domingo, 30 de marzo de 2008

Torneo olímpico Beijing 2008: Argentina medalla de oro

Argentina volvió a ganar la medalla de oro olímpica, la misma que había conseguido cuatro años antes en Atenas.
Programa completo: todos los partidos del torneo masculino de fútbol de los Juegos Olímpicos Beijing 2008.

Grupo A (Shanghai)
7 de agosto: Australia 1 - 1 Serbia
7 de agosto: Costa de Marfil 1 - 2 Argentina
10 de agosto: Argentina 1 - 0 Australia
10 de agosto: Serbia 2 - 4 Costa de Marfil
13 de agosto: Argentina 2 - 0 Serbia
13 de agosto: Australia 0 - 1 Costa de Marfil

Grupo B (Tianjin)
7 de agosto: Japón 0 - 1 Estados Unidos
7 de agosto: Holanda 0 - 0 Nigeria
10 de agosto: Nigeria 2 - 1 Japón
10 de agosto: Estados Unidos 2 - 2 Holanda
13 de agosto: Nigeria 2 - 1 Estados Unidos
13 de agosto: Holanda 1 - 0 Japón

Grupo C (Shenyang)
7 de agosto: Brasil 1 - 0 Bélgica
7 de agosto: China 1 - 1 Nueva Zelanda
10 de agosto: Nueva Zelanda 0 - 5 Brasil
10 de agosto: China 0 - 2 Bélgica
13 de agosto: Nueva Zelanda 0 - 1 Bélgica
13 de agosto: China 0 - 3 Brasil

Grupo D (Qinhuangdao)
7 de agosto: Honduras 0 - 3 Italia
7 de agosto: Corea del Sur 1 - 1 Camerún
10 de agosto: Camerún 1 - 0 Honduras
10 de agosto: Italia 3 - 0 Corea del Sur
13 de agosto: Camerún 0 - 0 Italia
13 de agosto: Corea del Sur 1 - 0 Honduras


Cuartos de final
16/8 - Shanghai: (1) Argentina 2 - 1 Holanda
16/8 - Qinhuangdao: (2) Nigeria 2 - 0 Costa de Marfil
16/8 - Shenyang: (3) Brasil 2 - 0 Camerún
16/8 - Beijing: (4) Italia 2 - 3 Bélgica

Semifinales
19/8 - Beijing: Argentina 3 - 0 Brasil
19/8 - Shanghai: Nigeria 4 - 1 Bélgica

Medalla de Bronce
22/8 - Shanghai: Brasil 3 - 0 Bélgica

Medalla de Oro
23/8 - Beijing: Argentina 1 - 0 Nigeria


Bajo el fuego olímpico de Beijing, el podio del fútbol olímpico. De izquierda a derecha: Nigeria (plata), Argentina (oro) y Brasil (Bronce).

jueves, 20 de marzo de 2008

Riquelme vs. Riquelme

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en enero de 2008.
Por PABLO ARO GERALDES


Las dos caras del mediocampista de Boca Juniors. Gozos y sombras del argentino premiado por Fox Sports en Español como "Mejor Futbolista Latino de 2007".

En la neblinosa Londres de 1886, el prestigio del Doctor Henry Jekyll era tan grande como el temor que infundía el depravado delincuente Edward Hyde. Solamente Robert Louis Stevenson, autor de la novela "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde", sabía de antemano que ambos eran una misma persona. Esta historia se convirtió en un clásico, y también en sinónimo de una psicopatología: el desdoblamiento de personalidad.
El argentino Juan Román Riquelme es uno de los jugadores más talentosos del mundo… cuando está feliz. Cuando no, es blanco de insultos de las más variadas verbas y procedencias, excepto de los hinchas de Boca Juniors, que sienten por él un cariño incondicional. Es que en el cuerpo del ‘10' del campeón de la Copa Libertadores conviven dos personalidades: el volante apático e inexpresivo que baja el ritmo de todo el equipo, y el talento explosivo capaz de acarrear a todos sus compañeros a victorias y títulos que se explican solamente por su presencia.
Detesta las entrevistas y toda exposición pública. "Parecía un fakir debutante", lo definió un reportero que dialogó con él. Sólo acepta entrevistas hechas por sus pocos periodistas amigos; no habla, pero cuando lo hace despliega conceptos muy firmes y deja en claro que nadie va a pasarlo por arriba.
Su incómoda tensión ante la prensa se termina al entrar al césped: allí es el torero que domina la escena con ansias de trascendencia.Sus virtudes saltan a la vista; es una de las máximas figuras de la Copa Libertadores a partir de su pie derecho exquisito y su aura de líder. Para conocerlo más, vale repasar su historia. Don Torcuato, en la periferia de Buenos Aires, es un barrio de contrastes. En su geografía conviven mansiones lujosas y modestísimas casillas improvisadas para (sobre)vivir. A Román el destino lo puso de este último lado: allí nacieron él y sus nueve hermanos menores. Allí siguió viviendo cuando la vida la regaló una sonrisa, y se convirtió en el sustento de su familia.
Llegó a Boca desde las inferiores de Argentinos Juniors por 800 mil dólares, una cifra altísima por un juvenil que ni había debutado en Primera, pero su sueldo apenas pasaba los 1,500. La calidad de su fútbol pronto lo llevó a ser referente del plantel... pero con el mismo salario. Allí surgieron las peleas con el presidente del club: "Que Macri no mienta más, gano apenas 1,500 pesos", ventiló a los medios.
Fue tres veces campeón argentino, ganó la Copa Libertadores y la Intercontinental. La pelea con la directiva continuó. En 2001, en un juego contra River, el histórico rival, celebró su gol llevándose las manos a las orejas y se paró, desafiante, ante el palco presidencial como diciendo: "Ahora escucho su oferta". Después le bajó el tono a la polémica, argumentando: "Mi hija ama al Topo Gigio, por eso hice ese gesto". Por supuesto, nadie le creyó. El festejo fue un clásico. Pronto subió la apuesta: "Después de junio, por el mismo dinero, me voy a jugar con mis amigos". Marcos Franchi, su representante, fue declarado ‘persona non grata' por la dirigencia boquense y Riquelme retrucó: "Yo pido lo que creo que merezco, ni un peso más, ni un peso menos". La relación se había roto.
En 2002, el secuestro de su hermano Cristián (lo devolvieron a salvo) hizo que fuera vendido: "No voy a ser más futbolista en Argentina; tengo miedo", dijo el jugador, que además tenía problemas con el DT Oscar Tabárez. Pasó al Barcelona por 13 millones de dólares. Pero Louis Van Gaal no lo utilizó como armador, Riquelme no se sintió cómodo y no tuvo buen nivel. Si en Argentina los rivales de Boca lo llamaban "pecho frío", por su aparente indiferencia y falta de emociones, en España lo bautizaron "Tristelme".
Suena raro en el fútbol mercantilizado de hoy, pero los millones no son lo que moviliza a Román, aunque pelee con celo por el dinero que le corresponde: para jugar bien necesita sentirse feliz en la cancha. Y encontró esa felicidad en Villarreal, un club pequeño de una ciudad más pequeña todavía. En sus cuatro temporadas fue la joya, el más mimado. Guió al modesto Submarino Amarillo hasta la semifinal de la Liga de Campeones y dejó un recuerdo de 39 goles. Pero Villarreal fue otra muestra de dualidad: así como fue el futbolista más importante de la historia del club, también fue excluído por un desplante a Fernando Roig, el presidente: tras la licencia navideña y de fin de año de 2006, Riquelme exigió volver más tarde a las prácticas que el resto del plantel , algo que no fue aceptado. Pero igual se tomó ese privilegio y el directivo consideró que había desafiado a su autoridad y resolvió que no vista más la camiseta amarilla. El entrenador Manuel Pellegrini actuó en consecuencia.
El periodista español Enrique Cabrera lo siguió de cerca en Villarreal y escribió: "Aquí todo el mundo sabe (incluido el entrenador) que Riquelme es una estrella mundial. Pero sus pecados no son deportivos. En múltiples ocasiones se le concedieron privilegios con los que no contaban otros jugadores, y desde el club se entendía que Román era especial. Sin embargo, a ojos del club, Riquelme acabó siendo el hijo malcriado que nunca tiene bastante".
Pudo ser la gran figura de Alemania 2006 y decepcionó. Las críticas fueron feroces y respondió renunciando a la Selección porque los comentarios de la prensa afectaban a su madre. Rarísimo. Con la llegada de Alfio Basile decidió volver y es uno de los fijos en la formación albiceleste. Sin lugar en Villarreal, volvió a su amado Boca para la Libertadores 2007 y fue él la principal razón para que la Copa llegase por sexta vez al club. Finalizado el préstamo de seis meses, tuvo que retornar a España, donde no jugó. Riquelme deseaba volver a casa, pero exigió cobrar lo mismo que en Villarreal: Boca tuvo que pagar 15 millones de dólares. ¿Lo vale? En la Copa Libertadores, solamente si Riquelme está del lado del Dr. Jekyll, Boca puede soñar.

martes, 4 de marzo de 2008

Patricio Araujo: "Ganar la Libertadores sería lo máximo"

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en enero de 2007.
Por PABLO ARO GERALDES

A los 20 años, 'Pato' habla como un veterano: fue el capitán de México campeón del mundo Sub 17 y ya tiene un título de liga con las Chivas. Pero su espíritu le exige nuevos desafíos...

Cuando en la oscura noche de Lima, allá por 2005, Patricio Araujo levantó la Copa Mundial Sub 17, el brillo del trofeo iluminó a todo el fútbol de México. El chavo de Colima no lo sabía, pero se estaba convirtiendo en el primer mexicano en alzar una Copa del Mundo.
Su crecimiento futbolístico fue constante. Semanas después de la consagración le llegó la hora de debutar en Primera: todavía con 17 años se puso la playera de las Chivas de Guadalajara, ante Morelia.
Todo avanzaba rápido, a la par de su elegancia en la mitad de la cancha y su efectividad en el fondo. Apenas un año después, inscribía su nombre como campeón del Torneo Apertura 2006, al lado de jugadores consagrados como Omar Bravo, el Bofo Bautista, Ramón Morales, Johnny Magallón y el Maza Rodríguez.
Era un triunfo de Guadalajara que festejaron los tapatíos, pero también se celebró en el resto de la geografía azteca. Porque con su tradición de no incluir futbolistas extranjeros, las Chivas se transformaron en un símbolo del balompié mexicano. El año 2008 se inició con máxima actividad para ‘Pato’, como lo llaman todos. Entrenamientos en Valle Verde (el campo que el club tiene en Jocotán, Jalisco), el comienzo del Torneo Apertura y los compromisos que se vienen por la Copa Libertadores y la Selección Preolímpica.
–¿Ya analizaron a Santos, San José y Cúcuta, los rivales de la Copa?
–Tenemos tanta actividad que aún no, pero en breve empezaremos. La Copa Libertadores es un torneo muy padre, donde México tiene una transcendencia bárbara, y vino mostrando un nivel de competencia muy fuerte. Ahí vamos a demostrar que tenemos la alegría y el fútbol para competir en un campeonato así.
–¿Hasta dónde pueden llegar?
–El plantel está con fuerza para hacer frente a los dos torneos por igual (Clausura y Copa). En la Copa buscamos llegar a la final, sin vueltas. Si un equipo quiere algo y lo tiene claro, tiene que salir a ganar, más allá del nombre de los rivales.
–Te sobra confianza...
–Es que sería un sueño, ganar la Copa Libertadores sería lo máximo, algo que hasta ahora ningún equipo mexicano consiguió. Y después, jugar el Mundial de Clubes.
–¿Es la prioridad? Tienes meses bravos por delante...
–Va a ser una etapa muy cargadita... Quiero la Copa y quiero ir a los Juegos Olímpicos. Para eso, primero habrá que ganar el Preolímpico.

CONSOLIDACION EN PRIMERA
Este será el año de su afianzamiento en Primera, aunque ya empezó a ganarse el respeto de los adversarios: “En México tienen mucha relevancia las jerarquías. Y lo que pasó es que, sinceramente, eso no me interesó. Fuese ante Zinha, Gaitán, Vicente Sánchez o cualquiera de rango alto, yo les entraba de la misma manera, me levantaba, chocaba como ante cualquiera. El primer campeonato me dio mucha confianza, más la que me tuvo un gran técnico como Xabier Azkargorta, que me hizo debutar. Después, el Chepo de la Torre también confió en mí. Eso, en el principio de una carrera, es muy importante”.
–¿Cuáles son tus referentes?
–Alberto Coyote, un contención de Chivas al que vi jugar muchos años cuando yo era chico. Y Claudio Suárez, por supuesto, un grande. Manolo Martínez es otro, tengo comunicación con él, me dio muchos consejos. De afuera me gusta Genaro Gattuso, tiene una fuerza impresionante y un carácter único. Quizá no luzca, pero es el jugador que todo técnico quiere en su equipo.
–¿Cuál fue tu rival más complicado?
–Damián Alvarez, de Pachuca, que es chiquito, habilidoso, desequilibrante…
–A tu edad, ¿se puede tener conciencia táctica?
–Tienes que adquirir experiencia, ir progresando en cada partido. Aprender de los errores e intensificar las virtudes. El técnico te puede dar ciertas armas para las salidas, para romper, sobrarte y todos esos detalles; luego puedes decidir cómo y cuándo las aplicas. O puedes buscar tu propio estilo de juego.

UN PERFIL DIFERENTE
Además del fútbol, Araujo sigue adelante con la carrera de Administración de Empresas, lo que le exige un esfuerzo mayor, aunque él lo vea como algo natural: “No perdí nada de mis estudios, aun siendo jugador de Primera seguí. Con voluntad se pueden hacer las dos cosas”, explica.
–¿Cómo te manejas con los horarios?
–En la Universidad estaba dentro de un programa que me posibilitaba concurrir tres días a la semana, de 7 a 10 de la noche, por lo que era compatible con los entrenamientos. Además tenía un margen de 30% de inasistencia. Pero ahora, con los viajes por la Copa Libertadores, se complica. Por eso pasé a un programa de educación a distancia, de la misma Universidad, así que me reconocen las materias aprobadas.
–Cuando viajas, ¿cómo haces?
–Me llevo mi computadora con mi material de estudio, guías para leer, libros…
–Entre los futbolistas profesionales no es común continuar con el estudio...
–En este equipo, sí. Desde las fuerzas básicas nos impulsaron ese deseo y gusto por el estudio. Además nos facilitaron todo, no cualquiera va a un colegio de pago.