sábado, 31 de octubre de 2020

Halloween: el fútbol embrujado

La palabra Halloween es una derivación de la expresión inglesa All Hallow's Eve (Víspera del Día de los Santos). Se celebraba en los países anglosajones, principalmente en Canadá, Estados Unidos, Irlanda y Gran Bretaña. Pero hoy la globalización extendió este festejo proveniente de la cultura celta por casi todos los países occidentales. La noche de cada 31 de octubre llega la hora señalada.

Aunque el significado original quedó por el camino, los niños disfrutan la Noche de Brujas para disfrazarse, jugar y recolectar golosinas, dulces, etc.

¿Y el fútbol qué tiene que ver con todo esto? Poco y nada; pero las brujas que vuelan en sus escobas se metieron en este deporte desde algunos escudos. Estos son algunos de los más conocidos:

Arranca el vuelo en Italia, con la strega (bruja) del Benevento, equipo que en 2017 llegó por primera vez en su historia a la Serie A. Benevento es una ciudad de la Campania, y capital de la provincia de Benevento. Se encuentra al noreste de Nápoles.
Por los cielos de Polonia se pasea la wiedźma del LKS Łysica Bodzentyn, un club que milita en la IV Liga Świętokrzyska, en el cuarto nivel del fútbol polaco.
Pasamos por Inglaterra: en la ciudad de Middlewich, en Cheshire, está el Middlewich Town FC, que disputa la Cheshire League Premier Division. Se conformó en 1998 por la fusión del Middlewich Athletic con los equipos juveniles de Middlewich Town, por lo que el club ahora tiene equipos juveniles de la zona.
En Malasia también andan las brujas: el Prewang FC representa al estado de Kuala Lumpur en la Malaysian League. Desde su fundación, en 2003, siempre figuró en los primeros puestos de la tabla, con un equipo integrado solamente por futbolistas malayos. En su divisa luce la frase "Trick or treat" ("Dulce o truco", "dulce o travesura", o "truco o trato"), la que los niños pronuncian al recorrer las casas de su vecindario disfrazados, pidiendo golosinas. El "truco" es una amenaza de broma a los dueños de la casa en el caso de que no les den dulces.

El país con el fútbol más embrujado es Costa Rica, que está bajo el hechizo de tres clubes: el Municipal Paraiso, que por cuestiones de patrocinio pasó a ser Paraiso Total, en la Primera División de LINAFA; el Brujas de Escazú, de la Primera División, y la Asociación Deportiva Juventud Escazuceña, que milita en la Liga Menor.

El futebol de Brasil también tuvo su bruxa: el Grêmio Catanduvense. Fue un equipo de la ciudad de Catanduva, en el estado de São Paulo. Fue fundado en 1970 y llegó a destacarse en la Segunda División paulista. En 1993 fue cerrado por deudas.
Los boricuas también tienen una bruja en sus canchas: el Gauyamés, una escuadra amateur de la localidad de Guayama. Este repaso termina en La Paz, Bolivia, con la bruja que vuela más alto de todas: la del Deportivo Zuraca. A pesar de sus pócimas todavía no consigue un lugar en la elite del fútbol del Altiplano.
En Alcantarilla, Murcia, España, hay un equipo amateur que también tiene su logo embrujado: el CF Vistabella Alcantarilla, que compite en divisiones juveniles.
En 2015 nació en Salamanca, en la región de Coquimbo, Chile, el club Municipal Salamanca, más conocido como Brujas y que compite en la Tercera División A. Pero si hay una bruja popularmente conocida, nos quedamos en Chile para conocer al Provincial Talagante, un club fundado en 2006 que actualmente juega en la Tercera. Claro, el equipo -que ya quitó a la bruja de su escudo- no es el famoso, sino la comuna de Talagante, próxima a la capital Santiago: la tradición chilena la señala como tierra de brujas. Según los dichos, conviene no andar por Talagante... ¡Venga...!

A fines de los setenta, en La Plata, cuando Estudiantes saltaba a la cancha, siempre se escuchaba un coro que decía: "Si ves una bruja volar en una escoba / ese es Verón / Verón que está de joda". La Bruja Juan Ramón Verón y su hijo la Brujita Juan Sebastián Verón volaron tan alto que tocaron la cumbre de América. El padre levantó la Copa Libertadores en 1968, 1969 y 1970. El heredero alcanzó el mismo trofeo en 2009, ambos con la camiseta de Estudiantes de La Plata. Además, desde 2014, Juan Sebastián es presidente del club.

Siguiendo en la Argentina, en la Liga Departamental de Punilla, en las bellas sierras de Córdoba, compitió un club de Villa Carlos Paz llamado El Brujas, fundado en 1999 y que además del nombre lleva en su logo a dos viejas voladoras en escobas. Gran aporte del amigo Aldo Palacios.

Como no va a faltar alguno que pregunte "¿por qué no figura el Brujas de Bélgica?", les cuento: el nombre de la ciudad es la traducción de Brugge, que a su vez proviene del noruego antiguo "Bryggia" y significa "puentes". Y vale destacar que en el idioma flamenco/neerlandés Brug también quiere decir "puente", y que esta ciudad ostenta como nombre el plural de esta palabra debido a la gran cantidad de estas construcciones que existen en ella.

Pero la brujería en el fútbol no es patrimonio exclusivo de las mujeres: en la tercera división de México juegan Los Brujos de San Francisco del Rincón. El nombre les viene de la ciudad de Guanajuato conocida por ser hogar de brujos y santeros. Es uno de los equipos más antiguos del fútbol azteca y aunque fue fundador de la Segunda división y de la Primera división 'A', nunca llegó a militar en el máximo nivel.

Si de meter miedo se trata, los mexicanos tienen una larga tradición de celebrar Halloween o, mejor dicho, el Día de los Muertos, cada 1 y 2 de noviembre. Es una tradición vinculada a las conmemoraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

Al final de la década de los '80, figuró el equipo El Fantasma, de Tultepec, en el Estado de México. Conquistó títulos en la liga interestatal del sector amateur y en el torneo 1988-89 consiguió el campeonato de liga de la fuerza intermedia, con un 3-1 ante el Brasil de Atizapán. Pero lo más curioso de aquellos fantasmas fue el atuendo, absolutamente novedoso para la época:


jueves, 29 de octubre de 2020

Maradona no es zurdo

Cuando se mencionan a los zurdos ilustres de la historia aparecen los nombres de Albert Einstein, Alejandro Magno, Julio César, Simón Bolívar, Charles Chaplin, Leonardo Da Vinci, Jimi Hendrix, Miguel Ángel, Bill Gates, Barack Obama… y Diego Maradona.

Pero hay una diferencia con todos los personajes citados: al nombrarlos como zurdos se hace referencia a su habilidad mayor en la mano izquierda, aunque en el caso de Maradona la zurdera se da en su pierna izquierda pero no en su mano. Aunque pocos hayan reparado en eso, para escribir, Maradona es diestro.







martes, 27 de octubre de 2020

Brasil, ni verde ni amarelo: azul y oro


Texto del libro Un siglo de Copa América

En 1937 la camiseta brasileña todavía era blanca con vivos azules. Recién en 1952 estrenó la mundialmente conocida verdeamarela. Sin embargo en la Copa América 1937 (que empezó el 27 de diciembre de 1936) disputada en Buenos Aires la Seleçao se vistió en dos ocaciones con colores argentinos.

Para el debut contra Perú en el Gasómetro de Boedo, a la hora del comienzo el árbitro chileno Alfredo Vargas se encontró con un imprevisto: ambas selecciones vestían de blanco (los peruanos con una franja roja). En una solución de emergencia, los brasileños aceptaron un juego de casacas de Independiente y aquella noche vencieron 3-2 con camisas rojas.

Siete días después, el 3 de enero, debían enfrentar a Chile, que también usaba camiseta blanca, y como era el único encuentro de esta edición pautado en la vieja cancha de Boca Juniors, para congraciarse con el público local jugaron con la histórica azul y oro. Les trajo suerte: aquella noche ganaron 6-4.

Brasil formó con Jurandir - Nariz, Jaú - Tunga, Brandão, Canalli (ST Afonsinho) - Roberto, Luizinho, Carvalho Leite (ST Niginho), Tim y Patesko.
Los goles "boquenses" los marcaron 1:0 Patesko (2' y 26'), Carvalho Leite (6'), Luizinho (30' y 35') y Roberto (68').

domingo, 25 de octubre de 2020

Conte Verde

Antes que el césped del Estadio Centenario, incluso antes que las canchas de Pocitos y el Parque Central, hubo una superficie que empezó a ser protagonista de la primera Copa del Mundo: la cubierta del transatlántico Conte Verde. Una historia para conocer la previa de Uruguay 1930.

Por PABLO ARO GERALDES

En 1930 Uruguay quedaba mucho más lejos de Europa. Llegar a Montevideo desde el Viejo Continente suponía dos semanas de travesía en barco, dejar todo lo conocido y aventurarse a cruzar el océano. Eso, sumado a la crisis económica mundial que había estallado en 1929, derivó en que la primera Copa del Mundo de la FIFA contara con apenas cuatro selecciones europeas entre las que no estarían España, ni Italia, ni Inglaterra, ni Alemania, ni Holanda.

Rey Carol II de Rumania
Rebobinemos cinco semanas antes del puntapié inicial. Después de su exilio en Inglaterra, el 5 de junio de 1930, el rey Carol II de Rumania había sido coronado en Bucarest. Una de sus primeras decisiones para conseguir el favor de su pueblo -hoy la llamarían "populismo"- fue impulsar la participación de la selección rumana en la Copa del Mundo. Todo fue contrarreloj y los jugadores concentraron en Timisoara gracias a un permiso que les consiguió el propio rey para ausentarse por tres meses de sus puestos de trabajo (el fútbol todavía no era profesional). La versión oficial cuenta que Su Majestad compensaría "de su bolsillo" a los empleadores de los jugadores y no solo eso: convenció al vecino Reino de Yugoslavia para que también mandara a una selección rumbo a Montevideo.

Los yugoslavos se entusiasmaron y se sumaron al torneo, pero no se embarcaron en el Conte Verde debido a una disputa geopolítica con Italia por el Trieste, región de población eslava sometida a una "italianización" y discriminada bajo el régimen fascista de Benito Mussolini. Por eso, en vez de abordar en Génova siguieron hasta Marsella, donde el 19 de junio iniciaron la travesía a bordo del SS Florida. Fueron los primeros en comenzar el largo viaje. Junto a ellos debían subir los egipcios, pero llegaron tarde por una tormenta en el Mediterráneo y se tuvieron que volver a Alejandría: se perdieron el Mundial. Mandaron un cable con sus disculpas: el debut africano en la Copa quedaría para cuatro años más tarde.

Para entonces los rumanos habían tomado un tren con rumbo a Génova, donde el 19 de junio entraría en escena el Conte Verde, el barco más destacado en la historia del fútbol, el protagonista de estas líneas. Su importancia fue tal que vale racontar sus primeros años: había sido montado a comienzos de los años 1920s en los astilleros William Beardmore & Co en Dalmuir, Escocia, y en 1923 pasó a brindar servicios en la compañía naviera Lloyd Sabaudo de Génova, para unir ese puerto italiano con New York. Llevaba el apodo de Amedeo VI de Savoia (conocido como el conde verde), fallecido en 1383, para quien el color verde era portador de buena fortuna.

Lo operaba una tripulación de cuatrocientas personas; medía 180 metros de eslora y 22,6 de manga. Podía desplegar una velocidad de 18,5 nudos, propulsado por turbinas a vapor, y desplazar 18.760 toneladas. Un transatlántico monumental.
Fotografía de 1923
Artesanos y artistas italianos habían sido contratados desde Florencia para decorar los salones de primera clase. Toda la ornamentación resplandecía con el estilo de los palacios renacentistas. Tenía capacidad para 450 pasajeros en primera clase, 200 en segunda y también 1780 en los llamados "camarotes de los emigrantes". Claro, luego de la primera Guerra Mundial una fuerte ola migratoria partía de Italia hacia América: Estados Unidos, México, Venezuela, Brasil, Uruguay y la Argentina eran los destinos que recibían con los brazos abiertos a los europeos. Luego de viajar a New York, cambió su destino final hacia Buenos Aires. Esos pasajes económicos eran los más requeridos por quienes dejaban todo en su tierra ya tomada por el fascismo para venir a "hacerse la América" con la esperanza de un día regresar a la patria natal. La mayoría hizo un viaje de ida y echó raíces de este lado del Atlántico.
El confortable jardín de invierno del barco.

Pero el cruce transtlántico más importante de su historia lo hizo en 1930 rumbo a Montevideo, con sesenta futbolistas, tres árbitros, un rey y un trofeo.

Los rumanos navegaron unas horas desde Génova hasta Villefranche-sur-mer, puerto francés pegado a Niza, donde el Conte Verde hizo su primera escala. Allí, el 21 de junio se les sumó la delegación de Francia que la noche anterior había partido en tren desde París. Junto a la selección iban el presidente de la FIFA Jules Rimet con su hija, dos árbitros (el francés Thomas Balway y el belga Henri Christophe) y un trofeo alado llamado 'Victoria' (victoria), obra del escultor francés Albert Lafleur, destinado al vencedor. Se componía de una copa octagonal, sostenida por una figura alada representando a Niké, la diosa griega de la victoria. Ese que en cuarenta días habría de resplandecer en las manos de los primeros campeones del mundo.

Placa conmemorativa de la partida del seleccionado francés
en el puerto de Villefranche-sur-mer.

Claro, después de que el francés Rimet bregara tanto por la realización del campeonato mundial, el seleccionado del gallito no podía estar ausente. Sus jugadores, todavía amateurs, necesitaron permisos diversos de sus empleadores. El arquero Alex Thépot lo consiguió a último momento gracias a una licencia excepcional de la Administración de Aduanas; el joven mediocentro Marcel Pinel hacía el servicio militar y consiguió otro permiso especial como "enviado extraordinario del cónsul francés en Uruguay", todo gracias a una última intervención del Quai d'Orsay (cancillería) ante el Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Tampoco podía faltar Bélgica, impulsada por Rudolf Seedrayers, vicepresidente de la FIFA. Así, ese 22 de junio el Conte Verde siguió su derrotero hacia el sudoeste y ancló en Barcelona, donde se sumaron la Selección de Bélgica y el árbitro John Langenus, también belga, que acabaría dirigiendo la final del certamen.

El buque puso proa hacia el estrecho de Gibratar y al pasar ante Algeciras dejó el Mediterráneo para adentrarse en el Atlántico.

Cuenta el diario catalán La Vanguardia: “Los rumanos nos sorprendieron por sus dotes cantoras. Cada vez que iniciaban un concierto bajo la dirección de su delantero centro, los pasajeros abandonaban los salones para asistir a aquel refinamiento artístico”. El árbitro Langenus recordó que "los franceses se adueñaron de un rincón del barco al que bautizaron Montmartre y se distraían con canciones de Maurice Chevalier”. La música era un buen pasatiempo entre las olas.
Belgas, franceses y rumanos posaron juntos en la cubierta.
En el medio, con boina, Jules Rimet junto al capitán Amedeo Pinceti.
De jugar al fútbol, ni hablar, pero... ¿cómo mantenían la forma física? El cruce del océano duró diez días, en los que los tres equipos se turnaban en sesiones de entrenamiento en la lujosa cubierta. Peculiares ejercicios a babor, movimientos para que el cuerpo no se entumeciera a estribor: algunos trotes, salto de soga y poco más. La pelota solamente se usaba para prácticas de mano, coordinación y ya. “Solo se nos cayó un balón al agua”, apuntó el delantero rumano Rudolf Wetzer, que además de ser el único profesional y capitán del equipo, estaba encargado junto a Octav Luchide de armar los entrenamientos, bajo las órdenes de técnico Costel Rădulescu.

El delantero francés Lucien Laurent no imaginaba por entonces que pasaría a la historia por marcar el primer gol de la historia de las Copas del Mundo. Se limitaba a trotar con sus compañeros, como contó años después: "No se habló de tácticas ni nada de eso, simplemente corríamos alrededor de la cubierta. Corriendo, corriendo todo el tiempo. Abajo hacíamos ejercicio: estirar, saltar, subir escaleras, levantar pesas. También había una piscina que todos usamos hasta que el clima se enfrió. Y nos entreteníamos con un acto de comedia o un cuarteto de cuerda. Era como un campamento de vacaciones. Realmente no nos dimos cuenta de la enorme magnitud de por qué íbamos a Uruguay. Hasta años después no apreciamos nuestro lugar en la historia. Fue solo aventura. Éramos hombres jóvenes divirtiéndonos. El viaje en el Conte Verde tomó 15 días. Fueron 15 días muy felices".

El diario de a bordo del comandante Amedeo Pinceti es un tesoro invaluable a la vez que un romántico retrato de época. Un fragmento de su bitácora: "...una larga travesía que en esta ocasión ha estado acompañada por vientos favorables y en la que en referencia al tiempo no ha acontecido ningún hecho reseñable. Aunque Neptuno y Eolo nos han tendido una alfombra roja hasta Montevideo, he de reconocer que para mí este no ha sido un viaje más, puesto que tengo la sensación de que esta travesía perdurará en el tiempo, más aún al repasar mis conversaciones con un distinguido tripulante: el señor Jules Rimet. He de reconocer que este caballero francés me ha dejado huella, y eso que a bordo del Conte Verde han viajado insignes personajes. De entre ellos destacaría especialmente a Carlos Gardel, que en 1928, acompañado por los guitarristas Barbieri y Aguilar, me pidió que detuviera la marcha de las máquinas e invitara a todos los pasajeros y a la tripulación a rendir un silencioso homenaje de pesar al escritor argentino Ricardo Güiraldes (cuyos restos mortales regresaban de París para ser sepultados en el pueblo bonaerense de San Antonio de Areco). Un genio como cantante y como persona, un tipo fascinante este Gardel. Al igual que el Sr. Rimet, el caballero que ha organizado ese curioso torneo que se disputará en Montevideo, que despierta gran curiosidad en mí y me tiene realmente expectante. Expectante porque desde que zarpamos de Génova me fueron sorprendiendo las historias que rodean a estos futbolistas".
Un rato de esparcimiento para el seleccionado belga.

Pinceti le hablaba a Rimet de Gardel, pero el presidente de la FIFA, que también era admirador del Zorzal Criollo, le insistía que el navío sería más recordado por el viaje hacia la primera Copa del Mundo que por las anécdotas con el cantante. "Pese a que le he preguntado en más de una ocasión por las significativas ausencias de selecciones europeas como Inglaterra, Italia o España, (Rimet) sigue firme en su convencimiento de que está a punto de hacer historia. Para él pesó más lo costoso y largo de la travesía pocos meses después del derrumbe bursátil de Wall Street y la obstinada resistencia de la FA a sumarse a un proyecto imparable, que el propio hecho futbolístico de afrontar una competición Mundial. Un Mundial a disputar en un lejano país que con sus exhibiciones en Colombes y Ámsterdam se ha situado geográficamente en el planeta", escribió Pinceti.

La selección francesa, camino a Montevideo.
El cruce del Atlántico llevó más escalas: Lisboa, la isla portuguesa de Madeira, Canarias... Al cruzar el Ecuador, hubo fiesta con el tradicional "bautismo de Neptuno" y los futbolistas también se sumaron. La última parada antes de llegar fue el 29 de junio, en Río de Janeiro, donde se incorporó el plantel brasileño.

El diario de Pinceti da para escribir un libro entero, vale repetir otros pasajes de su manuscrito: "...Curioso este deporte y estos futbolistas que viajan con un equipaje lleno de zapatos de cuero hasta los tobillos, que cada día lustran con grasa antes de entrenar en la cubierta. Ese puente y esa cubierta de la que se han quejado pero que, hablando de barcos, para mí es lo mejor de Europa. En este barco tienen un gimnasio, es posible pasear, practicar deportes y hacer otras actividades y diversiones. Incluso en la tercera clase -aquella de los inmigrantes- se viaja en camarote y se dispone de agua corriente". Y sigue: "Pintorescos personajes sobre los que de no conocer de antemano su vínculo con el deporte los podría haber confundido con alguno de nuestros fornidos carboneros o algún estibador del muelle. Hombres fuertes, algo por otra parte lógico, puesto que para tener el coraje suficiente como para pegarle con la cabeza al pétreo balón de cuero con el que juegan, dotado de una aparatosa costura exterior, hay que tenerlos muy bien puestos. O como mucho y tal y como me reveló el jugador francés Luciente Laurent, tener el suficiente ingenio como para jugar con una boina rellena con papel de periódico. Buen tipo este Laurent, listo donde los haya y al que le deseo mucha suerte".

Otra toma de la selección francesa.
El belga Langenus era uno de los personajes distinguidos de la travesía. Así lo recuerda el comandante Pinceti: "Un tipo peculiar, culto, elegante, políglota y periodista, con el que he mantenido alguna que otra conversación interesante y al que he observado entrenar con un curioso uniforme: chaqueta, corbata oscura, camisa blanca, pantalones bombachos, zapatos que le llegan a los talones y medias negras que cubren la valenciana del pantalón, todo ello rematado con una gorrita muy peculiar".

Pierre Billotey, periodista enviado especial de Le Journal, transmitía sus crónicas a París por clave morse y daba cuenta de la travesía. Estas notas eran replicadas por periódicos belgas y rumanos, que iban sumando su atención.

Durante los festejos del cruce del Ecuador, Pinceti tuvo otra larga tertulia con Rimet, en la que el presidente de la FIFA le confesó que estaba a punto de ver cumplido su sueño, "un sueño por el que había luchado firmemente y jamás podría llevar a cabo si la Asociación Uruguaya de Fútbol no se hubiera comprometido a correr con todos los gastos, tanto de la travesía como del alojamiento de todos los participantes. Una garantía que sumada al hecho del reparto de los posibles beneficios, más el compromiso de las pérdidas, en caso de déficit, que asumiría Uruguay, han hecho viable un evento de la enorme trascendencia histórica y deportiva. Por ello Rimet se sentía muy ilusionado y me repetía de forma incesante que el Conte Verde pasaría a la historia por ser el barco encargado de llevar a bordo la estatuilla de “Alas doradas” que custodiaba con tanto interés", rememora el comandante.

El 3 de julio, con cinco horas de retraso respecto a la hora estipulada, el Conte Verde atracaba en el puerto de la capital de la República Oriental del Uruguay. El recibimiento fue multitudinario. En Montevideo ya los esperaban los yugoslavos, así como los mexicanos y estadounidensesque habían viajado juntos (los aztecas hicieron primero el trayecto Veracruz - La Habana - New York, donde se unieron al equipo USA y embarcaron en el SS Munargo).
Tras el arribo, Rimet fue invitado a una audiencia personal con el presidente uruguayo Juan Campistegui.
Jules Rimet desembarca en Montevideo.
Concluía así el viaje más recordado del imponente transatlántico. Y en tal sentido lo dejó reflejado su máxima autoridad:

"Tengo la sensación de que esta no será una singladura más, de que estas líneas en mi 'Diario de a bordo' atestiguarán un hecho histórico para el deporte y para la humilde historia del SS Conte Verde y su capitán, el que suscribe y firma este conglomerado de experiencias y emociones"

Amedeo Pinceti, comandante del transatlántico SS Conte Verde, 1930

Antes de empezar el mundial, en suelo montevideano y a modo de entrenamiento, Francia venció en un amistoso informal a Rumania por 5-2.

LAS SELECCIONES "PASAJERAS" DEL CONTE VERDE EN LA COPA DEL MUNDO 1930
No les tocó cruzarse en la Copa, los cuatro seleccionados participaron en diferentes grupos y no lograron avanzar a semifinales (solamente pasaban los ganadores de cada zona). Francia y Bélgica, en simultáneo, abrieron el mundial: los franceses vencieron 4-1 a México en la cancha de Peñarol, en Pocitos, mientras los belgas cayeron 0-3 ante los Estados Unidos en el Parque Central, reducto de Nacional.

En el Grupo A, Francia continuó su estancia en Montevideo con dos derrotas ante Argentina y Chile, ambas por 0-1. En el Grupo B Brasil debutó perdiendo 1-2 con Yugoslavia, venció luego 4-0 a Bolivia pero no le alcanzó para avanzar.
En el C Rumania venció 3-1 a Perú en el partido con menos concurrencia de la historia mundialista: apenas unas 300 personas asistieron aquella tarde gris a la cancha de Peñarol. Su despedida tuvo más testigos: 80.000 uruguayos presenciaron la goleada 4-0 de la Celeste. Por último, el Grupo D Bélgica se despidió con dos derrotas: después de la mencionada contra los estadounidenses, cayó 0-1 ante Paraguay.
Rumania - Francia
Bélgica - Brasil
La vuelta a casa fue dispersa. Franceses y belgas retornaron a bordo del transatlántico italiano SS Duilio, que hizo escalas (con partidos amistosos incluídos) en Santos, Río de Janeiro y Barcelona antes de atracar en Villefranche-sur-Mer el domingo 17 de agosto, casi dos meses después de haber zarpado.

En otro navío, los rumanos no tuvieron un viaje de placer, precisamente. El mediocampista Alfred Eisenbeisser se enfermó durante la travesía y le diagnosticaron neumonía. Cuando el transatlántico ancló en Génova, lo dejaron en Italia para recuperarse. Días después, la multitud que aguardaba al equipo en la estación norte de Bucarest notó enseguida su ausencia y se corrió el falso rumor de que había muerto en Uruguay. Una vez repuesto, Eisenbeisser (que también era conocido como "Fredi" Fieraru) retornó a Rumania y a la par del fútbol inició una exitosa carrera de patinaje artístico que lo llevaría a competir en los Juegos Olímpicos de invierno 1936, en Garmisch-Partenkirchen, Alemania.

DESPUÉS DE URUGUAY
Aquellas travesías entre el Mediterráneo y el Río de la Plata se terminaron en 1931, cuando al Conte Verde le modificaron las bitácoras y pasó a la compañía Lloyd Triestino para cubrir la ruta Trieste-Shanghai, vía Suez, Bombay, Colombo, Singapur y Hong Kong, un trayecto que demandaba 24 días. El mundo estaba cambiando para peor, el dolor de la Guerra Mundial de 1914 a 1918 parecía no haber dejado enseñanzas. El clima de violencia crecía con epicentro en Berlín, pero pronto iba a extenderse por el planisferio.

Mientras, el Conte Verde seguía navegando y recopilando aventuras, como en 1936, cuando llevó al equipo olímpico chino que participaría en los Juegos Olímpicos de Berlín, o en 1937, cuando superó un tremendo tifón que lo hizo colisionar con otro barco cerca de Hong Kong: quedó encallado un mes en las costas del cabo Collinson. Pronto, el dolor se ganó el protagonismo de esa cubierta que en 1930 había respirado sueños de fútbol. Entre 1938 y 1940 el navío sirvió para exiliar a 17.000 judíos de Alemania y de Austria, que en su huida de la locura desatada por Adolf Hitler buscaron refugio en China. La persecución nazi de ciudadanos judíos se intensificó mucho más después del 9 de noviembre de 1938, tras la tristemente célebre Kristallnacht (noche de los cristales rotos). Literalmente, el navío se había transformado en un barco salvavidas.

Cuando el 10 de junio de 1940 Italia entró en la II Guerra Mundial, el Conte Verde ya no pudo regresar de uno de aquellos viajes y quedó varado en Shanghai. En diciembre de 1941 Japón le declaró la guerra a los Aliados y al año siguiente el barco (bajo el nombre de Teikyo Maru) cursó un extraño viaje a Lourenço Marques (Mozambique) para servir como transporte en un intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Japón, trueque que finalmente no se realizó. Mientras estaba amarrado en el puerto de Yokohama esperando un segundo viaje de intercambio, las negociaciones entre Japón y Estados Unidos colapsaron. El Conte Verde retornó a Shanghai.

Poco después, consumada la caída de Benito Mussolini, la tripulación italiana decidió hundir la nave para evitar que cayera en manos japonesas, cosa que igualmente acabaría sucediendo en 1944. En julio de aquel año las tropas del emperador Hirohito lo reacondicionaron y lo reflotaron pero el 8 de agosto una bomba B-24 de la aviación estadounidense lo hundió de nuevo.

Lejos de rendirse definitivamente, lo que quedaba del viejo Conte Verde fue resucitado por el ejército nipón: lo rebautizaron Kotobuki Maru, y pasó a transportar tropas. El 25 de julio de 1945, dos semanas antes del bombardeo de Hiroshima, un nuevo ataque norteamericano lo volvió a hundir. Fue el final del majestuoso navío. En 1949, lo que quedaba fue desguazado.

martes, 20 de octubre de 2020

Dos generaciones en la cancha

La noticia llegó desde el estadio Romildo Ferreira de Mogi Mirim (SP), Brasil y marcó un hito en la historia del fútbol: el 14 de julio de 2015, en el partido entre Mogi Mirim y Macaé, por la 13ª fecha de la Série B del Brasileirão, Rivaldo (de 43 años) marcó un gol luego de que anotara su hijo Rivaldo Jr., de 20.
A los 2' abrió el marcador Rivaldinho, a quien a los 16' le hicieron un penal: su padre fue el encargado de transformarlo en gol, el primero desde su retorno a su país. A los 41', el hijo aumentó la cuenta.
"Creo que entré en la historia. Había oído de padres que disputaron partidos oficiales junto a un hijo, pero nunca que ambos hayan marcado goles", declaró Rivaldo, quien además es el presidente del Mogi Mirim.

Pero el caso de los Rivaldo no es el primero. Aquí propongo un repaso a algunas parejas de padre e hijo que compartieron un partido oficial. Hay más, claro. Si tienes algún dato más escríbeme aquí.

El 25 de mayo de 2008, Juan Carlos Bazalar (40 años), jugó junto a su hijo Carlos Alonso (17), en un partido por la primera división peruana entre Cienciano y Juan Aurich. Ambos fueron titulares en la victoria 3-2 de los cusqueños.
Carlos y Juan Carlos Bazalar, con la camiseta de Cienciano.
La gran partida de futbolistas uruguayos hacia el exterior hace que el torneo local tenga un alto porcentaje de juveniles y de veteranos. En este marco, el delantero Carlos María Morales jugó el 24 de agosto de 2008 junto a su hijo Juan Manuel con la camiseta de Montevideo Wanderers, ante Peñarol por la primera división. A los 39 años el ex goleador fue titular, mientras que su hijo, volante de 19, entró a los 56'. El partido terminó con derrota 2-1.
Carlos Maria y Juan Manuel Morales, en Montevideo Wanderers.
Otro caso conocido en Uruguay es el de los Pandiani. A los 37 años Walter fue contratado por Miramar Misiones, equipo de  Montevideo que también ficho a su hijo Nicolás, de 17. Padre delantero e hijo lateral derecho compartieron la camiseta de las Cebritas.
Nicolás y Walter Pandiani.
En la Argentina se dio un caso en la Primera C, en marzo de 2009: a los 42 años, Alberto Federico Acosta se sumó a Fénix, el equipo de su hijo Mickael, de 18. Por la 28ª fecha perdieron 1-0 ante Berazategui. El ex goleador de San Lorenzo, Boca Juniors y Universidad Católica, entre otros, jugó desde el arranque mientras que Mickael ingresó en el segundo tiempo.
Mickael y el Beto Acosta.
Otro caso remarcaba es el del ruso Aleksei Eremenko, quien entre 2002 y 2003 compartió el fin de su carrera en el HJK de Helsinki, Finlandia, con sus hijos Aleksei (h) y Román (este ultimo estaba aún en el equipo juvenil). Sus dos hijos vistieron la camiseta de la selección de Finlandia.

En 1978, el Bolívar campeón de Bolivia tuvo en su alineación a los argentinos Luis Gregorio Gallo y su hijo Walter Gallo en varios partidos, entre ellos los clásicos ante The Strongest.
En la Argentina, Gallo padre es recordado por un episodio que lo marcó en 1968: jugando para Vélez Sarsfield en las finales ante River Plate, rechazó una pelota con una mano sobre la línea de gol (era la victoria y el título para River) y el árbitro Guillermo Nimo no sancionó el penal.
Abajo, tercero desde la izquierda, Luis Gregorio Gallo.

Entre selecciones hay un par de casos. El primero en Barbados: entre 1931 y 1933 Arthur Reynolds Foster compartió la titularidad con su hijo Arthur Colin Foster. Juntos jugaron 6 partidos, con una particularidad: en el último, el 26 de octubre de 1933 ante la Trinidad, también jugó otro hijo: Lindsay Reynolds Foster.
Parados. desde la izquierda: 2º Lindsay Reynolds Foster; 6º Arthur Colin Foster.
Sentado, con la pelota, Arthur Reynolds Foster, el padre.

En la selección de Islandia ocurrió algo emocionante con los Guðjohnsen, cuando visitaron a Estonia en Tallin, el 24 de abril de 1996. Estrictamente hablando, no jugaron juntos en la cancha, pero disputaron el mismo partido; Eiður (de 17 años) entró desde el banco de suplentes en reemplazo de su padre Arnór (de 35), a los 62 minutos.
Ambos quería jugar juntos, pero Eggert Magnússon, presidente de la federación islandesa prefirió que el histórico acontecimiento ocurriese en suelo propio y le pidió al DT Logi Ólafsson que no los alineara juntos contra Estonia. Islandia ganó 3-0 con tres goles de Bjarki Gunnlaugsson. Antes del siguiente partido el joven Eiður se lesionó un tobillo jugando para la selección Sub-18; cuando se recuperó, su padre ya se había retirado.
Los Guðjohnsen y el histórico momento en el que Eiður reemplazó su padre.

viernes, 16 de octubre de 2020

Estados soberanos fuera de la FIFA


Hay nueve países que aunque gozan de soberanía plena, no son miembros de la FIFA. Algunos porque tienen una mínima estructura futbolística y la pequeñez de su territorio no permite un gran desarrollo. Otros archipiélagos encuentran en las largas distancias entre sus islas el principal obstáculo para sostener una competición. Pero está el caso de Gran Bretaña: los cuatro países que componen el Reino Unido son los custodios de la International Football Association Board, o simplemente "International Board", el organismo encargado de definir las reglas del fútbol a nivel mundial y sus futuras modificaciones.

Gran Bretaña, en los JJ.OO. Londres 2012
Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte (Irlanda hasta 1921, cuando se dividió la isla) además de conformar la IFAB son miembros de FIFA, pero no pueden participar en los Juegos Olímpicos porque no son estados soberanos y la afiliación al COI pertenece a la British Olympic Association.

El tema es que escoceses, galeses y norirlandeses tampoco desean integrarse bajo una misma camiseta británica, por eso hay tan pocas participaciones de esta selección. Solamente se había presentado en 1908, 1912, 1920, 1936, 1948, 1952, 1956 y 1960. Pero los Juegos Olímpicos de Londres se convirtieron en una cita ineludible: el local no podía desertar. Y así, con un plantel de mayoría inglesa y algunos galeses, compitió en el torneo olímpico de fútbol, donde fue eliminada por Corea del Sur en cuartos de final.

LAS ISLAS DEL PACÍFICO
Kiribati, en 2011.
Son seis los estados soberanos de Oceanía que no están dentro de la estructura de la FIFA. Entre ellos, Tuvalu, Kiribati y Niue (este último no tiene plena soberanía) se encuentran asociados a la Oceania Football Confederation sin ser miembros plenos. Al no estar afiliados a la FIFA, no participan en las eliminatorias de ninguna competición que organiza la FIFA, pero sí en torneos de la OFC.

Además de estos tres, Palau ingresó en 2007 y estuvo solamente 2 años en la OFC. En 2009 solicitó su ingreso a la Asian Football Confederation, y su aceptación por parte del ese organismo está en proceso.

Los Estados Federados de Micronesia están empezando una tibia actividad competitiva entre los cuatro estados componen esta federación: Chuuk, Kosrae, Pohnpei y Yap.

El caso de Nauru es aun más lejano: la pasión de la isla es el Football Australiano, que tiene sus propias reglas, y el soccer ocupa un lugar relegado en las preferencias. Aunque la Nauru Amateur Soccer Association se fundó hace cuatro décadas, su actividad internacional es nula.

Las Islas Marshall tienen algunos equipos y hasta crearon su asociación de soccer, pero este deporte l apenas si registra una esporádica disputa muy amateur.

EN MEDIO DEL LUJO, EL FÚTBOL
El Principado de Mónaco está asociado a los yates, el casino y el Grand Prix de Fórmula 1. Pero también hay fútbol local, más allá del poderoso AS Monaco FC que participa en la Ligue 1 francesa.
La Fédération Monegasque de Football fue fundada en 2000 y su selección debutó un año después, cuando venció 2-1 a Tíbet. A diferencia de otros países pequeños (ocupa apenas 2 km²) tiene una intensa actividad futbolística.
La Selección Vaticana, en 2016.

El caso de Vaticano es curioso: su campeonato más conocido, la Clericus Cup, está compuesto por equipos formados por sacerdotes, seminaristas, trabajadores de las diferentes áreas. Los jugadores componen también la Selección, en la que juegan también los miembros de la Guardia Suiza. Debido a que el estado soberano más pequeño tiene solamente 0,44 km² y el 20% de esta superficie lo ocupan la Basílica y la Plaza de San Pedro, el fútbol se desarrolla en el Estadio Pio XII, que se encuentra a las afueras de la Ciudad del Vaticano y tiene la capacidad de para unas 2000 personas.

La camisetas de los 9 estados soberanos.


martes, 13 de octubre de 2020

Bolivia-Argentina en La Paz

Argentina visitó once veces La Paz por eliminatorias. Los 3604 metros sobre el nivel del mar del estadio Hernando Siles inclinan levemente la balanza a favor de los anfitriones, que lograron cinco victoria contra cuatro de Argentina. Empataron en dos ocasiones.

Por PABLO ARO GERALDES

6 de octubre de 1957
BOLIVIA 2-0 ARGENTINA
Carrizo, Corbatta, Sanfilipo y el resto de estrellas, no pudieron equilibrar los efectos de la altura y cayeron sin atenuantes. De todos modos Argentina ganó los tres partidos restates del grupo, que también integraba Chile, y fue al Mundial.
Goles: Máximo Alcócer (13') y Max Ramírez (62').

29 de agosto de 1965
BOLIVIA 1-2 ARGENTINA
Una victoria importante, ya que significó el final del invicto que Bolivia mantenía en La Paz desde 1950. Argentina llegó a esa última fecha ya clasificada, en un grupo que además de los bolivianos integraba Paraguay. En la imagen, Luis Artime, figura del partido.
Goles. Bolivia: José Ramos Delgado e/c (35'). Argentina: Luis Artime (31' y 84').

27 de julio de 1969
BOLIVIA 3-1 Argentina
Fue el primer partido de una serie negra que terminó con Argentina última en el grupo y la clasificación de Perú al mundial con un empate en La Bombonera.
Goles. Bolivia: Juan Díaz (18'), Ramiro Blacutt (51') y Raúl Álvarez (90'). Argentina: Aníbal Tarabini (42').

23 de septiembre de 1973
BOLIVIA 0-1 ARGENTINA
Enriique Omar Sivori era el DT y Miguel Ignomiriello, su ayudante, elaboró un plan de adaptación a la altura: se llevó a un grupo de jugadores a Tilcara. Olvidados desde Buenos Aires, se autodenominaron la Selección Fantasma. La albiceleste llegó invicta a Alemania Federal.
Gol: Oscar Fornari (18').

2 de abril de 1997
BOLIVIA 2-1 ARGENTINA
Argentina ganó la eliminatoria con la dirección técnica de Daniel Passarella. Pero la escala en tierra paceña dejó una mancha escandalosa: hubo agresiones afuera y adentro de la cangha, un golpe a Julio Cruz en el pómulo derecho, pero tras marcharse al vestuario apareció con un corte en el izquierdo. Un papelón histórico.
Goles. Bolivia: Marco Sandy (7') y Fernando Ochoaizpur (48'). Argentina: Néstor Gorosito (43' pen).

25 de abril de 2001
BOLIVIA 3-3 ARGENTINA
Cuando parecía una derrota irremontable, la celeste y blanca conducida por Marcelo Bielsa alcanzó la igualdad sobre la hora. En una eliminatoria espectacular, Argentina le sacó 12 puntos de ventaja a el segundo, Ecuador.
Goles. Bolivia: Líder Paz (41'), Percy Colque (55') y Joaquín Botero (81'). Argentina: Hernán Crespo (44' y 89') y Juan Pablo Sorín (90').

26 de marzo de 2005
BOLIVIA 1-2 ARGENTINA
José Pekerman planificó la doble fecha con un equipo en Buenos Aires y otro en La Paz y le dio resultado. La eliminatoria la terminó con 34 puntos, igual que Brasil, aunque Argentina quedó segunda por diferencia de gol.
Goles. Bolivia: José Castillo (50'). Argentina: Luciano Figueroa (58') y Luciano Galletti (63').

1 de abril de 2009
BOLIVIA 6-1 ARGENTINA
Bajo la conducción de Diego Maradona la Selección Argentina sufrió una humillante derrota en La Paz. Con una andar errático, tuvo que esperar a la última fecha para clasificar al Mundial, en el cuarto puesto sudamericano.
Goles. Bolivia: Marcelo Martins Moreno (12'), Joaquín Botero (34' pen, 55' y 66), Álex Da Rosa (45') y Didí Torrico (87'). Argentina: Luis González (25').

26 de marzo de 2013
BOLIVIA 1-1 ARGENTINA
Con un esquema inteligente, Alejandro Sabella superó la adversidad de la altura y la apertura del marcador de parte de Bolivia. Messi mostró pinceladas de su talento pese a la fatiga, Banega marcó el gol del empate, Mascherano controló el mediocampo y Di María realizó un despliegue para aplaudir.
Goles. Bolivia: Marcelo Martins Moreno (25'). Argentina: Éver Banega (44').

28 de marzo de 2017
BOLIVIA 2-0 ARGENTINA
Sin Messi (suspendido por el insulto al juez de línea en el partido anterior, frente a Chile), Edgardo Bauza dirigió el último partido del ciclo más corto de un entrenador desde 1974. Encima apenas empezado el encuentro, Ramiro Funes Mori sufrió una grave lesión. Días después asumió Claudio Tapia al frente de la AFA y despidió al DT.
Goles: Juan Carlos Arce (31'), Marcelo Martins Moreno (52').

13 de octubre de 2020
BOLIVIA 1-2 ARGENTINA
La celeste y blanca volvió a ganar allí después de 15 años, esta vez comandada por Lionel Scaloni. Pese a arrancar perdiendo, Argentina mantuvo su esquema de pases cortos y precisos, no derrochó el esfuerzo e impuso su juego.
Goles. Bolivia: Marcelo Martins Moreno (24'). Argentina: Lautaro Martínez (45') y Joaquín Correa (79').


domingo, 11 de octubre de 2020

12 de octubre

Hace 528 años, el genovés Cristoforo Colombo llegó con sus carabelas a Guanahani, una de las que hoy son las islas Bahamas. El almirante, por orden de los Reyes Católicos de Aragón y Castilla, volvió tres veces más a este lado del mundo y se murió en 1506 sin saber que las tierras que había pisado no correspondían a la India.

¿América? Ese nombre llegó después, gracias a un florentino llamado Amerigo di Vespucci, un navegante al servicio de Portugal cuyo nombre se tradujo al castellano como Américo Vespucio. Fue él quien dedujo que las costas descubiertas por Cristóbal Colón (ó Christopher Columbus para los angloparlantes, o Christophe Colomb para los francófonos) correspondían a un nuevo continente y no a la India. Por esta razón, el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller en su mapa de 1507 las bautizó "América" en su honor.
Cinco siglos después, los nombres de Colón y Vespucio tienen extendidas ligazones con el fútbol, un juego que, obviamente, nunca conocieron.

Vamos a los escudos: los seis de arriba corresponden a clubes que incluyeron el mapa continental o al menos la parte sudamericana: Sol de América (Asunción, Paraguay), América (México), América de Quito (Ecuador), Miami FC (Estados Unidos), Real América (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) y Atletic América (Escaldes, Andorra).

Los homenajes no paran en los diseños y se trasladan también a los nombres: así aparecen desde un club grande y tradicional como Colón (Santa Fe, Argentina), el Columbus Crew de la MLS estadounidense y el Colón FC (Montevideo, Uruguay), a otros menos conocidos, como Barrio Colón (Curicó, Chile), Colón FC (Manabí, Ecuador) o Municipal de Colón (Panamá). Son solamente seis de las decenas de instituciones identificadas con el nombre del insigne navegante:

Pero están aquellos equipos bautizados con el nombre que Vespucci le dejó a estas tierras al oeste del Atlántico: América. Además del mexicano ya mencionado, los clubes de Cali-Colombia, Ambato-Ecuador, Río de Janeiro-Brasil, Managua-Nicaragua y Costa Rica (por nombrar sólo a algunos) están hermanados desde sus siete letras:

La celebración de la hazaña marítima de Colón quedó plasmada en Paraguay en el club 12 de Octubre de Itaguá, que lleva como insignia la fecha en la que, en 1492, las tres carabelas llegaron a tierra 70 días después de haber zarpado del puerto de Palos. Claro que no fueron 70 días de navegación: el 9 de agosto, a seis días de partir, pasaron por las Islas Canarias y allí se quedaron hasta el 6 de septiembre.
Las rutas marítimas trazadas por el intrépido genovés invitaron a otros grandes marinos a cruzar el océano. Y sus nombres también fueron tomados por instituciones de fútbol para recordarlos junto a sus carabelas, como el Club Cristóbal Colón de Julián Augusto Saldívar, Paraguay; el Vasco da Gama, de Río de Janeiro, que homenajea al navegante portugués, el primero que llevó sus naves directamente desde Europa a la India; o Magallanes, de Chile, el equipo que celebra a otro portugués: Hernando de Magallanes (en portugués Fernão de Magalhães), quien descubrió lo que hoy recibe el nombre de Estrecho de Magallanes, y fue el primer europeo en pasar desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico. En Algeciras, España, el Club Deportivo Juan Sebastián Elcano, una institución amateur, recuerda al navegante vasco, el primero que completó la vuelta a la Tierra en la Expedición de que había comenzado Magallanes y de la que quedó al frente tras la muerte del portugués.

El 12 de octubre suele ser feriado en la mayoría de los países de América. La celebración, antes llamada Día de la Raza, recuerda la fecha en que dos culturas se conocieron, pero poco tiene de festejo: América no fue "descubierta", fue invadida y saqueada por los conquistadores.