sábado, 24 de agosto de 2019

Ottorino Barassi


La historia de la Copa del Mundo tiene héroes que no marcaron goles ni protagonizaron gestas memorables en el campo de juego. Héroes casi anónimos, como el napolitano Ottorino Barassi, cuyo ingenio y valentía logró preservar al máximo trofeo del fútbol mundial.

Barassi había comenzado en los años '20 como árbitro y como cronista deportivo del diario La Provincia di Cremona, tarea por la cual se familiarizó con los problemas deportivos en una época difícil, en la que el régimen fascista tomó el gobierno y dominó sistemáticamente todos los aspectos de la vida italiana, incluido el deporte.

En 1925 fue elegido vicepresidente de la Associazione Italiana Arbitri y al comienzo de la temporada 1925-26, como referee, fue ascendido a un nivel superior a las dependencias directas de la Comisión de Árbitros de la Liga del Norte para dirigir competencias de Segunda División y pronto nombrado Secretario del Directorio de Divisiones Superiores. Era el momento en que se reemplazarían a Lega Nord y Lega Sud por las nuevas categorías: la Divisione Nazionale (que en tres temporadas se dividiría en la Serie A y la Serie B) y la nueva Prima Divisione, desde 1929-30 antecesora de la Serie C.

En febrero de 1927, con un mandato aún no completado, Ulisse Baruffini renunció y la Dirección Federal de la Federazione Italiana Giucco Calcio (FIGC) designó a Barassi como commissario el 16 de febrero, y en la siguiente temporada le otorgó el cargo de presidente del directorio y se hizo cargo del cambio de la sede federativa de Bologna a Roma (1929).

Después de ser nombrado Secretario General de la FIGC en 1933, se le encargó a Barassi la dirección de la organización de la Copa del Mundo 1934, tarea que cumplió con éxito, apoyado por todo el aparato del fascismo. Italia fue campeón y cuatro años más tarde retuvo el trofeo en Francia 1938.

En ocasión del tercer Mundial, la FIFA realizó en París su Congreso, en el que postergó para el año siguiente la elección de la sede de la Copa Mundial 1942 (Argentina, Brasil y Alemania eran los postulantes). Pero en 1939, cuando la FIFA estaba por desarrollar su Congreso en Luxemburgo, los ejércitos de Hitler invadieron Europa y la chance del cuarto certamen se desvaneció. El fascismo italiano, cómplice de los nazis, tomó protagonismo beligerante. El fútbol quedó completamente de lado.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Barassi retiró en secreto la Copa del Mundo de un banco romano y la escondió en una caja de zapatos debajo de su cama, en su casa ubicada en Piazza Adriana. Fue muy poco tiempo, pero la mantuvo oculta allí incluso a los ojos de una tropa nazi, enviada específicamente por el Platzkommandantur romano para requisar el trofeo y derretir el oro contenido en él. Los oficiales de la SS allanaron la vivienda, no encontraron la Copa y le creyeron su mentira: Barassi les aseguró que la FIGC había llevado el trofeo a Milán.

En 1943 la FIGC se trasladó a Venecia y la Copa pasó a manos del abogado Giovanni Mauro, quien la ocultó en la casa de campo de Aldo Cevenini en Brembate, cerca de Bérgamo. Una versión imposible de comprobar luego de siete décadas sostiene que hasta el final de la guerra Barassi mandó el trofeo a Torremaggiore (pueblo agrícola próximo a Foggia) donde su parientes Leonardo y Lisetta Barassi la escondieron en un barril que contenía aceite de oliva virgen.

Barassi entregó la Copa a la organización
del Mundial Brasil 1950.
El 4 de diciembre de 1944 Barassi fue nombrado Regente de la FIGC y el 15 de mayo de 1946 se convirtió en Presidente, cargo que mantuvo hasta 1958. En este rol, pudo volver a exhibir el preciado trofeo en el Congreso que la FIFA finalmente pudo realizar en Luxemburgo en 1946. La pesadilla de la guerra había terminado y la Copa estaba sana y salva, lista para ponerse en juego en el Mundial de Brasil 1950.

Sus tarea no terminó ahí. Dado el éxito de su trabajo para la Copa de 1934, la FIFA lo contactó con las autoridades brasileñas que a cinco semanas de comenzar el Mundial tenían graves retrasos en la organización. Su colaboración fue importante y se recuerda como un símbolo el acto en el que, como representante del campeón vigente, entregó el trofeo para que Brasil pudiera vivir la fiesta mundialista.

En 1952 fue nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA; con este título contribuyó a la fundación de la UEFA en 1954. Mientras tanto, elaboró la reforma llamada "Lodo Barassi", que tenía como objetivo reducir el organigrama de series y limitar la incorporación de jugadores extranjeros en Italia.

Barassi guió el sorteo entre Turquía
y España, de cara al Mundial 1954.
El 17 de marzo de 1954 fue protagonista de un hecho curioso en la historia mundialista. Ante la deserción de la selección soviética, el Grupo 6 de la eliminatoria europea quedó reducido a España y Turquía. Victoria española 4-1 en Chamartín y triunfo turco 1-0 en Estambul. Nos regía la diferencia de gol y fueron a un tercer partido en Roma, donde igualaron 2-2 tras la prórroga. No había tampoco penales por entonces; el reglamento preveía un sorteo. Barassi eligió al bambino Luigi Franco Gemma, de 14 años, que con los ojos tapados por un pañuelo sumergió su mano derecha en una copa donde había dos papelitos con las palabras "Spagna" y "Turchia"... y sacó el que "clasificó" por primera vez a Turquía a una Copa del Mundo y dejaba afuera a España de Suiza '54.

Su mandato se terminó con el Commissariamento de la FIGC, debido a la grave crisis resultante de la derrota de la selección ante Irlanda del Norte en 1957, que dejó a Italia fuera del Mundial Suecia 1958.  Fue un duro golpe, pero creía que aún podía dar mucho al fútbol italiano y se postuló a la Presidencia de la Lega Nazionale Dilettanti (aficionados): fue elegido por unanimidad en 1959 y la condujo hasta su muerte, el 24 de noviembre 1971 en Roma.

En su honor se disputó entre 1968 y 1976 la Copa Ottorino Barassi, entre clubes de Italia y de Inglaterra.

viernes, 23 de agosto de 2019

Alejandro Dolina: "Todos somos de River"

Quiero rescatar este texto de Alejandro Dolina publicado en el número 39 de la revista Hum®, allá por 1979. Él, mejor que nadie, explica la diferencia espiritual entre Boca Juniors y River Plate, los grandes protagonistas del fútbol argentino:

Arbitrariedades: Todos somos de River

Hace algunos meses, una revista organizó una encuesta entre sus lectores para averiguar cual de los dos grandes de nuestro fútbol contaba con el mayor numero de hinchas. Contrariamente a lo que se suponía, los resultados favorecieron a River.
Desde luego, todos sabemos que no conviene dejarse matar por sostener los datos surgidos de las encuestas periodísticas. Pero el episodio me llenó de inquietud.
Porque -para decirlo de una vez- sospecho que esto es cierto. Creo que River tiene más hinchas que Boca.
No piensen ustedes que este obtuso columnista se ha dejado tentar por ciertas evidencias que parecen caerse de maduras.
No ha pensado ni por un momento en los triunfos deportivos de River, ni en la presencia en ese plantel de varios campeones del mundo, ni en las recaudaciones, ni en la melancólica campaña boquense.
Antes de aceptar este amargo convencimiento he recorrido un oscuro camino, sembrado de presagios, revelaciones súbitas y misteriosas intuiciones.
Ahora van a ver.

¿Qué es Boca?
Boca Juniors, queridos señores, simboliza lo nacional, lo popular. Es el cuadro preferido por las gentes sencillas y temerosas de Dios. Boca es sentimiento y pasión. La adhesión de sus seguidores no se sostiene en razonamientos. Boca no se discute.
La línea tradicional del juego boquense es coherente con su esencia. Garra antes que técnica. Tesón y temperamento antes que sutileza.
Boca es también tradición y espíritu conservador. Es tango y valsecito criollo. Es la admiración por el coraje y el desdén por el cálculo. Ser de Boca requiere temple, los hinchas de los otros cuadros odian a los boquenses y los desprecian. Cada derrota es festejada por el resto de la afición deportiva.
Pero en el triunfo, no hay festejo más alegre y sincero. Ni más compadrón.
Así es Boca, para bien y para mal.

River Plate, tu grato nombre
Es el que tiene el mejor estadio. Es el millonario.
Los sectores de la clase media con ansias de crecimiento son -sin duda- riverplatenses.
Es que River simboliza todo lo que el mundo actual propone a nuestra admiración. River es progreso, poder, riqueza y técnica.
Su juego -siempre opuesto al de Boca- se ha hecho célebre por su pulcritud y delicadeza. Ortiz antes que Boyé. Alfredo Pérez antes que Simeone.

El día y la noche
Estos menesterosos retratos de las dos divisas, nos permiten vislumbrar que el mutuo resentimiento no es un hecho casual.
Existe un espíritu boquense y un espíritu riverplatense. Ambos son, inclusive, anteriores a la existencia de Boca y River.
Boca es el alma romántica. River el clacisimo. Boca es fe y corazón. River es ciencia y cerebro.
Cualquier historiador sensible podría reconocer, sin consultar documento alguno, las preferencias deportivas de los personajes de cualquier siglo.
Alejandro de Macedonia fue -sin duda- boquense perdido. Aristóteles, su mentor, era de River.
Ricardo Corazón de León llevaba la auriazul debajo de la coraza.
Felipe II, como todos los Austrias, era de Boca. Los Borbones, en cambio eran fervientes seguidores de la banda.
Los reyes católicos eran fanáticos de Boca, mientras que Colón -paradoja viviente- era un xeneize gallina.
En términos generales puede asegurarse que toda la Edad Media fue de Boca y el Renacimiento, de River.
En nuestro pais, bien puede decirse que los federales fueron de Boca y los unitarios de River. En el caso de los orientales, la cosa es más complicada. Seguramente Artigas fue de Peñarol. Y aquí cabe una reflexión: El espíritu boquense esta simbolizado en el Uruguay por Peñarol. Nacional es River. Sin embargo al cambiar de orilla, los boquenses cinchan por Nacional y los millonarios por Peñarol. Nadie ha sabido explicarme este disparate.
Hay aun otra objeción interesante. ¿Qué papel han jugado en la historia los hinchas de Racing, San Lorenzo o Platense?
Es difícil saberlo. En primer lugar muchos pensadores niegan la existencia cierta de hinchas de Lanús o All Boys. Se trataría de hinchadas ideales, meras abstracciones de los relatores deportivos que suelen suponer que la hinchada es una consecuencia necesaria de la existencia de un equipo.
Pero, no cabe negar a los hinchas de Independiente o de los ya mentados Racing y San Lorenzo.
¿Qué hacer con ellos en esta construcción que trabajosamente estamos levantando?
Probablemente los moderados, tibios y conciliadores hayan pertenecido a esas legiones. Pero volvamos al punto central de nuestra monografía.

River: la mitad más uno
Ya han quedado sugeridas las características principales de dos cosmologías diferentes. La boquense y la riverplatense. Se trata de visiones de la vida diametralmente opuestas.
Ahora bien, ¿cuáles son en este punto de nuestra civilización los criterios que prevalecen?
Sin ninguna duda, la admiración por la ciencia, la fe en el progreso, el respeto por el poder y el dinero. Y por otro lado el desprecio por la pasión, la decadencia de la fe y la represión de los sentimientos. Es decir que nuestro siglo es de River.
Pero, localicemos aun más la cuestión. ¿Qué ocurre en nuestro país y en nuestros días?
Los criollos se están volviendo cada vez más riverplatenses.
Y si alguien sostiene que el sentimiento boquense es mayoritario, déjeme que le diga que entre nosotros, los mayoritarios somos minoría.
Los argentinos huyen de la mayoría como de la peste. Si alguien quiere ponderar las ventajas de un producto, jamás dirá que lo usa todo el mundo. Más bien afirmará que es solamente para unos pocos. Si hablamos con algún amigo acerca de los lugares ideales para vivir o ir de vacaciones, enseguida oiremos que este señor prefiere los lugares donde no hay nadie. Ante esta constante preferencia, resulta totalmente inexplicable el hecho de que los lugares donde no hay nadie aparezcan generalmente desiertos.
Bien, para finalizar este razonamiento -o lo que fuere- digamos que casi todo el mundo quiere pertenecer a un grupo reducido. Lo cual provoca el contínuo crecimiento de tales grupos reducidos y la mengua de los grupos numerosos.
Así llegamos a que las grandes masas (hinchas de Boca, tangueros, reos y muchachos de barrio) van reduciéndose hasta convertirse en elites.
Y las elites (hinchas de River, intelectuales, lechuguinos y pudientes) se convierten en muchedumbres.
Por eso creo que River tiene más hinchas que Boca.
Y eso se irá acentuando cada vez más. Las nuevas generaciones van incorporándose al pensamiento preponderante.
Tal vez llegue el día en que en algún reducido cenáculo se reúnan los últimos hinchas de Boca para hablar de asuntos tan herméticos como las carreras de caballos, Gardel o la televisión. Afuera en las calles, en las pizzerías y en las canchas, las multitudes riverplatenses discutirán a Sartre y refutaran a Spinoza.
Ustedes ya saben dónde me podrán encontrar...
Buenas tardes.

domingo, 11 de agosto de 2019

Juegos Panamericanos Lima 2019 - Torneo masculino de fútbol

Argentina se quedó con la medalla de oro del fútbol masculino en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. El podio lo completaron Honduras (plata) y México (bronce)
Este es el programa de partidos, disputados todos en el estadio San Marcos:


Grupo A
Argentina - Ecuador - México - Panamá
29/7: Panamá 0-0 México
29/7: Argentina 3-2 Ecuador
1/8: Panamá 1-1 Ecuador
1/8: Argentina 1-2 México
4/8: Argentina 3-1 Panamá
4/8: Ecuador 0-2 México
Posiciones: México 7 (+3), Argentina 6 (+2), Panamá 2 (-1), Ecuador 1 (-3).

Grupo B
Perú - Honduras - Jamaica - Uruguay
29/7: Honduras 3-1 Jamaica
29/7: Perú 0-2 Uruguay
1/8: Jamaica 0-2 Uruguay
1/8: Perú 2-2 Honduras
4/8: Uruguay 3-0 Honduras
4/8: Perú 0-2 Jamaica
Posiciones: Uruguay 9 (+7), Honduras 4 (-1), Jamaica 3 (-2), Perú 1 (-4).

Semifinales
7/8: México 1-1 Honduras (2-4 en los penales)
7/8: Argentina 3-0 Uruguay

Tercer Puesto
10/8: México 1-0 Uruguay

Final
10/8: Argentina 4-1 Honduras
Argentina con su séptima medalla de oro en los Juegos Panamericanos.

Mira también el programa de partidos del torneo femenino de Lima 209.


HISTORIAL
Año - Sede
Oro / Plata / Bronce

1951 Buenos Aires
  Argentina
  Costa Rica
  Chile

1955 México
  Argentina
  México
  Antillas Holandesas

1959 Chicago
  Argentina
  Brasil
  Estados Unidos

1963 São Paulo
  Brasil
  Argentina
  Chile

1967 Winnipeg
  México
  Bermuda
  Trinidad y Tobago

1971 Cali
  Argentina
  Colombia
  Cuba

1975 México
  México y Brasil
  -
  Argentina

1979 San Juan
  Brasil
  Cuba
  Argentina

1983 Caracas
  Uruguay
  Guatemala
  Brasil

1987 Indianápolis
  Brasil
  Chile
  Argentina

1991 La Habana
  Estados Unidos
  México
  Cuba

1995 Mar del Plata
  Argentina
  México
  Colombia

1999 Winnipeg
  México
  Honduras
  Estados Unidos

2003 Santo Domingo
  Argentina
  Brasil
  México

2007 Río de Janerio
  Ecuador
  Jamaica
  México

2011 Guadalajara
  México
  Argentina
  Uruguay

2015 Toronto
  Uruguay
  México
  Brasil

2019 Lima
  Argentina
  Honduras
  México