sábado, 22 de julio de 2023

Fútbol femenino, el récord de México 1971

Poca gente sabe que en 1971 se llevó a cabo en México el II Campeonato Mundial de Fútbol Femenino (o Femenil, como lo llaman allí), que no fue reconocido por la FIFA.
El dato a destacar es que a la final entre México y Dinamarca asistieron 110.000 personas al Estadio Azteca, un récord que prevalece hasta el día de hoy en el fútbol de mujeres.



Un poco de historia
Un año antes, en Italia, se había hecho el primer certamen, con las mexicanas como únicas representantes del continente americano. Obtuvieron el tercer puesto y luego jugaron partidos amistosos contra Italia, que tuvieron muy buena respuesta del público en tierras aztecas. Eso motivó que en diciembre de 1970, el Congreso de la Federation of Independent European Female Football (FIEFF) en Torino, nombrara a México sede del II Campeonato Mundial.

Se creó una mascota oficial para el torneo: Xochitl 71, que en la lengua náhuatl significa “flor”. Una preselección mexicana realizó una gira de preparación por Sudamérica, donde enfrentó a Argentina (victoria albiceleste 2-1 en Buenos Aires) y Perú (triunfo azteca 3-2).

Aquel Mundial de México contó con la participación de seis selecciones: México, Argentina e Inglaterra en el Grupo A, con sede en el Estadio Azteca, mientras que Italia, Dinamarca y Francia jugaron en el Estadio Jalisco, de Guadalajara, por el Grupo B.


Fue un éxito inesperado. Se jugó ante un promedio de 20 mil espectadores pero cuando México salía a la cancha la cifra desbordaba toda expectativa. Los triunfos de México sobre Argentina e Inglaterra, dieron cita a aproximadamente 80 a 90 mil aficionados. Ese número se mantuvo en la semifinal contra Italia. El fútbol femenino estaba dando pingües ganancias, pero las jugadoras locales reclamaban el pago de los viáticos prometidos.
Las once mexicanas que motivaron la asistencia récord.

Estuvieron a punto de no presentarse al duelo por el título, pero una llamada del entonces regente de la Ciudad de México, Octavio Sentíes, hizo que las chicas cambiaran de opinión y jugaran la final ante Dinamarca.

Esa tarde, México perdió 3-0 ante 110.000 aficionados en el Coloso de Santa Úrsula, lo que representa la cifra más alta de aficionados en un partido de fútbol femenino. Los tres goles daneses los marcó Susanne Augustensen, de apenas 15 años.

Susanne Augustensen, de Dinamarca.





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jueves, 20 de julio de 2023

Día del Amigo

A propósito del Día del Amigo y los clásicos rioplatenses, comparto esta notable investigación realizada por los amigos de la Comisión de Historia y Estadística del Club Nacional de Football, de Montevideo, Uruguay, qué tan seriamente trabajan para mantener viva la memoria.

LAS AMISTADES
Las amistades de Nacional con Boca Juniors y Peñarol con River Plate comenzaron a gestarse allá por la década de 1910 y terminaron de sellarse por los años '20. Durante la época del cisma eran frecuentes los amistosos entre aurinegros y riverplatenses y las copas “Amistad Nacional - Boca”.

EL CISMA
Los sucesos que dividieron al fútbol argentino tuvieron clara influencia sobre la margen oriental del río, identificándose Peñarol con el grupo de clubes que se retiraron de la AFA encabezados por River Plate.
Francisco Varallo y Roberto
 Porta, en 1938.
Boca Juniors se mantuvo fiel a la Asociación Argentina, al igual que Nacional a la AUF.

El desembarco del cisma en Uruguay no tuvo razones políticas de peso, tampoco económicas, mucho menos deportivas, ya que Peñarol quedó al margen de los campeonatos de la AUF, de la selección nacional y de las principales actividades futbolísticas.

La razón principal del advenimiento del cisma fue el vínculo que tenía Peñarol con River Plate. Como repetía la prensa uruguaya de la época, el cisma en Uruguay fue provocado innecesariamente por Peñarol por defender intereses ajenos.

El primer partido amistoso entre Nacional y Boca Juniors data de 1917, cuando los boquenses cayeron 5-2 en su visita al Parque Central. Desde entonces, este cruce se convirtió en una cita casi obligada del calendario futbolístico entre tricolores y xeneizes. En cambio el primer partido de Nacional contra River Plate se remonta recién a 1933.

José María Minella y Álvaro Gestido,
también en 1938.
Con Peñarol sucede algo similar pero a la inversa: con River Plate jugaron el primer amistoso en 1916 y los partidos se sucedieron casi año a año, por lo general con localía intercalada. El primer amistoso entre aurinegros y xeneizes pactado especialmente entre las dos instituciones fue recién en 1943.

Antes, en 1936 se habían cruzado Boca Juniors y Peñarol por el Torneo Nocturno Rioplatense, pero el partido se debió a que el calendario del certamen así lo marcaba (participaban los 10 equipos principales de ambas naciones).

A través del tiempo, los Nacional-Boca y los Peñarol-River han sido mucho más numerosos que a la inversa.

En 1923 Peñarol inauguró la cancha de River Plate ubicada en la Avenida Alvear y Tagle (foto izquierda) y en 1938 hizo lo propio con el Estadio Monumental. En 1924, fue Boca Juniors el que inauguró en un partido con Nacional su vieja cancha de madera (foto derecha), en donde hoy se levanta La Bombonera.


Era común que, en los períodos de pases, se cedieran futbolistas entre estos clubes. De esta manera llegó Atilio García a Nacional en 1938, por ejemplo. Nacional fue pionero en su famosa y exitosa gira por Europa de 1925 y Boca Juniors siguió su experiencia ese mismo año.

Se había estrechado de tal forma el vínculo, que en ocasión del Nocturno de 1936 Peñarol jugó vestido con la camiseta de River Plate como símbolo de amistad con los millonarios.
Equipo de Peñarol de 1936 capitaneado por Álvaro Gestido.
Utilizó la camiseta de River Plate como uniforme alternativo.
Paralelamente en 1938, Boca Juniors cosió en su camiseta el escudo de Nacional y éste agregó a la derecha de su casaca el escudo xeneize en ocasión de disputarse el encuentro entre ellos.
El 19 de marzo de 1938 Boca Juniors enfrentó a Nacional y lució en su
casaca el escudo del rival, como símbolo de amistad.
En 1949 Boca Juniors fue invitado al torneo 50º Aniversario de Nacional y en el 2002 fue Peñarol el que viajó a Buenos Aires para celebrar el centenario de River Plate.
La delantera de Nacional en 1947, con Atilio García a la cabeza, posando en el vestuario con la camiseta xeneize.
ENTRE SOCIOS E HINCHAS
La amistad no se limitaba a lo institucional, los hinchas sentían una simpatía recíproca y era común que hinchas de Peñarol fueran a recibir y despedir al puerto de Montevideo a los equipos de River Plate, mientras que los hinchas tricolores acompañaban a los de Boca Juniors cuando venían a jugaban copas y amistosos en la capital uruguaya.
Plaquetas conmemorativas en el Gran Parque Central y La Bombonera.

LAS DOS TRILOGÍAS
También los equipos de Rosario se sumaron a estos lazos de amistad formando dos trilogías, por un lado Nacional, Boca y Newell’s Old Boys y por el otro Peñarol, River y Rosario Central.
Los socios de Nacional, Boca y Newell’s se hacían acreedores de unos distintivos metálicos que les permitían acceder gratuitamente a los partidos de cualquiera de estos tres clubes, ya sea en Montevideo, Buenos Aires o Rosario. Una situación similar se daba entre Peñarol, River Plate y Rosario Central.

jueves, 6 de julio de 2023

Chacarita Juniors campeón 1969


Artículo publicado en la revista El Gráfico, en julio de 1999, cuando se cumplieron 30 años de la conquista.
Por PABLO ARO GERALDES


La fiebre del sábado por la noche fue la primera gran alegría de los jóvenes funebreros que bailaron hasta el amanecer en la Plaza de San Martín. Pero quienes ya relucen algunas canas, o ven cómo sus chapas se empiezan a volar, ya supieron de un festejo parecido hace justo 30 años. Fue cuando Chacarita Juniors se quedó con el Metropolitano del ’69 venciendo a River por 4-1 en la final. El estadio de Racing estuvo repleto, igual que la cancha de Villa Diehl, testigo de este regreso a Primera. Tres de los protagonistas de aquél suceso volvieron a ponerse la camiseta de Chaca para la evocación y la fiesta presente.
El arquero Eliseo Petrocelli, el marcador de punta Franco Frassoldati y el puntero Carlos María García Cambón. El tema que los une, aquel equipo brillante armado por Argentino Geronazzo, continuado por Federico Pizarro, Miguel Ángel Guerra y llevado al título por Víctor Rodríguez. Petrocelli tiene el ejemplar de la revista de esa época, encuadernado, y no deja de observarlo.

-¿Se acuerda, Eliseo, el título de El Gráfico? Juvenal sentenció: “Al fútbol se juega así”.
-La pauta de lo que fue ese equipo la da la cantidad de notas que nos hacen todavía, y no ahora que se cumplieron 30 años, sino a lo largo de todos estos años. Fue un muy buen plantel, algo tuvo que haber dejado, ¿no Tano?
-Es verdad, después hubo otros equipos chicos que salieron campeones, como Quilmes, Ferro o Argentinos, pero que sin embargo no son tan evocados como el Chacarita del ’69. Y no fue sólo el de ese año, siguió hasta el ‘72. En el ‘71, por ejemplo, le ganamos a Bayern con el equipo que fue la base de la Selección Alemana campeona del mundo en 1974. Fueron tres años en los que estuvimos prendidos siempre arriba y en los que mantuvimos un estilo de juego que nunca traicionamos.
-El hecho de haber salido campeón con un equipo chico fue algo especial porque hasta el año anterior, todas las temporadas jugábamos la reclasificación para no descender -agrega García Cambón-. Los que estabamos en el club desde las inferiores nos habíamos acostumbrado a salvarnos a dos fechas del final. Y de buenas a primeras el equipo empezó a tomar una envergadura más importante. La primera rueda ya terminamos en el tope de la tabla. Encima ese año se había incorporado más de la mitad del equipo, como Gómez, Poncio, Puntorero, Recúpero, Orife...

Frassoldati es el mismo de siempre. Locuaz, simpático, apasionado. Hoy es dueño de una empresa de limpieza y está haciendo el curso de técnico. Petrocelli trabaja en una empresa de impermeabilizaciones y despunta el vicio del fútbol en el club Parque... “Soy algo así como el director de Deportes”. La historia de García Cambón es más conocida: desde la asunción de Mauricio Macri se desempeña en la Reserva de Boca. A su manera, todos siguieron los pasos de la campaña 1999, la que condujo hasta el reencuentro con los domingos. Y cada uno rescató una veta positiva del equipo. Para Frassoldati este Chacarita tiene una gran personalidad. “Lo fui a ver en casi todos los partidos y es un equipo contundente -aclara-, que no perdona el menor error. Tiene un temperamento increíble y, por supuesto, buenos jugadores. Si no, que lo diga Carlitos, que sigue laburando con el fútbol”.
-Pará, pará, que por mi actividad no lo pude ver mucho, pero los partidos que observé me alcanzaron para destacar la actitud de juego y la convicción para mantener su esperanza de ascender. Eso fue lo más importante.
-Sí, y da la impresión de tratarse un muy buen grupo, muy unido, lo que no es un dato menor -acota Petrocelli-.
-Y hubo algo grandioso -interrumpe el Tano-: cómo se levantó después de perder con Instituto, algo que a cualquiera lo destroza. Y Carlitos tiene razón en lo que dice de la convicción, aun con todos los problemas de lesiones y suspensiones salió a flote...
-Claro, -retoma el ex arquero- cuando lo golearon en Córdoba tuvo que arrancar de vuelta y con cuatro jugadores menos, no es fácil. Y en lo que respecta a mi puesto, a Vivaldo no le queda grande el título de mejor arquero del país. Si entre los grandes de Primera están Chilavert y Córdoba, que son extranjeros...

En San Martín, los barrenderos tuvieron que trabajar un domingo para limpiar la resaca de la fiesta. La misma que ellos supieron saborear.
Chacarita Juniors, campeón del Metropolitano 1969. Parados: Bernabé Palacios (suplente), Ángel Marcos, Juan Carlos Puntorero, Leonardo Recúpero, Rolando Orife y Horacio Neumann. Agachados: Eliseo Petrocelli, Abel Pérez, Raúl Poncio, Jorge Alberto Gómez, Franco Frassoldatti y Ángel Bargas.

"La victoria de Chacarita valida los valores que hicieron grande al fútbol argentino...", escribió Juvenal en El Gráfico, claramente apuntando a Estudiantes de La Plata, señalado por entonces como "el antifútbol". "Esos valores parecían haber sido olvidados por muchos equipos, jugadores y entrenadores... porque Chacarita no es un equipo 'chico agrandado' que disfruta de sus mayores victorias históricas corriendo y jugando rudamente, mordiendo, luchando, sudando y bruscamente todo el tiempo. Chacarita corre, muerde, suda, entrega, sacrifica, pero también juega al fútbol. Mejor dicho: quiere jugar, cuidando la pelota a lo largo de la cancha, y también da pelea".