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lunes, 16 de junio de 2025

Fútbol de noche


Alertas durante la noche como el búho y la lechuza, varios equipos se identifican con esas aves, tanto que las llevan en su emblema. Aquí compilo apenas a una veintena de ellos.

Por PABLO ARO GERALDES



SHEFFIELD WEDNESDAY
Fundado en 1867, es el cuarto club de fútbol profesional más antiguo de Inglaterra.​ Fue uno de los fundadores y primer campeón de la Football Alliance en 1899. Se supone que el apodo The Owls surgió en 1899, cuando el club se mudó al suburbio de Owlerton, no fue hasta 1912, cuando el jugador George Robertson llevó un búho como mascota. Disputó la primera edición de la Premier League (1992-93).


UNIVERSIDAD DE CHILE
El tradicional equipo azul de Santiago fue creado en 1934 pero tiene como emblema a esta ave desde 1926, cuando antes de dedicarse al fútbol se había creado el Club Náutico Universitario. Es uno de los más populares del país, con un rico historial en Primera División y una Copa Sudamericana (2011). Esta especie de búho tienen el nombre científico de Glaucidium nana es conocida en todo Chile como "Chuncho". 


AKADEMISK
Creado en Copenhague en 1889, es uno de los equipos de mayor tradición y más populares del fútbol danés. Conquistó 11 títulos nacionales. Como símbolo de sabiduría y aprendizaje, el búho ha sido la mascota del club desde su fundación. Fue campeón de Dinamarca en nueve oportunidades entre 1919 y 1967, mientras que sus logros más recientes es de 1999: la Landspokalturneringen (Copa Danesa.)

HOKKAIDO CONSADOLE SAPPORO
Nació en 1935 y en 1998 llegó a la J. League. Su particular nombre está formado por la unión de dos términos, la palabra japonesa "Dosanko (道産子)" escrita al revés (KO-N-SA-DO), que significa persona nacida y criada en Hokkaido, más la palabra latina "Ole".
En tres oportunidades se consagró campeón de la J2 League (la segunda división nipona): 2000, 2007 y 2016.


DIJON
El Dijon Football Côte d'Or, comúnmente conocido como Dijon F.C.O. fue creado en 1998 en la ciudad francesa de Dijón, en la Borgoña. Desde la temporada 2013 tiene como mascota a Lolie la chouette (Lolie la lechuza, ave emblema de Dijon por la popularidad de una escultura de un pequeño animal en una calle céntrica de la ciudad. En 2018 alcanzó su mejor performance en la Ligue 1: salió 11º.


TECOS
Establecido en 1971 como Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara, fue mutando por el fútbol mexicano. En 2009 pasó a ser Estudiantes Tecos y en 2015, después de la compra de la franquicia por parte del Grupo Pachuca, se quedaron en el municipio tapatío de Zapopan como Tecos FC. Siempre se identificaron con un tecolote, nombre náhuatl de un tipo de búho.


KUFU 98
El SC Kuopio Futis-98 (abreviado como KuFu-98) se creó en 1998 en la ciudad finlandesa de Kuopio y comenzó a competir en la Nelonen, la quinta división del país. En su primera temporada consiguió el ascenso a Kolmonen (cuarta), donde pasó la mayor parte de su historia. La única excepción fue en 2003 cuando alcanzó la Kakkonen (tercera). Hasta 2021 jugó como filial del Kuopio Palloseura.


JUVENTUD ALIANZA
Fundado en 1905 como Club Atlético de la Juventud en Santa Lucía, en la provincia argentina de San Juan. En 1973 se fusionó con otros clubes e incorporó el nombre de Alianza. El apodo de lechuzos surgió en 1974: iba perdiendo cuando un pelotazo ahuyentó a un lechuzo parado en el travesaño, luego en ese mismo arco hizo dos goles y la hinchada comenzó a gritar "¡Lechuzo, lechuzo!". Ese año fue campeón.


BYLIS BALLSH
El club se formó en 1972 en la ciudad de Ballsh, en el sur de Albania, con el nombre de Ballshi i Ri y comenzó a competir en la tercera división. En 1995 fue rebautizado con su nombre actual y en la temporada 1996-97 participó por primera vez en la Kategoria Superiore, la máxima división de Albania. Tras varios años en la segunda, el equipo rojo y amarillo volvió en 2022 a la elite. 


BÚHOS U.L.V.R.
El Guayaquil Sport Club se fundó en 1899 y fue decano del fútbol ecuatoriano. Ya en la era profesional, solo participó una temporada en la Serie A, en 1973. En 1990 el club desapareció y fue refundado en 2014. En 2022 cambió su nombre a Búhos ULVR, sigla que hace referencia a la Universidad Laica Vicente Rocafuerte. Actualmente participa en la Serie B de Ecuador.


KRK
En 1940 se estableció el Nogometni Klub Krk, en la ciudad croata de Krk, en la costas del mar Adriático. Enseguida la II Guerra Mundial interrumpió la actividad deportiva y volvió en 1946, ya como parte de Yugoslavia, y al año siguiente cambió su nombre por Partizan Krk. En 1968 se unió a la Asociación de Rijeka y en los '80 llegó a la Druga HNL (segunda división) y jugó en la final de la Hrvatski Kup (la copa croata).


TEACHERS 
Este equipo de las islas Turcas y Caicos compite en la WIV Premier League, como se denomina la liga de ese país-archipiélago del Caribe. Asentados en la isla Providenciales, los "maestros" visten de negro y tienen como emblema al búho, símbolo de la sabiduría porque los sueños, las visiones y las revelaciones surgen en la oscuridad. Por ahora, no tiene títulos en su historial.


SWIEQI UNITED
Establecido en 2009 en la ciudad maltesa de Ta' I-Ibrag, por un grupo de estudiantes residentes en el barrio de Swieqi. De allí tomaron como emblema a the owl, como referencia a alumnos. Empezó a competir inmediatamente, cuando la División 3 se amplió a 20 equipos en el temporada 2009-10. Viste de naranja y compite en la Challenge League, el segundo escalón del fútbol de Malta.


UNION OMAHA
Surgió en 2019 en la ciudad de Omaha, estado de Nebraska, como nuevo equipo expansión de la USL League One, la segunda división del fútbol de los Estados Unidos. El logo se desarrolló con la participación de los hinchas, incluidos ayuntamientos, para reflejar a la región de Omaha y se optó por la imagen del gran búho cornudo (bubo virginianus), una especie nativa de Nebraska.


OLDHAM ATHLETIC
Fundado en la ciudad de Oldham en el Gran Mánchester en 1895 como Pine Villa, en 1899 pasó a llamarse Oldham Athletic. Siempre con el búho como símbolo, fue mutando sus logos con el ave sobre una pelota, hasta el actual, con un perfil de mirada desafiante. Fue miembro fundador de la Premier League en 1992 y tras dos temporadas descendió. Hoy milita en la National League, 5ª división del fútbol inglés.


MYLLYPURO
Club surgido en Myllypuro, un barrio principalmente habitado por trabajadores y muchos inmigrantes en la zona este Helsinki, capital de Finlandia, cuando en 2013 se escindió del Marmiksen Kuula. El FC Myllypuro alcanzó su máxima división cuando arribó a la Kakkonen (tercer nivel). Viste camiseta amarilla y lleva la imagen del "huuhkaja", el búho real finés cuyo nombre científico es bubo bubo.

MILLENNIUM U. DE PANAMÁ
Surgido en el barrio Barraza de la Ciudad de Panamá, se llamó primero Unión Barraza y se enfocó en la formación de juveniles. A finales del siglo pasado, cuando el mundo esperaba al año 2000 y la llegada del nuevo milenio, el club cambió su nombre a Millennium FC. Cuando se unió a la Universidad de Panamá incorporó como símbolo al búho. Jugó en al Liga de Ascenso y desapareció en 2015.

KRISTIANSUND
Con el fin de crear a un equipo de élite en 2003 se fusionaron Kristiansund FK y Clausenengen SK, dos clubes rivales de la ciudad de Kristiansund. Arrancó en la Fair Play ligaen (tercera división) y fue escalando hasta que en 2012 alcanzó la Eliteserien (primera), siempre con el "ughle" (búho) como emblema. Tanto se identifican con el ave que los hinchas son "uglan" (lechuzas). Hoy juega en la segunda.

U.C.L.A.
La Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado F.C. fue una institución creada en 2004 en Barquisimeto, Venezuela. Compitió en cinco años en la Segunda División. Luego de la temporada 2008-09 el equipo se fusionó con los otros dos clubes del estado Lara: Policía de Lara FC y Unión Lara. Entre los tres dieron hicieron renacer al Lara FC, institución que desapareció en 2012.


SANTA PAULA
El Santa Paula Club fue fundado en 1941 en Carnerillo, un pueblo agrícola y ganadero de la provincia argentina de Córdoba. Compite en la Segunda División de la Liga Regional de Río Cuarto. Además tiene una intensa actividad de fútbol infantil y juvenil. Ah, su apodo es "la Lechuza".



Curiosidades que hermanan a entidades de diferentes geografías.

jueves, 25 de junio de 2009

Pescara 2009 - XVI Juegos del Mediterráneo: España campeón

Los XVI Juegos Mediterráneos se celebran en Pescara (Italia), del 26 de junio al 5 de julio de 2009. Con competencias de 29 deportes, el fútbol es una de las disciplinas más atractivas. Esta es la tercera vez que Italia organiza la competición, luego de las ediciones Napoli 1963 y Bari 1997. Los "grandes países" de la costa mediterránea europea acuden con un equipo amateur. España, por ejemplo, participa con una selección sub 20.
En esta oportunidad compiten 23 países, de los cuales 11 lo hacen en el torneo de fútbol. El lema de estos juegos es "Dove vince lo sport", traducido al castellano como "Donde vence el deporte".
El fútbol de Pescara 2009 se disputa en las siguientes escenarios: Stadio Adriatico (Pescara - 22.000 espectadores), Stadio Angelini (Chieti - 12.750), Stadio Biondi (Lanciano - 6.400), Stadio Comunale (Teramo - 8.000), Stadio Gran Sasso d'Italia (Acquasanta, L'Aquila - 5.000), Stadio dei Marsi (Avezzano - 4.000) y Stadio Valle Anzuca (Francavilla - 1.500). La localidad de L’Aquila fue una de las más golpeadas por el terremoto que el pasado 6 de abril devastó la región de Los Abruzos Por esa razón, el presidente del Comité Internacional de los Juegos del Mediterráneo, Amar Addadi, anunció que la ceremonia de apertura "no será fastuosa ni glamorosa, sino un ejemplo de sobriedad". Luego del sismo, los organizadores de los Juegos modificaron el programa para "dedicar parte del espectáculo previo a Los Abruzos".


Grupo A - Avezzano
25/6: Italia 1 - 1 Siria
27/6: Grecia 4 - 0 Siria
29/6: Italia 3 - 1 Grecia

Grupo B - Teramo
25/6: Francia 2 - 0 Turquía
27/6: Malta 0 - 5 Turquía
29/6: Francia 1 - 0 Malta

Grupo C - Lanciano
25/6: Libia 0 - 0 Montenegro
29/6: Montenegro 0 - 0 Libia / Libia ganó 4-2 por penales

Grupo D - Francavilla
25/6: España 2 - 2 Túnez
27/6: Albania 1 - 2 Túnez
29/6: España 3 - 0 Albania

5º al 8º Puesto
1/7 - Avezzano: Grecia 2 - 1 Montenegro
1/7 - Francavilla: Turquía 2 - 1 Túnez

Semifinales
1/7 - Chieti: Italia 1 - 0 Libia (partido 3)
1/7 - Teramo: Francia 1 - 2 España (partido 4)

7º Puesto
3/7 - Lanciano: Montenegro 0 - 1 Túnez

5º Puesto
3/7 - Teramo: Grecia 1 - 1 Turquía / Grecia ganó 6-5 por penales

3er Puesto
4/7 - Chieti: Libia 0 - 0 Francia / Libia ganó 8-7 por penales

Final
4/7 - Pescara: Italia 1 - 2 España

España ganadora de la medalla de oro en fútbol de los XVI Juegos del Mediterraneo



HISTORIAL

1951 (Alexandria, Egipto) Grecia
1955 (Barcelona, España)
Egipto
1959 (Beirut, Líbano)
Italia
1963 (Napoli, Italia)
Italia
1967 (Túnez, Túnez)
Italia y Francia (compartido)
1971 (Izmir, Turquía)
Yugoslavia
1975 (Argel, Argelia)
Argelia
1979 (Split, Yugoslavia)
Yugoslavia
1983 (Casablanca, Marruecos)
Marruecos
1987 (Latakia, Siria)
Siria
1991 (Atenas, Grecia)
Grecia
1993 (Languedoc-Roussillon, Francia)
Turquía
1997 (Bari, Italia)
Italia
2001 (Túnez)
Túnez
2005 (Almería, España)
España
2009 (Pescara, Italia):
España

La próxima edición se disputará en 2013 en Vólos y Larisa (Grecia)
Jeux Mediterranees - Giochi del Mediterraneo - Mediterranean Games

martes, 15 de enero de 2008

Argentinos por el mundo

Artículo publicado en la revista El Gráfico, en 2000.
Por PABLO ARO GERALDES

En la búsqueda de nuevas oportunidades, cientos de futbolistas argentinos cruzaron las fronteras. Aquellos que triunfaron en Italia y España consiguieron un lugar de prestigio y beneficios económicos. México, Portugal y Colombia albergaron las gambetas de otros tantos. Pero muchos, alentados por sus ganas de seguir siendo protagonistas, atendieron el llamado de los piques de la pelota en los rincones más exóticos del planeta. No se limitaron a Europa y América Latina. Guiados por contratos seductores y por la intención de cambiar de aire ante la falta de oportunidades, partieron a lo desconocido y se calzaron los botines en canchas cubiertas de nieve, rodeadas de selvas o desiertos, inmersos en costumbres diametralmente opuestas a las argentinas. De regreso, abrieron sus valijas llenas, no siempre de dinero, pero sí de anécdotas imperdibles.

Quien dice que no hay querencia
que le pregunte a la ausencia...

Cuando la nieve del Ártico empieza a derretirse a mediados de abril, llega el momento del fútbol para los países escandinavos. Tierras donde el progreso y la educación se manifiestan en cada hecho cotidiano. Así lo advirtió Raúl Peralta al arribar a Finlandia para incorporarse al Inter de la ciudad de Turku. El ex volante central de Boca, Huracán y Español es testigo de una cultura cívica que sorprende a cualquier llegado desde Sudamérica. “Acá los vendedores de alarmas se cagarían de hambre, nadie roba nada. Los autos quedan en la vereda sin llave y los chicos pueden dejar los juguetes, las bicicletas, en una plaza, que al otro día los van a encontrar en el mismo lugar”, comenta telefónicamente, agradeciendo al periodista de El Gráfico la posibilidad de poder “escuchar una voz argentina”. Es que más allá de compartir el plantel con otros dos argentinos -Samuel Cappa y Gabriel Flores-, el cordobés extraña el diálogo de todos los días. “Los finlandeses hablan su idioma y además el sueco y el inglés, pero yo no entiendo ninguno de los tres. Tengo contacto con la Argentina vía Internet, pero ahora nos prometieron que nos iban a instalar una antena parabólica que agarra ATC. Algo es algo”, se conforma. El alto nivel de vida de Finlandia y el respeto mutuo entre sus habitantes produce hechos que contrastan con lo que sucede en la Argentina. “La semana pasada apareció en el diario, como un hecho de vandalismo, que habían pintado una cabina de teléfono con aerosol, si vieran lo que pasa en la Argentina se mueren del susto”, comenta asombrado. Pero él también se quedó perplejo cuando fue a un restaurante junto a su esposa y vieron como otra pareja elegía mesa mientras dejaba al cochecito de su bebé en la calle, cuando hacía 15 grados bajo cero. “’¿Estos se volvieron locos?’, pensamos. Lo van a matar, al pibe... Pero entonces nos explicaron que el aire frío del norte es bueno para los chicos, que les mata todos los virus y los fortifica. No lo podíamos creer, pero después empezamos a fijarnos y había bebés en los balcones, a la intemperie. Debe ser cierto no más...”.

Ankara, capital de Turquía fue el punto de partida de la pesadilla que Jorge Rinaldi debió soportar. La poco tentadora comida de las concentraciones y el precario departamento que le asignaron (una letrina era la única instalación sanitaria) aceleraron sus añoranzas porteñas cuando recién cumplía el primero de sus dos años de contrato. Ante la negativa del presidente del Gençlebirligi a devolverle el pasaporte que le había retenido, debió recurrir a la Embajada Argentina donde obtuvo uno provisorio. “Hasta el momento de subir al avión nos persiguió la policía, dada la enorme influencia del presidente”, cuenta el ex delantero de San Lorenzo, Boca y River. Luego, casi milagrosamente y recordando la película Expreso de Medianoche, el jugador y su apoderado Osvaldo Rivero lograron escapar. Del fútbol “profesional pero con mentalidad amateur” tampoco guarda buenos recuerdos, aunque sonría al comentar que “luego de perder el clásico con Ankaragüçü, nuestro técnico desapareció. Recién volvió, sin dar explicaciones, al jueves siguiente”.

A Fernando Kuyumchoglu se lo identificó primero por su apellido difícil; más tarde por su desempeño en la selección juvenil junto a Redondo, Frutos, Salaberry y compañía. Tras su paso por River Plate, aceptó una oferta del Ethnikós de Grecia, alentado por conocer el idioma, por sus raíces familiares. Aunque no tenía problemas de comunicación, la pasión de los griegos hizo que las cosas no le resultaran fáciles: “al partido siguiente de convertir dos goles y servir otro, el técnico me mandó al banco, y en el próximo ni siguiera me convocó”, recuerda. Pero lo más insólito es la razón que le dio el entrenador: “me dijo que los goles que había hecho eran fáciles de marcar y por eso me sacó”, cuenta con un asombro que todavía le dura. Además, el volante que pasó por Platense, Estudiantes y Temperley, sufrió un complot de sus compañeros con el entrenador: “solía recibir llamados de los jugadores en lo que entendí un gesto amistoso. Hasta que comprobé que, mandados por el propio técnico, lo hacían para controlarme”.

Mejor suerte tuvo Juan José Borreli, quien pasó cinco temporadas en Panathinaikós, el principal equipo del país. Claro que su gran momento futbolístico no estuvo exento de momentos extraños. “Al principio era duro. Me quedaba sentado en un rinconcito del vestuario mientras todos se mataban de risa y lo primero que pensaba es que se burlaban de mí. Después fui aprendiendo el idioma y la integración se hizo más fácil”, cuenta Joto-Joto, como lo rebautizaron en Grecia. Lo que tardó en aprender fue la forma de gesticular que los griegos usan para insultar. No hacen cuernitos ni alzan el dedo mayor: muestran la palma de la mano, como lo hace el resto del mundo para decir “Alto”, pero empujando. En el caótico tránsito de Atenas, le tocó al padre del volante de San Lorenzo aprender esa seña. “Estaba con mi viejo en el auto y de los demás coches por momentos nos hacían ese gesto. Nosotros creíamos que eran hinchas que me reconocían y los saludábamos”.

Próxima a Tel Aviv y alejada de las tensas fronteras con Palestina se encuentra Kfar Sabah, en Israel. Allí aterrizó Oscar Garré, a comienzos de los ’90, y para su sorpresa se vio rodeado no sólo de judíos, sino también de cristianos y musulmanes, todos custodiados por oficiales del ejército. “Tuvimos que jugar con el Hapoel de Jerusalem, en el barrio más religioso, y esa fue la única vez que vi a los judíos ortodoxos en una cancha”, contó el defensor, sorprendido por no ver judíos en su propia tierra. Pronto encontró una explicación a esa curiosidad: los sábados -día del fútbol en Israel- son tomados por los religiosos como día de recogimiento. “Los viernes por la tarde desaparecen y se la pasan rezando hasta el domingo, que es cuando empieza la semana laboral”, entendió Garré.
Los vivencias israelíes también rozaron a Héctor Almandoz, el ex defensor de Vélez y Estudiantes que pasó por el Macabi Haifa de Israel en 1998, dejaron su sello. “Es increíble, pero en un shopping o en lugares para comer, no se soporta la baranda que tienen, una transpiración muy fuerte. Ellos quizás están acostumbrados, pero para mi era tremendo. Mis compañeros no usaban desodorante, yo me mataba con talco, desodorante, perfumes, era el último en irme del vestuario y ellos, encima, me miraban raro. Se pegaban una ducha sin jabón, de diez segundos y la mayoría no usaba calzones”.
Pero Almandoz, hoy en Buenos Aires, también sufría por las comidas típicas del país -“la mayoría muy picante”- y, confesó que “tiraba en base a arroz y sánguches”. Sólo en Haifa, una ciudad que mezcla ciudadanos israelitas y árabes en igual medida, las comidas se asemejaban. “Ibamos a comprar carne para milanesas en los negocios árabes y los cortes eran totalmente diferentes. Le pedía por favor que me la corte para milanesa, con gestos y todo, pero no me entendían. Entonces me cansé y me pasé del otro lado del mostrador y le mostré como tenía que ser. Cuando corté la primera milanesa, la gente me aplaudía”. El defensor pensó en volverse antes de tiempo varias veces.
“Algún atentado lo dejé pasar porque mi familia no se dio cuenta. Pero una vez fui al Muro de los Lamentos y dos días después hubo una bomba, ahí me cansé”.

El primer día de 1999 llegó con una noticia para Mauro Carabajal -volante que por entonces jugaba en Rosario Central-, cuando el Vojvodina de Yugoslavia se interesó por sus servicios: hacia allá fue, a préstamo por un año y medio. Entonces, la guerra de Kosovo -el ataque conjunto de la OTAN contra esa provincia de Yugoslavia-, lo hizo vivir situaciones inesperadas. “Estábamos disputando el campeonato y el 28 de marzo jugaban Yugoslavia y Croacia el clásico. Nosotros nos fuimos a Hungría a una pretemporada y nos salvamos porque el 1 de abril empezó el bombardeo. La primera bomba cayó en Novi Sad -a una hora de Belgrado-, la ciudad de nuestro equipo, que fue la más arrasada por la guerra”, recuerda a la distancia. Luego de una estadía prolongada en Hungría, los directivos del club le avisaron que, por dos años, el fútbol ya no sería profesional en Yugoslavia, ya que todos los fondos serían destinados a la reconstrucción del país. Carabajal lo lamentó porque ganaba muy bien, el doble que sus compañeros -“lo arregló Mijik Dusan, el que me llevó, que me pidió que el resto del plantel no tenía que saberlo porque seguro se calentaban muy mal conmigo y los dirigentes”-, y decidió irse a España, al Recreativo de Huelva. “Del fútbol yugoslavo me sorprendió la violencia, y ojo que juegan muy bien, son de los mejores en Europa. Pero dejan pegar demasiado y los jugadores son muy calentones. Si les tiraba un caño, me seguían por toda la cancha para bajarme”.


Otro que sufrió las cercanías de la guerra fue Mario Kempes, que a principios del ‘97 se hizo cargo del SK Lushnja, de Albania, el país más pobre de Europa en el que, pocos días después de su llegada (arribó el 4 de enero), estalló una guerra civil. Menos de un mes duró en su cargo: “Tuve que escaparme. Lo agarré a mi hermano, que era el preparador físico y nos vinimos enseguida. Hasta el conflicto había cierto bienestar, pero en base a la especulación económica. Cuando quebró una de las principales financieras, que era propiedad del padre del presidente del club que dirigí, todo estalló. Hasta el secretario del club me dijo que me fuera antes de que sea demasiado tarde”, asegura. Pero no fue su única experiencia extraña, porque también dirigió al Palitta Hyatt de Indonesia. Sus palabras reflejan cabalmente la travesía: “Allí, uno entra a la cancha y no sabe si va a salir vivo. Es normal que la gente rompa los alambrados para entrar a la cancha y fajar a los jugadores. Y la policía no se queda atrás, reprime con caña tacuara. Es un fútbol muy violento”.

Otro testigo de la violencia fue Gabriel Perrone, que en 1992 y con 25 años, ante la falta de ofertas tentadoras en el fútbol local -estuvo un año libre luego de jugar para Ferro y sufrir una lesión en la rodilla-, se marchó a jugar para el FAS de El Salvador, animado por un buen contrato. Ese país centroamericano sufría los resabios de una cruel guerrilla que venía de décadas. “Era una sociedad ganada por la violencia, sobre todo en chicos de 15 o 16 años, producto de la guerrilla -cuenta Perrone-, que andaban con armas por la calle, robaban y no tenían problemas en matar. Cuando iba a cobrar, en el banco te pedía el arma antes de entrar. Lo peor fue una vez que, con un compañero brasileño, salimos con el auto y bajé para hablar por teléfono. Entonces unos chicos de 14 años se robaron el auto con el pibe adentro, que llegó a tirarse en una esquina. Nuestros compañeros dijeron que nos salvamos de que nos maten porque éramos extranjeros”. No fueron sus únicos dramas. Aunque hoy asegure que “toda experiencia es positiva”, porque jugó en un grande de El Salvador, también sufrió una internación de 20 días por una extraña infección que se presumió paludismo o fiebre tifoidea, además de los constantes temblores de tierra.

Es sabido que la estatura promedio de un japonés es claramente inferior a las de los europeos. Pero grande fue la sorpresa de Víctor Hugo Ferreyra, ex San Lorenzo, cuando después de su primer entrenamiento con el Mitsubishi Red Diamonds, se dirigió al vestuario y encontró las duchas a tan sólo un metro y medio del piso. Con dificultad, un traductor le explicó cómo debía usarla: “me trajeron una palangana y un banquito para sentarme; fueron los baños más incómodos de mi vida”, recuerda Ferreyra, “ellos acostumbran bañarse sentaditos y con las patas remojadas”.
No fue el único que chocó con la cultura local a la hora de la higiene. Leonardo Ricatti, ex centrodelantero de San Lorenzo, All Boys y Almirante Brown, llegó al Esperance de Túnez tras un frustrado pase al Avellino de Italia. “No quería saber nada, pero el empresario que me llevó me insistió tanto que hice el intento de quedarme. Estuve 10 días, pero me pasó de todo. Después de una práctica me voy a duchar; me sacó la ropa y me paro debajo de la lluvia. En eso entra el utilero a los gritos: ‘¡¿estás loco? ¿Como te vas a bañar desnudo? La religión islámica no lo permite!’, me decía en italiano. Después de eso no me quedaban más ganas de quedarme en Africa. Hablaba por teléfono a Buenos Aires todo el tiempo, total el empresario me había dicho que él pagaba la cuenta. Pero cuando estoy por salir para el aeropuerto, me ataja el conserje del hotel por una deuda de 700 dólares de llamadas teléfonicas. Lo buscaba para matarlo, pero el técnico me calmó y pagó la cuenta de su bolsillo. Llego a Roma y cuando quiero embarcar para Buenos Aires, me avivo que también me había estafado con los pasajes”. No fueron los únicos inconvenientes en la carrera de Ricatti, hoy retirado. En el Banska Bistrica, de Eslovaquia se sentía un duque. “El club me puso una casa en la montaña, con una vista espectacular. Un sábado, mi señora baja a la cocina para preparar unos mates y vuelve espantada al dormitorio: ‘hay un tipo desayunando en la cocina’ me dijo agitada. Todo se aclaró cuando los dirigentes me explicaron que era el dueño de la casa, que la había alquilado con la condición de volver los fines de semana para descansar”, cuenta. Allí se encontró con Fabio Nigro, ex puntero de River y Estudiantes, figura del campeonato eslovaco con la camiseta del Slovan Bratislava. Las pretemporadas de este equipo era muy diferentes a las argentinas: “Primero nos llevaron a un spa -cuenta-; en un momento entramos al sauna y ¡Oh sorpresa!, era mixto. Nos daba calor sacarnos la toalla, los argentinos en esos casos somos pudorosos. Y en eso caen dos esquiadoras, revolean los toallones y se acuestan adelante de nosotros. ¡Si llegara a estar ahí el plantel de Chicago...! Después tenías que ir a una bañera donde una chica te mojaba con una manguera a presión".


Tras la caída del Apartheid, la convivencia entre blancos y negros en Sudáfrica se hizo más civilizada. El fin de las sanciones internacionales hizo que los clubes pudiesen participar en las competencias continentales e imponer la supremacía económica del país en la región. Así, las puertas del fútbol sudafricano se abrieron también para los argentinos. Y alentados por un dinero que jamás recibieron, Diego Monarriz, Osvaldo Nartallo y Manuel Aguilar dejaron San Lorenzo y cruzaron el Atlántico, en 1992. Pero encontraron algo más parecido a la serie Shaka Zulu que al fútbol profesional que les había prometido un empresario sin escrúpulos. “Antes de los partidos -cuenta Monarriz- el utilero ponía todas las camisetas, pantalones y medias en un tacho con un líquido misterioso, y a su alrededor prendían como sahumerios que los jugadores negros olían y a los que condimentaban con pases mágicos. Después de eso teníamos que salir a jugar con la ropa mojada”. Eran momentos de volver a nacer para el fútbol sudafricano, que pronto se convirtió en potencia continental. La diferencia con el resto de los países es notoria. “En una ocasión tuvimos que viajar a Camerún en un avión con hélices que tuvo que hacer una escala técnica en el Congo. Jamás me voy a olvidar de ese aeropuerto internacional; creo que la estación de Ciudadela era más moderna”, recuerda Monarriz.

Tras ganar el ascenso a Primera con Chacarita, el defensor Fernando Cassano partió hacia Alemania. Claro, no lo aguardaba la fastuosa Bundesliga, sino un incierto desafío en el Dresdner, de la Liga Regional Noreste. Afortunadamente para él, lo esperaban otros dos argentinos, Sergio “Zapatilla” Sánchez y el ex Chacarita Sergio Bustos, este último conocedor del país tras su paso por el Nürnberg. El objetivo era ganar el torneo y subir a la Bundesliga 2, o quedar entre los primeros seis para asegurarse un lugar en la Bundesliga 3, que comenzará a disputarse en la temporada 2000/01. Clima helado, pasión en cuentagotas, hacían que la nostalgia de Buenos Aires asomase en los atardeceres. Pero tenían un remedio infalible: el mate. “Estábamos todo el tiempo con la bombilla en la boca -relata Bustos-, los periodistas y nuestros compañeros querían saber qué era. En una concentración, esperaron a que los tres nos descuidemos y se atacaron el paquete de yerba. Lo primero que hicieron fue metérsela en la boca y cuando entramos en la habitación los encontramos escupiéndola, un asco”. El Trío Gaucho, como lo caratuló el periodismo alemán, implantó otras costumbres argentinas entre los germanos. “No había concentración ni viaje en los que no sonara Rodrigo o Nueva Luna; había que ver a los alemanes enganchados con el cuartetazo y la música tropical. Ellos la llamaban ‘gumbia’”, cuentan los tres. El momento máximo lo vivieron en Berlín, cuando un argentino radicado en esa capital los invitó a una noche de truco, choripán y cerveza Quilmes. Además, con la experiencia de varios pasos por las aduanas, Bustos es el encargado de proveer la carne argentina: “la clave para que no salte en las computadoras detectoras de sanidad ni por los perros de policía es llevarla congelada y sin el hueso. Así pasé por Frankfurt con milanesas, vacío, matambre y lo mejor de nuestra carne; porque la que se come allá no tiene nada que ver”, enseña.