lunes, 13 de marzo de 2017

Mauro Icardi

El delantero del Inter está en un buen momento y va por más. Cómo fue su crecimiento hasta llegar a convertirse en uno de los goleadores del calcio y por qué la hinchada argentina lo pide para que forme parte del equipo nacional.

Artículo publicado en ESPN Magazine, en noviembre de 2015
Por PABLO ARO GERALDES

Después del decepcionante arranque de la Selección Argentina en la eliminatoria para la Copa del Mundo Rusia 2018, cabe volver a preguntarse hasta cuándo el entrenador seguirá prescindiendo del extraordinario goleador que es Mauro Icardi.

El delantero rosarino de 22 años nunca jugó profesionalmente en la Argentina: recién había cumplido 8 cuando se instaló en Quilmes y allí, en las divisiones infantiles, lo vio meter goles y más goles Abian Morano, un agente canario que marcó el nuevo rumbo familiar, la isla de Gran Canaria, España. Corría el año 2001 y se incorporó a las divisiones menores de Unión Deportiva Vecindario mientras su padre seguía con su oficio de carnicero y escapaba de la profunda crisis argentina. A los 14 Mauro partió a Barcelona, donde encararía su formación como cadete en La Masía. “Estar solo no fue fácil, me ayudó mucho toda la gente que trabajaba ahí. Porque aparte de lo futbolístico, me apoyaban mucho con la escuela y diariamente para crecer como persona”, recuerda aquel despegue, que fue hace nada más que ocho años.

Toda pasó muy rápido. Sin lugar en el Barça, apareció el interés de la Sampdoria, que estaba en la Serie B, y por “apenas” 400.000 euros partió hacia Génova para su primera incursión en el calcio. Llegó con el salario más bajo del primer equipo, pero entre 2011 y 2013 fue sumando minutos y goles hasta convertirse en el mejor futbolista joven de la Serie A. Los tantos que marcó con la Samp (le hizo tres a Juventus en dos partidos) despertaron el interés de varios clubes grandes de Italia. Hasta que el Inter desembolsó 13 millones de euros para incorporarlo. El precio fue un premio a la visión de los genoveses, que multiplicaron por 32 el dinero invertido, y a la vez una señal de alarma para los responsables de La Masía catalana, por dejar escapar semejante talento.

El Internazionale le dio un contrato por cinco temporadas y la camiseta número 9, proclamándolo heredero de Diego Milito, el compatriota amado por toda la parcialidad interista. El calcio le sumó potencia física a su talento natural: “En Italia crecí mucho futbolísticamente y aprendí un montón. En España no se trabajaba mucho en el aspecto físico, sino más con la pelota. Y cuando vine acá, fue un cambio brutal: apenas llegué me pusieron a correr, cosa que no estaba acostumbrado a hacer, je... Así crecí mucho físicamente, lo que me ayudó para debutar en la Serie A, afianzarme, y poder hacer lo que hice a partir de la Sampdoria”, detalla. Un detalle que fortalece su vínculo con la institución: se mudó a dos cuadras del estadio Giuseppe Meazza y desde su terraza lo ve cada día.

Su paso firme ante las redes tentó a otros colores además de la celeste y blanca. España e Italia quisieron incorporarlo a sus selecciones, pero él se negó. Cuando Cesare Prandelli intentó ponerle la azzurra camino a Brasil 2014, Icardi aclaró: “por el tema del pasaporte, tengo la posibilidad de jugar en cualquiera de las dos selecciones, la argentina o la italiana, pero siempre que yo me siento argentino y deseo jugar para mi país”. El llamado de Alejandro Sabella no se hizo esperar; lo convocó para las dos últimas fechas de la pasada eliminatoria, en reemplazo del lesionado Lionel Messi, y lo hizo debutar en los últimos 10 minutos ante Uruguay, asegurándose así que ya no pueda defender otra camiseta más que la argentina.

Finalmente, no tuvo lugar entre los 23 que fueron a la Copa del Mundo. Pero a partir de entonces empezó una temporada espectacular con el Inter... Espectacular para él, que terminó capocannoniere con 22 junto a Luca Toni, aunque este último jugó dos partidos más. El estreno del nuevo modelo de camiseta lo tuvo como el jugador que más vendió. Esa número 9 empezó a retribuir con goles el apoyo, pero la relación entre el ídolo y la hinchada sufrió una grieta el 1 de febrero pasado: luego de la derrota 3-1 ante el Sassuolo (gol de Icardi), el delantero se insultó cara a cara con los tifosi después de ofrecerle su casaca a la tribuna como pedido de disculpas por la derrota, pero estos, alterados por la mala campaña del equipo, se la devolvieron de mala manera. Icardi se enfureció y se acercó a insultar a los aficionados hasta que el resto de los jugadores del Inter lo sacó del lugar para llevarlo al vestuario.

La temporada 2014/15 fue espectacular para él, porque el Inter terminó octavo y no clasificó a ninguna copa europea. Espectacular porque selló 27 goles sumando las diferentes competiciones y, sobre todo, porque se consolidó como un centrodelantero letal, rápido para decidir, veloz, muy fuerte en el juego aéreo y con una personalidad inquebrantable. Si realmente su sonada relación amorosa con la modelo Wanda Nara, su pelea con su examigo Maxi López (exesposo de Wanda) y su sobre expuesta vida en los medios no interferían en lo futbolístico, Gerardo Martino pudo haberle dado un boleto para la Copa América, pero tampoco lo llamó.

Él lo toma con una sorprendente serenidad y una madurez poco común a los 22 años. Atributos que se suman a su abanico de recursos con la pelota y que lo llevaron a portar el brazalete de capitán del Inter, el más joven de los últimos 50 años. Claro, en el calcio es toda una tradición que para elevarse al grado de capitano hay que tener sobre el plantel una ascendencia que comúnmente viene de la mano de la veteranía. Evidentemente el entrenador Roberto Mancini supo apreciar sus cualidades sin que interfiriera el ruido mediático.

En el último derby contra el Milan, Mauro lució una cinta que llevó el nombre del argentino récord del fútbol italiano: Javier Zanetti, quien jugó 849 partidos con la camiseta nerazzurra. También, con 614 partidos es el argentino con más juegos en la Serie A y el segundo de la historia del calcio, detrás del prócer Paolo Maldini. Después del triunfo interista Icardi le obsequió ese brazalete al Pupi.

Si Gonzalo Higuaín merma su nivel, a la selección le faltará un delantero de área, un 9, y ante la escasez del puesto ya es muy difícil mirar para otro lado sin que llegue la chance para Mauro Icardi. Antes de la Copa América, Martino dejó un mensaje confuso respecto a él: “Reconozco que no es de mi agrado su exposición mediática, aunque lo extrafutbolístico, igual, no es impedimento para convocarlo. Hay momentos en los que a un futbolista muy famoso le resulta complejo escaparle a esa parte, pero salvo excepciones puntuales, soy de los que piensan que el jugador debe ser noticia por lo que hace dentro del campo”. Entonces, ¿lo llamará?


LA CARRERA DE MAURO ICARDI
Nombre completo: Mauro Emanuel Icardi Rivero
Nació el 19 de febrero de 1993, en Rosario, Argentina.
Posición: centrodelantero.
Trayectoria: Sampdoria (2011/13), Internazionale (desde 2013).
Selección Argentina: 1 partido - 0 gol.
Títulos: -
Distinciones: Capocannoniere de la Serie A 2015 (Internazionale)
En pareja con la modelo Wanda Nara, este año tuvo a Francesca, su primera hija.

sábado, 11 de marzo de 2017

El fútbol en las Islas Cocos

Las islas Cocos (Keeling) son un archipiélago de 27 islas y 2 atolones, situado en medio del océano Índico, a mitad de camino entre Sri Lanka y Australia. Como referencia, está a 2.768 km al noroeste de la ciudad australiana de Perth.

Su vecino más cercano, a 900 km al noreste, es la isla de Navidad. Abarcan un área emergida de apenas 14 km² y su punto más alto está a solo 9 metros sobre el nivel del mar en South Island.
Apenas dos de las 27 islas están habitadas: la isla Home y la isla West. La capital es West Island, aunque la localidad más grande es el pueblo de Bantam, en la Isla Home. En total son unos 600 habitantes.

La Cocos (Keeling) Islands Soccer Federation es la entidad que rige el fútbol en el territorio australiano de las Islas Cocos (Keeling). Administra el fútbol local, arma el seleccionado y junto a la Christmas Island Soccer Federation coorganiza cada año la Inter-Island Cup.

Hay cuatro clubes cocanos: Black Arrows, Black Hawks, Flying Fish e Islanders, pero la información es tan escasa que no hay registro de los campeones.
Selección de las Islas Cocos (Keeling)
Volviendo a los datos geográficos, se trata de un territorio externo de Australia, administrado por el Australian Department of the Environment, Sport, and Territories (Departamento Australiano de Desarrollo, Deporte y Territorios). El Capitán William Keeling descubrió las islas en 1609, pero se mantuvieron deshabitadas hasta el siglo XIX. Desde los años 1820 hasta 1978, los miembros de la familia Clunie-Rose controlaron las islas y la producción de copra a partir de los cocos autóctonos.
Gran Bretaña las anexó en 1857, y en 1955 transfirió su administración a Australia. La población de las dos islas es una mezcla étnica entre europeos (sobre todo en la isla West) y malayos en la isla Home.

Las Islas Cocos tienen una posición estratégica por su proximidad a las principales líneas de navíos del océano Índico y el mar de la China Meridional. El ejército de los Estados Unidos había planeado construir bases aéreas allí, capaces de sustentar bases ocultas de espionaje y vigilancia sobre el Mar de la China del Sur. El World Socialist Web Site argumentó que "una base aérea en Cocos es uno de los pilares fundamentales de la estrategia política de Obama en Asia, facilitando así el control de las líneas marítimas entre los océanos Índico y Pacífico y aumentan así exponencialmente las posibilidades de que las fuerzas estadounidenses ejecutasen un bloqueo contra China". Después de que los planes de construcción de las bases aéreas fuesen desvelados por el Washington Post, el ministro de defensa australiano Stephen Smith sostuvo que el gobierno australiano veía "Cocos como una potencial ubicación estratégica a largo plazo, pero habrá que ver como discurren las cosas".

A la derecha, la ubicación de las Islas Cocos, al sur de Indonesia y al oestes de Australia.
Abajo, la camiseta del seleccionado, confeccionada por Tree Palm.


domingo, 26 de febrero de 2017

Entrevista a César Luis Menotti

Con la Argentina fue campeón mundial 1978 como entrenador; ahora distinguido por su trayectoria con el premio Bensemann 2009.

Versión en castellano de la entrevista publicada en la revista alemana Kicker, en septiembre de 2009.
Por PABLO ARO GERALDES


A los 70 años, César Luis Menotti está más vigente que nunca. Activo, como manager de Independiente, tiene una aguda mirada sobre el fútbol mundial. El entrenador campeón del mundo de 1978 elogia a España, critica el exitismo a cualquier precio, y habla del fútbol de varios países, entre ellos el alemán.

No es nuevo el vínculo de Menotti con Alemania. Conoció el país de joven y siempre estuvo relacionado (Puma, DPA...). Así lo cuenta: “En Alemania me siento cómodo y disfruto mucho; la gente estereotipa al alemán como alguien de personalidad rígida, fría, pero es un error. Aquí hay gente alegre, buenos amigos... y todo lo hacen bien: la ropa, los autos, la comida, la tecnología, el orden...”.

Su próximo viaje a Alemania será en octubre, para recibir el premio Bensemann por su trayectoria. Pero antes, dialogó con Kicker en Buenos Aires, la capital argentina.

-¿Ve partidos de la Bundesliga?
-A veces, cuando los horarios no coinciden con el fútbol de aquí.

-¿Cómo ve al fútbol alemán?
-Cuando hablan de Alemania se menciona el orden, la disciplina y la capacidad de trabajo pero no hablan del talento. ¿O Beckenbauer qué era? Alemania empezó a sufrir en su fútbol cuando dejaron de aparecer estos aventureros que le daban al orden ese salto de calidad y de belleza.
Alemania tiene un orden estructural de equipo, es una orquesta con un sonido muy bueno pero nunca dejó de tener a sus grandes solistas, como Müller, Overath, Breitner y tantos otros. Beckenbauer era un jugador superlativo, un artista. Entonces no confundamos el mensaje con la etiqueta del “orden”.

-¿Y ésta selección de Löw?
-Alemania tiene muy buenos jugadores, pero no aparecen esos futbolistas con la capacidad de la aventura. Jorge Luis Borges decía que la literatura es “orden y aventura”. El fútbol es igual: si sos todo orden sos un aburrido, y si sos todo aventura sos un caos. En el último Mundial Alemania tuvo un equipo más comprometido con la gente, pero le faltó ese salto que le puede dar un aventurero.

-De los jugadores alemanes actuales ¿a quiénes destaca?
-De la Selección, Schweinsteiger. Ballack me gusta, pero es más regulador del orden que aventurero, no es como el Iniesta del Barcelona, que hace lo mismo que él pero en los últimos 20 metros te aniquila. No mostró lo que hacía Littbarski, por ejemplo.

-Hace unos años nos dijo a Kicker que le gustaría la idea de que Beckenbauer sea Presidente de la FIFA. ¿Todavía le gustaría?
-Sí, lo dije. Pero también dije que hay dos Beckenbauer: el jugador de fútbol y el dirigente de un club. Yo lo que deseo es que él un día sea presidente de la FIFA pero como jugador, que tenga esa misma sensibilidad que demostró dentro de la cancha. La capacidad la tiene, es un hombre generoso y con mucha experiencia. Que esté más preocupado por defender la calidad y no la cantidad: él sabe, como jugador, que no se pueden jugar 80 partidos al año. A este gran producto de mercado que es el fútbol hay que defenderlo desde la calidad. ¿O Pavarotti podía cantar todos los días en cualquier teatro?

EL DEPORTE AMADO
-¿Por qué el fútbol fascina en todo el mundo, más que otros deportes?

-Conozco el deporte en España, en Francia, en Cuba... Soy un estudioso de esto. En una escuela de Rosario, mi ciudad, fui con el intendente y juntamos en el patio a unos 300 chicos. Les pregunté cuántos querían ser jugadores de básquet: cuatro. ¿Boxeadores? Uno. ¿Futbolistas? Todos. En la Argentina el fútbol es un hecho cultural que genera una máxima atracción, por eso nosotros tenemos la obligación de cuidarlo, de cuidar a los jóvenes de esta locura que los rodea. No soy tan inocente ni me hago el estúpido: ya sé que el fútbol es un negocio. Pero los negocios son diferentes. Negocio es qué pongo yo, qué ponés vos y cómo repartimos. Pero ¿qué pone el mundo de los negocios en el fútbol? Si yo quiero poner un bar tengo que empezar de cero, comprar todo, difundir la marca... Un club como Independiente tiene más de 100 años, ya está hecho. El fútbol es un producto único que se vende en el mundo entero, está impuesto, no hay que salir a venderlo. Y eso lo lograron los grandes futbolistas.
Yo puedo invertir dinero y construir un gran hotel que compita con los mejores, pero si quiero “inventar” un club, construir un estadio, le pongo de nombre “Deportivo Alegría”, salgo a competir con los mejores y me fundo. ¿Con qué cuenta la organización, que los hombres de negocios no tienen? Con un siglo de historia, con un producto impuesto.
En Inglaterra llega un jeque y compra un club, o en México, donde también son propiedad de las grandes empresas, pero acá es otra cosa, y el fútbol argentino merece un debate serio.

-¿Está anestasiada la sociedad?
-El poder económico, a través del poder político, ha producido una desculturización aterradora, que ha llegado al fútbol. Había una cultura, un estilo que en el nombre del modernismo se empezó a destruir. “Hay que ser moderno” en el fútbol, en la música, el arte... Parece que para ser moderno hay que matar a Mozart o a Beethoven. Si eso es el modernismo, prefiero ser antiguo como Mozart y no moderno como Julio Iglesias.

-¿Y aquello del fútbol de izquierda o de derecha?
-Un día dije que había un fútbol de izquierda y otro de derecha. Los más generosos, los más artistas, los más cultos siempre fueron de izquierda, siempre estuvieron más cerca de mí que lo otro, el mercado. Un fútbol generoso, abierto, comprometido con la gente, el orgullo de la representatividad, el orgullo de la pertenencia... todo eso que pregono me suena más a la izquierda que a la derecha. Después hay otro fútbol, al que no le importa la gente, solamente le interesa el resultado. Cuando salía campeón del Inter con el catenaccio todos hablaban maravillas de eso, pero no decía que los tres equipos que habían descendido jugaban igual. El Inter tenía a Suárez, a Mazzola... jugadores que podían ganar con cualquier esquema. Pero si puedo elegir, me quedo con el Milan de Arrigo Sacchi, con la Holanda del 74... o con la misma Alemania de ese Mundial, que era un equipazo.

-¿Sigue pensando que la final del 74 fue el mejor partido que vio?
-Como exhibición de fútbol lo más grande que vi fue a Brasil de 1970. Pero como partido esa final del 74 tuvo todo: fue de ida y vuelta y protagonizado por dos equipos buenísimos.

-Este verano hubo mucho movimiento con Cristiano Ronaldo, con Robinho... Parece que los jugadores están en clubes fantásticos pero igual no están contentos. ¿Qué le parece? ¿Falta ética?
-A la misma plata, el que no disfruta del juego, sufre los cuestionamientos de toda la prensa que espera que él solo gane un partido, no es feliz, y se va a buscar otro horizonte. Pero si Robinho hubiera jugado en Barcelona, no se hubiera ido. Andá a ofrecerle a Iniesta que se vaya a jugar a Italia o Inglaterra... El rendimiento general de ese Madrid era muy malo.

-¿Cómo ve los 94 millones de euros que gastó el Real Madrid?
-Debe ser bueno, habrá que ver cómo juega. Siempre me gusta relacionar el fútbol con la música: un buen director, con regulares músicos puede hacer una orquesta afinada; con grandes músicos puede hacer una sinfónica. Un mal director con músicos regulares es horrible; con buenos músicos puede hacer una orquesta afinada. Los músicos son fundamentales. Es importante que Pellegrini tenga su tiempo de ensayo. Por ahora no me dicen nada. Hubo una época en la que Hollywood llevaba a Vittorio Gassman, Elizabeth Taylor, etc y las películas eran malísimas; tenían a grandes actores pero no había un buen guión.

ARGENTINA Y MARADONA
-¿Qué selecciones le agrada ver hoy?

-Holanda sigue insistiendo con su estilo, Rusia con Guus Hiddink ha hecho un buen juego. Alemania ha sido bastante generosa en el último Mundial.
Y sobre todo España que está eligiendo buenos jugadores. Hace veinte años dije en España que tenían que elegir si querían morir como un toro o como un torero. Si querían morir, porque podrían elegir el éxito, y ahí también cabe elegir si quieren terminar como un toro o un torero. Ahora resulta que después de tanto tiempo se acabó la Furia, lo peor que le pasó al fútbol español. España en el Mundial 98 jugó en el mediocampo con tres centrales (Nadal, Amor, Luis Enrique), tres defensivos. Ahora juegan con chiquititos, tiene una idea y parece que los periodistas están esperando que pierda para criticarla.

-¿Brasil? ¿Argentina?
-Nooo, Brasil y Argentina son una cosa increíble. Nosotros hacemos la historia y después la tiramos a la mierda. Siempre copiamos lo peor: estamos en un fútbol agresivo, vertical, confuso, atlético, de choque... Y en el fútbol brasileño sorprende ver las patadas que se dan... En los 60 viví en Brasil y me tocó ver a Pelé, Coutinho, Garrincha, Tostao, Didí... ¡Dios mío ¿Dónde están?!

-Hasta ahora pareciera que la conducción de Diego Maradona en la Selección Argentina está sustentada más en lo anímico que en lo futbolístico. ¿Es suficiente con ser gran un motivador?
-La motivación es una mentira. La única motivación es la del conocimiento. No lo puedo motivar a mi hijo para que vaya y pelee con Tyson, porque lo estaría matando. La selección tiene un problema muy serio y es que ni siquiera podemos saber qué es lo que quiere Maradona, porque no puede entrenar. Es difícil tener una idea clara de lo que Diego busca, porque no puede mostrarla. Entonces más que un entrenador es un “seleccionador”. En Europa es más fácil, por las distancias, pero acá no se puede. No lo estoy defendiendo, ni mucho menos. Maradona podrá demostrar su idea recién en el Mundial, cuando tenga un mes para armar el equipo.

-¿Por qué Argentina no supera los cuartos de final en los mundiales y Brasil sí?
-Brasil siempre ha tenido figuras que sostuvieron sus deficiencias colectivas: Romario, Ronaldo, Ronaldinho... Pero Argentina no; desde la salida de Maradona ha tenido buenos jugadores, pero no logró lo que se supone que puede dar Messi ahora. Ese tipo de jugadores genera algo especial: la gente va a ver a Messi, como pasaba con Maradona, y eso le quita peso al resto del equipo.

-Argentina tiene a Agüero, a Messi, a Tevez, fue campeón olímpico...
-Pero son muy jóvenes, su crecimiento lo hacen en Europa. Antes un capitán era Passarella, un tipo con una trayectoria en la selección. Ahora son pibes.

-Quién es el mejor jugador del mundo hoy?
-Iniesta.

-Fernando Torres decía que España campeón de Europa es algo bueno para el fútbol...
-¡Muy bueno!

-Bruckner, Capello, Hitzfeld, Lippi, Rehhagel, del Bosque. En Europa los DT de selecciones son hombres entrados en años. ¿Tiene explicación para esto?
-Es que el joven no tiene la fuerza para imponer su régimen de trabajo. Poner a un técnico de mucha personalidad es peligroso para ciertos dirigentes argentinos, pero se ve que hay países que todavía respetan el conocimiento de los mejores, sin importar su edad.

-¿Por qué regresó a Independiente?
-Hay una vieja historia con el club, donde recurrir a Menotti significa intentar reordenar una idea conceptual, valorizar jóvenes jugadores, porque el mercado no permite traer otros grandes. Veré si estoy a gusto, tratando de armar un equipo competitivo en el corto plazo; y más adelante pensar en la formación de jóvenes.

-Esto no significa que no quiera volver a entrenar...
-En absoluto. Tengo la potestad de elegir el próximo entrenador el año que viene.

-Si Américo Gallego no sigue, el paladar del hincha de Independiente querrá a Menotti...
-Pero esa será una resolución mía, no del club. Puedo presentar dos nombres de entrenadores y ellos elegirán. Falta un tiempo para eso.
Las páginas publicadas en Kicker
-El fútbol es...
-...espacio, tiempo y engaño. Suena a sencillo, pero hay que hacerlo. Y tiene cuatro acciones que se pueden enumerar fácilmente pero que también hay que llevar a la práctica: defender, recuperar la pelota, gestar jugadas y definir. Un fútbol complejo solamente lo hacen diferente los grandes jugadores, y los grandes entrenadores. El técnico tiene una idea y debe demostrar y convencer que a sus jugadores de que con esa idea lograrán la eficacia. Y después comprometer a la defensa de la idea. Son tareas que no se logran en dos días.

-Suele pregonar que se juega como se vive: los argentinos son pícaros, engañadores; los brasileños alegres; los alemanes poderosos; los ingleses estrucurados, etc. Sin embargo Italia, el país de la belleza, las artes, el diseño está identificado con un fútbol mezquino, especulador...
-Es increíble lo de Italia. Puede jugar tan bien o mejor que España, pero cuando apueste a los grandes jugadores que tiene. Cuando Italia jugó horrible y salió campeón mundial nadie dijo nada. Ahora que Italia sigue jugando igual pero no gana, lo critican por todos lados. Parece que el músculo no se discute, pero la inteligencia sí. Es un debate. Si Baggio está sentado en el banco tiene que esperar a que Del Piero ande mal para entrar... ¡¿Nunca va a entrar Baggio por Gattuso?!

-¿Un once de todos los tiempos?
-Quizá no tenga sentido comparar épocas. Pero sí puedo nombrar a los reyes: el primero fue Alfredo Di Stefano; después aparece Pelé, más tarde Cruyff y después Maradona. Después se produjo un vacío de esa corona: pudo ser Romario, Ronaldinho, Zidane, se desdibujan... aparece Cristiano Ronaldo, pero tampoco. Lo que sí hubo enormes príncipes detrás de los reyes: Beckenbauer, Platini, Laudrup...

-Había dicho que un día habrá un campeón mundial africano...
-Un Mundial tiene “participantes”, “protagonistas” y “candidatos”. Hasta ahora no se rompió nunca ese orden, los candidatos son los de siempre: Alemania, Brasil... Lo que sí es que está más cerca el día de que se rompa la hegemonía de los candidatos. Los africanos tienen un protagonismo muy grande, pero les cuesta, aunque tengan a grandes jugadores.

-¿Es acertada la elección de Sudáfrica?
-Tengo una visión diferente. Si es para difundir al fútbol, no me suena. Me parece que el Mundial se tiene que jugar en Italia, Argentina, Alemania, Brasil, Inglaterra, Holanda... Establecería ocho o diez escenarios privilegiados para el Mundial, no solamente elegir a países que tengan dinero. En estos países futboleros el jugador, puede ser por la exigencia del público, pero juega mejor. Yo vi en el Mundial de Corea y Japón que desde la tribuna no había un ambiente de exigencia hacia el futbolista.
El aficionado inglés tiene una manera de pensar el fútbol muy exigente. Y a la Premier League pueden ir futbolistas de todo el planeta, pero tienen que jugar como los ingleses quieren. Si no, se corre el riesgo de desculturizar al fútbol, que a favor del éxito a cualquier manera la liga inglesa termine siendo miserable. Hasta ahora está a resguardo, con conductores como Ferguson o Wenger que respetan la historia, y el público que exige. En la Argentina eso se perdió, cada vez hay más espectadores y menos público: antes del partido están las porristas mostrando el culo, como en el básquet de la NBA, los periodistas se meten en los vestuarios...