martes, 8 de abril de 2008

Entrevista a Javier Aguirre

Entrevista publicada en la revista Fox Sports, en marzo de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

El último partido de Javier Aguirre al frente de la Selección de México fue en el Mundial 2002. Desde entonces dirige con éxito al Osasuna de España, y desde Pamplona se imagina un 2006 con mucha gloria para el Tri.

La dolorosa eliminación de México a manos de los Estados Unidos en el Mundial 2002 ya es pasado. Duele, pero quedó atrás. Javier Aguirre, el entrenador de aquella selección, curó sus heridas en España, donde dirige con notable éxito al Osasuna, un equipo modesto, con un historial nulo, que está dando pelea a los grandes y puede llegar a meterse en la Champions League. Desde Pamplona, el ex timonel del Tri augura una buena Copa del Mundo para el representativo azteca.
-¿Qué posibilidades le ve a este México en Alemania 2006?
-A mí me gusta mi equipo. Me alejo de mi rol de entrenador y hablando como un aficionado más, me gusta. Es un equipo que trabaja bien el aspecto táctico, que físicamente siempre exhibe un buen nivel y técnicamente no le pide nada a ningún futbol del mundo. Siempre se nos ha criticado la falta de fortaleza mental, pero en este 2006 partimos con una ventaja: somos cabeza de serie, lo que te quita de entrada a un peso pesado. Pues te toca un grupo con Irán y con Angola y eso inmediatamente te sugiere que México debe de pasar a la siguiente ronda junto a Portugal. Pero en los octavos toda la buena fortuna del sorteo se trunca, porque aún ganando el Grupo D nos tocaría enfrentar a Argentina, Holanda, Serbia y Montenegro o Costa de Marfil, que son selecciones temibles. En México se especula bastante y ya se piensa en ese cuarto partido, que de seguro nos va a costar mucho.
-Esta confianza que es lógica para la primera ronda, ¿no puede llegar a ser contraproducente para el equipo?
-Claro, es cierto. Uno ve los últimos tres Mundiales y resulta que en la misma zona te tocan Italia y Croacia, como me tocó a mí en el 2002, o el sorteo te depara a Bélgica y Holanda, como fue en el ’98; o Italia, Noruega e Irlanda, como en el ‘94. Tú vas y sabes que desde el partido número uno tienes que jugarte la vida pues, si pierdes, tus posibilidades se reducen muchísimo. En cambio esta vez el sorteo va a permitir llegar un poco más relajado, pero no creo que esto suceda, de todos modos. Este equipo y el cuerpo técnico tienen hambre de victorias. Se le ha dado mucho apoyo, se le ha preparado a conciencia y se mantuvo al cuerpo técnico durante los cuatro años. Es muy difícil trabajar un año con una Selección Nacional, uno se ve sometido a muchas presiones. Desde 1986 a 1990 estuvo Bora Milutinovic, pero la FIFA nos sacó de las eliminatorias y de ahí en más el tiempo entre Mundial y Mundial siempre fue de cambios bruscos en México: del ‘90 al ‘94 tuvimos tres entrenadores, del ‘94 al ‘98 otros tres y del ‘98 al 2002 pasaron tres más. Así no se puede trabajar. Por fin, del 2002 al 2006 se logra que un mismo director técnico siga en el cargo. En cuatro años, Ricardo La Volpe habrá tenido su tiempo para inculcar su filosofía de fútbol. Esa es una gran ventaja respecto al pasado inmediato.
-¿Cómo evalúa usted este período desde que se alejó del Tri?
-En base a resultados, considero que es muy bueno. Desde luego, la clasificación al Mundial se logró con bastante holgura, la Copa Confederaciones 2005 dejó un muy buen sabor de boca, se ganó en casa la Gold Cup del 2003… Quizá la última Copa América, la que se disputó en Perú, fue donde menos resultado se obtuvo. Pero igualmente el balance es muy positivo: se ha renovado la plantilla, el equipo se estructura con una columna vertebral de experiencia y yo estoy muy entusiasmado con que México empiece bien el Mundial y dé un golpe.
-¿Puede ser esta vez?
-Espero. Siempre se nos dice que nos falta ganar algo importante. Está claro que para obtener un Mundial hacen falta muchísimas cosas, pero México, no lo digo yo lo dice FIFA, tiene derecho a pensar que puede estar entre los ocho mejores del mundo, ¿por qué no? Si ya en el Mundial de Japón y Corea fuimos undécimos y hace ocho años terminamos en el puesto número 13, es lógico pensar que busquemos ascender unos escalones. ¿Por qué no terminar en octavo lugar, o séptimos, esta vez? Hay que pensar que se puede dar más.
-¿Dónde ve el límite de esta selección?
-Pienso que va a resultar clave ese cuarto partido, el de octavos de final. Si México es capaz de superar esa ronda y entrar entre los ocho mejores equipos del planeta, si elimina a Argentina, Holanda, Serbia o Costa de Marfil, pues ahí no va a tener techo. Siempre en el caso, y siendo un poco irrespetuoso con los rivales que nos tocaron, de que pasemos la primera ronda sin problemas.
-¿Qué jugador ve triunfando en la Copa del Mundo, más allá de Rafa Márquez y Jared Borgetti, que ya llegaron al fútbol europeo?
-Me gusta mucho Carlos Salcido, un chico al que no conocía, porque cuando yo dirigía él no estaba en Primera División. Pude conocerlo más tarde, cuando ya apareció en la Selección, y luego vi su rendimiento como volante defensivo en Chivas de Guadalajara, y me parece un extraordinario jugador.
-Cuauhtémoc Blanco fue uno de los jugadores clave de la selección 2002, ¿qué piensa de su exclusión?
-Es una interna de la que no estoy muy enterado. No sé las entrañas del asunto y da la impresión de que nadie sabe realmente el porqué de su alejamiento de la selección. Yo pienso que Cuauhtémoc es un jugador de muchísima calidad. A mí me ayudó mucho y me rindió en gran medida en el último Mundial. Es solidario con sus compañeros y creo que hoy por hoy es de los futbolistas mexicanos con mayor talento individual y colectivo. Entiende muy bien el juego, lo hace más simple.
-En la última eliminatoria, Estados Unidos terminó primero, sacó a México fuera del Mundial 2002… ¿Le parece que este lugar de Gigante de la Concacaf se está emparejando?
-En la clasificación de la FIFA estamos muy juntos, metidos entre los diez primeros, pero eso es solamente un juego matemático, aunque acepto que resulta muy atractivo para la prensa. México, en los últimos años, ha sido alcanzado por los Estados Unidos. Yo creo que nuestro futbol no ha dejado de progresar, pero la evolución de los americanos ha sido mucho más rápida y vertiginosa en estos últimos 12 ó 15 años. Está claro que, cada vez más, los choques México-Estados Unidos son duelos muy disputados. No existen más esos paseos que teníamos hace 25 años, cuando le ganábamos de cuatro goles para arriba.
Se convirtieron en un adversario al que hay que tenerle muchísimo respeto. Han evolucionado, invirtieron tiempo y dinero, fomentaron el soccer a nivel universitario, hicieron que prendiera entre su juventud, y en el área de la Concacaf son un rival que está a la misma altura de México. Me alegra mucho por ellos, porque han hecho su lucha, y esto significa que si ellos, nosotros, Costa Rica y Trinidad y Tobago hacemos un buen Mundial, la gente que maneja la FIFA nos puede dar una plaza más para la próxima Copa del Mundo.


La Concacaf es una zona con selecciones en crecimiento. Sus jugadores y entrenadores son mejor vistos en Europa, pero de allí a contratarlos hay una enorme distancia. Aguirre es hoy el único director técnico azteca dirigiendo en el Viejo Continente.
-Dijo usted que para que un entrenador mexicano dirija en España lo único que hace falta es que lo llamen, ¿por qué no ocurre?
-Es difícil que se fijen en los técnicos mexicanos, porque aquí en España no se difunde mucho el fútbol de nuestra liga; en el resto de Europa, mucho menos. Los argentinos y brasileños son más conocidos y reconocidos por su labor en Copas Toyota Libertadores, Nissan Su-damericana, por el desempeño de sus seleccionados… De a poco los clubes de mi país van escalando posiciones en los torneos continentales, lo que nos amplía el margen de maniobra. Creo que en un futuro no muy lejano los mexicanos podrán cruzar el Océano Atlántico y venir a trabajar aquí. Los técnicos de mi país son gente calificada, pero el problema es que no se los conoce.
-¿Qué va a hacer durante la Copa del Mundo?
-Tengo un contrato con una cadena televisora mexicana desde 2004, cuando se disputó la Eurocopa de Portugal. Supongo que en Alemania estaré de nuevo como comentarista en las transmisiones de los partidos de la selección mexicana. Pero esto estará en relación directa con mi futuro con el Osasuna: a mitad de año se termina mi contrato, aunque para entonces ya sabré si me quedo aquí en Pamplona o si me marcho. De seguir aquí tendría que estar viendo el tema de la pretemporada.

En Pamplona, México DF o Berlín, Javier Aguirre seguirá las incidencias de su querida selección. Haciendo un alto a los entrenamientos del Osasuna, compartiendo una cerveza con amigos o en la cabina de transmisión del estadio, vibrará con el Tri tanto o más que como lo hizo desde el banquillo en el Mundial 2002. Con el compromiso de la imparcialidad periodística o desde la postura apasionada de ser un aficionado más, el Vasco seguirá estando al lado de los mexicanos. Como siempre.

2 comentarios:

piterino dijo...

Aunque ha perdido algo de prestigio aquí por los vaivenes propios del Atlético de Madrid, a mí el Vasco Aguirre me gusta bastante como entrenador, ojalá alguna vez se dé la ocasión de que dirija a mi Athletic.

Reflexiones interesantes de alguien que conoce muy bien la evolución reciente y las posibilidades inminentes del fútbol mejicano. Su papel en el Mundial no fue malo, cayeron en octavos ante Argentina en un partido épico en la prórroga ... tampoco puede uno rasgarse las vestiduras.

Saludos.

CALIGULA dijo...

Es increíble que un reportaje pueda ser más jugoso leído retroactivamente.

Saludos Pablo!