martes, 27 de febrero de 2007

Martín Palermo, a pedido del público

Los canales de televisión tiene una falsa excusa para repetir material ya emitido: dicen que lo hacen "a pedido del público". En el caso del gol que Martín Palermo marcó el sábado 24 de febrero a Independiente se dio algo parecido, pero de manera genuina.
"¿Tenés el gol de Palermo?" me preguntaban amigos y conocidos, como si el hecho de ser periodista transformara a uno en un archivo ambulante. En todo caso, a juzgar por el peso de mi bolso, sí lo puedo llegar a ser, pero por ahora sólo me dedico a la gráfica. La TV puede esperar sentada.
Pero bueno, que este blog también sea de servicios: aquí está el gol... a pedido del público:


Partido correspondiente a la 3ª fecha del Torneo Clausura 2007 del fútbol argentino.
Independiente 1 - Boca Juniors 3

miércoles, 14 de febrero de 2007

Sorteo de la Copa América Venezuela 2007

Se realizó en Caracas, capital de Venezuela, el sorteo de los grupos de la primera fase del torneo. Al acto asistió Hugo Chávez, presidente de la República. La ceremonia estuvo dirigida por Eduardo Deluca, secretario general de la CONMEBOL. Asimismo, pronunciaron discursos el Dr. Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Sudamericana, Rafael Esquivel, titular de la Federación Venezolana, y el propio presidente Chávez.
Así quedaron conformados los grupos de la primera fase:


GRUPO A
Venezuela, Uruguay, Bolivia y Perú

GRUPO B
Brasil, Ecuador, Chile, México

GRUPO C
Argentina, Paraguay, Colombia y Estados Unidos

Grupo A
26 de junio: Uruguay-Perú / Mérida
26 de junio: Venezuela-Bolivia / San Cristóbal
30 de junio: Bolivia-Uruguay / San Cristóbal
30 de junio: Venezuela-Perú / San Cristóbal
3 de julio: Perú-Bolivia / Mérida
3 de julio: Venezuela-Uruguay / Mérida

Grupo B
27 de junio: Ecuador-Chile / Puerto Ordaz
27 de junio: Brasil-México / Puerto Ordaz
1 de julio: México-Ecuador / Maturín
1 de julio: Brasil-Chile / Maturín
4 de julio: México-Chile / Puerto La Cruz
4 de julio: Brasil-Ecuador / Puerto La Cruz

Grupo C
28 de junio: Paraguay-Colombia / Maracaibo
28 de junio: Argentina-EE.UU. / Maracaibo
2 de julio: EE.UU.-Paraguay / Barinas
2 de julio: Argentina-Colombia / Maracaibo
5 de julio: EE.UU.-Colombia / Barquisimeto
5 de julio: Argentina-Paraguay / Barquisimeto

* Es importante destacar que en la reunión de Comité Ejecutivo y Presidentes de las asociaciones nacionales de la CONMEBOL, en la víspera, se había aprobado que la selección anfitriona, Venezuela, junto con Argentina y Brasil, serían cabezas de serie. De igual manera, se había resuelto en la misma cumbre que Bolivia estaría encajada en la zona de Venezuela, México en la de Brasil y Estados Unidos en la de Argentina.

lunes, 12 de febrero de 2007

Milton Melgar - El Señor Viceministro

Artículo publicado en la revista de la Confederación Sudamericana de Fútbol en octubre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Solamente una vez Bolivia llegó a la Copa del Mundo a través de una eliminatoria: fue en 1993, cuando ganó todos sus partidos en La Paz, rompió el invicto de Brasil y dejó afuera a Uruguay, con Francescoli, Fonseca, Sosa y más nombre temibles. El capitán y cerebro de ese equipo inolvidable era José Milton Melgar, el mismo que jugó en cuatro clubes grandes de Bolivia, en Boca, River, y en el fútbol chileno.
El presente lo encuentra como Viceministro de Deportes de su país, una tarea a la que se volcó por completo.
–¿Cómo llegó esta vinculación con la política?
–Nunca milité en política, esto ha sido una invitación del presidente Evo Morales. Por primera vez en nuestro país se da la oportunidad a los verdaderos protagonistas del deporte. Él me ha convocado por lo que hice a lo largo de mis 20 años de carrera como deportista y porque en los últimos tiempos me aboqué a conducir Futbolistas Agremiados de Bolivia, junto a varios jugadores de mi generación, como Borja, Cristaldo, Etcheverry...
–¿Aceptó el cargo rápidamente o ha tenido que pensarlo?
–Tuve que meditarlo mucho. En primer lugar, tuve que dejar mi ciudad, Santa Cruz de la Sierra, para instalarme en La Paz. Lo hablé mucho con mi familia y finalmente acepté. Tuve también un gran apoyo de muchos deportistas del país.
–Dirigió a Blooming, Oriente Petrolero y las selecciones juveniles. ¿Esta tarea política es un paréntesis en su carrera como entrenador o eso se terminó?
–Ya no volveré a dirigir a nivel profesional. Sí seguiré con mi escuela de fútbol, en Santa Cruz
–¿Y se siente cómodo en su cargo?
Es algo nuevo, muy complicado...
–¿Qué se puede hacer desde su viceministerio en pos del deporte boliviano?
Trabajamos para darle al deportista una infraestructura adecuada, mejorar sus condiciones para que pueda desarrolarse. Aunque el presupuesto es bajo (el de 2006 apenas supera el millón 100 mil dólares), las intenciones de este gobierno son las mejores. Por ejemplo, ya empezamos a trabajar en los Juegos Bolivarianos Sucre 2009, competencia que reúne a Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia. Los atletas de alto rendimiento están recibiendo apoyo y capacitación a través de becas y viajes, y repartimos el dinero de las federaciones deportivas para que organicen sus torneos nacionales y puedan competir en el exterior.

Es imposible hablar con Melgar sin recordar la generación que participó en el Mundial de los Estados Unidos, en 1994. Los recuerdos brotan y su entusiasmo sube: "En el inicio de la eliminatoria le ganamos 7-1 a Venezuela. Eso nos dio un impulso bárbaro. Cuando llegó el momento de enfrentar a Brasil había lógicos temores, porque estaban invictos en las eliminatorias. Pero estábamos bien preparados y convencidos. Y después de pasar situaciones difíciles, como errar un penal, lo ganamos sobre el final. Fue un triunfo bien celebrado por todo el país, con una euforia incontrolable".
–¿Y cuando ganaron la clasificación?
–Mucho más... En el partido final ya estábamos pensando en ir a un Mundial. Preguntábamos cómo iban Uruguay y Brasil, pero nos mentían, nos decían que ganaba Uruguay para que no aflojáramos. Cuando terminó y empatamos con Ecuador lloramos todos, Xabier Azkargorta nos abrazaba a todos... fue una fiesta inolvidable. El momento más alto de mi carrera. Después vino el Mundial, algo que no tiene comparación con nada. Más todavía por la satisfacción de inaugurar el Mundial ante Alemania, el campeón...

Los años más trascendentes de su carrera de clubes transcurrieron en Buenos Aires, cuando defendió los colores de Boca Juniors y River Plate. "La Argentina me marcó como jugador profesional. Es un fútbol muy exigente y me tocó tener a un gran maestro como César Luis Menotti. Siempre admiré su sencillez para dar instrucciones, sabe tocarte los puntos exactos. Él confía en la técnica del jugador y te da libertad y confianza para jugar", dice desde La Paz.
–Es de los pocos futbolistas que pasaron de Boca a River y aún así conserva el cariño de la parcialidad boquense.
–Sí, jugué en Argentina entre 1986 y 1989 y sin embargo tengo tantos recuerdos que pareciera que fueron más años.
–¿Hizo muchos amigos?
–¡Ufff... tantos! Desde mi debut la gente de Boca me quiso, aún recuerdo el grito de "Boliviano, boliviano" cada vez que salía a La Bombonera. Son cosas que no se olvidan más. En Boca hice muchos amigos: Higuaín, Comas, Graciani, Hrabina, Stafuza... Y en River también, eh. Fue un paso corto pero cultivé una bonita amistad con Daniel Passarella.
–¿Los sigues viendo?
–Ahora se complica, pero antes iba a Buenos Aires dos veces al año y jugaba con varios de ellos en los partidos que organizaba la mutual de Boca.
–¿Sigue jugando?
–Sí, en la mutual de futbolistas de Santa Cruz de la Sierra.
–¿Y con el presidente Morales? Él es un gran aficionado al balón...
Por supuesto. Evo es el 10 del equipo, esa camiseta no se la quita nadie. Tiene 47 años y se defiende bastante bien. Lo mío sigue estando por la banda derecha, siempre con el número 8.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Colo Colo no tiene techo

Editorial de la revista Fox Sports publicado en diciembre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Hay dos caminos para hacerse seguidor de un equipo de fútbol. El primero y más popular es el de vivir la pasión de los colores. Allí no habrá virtudes técnicas ni aciertos tácticos que incrementen el cariño, el sentimiento será incondicional. Pero, más allá de los amores y las nacionalidades, también se puede disfrutar de un equipo “ajeno” que despliegue una vocación ofensiva en cualquier cancha y que busque el protagonismo apostando al talento de sus jugadores.
En este selecto lote se paró el Colo Colo. Si la máxima del fútbol es acercarse a “las 3 G”, gustar, ganar y golear, el equipo conducido por Claudio Borghi lo está consiguiendo.
Su fórmula es sencilla: salir a ganar siempre, algo no muy común entre los equipos chilenos. Mientras el país se posicionaba bien arriba entre los de América Latina, el fútbol marchaba en otra dirección. El deporte rey no acompañó el crecimiento y los años de crisis económica mostraron su marca negativa en los torneos internacionales. Colo Colo y el fútbol chileno perdieron protagonismo. Tanto los clubes como la Selección cedieron posiciones ante equipos que hace dos décadas estaban cómodos en los últimos lugares.
Por eso, este presente del albo puede ser una señal de despegue, la marca de un camino. En la cancha, la audacia; afuera, la profesionalización. En este sentido, la alianza con Boca Juniors puede representar otro acierto en áreas como el fútbol menor y el profesional, las políticas y prácticas comerciales, y el manejo del estadio Monumental. Para el presidente de Blanco y Negro, Cristián Varela, se trata de “una relación de largo aliento entre los clubes más populares y ganadores” a ambos lados de Los Andes. Tal vez el gerenciamiento marque una tendencia en el fútbol nacional. Sebastián Piñera subió la apuesta: “Nos propusimos hacer de Colo Colo una potencia dentro y fuera de la cancha. Aspiramos a ganar el Clausura y la Sudamericana.
Lo mejor de Colo Colo está por venir”.
A los Bichi Boys no les pesa el favoritismo. Son, por lejos, el mejor equipo de la Copa Nissan Sudamericana. En su arrollador camino a las semifinales, despedazaron a Saprissa y a Gimnasia y Esgrima La Plata. Tienen a un talento desequilibrante como el de Matías Fernández y la avalancha goleadora de Humberto Suazo. A ellos les suman nombres de ascendente nivel como Arturo Sanhueza, Rodrigo Meléndez, Arturo Vidal y la promesa grande de Alexis Sánchez.
Se discutirá mil veces cuál es el fútbol que le gusta a la gente, pero la producción del Colo Colo 2006 gana admiradores a lo largo de América. Desde 1991 que Chile no ponía en la cancha a un equipo de semejante nivel competitivo. Los chicos juegan, en el amplio sentido de la palabra. Tocan de primera, gambetean, abren la cancha y buscan el arco rival sin complejos. Borghi fue uno de los extranjeros más talentosos que pisó el fútbol chileno: el equipo que conduce le hace honor a su trayectoria.

lunes, 5 de febrero de 2007

Timor Oriental - El último país del mundo

Artículo publicado por la revista Fox Sports en noviembre de 2006. Ampliada y republicada en 2008 en los diarios El Espectador (Colombia) y El Nacional (Venezuela).
Por PABLO ARO GERALDES

Timor Oriental sufrió años de salvaje opresión de parte de Indonesia. En 2002 se independizó y ganó el derecho de ingresar a la FIFA. Es el miembro 207º del organismo y se prepara para debutar en el fondo del ranking.


Cuando los habitantes de la parte oriental de la pequeña isla de Timor votaron en un referéndum para independizarse de Indonesia, sabían que lo que vendría no sería fácil. En 1999, las milicias armadas de Jakarta dejaron un tendal de muerte y destrucción. Pero finalmente, con la ayuda internacional, en 2002 se pudo izar la nueva bandera roja: Timor Oriental ya era un país soberano y en las calles de Dili, la capital, se vivieron días de fiesta. Esta ex colonia portuguesa siempre fue distante del gobierno indonesio, en cultura, idioma y, por supuesto, en su enorme afición por el fútbol.
La independencia le abría también las puertas a la competencia deportiva. En 2002 se fundó la federación de fútbol, con derecho a ingresar a la FIFA. Y en 2005 se convirtió, junto a las Islas Comoras, en miembro de la familia oficial del fútbol, el 207º.
Claro que todo está lejos de ser un juego, todavía. La extrema pobreza del país duele y la caridad es indispensable para todo: Eusebio, el gran goleador portugués del Mundial 1966, distribuyó 3.200 balones. Su visita solidaria siguió en la cancha. En el estadio de Dili pateó un simbólico penal a un arquero muy especial: Xanana Gusmão, el Presidente de la República. El entonces mandatario (hoy es primer ministro) es un fervoroso hincha de este deporte y contagió en sus compatriotas su pasión por el Benfica de Portugal, donde tuvo que hacer el servicio militar. En su juventud, Gusmão fue portero y hoy juega cada vez que los asuntos de Estado se lo permiten.
Son varios los que ayudan a que Timor Oriental pueda jugar. La Selección Portuguesa, encabezada por su joven estrella Cristiano Ronaldo, recolecta donaciones por toda Europa. Las grandes empresas de indumentaria deportiva hicieron interesantes aportes y en Brasil también se inició una corriente solidaria.
Pero el país, aunque libre, sigue emplazado sobre un territorio caliente, y la asistencia internacional es una necesidad imperiosa, no solamente para la práctica del fútbol. Soldados de Australia, Malasia, Nueva Zelanda y Portugal velan por la paz interior, mientras médicos y maestros de Cuba colaboran con las necesidades básicas de la población.
Aunque no se cuenta con censos precisos, los timorenses son poco más de un millón.
Como ya ocurrió en otras geografías, en esta tierra perdida entre Australia y el sudeste asiático el fútbol consiguió aquello que ni la política ni las armas lograron: en un amistoso previo a la Tiger Cup 2004 (la más importante del sudeste asiático), Indonesia se encontró en un amistoso con Timor Oriental, en Dili. El máximo dirigente de la delegación visitante y el presidente de Timor Oriental dieron un discurso conjunto ante diez mil personas entusiasmadas. Era toda una postal de la posguerra: desbordadas las rústicas tribunas, la multitud siguió el partido al borde de la cancha, con muchachos trepados a los árboles y a las torres de iluminación, que no funcionaban. El duelo se selló con una derrota 1-2, pero a nadie le importó: la pelota había comenzado a rodar después de un cuarto de siglo de opresión y dolor. Y desde entonces nada detendría las ganas de jugar del pueblo timorés.
El debut oficial se produjo en marzo de 2003, por la ronda preliminar para la Copa Asiática de Naciones. Perdió 3-2 frente a Sri Lanka y 3-0 con Taiwán, dos rivales por demás modestos pero que a los muchachos timoreses les parecían monstruos del fútbol.
Después llegó aquella Tiger Cup. Fue el comienzo de la competición en serio. No era de esperar una victoria memorable, ni la aparición de un nuevo monopolio futbolístico en ese rincón del planeta, pero para ellos fue un paso importantísimo. Las derrotas se encadenaron: 0-5 contra Malasia, 0-8 ante Tailandia, 1-2 con Filipinas y 1-3 frente a Myanmar. Se rompió la inercia, pero desde entonces la competencia fue apenas esporádica.
En 2005, con la afiliación a la FIFA, aparecieron nuevos compromisos. Sin embargo, la participación fue mínima, acorde a su pequeño poderío futbolístico.
La primera oportunidad de empezar a crecer la tuvieron en los últimos Juegos de la Lusofonía, en Macao (ex colonia portuguesa de China), en los que participaron doce países con lengua portuguesa. Claro, fue Sub 21 y no participó Brasil, pero enfrentar a rivales con cierta experiencia internacional significó un paso hacia adelante.
El debut fue con un contundente 0-5 ante Mozambique. Después vino otra caída, por idéntico resultado, frente a Angola. Allí se terminó la aventura de los juveniles timoreses, pero el desafío mayor estaba por llegar.
Dirigida por Joao Paulo Pereira, la Selección del primer país independizado en el siglo XXI empezó a transitar el camino de la competencia internacional.
Los nombres de los rivales podrían significar poca cosa para cualquier representativo del continente americano. Pero, para Timor Oriental, salir a la cancha para medirse con Brunei Darussalam es un desafío con tanta adrenalina como para otros lo es enfrentar a Italia, Holanda o Alemania.
La cita frente a Brunei, a fin del año pasado, finalizó con una derrota ajustada, 2-3. Pero Filipinas no tuvo piedad y los aplastó con un inapelable 7-0. Después cayó 3-2 frente a Laos y 4-1 con Camboya. Allí se terminó todo.
Este modesto certamen fue la primera experiencia internacional para la mayoría de los orgullosos timoreses. Pero no para Alfredo Esteves, el flamante capitán. Aunque nació en Lisboa y bien pudo elegir la comodidad europea de su Portugal natal, la estructura de un campeonato ordenado y vivir tranquilo con ello. Sin embargo, prefirió defender los colores de su país adoptivo.
Como zaguero defendió los colores del Aves, con el que logró el ascenso a la Primera División portuguesa. Pasó por el Minnesota Thunder, de la ULS estadounidense (la Segunda División), donde tuvo su noche de gloria cuando enfrentaron a Miami FC: el ignoto timorés anuló por completo al brasileño Romario, quien estaba empecinado en sumar goles y goles para llegar a los mil.
Para las Eliminatorias al Mundial Sudáfrica 2010, el año pasado pagó los boletos de avión de su bolsillo y viajó 14.000 kilómetros desde su casa en Minessota hasta Indonesia, donde Timor Oriental fue derrotado por Hong Kong 2-3.
“En ese partido hice un autogol, fue el peor momento de mi carrera”, recuerda Esteves, quien igual no bajó los brazos. En la revancha sufrieron un terminante 8-1 que los dejó afuera de la competencia.
Este año dejó el soccer de los Estados Unidos y se marchó a Australia para incorporarse al Wollongong Wolves. Este dato resalta en la modesta Selección: es el único profesional de Timor Oriental.
Llegar a jugar en una Copa del Mundo es una utopía para él y para quienes eligió como compatriotas, pero no dejará de perseguirla.
A su manera, los futbolistas tomaron la posta de los independentistas de Timor Oriental. Sin armas, sin violencia, tratarán de que el mapa futbolístico empiece a incluirlos. El país tiene unos doscientos clubes –todos aficionados– y ocho son los que compiten en la primera liga.
El camino a Sudáfrica 2010, su primera Eliminatoria, duró apenas 180 minutos, en los que recibió 11 goles. Nadie espera grandes victorias, solamente se conforman con el orgullo de representar a sus colores. Y tienen una motivación: el solo hecho de jugar les dio el derecho de ingresar al ranking mundial de la FIFA. Claro, están en el último escalón. ¿Desalentador? Para nada: desde el fondo de la clasificación, todo lo que tendrá por delante es subir, progresar.
La primera sonrisa la aportó, en mayo pasado, la victoria 3-1 sobre las Islas Cook, un pequeño archipiélago de Oceanía.
Timor Oriental, bienvenido al planeta fútbol.

sábado, 3 de febrero de 2007

Andorra - El milagro contra Macedonia

Artículo publicado en la revista FIFA MAGAZINE en febrero de 2005.
POR PABLO ARO GERALDES

Los paisajes de Andorra invitan al relax. Enclavado en el corazón del Pirineo, entre Francia y España, este pequeño principado de apenas 468 km2 tiene su principal fuente de ingresos en el turismo, que llega atraído por la belleza descomunal de sus paisajes y por las tiendas libres de impuestos. Su geografía montañosa la convierte en una meca de esquiadores y amantes de la nieve, pero en los valles verdes también rueda una pelota de fútbol.


Este deporte no es una novedad en el principado, ya se lo practicaba por los años 20 del siglo pasado. Pero fue la masiva inmigración española, sobre todo durante la Guerra Civil (1936-1939) la que posibilitó su crecimiento. En 1942 se formó el FC Andorra, la primera institución, que se inscribió en la Federación Española de Fútbol y comenzó a competir a nivel regional en Cataluña.
Pero más allá de este club insignia, surgió entre los andorranos el deseo de competir puertas adentro, y en los 70 empezaron a surgir nuevos clubes y crearon una liga.
Se jugaba los fines de semana de manera plenamente amateur, bajo una asociación sin sede, sin estructura, ni afiliación a ninguna institución. “Sólo se contaba con un presupuesto mínimo, como para poder pagarle a un árbitro”, cuenta Miquel Angel Quiñónez, hoy vicepresidente de la Federación Andorrana de Fútbol.
Pero en 1994 el parlamento andorrano aprobó la nueva Constitución y empezó a formar parte de las Naciones Unidas. Fue entonces cuando unos aventureros amantes del fútbol pensaron que si estaban en un país independiente, podrían participar de la misma manera en las competiciones internacionales. Enseguida fundaron la Federación Andorrana de Fútbol y dos años más tarde se afiliaron a la FIFA.La emoción se mezclaba con la incertidumbre, como lo explica Quiñónez: “Hubo el temor de ver ‘¿dónde nos estamos metiendo?’ La verdad es que daba miedo imaginarse saliendo por el túnel para enfrentar a gigantes como Francia, Holanda o España, pero era tan grande el entusiasmo de soñar con jugar por una Copa del Mundo o una Eurocopa, que se cubría cualquier temor”.

A jugar...
Estos miedos iniciales tienen su fundamento: en un país de solamente 66.500 habitantes, de los cuales nada más que 22.000 tienen nacionalidad andorrana, las posibilidades de armar una selección competitiva son realmente muy pequeñas.
Igual, con coraje y mucho amor por el fútbol, los valientes del principado se largaron a la aventura y empezaron a escribir la historia en primera persona. El primer partido llegó el 13 de noviembre de 1996, contra Estonia y fue transmitido por el canal de televisión de Cataluña. Aunque fue una derrota 1-6, el gol fundacional de Agusti Pol fue la semilla de un árbol que tardó una década en dar su primer fruto, pero que, aunque pequeño, crece derecho.
En el verano del 98, Brasil se preparaba para defender su corona en el Mundial de Francia. Con Bebeto, Dunga, Ronaldo, Rivaldo los campeones del mundo eligieron a Andorra para un amistoso. Y los tricolores aceptaron con gusto. “La gente aquí decía: ‘pero os habéis vuelto locos, ¿cómo se os ocurre?’”, recuerda Quiñónez. Es que la desproporción de fuerzas era abismal y había pánico a una goleada humillante. Fue ‘sólo’ 0-3 y el periodismo de todo el planeta que estaba allí destacó el digno papel de los muchachos pirenaicos.
En septiembre de ese año llegó el primer compromiso oficial: camino a la Euro 2000 visitaron a Armenia en Erevan. Se volvieron con un 1-3 en contra, pero Jesús Lucendo anotó, de penal, el primer tanto oficial de la Selección Andorrana. Las emociones iban in crescendo. Recibieron a Ucrania en casa y cuatro días después los esperaba otro desafío descomunal; otra hermosa locura: Francia y los 80.000 espectadores colmando Saint Denis. En menos de cinco meses chocaban con otro campeón mundial. Al cabo de los primeros 45 minutos la multitud se pellizcaba en las gradas y los jugadores andorranos en los vestuarios. El 0-0 era imposible de entender. Los franceses se esforzaron y finalmente ganaron 2-0, pero para todo los andorranos fue una experiencia inolvidable. En la revancha jugada en Barcelona, la caída fue por 1-0.
Pasaron los meses y llegó el 26 de abril del 2000, día inolvidable por ser la primera victoria de la historia. Lucendo y Sánchez marcaron para el 2-0 sobre Belarús en Andorra la Vella. Después todo volvió a la ‘normalidad’. Las derrotas de sucedieron, pero aún en los momentos que la estadística registra como negativos, hay instantes que quedan en la memoria y el corazón de sus sufridos seguidores. Como en la eliminatoria para Corea/Japón 2002, en Dublín, cuando Ildefons Lima puso, de cabeza, el 0-1 a favor de Andorra. El Lansdowne Road se quedó tan mudo como repleto. La alegría y la sorpresa duraron unos pocos minutos, los verdes se impusieron 3-1, pero los andorranos demostraron (sobre todo a sí mismos) que podían meter miedo.
Si comparamos nuestros partidos con el cielo y el infierno –explica Quiñónez–, tocamos las nubes la noche que enfrentamos a Francia en Saint Denis, el día de Irlanda, o cuando caímos ante Francia 0-1 en Barcelona de penalti, con el partido en el que ellos clasificaron para la Euro 2000 y finalmente fueron campeones. Y el infierno, donde vimos lo que somos, el 1-7 ante Portugal ó 0-5 ante Holanda”.
Un análisis superficial podría sugerir que los andorranos son masoquistas que disfrutan las derrotas, pero no es así. Año a año van evolucionando en todos los terrenos del fútbol, aprendiendo, acumulando experiencia. No se puede dejar de lado que muchos de los jugadores son completamente aficionados y tienen su trabajo lejos del balón: en un banco, en el gobierno, en el comercio. “Pero no por el hecho de ser amateur, se sienten menos. Cada andorrano que se pone la camiseta de la selección siente lo que Zidane con la de Francia o Ronaldo con la de Brasil. Dentro del amateurismo, pedimos que se nos trate con respeto”, destaca Quiñonez.David Rodrigo, el entrenador de la selección, interpreta esa sensación: “cuando nuestros muchachos acostumbran a jugar en la liga local o en la tercera división española, y el siguiente rival se llama Brasil o Francia, sus fuerzas se multiplican. Nunca tengo que trabajar el aspecto anímico, porque ya vienen motivados. Sólo me concentro en lo táctico y lo físico”.

Y llegó el día tan esperado
Desde el primer encuentro oficial en Armenia, la selección del principado sumaba 31 partidos sin conocer siquiera el sabor de un empate.El 2004 llegó con la celebración del décimo aniversario de la FAF y el comienzo de la eliminatoria hacia la Copa del Mundo en Alemania. Dos partidos, dos derrotas, ante Finlandia y Rumania. Sabiendo que llegar al mundial es casi una quimera, los andorranos afrontan cada partido como único, como la oportunidad de seguir sembrando sus semillas en un campo pequeño pero fértil.
El 13 de octubre último el estadio Comunal de Andorra la Vella estalló de alegría y abrazos contenidos durante diez años: en el minuto 60 el lateral izquiero Marc Bernaus dominó el balón tras un saque de costado y batió al arquero macedonio Jane Nikoloski. Cuando el arbitro sanmarinés Stefano Podeschi pitó el final Andorra escribió su nombre en la historia. Las lágrimas de felicidad dieron cuenta del emotivo momento. Justo Ruiz, el capitán, se rompió la nariz durante el partido, pero aguantó el dolor y recién se marchó al hospital luego de abrazarse eternamente con sus compañeros.
Bernaus juega en el Elche de la Segunda División española, y no había hecho un gol desde la temporada 1998/99, cuando formaba parte del Barcelona B.
Pero la emoción incontenible del héroe Bernaus tiene una historia de amor detrás. Nació en Andorra la Vella pero como formaba parte de la cantera barcelonista y se destacaba, fue convocado a la selección española sub 18 primero y sub 20 más tarde. En 1994, tras la constitución andorrana, eligió representar al modesto fútbol de su país.

El futuro
Tras la victoria sobre Macedonia vino una lógica derrota ante Holanda. Pero la clasificación sigue mostrando un dato novedoso para Andorra: por primera vez en su corta historia no figuran en la última posición. Cada partido es un objetivo para subir un pequeño escalón. El vicepresidente de la FAF apuesta al futuro: “No sabemos cuál es nuestro techo. Somos limitados: tenemos cinco o seis campos de fútbol en todo el país, pero así y todo tenemos una escuela con mil niños donde aprenden no solamente la técnica del fútbol sino los valores humanos, la ética deportiva. El futuro está en ellos y la base la cuidamos muchísimo”. Por eso, los jugadores que integran la selección, además de ponerse la camiseta andorrana, se dedican a enseñar a los más chiquitos.
-Además de la referencia inevitable de Francia y España, ¿siguen la evolución de otros países pequeños?
-Hay un caso en el que trabajamos mucho: Islandia. Tiene una población de 250 mil habitantes y está 90ª del ranking de la FIFA y faltando dos jornadas en la eliminatoria para el 2002 todavía tenía posibilidades. Es un país que ha exportado jugadores, como Gudjonsson, en España, o el portero Arason, en el Rosenborg noruego, en la Champios League.
-¿Qué apoyos reciben?
-Tenemos jugadores y no dónde jugar. Una de las personas que más nos apoya es Angel María Villar, presidente de la Federación Española. Francesc Vila, nuestro fallecido presidente, se trasladó a Madrid y Villar le brindó los conocimientos para poder montar una federación, y qué procedimientos había que seguir para inscribirse en UEFA y FIFA. Es una persona que nos ha ayudado muchísimo y con gran cariño, algo que es recíproco. Siempre ha asesorado a los países pequeños, además de su trabajo para España, contribuye y fomenta el fútbol en todo el mundo. Con Francia lo mismo: tanto Claude Simonet como Michel Platini nos miraron siempre con buenos ojos y nos apoyan.
-Más allá del nivel federativo, ¿hay facilidades para que jugadores andorranos prueben suerte en el exterior?
-Muchos están jugando en España, incluso Marc Bernaus ascendió a Primera División con el Getafe, y luego pasó al Elche. Ildefons Lima en Segunda con Las Palmas, en el Pachuca mexicano, en el Ionikos griego con su hermano Toni, quien llegó a Primera en el Espanyol de Barcelona, en el Madeira de Portugal...
-¿Y la proyección a nivel juveniles?
-Hemos conseguido que jóvenes andorranos vayan a clubes españoles. Hay jugadores que están progresando muchísimo, en Lleida, o en Barcelona. Pero el camino a recorrer aún es muy largo. Pero el día del último amistoso ante España, en Getafe, debutaron chicos de 20 años...
El año pasado, en el trascurso de una semana, este grupo entusiasta visitó a Francia y España, dos países de la cumbre del ranking FIFA. El resultado fue idéntico y simbólico: 0-4. Representó la lógica diferencia futbolística, pero también esa voluntad de no recluirse entre los Pirineos, de enfrentar a los grandes para aprender. Para crecer. Para seguir adelante con esa hermosa locura.