jueves 30 de julio de 2009

Jogos da Lusofonia Lisboa 2009: Cabo Verde campeón

Se disputaron en Lisboa, la capital de Portugal, los II Juegos de la Lusofonía, el encuentro deportivo que reune a los países con población de habla portuguesa. Compiten bajo el lema "Unidos pelo desporto" (unidos por el deporte) y con la organización de la Associação dos Comités Olímpicos de Língua Oficial Portuguesa. Sus miembros son Angola, Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, Macao, Mozambique, Portugal, São Tomé y Príncipe, Timor Oriental y, como asociados, Guinea Equatorial, India y Sri Lanka.
En esta edición 2009 participaron unos 1.500 atletas de 12 países. Compitieron en 68 especialidades de 10 deportes. El fútbol lo disputaron cinco seleccionados Sub 20 entre el 11 y el 18 de julio, en la modalidad todos contra todos. Su utilizó el estadio José Gomes y para la jornada final el Estádio Nacional de Jamor.
La medalla de oro quedó en poder de Cabo Verde, mientras que la de plata se la colgó Portugal y la de bronce fue para Angola. Esta fue la única medalla dorada que consiguió el archipiélago africano, en un medallero ampliamente dominado por brasileños y lusitanos.
Todos los resultados:

11/7: India 0 - 2 Mozambique
11/7: Cabo Verde 1 - 0 Portugal
12/7: Angola 5 - 0 Mozambique
12/7: Cabo Verde 7 - 1 India
14/7: Portugal 2 - 0 Mozambique
14/7: India 0 - 2 Angola
16/7: Portugal 7 - 1 India
16/7: Cabo Verde 1 - 1 Angola
18/7: Cabo Verde 2 - 0 Mozambique
18/7: Portugal 4 -1 Angola

Cabo Verde, ganador de la medalla de oro de los II Jogos da Lusofonia

Clasificación:
Cabo Verde (10 puntos), Portugal (9), Angola (7), Mozambique (3), India (0).

Historial y próximas sedes:
2006 - Macao
Oro: Portugal - Plata: Angola - Bronce: Cabo Verde

2009 - Lisboa (Portugal)
Oro: Cabo Verde - Plata: Portugal - Bronce: Angola

2013 - Goa (India)

2017 - Ceará (Brasil)

jueves 23 de julio de 2009

Mauricio Baldivieso: debutar a los 12

Con solamente 12 años, Mauricio Baldivieso se convirtió el domingo pasado en el jugador más joven de la historia del fútbol boliviano, al debutar en el Aurora de Cochabamba, dirigido por su padre, Julio César Baldivieso.
Mauricio, que el miércoles 22 de julio cumplió 13 años, jugó los últimos 10 minutos del partido que Aurora perdió 1-0 en su visita a La Paz FC, en la primera fecha del torneo Clausura. El encuentro se disputó en el estadio Hernando Siles, a 3.600 metros de altura sobre el nivel del mar.
El chico lució la camiseta número 10, la misma que usaba su padre como volante de la Selección Boliviana y los diversos clubes de su país, Chile, Ecuador, Japón, Argentina, Qatar y Venezuela, donde militó. "En Bolivia estamos acostumbrados a considerar promesas de nuestro fútbol a jugadores de 25 años, y no es así, hay que archivar esa mentalidad. Para su tierna edad, Mauricio tiene talento y no desentonó en el partido. Creo que ha sorprendido a propios y a extraños no solo el hecho de que haya pisado el campo de juego, sino la forma en que toca el balón y la personalidad que tiene. Él está preparado y de a poco lo iré soltando. Estoy feliz por él y agradecido con el público, que lo trató muy bien", analizó su padre y entrenador.
¿Cómo enfrentar a la prensa a los 12 años? El niño, con su timidez evidente, se animó: "Mi papá me dijo que me iba a hacer debutar si íbamos ganando, pero las cosas se dieron de otra forma y me hizo ingresar. Sentí el apoyo de él y también del público", declaró ante los micrófonos.
Algunos sectores de la prensa criticaron el prematuro debut de Baldivieso por el riesgo al que estuvo expuesto por enfrentarse con jugadores más experimentados y fornidos, pero el DT aseguró que Mauricio tiene fuerza en los huesos porque desde muy pequeño practica karate y se entrena diariamente con el resto del equipo cochabambino. Además, por las mañanas cursa el séptimo grado de la escuela primaria en un colegio cristiano.

Mauricio contó que se sintió muy tranquilo en la cancha y que de él se podía esperar "mucho" para imitar la carrera de su padre Julio César.
"Cuando Julio César fichaba en un nuevo club, todos los miembros de su familia iban con él y entre ellos no podía faltar Mauricio quien era la mascotita de los equipos en los que jugaba su padre", le comentó Débora Ferrufino, su madre, a BBC Mundo.
Probablemente haya sido el futbolista profesional más joven del mundo, pero a su club no le hizo mucha gracia y ante las quejas, decidió prohibir al muchacho volver a jugar con el primer equipo, lo que ha generado una gran polémica y la salida inmediata del joven futbolista y su padre entrenador.

lunes 20 de julio de 2009

Chacarita Juniors campeón, 40 años después

Artículo publicado en la revista El Gráfico, en julio de 1999, cuando se cumplieron 30 años de la conquista.
Por PABLO ARO GERALDES

La fiebre del sábado por la noche fue la primera gran alegría de los jóvenes funebreros que bailaron hasta el amanecer en la Plaza de San Martín. Pero quienes ya relucen algunas canas, o ven cómo sus chapas se empiezan a volar, ya supieron de un festejo parecido hace justo 30 años. Fue cuando Chacarita Juniors se quedó con el Metropolitano del ’69 venciendo a River por 4-1 en la final. El estadio de Racing estuvo repleto, igual que la cancha de Villa Diehl, testigo de este regreso a Primera. Tres de los protagonistas de aquél suceso volvieron a ponerse la camiseta de Chaca para la evocación y la fiesta presente. El arquero Eliseo Petrocelli, el marcador de punta Franco Frassoldati y el puntero Carlos María García Cambón. El tema que los une, aquel equipo brillante armado por Argentino Geronazzo, continuado por Federico Pizarro, Miguel Ángel Guerra y llevado al título por Víctor Rodríguez. Petrocelli tiene el ejemplar de la revista de esa época, encuadernado, y no deja de observarlo.
-¿Se acuerda Eliseo el título de El Gráfico? Juvenal sentenció: “Al fútbol se juega así”.
-La pauta de lo que fue ese equipo la da la cantidad de notas que nos hacen todavía, y no ahora que se cumplieron 30 años, sino a lo largo de todos estos años. Fue un muy buen plantel, algo tuvo que haber dejado, ¿no Tano?
-Es verdad, después hubo otros equipos chicos que salieron campeones, como Quilmes, Ferro o Argentinos, pero que sin embargo no son tan evocados como el Chacarita del ’69. Y no fue sólo el de ese año, siguió hasta el ‘72. En el ‘71, por ejemplo, le ganamos a Bayern con el equipo que fue la base de la Selección Alemana campeona del mundo en 1974. Fueron tres años en los que estuvimos prendidos siempre arriba y en los que mantuvimos un estilo de juego que nunca traicionamos.
-El hecho de haber salido campeón con un equipo chico fue algo especial porque hasta el año anterior, todas las temporadas jugábamos la reclasificación para no descender -agrega Gacía Cambón-. Los que estabamos en el club desde las inferiores nos habíamos acostumbrado a salvarnos a dos fechas del final. Y de buenas a primeras el equipo empezó a tomar una envergadura más importante. La primera rueda ya terminamos en el tope de la tabla. Encima ese año se había incorporado más de la mitad del equipo, como Gómez , Poncio, Puntorero, Recúpero, Orife...

Frassoldati es el mismo de siempre. Locuaz, simpático, apasionado. Hoy es dueño de una empresa de limpieza y está haciendo el curso de técnico. Petrocelli trabaja en una empresa de impermeabilizaciones y despunta el vicio del fútbol en el club Parque... “Soy algo así como el director de Deportes”. La historia de García Cambón es más conocida: desde la asunción de Mauricio Macri se desempeña en la Reserva de Boca. A su manera, todos siguieron los pasos de la campaña 1999, la que condujo hasta el reencuentro con los domingos. Y cada uno rescató una veta positiva del equipo. Para Frassoldati este Chacarita tiene una gran personalidad. “Lo fui a ver en casi todos los partidos y es un equipo contundente -aclara-, que no perdona el menor error. Tiene un temperamento increíble y, por supuesto, buenos jugadores. Si no, que lo diga Carlitos, que sigue laburando con el fútbol”.
-Pará, pará, que por mi actividad no lo pude ver mucho, pero los partidos que observé me alcanzaron par destacar la actitud de juego y la convicción para mantener su esperanza de ascender. Eso fue lo más importante.
-Sí, y da la impresión de tratarse un muy buen grupo, muy unido, lo que no es un dato menor -acota Petrocelli-.
-Y hubo algo grandioso -interrumpe el Tano-: cómo se levantó después de perder con Instituto, algo que a cualquiera lo destroza. Y Carlitos tiene razón en lo que dice de la convicción, aun con todos los problemas de lesiones y suspensiones salió a flote...
-Claro, -retoma el ex arquero- cuando lo golearon en Córdoba tuvo que arrancar de vuelta y con cuatro jugadores menos, no es fácil. Y en lo que respecta a mi puesto, a Vivaldo no le queda grande el título de mejor arquero del país. Si entre los grandes de Primera están Chilavert y Córdoba, que son extranjeros...

En San Martín, los barrenderos tuvieron que trabajar un domingo para barrer con la resaca de la fiesta. La misma que ellos supieron saborear.

Chacarita Juniors, campeón del Metropolitano 1969. Parados: Bernabé Palacios (suplente), Ángel Marcos, Juan Carlos Puntorero, Leonardo Recúpero, Rolando Orife y Horacio Neumann. Agachados: Eliseo Petrocelli, Abel Pérez, Raúl Poncio, Jorge Alberto Gómez, Franco Frassoldatti y Ángel Bargas.

lunes 13 de julio de 2009

Los futbolistas más caros de América


Luego de repasar a los 10 futbolistas más caros de la historia, se me ocurrió hacer lo mismo con los diez jugadores más cotizados del continente americano. La página mexicana A Jugar me ganó de mano, así que el listado lo terminé en base a sus datos.
Hernanes, del Sao Paulo, es el futbolista más caro de América, con un valor de 16 millones de dólares. Lo sigue otro brasileño, Nilmar, hombre fundamental en el Internacional de Porto Alegre que ganó la Copa Sudamericana 2008.
El argentino que más alto trepa en este listado es Juan Román Riquelme: aunque su conflictiva personalidad lo tiene afuera de la Selección Nacional, sus virtudes como enganche mantienen el costo de su fichaje.
La nómina la componen cuatro brasileños, cuatro argentinos, un mexicano y un colombiano:

Anderson Hernanes - Sao Paulo: 16 millones de dólares (11,4 millones de euros).
Nilmar - Internacional: 15,3 millones de dólares (10,9 millones de euros).
Juan Román Riquelme - Boca Juniors: 14,6 millones de dólares (10,4 millones de euros).
Rodrigo Palacio - Boca Juniors: 13,2 millones de dólares (9,5 millones de euros).
Keirrison - Palmeiras: 13,2 millones de dólares (9,5 millones de euros).
Guillermo Ochoa - América: 11,1 millones de dólares (8 millones de euros).
Adriano - Flamengo: 11,1 millones de dólares (8 millones de euros).
Radamel Falcao García - River Plate: 9 millones de dólares (6,4 millones de euros).
Diego Bounanotte - River Plate: 9 millones de dólares (6,4 millones de euros).
Daniel Montenegro - Independiente: 8,6 millones de dólares (6,2 millones de euros).

El total de éste selecto grupo americano asciende a los 121.100.000 dólares (86.700.000 euros).


Y ya que le agradezco a los amigos de A Jugar, comparto aquí el ranking que elaboraron en base a datos de la consultora alemana Tranfermarkt y SportBussiness, con los 10 jugadores mejor cotizados de la Liga Mexicana:

Guillermo Ochoa - América: 11,1 millones de dólares (8 millones de euros)
Humberto Suazo - Monterrey: 8,3 millones de dólares (6 millones de euros)
Salvador Cabañas - América: 8,3 millones de dólares (6 millones de euros)
Daniel Ludueña - Santos: 7,7 millones de dólares (5,5 millones de euros)
Héctor Mancilla - Toluca: 7 millones de dólares (5 millones de euros)
Christian Giménez - Pachuca: 7 millones de dólares (5 millones de euros)
Paulo da Silva - Toluca: 5,6 millones de dólares (4 millones de euros)
Lucas Lobos - Tigres: 5,1 millones de dólares (3, 7 millones de euros)
Alfredo Moreno - San Luis: 4,5 millones de dólares (3,2 millones de euros)
Pavel Pardo - América: 4,2 millones de dólares (3 millones de euros)

martes 7 de julio de 2009

Un rebelde querible: Garrafa Sánchez

Talentoso, impulsivo y atorrante cabal, Garrafa es uno de los grandes personajes del ascenso y el niño mimado de la hinchada de Banfield. Creció en una villa y llegó a estar a prueba en el Boca de Bilardo, pero el fútbol grande lo tiene sin cuidado y sueña con retirarse en su amado Laferrere.

Artículo publicado en la revista El Gráfico, en febrero de 2001.
Por PABLO ARO GERALDES Y DIEGO MELCONIAN


La tarde de febrero se pone a cada minuto más pesada. El cielo del sur del Gran Buenos Aires amenaza descargar la tormenta demorada y, en la cancha, la reserva de Banfield lucha para levantar un tempranero 0-1 ante J.J. Urquiza. Entre los suplentes, recuperándose de una lesión, se destaca el volante José Luis Sánchez,
Garrafa, el preferido de los hinchas. Un taco, un caño, un codazo… Para él no hay amistoso, ni pretemporada que valgan; “no me gusta perder a nada”, recalca, y se le nota. Después de una gran jugada personal, consigue el empate y se lo dedica con fiereza al árbitro. El grito retumbó fuerte en el estadio casi vacío y el desenlace fue previsible: afuera.
“Siempre fui así, siempre jugué igual. En el potrero, en Laferrere y ahora en Banfield, ¿por qué voy a cambiar? No me va a cambiar nadie”, se justifica.
-Pero por sobre el resultado, sos un tipo al que le gusta jugar. No se entiende…
-Como todos, quiero ganar, peros si tengo que tirar un caño, lo tiro, no tengo problemas. Aunque vaya ganando o perdiendo lo tiro igual.
-¿Nunca pensaste en que podías perjudicar a tus compañeros?
-No, porque me fue siempre bien. Tampoco voy a tirar cien caños… tiro unos diez y por ahí me salen seis o siete. Pero voy para adelante, no es que los tiro y me quedo ahí ni en lugares de la cancha donde ponga en peligro al equipo, eso sería una boludez. Los hago más llegando a los córners; nunca tiro caños al pedo.
-¿Qué sensaciones te deja un caño bien tirado?
-Es una alegría por la gente a la que le gusta el buen juego. Hoy no hay muchos jugadores que se animen a tirar caños o tacos, pero quizá no lo hacen por miedo a que les digan algo. Todos los jugadores creen que cuando les tirás un caño los estás cargando, y no es así. Que me tiren un caño a mí. Y si vamos perdiendo se los tiro igual. Es raro, se critica que uno tire un caño, pero no al que te pega una patada en la nuca.
-¿Falta más gente con esta firmeza de convicciones en el fútbol?
-El futbolista habla de la importancia de la concentración, de lo que tiene que hacer en el partido, y yo no. Yo no pienso, vengo a jugar, a divertirme. Hago la entrada en calor y estoy bailando, estoy jodiendo. Yo siento que el fútbol es así, que tenés que demostrar lo que sabés y si sabés jugar tenés que estar tranquilo. Ahora hay jugadores que están nerviosos, les duele la cabeza, pero porque están constantemente pensando en el partido. No hay que pensar mucho en el partido, hay que jugarlo. Cuando estás adentro de la cancha son once contra once.
-Y ahí no cambia el tema de la camiseta, ¿es lo mismo un equipo grande que uno chico?
-Yo jugué en El Porvenir, que es un equipo chico dentro de la divisional y hacía lo mismo. Gracias a Dios fui uno de los mejores jugadores de la categoría y me trajeron a Banfield para que haga lo mismo; si lo cambio soy un boludo, esa es la verdad. Si un equipo te trae es porque te vio jugar; en el Nacional B hice 18 goles, no tengo que cambiar.

El ambiente del fútbol de los sábados lo conoce y reconoce. Desde sus comienzos en Laferere, su ascenso por El Porvenir y su presente en Banfield. Pero en octubre del 96 la vida le hizo probar de cerca el sabor de la Primera, y en un grande. Una oportunidad que no volvió a repetirse.
“Con Laferrere fuimos a jugar un amistoso contra Boca en Ezeiza –recuerda-. El domingo Boca ganó y Bilardo, por cábala, pidió jugar otra vez con nosotros. Anduve bien y me ofrecieron entrenar con ellos. El tema es que no tenía con qué ir hasta allá, porque no hay colectivos, me mandaba con mi moto, una CBR 600. Un día, por la autopista, pasé por la lado de la camioneta de Pumpido, que llebava a Bilardo. Me vieron y como había una cláusula que les prohibía a los jugadores andar en moto, al día siguiente me dijeron no fuera más. Yo sabía que no podía andar en moto, pero, ¿iba a ir a dedo? Por eso digo que no me arrepiento”.
-¿Pensaste que estabas jugando con fuego? ¿Qué podías perder tu gran oportunidad?
-No, porque si no iba en la moto, directamente no iba. No tenía otra. Trataba de ir más temprano, antes de que llegue el micro, para que no me vea nadie…
-¿A cuánto ibas ese día?
-Y ligero… a ciento y pico.
-¿Largaste las motos?
-A los seis meses. Me ofrecieron un Fiat Uno y lo cambié por la moto. Después no me subí nunca más.
-¿Por la comodidad del auto o por la responsabilidad?
-No, me encantan las motos y más adelante voy a volver a tener una. Además mi nena tiene 9 meses y no podría llevarla.
-¿En qué otras cosas te cuidás?
-Vino no tomo nada, pero porque no me gusta, no me cae bien. Quizá alguna cervecita con los compañeros, pero nada más. Ahora, si me invitan a un asado, me puedo comer cinco chorizos, en eso no me fijo.
-¿Estás marcado?
-Un poco. Cuando llegué a Banfield lo primero que me dijeron fue “ojo con las motos” y que no me haga expulsar.
-¿En el potrero eras igual que ahora?
-No jugué mucho. Estaba en los campeonatos de chicos, pero hasta los 13 ó 14 años. Después empecé en Laferrere y los mismos amigos del barrio no me dejaban jugar. Por eso no fui más, sólo para verlos. Como los grandes sabían que yo estaba en el club, me cuidaban porque era el único del barrio que iba a llegar a Primera.
-¿Te daba bronca que te cuidaran?
-No, yo mismo estaba decidido a no jugar. Ni siquiera llevaba la ropa, porque si no, empezás a jugar, te entusiasmás y terminás con una patada que no te deja entrenar en el club. En esos partidos te pegan mucho, con mala leche. Y encima por dos mangos.
-¿Eran torneos por plata?
-Sí, campeonatos-campeonatos. Todos quieren ganar y te matan. Se agarran a piñas, vale todo. Ahí ganás de guapo. Mi hermano Adolfo juega en esos torneos… ¡es un boludo! Un día se fue a probar en la cuarta de Laferrere y quedó, pero después no fue más. No quería entrenar…
-¿Esos años de potrero te curten para jugar en Primera?
-Sí, porque agarrás mucha experiencia, jugás contra tipos duros, no hay referí que te proteja. Te tenés que aguantar todo lo que venga. Pero es lindo, no digo que no. A veces me prendo, en un casados contra solteros, pero entre amigos, no más, sin compromiso. Porque cuando jugás por plata, nunca falta alguno que dice: “aquel juega en Laferrere”, y todos te van a buscar a vos.
-Hablás de tu hermano. A vos, ¿te gusta entrenar?
-Y…
-¿Y qué pasa?
-No le saco el lomo, pero me cuesta. Sé que tengo que venir todos los días y vengo. Es mi trabajo y me la tengo que aguantar.
-Antes no te importaba nada. ¿Qué te hizo ver estas responsabilidades?
-Cuando nació Bárbara, mi nena, empecé a ver otras cosas. Acá, en Banfield, en la B Nacional, es otro mundo, pero el que la sufrió como yo la sufrí en Laferrere y El Porvenir, se da cuenta que esto no hay que perderlo, porque para mí esto es de primera. Y si lo pierdo tengo que volver a un club chico y no quiero sufrir otra vez.
-¿Qué sufrías jugando en Laferrere?
-Yo soy hincha de Laferrere, nací ahí. Pero me debían cinco meses, tenía que mandar cartas documento. Era quilombero, salía en los diarios por pelear mi plata. Terminaban depositándomela porque no me querían dejar libre. En Banfield, por ahí estás dos meses abajo, pero por cómo está el fútbol argentino, no es nada. Acá te tratan como a un jugador, tenés la ropa lista… Sin ir más lejos, en El Porvenir teníamos que llevarnos la ropa para entrenar, bañarnos con agua fría. Y no quiero que eso me pase de vuelta.
-¿No pensás en jugar en la A?
-Me gustaría quedarme, a menos que me salga algo como lo que apareció en diciembre, una oportunidad de ir a Corea. Si me sale algo así, me tengo que ir, porque quiero asegurarme el futuro.
-¿Por qué siempre en clubes del ascenso?
-Estuve un par de días en Ferro, pero no estaba con ánimo de jugar. Mi viejo estaba muy enfermo y eso me sacaba las ganas. Además hubo unos problemitas de plata. Después, encontré a mi viejo tirado, y enseguida dejé de entrenar. Pero eso nadie lo ve. Para criticar hablan todos, pero esas cosas que uno sufre, nadie las contempla.
-¿Te sentís en deuda por no haber jugado en la A?
-Tengo muchas ganas, pero tampoco pretendo ir regalado. Prefiero estar en un club como Banfield y jugar antes que ir a un plantel de Primera y estar de relleno en el banco. Yo quiero jugar, aunque tenga que hacerlo en la C. Es feo estar en el banco.
-¿Y no te quedan las ganas de demostrar que podés dar más?
-No digo que no, pero no se me dio llegar a un equipo bueno para pelear a mitad de tabla. Estuve en Ferro, que estaba descendido, sufriendo con todos los chicos… En Banfield puedo pelear el ascenso y es más competitivo que estar en Primera y perder todos los domingos y no cobrar.

La B Nacional volvió y Banfield está prendido en la lucha por retornar a Primera A.
Garrafa, con contrato hasta junio, seguirá ofreciendo ese toque mezcla de elegancia y de atorrante, el mismo que aprendió en los años duros de la villa La Jabonera, en La Tablada.
-¿Cómo es curtirse en una villa?
-Viví ahí hasta los 13 años, pero entonces no había todas esas cosas que hay ahora, como la droga, era distinto.
-¿Seguiste viendo a tus amigos de entonces?
-Todos esos chicos que se criaron conmigo, lamentablemente, ya no están, por cosas que pasan en la villa. Se los llevó la falopa, o la policía…
-¿Sentís que se discrimina a los villeros?
-Sí, mucho. En la villa hay gente que viene de otros países o del interior a pelearla, a laburar y pagan el pato por los otros, porque también hay mucha gente mala. El barrio cambió mucho.
-¿Y a vos cómo zafaste?
-Tenía a mis viejos que me hablaban todos los días. Y nos fuimos justo a tiempo, cuando tenía 13 años. Gracias a Dios, nunca tuve contacto con la droga y todo eso. Después, ya en las inferiores, los partidos son los domingos a la mañana, por eso no podíamos salir a bailar, a joder los sábados. Si hubiera hecho todo eso, me cagaba en el esfuerzo que hacía mi viejo para que yo pudiera jugar al fútbol. Además, a los 14 años conocí a Alicia, la que hoy es mi señora; me puse las pilas.
-¿Cómo fue tu educación?
-Yo terminé la primaria y largué. Pero a un hijo mío le inculcaría que primero está el estudio y después el fútbol. Hoy veo cosas raras, como que los chicos van a probarse a un club y van con los padres. Es como que los viejos están interesados en sacar provecho de los pibes. Y no es así la cosa.
-¿Qué proyectos tenés fuera del fútbol?
-Pienso jugar hasta los 35 años y terminar en Laferrere. Aunque esté en la C y tenga que ir gratis. Es mi vida y siempre digo que no tenés que estar besando camisetas para demostrar cuánto querés a un club. La única camiseta que voy a besar es la de Laferrere. Eso no quita que deje todo hoy en Banfield.
-¿Después del fútbol, qué?
-Me gustaría esta como ayudante de campo o algo vinculado con el fútbol, porque no me veo trabajando.

SIEMPRE JUNTO A SU PADRE
La lucha por salir de la villa no fue fácil. Francisco, su padre, tuvo que deslomarse repartiendo de garrafas de gas junto a su hijo para poder enderezar el futuro, en una casita de Laferrere. Ahí nació el apodo, y también se estrechó una relación de afecto que siguió creciendo hasta el último minuto de vida de Don Francisco.
“Yo soy profesional, pero también muy familiar. Me voy del club y estoy todo el tiempo con mi familia –resume-. Cuando jugaba en Bella Vista de Montevideo me daban los lunes libres y yo me venía a ver a mi viejo que estaba enfermo. Hay pocos jugadores que hacen eso”.
-¿Qué enfermedad tuvo?
-Cáncer en los pulmones. Sufrió mucho, fueron siete meses duros. Cuando me enteré dije “no juego más”. No quería saber nada, sólo estar al lado de él. Estuvo un mes en casa y después lo internaron. En el hospital no había comodidades, pero dormíamos en el piso de la sala, para cuidarlo. Quise disfrutarlo hasta el final y esas imágenes no me las olvido nunca más. Largué el fútbol por casi diez meses, pero más allá de que mi viejo se haya ido, me queda para toda la vida la tranquilidad de haber estado con él hasta el último minuto.
-En el primer partido, después de la muerte de tu papá le ganaron a Chicago 6-1. Hiciste un gol y hubo un momento de emoción que no todos entendieron…
-Los de Chicago pensaron que los estaba cargando. Festejé el gol adentro del arco mirando al cielo, justo delante de la hinchada de ellos. Me sacaron amarilla, pero solamente yo sabía que en ese momento estaba festejando el gol con mi papá.

El 8 de enero de 2006 José Luis Sánchez murió tras dos días de agonía, luego de caer mientras hacía piruetas con su moto, frente a la puerta de su casa. El volante ofensivo dejó su sello en Laferrere (1993/97 y 2005), El Porvenir (1997/99), Bella Vista de Montevideo (1999/2000) y Banfield, donde se dio el gusto de jugar en la Copa Libertadores.
Tenía 31 años. El estadio de Laferrere hoy lleva su nombre.

El homenaje a Garrafa Sánchez en la plaza que los banfileños le dedicaron al lado del estadio Florencio Sola.

miércoles 1 de julio de 2009

Copa Oro de la Concacaf 2009: México campeón


La Copa Oro de la CONCACAF 2009 se jugará en los Estados Unidos, con un récord de 13 ciudades diferentes, desde la apertura en el Home Depot Center en Los Angeles, el viernes 3 de julio, hasta la final, el domingo 26, en el Giants Stadium en las afueras de New York.
Como referencia del crecimiento de este torneo, la Copa del Mundo de 1994 se jugó en nueve sedes diferentes de los Estados Unidos.

Primera Ronda

GRUPO A
Canadá, Costa Rica, El Salvador, Jamaica

3/7 - Los Angeles: Canadá 1 - 0 Jamaica
3/7 - Los Angeles: Costa Rica 1 - 2 El Salvador
7/7 - Columbus: Jamaica 0 - 1 Costa Rica
7/7 - Columbus: El Salvador 0 - 1 Canadá
10/7 - Miami: Costa Rica 2 - 2 Canadá
10/7 - Miami: El Salvador 0 - 1 Jamaica

GRUPO B
Estados Unidos, Grenada, Haití, Honduras

4/7 - Seattle: Honduras 1 - 0 Haití
4/7 - Seattle: Grenada 0 - 4 Estados Unidos
8/7 - Washington: Haití 2 - 0 Grenada
8/7 - Washington: Estados Unidos 2 - 0 Honduras
11/7 - Boston: Estados Unidos 2 - 2 Haití
11/7 - Boston: Honduras 4 - 0 Grenada

GRUPO C
Guadalupe, México, Nicaragua, Panamá

5/7 - San Francisco: Panamá 1 - 2 Guadalupe
5/7 - San Francisco: Nicaragua 0 - 2 México
9/7 - Houston: Guadalupe 2 - 0 Nicaragua
9/7 - Houston: México 1 - 1 Panamá
12/7 - Phoenix: Panamá 4 - 0 Nicaragua
12/7 - Phoenix: México 2 - 0 Guadalupe

Cuartos de Final
18/7 - Philadelphia: Canadá 0 - 1 Honduras
18/7 - Philadelphia: Estados Unidos 2 - 1 Panamá
19/7 - Dallas: Guadalupe 1 - 5 Costa Rica
19/7 - Dallas: México 4 - 0 Haití

Semifinales
23/7 - Chicago: Estados Unidos 2 - 0 Honduras
23/7 - Chicago: Costa Rica 1 - 1 México / México ganó por penales 5-3

Final
26/7 - New York: Estados Unidos 0 - 5 México



HISTORIA
La Copa Oro de la CONCACAF es el torneo de naciones que se lleva a cabo cada dos años para Norte, Centroamérica y el Caribe, y es el máximo torneo de la Confederación. La Copa Oro evolucionó de una serie de campeonatos en la región desde 1941.
Antes de fundarse la CONCACAF, fútbol en la región se dividió en pequeñas zonas. Las dos organizaciones principales fueron la Confederación Centroamericana y del Caribe de Fútbol (CCCF), creada en 1938, y la North American Football Confederation (NAFC) fundada en 1946.
La CCCF tuvo 10 campeonatos entre 1941 y 1961, Costa Rica ganó siete (1941, ’46, ’48, ’53, ’55, ’60 y ’61), y El Salvador (1943), Panamá (1951) y Haití (1957) conquistaron uno cada uno. La NAFC se disputó dos veces, en 1947 y 1949, y en ambas el vencedor fue México.
En 1991 la CONCACAF comenzó con su actual estructura. Inicialmente, la Copa Oro fue un certamen de ocho equipos... hoy es un campeonato de 12 países, de las tres regiones de la CONCACAF: Norte América, Centro América (UNCAF) y el Caribe (Caribbean Football Union). Entre 1996 y 2005 incluyó a equipos invitados de Sudamérica, África y Asia.
Los Estados Unidos y México levantaron el trofeo cuatro veces cada uno, mientras que Canadá se llevó uno.

Todos los campeones:

Campeonato de la CCCF
1941 Costa Rica
1943 El Salvador
1946 Costa Rica
1948 Costa Rica
1951 Panamá
1953 Costa Rica
1955 Costa Rica
1957 Haití
1960 Costa Rica
1961 Costa Rica

Campeonato de la NAFC
1947 México
1949 México
1990 Canadá
1991 México

CONCACAF Championship
1963 Costa Rica
1965 México
1967 Guatemala
1969 Costa Rica
1971 México

Copa Oro
1991 Estados Unidos
1993 México
1996 México
1998 México
2000 Canadá
2002 Estados Unidos
2003 México
2005 Estados Unidos
2007 Estados Unidos
2009 México