miércoles, 23 de marzo de 2011

Chinos en la Argentina - Tan lejos de casa

Versión en español del artículo publicado en la revista Kicker China en abril de 2005.
Por PABLO ARO GERALDES


Dalian, 2:30 AM: los padres de Wang Rixin duermen mientras su hijo juega fútbol y aprende a dominar los secretos del balón. Claro que Wang no es sonámbulo ni tiene el exótico placer de jugar fútbol de madrugada, él está en Jáuregui, a 80 km de Buenos Aires, Argentina, exactamente del otro lado el planeta, donde el reloj marca las 2:30 PM.
Wang, junto a otros ocho compatriotas dejó China para aprender fútbol en Argentina, donde este deporte es más que una pasión, es parte misma de la identidad nacional. Todo forma parte de un proyecto surgido en 1998, cuando la empresa Jiehengsen Intercambios Culturales y Deportivos “empezó a estudiar qué podía brindarle Argentina de aquello que le falta a China”, explica Du Xiaolin, coordinadora del proyecto en la sede de Buenos Aires.
Entonces hubo dos opciones: enviar a Argentina a profesionales para que jugaran en un club determinado o mandar juveniles para que incorporen conocimientos. La idea final fue buscar un perfeccionamiento de las bases, por eso empezaron a viajar jugadores de entre 14 y 20 años, para permanecer un año, o dos, lejos de casa.
Sergio García, arquero campeón mundial juvenil en Japón ’79 (en el equipo donde deslumbró Diego Maradona) es quien dirige la parte futbolística del proyecto y el encargado de decidir quiénes son los elegidos para recorrer los 20.000 km: "viajé hasta Dalian para probar a los muchachos y cuando llegué encontré un estadio repleto de aspirantes. No fue fácil elegir a los más aptos”.
En 2001 comenzaron a llegar los primeros de los 41 jóvenes que ya pasaron por el Centro de Alto Rendimiento Futbolístico, donde realizan entrenamientos diarios teniendo un día de descanso, con una exigencia que está a la altura de los clubes de la Primera División argentina.
Pero tan lejos de casa todo es distinto: el idioma, la comida, de los seis millones de habitantes de Dalian a los tres mil de Jáuregui, perdidos en la inmensidad del paisaje de la pampa bonaerense. Aunque nada les falta: están siempre en contacto con un traductor mientras van aprendiendo el idioma español y tienen todos los servicios de alojamiento en una vivienda exclusiva para ellos, gastronomía adecuada, atención médica permanente, además de lo futbolístico. “Luego del primer año, se evalúa si el joven se adaptó a las costumbres y buscamos que fiche en algún club para completar el aprendizaje en un nivel más exigente”, explica García, a quien los muchachos respetan y quieren como a un padre.

Ese escalón más alto al que todos aspiran, ya comenzó a dar sus frutos: “los chinos”, como los llaman los habitantes del pequeño pueblo, ya empezaron a demostrar lo aprendido en los clubes Luján (de la división Primera C), Flandria (Primera B) y Banfield (Primera A, la elite del fútbol argentino). Y varios comparten entrenamientos con otros clubes importantes del torneo argentino.
Cuenta García que “ahora hay un grupo de chicos en la concentración de Flandria, ellos comen, duermen y entrenan con una planificación seria en busca de un objetivo claro. La idea es que después de 2 años de adaptación puedan regresar a China en buenas condiciones para incorporarse a algún club. Pero lo más importante es que ellos se enriquezcan futbolísticamente en nuestro país, en una época importante de su crecimiento”.
Guo Wei ya habla correctamente español y además está realizando el curso oficial de entrenador. Para él, “la principal diferencia en el aprendizaje está en la técnica. Los argentinos trabajan desde niños a favor de la técnica, después viene lo físico y lo táctico. En China todo es más rígido”. García lo explica desde su experiencia: “el concepto es diferente, y lo más difícil es transmitirles esa diferencia. A partir de allí, empezamos a trabajar sobre el programa. Pero los chinos tienen un biotipo muy parecido al argentino; físicamente no hay diferencias, como sí las hay entre sudamericanos y europeos”.
-¿Y logran comprender esa diferencia conceptual?
-Viendo la TV no se dan cuenta de cómo puede ser el fútbol argentino, tienen que experimentarlo. Cuando regresan a China, nos seguimos escribiendo e-mails, y me cuentan que allá se dan cuenta de lo diferente que es.
-¿Dónde está la mayor diferencia sobre la que trabajan?
-Cuando trabajan la parte defensiva, sin pelota, chinos y argentinos son iguales. El tema es desarrollar el juego con la pelota, practicar el juego corto a ras del suelo. Y otro tema es cultivar el espíritu del fútbol, que al enfrentar a Japón o Corea sientan en el pecho eso que le pasa a cualquier jugador argentino cuando juega ante Brasil, que se agranda. Por eso sería interesante trabajar estos aspectos allá, en China, porque tienen un gran potencial.
-¿Hay continuidad en el trabajo?
-A eso apuntamos. Para lograr buenos resultados, lo importante es que este desarrollo siga al volver a China. Este tipo de aprendizaje ya les dio resultados en otros deportes.
La tarde de entrenamiento se termina, pero no es como las demás. Esta es la última tarde de Pang Henan, que tras dos años respirando fútbol argentino, tiene listas las maletas para regresar a casa. Todos los habitantes de Jáuregui lo van a extrañar, porque “los chinos” están entre sus vecinos más queridos, por su buen comportamiento, solidaridad y respeto. El auto espera a Pang para ir al aeropuerto y el abrazo con Sergio García se prolonga más que otras veces. Y las lágrimas no se pueden ocultar. “Convivimos dos años, compartimos momentos inolvidables y uno los ve crecer, es imposible no sentir un nudo en la garganta cuando llega el momento de la despedida”, confiesa el entrenador.
El sol se oculta mientras el auto se aleja. Ambos saben que, más allá del fútbol, del otro lado del mundo siempre lo esperará un amigo.

4 comentarios:

Débora D'Amato dijo...

No hay dudas, cuando se trata de fútbol internacional, cuando hay que saber sobre "eso" que no sabe nadie, hay una sola persona a la que debo recurrir: Pablo Aro Geraldes. Sin tirar flores en vano y sin ánimo de chupar las medias, admiro esa capacidad de estar siempre un paso adelante con ese criterio tan objetivo. Salú y viva Peron, carajo!

Martin Sueldo dijo...

Es buenisimo que una persona tan reconocida en el ambiente como tú tenga su blog, eso demuestra que eres de carne y hueso y que llevas a la profesión muy dentro y que no te limitas a solamente cumplir una tarea asignada por las distintos medios que te tienen a tu cargo.
Mi nombre es Martín Sueldo, mi deseo es también ser lo que tu eres, una persona dedicada al trabajo full time. He realizado algunas notas en la Revista Oficial del Club Atletico Banfield, además de la que hice en la revista española Futbolista en la que salió una nota de Daniel Bilos. Me encantaría trabajar en la revista de fox sports porque la compro y es muy buena. Me estoy preparando ya porque me voy a la Cancha de Banfield ya que colaboro en la organización en el sector de acreeditaciones, tal vez algún partido puedas venir. Hoy como tu sabes nos nota El Nacional de Ecuador y espero tratár bién a nuestros hermanos sudamericanos.
Me gustaría seguir en contact y que tal vez en algún momento puedas escribir algún articulo en mi blog que es:
martin-futboleros.blogspot.com

Desearía que me envies un email a msueldo21@yahoo.com.ar para segur en contacto, eso si no es molestia

Martín Estévez dijo...

El fútbol acorta las distancias infinitas del mundo. Pocas acciones unen tanto como un balón empujando a una red. Incluso los besos, incluso el amor encuentran diferencias culturales de longitud abundante; pero el fútbol, como alguno de sus mejores exponentes, apela a la gambeta para desairar a los prejuicios. Por ahí caminaron las piernas de Pablo Aro Geraldes en este artículo. Decidió observar a chinos como futbolistas, no como chinos. Pero prefirió mirar al fútbol como nexo humanitario, no como fútbol. Pablo Aro Geraldes nos habla de futbolistas chinos en Argentina, pero no nos habla sólo de eso. Nos habla de la Humanidad resistiéndose a las distancias infinitas del mundo. O lo que es lo mismo: nos habla de una balón empujando a una red.

Santi Retortillo dijo...

Enhorabuena, maestro.

Un placer leerte.

Un saludo.
Santi.