y Cortijo.

Cuando ingresó la selección española los alemanes hicieron un pasillo con el brazo derecho en alto, el típico saludo nazi.

Alemania tenía un equipo poderoso y de entrada hizo sentir la presión sobre el arco de Eizaguirre. A los 11 minutos se abrió el marcador, como lo contaba el periódico La Vanguardia: "Bender pasa a Conen, éste lo cruza al ala derecha, al mismo tiempo que avanza sobre nuestra puerta. Lehner centra después de deshacerse de Zabalo. Quincoces falla al intentar el despeje y Conen se hace con la pelota y, sin pararla, envía un impotente tiro cruzado que, después de dar en el larguero, llega hasta la red en forma imparable. El entusiasmo de jugadores y público alemanes se desborda".

Los de rojo no se achicaron y aguantaron los embates germanos. De la misma crónica de La Vanguardia, el relato del empate español, a los 28 minutos: "En los terrenos de nuestra defensa, Iraragorri se hace con el balón y cede a Luis Regueiro. Este, en una de sus clásicas fintas, avanza rápido y cede excelentemente a Vantolrá. El extremo catalán recoge la pelota y, sin pararla, la cede en bien medido centro a Lángara. Cuando éste se dispone a rematar, es cargado violentamente por un defensa alemán, que produce la caída del jugador asturiano. Pero Lángara, en el suelo, en dificilísima posición, lanza un tiro rápido y bien dirigido, que se cuela por entre los palos del marco alemán sin que Buchloh pueda evitarlo".

Isidro Lángara
Sobre el filo del pitazo final del primer tiempo, llegó el segundo gol visitante: "Se inicia la jugada en Lecue, que pasa a Gorostiza; éste, en gran escapada, se interna, y en lugar de enviar un tiro que hubiera sido difícilmente producido, centró la pelota con tiro largo, que recogió Vantolrá de cabeza, para ponerla al alcance de Lángara. La rapidez con la que hicieron esos cambios desconcertó a los zagueros alemanes que se descolocaron y dejaron solo a Lángara, que, a bocajarro, lanzó un enérgico y cruzado disparo fuera del alcance de guardameta alemán".

El público terminó aplaudiendo a los vencedores, a quien la prensa llamaba "los rojos", mucho antes de ser "La Roja".

El Berliner Tageblatt analizó el triunfo de Lángara y sus compañeros: "Los españoles, los cuales no hemos de olvidar que son profesionales, se revelaron como estupendos artistas en el manejo de la pelota, y lucharon con un temperamento del que sólo los meridionales son capaces".

España posando en el Müngersdorfer Stadion
En el sitio valenciano Plaza Deportiva, Álvaro González resumió la suerte que corrieron varios de los protagonistas de aquel primer Alemania-España cuando la sangre corrió por Europa: "El defensa Paul Janes hizo la guerra en la marina nazi, después se ganó la vida como entrenador. Ernst Lehner llegó a ser soldado, aunque se licenció en mitad de la guerra para seguir siendo futbolista. El resto del once siguió jugando durante el conflicto mundial.

De España, Gorostiza, al principio de la Guerra Civil Española estuvo a las órdenes del Gobierno de Euskadi, pero cuando cayó Bilbao, cambió de bando y se unió a los voluntarios requetés carlistas. El autor de los dos goles, Lángara, luchó en el bando republicano y se exilió en Argentina y México. Cilaurren también se exilió en América y llegó a jugar en el River Plate. Muguerza se instaló en México. También a México fue Luis Regueiro, donde su hijo llegó a jugar con la selección. Idéntico caso que el de su compañero Martín Vantolrá, cuyo hijo fue también internacional con la selección azteca y disputó el Mundial del 70".

La historia de los jugadores vascos continuó en el exilio con la Euskal Selekzioa, que recorrió Europa y América denunciando la sangrienta alianza entre Francisco Franco y Adolf Hitler, que antes de que estallara la II Guerra Mundial "ensayaron" un bombardeo aéreo sobre la población civil de Gernika. Aquel equipo se incorporó al campeonato mexicano 1938/39 y recomiendo ver el documental "Euzkadi, un equipo de hermanos", de Enrique Ballesteros, haciendo click aquí.

Alemania: Fritz Buchloh - Paul Janes, Willy Busch - Rudolf Gramlich, Reinhold Münzenberg, Jakob Bender - Ernst Lehner, Karl Hohmann, Edmun Conen, Josef Rasselnberg, Josef Fath.
Entrenador: Otto Nerz

España: Guillermo Eizaguirre - Ramón Zabalo, Jacinto Quincoces - Leonardo Cilaurren, José Muguerza, Simón Lecue - Martín Vantolrá, José Iraragorri, Isidro Lángara, Luis Regueiro, Guillermo Gorostiza.
Entrenador: Amadeo García Salazar

A los 54 minutos España introdujo dos modificaciones: Pedro Regueiro reemplazó a Lecue y Pedro Areso a Quincoces.

Goles: Conen (11'), Lángara (28'), Lángara (45').




La revancha se disputó en 1936 en el estadio de Montjuic, Barcelona, partido del que se guarda un excelente testimonio fílmico.

El seleccionado alemán que visitó Barcelona



jueves, 4 de abril de 2024

Isidro Lángara: el vasco inolvidable


Por PABLO ARO GERALDES

Infinidad de veces los hinchas se preguntaron: si casi la mitad de los argentinos lleva un apellido español, si su inmigración se hizo de a millones y hoy su colectividad es de las más extensas, ¿por qué el Deportivo Español no es el equipo más popular del país? La respuesta es sencilla: llegó tarde al reparto de hinchas.

Cuando se fundó el club de la colectividad española, el 12 de octubre de 1956, los vascos, gallegos, asturianos, andaluces, etc. que vivían en la Argentina (y sus descendientes) ya eran hinchas, en su mayoría, de San Lorenzo de Almagro.

Génova, 1934: Lángara ante el arquero brasileño
Pedrosa, en el primer partido de España en
la historia de la Copa del Mundo.
Hacia fines de los años '30, miles de españoles encontraron refugio y brazos abiertos en la Argentina, escapando del horror de la Guerra Civil. Pero la explicación de esta identificación de los españoles con el equipo del barrio porteño de Boedo no es racional. Fue un amor a primera vista que se selló para siempre el 21 de mayo de 1939, apenas dos días después del desfile de la victoria de Francisco Franco en Madrid. Y el protagonista excluyente fue el vasco Isidro Lángara, un centrodelantero que llegaba desde México con laureles de goleador. Las noticias de su talento tenían un aval importante: en San Lorenzo ya jugaba el vasco Ángel Zubieta, quien lo había acompañado en la Selección de Euskadi que había deslumbrado en el exilio. Además, Guillermo Stábile lo había visto en Europa y le garantizó a los dirigentes sanlorencistas: "Con Lángara usted compra goles seguro".

Un barco lo traería desde México, donde había vivido unos años de su exilio, mientras su tierra vasca se desangraba por la Guerra Civil, acosada por la sombra asesina del 'Generalísimo' Francisco Franco, que quería imponer una España única, la suya, sin respetar las identidades nacionales de vascos, gallego, catalanes...

Ese domingo de otoño marcó a fuego la relación entre los hispanos y San Lorenzo. Por la 10ª fecha del campeonato, River Plate visitaba el Gasómetro de Avenida La Plata. Por la mañana recaló en el puerto de Buenos Aires el buque que traía a Lángara desde las costas aztecas, y a algún "desubicado" se le ocurrió proponerle jugar en un par de horas, sin tener en cuenta que venía de casi dos semanas de viaje. Pero el vasco, ansioso por reencontrarse con Zubieta, y orgulloso de ser un embajador deportivo de Euskal Herria, dijo que sí.

Los primeros 45 minutos fueron imborrables: Lángara marcó cuatro goles; a los 7', a los 13', a los 21' y a los 39'. La radio transmitía los goles de este grandote desconocido para el fútbol argentino. Nadie sabía quién era este nuevo ídolo que humillaba al poderoso River que tenía a jugadores de la talla de Minella, Moreno, Pedernera y Peucelle, un germen de lo que sería La Máquina.

No había marcha atrás, esa tarde todos los españoles, perseguidos o no, republicanos y falangistas, sintieron que Isidro Lángara era un motivo de orgullo nacional y se encariñaron para siempre con la camiseta roja y azul de San Lorenzo.

En total, el vasco hizo 110 goles para el equipo de Boedo, en 198 partidos hasta 1943. Es el séptimo goleador de la historia del club.
El Gasómetro revienta de gente, el fondo de River Plate no entiende nada: ¿de dónde salió este grandote? Es Isidro Lángara: del barco que lo trajo de México, directo al corazón de San Lorenzo de Almagro.

Su historia
Nacido en Pasaia, unos kilómetros al este de Donosti (Guipúzcoa), el 15 de mayo de 1912. Isidro Lángara brilló con toda su intensidad en el fútbol español de los años 30. Había comenzado en modestos equipos de su País Vasco natal, como el Siempre Adelante de Pasaia, el Andoain y, finalmente, el Tolosa CF. A los 18 años, en 1930, firmó para el Real Oviedo, con el que triunfaría hasta erigirse como uno de los jugadores más importantes de su historia. Fue Pichichi en las Ligas de 1934 (27 tantos), 1935 (26) y 1936 (27). Sus descollantes actuaciones con la casaca azul del Oviedo, lo llevaron a ser seleccionado para jugar el Mundial Italia 1934. Su promedio de gol con la Selección Española es impresionante: 17 en 11 partidos.

Su era dorada con Oviedo se cortó de manera dramática en julio de 1936, con el estallido de la Guerra Civil. En esa primera etapa con el Oviedo Lángara jugó 220 partidos oficiales y marcó 281 goles.

Durante el conflicto, Lángara combatió en el bando republicano. En 1937 se enroló en la Selección de Euskadi, el equipo nacional creado por el Gobierno Vasco para recaudar dinero en Europa para los refugiados vascos y realizar propaganda en favor del Gobierno Vasco y la República. En la Euskal Selekzioa coincidió con muchos de los mejores futbolistas vascos de la época como Luis Regueiro, Guillermo Gorostiza o Txato Iraragorri. El Euzkadi brilló en su gira europea, pero tras caer Bilbao en manos franquistas la Selección partió hacia América para proseguir su derrotero, pasando por Cuba, México y Argentina.

Finalmente esta Euskal Selekzioa se afincó en México, donde jugó la Liga Mayor de 1938/39 con el nombre de Club Deportivo Euzkadi. Fue la selección del torneo azteca y terminaron en el segundo puesto. En abril de 1939 finalizó la guerra con la derrota republicana y la Selección de Euzkadi se disolvió. Varios volvieron a Euskal Herria pero Lángara optó por seguir exiliado y buscar equipo en Argentina, donde su ex compañero y amigo Zubieta lo esperaba en San Lorenzo de Almagro
Isidro Lángara y Rinaldo Martino

En 1942 San Lorenzo viajó a México, donde disputó diez partidos. El equipo azulgrana marcó 42 goles, 23 de los cuales fueron del querido Lángara. Y se quedó. En 1943, año del comienzo de la Liga profesional mexicana, fue contratado por el Real Club España. Lángara hizo 27 goles en su primer temporada, el siguiente año marcó 38 goles y un año después 40. En México fue dos veces goleador (1944 y 1946) y ganó una Liga y una Copa.

En 1946 puso fin a su exilio y volvió a España, donde jugó nuevamente para el Real Oviedo. Fueron dos temporadas en las que vio acción en 29 partidos; marcó 23 goles.

Retornó a México, donde dejó el fútbol y se quedó a vivir allí. Entre 1950 y 1951 se dirigió a Unión Española de Chile y luego fue DT el Puebla (México), con el que conquistó la Copa México en 1953. En 1955 fue entrenador de San Lorenzo de Almagro. El 21 de agosto de 1992 murió Andoain, en su amado País Vasco.

El fútbol argentino lo recuerda y San Lorenzo de Almagro lo tienen en su galería de jugadores inolvidables.


Documento de identidad chileno, otorgando en 1950,
cuando fue a dirigir a la Unión Española.