lunes, 26 de marzo de 2007

El futuro llegó


Fox Sports en Español te presenta a diez futbolistas americanos que apenas llegan a los 20 años y tienen el común denominador del talento. Nombres que asoman, otros que se consolidan y algunos que ya pisan Europa. Para seguirlos...

Artículo publicado en la revista Fox Sports en Español, de los Estados Unidos, en marzo de 2007.
Por PABLO ARO GERALDES


Algunos nombres ya están experimentando el dulce de la fama y el dinero. Otros son todavía desconocidos para el gran público de América. Pero todos están signados por un denominador común: su juvenil talento les depara un futuro de estrellas del otro lado del Atlántico.
Toda elección es arbitraria, ésta también. Entre estos diez jóvenes hay quienes apenas llegan a los 20 años y otros que aún son teenagers. Hay incógnitas, algunos que ya debutaron entre los mayores y otros que van camino al fútbol
europeo. Por orden alfabético, éstas son diez joyas para disfrutar durante la próxima década.

FREDDY ADU - ESTADOS UNIDOS
Pese a tener 17 años es un “viejo conocido” del público americano. La gran esperanza estadounidense es este imparable volante ofensivo del DC United que posee una aceleración endiablada y una mira precisa para rematar al arco.
Nació en Ghana en 1989, pero a los 12 años se nacionalizó y se puso la playera de USA en cuanto torneo juvenil se jugó desde el Mundial Sub17 Finlandia 2003, cuando apenas tenía 14 años. Con su precoz dominio de la pelota, se mueve por la izquierda con el aplomo de un veterano, pisa, regatea con asombrosa parsimonia, pero cuando cobra velocidad es imparable.
Una ventaja a futuro: a su edad, ya suma una veintena de juegos con la Selección mayor.

PATRICIO ARAUJO - MÉXICO
El elegante defensa del Guadalajara ya tiene en su mochila los títulos de campeón Mundial Sub 17 y del último torneo azteca. Como capitán de aquella Selección, en Perú, se convirtió en el primer mexicano en levantar un trofeo mundial. Tiene una excelente visión de la cancha, dominio del balón e Inteligencia de estratega. A los 19 años, el ‘Pato’ se ganó la titularidad en las Chivas campeonas del fútbol azteca y el Barcelona ya mostró interés por contratarlo.

EDINSON CAVANI - URUGUAY
Uruguay es una cantera milagrosa que no para de generar futbolistas: el último es este largo y potente centrodelantero de 19 años, que con 7 tantos fue el máximo cañonero del Sudamericano Sub 20, disputado en enero en Paraguay.
A los 18 ya era titular en Danubio, equipo con el que se consagró campeón uruguayo hace tres meses. En el Sudamericano, La Celeste obtuvo una plaza para el Mundial de Canadá y Cavani deslumbró a los cazatalentos del Palermo, escuadra revelación del fútbol italiano.

LUCAS LEIVA - BRASIL
Con 20 años recién cumplidos, a este garoto no le pesa ningún compromiso: fue campeón Sudamericano Sub 20 (consiguió el pase al Mundial de Canadá y también a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008) y es un engranaje fundamental de Gremio de Porto Alegre. Fue uno de los artífices del ascenso del cuadro gaúcho y hoy brilla en la Copa Toyota Libertadores.
Es un centrocampista con despliegue para las tareas defensivas y a su sacrificio le suma creación, habilidad y llegada al área con potencia y gol.

MAXIMILIANO MORÁLEZ - ARGENTINA
¿Puede un mediapunta de 5’3’’ de estatura destacarse a nivel internacional? Maxi es la respuesta: el diminuto creador de juego de Argentina en el Sub 20 es tan movedizo y veloz que sus adversarios no encuentran cómo pararlo. Parte desde la banda izquierda y se mueve con libertad, tanto en la Selección como en Racing; sabe aguantar la pelota, la conduce con inteligencia y le imprime al equipo el ritmo de sus movimientos.
Es blanco de muchos golpes, pero llega a la zona que le duele al rival y tiene puntería para el gol.

ALEXANDRE PATO - BRASIL
A los 17 años le dieron la playera del Inter de Porto Alegre y no le pesó en absoluto. En diciembre pasado, este centrodelantero se coronó Campeón Mundial de clubes y un mes después ganó el Sudamericano Sub 20.
Todo fue muy rápido en su vida y fue una de las individualidades más sobresalientes del último certamen continental. Tiene un abanico de recursos que deslumbra a los mayores: habilidad, velocidad, cabezazo y definición, lo que todo equipo quiere. Por eso Chelsea y Milan lo están observando.

RAMÓN PEDROZA - MÉXICO
Surgió en la fuerzas básicas del Atlante y, antes de asomar como volante de contención en Veracruz, tuvo pasos ascendentes por las inferiores de los Pumas de la UNAM y Argentinos Juniors e Independiente, en Argentina, y la reserva del Necaxa.
Entre los reservistas de los Tiburones comenzó a cumplir funciones de enlace, fue campeón y en México empezaron a compararlo con Riquelme. Tiene sutileza y técnica para conducir el balón por el sector izquierdo de la cancha y asumir roles ofensivos. Tiene una proyección enorme.

JUAN PABLO PINO - COLOMBIA
El ex mediapunta creativo de Independiente de Medellín saltó a la luz con la Selección Colombiana Sub 20 la noche en la que vencieron a Argentina: tuvo un partido perfecto, repleto de regates y gambetas, y selló su actuación con una jugada maradoniana que concluyó en la red.
Aunque Colombia no clasificó al mundial de Canadá, Pino fue una de las estrellas y varios clubes europeos se interesaron en él. Finalmente, Mónaco ganó la pulseada.

ARTURO ERASMO VIDAL - CHILE
A los 19 años fue consagrado el mejor defensor-volante del Sudamericano Sub 20 y los rastreadores lo pusieron en la mira. Villarreal y Udinese lo quieren ya, pero en Colo Colo se pusieron firmes porque consideran que aún no llegó a su techo. Entienden que los 4 millones de dólares ofrecidos son pocos y apuestan a que su cotización suba en el Mundial de Canadá y en la Copa Toyota Libertadores.

MAURO ZÁRATE - ARGENTINA
El delantero de Vélez Sarsfield ya demostró largamente lo que vale: con sólo 19 años fue el goleador de un fútbol tan exigente como el argentino. Por compromisos con su club no pudo integrar la Sub 20 en el Sudamericano, pero junto a Agüero y Messi conformará el temible ataque albiceleste en el Mundial de Canadá. Además, recientemente recibió su primera convocatoria a la Selección Mayor.
Es uno de los mejores ejecutores de faltas de todo el continente y su pie derecho es dueño de una fineza que alcanza su esplendor en su exquisita pegada. Además, al no ser muy alto (mide 5’ 7”) tiene su centro de gravedad bajo, lo que le mejora el equilibrio ante las faltas de los rivales.

El éxodo es inevitable. Cada año, decenas de jóvenes talentosos parten hacia los más variados destinos europeos, como ya lo hicieron Messi, Robinho o los mexicanos Carlos Vela y Giovanny Dos Santos. Ellos ya pisan con firmeza en los grandes estadios del Viejo Continente, pero cada partida deja un hueco en sus países, un lugar que afortunadamente no tarda en llenarse. El futuro llegó.

viernes, 16 de marzo de 2007

¿Galacti... qué?

Editorial de la revista Fox Sports publicado en marzo de 2007.
Por PABLO ARO GERALDES


"El fracaso del Real Madrid es una buena noticia para el fútbol”, le dijo a FOX SPORTS el entrenador Ángel Cappa, mientras el Barcelona festejaba su último título de Liga, sumado al de la Champions League.
El DT argentino, quien acompañó a Jorge Valdano mientras éste condujo al plantel merengue, a mediados de los años ‘90, tiene muy claros cuáles son los males que sufre el club, uno de los más grandes del mundo: “El fútbol antes era de los jugadores, después pasó a ser de los entrenadores y ahora es de los presidentes”. Aquí está el punto central de cuatro años sin festejos de magnitud: el fútbol de mercado termina conspirando contra el espectáculo.
Luego de la última Liga Española ganada (2002/03), llegó a Real Madrid el inglés David Beckham, para sumarse a la estrella de Ronaldo. Claro que el equipo blanco ya tenía en sus filas al portugués Luis Figo... ¿Para qué quería comprar a Beckham? La respuesta la dieron los millones de euros que sumó su presencia: camisetas oficiales, giras por el continente asiático, televisación y, sobre todo, los tan mentados “derechos de imagen”. Si Beckham bebía tal refresco, hablaba por tal celular, se rasuraba con tal afeitadora o vestía tal marca de ropa, el Real Madrid cobraba un porcentaje de la publicidad. Que quede claro: no se trata de estar en contra de los negocios, el error (y el club lo está pagando) es supeditar lo futbolístico a lo económico.
Allí quedará para la historia ese tremendo grupo de futbolistas al que todos llamaron rápidamente “Los Galácticos” y que nunca terminaron de conformar un equipo. Allí estuvo el gran fracaso.
Ahora empezó la diáspora. A sus 30 años, Ronaldo se marchó al Milan para demostrar por qué es el máximo goleador de la historia de los Mundiales. Por el otro lado, Beckham se incorporará a Los Angeles Galaxy, lejos de las altas exigencias europeas pero en plena tierra del marketing, donde la cercanía de Hollywood impregna el aire de olor a dólares. Contrastes: el brasileño se fue porque ya no es más negocio para el Madrid; el inglés se fue porque su partida fue un negocio monumental.
Desafortunada la imagen de Los Galácticos. “Fama” no es lo mismo que “prestigio”, contratar súper individualidades no siempre es el mejor camino para erigir un equipo sólido y ganador. Los dirigentes buscan un rédito rápido y la historia demuestra que los grandes equipos no se construyeron nunca en menos de un año. Por el bien del fútbol sería bueno que la lección que dejaron los madridistas sea recogida por el resto de los dirigentes.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Un uruguayo en el fin del mundo


El increíble caso de Carlos Buzzetti. Emigró a Australia en 1974 y allí empezó su carrera como entrenador. Formó a varios de los juveniles que luego llegaron al Mundial de Alemania; estuvo cerca de clasificar a Vanuatu y ahora es el nuevo DT de la Selección de Fiji.

Artículo publicado en la revista Fox Sports del diario El País, de Montevideo, en noviembre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Australia cuenta con centenares de inmigrantes uruguayos. Carlos Buzzetti llegó desde Montevideo a Adelaida en 1974, con 29 años, y allí nacieron sus hijos. Se integró a la vida del gran país de Oceanía, siempre ligado al fútbol. Sus conocimientos, sumados a la disciplina heredada de los británicos, dieron resultados. Llegó a dirigir las Selecciones Juveniles de Australia, donde vio crecer a muchos de los futbolistas que años después pusieron sus sentimientos en cortocircuito: “En 2001 fue todo muy difícil. Por un lado estaba mi corazón charrúa alentando al Chengue Morales y todos los muchachos, y, por el otro, estaban los australianos a los que conocía desde muy jóvenes”. Aquella repesca terminó con celebración celeste; en 2005 la fiesta mutó al amarillo: “Otra vez lo mismo, en un ataque uruguayo quería que viniera el gol; en uno australiano, también. Pasé casi la mitad de mi vida en cada país, los afectos se acumulan”.

En los ‘90, las cadenas australianas empezaron a dar imágenes de su querido Peñarol, cuando participaba en alguna de las copas sudamericanas. Pero ese vínculo se terminó cuando en 1999 aceptó un desafío muy particular: dirigir a la Selección de Vanuatu. Prácticamente hizo todo en el pequeño archipiélago: formó las Selecciones juveniles y femeninas, dio varios batacazos con los mayores y dejó una academia de entrenadores.

A fin de octubre se hizo cargo de las Selecciones de Fiji, el fútbol más fuerte de las islas del Pacífico. Claro, cada país tienen una seña distintiva para el resto del planeta: la de Fiji es el rugby seven, la modalidad rápida de siete jugadores por lado que los tiene como campeones mundiales.

Si el rugby es el deporte nacional, el fútbol debe esperar. A veces, el clima no ayuda. En un castellano impregnado de tonalidades inglesas, Buzzetti describe cómo es el deporte en ese país: “La Academia Nacional de Fútbol está en la ciudad de Ba, donde vivo, en el oeste de la isla principal. En esta zona, el fútbol tiene más adeptos que el rugby, pero está bastante expuesta a los ciclones, que empiezan ahora, en diciembre”.

–Se hace imposible jugar...
–Absolutamente imposible. Soplan vientos de entre 250 y 300 kilómetros por hora que destrozan todo. Y las canchas que quedan disponibles son usadas para el rubgy, que siempre tiene prioridad.

–¿Es difícil entusiasmar a los jóvenes para que prefieran al fútbol sobre el rugby?
–No. Fiji tiene dos grandes comunidades: los nativos, que aman el rugby, y los de la India, que en su gran mayoría se vuelcan en favor del fútbol.

–¿Cuál es el clásico rival de Fiji?
–Los máximos duelos son con los equipos de Melanesia: las Islas Salomón, Vanuatu, Nueva Caledonia y Papúa Nueva Guinea.
Juan Carlos Buzzetti

–En el rugby, los fijianos apelan siempre al talento. ¿Hay un estilo futbolístico?
–Por la debilidad de los vecinos, Fiji siempre está entre los primeros cuatro de Oceanía. Tiene jugadores buenos pero indisciplinados, ahí es donde más hay que trabajar.

–Sin Australia en la Eliminatoria oceánica, ¿crece la posibilidad de ir al Mundial?
–Sí, hay más chances. Además, la ronda final será con partidos ida y vuelta, no como en la última Eliminatoria, donde jugamos un minitorneo en Samoa. Tendremos tres partidos en casa y tres afuera, será más parejo.

–¿El gran rival ahora es Nueva Zelanda?
–Puede ser, pero cuando dirigí a a Vanuatu le ganamos 4-2, no es imposible. Además, camino a Alemania 2006, la final la disputaron Australia y las Islas Salomón.

–¿Cuáles son las metas?
–Llegué como entrenador de la Selección y director del área técnica: estamos desarrollando ese departamento, eligiendo a los mejores DT’s. Hay programas modernos, surgidos del Congreso de la Confederación de Oceanía. Ya dimos el primer curso con 30 entrenadores que fui eligiendo en todo el país. Quiero sentar bases para los nuevos técnicos.

–¿Qué objetivos inmediatos tienen?
–Ahora se vienen las Eliminatorias para los Mundiales juveniles. En enero vamos a Nueva Zelanda para el Sub 20, en marzo a Tahití para el Sub 17... Y el año que viene sí: ahí nos espera el gran desafío, el gran sueño.