miércoles, 14 de marzo de 2007

Un uruguayo en el fin del mundo

Artículo publicado en la revista Fox Sports del diario El País, de Montevideo, en noviembre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES



El increíble caso de Carlos Buzzetti. Emigró a Australia en 1974 y allí empezó su carrera como entrenador. Formó a varios de los juveniles que luego llegaron al Mundial de Alemania; estuvo cerca de clasificar a Vanuatu y ahora es el nuevo DT de la Selección de Fiji.

Australia cuenta con centenares de inmigrantes uruguayos. Carlos Buzzetti llegó desde Montevideo a Adelaida en 1974, con 29 años, y allí nacieron sus hijos. Se integró a la vida del gran país de Oceanía, siempre ligado al fútbol. Sus conocimientos, sumados a la disciplina heredada de los británicos, dieron resultados. Llegó a dirigir las Selecciones Juveniles de Australia, donde vio crecer a muchos de los futbolistas que años después pusieron sus sentimientos en cortocircuito: “En 2001 fue todo muy difícil. Por un lado estaba mi corazón charrúa alentando al Chengue Morales y todos los muchachos, y, por el otro, estaban los australianos a los que conocía desde muy jóvenes”. Aquella repesca terminó con celebración celeste; en 2005 la fiesta mutó al amarillo: “Otra vez lo mismo, en un ataque uruguayo quería que viniera el gol; en uno australiano, también. Pasé casi la mitad de mi vida en cada país, los afectos se acumulan”.
En los ‘90, las cadenas australianas empezaron a dar imágenes de su querido Peñarol, cuando participaba en alguna de las copas sudamericanas. Pero ese vínculo se terminó cuando en 1999 aceptó un desafío muy particular: dirigir a la Selección de Vanuatu. Prácticamente hizo todo en el pequeño archipiélago: formó las Selecciones juveniles y femeninas, dio varios batacazos con los mayores y dejó una academia de entrenadores.
A fin de octubre se hizo cargo de las Selecciones de Fiji, el fútbol más fuerte de las islas del Pacífico. Claro, cada país tienen una seña distintiva para el resto del planeta: la de Fiji es el rugby seven, la modalidad rápida de siete jugadores por lado que los tiene como campeones mundiales.
Si el rugby es el deporte nacional, el fútbol debe esperar. A veces, el clima no ayuda. En un castellano impregnado de tonalidades inglesas, Buzzetti describe cómo es el deporte en ese país: “La Academia Nacional de Fútbol está en la ciudad de Ba, donde vivo, en el oeste de la isla principal. En esta zona, el fútbol tiene más adeptos que el rugby, pero está bastante expuesta a los ciclones, que empiezan ahora, en diciembre”.
–Se hace imposible jugar...
–Absolutamente imposible. Soplan vientos de entre 250 y 300 kilómetros por hora que destrozan todo. Y las canchas que quedan disponibles son usadas para el rubgy, que siempre tiene prioridad.
–¿Es difícil entusiasmar a los jóvenes para que prefieran al fútbol sobre el rugby?
–No. Fiji tiene dos grandes comunidades: los nativos, que aman el rugby, y los de la India, que en su gran mayoría se vuelcan en favor del fútbol.
–¿Cuál es el clásico rival de Fiji?
–Los máximos duelos son con los equipos de Melanesia: las Islas Salomón, Vanuatu, Nueva Caledonia y Papúa Nueva Guinea.
–En el rugby, los fijianos apelan siempre al talento. ¿Hay un estilo futbolístico?
–Por la debilidad de los vecinos, Fiji siempre está entre los primeros cuatro de Oceanía. Tiene jugadores buenos pero indisciplinados, ahí es donde más hay que trabajar.
–Sin Australia en la Eliminatoria oceánica, ¿crece la posibilidad de ir al Mundial?
–Sí, hay más chances. Además, la ronda final será con partidos ida y vuelta, no como en la última Eliminatoria, donde jugamos un minitorneo en Samoa. Tendremos tres partidos en casa y tres afuera, será más parejo.
–¿El gran rival ahora es Nueva Zelanda?
–Puede ser, pero cuando dirigí a a Vanuatu le ganamos 4-2, no es imposible. Además, camino a Alemania 2006, la final la disputaron Australia y las Islas Salomón.
–¿Cuáles son las metas?
–Llegué como entrenador de la Selección y director del área técnica: estamos desarrollando ese departamento, eligiendo a los mejores DT’s. Hay programas modernos, surgidos del Congreso de la Confederación de Oceanía. Ya dimos el primer curso con 30 entrenadores que fui eligiendo en todo el país. Quiero sentar bases para los nuevos técnicos.
–¿Qué objetivos inmediatos tienen?
–Ahora se vienen las Eliminatorias para los Mundiales juveniles. En enero vamos a Nueva Zelanda para el Sub 20, en marzo a Tahití para el Sub 17... Y el año que viene sí: ahí nos espera el gran desafío, el gran sueño.

1 comentario:

Martín Estévez dijo...

Gran hallazgo y muy bien tratado. El artículo no redunda en fórmulas, es ameno y simple. Fantástica la anécdota de los tifones, y muy disfrutable escuchar a un entrenador uruguayo pensando en clásicos contra las Islas Salomón, Vanuatu, Nueva Caledonia o Papúa Nueva Guinea.
Una linda excusa para conocer más del fútbol de Oceanía y para disfrutar de artículos ricos y enriquecedores.