sábado, 23 de mayo de 2020

El fútbol de la Comunidad de Estados Independientes


El desmembramiento de la Unión Soviética se terminó de consumar en 25 de diciembre de 1991, con la renuncia del presidente Mijail Gorbachov. Al día siguiente, el Soviet Supremo reconocería la extinción de la Unión,​ disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la representación internacional del desaparecido Estado, siendo reconocida como el Estado sucesor de la Unión Soviética en el derecho internacional.

Con los países del Báltico (Estonia, Letonia y Lituania) y Georgia, once repúblicas dieron vida a la llamada Содружество Незавимых Государств (que se pronuncia Sodrúzhestvo Nezavísimyj Gosudárstv y en castellano sería Comunidad de Estados Independientes), una organización supranacional que selló la disolución de la Unión Soviética. Según Vladímir Putin, su propósito fue el permitir un "divorcio civilizado" entre las repúblicas que conformaban la URSS.

Esta CEI no fue un estado sucesor de la Unión Soviética: el estatuto de la organización enfatizó que todos los miembros eran estados soberanos e independientes. Fue -y sigue siendo- una asociación flexible de antiguas repúblicas soviéticas que han acordado cooperar en asuntos de comercio, seguridad y derechos humanos.

Pero vamos al fútbol. Menos de un mes y medio antes del colapso de la URSS, el 13 de noviembre, la selección soviética ya había disputado -sin saberlo- el que sería su último partido: en Lárnaca había vencido a Chipre 3-0 en el cierre de las eliminatorias para la Eurocopa 1992 a disputarse en Suecia. Oleg Protasov, Sergei Yuran y Andrei Kanchelskis sellaron el resultado que cerraría definitivamente las estadísticas del representativo soviético.


En el fútbol, la Российский Футбольный Союз (Unión del Fútbol de Rusia) heredó el historial de la Федерация футбола СССР (Federación de Fútbol de la URSS), mientras que otras catorce federaciones se formaron o volvieron a actuar de manera independiente. Pero había un "inconveniente" más en aquellos días finales de 1991: la selección soviética había ganado su lugar en la Eurocopa que a mediados de 1992 se disputaría en Suecia.

La solución fue crear una "confederación temporal", que durara lo necesario para mantener un seleccionado que compitiera en la cita continental representando a aquella unión de países que ya no era tal. Así se conformó la selección de la Comunidad de Estados Independientes que llevó el pecho la sigla CIS, en inglés, por Commonwealth of Independent States.

Casi como una ironía de la historia de la Guerra Fría, el debut de esta selección fue un amistoso contra los Estados Unidos, en Miami el 25 de enero de 1992. A los anfitriones se les presentó un problema protocolar antes del partido: la Comunidad de Estados Independientes no tenía himno ni bandera, así que sonaron los acordes del himno de la extinta Unión Soviética mientras flameaba la bandera con la hoz y el martillo. Las camisetas siguieron siendo las adidas que había usado la selección soviética desde el Mundial Italia 1990.

El match agregó otro dato curioso: la CEI ganó 1-0 con gol del georgiano Ahrik Tsveiba, a pesar de que Georgia no se había sumado a la comunidad. En realidad el gol fue mitad de Tsveiba y mitad del defensor Janusz Michallik (polaco de nacimiento) que desvió la pelota contra su propio arco y desorientó al portero Tony Meola.
El único partido que la CEI jugó de local, en Moscú, fue un 2-2 contra Inglaterra.
Este seleccionado de la Comunidad de Estados Independientes tuvo una vida efímera: no llegó a cumplir cinco meses, en los que jugó doce partidos internacionales: nueve amistosos y los tres correspondientes al Grupo 3 de la Eurocopa.

Los amistosos internacionales:
25/1/1992 Miami: Estados Unidos 0-1 CEI
29/1/1992 San Salvador: El Salvador 0-3 CEI
2/2/1992 Detroit: Estados Unidos 2-1 CEI
12/2/1992 Jerusalem: Israel 1-2 CEI
19/2/1992 Valencia: España 1-1 CEI
8/3/1992 Cd. México: México 4-0 CEI (*)
11/3/1992 Tampico: México 1-1 CEI (*)
29/4/1992 Moscú: CEI 2-2 Inglaterra
3/6/1992 Copenhague: Dinamarca 1-1 CEI


En los dos partidos que disputó contra México, la selección de la CEI estuvo integrada solamente por futbolistas rusos. De hecho fue la primera "Selección de Rusia" tras la disolución de la Unión Soviética, pero ninguno de los dos amistosos es considerado oficial ni por la Comunidad de Estados Independientes ni por Rusia.


EUROCOPA Y DESPEDIDA
El debut ya planteaba contrastes políticos: la poderosa Alemania campeona del mundo volvía a jugar unificada en un torneo oficial (ultimo partido de ese carácter había sido en el Mundial 1938) y lo hacía contra una selección que representaba los restos de una potencia que ya no existía.
La bandera que se usó durante
la Eurocopa 1992.

Tampoco existía esa impactante sigla CCCP que infundía respeto en los rivales: ahora lucía un pequeño bordado que decía CIS. Apenas si quedaba el color rojo como recuerdo de aquellos representativos soviéticos. Y no había himno que cantar, así que en la ceremonia previa sonó la novena sinfonía de Beethoven.

Los comunitarios (?) comenzaron ganando con un gol de Ígor Dobrovolski de penal a los 19' de la segunda mitad pero sobre el tiempo cumplido Thomas Hässler logró el empate.

Ígor Lediakhov corta el avance de Andreas Brehme. Se le el partido escapó al final.
El segundo paso fue otra igualdad, sin goles, ante Holanda, el campeón europeo vigente. Tuvieron suerte los exsoviéticos, ya que los de naranja los arrinconaron casi contra su propio arco y Marco van Basten falló en repetidas ocasiones.
Serguei Yuran aguanta a Adri van Tiggelen. La CEI no pudo con Holanda.
La caída 0-3 ante Escocia marcó el final de la selección de la Comunidad de Estados Independientes. Paul McStay, Brian Mcclain y Gary Mcallister sellaron el resultado que significó el último puesto para el equipo sin país.
Andrei Chernyshov trata sin éxito de detener a Kevin Gallagher. Los últimos 90 minutos de la CEI.

Cuando el suizo Kurt Röthlisberger pitó el final, no solo se terminó el partido. Se completaba la última página de una selección efímera, a menos de cinco meses de haber debutado. La Euro92 marcaba la fecha de vencimiento de la CEI y todos lo sabían.

Pero esta última página cerraba también los capítulos anteriores de una historia grande del fútbol, aquella de la poderosa Unión Soviética, que dejaba en el historial siete participaciones en la Copa del Mundo y varios títulos: una Eurocopa (1960), un Mundial Juvenil (1977), un Mundial Sub-17 (1987), dos oros olímpicos (1956 y 1988) y tres bronces (1972, 1976 y 1980).

Enseguida la FIFA declaró a Rusia como el sucesor legítimo de los equipos nacionales de la URSS y de la CEI, dando paso a las eliminatorias para el Mundial Estados Unidos 1994 y dejando a todas las demás repúblicas comenzar desde cero o retomar su historial -las que lo tenían- previo a su integración a la Unión Soviética.

Resumen Eurocopa:
12/6/1992 Norrköping: CEI 1-1 Alemania
15/6/1992 Göteborg: CEI 0-0 Holanda
18/6/1992 Norrköping: CEI 0-3 Escocia

En total, contando amistosos y oficiales, ganó tres partidos, empató seis y perdió tres.

LO QUE VINO DESPUÉS
Así como existen el Mercosur o la Unión Europea, la Comunidad de Estados Independientes siguió funcionando en el ámbito de la cooperación entre las repúblicas que habían conformado la URSS. Hoy la componen nueve de las quince repúblicas exsoviéticas: Rusia, Bielorrusia, Moldavia, Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán. Se autoexcluyeron Estonia, Letonia y Lituania -que son miembros de la Unión Europea-; Turkmenistán, que abandonó la organización en 2005 para convertirse en miembro asociado; Georgia, que se retiró en 2009; y Ucrania, que pese a haber sido un estado fundador, de iure nunca fue miembro de la CEI ya que no llegó a ratificar el estatuto de la organización, aunque era un participante de facto, pero en marzo de 2014, anunció su salida después de la Adhesión de Crimea y Sebastopol a Rusia. En 2018 sus representantes fueron retirados.

Y aunque el fútbol siguió de manera independiente en cada país después de que bajara el telón para la selección de la CEI, se siguió disputando la Кубок Содружества (se pronuncia Kubok Sodružestva, en decir Copa de la Comunidad), competición internacional surgida en 1993 y más conocida como Copa de Campeones de la CEI. Todas las finales de este torneo se disputaron en Rusia.

Durante años participaron todos los campeones de liga de los países de la Comunidad de Estados Independientes, además de los campeones en los tres países bálticos. La competencia iba perdiendo interés cada temporada y a partir de 2012 se limitó a selecciones juveniles y con equipos invitados. De hecho, la edición 2015 fue ganada por un seleccionado Sudafricano Sub-21.

El punto final se puso el 23 de julio de 2016, cuando el Ministro de Deportes de Rusia, Vitaly Mutko, anunció la cancelación del torneo.

HISTORIAL DE LA COPA DE LA COMUNIDAD
Año - campeón
Spartak, ganador de seis ediciones de la Copa.
1993 Spartak (Мoscú, Rusia)
1994 Spartak (Мoscú, Rusia)
1995 Spartak (Мoscú, Rusia)
1996 Dinamo (Кiev, Ucrania)
1997 Dinamo (Кiev, Ucrania)
1998 Dinamo (Кiev, Ucrania)
1999 Spartak (Мoscú, Rusia)
2000 Spartak (Мoscú, Rusia)
2001 Spartak (Мoscú, Rusia)
2002 Dinamo (Кiev, Ucrania)
2003 Sherif (Тiraspol, Moldavia)
2004 Dinamo (Тbilisi, Georgia)
2005 Lokomotiv (Мoscú, Rusia)
2006 Neftchi (Bakú, Azerbaiyán)
2007 Pakhtakor (Tashkent, Uzbekistán)
2008 Khazar Lanzaran (Lanzaran, Azerbaiyán)
2009 Sherif (Тiraspol, Moldavia)
2010 Rubin (Кazan, Rusia)
2011 Neftchi (Bakú, Azerbaiyán)
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2012 Rusia Sub-21
2013 Rusia Sub-21
2014 Ucrania Sub-21
2015 Sudáfrica Sub-21
2016 Rusia Sub-21

El Sub-21 ruso, último campeón de la Copa de la Comunidad.

lunes, 11 de mayo de 2020

Reinhard 'Stan' Libuda, el Garrincha alemán

Reinhard Libuda había nacido en 1943, durante la II Guerra Mundial, en Wendlinghausen, una ciudad alemana con nombre más alemán todavía. Pero cuando empezó a jugar al fútbol sus piernas desmintieron a su nacionalidad. De no ser por su cabellera rubia al viento, parecía sudamericano. Y era un wing derecho, una posición poco común para el fútbol germano.

Su habilidad y su talento para gambetear, pisar la pelota, esconderla y amagar hicieron que a los 18 años debutara en el Schalke 04, de Gelsenkirchen, quizá el club más popular del país. Tras cuatro temporadas en el cuadro azul se incorporó al clásico rival, el Borussia Dortmund, del que fue el argumento mayor para quedarse en 1966 con la Recopa de Europa, al superar en la final al Liverpool. Él marcó el 2-1 definitivo en el alargue, ante casi 100 mil personas en el Hampden Park escocés. Faltaba un mes para el Mundial Inglaterra ’66 y alemanes e ingleses anticipaban lo que estaría por llegar.

Esta Recopa era el primer torneo europeo de clubes que ganaba un equipo alemán y toda la gloria era para este flaquito casi desgarbado cuyo peinado a todos les hacía acordar al un inglés que tampoco tenía demasiada pinta de futbolista, pero que con la pelota por la punta derecha era el mejor de todos: Stanley Matthews. Tanto se parecía que heredó el apodo del británico que jugó profesionalmente hasta los 50 años. A partir de entonces Europa lo conoció como ‘Stan’ Libuda.

El Schalke 04, a fines de la década de los '60.
Libuda está en la fila de abajo, segundo desde la derecha.

Frankfurt 1963: su debut en la
Selección, ante Turquía.
Alemania Federal cayó en la final mundialista 1966, en Wembley. De cara a México ’70, Libuda volvió a su amado Schalke 04; ya era protagonista de la selección y jugó el mundial mexicano, al que la Nationalmannschaft con una gran contribución de él como armador del juego. Ya en la Copa del mundo, los teutones quedaron terceros al vencer 1-0 a Uruguay en el estadio Azteca.
Alemania Federal 1970, un equipazo: Seeler, Maier, Schnellinger, Beckenbauer, Loehr, Müller, Hoettges, Libuda, Fichtel, Overath y Vogts.
Las medias bajas, la facha de atorrante, hacían de 'Stan' Libuda un futbolista distinto, mucho más habilidoso que el alemán promedio; y eso que tenían nombres de sobra: Vogts, Beckenbauer, Overath, Seeler, Müller... Llegó a jugar 26 partidos con la selección germana, en los que marcó 3 goles.
Schalke 04 vs. Bayern Munich, o Libuda vs. Beckenbauer.
Pero en 1971 llegaron las horas más tristes en la vida de Libuda que fue suspendido por haber formado parte de una banda que arregló varios encuentros de la Bundesliga para que el Rot-Weiß Oberhausen y el Arminia Bielefeld no descendiesen, en lo que se dio en llamar el Bundesligaskandal. Debió dejar su país, pero se fue ahí nomás: se incorporó al Racing Strasbourg francés, bien cerca de la frontera con Alemania.

Libuda, antes de enfrentar a Perú en el mundial mexicano.

En 1973 volvió, pero en tres años apenas pudo jugar un puñado de partidos con la camiseta azul. Y no marcó ningún gol. A los 32 años dejó el fútbol y el recuerdo de sus gambetas lo elevaron al sitial de los futbolistas de culto, pero sin que pasara mucho tiempo cayó en desgracia.

Reinhard ‘Stan’ Libuda murió el 25 de agosto de 1996 por un ataque de apoplejía cuando tenía 52 años. Para entonces, ya estaba en la miseria, solo y triste. Sus últimos años lo encontraron luchando contra el cáncer de garganta. Su descomunal habilidad y su amargo final empujaron a un penosa comparación y lo llamaron “el Garrincha alemán”. Había tenido que desprenderse de todo lo que tenía, incluso el local de venta de tabacos, que era su humilde sustento. Por eso no sorprendió que antes haya malvendido hasta uno de sus tesoros más valorados: la medalla de bronce que la FIFA le otorgó en 1970, por el tercer puesto del Mundial mexicano.

Un yugoslavo se había quedado con la presea, que enseguida fue a parar a Londres, la meca de los coleccionistas. El comprador no reconoció en el grabado que dice “R.LIBUDA” a ninguno de los famosos jugadores de aquel equipo germano. Entonces decidió llevarla a la New York International Numismatic Convention, que en ese 1997 se celebró en el World Trade Center, en las míticas Torres Gemelas.

Allí se topó con Rony Almeida, el principal coleccionista del Uruguay, la persona que realmente le daría el valor real a esta medalla: además de un especialista en numismática fue un historiador del fútbol. Almeida no solamente sabía que una presea otorgada por la FIFA tiene un valor económico e histórico; también tenía muy claro quién era ‘Stan’ Libuda. Por eso la compró en unos 2.000 dólares.
Trece años después, en 2011 fue llevada a subasta en Montevideo. Los recuerdos de Libuda tuvieron pronto un nuevo destino, tan incierto como lo eran para él Londres, New York o Montevideo.

Schalke 04 y Borussia Dortmund conforman el clásico de la cuenca del Ruhr. Sin embargo tienen en común la idolatría por Libuda, quien vistió sus camisetas en 264 partidos. Para ellos era “El Dios de los centros”. Su juego desprendía tanta magia que, allá por 1965 uno de sus hinchas vio una pancarta de la iglesia en los alrededores del estadio del Schalke 04, decía “Nadie puede regatear a Dios”. El fanático se tentó y le agregó algunas parabras con aerosol: “Salvo Stan Libuda”.