miércoles, 14 de febrero de 2007

Sorteo de la Copa América Venezuela 2007

Se realizó en Caracas, capital de Venezuela, el sorteo de los grupos de la primera fase del torneo. Al acto asistió Hugo Chávez, presidente de la República. La ceremonia estuvo dirigida por Eduardo Deluca, secretario general de la CONMEBOL. Asimismo, pronunciaron discursos el Dr. Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Sudamericana, Rafael Esquivel, titular de la Federación Venezolana, y el propio presidente Chávez.
Así quedaron conformados los grupos de la primera fase:


GRUPO A
Venezuela, Uruguay, Bolivia y Perú

GRUPO B
Brasil, Ecuador, Chile, México

GRUPO C
Argentina, Paraguay, Colombia y Estados Unidos

Grupo A
26 de junio: Uruguay-Perú / Mérida
26 de junio: Venezuela-Bolivia / San Cristóbal
30 de junio: Bolivia-Uruguay / San Cristóbal
30 de junio: Venezuela-Perú / San Cristóbal
3 de julio: Perú-Bolivia / Mérida
3 de julio: Venezuela-Uruguay / Mérida

Grupo B
27 de junio: Ecuador-Chile / Puerto Ordaz
27 de junio: Brasil-México / Puerto Ordaz
1 de julio: México-Ecuador / Maturín
1 de julio: Brasil-Chile / Maturín
4 de julio: México-Chile / Puerto La Cruz
4 de julio: Brasil-Ecuador / Puerto La Cruz

Grupo C
28 de junio: Paraguay-Colombia / Maracaibo
28 de junio: Argentina-EE.UU. / Maracaibo
2 de julio: EE.UU.-Paraguay / Barinas
2 de julio: Argentina-Colombia / Maracaibo
5 de julio: EE.UU.-Colombia / Barquisimeto
5 de julio: Argentina-Paraguay / Barquisimeto

* Es importante destacar que en la reunión de Comité Ejecutivo y Presidentes de las asociaciones nacionales de la CONMEBOL, en la víspera, se había aprobado que la selección anfitriona, Venezuela, junto con Argentina y Brasil, serían cabezas de serie. De igual manera, se había resuelto en la misma cumbre que Bolivia estaría encajada en la zona de Venezuela, México en la de Brasil y Estados Unidos en la de Argentina.

lunes, 12 de febrero de 2007

Milton Melgar - El Señor Viceministro

Artículo publicado en la revista de la Confederación Sudamericana de Fútbol en octubre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Solamente una vez Bolivia llegó a la Copa del Mundo a través de una eliminatoria: fue en 1993, cuando ganó todos sus partidos en La Paz, rompió el invicto de Brasil y dejó afuera a Uruguay, con Francescoli, Fonseca, Sosa y más nombre temibles. El capitán y cerebro de ese equipo inolvidable era José Milton Melgar, el mismo que jugó en cuatro clubes grandes de Bolivia, en Boca, River, y en el fútbol chileno.
El presente lo encuentra como Viceministro de Deportes de su país, una tarea a la que se volcó por completo.
–¿Cómo llegó esta vinculación con la política?
–Nunca milité en política, esto ha sido una invitación del presidente Evo Morales. Por primera vez en nuestro país se da la oportunidad a los verdaderos protagonistas del deporte. Él me ha convocado por lo que hice a lo largo de mis 20 años de carrera como deportista y porque en los últimos tiempos me aboqué a conducir Futbolistas Agremiados de Bolivia, junto a varios jugadores de mi generación, como Borja, Cristaldo, Etcheverry...
–¿Aceptó el cargo rápidamente o ha tenido que pensarlo?
–Tuve que meditarlo mucho. En primer lugar, tuve que dejar mi ciudad, Santa Cruz de la Sierra, para instalarme en La Paz. Lo hablé mucho con mi familia y finalmente acepté. Tuve también un gran apoyo de muchos deportistas del país.
–Dirigió a Blooming, Oriente Petrolero y las selecciones juveniles. ¿Esta tarea política es un paréntesis en su carrera como entrenador o eso se terminó?
–Ya no volveré a dirigir a nivel profesional. Sí seguiré con mi escuela de fútbol, en Santa Cruz
–¿Y se siente cómodo en su cargo?
Es algo nuevo, muy complicado...
–¿Qué se puede hacer desde su viceministerio en pos del deporte boliviano?
Trabajamos para darle al deportista una infraestructura adecuada, mejorar sus condiciones para que pueda desarrolarse. Aunque el presupuesto es bajo (el de 2006 apenas supera el millón 100 mil dólares), las intenciones de este gobierno son las mejores. Por ejemplo, ya empezamos a trabajar en los Juegos Bolivarianos Sucre 2009, competencia que reúne a Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia. Los atletas de alto rendimiento están recibiendo apoyo y capacitación a través de becas y viajes, y repartimos el dinero de las federaciones deportivas para que organicen sus torneos nacionales y puedan competir en el exterior.

Es imposible hablar con Melgar sin recordar la generación que participó en el Mundial de los Estados Unidos, en 1994. Los recuerdos brotan y su entusiasmo sube: "En el inicio de la eliminatoria le ganamos 7-1 a Venezuela. Eso nos dio un impulso bárbaro. Cuando llegó el momento de enfrentar a Brasil había lógicos temores, porque estaban invictos en las eliminatorias. Pero estábamos bien preparados y convencidos. Y después de pasar situaciones difíciles, como errar un penal, lo ganamos sobre el final. Fue un triunfo bien celebrado por todo el país, con una euforia incontrolable".
–¿Y cuando ganaron la clasificación?
–Mucho más... En el partido final ya estábamos pensando en ir a un Mundial. Preguntábamos cómo iban Uruguay y Brasil, pero nos mentían, nos decían que ganaba Uruguay para que no aflojáramos. Cuando terminó y empatamos con Ecuador lloramos todos, Xabier Azkargorta nos abrazaba a todos... fue una fiesta inolvidable. El momento más alto de mi carrera. Después vino el Mundial, algo que no tiene comparación con nada. Más todavía por la satisfacción de inaugurar el Mundial ante Alemania, el campeón...

Los años más trascendentes de su carrera de clubes transcurrieron en Buenos Aires, cuando defendió los colores de Boca Juniors y River Plate. "La Argentina me marcó como jugador profesional. Es un fútbol muy exigente y me tocó tener a un gran maestro como César Luis Menotti. Siempre admiré su sencillez para dar instrucciones, sabe tocarte los puntos exactos. Él confía en la técnica del jugador y te da libertad y confianza para jugar", dice desde La Paz.
–Es de los pocos futbolistas que pasaron de Boca a River y aún así conserva el cariño de la parcialidad boquense.
–Sí, jugué en Argentina entre 1986 y 1989 y sin embargo tengo tantos recuerdos que pareciera que fueron más años.
–¿Hizo muchos amigos?
–¡Ufff... tantos! Desde mi debut la gente de Boca me quiso, aún recuerdo el grito de "Boliviano, boliviano" cada vez que salía a La Bombonera. Son cosas que no se olvidan más. En Boca hice muchos amigos: Higuaín, Comas, Graciani, Hrabina, Stafuza... Y en River también, eh. Fue un paso corto pero cultivé una bonita amistad con Daniel Passarella.
–¿Los sigues viendo?
–Ahora se complica, pero antes iba a Buenos Aires dos veces al año y jugaba con varios de ellos en los partidos que organizaba la mutual de Boca.
–¿Sigue jugando?
–Sí, en la mutual de futbolistas de Santa Cruz de la Sierra.
–¿Y con el presidente Morales? Él es un gran aficionado al balón...
Por supuesto. Evo es el 10 del equipo, esa camiseta no se la quita nadie. Tiene 47 años y se defiende bastante bien. Lo mío sigue estando por la banda derecha, siempre con el número 8.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Colo Colo no tiene techo

Editorial de la revista Fox Sports publicado en diciembre de 2006.
Por PABLO ARO GERALDES

Hay dos caminos para hacerse seguidor de un equipo de fútbol. El primero y más popular es el de vivir la pasión de los colores. Allí no habrá virtudes técnicas ni aciertos tácticos que incrementen el cariño, el sentimiento será incondicional. Pero, más allá de los amores y las nacionalidades, también se puede disfrutar de un equipo “ajeno” que despliegue una vocación ofensiva en cualquier cancha y que busque el protagonismo apostando al talento de sus jugadores.
En este selecto lote se paró el Colo Colo. Si la máxima del fútbol es acercarse a “las 3 G”, gustar, ganar y golear, el equipo conducido por Claudio Borghi lo está consiguiendo.

Su fórmula es sencilla: salir a ganar siempre, algo no muy común entre los equipos chilenos. Mientras el país se posicionaba bien arriba entre los de América Latina, el fútbol marchaba en otra dirección. El deporte rey no acompañó el crecimiento y los años de crisis económica mostraron su marca negativa en los torneos internacionales. Colo Colo y el fútbol chileno perdieron protagonismo. Tanto los clubes como la Selección cedieron posiciones ante equipos que hace dos décadas estaban cómodos en los últimos lugares.

Por eso, este presente del albo puede ser una señal de despegue, la marca de un camino. En la cancha, la audacia; afuera, la profesionalización. En este sentido, la alianza con Boca Juniors puede representar otro acierto en áreas como el fútbol menor y el profesional, las políticas y prácticas comerciales, y el manejo del estadio Monumental. Para el presidente de Blanco y Negro, Cristián Varela, se trata de “una relación de largo aliento entre los clubes más populares y ganadores” a ambos lados de Los Andes. Tal vez el gerenciamiento marque una tendencia en el fútbol nacional. Sebastián Piñera subió la apuesta: “Nos propusimos hacer de Colo Colo una potencia dentro y fuera de la cancha. Aspiramos a ganar el Clausura y la Sudamericana.
Lo mejor de Colo Colo está por venir”.

A los Bichi Boys no les pesa el favoritismo. Son, por lejos, el mejor equipo de la Copa Nissan Sudamericana. En su arrollador camino a las semifinales, despedazaron a Saprissa y a Gimnasia y Esgrima La Plata. Tienen a un talento desequilibrante como el de Matías Fernández y la avalancha goleadora de Humberto Suazo. A ellos les suman nombres de ascendente nivel como Arturo Sanhueza, Rodrigo Meléndez, Arturo Vidal y la promesa grande de Alexis Sánchez.

Se discutirá mil veces cuál es el fútbol que le gusta a la gente, pero la producción del Colo Colo 2006 gana admiradores a lo largo de América. Desde 1991 que Chile no ponía en la cancha a un equipo de semejante nivel competitivo. Los chicos juegan, en el amplio sentido de la palabra. Tocan de primera, gambetean, abren la cancha y buscan el arco rival sin complejos. Borghi fue uno de los extranjeros más talentosos que pisó el fútbol chileno: el equipo que conduce le hace honor a su trayectoria.