jueves, 29 de marzo de 2018

Los 36 árbitros de Rusia 2018

Esta es la nómina de árbitros designados por la FIFA para impartir justicia en la Copa del Mundo Rusia 2018. En negrita los árbitros, el resto son los asistentes:

SUDAMÉRICA
Néstor Pitana (Argentina)
Hernán Maidana y Juan Pablo Belatti

Sandro Ricci (Brasil)
Emerson De Carvalho y Marcelo Van Gasse

Julio Bascuñán (Chile)
Carlos Astroza y Christian Schiemann

Wilmar Roldán (Colombia)
Cristian de la Cruz y Alexander Guzmán

Enrique Cáceres (Paraguay)
Eduardo Cardozo y Juan Zorrilla

Andrés Cunha (Uruguay)
Mauricio Espinosa y Nicolas Tarán


EUROPA
Sergey Karasev (Rusia)
Anton Averianov y Tikhon Kalugin

Felix Brych (Alemania)
Mark Borsch y Steffan Lupp

Cüneyt Cakir (Turquía)
Bahattin Duran y Tarik Ongun

Antonio Mateu (España)
Roberto Diaz y Pau Cebrián

Bjorn Kuipers (Holanda)
Sandel van Roekel y Erwin Zeinstra

Gianluca Rocchi (Italia)
Elenito Di Liberatore y Mauro Tonolini

Milorad Mazic (Serbia)
Milovan Ristic y Dalibor Djurdjevic

Clement Turpin (Francia)
Nicolas Danos y Cyril Gringore

Szymon Marciniak (Polonia)
Tomasz Listkiewicz y Pawel Sokolnicki

Damir Skomina (Eslovenia)
Robert Vukan y Jure Praprotnik


ASIA
Ravshan Irmatov (Uzbekistán)
Abduxamidullo Rasulov y Jakhongir Saidov

Ryuji Sato (Japón)
Toru Sagara

Nawaf Shukralla (Bahrein)
Yaser Khalil Abdulla Tulefat

Fahad Al Mirdasi (Arabis Saudita)
Mohammed Al Abakry y Andulah Alshalwai

Alireza Faghani (Irán)
Mohammadreza Mansouri y Reza Sokhandan

Mohammed Abdulla Mohamed (Emiratos Árabes Unidos)
Mohamed Alhammadi

Taleb Al Marri (Qatar)


ÁFRICA
Malang Diedhiou (Senegal)
Djibril Camara y El Hahdi Malick Samba

Bakary Gassama (Gambia)

Mehdi Abid Charef (Argelia)

Ghead Grisha (Egipto)

Janny Sikazwe (Zambia)

Bamlak Tessema Weyesa (Etiopía)

Redouane Achik (Marruecos)
Waleed Ahmed (Sudán)
Jean Claude Birumushahu (Burundi)
Jerson Dos Santos (Angola)
Anouar Hmila (Túnez)
Maria Range (Kenya)
Zakhele Thusi Siwela (Sudáfrica)


CONCACAF
Joel Aguilar (El Salvador)
Juan Francisco Zumba

Jair Marrufo (Estados Unidos)
Mark Geiger (Estados Unidos)
Frank Anderson y Corey Rockwell

César Ramos Palazuelos (México)
Marvin Torrentera y Miguel Ángel Hernández

Ricardo Montero (Costa Rica)
Juan Carlos Mora Araya

John Pitti (Panamá)
Gabriel Victoria

Joe Fletcher (Canadá)


OCEANÍA
Matthew Gonger (Nueva Zelanda)
Simon Lount

Norbert Nahuata (Tahití)

Bertranf Brial (Nueva Caledonia)
Evita Makasini (Tonga)

martes, 20 de febrero de 2018

20 de febrero de 1977

Hay flashes, instantes efímeros que pueden volverse eternos. La tarde del domingo 20 de febrero de 1977 era más calurosa que todas las calurosas de ese verano porteño. No importaba la humedad pesadísima y las nubes que proyectaban su oscuridad como una amenaza para esa jornada de sol intenso.
Nada importaba, porque por primera vez iba a ir a una cancha de fútbol.

Estaba por empezar el Campeonato Metropolitano '77 y mucha gente aún estaba lejos de Buenos Aires, todavía de vacaciones. Pintaba ser una tarde tranquila, invitado por Saúl Waisberg, amigo de mi padre. Claro, no íbamos a ver a Boca Juniors, que visitaba a Vélez Sarsfield en Liniers. No, la cita era cerca de casa, en Villa Crespo: Atlanta - Rosario Central. Un programa mucho más adecuado para concretar la ceremonia iniciática.

A mis 7 años recién cumplidos ya me conocía todas las camisetas, así que la incógnita no estaba para mí en las formaciones sino en la indumentaria: ¿cuál de los dos equipos cambiaría su tradicional atuendo a rayas amarillas y azules?

A la televisión argentina le faltaban tres años aún para comenzar las transmisiones locales en color. Todo era blanco, negro y una acotada escala de grises. Por eso fue inmenso el primer impacto visual: el césped era verde. Verde como el de las plazas, como en el campo, pero fue toda una novedad. Era un verde intenso, imposible de imaginar en un Talent al que había que tocarle todo el tiempo el horizontal para que la imagen se estabilizara.
Y apareció Central, de azul y amarillo. Y Atlanta, de blanco, con el debut del delantero pergaminense Alberto Oscar Curini, procedente de Sarmiento de Junín. Claro que no reparé en eso aquella tarde, sino en las nubes negras que cambiaban la escenografía de fondo, esa que empezaba en las vías del ferrocarril San Martín, detrás de la tribuna de enfrente, y se extendía por las arboledas del cementerio de la Chacarita hacia el horizonte del noroeste porteño.

A los 5 minutos creo que grité el gol de Curini, como tantos vecinos de platea, que también eran vecinos de Villa Crespo, caras conocidas del barrio. El debutante había había recibido de Héctor Candau por la banda izquierda, se sacó a un marcador del camino y cuando le salió al cruce Humberto Romero, adelantó la pelota y lo superó en el pique; casi llegando a la raya de fondo sacó el derechazo que venció las manos de Miguel Zelada y entró al arco a la izquierda del arquero. Era el 1-0, el primer gol de mi vida en vivo. Las primeras gotas hicieron más emocionante aquel bautismo: estaba en una cancha, viendo fútbol de verdad bajo la lluvia.

Curini (fuera de cuadro) marca el 1-0. Se le escapó la pelota a Zelada.

Llevar a la cancha a un niño ajeno era un gran compromiso para Saúl, por eso me llevó al pasillo que desemboca en las plateas, para que el aguacero no me afectara: sabía que tenía que devolverme a casa sano y salvo. O, por lo menos, no empapado.

Todo era emocionante y confuso. Entre paraguas, adivinaba lo que pasaba en el campo de juego, o aunque sea en los metros más cercanos al lateral, porque la tormenta ya impedía ver los córners opuestos. El cielo negro, los relámpagos y los truenos montaban un espectáculo perfecto, pero la pelota ya no picaba. Ante el diluvio indomable, el árbitro Abel Gnecco detuvo el partido a los 36 minutos.

Mi ingenuidad de "esperar hasta que pare" pronto se chocó con la realidad: el encuentro estaba suspendido, igual que Vélez-Boca, Argentinos-Quilmes, Banfield-Huracán y Lanús-All Boys, cosa que supe varias horas después, cuando pudimos volver a casa. Hubo que aguardar a que bajara la inundación que convirtió a la Avenida Juan B. Justo en una frontera infranqueable: el arroyo Maldonado había roto su encierro debajo del pavimento y se expandía, en furiosa libertad, por las calles de Villa Crespo.

El viernes siguiente se completó el partido en la cancha de Ferro. Ya no estuve para ver cómo Candau sellaba el 2-0 de mi primer partido en un estadio de fútbol. O mejor dicho, de mis primeros 36 minutos de fútbol.

Después vinieron muchísimas más visitas al estadio hoy llamado León Kolbowsky. Y a La Bombonera. Y al Monumental, a Avellaneda, a Parque Patricios, a La Paternal, a Floresta, a San Martín... La geografía de mi Buenos Aires querido la fui aprendiendo gracias a las canchas.
El mapa se amplió con otras ciudades años después. Y otros países y continentes, ya de adulto y como periodista. Pero siempre vuelve, intacta, perfecta, aquella imagen en color, desde la platea de la calle Humbodt.
Atlanta 1977 (foto Sentimiento Bohemio)

La síntesis de la revista El Gráfico:


martes, 23 de enero de 2018

El fútbol de la República Árabe Saharaui Democrática

La República Árabe Saharaui Democrática (الجمهورية العربية الصحراوية الديمقراطية) es un Estado con reconocimiento limitado formado por la antigua provincia española del Sahara español (correspondiente al territorio del actual Sahara Occidental). Con una superficie mayor que la de Gran Bretaña, este territorio fue víctima de un proceso de descolonización interrumpido en 1976, cuando España, su antigua potencia colonial, dejó ese territorio en manos de Marruecos y Mauritania, y luego completamente anexado por Marruecos en agosto de 1979, al retirarse Mauritania de la zona que ocupaba.

La RASD, también conocida como Sahara Occidental, está reconocida por 84 Estados, número que varía dependiendo de la fuente.
Desde el alto al fuego en vigor desde 1991, Rabat controla casi todo ese territorio, incluido la costa del océano Atlántico, mientras que una exigua franja oriental permanece bajo el mando del Frente Popular de Liberación de Saguía al Hamra y Río de Oro, más conocido como Frente Polisario.
Según las Naciones Unidas, entre 200.000 y 250.000 saharauis permanecen refugiados en el desierto de Argelia y dependen exclusivamente de la ayuda internacional.

EL FÚTBOL EN LA RASD
La Federación Saharaui de Fútbol es el organismo que controla este deporte en la República Árabe Saharaui Democrática. No está afiliada a la FIFA ni a la Confederación Africana de Fútbol, por lo que no puede participar en los torneos organizados por estos organismos. Desde 2003, ha sido miembro provisional de la NF-Board, una organización creada para las asociaciones nacionales de fútbol que no están representadas dentro de la FIFA. Actualmente es miembro de ConIFA.

Selección Saharaui
El equipo nacional, apodado Los Dromedarios, jugó varios partidos amistosos contra clubes de Argelia en 1984, 1986 y 1994. En 1988, enfrentó a Le Mans UC en Francia y perdió 2-3. También disputó amistosos contra clubes en España (en 1987) y en Italia (en 1994). El último a la fecha ocurrió en Lille (Francia) contra la selección de la lengua Esperanto, por la Copa Zamenhof de la NF-Board: fue victoria 4-0.

El principal escenario local es el Stade Cheikh Laaghdef, en la ciudad de El Aaiún, actualmente bajo administración marroquí. Tiene capacidad para 30.000 personas y es el hogar del club JS Massira de El Aaiún.

Además de la actividad de Los Dromedarios, varios equipos de refugiados saharauis participan en diferentes torneos en España, Argelia y Francia. "Son capaces de reunir a los jugadores en España, o en los campamentos de refugiados, y jugar en Galicia y en el Kurdistán al mismo tiempo.

"Tenemos una selección absoluta aquí en España”, explica Brahim Bah, directivo de la federación saharaui en territorio español. “Hemos jugado contra Galicia, contra el Fuenlabrada, contra los veteranos del Celta de Vigo, el Lugo, y otro partido en Santiago de Compostela. Todos esos jugadores viven aquí". Son conocidas, también, las trabas de Marruecos a todos estos movimientos deportivos. "Nos pone muchos problemas para participar en los torneos, aunque sean de niños. Nos lo ponen muy difícil. Son más potentes que nosotros". A mediados de 2016, por ejemplo, la Selección de Marruecos se retiró del Torneo Sub-20 de L'Alcúdia por la presencia de un equipo saharaui en la categoría alevín. No les hizo ninguna gracia coincidir en el estadio en el desfile inaugural.

La camiseta del seleccionado nacional
Esta selección "es el brazo deportivo de una lucha de más de cuarenta años, encabezada por el Frente Polisario", sintetizó El Español. Este medio dialogó con Jira Bulahi, del Frente Polisario, que es la Delegada en España de la República Árabe Saharaui Democrática. Participa en Intergrupo Parlamentario Paz para el Sáhara.

“Lo que se le pide a España –como fue un proceso de descolonización mal acabado, y todas las resoluciones de las Naciones Unidas dictan el derecho de la autodeterminación del pueblo saharaui, que pasa por la organización de un referéndum–, es que aproveche su posición ahí para poder permitir esta oportunidad, para que termine este drama después de 41 años. España tiene responsabilidad jurídica e histórica con este territorio. No lo entregó a las Naciones Unidas pero tampoco permitió el derecho de autodeterminación de la población autóctona. Es una oportunidad de oro”, resumió Balahi.

Para que España presione a Marruecos, con el objetivo de que ceda y permita el referéndum saharaui, siempre surgen problemas. Las autoridades marroquíes cuentan con respuestas muy fáciles, teniendo en cuenta que en el ojo del huracán suele estar la presencia española en Ceuta y Melilla, con la permanente reclamación del mundo árabe que eso conlleva. Además, Francia también se muestra reticente desde el comienzo del conflicto, dada su estrecha relación con Marruecos.


En España la Federación Saharaui de Fútbol busca apoyos y rivales. Adversarios que a la vez sean compañeros de lucha. Trabajan con las mismas categorías por edades con las que trabaja el resto de federaciones. Su labor tiene como punto de partida la Copa RASD. “Con equipos formados mayoritariamente por jugadores saharauis”, recalca el directivo Baba Abdelahe. “La empleamos para ver jugadores, para seguir uniendo al pueblo y para que la causa siga viva”.