lunes, 23 de abril de 2007

River Plate - Los chicos primero

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en abril de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Las divisiones inferiores de River Plate no aflojaron su producción y, con la llegada de Daniel Passarella, los pibes tienen más posibilidades de debutar en Primera. Respetuosos de un estilo de juego, los responsables del club se diferencian de otras escuelas privilegiando el talento.

La historia de River Plate está emparentada con la formación de jugadores talentosos, de su semillero surgieron estrellas que escribieron páginas de oro del fútbol argentino. Y los años finales tienen nombres propios: Crespo, Saviola, Almeyda, Gallardo, Ortega, D’Alessandro, Mascherano, Demichelis…
En la última temporada, con la Primera conducida por Reinaldo Merlo, poco amigo de incluir juveniles en sus planteles, los chicos de inferiores no tuvieron posibilidades; pero detrás, en silencio, la fábrica de talentos no paró su producción.
El retorno de Daniel Passarella al club significó una buena noticia para las divisiones menores, la puerta abierta para el surgimiento de nuevas promesas. Ya pisaron Primera el arquero Juan Pablo Carrizo, los volantes René Lima, Augusto Fernández, Matías Abelairas y los delanteros Gonzalo Higuaín, Gonzalo Abán, Radamel Falcao García, Federico Almerares y la lista sigue con los nombres que piden pista, como el lateral José San Román y los volantes Nicolás Domingo y –sobre todo– Diego Buonanotte, la joya que ya tuvo su paso por la Selección Sub 17.
El caso de Buonanotte, que con su 1,60 metro y sus 53 kilos fue elegido en 2004 mejor jugador de las inferiores de AFA y ya tuvo la posibilidad de concentrar con la Primera, es una muestra de cómo los Millonarios seleccionan a los chicos. “Lo que vale para quedar en River es jugar bien, no hay misterios, es la tradición del club y lo que hace que a la larga se consigan buenos resultados”, explica Diego Quintás, presidente del Departamento de Fútbol Amateur.
Cada año River prueba a más de 25 mil jugadores en todo el país y termina incorporando a unos cincuenta. La cuenta da 1 cada 500, o un 0,2%. ¿Quiénes son esos pocos? En River hay una leyenda viviente llamada José Curti, integrante de “La Máquina”, y a sus ochenta y tantos es palabra sagrada a la hora de evaluar a los chicos que llegan: “Hay que buscar a los jugadores que tienen eso que no se puede enseñar: talento”.
A pesar de los coordinadores que pasan por las inferiores, la tradición se mantiene. Delem, referente por años de los juveniles riverplatenses, tiene claro que “si hay técnica, lo demás se puede mejorar. Sin técnica no podés jugar. Lo siento así como brasileño, y River es lo más parecido a este sentimiento”.
El tema del resultado está claro en la dirigencia: “En inferiores no se buscan títulos, resultado es sacar jugadores que lleguen a Primera”. Es cierto: nadie sabe quién fue campeón de novena o séptima… Ni Saviola ni Aimar ganaron un título en inferiores, pero luego llegaron muy lejos. Aunque Quintás aclara: “Los partidos contra Boca quiero ganarlos en las seis divisiones”.
Delem cuenta esta anécdota: “Estaba en un congreso con entrenadores de inferiores de Europa y ellos enumeraban los títulos conseguidos. Hablábamos de Aimar y me preguntaban cuántos campeonatos había ganado en los juveniles. Les respondí que ganó tres: uno, debutó en Primera; dos, fue a la Selección; y tres, lo compraron ustedes”.
A Delem lo sucedió Ruben Rossi, defensor campeón mundial juvenil de 1979 y seguidor de la filosofía futbolística de Menotti. Actualmente en Quilmes, Rossi recuerda su etapa como coordinador de inferiores de River: “Siempre perdíamos contra Boca; hasta hubo algún dirigente que pidió que me echaran. Si teníamos que perder, perdíamos. Pero sin traicionar la cuna”.La presión por el resultado es también un obstáculo para el trabajo desde la ambición de los padres, cebados por la ilusión de una riqueza fácil depositada en los pies de su niño. “Todos los chicos del interior vienen con un representante”, relata Quintás. Es que alrededor del posible botín sobrevuelan las aves de rapiña, hambrientas de una porción. Por eso ningún adulto puede entrar a las prácticas de River, ni padres ni representantes. “De las puertas para afuera es una jungla, pero en el club no entra nadie”. Bajo las tribunas del Monumental se custodia buena parte del ADN del fútbol argentino.

Nota: vaya este artículo como homenaje a Vladem Lázaro Ruiz Quevedo, más conocido como Delem, fallecido el pasado 28 de marzo.

1 comentario:

Javi dijo...

Considero a River como una de las mejores canteras de Argentina, quizá junto a Estudiantes y Newell's. Curioso post y gran homenaje.

Pablo, creo que te puede gustar mas mi otro blog. www.futboldejavi.blogspot.com

Saludos!