jueves, 31 de julio de 2008

Romario: Carnaval toda la vida

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en abril de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Romario es uno de los jugadores más grandes que Brasil le dio al mundo del fútbol. Sus éxitos deportivos van de la mano con una vida excéntrica y plagada de excesos. Sin embargo, el Chapulín está a un paso de llegar a los mil goles.

Para un brasileño es imposible jugar al fútbol sin divertirse. Y cuando siente placer al trasladar el balón, esa sensación seguramente se transmitirá a los espectadores. Dentro de esta raza de privilegiados que viven el fútbol como una fiesta está el interminable Romario, 40 años, símbolo del Vasco da Gama y de Río de Janeiro todo, una mezcla exitosa de talento, alegría, playa y carnaval… en resumen: el fútbol verdeamarelho.
Su vida transitó siempre los carriles del disfrute, y no solamente el en campo de juego. Pero también anduvo por las cornisas del escándalo y el protagonismo a ultranza.
Nació con sólo 1,800 kg, “entraba en una caja de zapatos” recuerda su madre Manuela. Vivió una infancia en la favela Jacarezinho. Su casilla no tenía luz ni agua pero sí una ventanita, desde la que todas las noches miraba al firmamento. Dice un proverbio brasileño: “siempre hay una estrella para todo aquel que sabe mirar al cielo”. Lo deseó con ganas y lo tuvo, su primer regalo fue un balón.
Sub alimentado, cayó en una alcantarilla corriendo tras su pelota. No sabía nadar y lo salvó un tío. Desde entonces, una amiga de la familia lo llevó todas las noches a cenar a su casa. El baixinho empezó a crecer.
Edevair, su padre, tenía problemas con la bebida, pero trabajaba duramente para que no faltara nada. Y sobre todo, le permitía a Romario jugar hasta las 8 de la noche. Después se mudaron a Vila da Penha, donde papá fundó un club, Estrelinha. Ahí todos posaron sus ojos sobre el pequeño. El crack no olvidó un consejo de su padre: “‘cuanto más cerca estés del arco, más goles marcarás’, me decía. Sigo recordándolo en medio de los partidos y funciona”. “La manera en que ese chico llevaba y protegía la pelota, su visión de juego, su ubicación y sobre todo sus arranques en velocidad auguraban un futuro enorme”, explicaba Paulo Ferreira, el hombre que se jacta de haberlo descubierto.
Gran parte de su adolescencia la pasó en el 343, el bus que unía Vila da Penha con Sao Januario: cinco entrenamientos semanales. Pero faltaba muy seguido: “Nunca me gustó entrenar, sólo jugar”. Empezaron las multas. Intempestivo, contestaba de mala manera a los técnicos.
Pero los consejos de papá surtieron efecto y los goles empezaron a sumarse. Cuando se quiso dar cuenta, era campeón carioca con la camiseta del Vasco. Era el comienzo de una carrera brillante, también la mudanza al elegante barrio de Jacarepaguá, en una casa con ocho habitaciones. Para alegría de sus padres y sus hermanos Ronaldo y Zoraida.El brillo encandilaba, pero seguía en foco con sus orígenes: nunca dijo no a un partido benéfico. “Vengo de la favela, conozco la miseria, sé lo que es el sacrificio. Quiero devolver un poco de todo lo que me he dado”, explica.

Los escándalos

En 1985 lo llamaron a la selección juvenil para el Mundial de la Unión Soviética. Pero fue sorprendido tratando de intimar con dos lindas gatinhas y lo excluyeron del plantel.
Ya era profesional y el dinero empezaba a acumularse: auto y moto, también largos cabellos, surf, samba, noches en Sunshake, el boliche top de Río por entonces… Su guardarropa era una tienda. Gasta mucho, pero también invierte. Sonríe y protesta: es un divo. “Quiero ser reconocido como el delantero brasileño más grande de todos los tiempos”, le respondió a un periodista que quería conocer su meta.
En 1988 se casó con Monica de Santoro de Carvalho, una bella modelo de la burguesía carioca. La boda se hizo en una cancha. “decidimos tener once niños, un equipo de Romarios”.
Su vida alegre no es secreto. “Soy ciento por ciento infiel, me defino como un mujeriego por excelencia y, en mi apogeo de promiscuidad, llegué a acostarme con tres mujeres distintas el mismo día”, confesó. Sus fiestas y orgías son conocidas, hasta lo confesó. Sin embargo, la bomba explotó cuando involucró a sus compañeros del plantel campeón el Mundial ‘94. Dijo que llevaba mujeres a las concentraciones del hotel: “Puse a más de una adentro de la concentración. No me acuerdo cuántas fueron”. Y el cuerpo técnico reaccionó. Mario Zagallo, DT del plantel que consiguiera el tetracampeonato acusó: “No tiene dignidad moral ni responsabilidad. Es inadmisible que haya ocurrido en un Mundial”.
Los entrenadores son el blanco preferido de sus ataques, especialmente
Lazaroni, quien lo comandó en el Vasco y la selección: “solamente convoca a sus amigos, se cree que la selección es la seguridad social”. Disgustado con el juego del Scratch hasta 1992, rechazo la convocatoria para un partido contra Alemania a menos que le garantizaran la titularidad. Hizo un boicot, pero lo terminó para el partido con Uruguay en el Maracaná, decisivo para la eliminatoria 1994. Brasil ganó 2-0 con dos tantos suyos. “Esta tarde Dios nos envió a Romario”, dijo Carlos Alberto Parreira, el DT.
Tras su etapa europea se peleó con su amigo Edmundo; golpeó a sus compañeros Andrei, en Fluminense, y Savio, en Flamengo. También le pegó a un hincha que protestaba en un entrenamiento. Se sintió traicionado por Zico y Zagallo cuando éstos no lo llevaron al Mundial ‘98 y se distanció de Scolari, quien inicialmente lo había convocado como capitán, aunque luego lo sacó del conjunto que terminaría con la Copa en 2002.

En apuros
En mayo de 1994, justo antes del Mundial, secuestraron a su padre y el delantero renunció a participar. Todo el país se movilizó y los secuestradores -que pedían 7 millones de dólares- lo liberaron sin más. Desde entonces, nunca más salió sin custodia.
Le compró un bar y lo llamó “Roma Rio”. En 1994 papá hizo una promesa: “si Brasil gana el Mundial, me tomaré todo lo que exista para beber sobre la Tierra”. Cuando su hijo llegó desde Estados Unidos portando la Copa, Edevair explicó que él era “un hombre de palabra” y recorrió las copas de caipirinha, cerveza, cachaça, con muchos etcéteras.
Romario también fue vinculado con Bem-te-vi, uno de los más peligrosos narcotraficantes de Río. Una llamada interceptada por la policía delató el vínculo. “Fui invitado a una fiesta de amigos. Allí me lo presentaron, eso no es ningún delito”. Sin embargo, la acusación es más grave: un taxista detenido lo señaló como el mensajero de Bem-te-vi, acusado de manejar el tráfico de drogas en la favela de Rocinha, el barrio marginal más grande de Latinoamérica, con un millón de habitantes.
Los problemas con la Justicia siguieron. En 2004 pasó seis horas detenido por no pagar la pensión de alimentos a sus hijos. Había sido denunciado por su ex esposa Monica Santoro por una deuda de alrededor de 17.000 dólares por concepto de la manutención.
Más allá de los tribunales, sus escandaletes ganaban páginas de diarios.
En 1999 fue despedido de Flamengo tras ser sorprendido en una discoteca horas antes de que el equipo perdiese un partido clave en la liga nacional. Al año siguiente, de vuelta en Vasco, fanáticos lo acusaron de hinchar por el Flamengo argumentando que no celebraba los goles que marcaba a ese equipo. Romario les respondió con gestos obscenos cada vez que hacía goles y éstos se vengaron no alentando ni aplaudiendo.
Este verano, el goleador tuvo nuevamente permiso para entrenar menos que sus compañeros y faltar para ir al carnaval. La ausencia de la práctica no lo afectó: hizo tres goles al día siguiente en la derrota de Vasco por 5-3 ante Botafogo. “Me acosté a las 4 am y anoté tres goles, así funciona mi cuerpo”, acotó.
Es verdad, su cuerpo funciona diferente, hasta para tener hijos. Estaba por nacer Ivy, su sexta hija, cuando contó: “me sometí a una vasectomía pero un año antes dejé cinco tubos congeladitos... No quiero más hijos, pero mañana, si cambio de idea...”.

Por los mil
En los 7 años iniciales en Vasco da Gama, en 5 fue goleador y las otras dos quedó segundo a un tanto del goleador. “En cada gol siento una sensación similar al orgasmo”, una frase que ya se volvió lugar común, pero cierta.
El 23 de mayo de 1987 debutó en la selección ante Irlanda, en Dublín. Perdió 0-1 peor tuvo revancha 5 días después, en Helsinki, cuando marcó su primer gol, en la victoria 3-2 sobre Finlandia. En 1988 fue goleador olímpico, en Seúl. En 1989 marcó el gol de la victoria ante Uruguay y Brasil ganó la Copa América después de 40 años.
Johan Cruyff: “Es el único jugador que conozco capaz de regatear en un metro cuadrado”. Romario ya había alcanzado, en 2001, la marca de artillero más viejo del Campeonato Brasileño. En ese entonces, tenía 35 años de edad y marcó 21 goles. En 2005 superó su propia marca.
Esta es una hazaña que nadie alcanzó a mi edad” dijo y se entusiasmó al ver la estadística: le faltaban apenas unos sesenta goles para los mil. “La FIFA ya oficializó mi marca, ahora quiero los mil”. Y empezó a sumar, aunque sea con un equipo de Angola que pasaba la pretemporada cerca de las playas cariocas. “A Pelé le contaron hasta los goles del servicio militar y los del día que demolieron Wembley ¿Por qué mis goles contra equipos de segunda y tercera no valen?”, se quejó. En su proyecto “Romario, mil goles”, el club le pidió a sus jugadores con pases para que pueda cumplir su sueño”., pero su indiscipline tuvo un límite.
Nadie está en contra de Romario, pero no puede hacer la gran Bin Laden y desaparecer” de los entrenamientos, graficó el DT Renato Gaúcho. “En este momento puede ser que el propio Romario esté en contra de sí mismo”, agregó. Dejó de ser el intocable de San Januario cuando criticó públicamente al equipo.
La solución se llamó Miami FC, equipo de la United League Soccer, la segunda división americana. Está ligado a capitales brasileños, todos amigos de Rosario. Allí, con presión cero, seguirá sumando festejos en busca de su marca personal.“Dicen que la vida empieza a los 40. Soy feliz, tengo una gran familia y el 90 por ciento de lo que puede dar el fútbol ya lo conseguí. Ahora quiero este nuevo record”. Mientras todos se preparan para el Mundial, la cabeza de Romario se fijó en ese número de cuatro cifras.


lunes, 28 de julio de 2008

Ecuador: la gran causa nacional

Entre las ventajas que proporciona la altura de Quito y su maduración como equipo, Ecuador es la sensación de la Eliminatoria, en la que está tercero. El técnico Bolillo Gómez apeló al sentido patriótico del plantel (hasta entrena en un cuartel) y la gente encontró su único motivo de orgullo en el fútbol.

Artículo publicado en la revista El Gráfico, en abril de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES

El Mariscal Sucre ya no dirige su mirada de padre de la patria a los ecuatorianos, al menos ya no desde los billetes que circulan en el país. Tampoco le da su nombre al dinero que tanto sacrificio le cuesta a este pueblo golpeado. Los billetes son verdes y George Washington pasa de mano en mano como un extraño usurpador de la identidad nacional. Es que paralelamente al mejor momento de la historia futbolística de Ecuador, el país vive su crisis más profunda en lo económico y financiero, que terminó con la adopción de la moneda estadounidense y el temido “default” que lo pone ante los banqueros del mundo como un deudor que no puede hacer frente a sus compromisos.
Los doce millones de ecuatorianos están conociendo en su propia piel el sabor dulzón de las tres G, esas que el hincha de cualquier parte del planeta reconoce como Ganar-Golear-Gustar; pero a la vez el país está inmerso en lo que podría identificarse como las tres D: Deuda-Dolarización-Desempleo.
Mientras 40.000 hinchas reventaron las tribunas del Estadio Olímpico Atahualpa, de Quito, para ver como su selección le daba vuelta un partido chivísimo a Paraguay y se trepaba la tercer lugar de la eliminatoria, organizaciones indígenas se levantaban contra el gobierno de Gustavo Novoa. Reforma tributaria, paro judicial, caídas en las ganancias bananeras, todo mal, salvo…

La única alegría
Se le puede abrir un paréntesis al sufrimiento, el fútbol lo permite. “Es una buena excusa para ser feliz”, dijo alguna vez César Luis Menotti y ningún ecuatoriano se animaría a desmentirlo. Están terceros en la eliminatoria delante de Brasil, al que vencieron por primera vez en su historia; y ante Paraguay sumó su cuarta victoria consecutiva terminando con un invicto de siete partidos que sumaban los guaraníes. El mundial, ese sueño al que siempre le sonaba el despertador antes de hora, empieza a vislumbrarse como una meta posible de alcanzar.
La razón fundamental es que Ecuador maduró futbolísticamente. Ya no es la selección de décadas pasadas que servía de partenaire al festín futbolístico de argentinos, brasileños y uruguayos. La ingenuidad y el temor fueron dejando paso al profesionalismo y las goleadas sufridas van quedando sólo en el recuerdo.
Empezó a notarse esta maduración allá por 1987 con la llegada del técnico yugoslavo Dusan Drascovic”, resalta Víctor Vera, editor del diario El Universo. “Y siguió ganándole a Uruguay en la Copa América del 89, la llegada del Barcelona de Guayaquil a la final de la Libertadores en el 90, la clasificación a la ronda final del Preolímpico del 91…”, enumera. Pero el punto de inflexión en esta historia es la llegada del colombiano Francisco Maturana para hacerse cargo de la selección. “Su estilo sutil se sumó a la tradicional potencia física del jugador ecuatoriano”, destaca Vera que recuerda que después del traspié de la Copa América 99 –con el técnico ecuatoriano Carlos Sevilla–, “aprendimos que debía venir un entrenador de la escuela de Pacho Maturana, y ahí vino Bolillo Gómez, un hombre que comprende al jugador”.
Las multitudes que invadieron las calles de Quito, Guayaquil, Cuenca, Riobamba y cada pueblito perdido se sintieron también protagonistas de la hazaña del último partido ante Paraguay. Es que sin Alex Aguinaga (salió lesionado) dio vuelta el partido jugando 71 minutos con 10 hombres, luego de que Ángel Sánchez expulsara a Augusto Porozo. Hasta el gobierno detuvo sus actividades para seguir el partido y la administración pública tuvo asueto por la tarde. Ni hablar de los chicos fuera de las escuelas. “Somos todos los ecuatorianos los que vamos al frente, no sólo los jugadores. Sin el público no seríamos nada”, recalca Geovani Ibarra, uno de los arqueros.
Pero este séptimo triunfo en la ronda eliminatoria marca más que otra buena actuación, casi heroica. Señala la continuidad de un proceso, como lo explica el lateral Ulises de la Cruz: “maduramos mucho. Me molestaba que nos vieran como a la última rueda del coche. Ahora vamos seguros, por el camino correcto”.
Hernán Darío Gómez sabe a que quiere jugar. “Abajito, rasito”, como piden los ecuatorianos cuando quieren que la pelota circule contra el piso. Y además le ponen “ñeque”, o energía, o el famoso par de atributos que el hincha tanto valora.
Desde que hice la convocatoria para el partido ya tenía miedo”, confesó el técnico colombiano tras el partido con Paraguay, pero terminó elogiando a sus muchachos: “realizaron una cotejo hermoso, divino, de no dirigir, de disfrutar”. Esa es precisamente la filosofía que llevó arriba a su generación, cuando jugaba con la camiseta colombiana un fútbol alegre y sin la obsesión del resultado, que consiguió colarse en el pelotón de los de arriba. Es ese juego colombiano el espejo de los ecuatorianos.

Motivator colombiano
Aun con la distancia que separa a ecuador de los grandes sudamericanos, la línea de juego empieza a ser respetada por todos. Pero según el periodista Vera, “lo que es sorpresa es la actitud del grupo que maneja el Bolillo, su llegada a los jugadores, sin acartonamientos. Es de confianza y eso es lo que necesitaba el jugador ecuatoriano, porque condiciones tiene. Actuó más como un motivador, como un psicólogo, que como un entrenador”.
Sí, se puede; sí, se puede”, fue el grito de los hinchas durante el último partido. Y es que en las tribunas recogieron el mensaje del técnico. Estratega también fuera de la cancha, Gómez había declarado antes del choque con los paraguayos: “El aficionado nos va a meter en el mundial si sigue alentando así. Nos empuja. El hincha y el jugador forman una gran familia en la que caminamos juntos para llegar al éxito”. Las flores se cruzan de la popular al banco. El volante centra Juan Carlos Burbano también reconoce que “tácticamente Bolillo se maneja como Maturana, pero la diferencia está en lo anímico. Su emotividad nos contagia, hace vivir cada partido como una fiesta, es algo hermoso”. Y el lateral De la Cruz destaca que Gómez les dio “ese convencimiento que nos faltaba para jugar contra rivales importantes”.
Lejos de lo futbolístico, Ecuador es un país dividido, y no solamente por la línea que separa los hemisferios norte y sur, la que le da el nombre al país. La separación existió siempre entre la gente de la costa y los de la sierra, terratenientes e indígenas postergados, una historia repetida a lo largo de América Latina. “Siempre hubo diferencias –explica Burbano–, incluso entre la gente de color: los negros de Esmeralda se diferenciaban de los negros de Ibagura, los de Guayaquil con los serranos, como yo, que soy de Quito”. Pero el trabajo principal de Hernán Gómez estuvo en este punto: la unidad. “Antes había diversas emociones, y él sacó lo mejor de cada uno para unirnos”, dice Burbano.
Los rivales también reconocen este proceso bien encaminado de Ecuador. Sergio Markarián, técnico de Paraguay dijo: “sabíamos que enfrentábamos al mejor Ecuador de la historia. Contra cualquier otra selección ecuatoriana, hubiésemos ganado. Nos venció un Ecuador con los cinco sentidos enchufados y muy motivado, con buenos futbolistas y con un gran planificador como lo es el Bolillo Gómez”.

Yo quiero a tu bandera
¿Cómo hacer para unificar bajo un mismo sentimiento nacional a gentes de diferentes regiones siendo extranjero? La fórmula del Bolillo fue sentirse tan ecuatoriano como ellos, para que notasen lo ridículo de sostener esas divisiones del pasado. “Cada día me siento más ecuatoriano”, declaró; aprendió el himno y antes de los partidos piden que lo canten todos con la mano en el corazón y mirando a la bandera, como lo hace él.
Había que ponerle amor y mucho patriotismo al partido”, dijo justificando el gesto que estrenó en el último partido y contó que cuando llegó contratado por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), “lo hice por dinero, pero ahora es un asunto de honor, de amor por este país que me ha hecho más hombre y más maduro”.
Había entrado a la cancha agitando los brazo, pidiendo apoyo para el equipo. “Ecuador, Ecuador”, gritaba. La gente se enloqueció, como el relator que dejaba su garganta, emocionado: “Es colombiano y ¡veánlo, parece ecuatoriano!”. Para De la Cruz “no es anecdótico lo del himno, para el plantel es muy significativo: él es un tipo que se ha comprometido con Ecuador”. Igual el técnico afloja la euforia y confiesa que “aún me hace falta aprenderme algunas estrofas”.
Los jugadores lo aman y no lo disimulan. El arquero José Cevallos dice que “se ha formado una gran familia. Bolillo no solamente nos lleva de su mano en la parte estratégica, pues llega hasta lo humano del futbolista ecuatoriano, que lo hace ser más profesional y solidario”. Su suplente, Ibarra, destaca “una unidad que usted no se imagina. Cada dos o tres días el profesor Gómez se comunica con nosotros por teléfono, aun con los que juegan en el exterior. Pregunta cómo estamos, se preocupa por nosotros. Lo vemos como a un entrenador y como a un amigo y eso nos genera muchisísima confianza”.

Al frente, march…
Con la idea de hacer sentir más ecuatorianos a los ecuatorianos y estar orgullosos de ello, el técnico tiene tácticas poco ortodoxas, pero que, por las palabras de los jugadores, funcionan. La que rompe todo lo conocido es la de hacer realizar las concentraciones y entrenamientos en la Escuela Superior Militar, de Quito. Víctor Vera ensaya una explicación: “Lo del cuartel es para que aprendan del soldado su amor por los símbolos patrios. En un país muy dividido, Bolillo tomó el símbolo de la unión”.
Eduardo Hurtado, el delantero de Argentinos Juniors, y Jimmy Blandón hace varios partidos que no visten la tricolor por problemas de conducta, según el periodista. Pero estos problemas de indisciplina que años atrás manchaban la imagen del futbolista ecuatoriano, obviamente desaparecieron en el cuartel. Geovani Ibarra lo confirma: “Estar con los militares no enseña disciplina. Ellos tiene un lema que dice: Sólo venciéndote vencerás, y lo compartimos”.
En el recinto militar de Parcayacu, a 10 kilómetros de la capital, da privacidad y transmite un espíritu nacional. “Estar entre soldados ayuda –reconoce De la Cruz–, verlos trotar entonando cantos patrióticos desde las cinco de la mañana nos contagia entusiasmo”. Lejos del lujo de los hoteles, el cuartel tiene cuartos humildes que general un clima especial, si no, basta con escucharlo a Burbano, que destaca que “allí nos dan ganas de defender al país , de querer más a la patria. Ponerse la camiseta con los colores de la bandera es un honor. No tenemos de olvidarnos que hay gente que deja de comer para venir a vernos”.
Sin llegar a alentar absurdos nacionalismos que no tienen que ver con el fútbol, los militares les dan el entorno de unidad nacional que necesitaban, dejando atrás los regionalismos. Más cuando esa incentivación viene de un técnico extranjero.

Lo que viene
Ecuador es un equipo compacto, no se resquebraja con la salida de Aguinaga. Demostró ante Brasil y Paraguay que no es más aguinagadependiente. Pero todavía faltan seis partidos. El próximo, ante Perú en Lima tiene un sabor especial. “Podemos perder con cualquiera, pero a Perú hay que ganarle como sea”, piden los hinchas, que no olvidan la guerra del 95. “La gente está muy emocionada y tiene presente lo de aquella guerra, pero nosotros queremos abstraernos de ese clima, esto es fútbol, nada más”, asegura Ulises de la Cruz. Después recibirá a la Argentina, visitará a Colombia y Bolivia, será local ante Uruguay y terminará en Santiago, ante Chile. Analizando fino se recordará que en los 2850 metros de altura de Quito, argentinos y uruguayos cayeron camino a Francia 98, y la mayoría de encuentros fuera de Ecuador será ante selecciones casi eliminadas. “Hay que seguir trabajando para sumar, pero aún falta tanto…”, se ataja Iván Kaviedes, quien en 1998 fue el máximo goleador mundial, con 43 tantos. Es una de las cartas fuertes del Bolillo, “malvado, excéntrico, habilidoso y egoísta, un crack”, como lo definió el diario El Comercio.

Luis Chiriboga, presidente de la FEF, rescata que “ahora Ecuador depende sólo de sus propias posibilidades. Tenemos un equipo homogéneo, y a un equipo unido como el nuestro es difícil ganarle”. Todo empieza a jugar, los números, la altura, las especulaciones, los sueños… La tabla deschaba a grandes como Brasil y Uruguay, por debajo de los ecuatorianos. La lógica, que tantas veces queda ridiculizada por la realidad, dice que Ecuador estará disputando el cuarto puesto con Uruguay y Colombia. La ilusión, que no entiende nada de lo anterior, ya quiere sacar pasajes para Japón y Corea.

jueves, 24 de julio de 2008

COSAFA Senior Challenge 2008: Sudáfrica campeón

La copa de África austral cambió su nombre de COSAFA Cup y desde este año es el COSAFA Senior Challenge con un nuevo participante: las islas Comores.
Por primera vez participan 14 naciones: ocho selecciones compiten en un torneo dividido en dos grupos del 19 al 24 de julio en la provincia sudafricana de Mpumalanga. Luego, en cuartos de final, entran las seis selecciones de mayor fuerza en la zona. Todos los resultados que llevaron a retener el título que consiguió en 2007 y anotar su tercera estrella en el palmarés de la competición.

Grupo AMadagascar - Mauricio - Seychelles - Swazilandia
19/7: Seychelles 7 - 0 Mauricio
19/7: Madagascar 1 - 1 Swazilandia
21/7: Madagascar 1 - 1 Seychelles
21/7: Mauricio 1 - 1 Swazilandia
23/7: Madagascar 2 - 1 Mauricio
23/7: Swazilandia 1 - 0 Seychelles


Grupo BComores - Lesotho - Malawi - Namibia
20/7: Namibia 3 - 0 Comores
20/7: Malawi 1 - 0 Lesotho
22/7: Malawi 1 - 0 Comores
22/7: Lesotho 1 - 1 Namibia
24/7: Namibia 1 - 0 Malawi
24/7: Lesotho 1 - 0 Comores

Los ganadores de cada grupo se unen en los cuartos de final a Angola, Botswana, Mozambique, Zambia, Zimbabwe y Sudáfrica, éste último el campeón defensor.

Angola - Botswana - Mozambique - Sudáfrica - Zambia - Zimbabwe

CUARTOS DE FINAL
26/7: Madagascar 1 - 0 Angola
26/7: Sudáfrica 1 - 0 Namibia
27/7: Mozambique 2 - 0 Botswana
27/7: Zimbabwe 0 - 0 Zambia *
* Zambia ganó 5-4 en los penales

SEMIFINALES
30/7: Sudáfrica 1 - 0 Zambia
30/7: Mozambique 2 - 1 Madagascar

TERCER PUESTO
3/8: Zambia 2 - 0 Madagascar

FINAL
3/8: Sudáfrica 2 - 1 Mozambique

sábado, 19 de julio de 2008

Goles son amores

Artículo publicado en la revista Fox Sports, en junio de 2008.
Por PABLO ARO GERALDES

Goleadores, romperredes o artilleros, según la tradición. Topscorers, pichichis, buteurs o capo cannonieri, según el país. A lo largo de más de un siglo de fútbol se fueron acumulando récords de goles, números que llevan detrás nombres e historias desconocidas.

Los goleadores son los principales generadores de alegría para los hinchas. Y para quienes recopilan estadísticas son los proveedores de una materia prima que puede parecer fría, pero que suele esconder historias curiosas, encerrar anécdotas desconocidas.
A fuerza de marcar y marcar, los goleadores se ganan un lugar en la historia. Su oficio de festejar más que los demás y de romper records les asegura el recuerdo en la memoria futbolera. Otros, signados por el destino, serán recordados no por la cantidad, sino porque abrieron el camino con un grito pionero.

LOS PRIMEROS
Ocho mil personas en una cancha uruguaya era una cifra nunca vista en 1902, una multitud jamás reunida. Pero ese 20 de julio fueron al Paso del Molino conscientes de que estarían ante un hecho histórico: la visita de Argentina era el primer match internacional fuera de Europa y el debut de ambas Selecciones.
Esa tarde, la Celeste no fue el equipo uruguayo sino el argentino, que vistió una abrigada camiseta de ese color, con pantalones blancos y medias negras. Y con sólo 3 minutos jugados, Carlos Edgard Dickinson, de Belgrano Athletic, se metió en la historia del fútbol argentino y sudamericano al marcar el primer gol.
De Buenos Aires, hijo de una familia inglesa acomodada. Había estudiado en el English High School, donde conoció a los hermanos Brown, que jugaban en Alumni. Después vivió en Suiza, Inglaterra y volvió a Buenos Aires, desde donde manejaba sus negocios agropecuarios, con campos en Corrientes, Entre Ríos, Salto (Uruguay) y el sur de Brasil. Mientras, se asoció al recientemente fundado Belgrano Athletic para jugar al fútbol. Vistió la casaca argentina en 6 partidos y marcó un solo gol: ése, el primero de todos.
Ya con rayas celestes y blancas, hubo otros 'scorers' que pueden llamarse pioneros: Alberto Ohaco, del gran Racing que motivó el apodo de La Academia, marcó el 6 de julio de 1916 el primer gol argentino en el Campeonato Sudamericano. A los dos minutos abrió la cuenta ante Chile en cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, donde Argentina ganó 6-1.
El primer gol mundialista lo hizo Luis Monti, de San Lorenzo, a 9 minutos del final del partido ante Francia. Fue el 15 de julio de 1930, con un tiro libre que valió la victoria en el Parque Central de Montevideo, mientras los obreros terminaban el estadio Centenario con el campeonato ya empezado. En ese Mundial, Argentina fue subcampeón al perder 4-2 la final contra Uruguay.
Casi un año más tarde, el 1º de junio de 1931, Alberto Zozaya abrió una nueva era al convertir el primer gol del fútbol profesional argentino. Esa tarde su Estudiantes de La Plata derrotó 3-0 a Talleres de Remedios de Escalada.
Ya en 1960 iba a darse otro hecho 'fundacional', el debut argentino en la Copa de Campeones de América, que más tarde sería famosa como Copa Libertadores. El torneo había comenzado el día anterior, con la goleada 7-1 de Peñarol a Jorge Wilstermann, de Bolivia, y todavía no despertaba mayor interés. Ese 20 de abril, San Lorenzo recibió al Bahía de Brasil en cancha de Huracán. Era un día laborable y una escasa concurrencia fue testigo del gol de Oscar 'Coco' Rossi, el primero del 3-0. Ningún hincha de Boedo, con la pasión mostrada en esta última edición de la Copa, podría imaginar que el comienzo de esta historia continental hubiera pasado tan desatendido.


LOS PROFETAS
Desde que en 1925 el rosarino Julio Libonatti se convirtiera en el primer futbolista de América en ser transferido a Europa, infinidad de jugadores probaron suerte en tierras lejanas. A Libonatti le fue bien: dejó Newell's por el Torino de Italia, donde anotó 164 veces y quedó como máximo goleador de la historia del club.
En ligas de alto nivel competitivo, no son muchos los extranjeros que ocuparon el puesto de goleador, pero varios argentinos lo consiguieron. En Italia fueron seis los capo cannoniere todos romperredes de primera línea: Enrique Guaita (1935) con la Roma, Antonio Angelillo (1959) con el Inter, Enrique Sívori (1960) con Juventus, Diego Maradona (1988) con el Napoli, Gabriel Batistuta (1995) con la Fiorentina y Hernán Crespo (2001) con la Lazio.
En la Liga Española hubo tres argentinos que se alzaron con el premio Pichichi en ocho temporadas diferentes: Alfredo Di Stéfano (1954, ‘56, ‘57, ‘58 y ‘59) con el Real Madrid, Mario Kempes (1977 y ‘78) con Valencia y Juan Antonio Pizzi (1996) con Tenerife.
Desde el inicio del profesionalismo se vivió un flujo constante de futbolistas uruguayos hacia la Argentina. Un flujo casi unidireccional. Sin embargo, 13 veces el fútbol charrúa consagró a un goleador nacido de pampas argentinas.
El primero fue Atilio García, juninense que con la camiseta de Nacional rozó el promedio de un gol por partido (hizo 208 en 210) y quedó ocho veces al tope de la tabla de artilleros (1938, ‘39, ‘40, ‘41, ‘42, ‘43, ‘44 y ‘46). Fallecido en 1973, conserva aún varios records: es el jugador que anotó más goles en un año (52 en 1938); es el máximo goleador de los clásicos, con los 34 goles que le hizo a Peñarol... y ninguno de penal. Y para ganarse el amor eterno de los hinchas bolsos, es quien más goles hizo en un clásico: cuatro en el 5-1 del 8 de diciembre de 1940. Impresionante.
Otros dos argentinos brillaron en Montevideo: Juan Hohberg, goleador en 1951 y ‘53, con Peñarol, y Luis Artime, máximo cañonero de las temporadas 1969, ‘70 y ‘71, con Nacional.
En Portugal acaba de consagrase goleador Lisandro López, que hizo 24 para el Porto campeón. Es un digno sucesor de Héctor Yazalde, máximo anotador en 1974 y ‘75 con la camiseta de Sporting Lisboa. En la primera fue además Botín de Oro europeo, con sus 46 goles; una marca tremenda, solamente superada por los 47 que hizo el rumano Dudu Georgescu en 1977, para el Dinamo Bucarest.
Los franceses tuvieron durante una década el privilegio de disfrutar a dos goleadores de excepción. Primero fue Carlos Bianchi, con Reims (1974, ‘76 y ‘77) y luego con Paris Saint Germain (1978 y ‘79); lo imitó el ítalo-argentino Delio Onnis, goleador con Monaco (1975 y ‘80), Tours (1981 y ‘82) y Toulon (1984).


LOS INALCANZABLES
Por definición, ningún récord es imbatible. Pero de acuerdo al fútbol de hoy, éstos parecen inalcanzables. Son los delanteros que establecieron una marca histórica en una liga. Y ahí aparece de nuevo Onnis.
Debutó en Almagro en 1966, dos años más tarde pasó a Gimnasia y Esgrima La Plata y en 1971 se marchó a Reims, la tierra del champagne, donde comenzó a edificar su record: con 299 goles es el máximo anotador de la historia del campeonato francés. El Tano, como lo llamaban por su nacimiento en Roma, quedó por delante de monstruos del gol como Bernard Lacombe, Roger Piantoni, Just Fontaine, Jean-Pierre Papin y el propio Carlos Bianchi.
Es el único argentino que alcanzó la cima en una liga de alto nivel, ya que al podio del profesionalismo local subió el paraguayo Arsenio Erico, que con 293 en Independiente no pudo ser alcanzado por Ángel Labruna (292). El fantástico artillero guaraní llegó a Avellaneda a los 17 años, mientras su país sufría la fraticida Guerra del Chaco, en 1934. Sus goles fueron fundamentales para los dos primeros títulos rojos del profesionalismo, en 1938 y ‘39.
En España, el máximo goleador de la liga sigue siendo el vasco Telmo Zarra, que con la camiseta de Athletic Bilbao anotó 251 entre 1940 y 1955. Atrás quedaron el mexicano Hugo Sánchez (234) y el argentino Alfredo Di Stéfano (228).
Otros destacados goleadores de una liga europea fueron Uwe Seeler (404 en Alemania, entre 1954 y 1972), Jimmy Greaves (357 en Inglaterra, entre 1957 y 1972), Fernando Peyroteo (330 en Portugal entre 1937 y 1949) y Silvio Piola (274 en Italia entre 1929 y 1954).
De este lado del océano se metió en la historia el brasileño Evanivaldo Castro 'Cabinho', con 312 goles en el fútbol mexicano de 1ª División. Entre 1974 y 1988 defendió los colores de UNAM, Atlante, León y Tigres y fue 8 veces goleador de la liga. En Uruguay la cima la alcanzó Fernando Morena, que hizo 230 entre 1969 y ‘74, la mayoría con Peñarol. Fue además goleador de 3 Copas Libertadores (‘74, ‘75 y ‘82).
Otros 'históricos' son Víctor Antelo (350 goles en Bolivia), Iván René Valenciano (211 en Colombia) y Hermen Benítez (191 en Ecuador). El argentino Sergio Ibarra batió en marzo el record histórico de goles en Perú, al llegar a 193 en la máxima categoría incaica. Nacionalizado peruano, Ibarra juega su 15ª temporada en Perú, donde defendió ocho camisetas diferentes. Actualmente milita en Melgar de Arequipa.


ILUSTRES DESCONOCIDOS
No todos los nombres asociados al gol quedan en la memoria colectiva. Gestas lejanas o perdidas en el tiempo conspiran contra el recuerdo, pero no desmerecen las marcas conseguidas.
Pese a la pronunciación germana de su nombre, Arthur Friedenreich era paulista, hijo de un alemán y una brasileña. Llevaba en su piel el color materno y tuvo que luchar contra la discriminación que imperaba en el deporte a principios del siglo XX, entonces exclusivo de los círculos británicos. Entre 1909 y 1934 anotó 1.329 goles, cifra documentada que nadie pudo (y difícilmente podrá) igualar.
¿Quién conoce a Refic Resmiya? Fue el goleador de Albania con un promedio de 2,56 goles por partido en 1951. ¿Y a Archie Thompson? El australiano le hizo 13 goles a Samoa Americana, por la Eliminatoria a Japón-Corea 2002. Esa noche, Australia goleó 31-0, récord en la competencia.
Goles históricos, goles intrascendentes; siempre habrá alguien que los recuerde.

sábado, 12 de julio de 2008

VIVA World Cup 2008: Padania campeón

Se disputó en Laponia la II Viva World Cup, el torneo internacional en el que participan naciones y pueblos no reconocidos por la FIFA.
Este es el programa completo de partidos:

7/7 - Gällivare: Laponia 2 - 2 Kurdistán
8/7 - Gällivare: Provenza 1 - 6 Padania
9/7 - Malmberget: Provenza 0 - 3 Kurdistán
9/7 - Gällivare: Arameos 1 - 0 Laponia
10/7 - Malmberget: Arameos 5 - 0 Provenza
10/7 - Gällivare: Padania 2 - 1 Kurdistán
11/7 - Malmberget: Laponia 0 - 2 Padania
11/7 - Gällivare: Kurdistán 0 - 0 Arameos
12/7 - Malmberget: Padania 4 - 1 Arameos
12/7 - Gällivare: Laponia 4 - 2 Provenza

TERCER PUESTO

13/7 - Malmberget: Laponia 3 - 1 Kurdistán

FINAL
13/7 - Gällivare: Padania 2 - 0 Arameos


Arameos - Kurdistán - Laponia - Padania - Provenza

Para saber un poco más sobre estos pueblos y naciones no reconocidas:

ARAMEOS: fueron un pueblo semítico nómada (también llamados siriacos) que habitó en Aram-Naharaim, o "Aram de los dos ríos", también conocido como Mesopotamia, una región que incluye Siria, Iraq, Jordania, Líbano y parte de Irán que es mencionada seis veces en la Biblia. Los "dos ríos" específicos son identificados de diversas formas por diferentes expertos, aunque uno es generalmente el Éufrates.
Desde el exilio, el fútbol arameo está comandado por la Arameans Suryoye Football Association, que se encuenta en Orebrö, Suecia.

KURDISTÁN: es una región sin acceso al mar situada en el occidente de Asia, al norte de Oriente Medio y al sur de Transcaucasia. El territorio reclamado históricamente por el pueblo kurdo, la etnia sin estado que lo habita, actualmente se encuentra dividido en cuatro zonas cuya soberanía corresponde a Turquía, Irak, Irán y Siria, respectivamente.
La Kurdistán Football Association tiene su sede en Erbil, dentro de la región kurda de Irak.

LAPONIA: el pueblo saami habita en Sápmi, Laponia, región que se extiende por el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y la península de Kola, al noroeste de Rusia.Pese a la "norueguización" de finales del siglo XIX y principios del XX, la lengua saami recobró su importancia después de la Segunda Guerra Mundial. Ellos se denominan sámit (los saami) y toman como peyorativo al terminó "lapón" (como los nombramos en español). Hoy se los considera como la población aborigen de Escandinavia y ellos reivindican sus derechos como pueblo indígena.
El fútbol está regido por la Sámi Spábbáciekcanlihttu, con sede en Kautokeino, Noruega.

PADANIA: es un área del norte de Italia que denomina al valle del Po (en latín, Padus). En este sentido estrictamente geográfico, es sinónimo de llanura padana. Sin embargo, en los últimos años del siglo XX, su uso se extendió para denominar a un área mayor, básicamente la totalidad del próspero norte de Italia, llegando incluso a la Toscana. El término se popularizó en parte por la Lega Nord, un grupo político a veces separatista, a veces federalista, que usa el nombre de Padania para la zona que en 1996 propuso independizarse de Italia. Su capital sería Mantova, y la Asocciazione Sportiva Dilettantistica Padania Calcio está en Milán.

PROVENZA: antigua provincia del sudeste de Francia que se extiende al este del Ródano hasta la ciudad de Nice, comprende los actuales departamentos de Alpes-de-Haute-Provence, Var, Bouches-du-Rhône y partes de los departamentos de Vaucluse y Alpes-Maritimes. Provenza limita al este con Italia, al sur con el mar Mediterráneo, al oeste con el río Ródano y al norte con el monte Ventoux, las montañas de Lure y el curso alto del río Durance. En francés se llama "Provence" y en provenzal "Provença" o "Prouvènço".
La Fédération Provençale de Football se encuentra en Marsella.

sábado, 5 de julio de 2008

Liga Deportiva Universitaria: una alegría continental

Columna publicada en la web de la revista Fox Sports en Español.
Por PABLO ARO GERALDES

La Liga Deportiva Universitaria de Quito ya tiene en sus manos la ansiada Copa Libertadores de América, pese a que en la ceremonia de premiación volaran papelitos verdes, blancos y granates: sí, el festejo estaba preparado para Fluminense.
No importa, los ecuatorianos no se ofendieron, es más, fue un gesto que le dio mayor magnitud a su logro. Contra los pronósticos, el máximo trofeo continental se posó por primera vez en su medio siglo de historia en una vitrina ecuatoriana. Y eso nos alegra.
Nos pone felices porque siempre los clubes que parecen más débiles nos despiertan mayor entusiasmo. Pero por sobre todo porque este equipo que conduce Edgardo Bauza fue campeón por su propuesta futbolística.
Aprovechó los 2.850 metros de altura de Quito para hacerse fuerte en casa, atacando al rival sin descanso. Y supo manejar los partidos en sus visitas a Argentina, México y Brasil.
Los nombres de sus rivales asustaban siempre. Por historia, por tradición. Estudiantes de La Plata, un histórico tricampeón de América; San Lorenzo de Almagro, con su enorme ser de victoria en el año de su centenario; América de México, con el poder económico y ese monstruo que es el estadio Azteca… Y Fluminense, que tuvo que ver como el Maracaná se transformó en el escenario de un emocionante logro ecuatoriano.
Alegra a todo el continente el título de LDU porque demostró que jugar mejor es el camino más directo a la victoria. Tuvo en Damián Manso y Patricio Urrutia a dos conductores notables, a Guerrón como una fiera de ataque, acompañada por Bieler. Porque tuvo en Calle, Araujo y Ambrossi a una defensa prolija y en Cevallos a un portero que respondió cuando tenía que hacerlo; en los momentos clave, y en la inolvidable definición por penales en Río de Janeiro.
La Liga consiguió dignamente lo que dos grandes del fútbol ecuatoriano no pudieron, ni Barcelona ni Emelec.El conjunto albo de Quito es el nuevo monarca de América y estará en Japón, en el Mundial de Clubes, representando al fútbol sudamericano.
Y eso es una alegría continental.

miércoles, 2 de julio de 2008

Alex Ferguson: el señor del banquillo

Alex Ferguson suma 21 años dirigiendo al Manchester United inglés, al que volvió a coronar en la Champions League. Un entrenador único.

Artículo publicado en el diario Líbero, de Perú, en mayo de 2008.

Por PABLO ARO GERALDES - Informe de Beto Tisinovich

Paciencia, determinación y triunfos. Esas tres palabras encierran la gran estadía de Sir Alexander Chapman Ferguson en Manchester United. Suma más de 21 años dirigiendo a los Diablos Rojos ingleses, que volvieron a la cima del fútbol mundial gracias a este escocés nacido en Govan el útimo día de diciembre de 1941. “Muchas cosas contribuyeron a tener éxito en este club –admite Ferguson–. La paciencia fue clave al principio. La directiva siempre me apoyó pese a los grandes cambios del sistema de juveniles, lo que nos permitió generar grandes futbolistas y dar un salto de calidad. Gracias a eso, logramos metas importantes que hoy disfrutamos”.
Comenzó como técnico en 1974, guiando al East Stirlingshire por 40 libras semanales y fue escalando hasta comandar la Selección Escocesa que jugó el Mundial México ‘86. En noviembre de ese año, Manchester United lo contrató para que lo saque del penúltimo lugar, cuando por Old Trafford se olía el descenso. Reemplazó a Ron Atkinson, pasó el desafío e inició la reconstrucción de uno de los clubes más fuertes del planeta, que en ese entonces estaba dormido.
En menos de dos años lo hizo subcampeón de la Premier League. Calmó a la afición con una FA Cup en los primeros tres años y la Recopa, frente al Barcelona, ya con Schmeichel en el arco, Bruce y Pallister en la zaga, Paul Ince y Bryan Robson en el medio, y Hugues y Brian McClair en el ataque.
Sin embargo, el equipo necesitaba un toque de jerarquía: Eric Cantona. El francés que había conducido a Leeds al título fue el impacto que precisó Manchester United para arrasar con todo. Le dio goles, liderazgo y, por sobre todo, como le gusta a Ferguson, fútbol. El escocés desarrolló con paciencia su tesoro más preciado: los ‘Fergie Boys’. Eran los hermanos Phil y Gary Neville, Sharpe, Beckham, Scholes, Ryan Giggs... Crecieron y llegaron al equipo sin prisa, bajo el amparo de Cantona. Luego se sumó Roy Keane como reemplazante del díscolo francés. Y con la compra de Andy Cole y Dwight Yorke, los Diablos Rojos se convirtieron en potencia, hasta el tetracampeonato histórico en 1999: Premier League, FA Cup, Champions League y Copa Intercontinental. 
El escocés Andy Roxburgh, miembro de la comisión técnica de la UEFA y amigo de Ferguson, comentó la pasión que siente Alex por el fútbol: “Cuando dirigía al St. Mirren, en una noche en la que diluviaba, los focos iluminaban la cancha y él estaba allí, trabajando con unos treinta niños de 14 años. Lo hacía para el futuro del equipo”
Es un DT muy ofensivo. Su estilo busca combinar por las bandas las funciones ofensivas de extremos y defensas. “A veces nos dejamos llevar por nuestro instinto de ataque, pero, si hay que morir, es mejor hacerlo cubierto de gloria”, afirma.
Dejó que Van Nistelrooy se aleje y, pese a eso, Manchester aumentó su caudal de gol. Se la jugó con Carlos Tevez, Cristiano Ronaldo y Wayne Rooney, y no lo defraudaron.
Ahora, con otra liga y otra Champions League en brazos, sigue moldeando al equipo del futuro. “Entren al campo y diviértanse”, pregona antes de pisar el césped Sir Alex Ferguson, el señor de los banquillos.