Hace tres años mantuvimos una larguísima charla de fútbol, el deporte que amaba, mientras mirábamos el comienzo de la Eurocopa 2004. Él estaba indignado por el 2-1 de Grecia sobre Portugal, no por el resultado, sino por el juego mezquino de los griegos, que terminarían ganando el campeonato con otra victoria ante el mismo rival. El diálogo, previo a la Copa América de Perú, giró en torno a los estilos y, publicado en el Programa Oficial de esa Copa América, lo titulé "El fútbol que vale es el que queda en el recuerdo".
La muerte no transforma a los hombres en buenos. Al Negro no le hacía falta. Se lo va a extrañar... Los hombres que valen son los que quedan en el recuerdo.
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