viernes, 25 de septiembre de 2009

Mundial Sub 20 Egipto 2009: Ghana campeón

Potencias en la categoría, los africanos nunca se habían consagrado campeones mundiales Sub 20. Lo consiguió Ghana, en el 17º Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA, disputado en Egipto.
Sin la presencia de Argentina, último campeón, 24 selecciones Sub 20 disputaron 52 partidos en siete estadios de cinco ciudades.
Esta edición presentó dos novedades: el debut absoluto en campeonatos mundiales de Venezuela y de Tahití.
Este es el programa completo de partidos:

GRUPO A24/9 - Alejandría: Egipto 4 -1 Trinidad y Tobago
25/9 - El Cairo:
Paraguay 0 - 0 Italia
28/9 - El Cairo:
Italia 2 - 1 Trinidad y Tobago
28/9 - El Cairo:
Egipto 1 - 2 Paraguay
1/10 - El Cairo:
Trinidad y Tobago 0 - 0 Paraguay
1/10 - El Cairo:
Egipto 4 - 2 Italia

GRUPO B25/9 - El Cairo: Nigeria 0 - 1 Venezuela
25/9 - El Cairo:
España 8 - 0 Tahití
28/9 - El Cairo:
Nigeria 0 - 2 España
28/9 - El Cairo:
Tahití 0 - 8 Venezuela
1/10 - El Cairo:
Venezuela 0 - 3 España
1/10 - El Cairo:
Tahití 0 - 5 Nigeria

GRUPO C26/9 - Suez: Estados Unidos 0 - 3 Alemania
26/9 - Suez:
Camerún 2 - 0 Corea del Sur
29/9 - Suez:
Corea del Sur 1 - 1 Alemania
29/9 - Suez:
Estados Unidos 4 - 1 Camerún
2/10 - Ismailia:
Alemania 3 - 0 Camerún
2/10 - Suez:
Corea del Sur 3 - 0 Estados Unidos

GRUPO D26/9 - Ismailia: Ghana 2 - 1 Uzbekistán
26/9 - Ismailia:
Inglaterra 0 - 1 Uruguay
29/9 - Ismailia:
Uruguay 3 - 0 Uzbekistán
29/9 - Ismailia:
Ghana 4 - 0 Inglaterra
2/10 - Ismailia:
Uruguay 2 - 2 Ghana
2/10 - Suez:
Uzbekistán 1 - 1 Inglaterra

GRUPO E27/9 - Port Said: Brasil 5 – 0 Costa Rica
27/9 - Port Said:
Rep. Checa 2 - 1 Australia
30/9 - Port Said:
Australia 0 - 3 Costa Rica
30/9 - Port Said:
Brasil 0 - 0 Rep. Checa
3/10 - Alejandría:
Costa Rica 2 - 3 Rep. Checa
3/10 - Port Said:
Australia 1 - 3 Brasil

GRUPO F27/9 - Alejandría: Emiratos AU 2 - 2 Sudáfrica
27/9 - Alejandría:
Honduras 3 – 0 Hungría
30/9 - Alejandría:
Hungría 4 – 0 Sudáfrica
30/9 - Alejandría:
Emiratos AU 1 - 0 Honduras
3/10 - Alejandría:
Hungría 2 - 0 Emiratos AU
3/10 - Port Said:
Sudáfrica 2 - 0 Honduras

OCTAVOS DE FINAL
5/10 - El Cairo:
España 1 – 3 Italia
5/10 - El Cairo:
Paraguay 0 – 3 Corea del Sur
6/10 - Ismailia:
Ghana 2 – 1 Sudáfrica
6/10 - El Cairo:
Egipto 0 – 2 Costa Rica
6/10 - Alejandría:
Hungría 2 – 2 Rep. Checa (4-3 en penales)
7/10 - Port Said:
Brasil 3 – 1 Uruguay
7/10 - Suez:
Venezuela 1 – 2 Emiratos AU
7/10 - Suez:
Alemania 3 – 2 Nigeria

CUARTOS DE FINAL
9/10 - Suez:
Corea del Sur 2 - 3 Ghana
9/10 - Suez:
Italia 2 - 3 Hungría
10/10 - El Cairo:
Brasil 2 - 1 Alemania
10/10 - El Cairo:
Costa Rica 2 - 1 Emiratos AU

SEMIFINALES
13/10 - El Cairo:
Ghana 3 – 2 Hungría
13/10 - El Cairo:
Brasil 1 – 0 Costa Rica

TERCER PUESTO
16/10 - El Cairo:
Hungría 1 - 1 Costa Rica (2-0 en penales)

FINAL
16/10 - El Cairo:
Ghana 0 - 0 Brasil (4-3 en penales)

Los jóvenes de Ghana, campeones del mundo en Egipto.

TODOS LOS CAMPEONES MUNDIALES JUVENILES
AÑO - SEDE - CAMPEÓN
1977 Túnez - Unión Soviética
1979 Japón - Argentina
1981 Australia - Alemania Federal
1983 México - Brasil
1985 Unión Soviética - Brasil
1987 Chile - Yugoslavia
1989 Arabia Saudita - Portugal
1991 Portugal - Portugal
1993 Australia - Brasil
1995 Qatar - Argentina
1997 Malasia - Argentina
1999 Nigeria - España
2001 Argentina - Argentina
2003 Emiratos AU - Brasil
2005 Holanda - Argentina
2007 Canadá - Argentina
2009 Egipto - Ghana
2011 Colombia

lunes, 14 de septiembre de 2009

Boca Juniors: la era Bianchi

El 'Virrey' ganó nueve títulos para Boca Juniors: cuatro torneos locales, tres Copas Libertadores y dos Intercontinentales. Una época inolvidable para el cuadro 'xeneize'.

Artículo publicado en el número especial de SoccerManía "Los 10 mejores equipos de la historia"
Por PABLO ARO GERALDES


La historia del fútbol tiene varias puertas de acceso. Se puede entrar a ella desde la estética, la contundencia, la fantasía, la garra... Pero hay otra puerta, menos transitada, que permite un ingreso igualmente válido: la efectividad. Por allí se metió el Boca Juniors que Carlos Bianchi condujo entre agosto de 1998 y diciembre de 2001, con un exitoso bonus track entre enero de 2003 y julio de 2004.
Sin fútbol exquisito, con los goles justos en los momentos precisos, con una convicción a prueba de cualquier adversario y con una cuota importante de suerte a favor, ese fue el sello del período más exitoso de la historia xeneize.
Después de una serie de fracasos con nombres de primerísimo nivel como Maradona, Verón o Caniggia, y entrenadores afamados como Carlos Bilardo o el Bambino Veira, el club buscaba un rumbo definitivo para torcer varios años para el olvido. Durante el Mundial de Francia ’98 los directivos de Boca Juniors fueron a París, donde Bianchi estaba como comentarista, donde tenía su residencia, producto de años de goleador en el fútbol francés. Boca necesitaba un triunfador, y todavía estaba fresco el recuerdo de su paso por Vélez Sarsfield: allí, con lo que tenía, sin compras estelares, se convirtió en el mejor equipo de Argentina, después conquistó América y en Japón se erigió como monarca intercontinental. Eso quería Mauricio Macri, presidente del club, que en su campaña electoral había prometido un “Boca hegemónico” que ganara todo. Bianchi era la persona indicada, aunque no había sido jugador de Boca. Ese dato sería difícil de contrarrestar si la mano se presentaba torcida, pero nunca ocurrió.
Tomó el equipo y empezó a insuflar espíritu, una de sus especialidades, además de ser un profundo conocedor del fútbol. Si en Vélez convirtió a Asad y Flores en una dupla letal, en Boca lo hizo con Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto. Aparecieron tres colombianos no muy conocidos para el público argentino, pero que pronto se convirtieron en la columna defensiva azul y oro: el portero Oscar Córdoba, el defensor central Jorge Bermúdez y en centromedio Mauricio Serna. Tenía dos laterales incansables y con categoría: Hugo Ibarra y Rodolfo Arruabarrena, un central de altísimo nivel como Walter Samuel y tres volantes tan diferentes como útiles. Diego Cagna marcaba los tiempos, perseguía al que había que perseguir; José Horacio Basualdo cortaba y relanzaba, cortaba y relanzaba, como interpretando sin vueltas un guión pautado por Bianchi. Y tenía un 10 de lujo superlativo: Juan Román Riquelme, tan lento con las piernas como veloz con la mente.
Cada uno dio lo mejor de sí, Boca pronto se mostró como un equipo compacto, invencible, con el sello inconfundible de Carlitos Bianchi. Fecha tras fecha ganaba en solidez y así se le terminó el Apertura 98: 13 ganados, 6 empatados... ¡Campeón invicto! Lo que no habían podido conseguir ni Menotti ni Bilardo (los DT campeones del Mundo con la Selección Argentina en 1978 y 1986, respectivamente), Bianchi lo alcanzó en apenas cuatro meses. Empezó allí una historia de amor con la hinchada de Boca que nunca conoció fisuras.
Tras el receso veraniego de enero y febrero, volvió la actividad y siguieron encadenándose los triunfos. A medida que pasaban las semanas asomaba en el horizonte el récord de 39 partidos invicto que Racing supo hilvanar a fines de los años ’60. Sin proponérselo –y sin decirlo– esa cifra estaba en la mente de todos, hasta que la alcanzaron, hasta que la pasaron. Fueron 40 partidos, en una seguidilla increíble que se detuvo justo la tarde en que festejaba ser campeón del Clausura 99, con un 0-4 ante Independiente. La mente estaba en las celebraciones...

Esas campañas le dieron el derecho a participar en la Copa Libertadores 2000, a 22 años de la última conquista en el máximo torneo sudamericano. Fiel al estilo Bianchi, que ya era el estilo Boca, fue jugando de menor a mayor, en la primera fase dejó atrás a Peñarol y tomó envión: El Nacional (Ecuador); River Plate, en un superclásico caliente como pocos; América de México con hazaña en el Azteca, y una final inolvidable en Sao Paulo aguantando el 0-0 ante el Palmeiras y ganando por penales. Siguió ese festivo año 2000 con la cabeza dividida: por un lado estaba el Clausura y por el otro la Copa Intercontinental.
El 28 de noviembre venció al Real Madrid 2-1 con dos tantos fantásticos de Palermo y volvió para ganar el Clausura, con lo justo, en la última fecha. En menos de dos años y medio Carlos Bianchi había cosechado 5 títulos y amenazaba con seguir ese camino “hegemónico” que soñaba el presidente Macri. Pero la relación entre ambos era cada vez más distante y, con el escudo protector de da el éxito, siguió esquivando los intentos de interferencia del dirigente.
El nuevo desafío era la Copa Libertadores 2001. Aníbal Matellán y Clemente Rodríguez eran las novedades en la defensa; Traverso ahora aparecía más por el medio. Arriba, estaba el Chelo Delgado, regresado de México.
Oriente Petrolero, Cobreloa y Deportivo Cali quedaron a un lado en la fase inicial. Cuando Boca tomó envión dejó atrás a Junior de Barranquilla, aplastó al Vasco da Gama y en semifinales volvió a humillar a Palmeiras por penales, otra vez en Sao Paulo. En la final esperaba Cruz Azul, el único club azteca que llegó a esta instancia. Delgado marcó el único tanto en el Azteca y a la vuelta La Bombonera parecía reventar de público. Y acorde al estilo Boca, tuvo que sufrir: Palencia marcó el único gol de la noche porteña y de nuevo los penales le marcaron a Boca el camino a la gloria. El arquero Córdoba ya tenía su sitial en el cielo xeneize.
El título le dio una nueva chance japonesa, ante Bayern Munich, campeón europeo. Semanas antes de la cita, Bianchi se levantó de su silla durante una conferencia de prensa y dejó hablando solo al presidente Macri. Con ese desplante dijo todo: en diciembre diría adiós. La caída ante el equipo alemán fue el cierre de un ciclo.
Para 2002 llegó el uruguayo Oscar Tabárez, que había guiado a Boca a ganar el Apertura 92. Se fue Riquelme al Barcelona pero apareció Carlos Tevez. Pero se sintió la ausencia casi mística de Bianchi, ese misterio jamás develado que hacía que la suerte siempre se pusiese de su lado. Si hasta decía que en su agenda tenía el número del celular de Dios... y que de allá arriba le atendía.
Para 2003 la gente solamente pedía un nombre: Carlitos. No había lugar ni consenso para ningún otro entrenador. Y Macri, dejando de lado enfrentamientos personales, lo llamó. Bianchi aceptó y en el firmamento boquense aparecieron aún más estrellas. El objetivo del primer semestre era claro, reconquistar la Copa Libertadores, y así pasaron Colo Colo, Independiente de Medellín y Barcelona de Ecuador en la primera ronda. El in crescendo iba de la mano de la heroicidad, dando vuelta un resultado increíble ante el Paysandú, en Brasil, una tierra que jamás asustó a un equipo de Bianchi. Atrás Cobreloa en cuartos, atrás América de Cali en semis y atrás el legendario Santos en la final. Otra vez la vuelta olímpica en Brasil, el pentacampeonato en la Libertadores, la consagración total y absoluta del técnico más ganador de la historia de Boca Juniors. Y la justa mención a los nombres nuevos, como el arquero Roberto Abbondanzieri, los centrales Rolando Schiavi y Nicolás Burdisso, el combativo Sebastian Battaglia en el medio junto a Raúl Cascini... A lo Boca.
El 27 de noviembre de 2003 Boca venció a Arsenal y selló un nuevo título: el Apertura 2003. Estaban Matías Donnet, el colombiano Luis Perea y el brasileño Pedro Iarley, un ídolo fugaz de la casaca azul y oro. Se festejó mucho pero rápido, porque otra vez esperaba Japón. Ahora era Yokohama en vez de Tokio, pero la performance fue la misma: el super Milan de Shevchenko, Kaká, Seedorf, Maldini, Cafú, Pirlo, Gatusso y compañía era demasiado para la calidad xeneize, pero no para la mentalidad que les convencía Bianchi: 1-1, penales y la historia de siempre, Boca Juniors campeón otra vez.
Seis meses después Bianchi dirigía su último partido en el fútbol argentino. Había dejado atrás 9 títulos para Boca Juniors: cuatro torneos locales, tres Copas Libertadores y dos intercontinentales. Hubieran podido ser más de haberse realizado los choques por la Copa Interamericana, pero eso sería una anécdota.
En la memoria de La 12 quedará esa imagen de equipo compacto y arrollador, la paternidad alevosa sobre River Plate, el archirrival de toda la vida. Pese a sus diferencias, Bianchi hizo lo que había prometido el presidente Macri: la hegemonía de Boca fue total. La “Era Bianchi” ya tiene sus páginas en la historia del fútbol.

martes, 1 de septiembre de 2009

Puerto Rico Islanders: Naranja pasión

Artículo publicado en la revista puertorriquela Zona Sports, en agosto de 2009
Por PABLO ARO GERALDES

La historia continúa. Después de una campaña 2008/09 que asombró a todo el fútbol de la Concacaf, los Puerto Rico Islanders dejaron atrás al Toronto FC y vuelven a meterse en la elite del fútbol regional con una nueva participación en la Champions League, el torneo que reúne a los mejores equipos de Norte, Centroamérica y el Caribe.
En su primera incursión en los torneos continentales la Tropa Naranja alcanzó las semifinales, para sorpresa de todo el mundillo del soccer. Atrás dejó a clubes con décadas de historia, como la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica, Tauro FC (Panamá) y Municipal (Guatemala), Maratón (Honduras), antes de caer por penales ante el cinco veces campeón regional Cruz Azul, un gigante del fútbol azteca.
La empresa, como la anterior, no será fácil. El Toronto FC no solamente es un equipo pesado de Canadá, sino también de la poderosa MLS. Ahora, bajo la mirada de todos, los de Bayamón deberán revalidar el prestigio que se ganaron. Metidos en la fase de grupos, están otra entre los 16 privilegiados de la Concacaf. “Nos tocó un grupo sumamente fuerte, pero igualmente estamos contentos por la oportunidad que tenemos de enfrentarnos a equipos como Cruz Azul, Saprissa y Columbus Crew, veremos qué pasa”, analizó Colin Clarke, el timonel norirlandés de los Islanders.

EXPECTATIVA RENOVADA
Como si no hubiese pesado en su momento la eliminación ante Cruz Azul, los Islanders parecen haber retomado la competencia donde la dejaron hace apenas unos meses, con el mismo paso ganador.
El escollo que representaba el Toronto FC, donde juega el defensor central puertorriqueño Marco Vélez, se resolvió 1-0 en terreno canadiense para cerrar la clasificación con un empate en casa. La actuación del capitán de la Selección boricua fue muy buena, y las autoridades de Islanders pretenden repatriarlo como refuerzo de cara a lo que sigue.
La etiqueta de “Cenicienta” ya no corresponde, y así lo reflejó el entrenador: “Después del gran torneo que tuvimos la temporada pasada queríamos regresar a la fase de grupos. El año pasado fuimos la sorpresa, pero ése no es el caso esta vez. Veremos si algunos empiezan a creer en nosotros ahora”. El calificativo de “sorpresa” puede quedar obsoleto; nuevos apodos se buscan. En un artículo publicado en la página oficial de la FIFA llamaron a los Islanders “Matagigantes”.
El estadio Juan Ramón Loubriel es llamado “la Islandera” y no sólo vive horas emocionantes en el certamen de la Concacaf: la participación boricua en la USL estadounidense también es motivo de orgullo. En la segunda liga más importante de los Estados Unidos, el cuadro naranja pelea el liderazgo con Carolina RailHawks, Charleston Battery y Portland Timbers.

LAS FIGURAS
Kendall Jagdeosingh anotó el gol en Toronto que terminó valiendo la clasificación a la segunda fase de la Liga de Campeones de la Concacaf. El delantero nacido en Trinidad/Tobago es una carta de peligro en el esquema anaranjado. Lo mismo que el jamaiquino Nicholas Addlery.
En la generación de juego se destaca Petter Villegas, un hombre conocido por los aficionados boricuas, tanto con la playera naranja como con los colores de la Selección Nacional. Otros dos criollos lo secundan: Noah Delgado y Alexis Rivera.
Pero la insignia de esta escuadra es el portero Bill Gaudette, quien sigue respondiendo con espectaculares atajadas. Por eso lo llaman “la Pared” o directamente “San Gaudette”. La temporada pasada fue elegido Portero del Año en la United Soccer League, y ahora prosigue la misma senda. El arquero oriundo de Pennsylvania es un puntal fundamental en la estructura del equipo y está plenamente identificado con la divisa boricua; de hecho, rechazó ofertas de la MLS para seguir con los Islanders.

LO QUE VIENE
Grupo C de la Concacaf Champions League ya se definió y los entendidos lo denominaron enseguida “el grupo de la muerte”, por el peso de sus contendientes. Vale la pena repasar los rivales de Islanders en esta segunda participación en el fútbol regional.
Columbus Crew es el campeón de la Major League Soccer y tiene como máxima figura al argentino Guillermo Barros Schelotto, quien resultará demasiado familiar para la fanaticada naranja: es hermano gemelo de Gustavo, quien vistió la camiseta de Islanders en la temporada 2006/07.
El problema del equipo aurinegro es su corta plantilla, ya que está peleando nuevamente el título de la MLS y, llegado el momento, deberá optar por priorizar el campeonato doméstico o el continental.
El Saprissa es uno de los grandes históricos del fútbol costarricense y con experiencia en los torneos de la Concacaf, a los que toma con máxima seriedad
En el team violeta hay cuatro jugadores de la selección tica: el capitán Walter Centeno, el guardametas Taylor Navas, y los delanteros Alonso Solís y Armando Alonso. Esto que podría hablar del poderío de esta escuadra, será en realidad un inconveniente, porque Costa Rica está jugándose las chances de ir al Mundial de Sudáfrica y no podrá prescindir de estos cuatro elementos. Por el contrario, el plantel de Islanders está liberado de este tipo de compromisos con los equipos nacionales.
Una particularidad del estadio Ricardo Saprissa es su viejo piso sintético.
Por último el gran Cruz Azul, la espina clavada en el orgullo de los aficionados naranjas. En la rueda preliminar aplastaron a los costarricenses de Herediano y jugarán ante Islanders un duelo que empieza a tener sabor a clásico. En el estadio Azul de México DF juegan con la altura a favor, además de un funcionamiento colectivo estructurado a partir del trabajo del experimentado Gerardo Torrado, acompañado por César Villaluz.
La suerte está echada. Para los Islanders y todo el fútbol de Puerto Rico comienza una nueva aventura.