domingo, 24 de julio de 2022

Hermanos en la Copa del Mundo

La historia de la Copa del Mundo registra una larga lista de hermanos que compitieron en el mismo torneo. Entre estos pares de hermanos se destacan más todavía los mellizos y hasta un trío: los hondureños Jhonny, Jerry y Wilson Palacios (foto).
Otro dato a destacar es que México en 1930, Haití en 1974 y Emiratos Árabes Unidos en 1990 concurrieron al Mundial con dos parejas de hermanos en su nómina.
Esta es el listado de los hermanos que compartieron la convocatoria a una misma cita mundialista:

Hermanos (país) - Mundial

Juan y Mario Evaristo 
Argentina Argentina - Uruguay 1930

Manuel y Felipe Rosas
México México - Uruguay 1930

Jean y Lucient Laurent
Francia Francia - Uruguay 1930

Rafael y Francisco Garza Gutiérrez
México México - Uruguay 1930

Max y Walter Weisler
Suiza Suiza - Italia 1934

Tan Mo Heng y Hong Djien
Indias Orientales Neerlandesas Holanda - Francia 1938

José y Juan Gonzalvo Falcón
España España - Brasil 1950

Zlatko y Zeljko Cajkovski
Yugoslavia Yugoslavia - Brasil 1950

Alfred y Robert Korner
Austria Österreich - Suiza 1954

Hippolite y Pieter Van der Bosch
Bélgica Bélgica - Suiza 1954

Mihaly y Joszef Toth
Hungría Hungría - Suiza 1954

Ottmar y Fritz Walter
Alemania Federal Alemania - Suiza 1954

Ernst y Paul Kozlicek
Austria Österreich - Suecia 1958

Ivor y Lens Allchurch
Gales Gales - Suecia 1958

Milos y Milorad Milutinovic
Yugoslavia Yugoslavia - Suecia 1958

Eliseo y Eligio Insfrán (*) (**)
Paraguay Paraguay - Suecia 1958

Bobby y Jack Charlton
Inglaterra Inglaterra - Inglaterra 1966 y México 1970

Frantisek y Bohumil Vesely
Checoslovaquia Checoslovaquia - México 1970

Roger y Guy Saint-Vil
Haití Haití - Alemania Fed. 1974

Marion y Fritz Leandro
Haití Haití - Alemania Fed. 1974

René y Willy van de Kerkhof (*)
Países Bajos Holanda - Alemania Fed. 1974 (**) y Argentina 1978

Luc y Marc Millecamps 
Bélgica Bélgica - España 1982

Víctor y Vyacheslav Chanov 
Unión Soviética Unión Soviética - España 1982

Kart Heinz y Bernd Förster 
Alemania Federal Alemania - España 1982

Zoran (***) y Zlatko Vujovic (*)
Yugoslavia Yugoslavia - España 1982

Khalil Mohammed y Karim Mohammed Allawi
Irak Irak - México 1986

Krimau y Mustafa Ferry 
Marruecos Marruecos - México 1986

Ibrahim y Hossam Hassan (*)
Egipto Egipto - Italia 1990

Erwin y Ronald Koeman 
Países Bajos Holanda - Italia 1990

Eissa e Ibrahim Meir Abdulrahman (*)
Emiratos Árabes Unidos Emiratos Árabes Unidos - Italia 1990

Khalil y Mubarak Ghanim Mubarak
Emiratos Árabes Unidos Emiratos Árabes Unidos - Italia 1990

Claudio y Giovanny Jara
Costa Rica Costa Rica - Italia 1990

François-Omam y André-Kana Biyik 
Camerún Camerún - Italia 1990 y EE.UU. 1994

Frank y Ronald De Boer (*)
Países Bajos Holanda - EE.UU. 1994 y Francia 1998

Michael y Brian Laudrup 
Dinamarca Dinamarca - Francia 1998

Billy y Tosh McKinlay
Escocia Escocia - Francia 1998

Tore André y Jostein Flo
Noruega Noruega - Francia 1998

Emile y Mbo Mpenza 
Bélgica Bélgica - Francia 1998

Patrick y Daniel Andersson
Suecia Suecia - Corea/Japón 2002

Marcin y Michal Zewlakow (*)
Polonia Polonia - Corea/Japón 2002

Niko y Robert Kovac
Croacia Croacia - Corea/Japón 2002 y Alemania 2006

Arouna y Bakari Koné
Costa de Marfil Costa de Marfil - Alemania 2006

Philipp y David (****) Degen (*)
Suiza Suiza - Alemania 2006

Kolo y Yaya Touré
Costa de Marfil Costa de Marfil - Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014

Kengo y Shunsuke Nakamura
Japón Japón - Sudáfrica 2010

Edgar y Diego Barreto 
Paraguay Paraguay - Sudáfrica 2010

Jhonny, Jerry y Wilson Palacios
Honduras Honduras - Sudáfrica 2010 (los dos últimos también en Brasil 2014)

Jérôme y Kevin-Price Boateng 
Alemania Alemania y Ghana Ghana - Sudáfrica 2010 y Brasil 2014

André y Jordan Ayew 
Ghana Ghana - Brasil 2014

Anton y Aleksei Miranchuk (*)
Rusia Rusia - Rusia 2018

Jonathan y Giovani Dos Santos
México México - Rusia 2018

Nordin y Sofyan Amrabat
Marruecos Marruecos - Rusia 2018

Eden y Thorgan Hazard
Bélgica Bélgica - Rusia 2018 y Qatar 2022

Iñaki y Nico Williams
Ghana Ghana y España Ghana - Qatar 2022

Yaya y Kolo Touré, los únicos que estuvieron en tres mundiales.
(*) Mellizos o gemelos.
(**) Fueron convocados pero no jugaron.
(***) Zoran fue convocado pero no jugó.
(****) David fue convocado pero no jugó.
Esta lista no incluye a otras parejas de hermanos que estuvieron presentes en Copas del Mundo diferentes.


martes, 19 de julio de 2022

Roberto Fontanarrosa: "El fútbol que vale es el que queda en el recuerdo"

A 15 años de su partida, el recuerdo emocionado al querido Negro Fontanarrosa:
Entrevista publicada en el Programa Oficial de la Copa América Perú 2004.
Por PABLO ARO GERALDES

Profundo conocedor y amante del fútbol, Roberto Fontanarrosa es uno de los mejores exponentes de la literatura latinoamericana contemporánea. Sus cuentos y novelas, siempre en clave de humor, son editados en todo el mundo de habla hispana y reconocidos por su capacidad narrativa.
Canaya de corazón


Es un confeso hincha de Rosario Central, de Argentina, pero su pasión futbolística no conoce fronteras: es capaz de pasar una soleada tarde en París encerrado en la habitación del hotel porque televisan Galatasaray-Feyenoord, y encima amistoso, como cuenta en su libro "Puro fútbol".

En su obra "No te vayas, campeón" repasó a los equipos memorables del fútbol argentino. Nacido en 1944, llegó tarde para conocer a La Máquina de River, por ejemplo. "No hay vueltas, uno ve el fútbol que le toca ver", se resigna.

-Hay un fútbol sobre el que a uno le han contado maravillas, pero lamentablemente no hay ninguna referencia, salvo las fotos de El Gráfico. No existen filmaciones. Recuerdo el deslumbramiento que era ir al cine y ver el noticiero previo a la película, donde pasaban 30 segundos de un Racing-River, por ejemplo, y ahí conocía a los jugadores en movimiento.

-¿Donde empiezan sus recuerdos del fútbol sudamericano?
-Con el '59, en Buenos Aires. No vi ningún partido, todo era por radio. Pero recuerdo la efervescencia, quizá por mis 14 años. Vino Brasil campeón del mundo con Pelé, y Argentina aparecía tras un fracaso estrepitoso. La revelación fue Perú, con la delantera de Gómez Sánchez, Loayza, Joya, Terry y Seminario. Empataron con Brasil después de ir perdiendo 2-0, era un equipo privilegiado, de esos que cada tanto aparecen en Perú, como aquel otro de Teófilo Cubillas. Tanto que al tiempo Joya y Gómez Sánchez vienen a River, Loayza a Boca y después cae en Central, un tipo de una habilidad desusada. Tengo muy fresco ese recuerdo, por cosas muy puntuales: la aparición de Perú y la reacción de los brasileños después de largo tiempo en que la historia marcaba que Uruguay los mataba a patadas: se armó una gresca impresionante; ahí se inauguró la patada voladora, como mostraba la foto de Pelé volando horizontal. Esos uruguayos eran terribles. Jugaban William Martínez, Cococho Álvarez, Silveira... eran piernas de exportación. Echaron no sé a cuántos jugadores y terminó ganando Brasil 3-1. Me acuerdo de escuchar por la radio la final que Argentina empata con Brasil. Tiempo después llegaron las fotos y más tarde los goles en el cine, que no se entendían por culpa de los flashes de los fotógrafos.

-¿En la adolescencia es cuando más se marcan los recuerdos?
-Sí, se fijan más. Y antes porque había menos información. A los grandes equipos argentinos los veía una vez al año, cuando visitaban a Central. Todo se mezcla: recuerdos, imaginaciones y lo que queda son sensaciones. No me olvido de la ansiedad por ver a determinados jugadores. En el interior creíamos que a los futbolistas los inventaba El Gráfico, y había que verlos, constatar que eran como los contaban.

-¿Como espectador, qué espera de esta Copa América?
-Me interesa más que la Eurocopa, por más que allá tengan a todas sus estrellas... El hecho de que algunos seleccionados vayan con un equipo de fogueo me da curiosidad. Y será una ojeada al fútbol sudamericano; algunos equipos pueden estar pasando malos momentos, pero es un fútbol muy rico. Siempre está la esperanza de que aparezcan nuevos nombres, como Rondón o Farfán.

-¿Qué tipo de futbolista le agrada?
-Más allá de la camiseta, el mayor atractivo lo dan los talentosos. A mí me atrae más un volante creativo que un zaguero central. Obviamente, será muy útil un Samuel, pero prefiero a un Ronaldinho. A veces veía partidos europeos y decía: ¿cuándo aparecerá un Orteguita, un Rondaldinho? Uno que invente algo, que haga diferencia, que no sea solamente correcto. No hay nada más aburrido que el fútbol italiano. Me hartó, no hay uno solo que gambetee. El fútbol español le pasó por arriba, es más rico no sólo en figuras, también en espectáculo. Aún con lo mal que le fue, le agradezco al Real Madrid por Zidane, Figo, Beckham, Ronaldo, Raúl...

-Como dice César Luis Menotti, "se juega como se vive". Cada país tiene su idiosincracia y esa se traduce en el fútbol. Repasemos a los participantes, empezando por el anfitrión.
-Siempre se hablaron maravillas de la técnica del jugador peruano. Como Solano, un tipo frágil, menudo, pero con gran talento y habilidad. Me quedo con la generación que dejó afuera del mundial '70 a Argentina. Los jugadores de esos años son inolvidables: Cubillas, Percy Rojas, Chumpitaz, Sotil, Oblitas, Meléndez...

-Equipos impresionantes, como históricamente tuvieron argentinos, brasileños y uruguayos en esta competición.
-Cuando salían a la cancha imponían miedo. A Uruguay se le está esfumando ese peso... Quedó como una historia muy antigua. Y eso que, por nombres, puede armar un equipo con jugadores de nivel en cada puesto. Le pesa la tradición de la garra, es muy seductora la leyenda del coraje. Como la historia del Pepe Sacía, que una vez en Puerto Sajonia se trompeó con todos los hinchas que entraban a la cancha... La garra se desvirtuó: garra era dar vuelta un partido difícil, ganar en las peores circunstancias, no tomarse a golpes. Uruguay se quedó con la parte pintoresca de la garra. Claro, uno piensa que es un fútbol que dio a Francescoli...
Tienen un porcentaje desproporcionado de jugadores de fútbol respecto a sus habitantes, pero por ahí no alcanzan cuando llega el momento de elegir. Tal vez estos sacudones les sirvan para resurgir: no puede ser que a Uruguay lo goleen en el Centenario.

Brasil gana todo y por demografía. Están Ronaldo y Ronaldinho, y mirás para abajo y aparecen Adriano, La Bestia (Julio Baptista), Alex, Kaká...Siguen sacando laterales y ahora también tienen buenos arqueros. Y el caso de Ronaldinho es notable. ¡Qué lindo que es! Uno puede decir que Beckham es un buen jugador, pero le falta fantasía. A este tipo uno paga para verlo. Hace goles y no desaparece del partido.
Brasil es el primero en dar la lista, hace entrenamientos a puertas abiertas, sin misterios. Y paradójicamente las innovaciones tácticas salieron de Brasil: el segundo central lo inauguraron ellos, con Orlando; el 4-3-3; el wing izquierdo tirado atrás lo creó Zagalo…


-¿Y Argentina?
-Prefiero ver a un equipo con pibes, figuras que pueden llegar a ser, que ver a aquellos que ya conozco largamente.

-Hay otro pelotón histórico, con Paraguay, Bolivia, Chile, ¿qué te sugieren?
-Los paraguayos me remiten a la leyenda que dice que son grandes cabeceadores, tipos fuertes, para tener en cuenta. El de Bolivia es un tema muy dispar; tener la altura a favor cuando juega de local perturba todo, no se puede hacer una medición correcta del equipo.
Y Chile es otro caso raro… Tuvo nombres realmente importantes, como Elías Figueroa, pero son casos aislados, no saca generaciones completas. Hace poco, los periodistas chilenos usaron una frase que describe la situación: “jugamos como nunca, perdimos como siempre”.


-Costa Rica tuvo a los dos equipos finalistas de la Copa de Campeones de la Concacaf y México siempre cumplió buenas actuaciones en la Cópa América. ¿Qué le aportan los invitados?
-Es lógico que estén. Tienen más roce internacional y, sobre todo, convicción: ahora plantean otro tipo de partidos. El campeonato mexicano es más atractivo; tiempo atrás era de muchos goles porque los defensores y los arqueros eran un espanto. Nadie marcaba. Pero ahora ya no, van mejorando.

-Como Colombia desde los '80, y más recientemente Ecuador y Venezuela.
-Ecuador era siempre un candidato a la goleada, salían a la cancha a ver cuánto aguantaban. Pero ya no es igual jugar con ellos de visitante. Apareció Aguinaga, un organizador al que podría emparentar con Valderrama, es un tipo que no dá lo mismo que esté o no esté.
Venezuela ha tenido un progreso muy notorio, hasta va metiendo jugadores a nivel internacional. Puede ir más o menos, pero sabe adónde va. Creo que Pastoriza tuvo algo que ver.
Y Colombia sigue una línea, por la influencia de jugadores que han ido. Me invitaron a una Feria del Libro en Bogotá, que estaba dedicada a la Argentina, y llevaron a Pedernera,
Pipo Rossi y Di Stéfano, que había jugado allá. A través de ellos pude ver la fascinación colombiana por el fútbol argentino. Fueron influenciados por los jugadores más talentosos de la época... El símbolo es Valderrama. La selección sintió el alejamiento de su generación, pero saben qué camino seguir. Al talento natural le sumaron profesionalismo; antes, en la Copa Libertadores era ir a Colombia a golear, ahora es ir a perder.

-Los recuerdos surgen caprichosos. No van de la mano del historial...
-No, uno se queda con momentos, jugadas, equipos sueltos.

-No necesariamente con los campeones.
-Claro, de los '70 me quedo con Holanda. Y en mi mente sigue aquel equipo peruano del '59, y no fue campeón ni mucho menos. La memoria no se rige por eficientismos. Son estupideces. El fútbol que vale es el que uno guarda en el recuerdo.

jueves, 14 de julio de 2022

Los misteriosos pantalones Adidas de 1990


Artículo publicado en Mundial de Fondo, en junio de 2020.
Por PABLO ARO GERALDES

El debut argentino en Italia '90 fue pobre, muy alejado de la estampa de campeón mundial que va a defender su título. Encima la jornada inaugural terminó con derrota ante Camerún, aquella que ocho años antes Caloi y Clemente habían hecho famosa a través del cantito del solitario hincha camerunés.

El cabezazo de François Omam-Biyik sentenció el 1-0 para los africanos y tapó de nieblas el futuro del equipo argentino, al que una derrota contra la Unión Soviética daría por finalizada la aventura mundialista, aun cuando todos los demás equipos habrían jugado solamente un partido.

A la hora de los replanteos, se criticó la formación inicial, la lentitud de la defensa, la insuficiente reacción de Nery Pumpido en el gol, la violencia de Camerún, el desperdicio de dejar a Claudio Caniggia en el banco, y hasta la permisividad del árbitro francés Michel Vautrot. Todo pasó al archivo de las excusas... Sin embargo, el entrenador Carlos Bilardo puso su vista en un detalle menor, pero que hizo ruido en su universo de cábalas y rutinas.

Durante la década del '80 la Selección Argentina lució la marca Le Coq Sportif, con la que se consagró campeona del mundo en México '86. Durante ese torneo cambió la camiseta celeste y blanca por unas azules contra Uruguay e Inglaterra, pero siempre lució los mismos pantalones negros, que apenas tenían un ribete albiceleste y el logo de la marca francesa. A partir de 1990 la Asociación del Fútbol Argentino acordó volver a vestir la indumentaria Adidas, manteniendo por supuesto el look histórico del equipo nacional: camiseta rayada, short negro y medias blancas. Hasta ahí, nada irregular.

Para enfrentar a la Unión Soviética el técnico dispuso cinco cambios: sacó a Néstor Fabbri, Néstor Lorenzo, Roberto Sensini, Abel Balbo y Oscar Ruggeri (lesionado) y puso en la cancha a Pedro Monzón, José Tiburcio Serrizuela, Julio Olarticoechea, Pedro Troglio y Caniggia... y una sexta variante: notó que los pantalones eran distintos a los que se usaron en 1986 y puso el foco en las tres tiras emblemáticas de la marca alemana. Había que enderezar el rumbo y valía apelar a cualquier recurso, y las cábalas fueron un argumento que Bilardo nunca menospreció.

Lo mandó al utilero Rubén Benrós (fallecido en 2016) a tapar o quitar las tres tiras blancas de Adidas para que el atuendo sea lo más parecido al de 1986. No quería volver a verlas. Era a todo o nada contra la URSS. Con la alegría y el alivio del triunfo 2-0, por televisión muy pocos se dieron cuenta y en el estadio San Paolo prácticamente nadie notó la modificación, ni siquiera Héctor Querido, representante de Gatic, la empresa argentina licenciataria de Adidas. Pero desde Buenos Aires lo advirtió uno de los directivos de la compañía, que inmediatamente le transmitió el reproche.

La cadena de reclamos empezó a rodar. Querido se quejó ante Grondona. Grondona se lo cuestionó a Benrós, pero el bueno de Tito cumplía órdenes de Bilardo. Para asegurarse que eso no se repitiera, el hombre de Adidas en Roma separó dos juegos de pantalones blancos (con tiras azules), tal como se había acordado durante la reunión técnica de FIFA que usaría Argentina para el tercer partido del grupo, ante Rumania.

Los shorts blancos calmaron a Gatic y a la casa central de Adidas, en Alemania, que ya hacía cuentas de un posible juicio a la AFA. Y el 1-1 contra los rumanos valió el pasaje a octavos dentro del lote de "mejores terceros" y un poco de tranquilidad para el hiperactivo Bilardo y sus ideas cabuleras. Así que repitió el uniforme ante Brasil, por los octavos de final. Pero para cuartos, contra Yugoslavia, la FIFA determinó que Argentina debería usar camiseta azul y pantalones negros.
Contra Yugoslavia, además del pantalón sin tiras, 
Maradona usó sus propias medias del Napoli

No valieron las recomendaciones, ni luego advertencias de Adidas: Bilardo no volvería a usar los pantalones con tiras como en el arranque del torneo contra Camerún. Argentina superó por penales a los yugoslavos y lo mismo ocurrió con Italia, en la inolvidable semifinal disputada en Nápoles. Las tiras blancas siguieron ausentes, en una muestra clara del peso de Bilardo en este tipo de decisiones.

La final contra Alemania Federal y el odio de todo el público local, luego de la lacerante eliminación en el San Paolo, encontró a una selección argentina diezmada en sus filas, sin Caniggia (una torpe mano contra los italianos), sin Olarticoechea -también dos amarillas- y sin Giusti -expulsado-. Estoicamente el conjunto soportó la rechifla al himno nacional antes del partido. Todos menos el capitán Maradona, que insultó airadamente hacia las tribunas. Empezaba el final del sueño, pero a la Argentina le tocó cambiar el atuendo, así como cuatro años antes le había tocado a los germanos. No había cábala en la vestimenta pero tampoco respuesta futbolística. Un polémico penal marcado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal, a seis minutos del final, hizo posible el gol de Andreas Brehme y el título para una selección que se despedía: ya unificada, Alemania Federal volvía a ser simplemente Alemania, la poderosa máquina del fútbol.