jueves, 29 de marzo de 2007

Entrevista a Diego Forlán

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en mayo de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

El goleador del Villarreal español analiza la ausencia de Uruguay en el Mundial de Alemania y la extraordinaria campaña de su pequeño equipo, que llegó hasta las semifinales de la Champions League.

–Elegí un color para empezar: ¿amarillo o celeste?
–Celeste.


Pese al gran momento que atraviesa en el Villarreal español, el centrodelantero no se aparta de su origen. Vibró con la aventura europea del “Submarino Amarillo” pero no deja de tener en mente la camiseta de la selección.
–¿Ya te pusiste a pensar cómo será la próxima selección uruguaya?
–No tuve la oportunidad. Las noticias que llegan a España no son muchas. Sabemos que comienza la etapa de Tabárez pero no más.
–¿Ya tuviste contacto con él?
–Todavía no. Pero me parece un buen técnico, lo respeto. Esperemos que este ciclo salga bien, porque todos teníamos ganas de empezar de nuevo para cambiar esta imagen y ponernos a pensar en el próximo Mundial. Tengo fe: Uruguay se tiene que levantar.
–¿Qué es lo que se deterioró del fútbol uruguayo en los últimos tiempos?
–No es solamente la imagen. Futbolísticamente, el nivel no ha levantado. Pasa en otros países de Sudamérica también, que caen en lo futbolístico y no por falta de jugadores. Es difícil explicar la razón, porque hay países que no tienen tantos buenos jugadores pero sí crecen; a nosotros nos cuesta mucho más.
–Hay dos equipos con los que a Brasil, el gran cuco del mundo, le molesta jugar: Argentina y Uruguay.
–Sí, porque nos conocemos, vivimos el fútbol de modo parecido. Y son clásicos, y en los clásicos por más que uno sea mucho mejor que el otro, el favoritismo se diluye. Cuando se juntan estas camisetas, las distancias se acortan, seguro.
–De cara al Mundial, ¿te parece el rival invencible?
–Por supuesto que no, lo demuestran los resultados, la historia y las Eliminatorias. Yo lo veo como uno de los grandes candidatos. Si ellos hicieran un Mundial manteniendo el nivel del año pasado, están un escalón arriba de todos los demás. Pero en una cancha, si jugás al cien por cien, nadie tiene el privilegio de ganar fácil. Ni siquiera Brasil. Eso sí: en un torneo con muchos partidos es más complicado dejarlos afuera, pero a un partido no es imposible. Se dio y se volverá a dar.
–¿Quiénes podrán complicar a los brasileños en el Mundial?
–Atrás vienen selecciones como la argentina, la inglesa, la francesa… Ellos están en el pelotón de arriba también. Pero eso no quiere decir que vayan y se puedan llevar la Copa con la camiseta. Bueno, eso es lo lindo del fútbol: que puede pasar cualquier cosa.
–Más allá del dolor de la eliminación, ¿hubo replanteos en el plantel uruguayo? ¿Qué cosas hay que cambiar?
–Mira… Esa pregunta es más para los dirigentes que para los futbolistas. Si hubiera dirigido el mismo entrenador en toda la eliminatoria… no sé… Y en mi caso, me tocó estar en los últimos partidos, nada más…
–¿Dónde se deben buscar las culpas?
–Es general. Nosotros también las tenemos, somos los que ganamos y perdemos. Obviamente que, de afuera, las cosas pueden ayudar un poco más, pero no hay que echar culpas, una gran parte la tenemos nosotros.
–¿El roce europeo, el dinero, quitan el hambre de gloria?
–No, ponerme la camiseta de Uruguay es lo más grande que hay. Detrás de la Celeste se moviliza todo el país, es algo que nos une a todos los uruguayos.
–¿Dónde verás el Mundial?
–Todavía no lo sé, pero no iré a Alemania, seguro. Será en Uruguay o en la Argentina.
Como uruguayo común, ¿qué es lo que más duele de la eliminación?
–Quedarte afuera es feo, es horrible. Más que yo ya jugué el Mundial pasado, sé lo que se siente al estar ahí.
–¿Y verlo por TV remueve el dolor?
–Claro, queda eso latente y ahora que se acerca el Mundial es cuando uno revive todo. Hasta ahora uno va pensando en el campeonato omo algo lejano, pero a medida que van pasando los días cada vez hay más programas revistas especiales, y es cuando a uno le va pesando más la ausencia.
–Aparte de los favoritos que señalabas, ¿hincharás por alguno?
–Sí, por Argentina. Tengo muchos amigos compañeros de Villarreal, ex compañeros de Independiente… y tengo mucho cariño por ese país. Al no estar nosotros será el equipo en el que pondré mi corazón.
–¿Podrías llegar a hinchar por Brasil?
–… Sí… También tengo amigos allí, pero Argentina primero, la prefiero.
–Tirás abajo la histórica rivalidad rioplatense…
–Je je, puede ser, pero la rivalidad últimamente se parece mucho a una amistad. Ojalá se mantenga. Porque tenemos muy buena relación, somos muy parecidos.
–¿Tiene que ver la cantidad de argentinos que hay en Villarreal?
–Podría ser. Por suerte hoy en día esa rivalidad rioplatense no es como antes, tenemos buena relación. Eso sí, cuando nos toca jugar contra Argentina se acaba la amistad, je je.
–¿Qué jugadores se destacarán en la Copa del Mundo?
–Lionel Messi y Wayne Rooney, dos jóvenes en los que hay grandes expectativas.
–¿Y a quién ves como goleador?
–Un grande es David Trezeguet, otro artillero que me gusta es Ronaldo, no descubro nada. También Crespo, Henry, Shevchenko…

El diálogo cambia de tema. Del celeste pasa al amarillo, el color de sorprendente Villarreal, honorable semifinalista de la Champions League.
–Siempre fuiste un escalón para arriba: Peñarol, Independiente, Manchester United. El Villarreal parecía un descenso cuando llegaste.
–Sí, es verdad, porque a nivel de equipo es muy diferente al Manchester. En lo deportivo, como club, podría parecer un descenso, pero en lo económico no. Fue pasar a un equipo chico, pero no un paso atrás. Además, haber terminado goleador de la Liga y recibir el botín de oro europeo es un motivo de orgullo…
–¿La Premier League te quedó como una deuda pendiente?
–No. En España estoy muy feliz…
–¿Y cuál sería el próximo escalón?
–No, no pienso en lo que puede venir. Disfruto cada momento acá en Villarreal.
–¿Qué viene después de la Liga y la Champions League?
–Vacaciones, despejar la cabeza y después ponerme a punto físicamente otra vez…

Los nombres de los rivales podían asustar a los hinchas de la pequeña Villarreal, una ciudad de sólo 40.000 habitantes en la Comunidad Valenciana. Real Madrid y sus “Galácticos”, Barcelona con Ronaldinho y compañía, el propio Valencia, tan grande y tan cercano que intimida… Pero como sucede desde que arribó a Primera, el conjunto amarillo no hizo más que asimilar aprendizaje y crecer. Con la dirección técnica del chileno Manuel Pellegrini y un plantel con gran presencia rioplatense, el equipo fue escalando paso a paso, en gran medida con los goles del rubio montevideano, que formó una sociedad fantástica con Juan Román Riquelme y destrozó los records locales: hasta su llegada, el máximo goleador del club en una temporada había sido Víctor Fernández, quien dos veces llegó a 14 tantos. En el torneo anterior, Forlán metió 25.
–Tenés contrato en Villarreal hasta 2009. ¿Eso te da tranquilidad o te ata?
–Ante todo, me da la posibilidad de jugar muchos minutos. Cuando llegué a Manchester compraron a Van Nistelrooy, un monstruo, y me quedé casi sin lugar. Por eso acá es clave la oportunidad que tengo. Vine a España para volver a jugar al fútbol y disfrutar. Es increíble todo lo que conseguí.
–Ya devolviste esa oportunidad que te dieron con un Pichichi y un histórico pase a semifinales de la Champions...
–Sí, por suerte. Villarreal es uno de los clubes emergentes del fútbol europeo y uno de los más sólidos del campeonato español.

Forlán no respetó tradiciones ni rivales: se ganó el título de “Pichichi” al máximo goleador de la Liga 2004/05 y alcanzó la misma cifra que el francés Thierry Henry (Arsenal, Inglaterra) como mayor cañonero de toda Europa. El Botín de Oro tuvo que repartirse.
–¿Es más difícil hacer goles en Villarreal que en Arsenal?
–Y, si lo miramos así, mi botín de oro vale más que el de Henry, je je... Igual, no es nada fácil hacer 25 goles en la Premier League.
–¿Cómo te sentís viviendo en Villarreal?
–Muy bien. Es un lugar hermoso, con buen clima y gente tranquila. Acá no son tan futboleros como en Uruguay, donde se vuelven locos hasta por los equipos más chicos, lo que para nosotros es natural. En España vibran con el Barcelona, el Madrid, pero no es lo mismo con los más modestos.
–Lo viven con otra intensidad…
–En Uruguay, lo recuerdo desde botija, no hay otro juego que el fútbol. No hay nada más fácil para entretener a los niños en un cumpleaños: ponés dos arcos, una pelota y a jugar… Lo mismo en la escuela: recreo y fútbol son lo mismo. Aquí en España me sorprende una frase: “Perdóneme, pero es que yo de fútbol no entiendo”. En Uruguay si aparece un tipo y dice eso, lo miramos raro. Y en España eso es algo que ocurre bastante.
–¿Cumplidos con la semi de la Champions?
–Para la gente hemos cumplido, nadie puede reprocharnos nada. Pero el hambre de campeón estaba… Cuando más cerca estás, más querés. Jugamos contra la historia y el prestigio de los más grandes de Europa. Eliminamos al Inter y caímos con lo justo ante el Arsenal, que es grande-grande.
–¿Tiene algún secreto este Villarreal?

–Trabajamos tranquilos y con humildad. Este es un club que siempre va a más. El hecho de tener buenos jugadores es importante, y aquí contamos con un buen grupo y un buen cuerpo técnico. Además, desde los directivos hasta los futbolistas, hay una comunicación fluida entre todos; eso también es decisivo.

lunes, 26 de marzo de 2007

El futuro llegó


Fox Sports en Español te presenta a diez futbolistas americanos que apenas llegan a los 20 años y tienen el común denominador del talento. Nombres que asoman, otros que se consolidan y algunos que ya pisan Europa. Para seguirlos...

Artículo publicado en la revista Fox Sports en Español, de los Estados Unidos, en marzo de 2007.
Por PABLO ARO GERALDES


Algunos nombres ya están experimentando el dulce de la fama y el dinero. Otros son todavía desconocidos para el gran público de América. Pero todos están signados por un denominador común: su juvenil talento les depara un futuro de estrellas del otro lado del Atlántico.
Toda elección es arbitraria, ésta también. Entre estos diez jóvenes hay quienes apenas llegan a los 20 años y otros que aún son teenagers. Hay incógnitas, algunos que ya debutaron entre los mayores y otros que van camino al fútbol
europeo. Por orden alfabético, éstas son diez joyas para disfrutar durante la próxima década.

FREDDY ADU - ESTADOS UNIDOS
Pese a tener 17 años es un “viejo conocido” del público americano. La gran esperanza estadounidense es este imparable volante ofensivo del DC United que posee una aceleración endiablada y una mira precisa para rematar al arco.
Nació en Ghana en 1989, pero a los 12 años se nacionalizó y se puso la playera de USA en cuanto torneo juvenil se jugó desde el Mundial Sub17 Finlandia 2003, cuando apenas tenía 14 años. Con su precoz dominio de la pelota, se mueve por la izquierda con el aplomo de un veterano, pisa, regatea con asombrosa parsimonia, pero cuando cobra velocidad es imparable.
Una ventaja a futuro: a su edad, ya suma una veintena de juegos con la Selección mayor.

PATRICIO ARAUJO - MÉXICO
El elegante defensa del Guadalajara ya tiene en su mochila los títulos de campeón Mundial Sub 17 y del último torneo azteca. Como capitán de aquella Selección, en Perú, se convirtió en el primer mexicano en levantar un trofeo mundial. Tiene una excelente visión de la cancha, dominio del balón e Inteligencia de estratega. A los 19 años, el ‘Pato’ se ganó la titularidad en las Chivas campeonas del fútbol azteca y el Barcelona ya mostró interés por contratarlo.

EDINSON CAVANI - URUGUAY
Uruguay es una cantera milagrosa que no para de generar futbolistas: el último es este largo y potente centrodelantero de 19 años, que con 7 tantos fue el máximo cañonero del Sudamericano Sub 20, disputado en enero en Paraguay.
A los 18 ya era titular en Danubio, equipo con el que se consagró campeón uruguayo hace tres meses. En el Sudamericano, La Celeste obtuvo una plaza para el Mundial de Canadá y Cavani deslumbró a los cazatalentos del Palermo, escuadra revelación del fútbol italiano.

LUCAS LEIVA - BRASIL
Con 20 años recién cumplidos, a este garoto no le pesa ningún compromiso: fue campeón Sudamericano Sub 20 (consiguió el pase al Mundial de Canadá y también a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008) y es un engranaje fundamental de Gremio de Porto Alegre. Fue uno de los artífices del ascenso del cuadro gaúcho y hoy brilla en la Copa Toyota Libertadores.
Es un centrocampista con despliegue para las tareas defensivas y a su sacrificio le suma creación, habilidad y llegada al área con potencia y gol.

MAXIMILIANO MORÁLEZ - ARGENTINA
¿Puede un mediapunta de 5’3’’ de estatura destacarse a nivel internacional? Maxi es la respuesta: el diminuto creador de juego de Argentina en el Sub 20 es tan movedizo y veloz que sus adversarios no encuentran cómo pararlo. Parte desde la banda izquierda y se mueve con libertad, tanto en la Selección como en Racing; sabe aguantar la pelota, la conduce con inteligencia y le imprime al equipo el ritmo de sus movimientos.
Es blanco de muchos golpes, pero llega a la zona que le duele al rival y tiene puntería para el gol.

ALEXANDRE PATO - BRASIL
A los 17 años le dieron la playera del Inter de Porto Alegre y no le pesó en absoluto. En diciembre pasado, este centrodelantero se coronó Campeón Mundial de clubes y un mes después ganó el Sudamericano Sub 20.
Todo fue muy rápido en su vida y fue una de las individualidades más sobresalientes del último certamen continental. Tiene un abanico de recursos que deslumbra a los mayores: habilidad, velocidad, cabezazo y definición, lo que todo equipo quiere. Por eso Chelsea y Milan lo están observando.

RAMÓN PEDROZA - MÉXICO
Surgió en la fuerzas básicas del Atlante y, antes de asomar como volante de contención en Veracruz, tuvo pasos ascendentes por las inferiores de los Pumas de la UNAM y Argentinos Juniors e Independiente, en Argentina, y la reserva del Necaxa.
Entre los reservistas de los Tiburones comenzó a cumplir funciones de enlace, fue campeón y en México empezaron a compararlo con Riquelme. Tiene sutileza y técnica para conducir el balón por el sector izquierdo de la cancha y asumir roles ofensivos. Tiene una proyección enorme.

JUAN PABLO PINO - COLOMBIA
El ex mediapunta creativo de Independiente de Medellín saltó a la luz con la Selección Colombiana Sub 20 la noche en la que vencieron a Argentina: tuvo un partido perfecto, repleto de regates y gambetas, y selló su actuación con una jugada maradoniana que concluyó en la red.
Aunque Colombia no clasificó al mundial de Canadá, Pino fue una de las estrellas y varios clubes europeos se interesaron en él. Finalmente, Mónaco ganó la pulseada.

ARTURO ERASMO VIDAL - CHILE
A los 19 años fue consagrado el mejor defensor-volante del Sudamericano Sub 20 y los rastreadores lo pusieron en la mira. Villarreal y Udinese lo quieren ya, pero en Colo Colo se pusieron firmes porque consideran que aún no llegó a su techo. Entienden que los 4 millones de dólares ofrecidos son pocos y apuestan a que su cotización suba en el Mundial de Canadá y en la Copa Toyota Libertadores.

MAURO ZÁRATE - ARGENTINA
El delantero de Vélez Sarsfield ya demostró largamente lo que vale: con sólo 19 años fue el goleador de un fútbol tan exigente como el argentino. Por compromisos con su club no pudo integrar la Sub 20 en el Sudamericano, pero junto a Agüero y Messi conformará el temible ataque albiceleste en el Mundial de Canadá. Además, recientemente recibió su primera convocatoria a la Selección Mayor.
Es uno de los mejores ejecutores de faltas de todo el continente y su pie derecho es dueño de una fineza que alcanza su esplendor en su exquisita pegada. Además, al no ser muy alto (mide 5’ 7”) tiene su centro de gravedad bajo, lo que le mejora el equilibrio ante las faltas de los rivales.

El éxodo es inevitable. Cada año, decenas de jóvenes talentosos parten hacia los más variados destinos europeos, como ya lo hicieron Messi, Robinho o los mexicanos Carlos Vela y Giovanny Dos Santos. Ellos ya pisan con firmeza en los grandes estadios del Viejo Continente, pero cada partida deja un hueco en sus países, un lugar que afortunadamente no tarda en llenarse. El futuro llegó.

viernes, 16 de marzo de 2007

¿Galacti... qué?

Editorial de la revista Fox Sports publicado en marzo de 2007.
Por PABLO ARO GERALDES


"El fracaso del Real Madrid es una buena noticia para el fútbol”, le dijo a FOX SPORTS el entrenador Ángel Cappa, mientras el Barcelona festejaba su último título de Liga, sumado al de la Champions League.
El DT argentino, quien acompañó a Jorge Valdano mientras éste condujo al plantel merengue, a mediados de los años ‘90, tiene muy claros cuáles son los males que sufre el club, uno de los más grandes del mundo: “El fútbol antes era de los jugadores, después pasó a ser de los entrenadores y ahora es de los presidentes”. Aquí está el punto central de cuatro años sin festejos de magnitud: el fútbol de mercado termina conspirando contra el espectáculo.
Luego de la última Liga Española ganada (2002/03), llegó a Real Madrid el inglés David Beckham, para sumarse a la estrella de Ronaldo. Claro que el equipo blanco ya tenía en sus filas al portugués Luis Figo... ¿Para qué quería comprar a Beckham? La respuesta la dieron los millones de euros que sumó su presencia: camisetas oficiales, giras por el continente asiático, televisación y, sobre todo, los tan mentados “derechos de imagen”. Si Beckham bebía tal refresco, hablaba por tal celular, se rasuraba con tal afeitadora o vestía tal marca de ropa, el Real Madrid cobraba un porcentaje de la publicidad. Que quede claro: no se trata de estar en contra de los negocios, el error (y el club lo está pagando) es supeditar lo futbolístico a lo económico.
Allí quedará para la historia ese tremendo grupo de futbolistas al que todos llamaron rápidamente “Los Galácticos” y que nunca terminaron de conformar un equipo. Allí estuvo el gran fracaso.
Ahora empezó la diáspora. A sus 30 años, Ronaldo se marchó al Milan para demostrar por qué es el máximo goleador de la historia de los Mundiales. Por el otro lado, Beckham se incorporará a Los Angeles Galaxy, lejos de las altas exigencias europeas pero en plena tierra del marketing, donde la cercanía de Hollywood impregna el aire de olor a dólares. Contrastes: el brasileño se fue porque ya no es más negocio para el Madrid; el inglés se fue porque su partida fue un negocio monumental.
Desafortunada la imagen de Los Galácticos. “Fama” no es lo mismo que “prestigio”, contratar súper individualidades no siempre es el mejor camino para erigir un equipo sólido y ganador. Los dirigentes buscan un rédito rápido y la historia demuestra que los grandes equipos no se construyeron nunca en menos de un año. Por el bien del fútbol sería bueno que la lección que dejaron los madridistas sea recogida por el resto de los dirigentes.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Un uruguayo en el fin del mundo

Artículo publicado en la revista Fox Sports del diario El País, de Montevideo, en noviembre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES



El increíble caso de Carlos Buzzetti. Emigró a Australia en 1974 y allí empezó su carrera como entrenador. Formó a varios de los juveniles que luego llegaron al Mundial de Alemania; estuvo cerca de clasificar a Vanuatu y ahora es el nuevo DT de la Selección de Fiji.

Australia cuenta con centenares de inmigrantes uruguayos. Carlos Buzzetti llegó desde Montevideo a Adelaida en 1974, con 29 años, y allí nacieron sus hijos. Se integró a la vida del gran país de Oceanía, siempre ligado al fútbol. Sus conocimientos, sumados a la disciplina heredada de los británicos, dieron resultados. Llegó a dirigir las Selecciones Juveniles de Australia, donde vio crecer a muchos de los futbolistas que años después pusieron sus sentimientos en cortocircuito: “En 2001 fue todo muy difícil. Por un lado estaba mi corazón charrúa alentando al Chengue Morales y todos los muchachos, y, por el otro, estaban los australianos a los que conocía desde muy jóvenes”. Aquella repesca terminó con celebración celeste; en 2005 la fiesta mutó al amarillo: “Otra vez lo mismo, en un ataque uruguayo quería que viniera el gol; en uno australiano, también. Pasé casi la mitad de mi vida en cada país, los afectos se acumulan”.
En los ‘90, las cadenas australianas empezaron a dar imágenes de su querido Peñarol, cuando participaba en alguna de las copas sudamericanas. Pero ese vínculo se terminó cuando en 1999 aceptó un desafío muy particular: dirigir a la Selección de Vanuatu. Prácticamente hizo todo en el pequeño archipiélago: formó las Selecciones juveniles y femeninas, dio varios batacazos con los mayores y dejó una academia de entrenadores.
A fin de octubre se hizo cargo de las Selecciones de Fiji, el fútbol más fuerte de las islas del Pacífico. Claro, cada país tienen una seña distintiva para el resto del planeta: la de Fiji es el rugby seven, la modalidad rápida de siete jugadores por lado que los tiene como campeones mundiales.
Si el rugby es el deporte nacional, el fútbol debe esperar. A veces, el clima no ayuda. En un castellano impregnado de tonalidades inglesas, Buzzetti describe cómo es el deporte en ese país: “La Academia Nacional de Fútbol está en la ciudad de Ba, donde vivo, en el oeste de la isla principal. En esta zona, el fútbol tiene más adeptos que el rugby, pero está bastante expuesta a los ciclones, que empiezan ahora, en diciembre”.
–Se hace imposible jugar...
–Absolutamente imposible. Soplan vientos de entre 250 y 300 kilómetros por hora que destrozan todo. Y las canchas que quedan disponibles son usadas para el rubgy, que siempre tiene prioridad.
–¿Es difícil entusiasmar a los jóvenes para que prefieran al fútbol sobre el rugby?
–No. Fiji tiene dos grandes comunidades: los nativos, que aman el rugby, y los de la India, que en su gran mayoría se vuelcan en favor del fútbol.
–¿Cuál es el clásico rival de Fiji?
–Los máximos duelos son con los equipos de Melanesia: las Islas Salomón, Vanuatu, Nueva Caledonia y Papúa Nueva Guinea.
–En el rugby, los fijianos apelan siempre al talento. ¿Hay un estilo futbolístico?
–Por la debilidad de los vecinos, Fiji siempre está entre los primeros cuatro de Oceanía. Tiene jugadores buenos pero indisciplinados, ahí es donde más hay que trabajar.
–Sin Australia en la Eliminatoria oceánica, ¿crece la posibilidad de ir al Mundial?
–Sí, hay más chances. Además, la ronda final será con partidos ida y vuelta, no como en la última Eliminatoria, donde jugamos un minitorneo en Samoa. Tendremos tres partidos en casa y tres afuera, será más parejo.
–¿El gran rival ahora es Nueva Zelanda?
–Puede ser, pero cuando dirigí a a Vanuatu le ganamos 4-2, no es imposible. Además, camino a Alemania 2006, la final la disputaron Australia y las Islas Salomón.
–¿Cuáles son las metas?
–Llegué como entrenador de la Selección y director del área técnica: estamos desarrollando ese departamento, eligiendo a los mejores DT’s. Hay programas modernos, surgidos del Congreso de la Confederación de Oceanía. Ya dimos el primer curso con 30 entrenadores que fui eligiendo en todo el país. Quiero sentar bases para los nuevos técnicos.
–¿Qué objetivos inmediatos tienen?
–Ahora se vienen las Eliminatorias para los Mundiales juveniles. En enero vamos a Nueva Zelanda para el Sub 20, en marzo a Tahití para el Sub 17... Y el año que viene sí: ahí nos espera el gran desafío, el gran sueño.